CONSUELO PARA TU CORAZÓN

(PARTE 1)

03 de Enero de 1996.

Bajo las escaleras en busca de mis padres, hoy vuelvo a Hogwarts para terminar mi quinto año, seguro se encuentran en el despacho.

A medida que voy acercándome unas voces se escuchan en el interior, la puerta está entreabierta...

— El señor oscuro ha ordenado una fuga masiva de Azkaban— habla Lucius— los dementores se han unido a nuestro bando.

— ¡Excelente! Entre más aliados tengamos será mejor— habla mi padre— imagino que tú querida cuñada estará entre quienes se fuguen— dice en tono de burla.

— Por desgracia, así es— comenta el rubio— bueno debo irme Draco está pronto a partir a Hogwarts— escupe con asco.

Rápida pero sigilosa me escabullo para no ser vista.

¡Que Merlín nos ampare! Si Bellatrix Lestrange sale de Azkaban todo esto se pondrá aún peor.

Ya abordo del tren me permito pensar en lo que escuché, debo tratar de averiguar un poco más sobre los planes del señor oscuro, estoy casi segura que la fuga sólo es parte de un plan mayor.

Posiblemente los chicos sepan algo más, pero no puedo preguntar así como así, podrían sospechar.

¿Qué haré con la información cuando sepa algo? ¿Le digo a Potter? No eso sería traición para con los míos...

Poco a poco el tren va llenándose de todos los alumnos, de pronto me siento ansiosa por ver a Potter, al ser prefectos tenemos un vagón sólo para prefectos.

El bullicio se intensifica y la puerta del vagón se abre y de inmediato el colgante se torna del verde esmeralda de siempre cuando él está cerca...

Mis ojos viajan hasta donde él está de pie y me permito observarlo, ¿soy yo o se ve más guapo que antes?

Él me regala una bonita sonrisa y de seguro el rubor ha cubierto mis mejillas... Unas voces se escuchan por el pasillo, él se apresura a ingresar y al pasar por mi lado deja caer un pedazo de pergamino que levantó de inmediato...

Nos vemos después de la cena en la Sala de Menesteres...

- H.P


Verla aunque sea por un instante hizo que una sensación agradable me invadiera el corazón y sentir su aroma al pasar junto a ella fue tan exquisito...

Estoy ansioso por nuestro encuentro, ni siquiera pude terminar mi cena porque quería que el momento de verla fuera ya mismo.

La puerta se materializa y se abre, es ella, lo sé por su aroma. Se ve más bonita con su cabello negro largo un poco más abajo de los hombros, su uniforme bien puesto con el escudo de Slytherin en el... Y de su cuello aún cuelga el collar que le regalé.

— Hola Harry...— ¡Por Merlín! El corazón me late rápido al escuchar mi nombre en su boca.

— Mmm... Hola Pansy— aclaro mi garganta, me siento torpe ahora que la tengo de frente.

— ¿Y qué tal las vacaciones?— pregunta sentándose en el sofá junto a mí.

— Bien, la pase con los Weasley, Hermione y algunos otros integrantes de la Orden— comento— ¿Y tú cómo la pasaste?

— Aburrida, las fiestas de los sangre pura no son tan divertidas— dice con cara de fastidio— y pasar encerrada en mi habitación no fue tampoco tan divertido— la veo extrañado.

— ¿Encerrada? ¿Por qué?

— Porque mis padres me castigaron— dice vagamente, hay algo más y no me quiere contar.

— ¿Qué pasó en realidad Pansy?— pregunto serio— y dime la verdad— advierto.


¿La verdad? Y que le digo; ah sí, es que en uno de los entrenamientos para ser mortífago el señor Tenebroso me lanzó tantos crucios que pase una semana inconsciente.

No, no podría decirle eso, él no puede saber que me convertire en un ser tan oscuro y tan mortífero...

— Es verdad, me castigaron por haberme escondido casi toda la fiesta en la mansión Malfoy— me encojo de hombros.

Entrecierra los ojos y luego asiente. Sabe que miento pero igual agradezco que no insista en preguntar.

Conversamos un poco más antes de irnos a dormir, ya es tarde y Filch nos puede pillar en los pasillos.


Las clases siguieron su curso normal. Umbridge seguía en su búsqueda de saber qué tramaba Potter o Dumbledore.

La amistad entre Pansy y Harry se fue haciendo más fuerte, ambos se contaban sus sueños y sus miedos, que les gustaba y que no les gustaba... Poco a poco se fueron conociendo.

Y poco a poco el sentimiento que había nacido entre ellos se hizo también más fuerte. Ambos tenían la certeza de que lo que sentían era amor pero ninguno estaba dispuesto a hablar de sus sentimientos.

Eran tan diferentes como el agua y el aceite, la luz y la oscuridad... Eran enemigos y con la llegada del señor oscuro el ser enemigos era inevitable pues tenían ideales completamente diferentes...


10 de Junio de 1996.

Sala común de Slytherin.

Era pasada la media noche cuando traspase la puerta de las mazmorras.

— ¿Dónde estabas Pansy?— la voz de Draco hizo que saltara del susto.

— Imbécil me asustaste— lo regañe— vengo de las rondas.

— Las rondas terminaron hace media hora— me dice con los ojos entrecerrados.

— Lo que yo haga o deje de hacer no es de tu incumbencia— le digo y comienzo a caminar hacia mí dormitorio.

— Ten cuidado Pans...— me dice más calmado.

— Disculpa...— digo dándome la vuelta para verlo— ¿que tenga cuidado con qué?— pregunto cautelosa.

— Sabes que el señor Tenebroso nos vigila y no podemos dejar a un lado nuestra misión y nuestros ideales, menos si se trata de una aventura— ahora entiendo, cree que vengo de estar con algún chico.

— No te preocupes, nada ni nadie me hará cambiar mis principios y mis objetivos— digo firme— buenas noches Draco.

Por un momento me creí descubierta por el rubio, que sabía de mi amistad con el Gryffindor, trataré de no demorar tanto luego del término de la ronda así evito que cualquiera de Slytherin sospeche algo.

Dos días después escuche una conversación entre los chicos en la sala común. Yo había bajado pues no podía dormir y escuche sus voces...

— El señor oscuro tiene un plan para atraer a Potter— dijo Draco— mi padre no me contó mucho sólo que está en busca de una profecía y como él no puede entrar al Ministerio así como así, atraerá a Potter para que él mismo la tomé.

— ¿Y de qué trata la profecía?— pregunta Theo.

— Al parecer es relacionada a ellos dos y de porque la maldición asesina rebotó la primera vez que el señor Tenebroso intento matar a San Potter.

— Me parece que igual y el señor Tenebroso esconde algo más, pero bueno, nosotros no debemos meter nuestras narices en sus decisiones— dice Blaise serio— es mejor que vayamos a dormir ya es tarde.

Apresuró mis pasos a mi dormitorio para que ellos no me vean.

¡Lo sabía! Sabía que había un plan mayor al de la fuga de Azkaban... Pero, ¿qué hago? ¿se lo digo?

No, no puedo, sería traicionar a los míos... Creó que lo mejor que puedo hacer es callarme esto que sé, Harry puede confirmar que soy parte del bando de Voldemort y no sé cómo vaya a reaccionar.

¿Y si me rechaza? ¿Y si deja de ser mi amigo? No lo soportaría, tenerlo cerca aunque sea en plan amistad es suficiente para ser feliz, ya que este amor que nació por él no será correspondido...


18 de Junio de 1996.

Luego de todo el espectáculo que los gemelos Weasley hicieron mientras realizabamos los TIMO'S, observé como la sangre sucia y la comadreja tomaban a Harry y lo llevaban a un lugar apartado, como pude me escabullí par ver qué pasaba...

Él se notaba tenso y preocupado, en un momento del exámen pude verlo con la mirada perdida y la preocupación me asalto.

Escondida detrás de un pilar me dispongo a escuchar que dicen:

— Harry, tuviste otra visión, ¿verdad?— dice Granger y él sólo asiente— ¿qué viste?— pregunta ansiosa.

— Sirius...— dice casi en un susurro— Voldemort tiene a Sirius— y de sus bocas sale un jadeo de sorpresa— debo ir por él, debo rescatarlo.

— Ojos que no ven, corazón que no siente Cornelius— dice Umbridge poniendo boca abajo un portaretrato con la foto del Ministro de Magia.

Potter, Granger, Weasley, Longbottom, la Weasley menor y la Lunática entraron a su oficina para utilizar la chimenea y poder comunicarse al lugar donde habita el padrino de Harry, que ilusos que son, al pensar que la vieja sapo no los iba a descubrir.

Lo que me preocupa es que la sapo usará el crucio para que Potter le suelte información sobre qué están planeando...

— Dile Harry, o se lo diré yo— grita exasperada la sangre sucia removiendose del agarre de Draco.

— ¿Decirme qué?— pregunta Umbridge apuntando con su varita a Potter.

— El arma secreta de Dumbledore, está en el Bosque Prohibido...


— ¿Cómo llegamos al Ministerio?— preguntó.

— Volando...— dice Luna.

Claro los thestrals...


Sala de las Profecías.

— No está...— digo desesperado— se supone que aquí debería de estar.

— Calma Harry, ya lo encontraremos— dice Hermione en un intento por calmarme.

De pronto, una de las esferas cerca de donde estamos se ilumina, me acerco cual polilla a la luz, la veo tiene mi nombre y el de Voldemort... Es una profecía sobre nosotros.

— Ni se te ocurra tomarla Harry— advierte la castaña demasiado tarde pues ya la tengo en mi mano.

De la nada aparecen rodeandonos unos encapuchados con máscaras... Mortífagos.

Lentamente camina hacia mí, el que parece ser el líder y detrás de él viene otro mortífago. Cuando están a unos metros de mi posición puedo ver al que está detrás del líder...

Es un hombre alto, de cabello negro pues la capucha no la lleva puesta y a través de la máscara se notan sus ojos, de color verde, un verde que yo conozco, un verde que parece brillar por la intensidad con la que me mira, los ojos de ese hombre son iguales a los de Pansy...

— Vamos Potter, dame la profecía— habla el líder y no es nada más que Lucius Malfoy.

— ¿Por qué la quiere?— preguntó— ¿para qué yo la tomará me hizo venir aquí?

— Sólo los involucrados en la profecía pueden tomarla— explica Malfoy— entregamela y él podrá explicarte qué sucede— dice acercándose un poco más— no te has preguntado el porqué de su conexión mental o qué significa esa cicatriz— claro que lo he hecho— vamos dámela...— estira su mano para que se la dé.

— Ya espere catorce años para conocer las respuestas puedo esperar un poco más...— le digo al tiempo que le hago una señal a los chicos para que lancen un reducto.

Varias estanterías caen dándonos tiempo de correr, antes de alejarnos suficiente escucho como Malfoy grita órdenes a sus camaradas y al hombre de ojos verdes lo llama Parkinson.

Cierro los ojos negando, seguramente es el padre de Parkinson...

Mientras tanto en Hogwarts la pelinegra caminaba de un lado a otro en lo alto de la Torre de Astronomía, su colgante cambiaba de un amarillo a café oscuro. El miedo y la ansiedad por saber que pasaba la estaban atormentando...


Cámara de la Muerte.

— Está bien Malfoy te daré la profecía...— digo con la voz agitada luego de correr y gritar hechizos.

Los chicos están heridos y no puedo permitir que les hagan más daño.

— Buena decisión Potter— habla Malfoy estirando su mano para tomar el orbe.

Antes de tomarlo la puerta de la Cámara se abre y por ella ingresan Sirius, Remus, Tonks, Moody y Kingsley...

Y el enfrentamiento se reanuda, las chispas de los hechizos vuelan de un lado a otro, Remus nos grita a Neville y a mí que salgamos de ahí. No sé en qué momento ha caído el orbe y se ha hecho añicos...

Trato de abrirme pasó entre los combatientes hacia la salida, Dumbledore ha llegado, en qué momento, ni idea, pero ha conseguido deshabilitar a varios mortífagos...

Estoy a unos metros de donde se ubica un arco de piedra que parece tener un velo... Sirius está en duelo con Bellatrix, el zumbido de un hechizo que pasa rozando mi lado derecho me desconcentrado y soy conciente cuando escucho el hechizo que ha lanzado Bellatrix Lestrange...

— Avada kedavra...— el cuerpo inerte de Sirius Black cae por el velo del arco de piedra...

Un grito ensordecedor se escucha en lo alto de la Torre de Astronomía, de igual magnitud al que salió de la boca de Harry Potter en la Cámara de la Muerte...

Debido al colgante Pansy ha sentido en carne propia el dolor que Harry sintió al ver morir al único familiar que le quedaba...