CONSUELO PARA TU CORAZÓN

(PARTE 2)

El profesor Dumbledore nos apareció directamente en la enfermería para que Madame Pomfrey tratará a los chicos. Yo al no tener nada salí de inmediato de ese lugar.

No quería hablar o ver a nadie... Como siempre todo lo que hoy sucedió fue mi culpa, hirieron a los chicos y asesinaron a Sirius.

Todo el colegio estaba en silencio, seguro ya todos están en sus salas comunes... De pronto una punzada en el pecho me asalto, ¿qué era esa sensación de preocupación y por quién era?


La garganta dolía de tanto gritar, el miedo y el dolor se hicieron presentes en cada rincón de mi cuerpo... Y la sensación de ser poseída por el señor Tenebroso fue tan escalofriante.

Las lágrimas acudieron a mí como un torrente, los vellos se me erizaron y el corazón latía tan fuerte que parecía querer salirse de mi pecho... El colgante ardía como una brasa y se había tornado de un rojo vino al negro...

¿Qué significaba el color negro? Acaso... No, Harry no podría estar muerto ¿o sí?

Dirigí mis pasos a la escalera para salir de la Torre, la ansiedad por saber algo de él me invadió por completo, mis emociones estaban a flor de piel... Me sentía mareada y cansada, estaba casi segura que al verlo todo lo que sentía iba a desaparecer...

Al dar la vuelta por un pasillo, lo divise, venía caminando con la cabeza gacha, con sus ropas sucias y rotas, su cabello negro más desarreglado de lo común...

— Harry...— dije exhalando el aire que tenía retenido, el dolor en mi pecho menguo y todo se volvió negro...


Seguí caminando no sé porqué pero la sensación de preocupación me llevaba a dirigir mis pasos hacia la Torre de Astronomía... Debía verla. Inexplicablemente estaba seguro que la preocupación que sentía era por ella y sólo se iría al verla...

— Harry...— escuche su voz casi en un susurro.

Inmediatamente mis ojos se conectaron con los de ella, estaba pálida y rastros de lágrimas se notaban por su rostro... Apresure mis pasos al ver como su cuerpo se desvanecía. Logré tomarla antes que diera directo al suelo.

— Pansy, ¿estás bien?— la preocupación sólo incremento— vamos Pansy despierta...— la cargue y me dirigí a la Sala de Menesteres.

No puedo llevarla a la enfermería hay mucha gente ahí y comenzarán las preguntas...

Ya en la Sala, la dejó suavemente sobre el sofá cama que pensé, procedo a tocar su frente está un poco caliente, perfecto y ahora qué hago... Piensa Potter, piensa.

Al lado del sofá cama ha aparecido un recipiente con agua y un paño... Golpeó mi frente y tomó el paño para mojarlo y colocarlo sobre la frente de la pelinegra.

Repito el procedimiento varias veces, en un momento, al lado del recipiente ha aparecido un frasco con poción revitalizante, como puedo se la doy...

Creó que eso es todo lo que puedo hacer o lo que la Sala puede hacer, no sé... Me recargo en el respaldar del sofá cama y así dormida o inconsciente me permito observar a la chica que tengo a mí lado.

Su hermoso rostro de piel blanca y suave, su cabello negro liso lo lleva sujeto en una coleta... Muy pronto se convertirá en toda una mujer, una mujer muy bella que cualquier hombre notará y se deleitará con sus curvas, esas piernas torneadas y largas...

¡Por Merlín! De pronto sentí calor y una ira profunda de sólo pensar que alguien más la pueda admirar y tocarla ni se diga lo mató con mis propias manos...

Sí, son celos, celos de que otros ojos la vean, celos de que otras manos la toquen, celos de que otros labios la besen, celos de que otro sea el dueño de su amor...

Me levantó de donde estoy, ofuscado, enojado, celoso... La amó, la amó sin siquiera haberlo previsto, pero no puedo, no debo sentir amor por ella, somos enemigos... ¡Por Merlín! Hace unas horas el que supongo es su padre estaba tratando de asesinar a mis amigos y a mí, todo con el propósito de cumplir con las órdenes de Voldemort.


La brisa fresca golpea mi rostro y el olor a césped mojado embriaga mi nariz, abro los ojos lentamente pues no sé dónde estoy... Veo a todos lados, sólo puedo ver el azul del cielo y el verde del césped, comienzo a caminar, mis pies están descalzos y un sencillo vestido blanco es lo que visto.

Unos metros más adelante diviso la entrada a un jardín, traspaso la pequeña verja, son lirios, de diferentes colores y una que otra mariposa revolotea; es un lugar muy bonito...

— Pansy...— esa voz, yo la conozco— Pansy ayúdame...— es Harry.

Sigo el sonido de su voz la incertidumbre me embarga, ¿dónde está? Doblo a la izquierda pasando por una fuente de piedra con un ángel... Detengo mi búsqueda cuando veo en medio el cuerpo de Harry, ensangrentado y con señales de que ha sido torturado, las lágrimas se juntan en mis ojos...

— No...— digo con un nudo en la garganta acercándome donde él está— no, tú no puedes morir, por favor no me dejes...— suplico derramando por fin las lágrimas retenidas...

— Pansy, despierta— escucho su voz un poco lejana— Pansy despierta estas teniendo una pesadilla.

— Noooo...— grito despertando del todo y mis ojos se dirigen hacia donde él está— Harry, estás aquí, estás bien...— digo desesperada abrazándolo.

— Tranquila, aquí estoy, en lo que cabe bien— dice en tono triste.

— ¿Qué pasó?— preguntó apartandolo de mí.

— Sirius fue asesinado...— dice bajando la cabeza— todo fue una trampa de Voldemort, quería que yo tomará la profecía que hablaba de nosotros, mando a sus mortífagos, nos atacaron y Bellatrix Lestrange lanzó la maldición asesina hacía él...— explica atropelladamente por el llanto...

Vuelvo a envolverlo en mis brazos, sin pronunciar palabra alguna... Ahora que lo tengo aquí el dolor que sentía en mi pecho desapareció y la tranquilidad invadió mi corazón.

Seguramente el colgante ha conectado nuestros sentimientos por eso sentí como mío el dolor por la muerte de su padrino...

— Ya nadie me queda...— dice bajito— perdí a mis padres y ahora a Sirius.

— Me tienes a mí...— digo más para mí misma, pero me ha escuchado, él levanta su rostro para verme directo a la cara.

Sus ojos son el reflejo de los míos, verdes, pero los suyos son bondad pura. En este instante reflejan una inmensa tristeza y dolor, brillan debido a las lágrimas que ha derramado.

— Me tienes a mí— repito armandome de valor— si tú quieres yo estaré a tu lado las veces que me necesites— le digo acariciando con mi dedo índice su mejilla.


Escuchar esas palabras salir de su boca, me ha sorprendido, ¿será posible que ella sienta lo mismo que yo? Esa sutil caricia en mi mejilla ha erizado los vellos de mi piel...

— ¿Estás segura de lo que dices Pansy?— preguntó aún con mis ojos puestos en ella.

— Claro que estoy segura, me preocupe mucho por tí— dice bajando la cabeza— al parecer el colgante nos ha conectado por medio de los sentimientos.

— ¿Cómo?— y de inmediato viene a mí lo que Sirius me contó en Navidad sobre ese colgante— Tienes razón, mi padrino me contó que quien regala y quien porta la piedra quedan conectados por los sentimientos que cada uno experimenta, además de que cambia de color cuando quien lo regala siente amor por la persona a la que se lo ha regalado...— abro los ojos por la sorpresa.

Y la pelinegra está igual de sorprendida que yo, sus mejillas se han tornado de un rojo muy bonito, y yo me golpeó mentalmente por ser tan boca floja.

— ¿Eso quiere decir que tú me amas?— pregunta nerviosa.

¿Le miento o le digo la verdad? Mierda, nunca pensé que fuera tan pronto que ella se diera cuenta de mis sentimientos, del amor que nació por y para ella...

— Para que voy a mentirte, sí, estoy enamorado de tí...— digo derrotado esperando un insulto, un hechizo o un regaño de parte de ella, menos lo que escuché de sus labios...

— Yo también estoy enamorada de tí— dice y sin más junta nuestros labios, otra vez...


Pude callar lo que tanto me costó admitir pero no pude, por primera vez me dejé llevar por lo que mi corazón gritaba...

Besar sus labios de nuevo fue como probar agua luego de un largo tiempo, suaves y dulces... Si pudiera los besaría todo el maldito día.

Lo amó, me fue imposible no hacerlo, desde aquella vez en que me mostró una amabilidad que yo no merecía, desde que sus brazos me reconfortaron, desde que sus ojos se conectaron con los míos.

Por falta de aire nos separamos:

— Por favor, nunca te atrevas a dejarme, no sabría cómo vivir, me tienes en tus manos Potter, mi corazón sólo late por y para tí, sólo tú consuelas lo que siente mi corazón...

— Jamás me alejaré de tí, tú eres mi luz en la oscuridad, la paz en mi inquietud, la cura para mis heridas y el consuelo de mi corazón abatido...

Un pacto de amor que ni el tiempo ni la distancia pudo romper...