LUNES(DÍA 2)
Falta una semana para que sea Halloween y las niñas están emocionadas por salir a pedir dulces por las calles de Malahide el pequeño pueblo donde está ubicada la mansión.
Ayer dormí un poco más, aún me siento cansada y debo tener unas lindas ojeras, pero el deber de madre me llama y debo llevar a las niñas a la escuela y luego ir al laboratorio tengo unas cosas que hacer.
Aparentar ser una muggle fue algo muy divertido y cuando me apunté a clases de manejo la pase riéndome como loca. Ahora ya le encontré el gusto al cacharro ese que sólo utilizo para ir al colegio a dejar a las niñas.
— Niñas a levantarse...— les digo sacudiendolas un poco.
Lily balbucea y se da la vuelta acomodándose para seguir durmiendo, en cambio Amely comienza a tallarse los ojitos y abrirlos de a poquito.
— Vamos Lily despierta, sino llegaremos tarde— sacudo más fuerte y gruñe en respuesta.
— Buenos días mami— saluda Amely.
— Buenos días mi pequeña— le digo dándole un beso en la frente— ya el baño está preparado, ve y luego bajas a desayunar— ella asiente levantándose de la cama e ingresando al baño.
Mi mayor problema por las mañanas es Lily está niña duerme más que un oso en época de hibernación.
Luego de los esfuerzos por levantar a Lily logré que tomará su baño y ponerle el uniforme, bajamos a la cocina donde Waly les ha preparado el desayuno.
Mientras comen yo las peino. Amely lleva dos coletas que la hacen ver muy adorable y Lily lleva una cola alta con un moño de color azul oscuro combinando con el uniforme.
— Buenos días mis niñas— saluda la madre de Daphne.
— Buenos días abuelita— contestan ambas.
Katya Greengrass una mujer amable y muy cariñosa, sangre pura sin ningún prejuicio en ese tema, con una belleza natural, de cabello rubio con ondulaciones y sus ojos azules que desprenden calidez. Cuido de mí cuando más lo necesitaba, gracias a ella he aprendido como ser una buena madre.
Y mis hijas la aman con todo su corazón.
Una vez terminan el desayuno las mandó a cepillarse los dientes, mientras yo termino mi café.
— ¿Cómo llevas todo lo que ha pasado?— pregunta Katya.
— Bien...— digo no muy segura.
— Sabes que a mí no puedes mentirme— advierte— sé que has pasado por muchas cosas Pansy, y esto sólo es una situación que tarde o temprano llegaría— asiento— él debe conocer a sus hijas y tú tienes el derecho de conocer las razones detrás de su separación.
— Lo sé...— digo suspirando— pero me da miedo enfrentarlo, tenerlo frente a frente, saber que el amor que siento por él está aquí— llevo mi mano al pecho— como si el tiempo no hubiera pasado, sin embargo, no creó poder retomar nuestra relación, he sufrido mucho por su causa.
— Retomar su relación será una decisión completamente tuya— dice tomando mi mano— te aconsejo que escuches lo que tiene para decirte y luego veas que hacer y que tú orgullo no te ciegue a la verdad— termina apretando mi mano.
— Gracias por todo Katya, eres como la madre que hubiera deseado tener— digo sincera— Daph y Tori tienen mucha suerte de tenerte— termino dándole un abrazo que ella responde de inmediato.
— Tú eres como una hija más para mí lo sabes ¿verdad?— me dice tiernamente.
— Lo sé y te lo agradezco.
— ¡Mamá ya estamos listas!— grita Lily desde la sala.
Me despido de Katya con una sonrisa, tomó mi bolso y salgo con las niñas rumbo al colegio.
— Buenos días Brigitte— saludo a la secretaria del Ministro de Magia.
— Buenos días señor Potter.
— Necesito hablar con el Ministro, ¿podrá atenderme?
— Claro, ya lo anunció— ella se levanta y se dirige hacia el despacho.
Un momento después sale:
— Señor Potter puede pasar.
— Gracias Brigitte— agradezco pasando al interior del despacho.
El Ministro está sentado frente a su escritorio de madera oscura y sobre esté una pila de papeles que está revisando.
— Harry, pasa y toma asiento— me señala la silla del otro lado del escritorio— ¿a qué debo tú visita?— pregunta.
— He venido a pedir un permiso para salir del país por asuntos personales.
— Claro, toma el tiempo necesario— dice de inmediato— ¿usarás traslador o red flu?
— Usaré un traslador, Hermione ya se encargó de eso, mañana estará activado para viajar.
— Perfecto, que tengas buen viaje Harry— asiento y le extiendo mi mano en forma de despedida.
Salgo rumbo a mi oficina para terminar unos pendientes y luego ir a casa por mi maleta.
Mañana la veré de nuevo luego de cinco años sin su presencia en mi vida, estoy muy nervioso pues no sé cómo reaccionará al verme y las ganas de querer lanzarme a ella para envolverla en mis brazos serán muy grandes pero tendré que reprimirlas pues seguro antes de llegar a tocarla ya me habrá mandado un hechizo.
Así que iré poco a poco entrando nuevamente en su vida.
— ¿Harry eres tú?— pregunta la castaña al tiempo que salgo de la chimenea.
— Sí, soy yo— contestó sacudiendo el polvo de mi saco.
Dejo la maleta a un lado y me dirijo donde está la castaña.
— Ya está listo lo del traslador, se activará mañana a las 10:00 a.m— señala una taza de café que está sobre la mesita ratona.
— Bien, gracias Hermy.
— ¿Y cómo estás? ¿estás nervioso?.
— La verdad si...— suspiro— está noche se me hará muy larga.
— No te preocupes, ya verás que todo saldrá bien— anima mi amiga— tú sólo habla con la verdad, y no la presiones ella deberá tomar una decisión y debe tomarla por ella misma— aconseja y yo asiento.
— Gracias Hermy, por todo, por apoyarme en todos estos años de búsqueda, por alentarme a seguir cuando creí todo perdido— le digo tomando su mano.
— No tienes que agradecer, somos amigos, hermanos y prometí estar contigo en las buenas y en las malas, ¿recuerdas?— dice sonriendo.
— Sí, lo recuerdo— ella se acerca y me abraza.
— Bueno, estás en tu casa, yo iré a dormir un poco, el embarazo me da mucho sueño— sonríe acariciando su vientre ya más grande.
— Claro, ve y descansa.
Ella sube las escaleras y yo me voy al jardín a leer un poco. No es que sea Hermione pero de vez en cuando lo hago para relajarme y distraer mi mente de otras cosas.
MARTES (DÍA 3)
Amaneció muy rápido para mí gusto, pude conciliar el sueño a eso de las tres de la madrugada pase dando vueltas en la cama toda la maldita noche.
Me levantó para tomar una ducha y despertar del todo. Hoy no iré al laboratorio pues según Draco, el cuatro ojos estará aquí a eso de las 10:00 a.m.
Dejo que el agua caiga en mi cabeza, siento un vacío en el estómago, ayer no cené nada, tengo las emociones muy revueltas y al tenerlo frente a mí no ayudará en nada a mis nervios.
Salgo del baño para vestirme debo levantar a las niñas para ir al colegio. Lo bueno es que ellas vuelven hasta por la tarde, Blaise y Daphne irán por ellas.
— ¡Por Merlín mujer! ¿podrías dejar de caminar?— dice Blaise.
— No, no puedo...— falta media hora para que Potter llegué— mejor me voy al despacho a esperarlo— sin esperar que alguien responda salgo del salón hacia el despacho.
Ya dentro sigo caminando de un lado a otro, el corazón me late frenético y las manos me sudan un poco...
Voy hacía una de las ventanas para abrirla y aspirar aire fresco, de pronto me sentí asfixiada en ese lugar.
La brisa de la mañana me da en el rostro, cierro los ojos, inhaló y exhaló... Me quedo ahí sintiendo el aire y tratando de calmar mis emociones, la piedra que cuelga de mi cuello se ha tornado de diferentes colores en un segundo.
Escuchó que alguien abre la puerta... ¿Será él? ¡Por Merlín! Siento que el corazón se me saldrá del pecho, aprieto entre mi mano el colgante...
— Hola Orquídea...
