Luego de cinco años de no verlo, de tratar de olvidarlo y de tratar de arrancar este amor que siento por él, su maldita voz tiene el mismo efecto: las piernas se me han vuelto gelatina y el corazón martillea emocionado por como me ha llamado...
Me doy la vuelta lentamente con la mano sosteniendo el colgante, está un poco caliente. Levanto el rostro para que mis ojos nuevamente se conecten con los de él...
Alto, con un cuerpo muy bien formado seguro debido a los entrenamientos de auror, su cabello y no es el mismo desastre que antes... Mi mente es golpeada por el recuerdo de cuando mis dedos se enredaban en ese cabello cuando la pasión desbordaba por cada poro de nuestros cuerpos unidos...
¡Mierda! Me remuevo incómoda por la sensación tan fuerte que me ha provocado ese recuerdo.
— Hola Potter...— mi voz ha salido un tanto aguda— tanto tiempo sin vernos— le digo cruzandome de brazos, debo ser fuerte frente a él— toma asiento— señaló un sillón individual cerca de la ventana donde estaba.
Camina hasta el sillón y antes de sentarse se quita el abrigo marrón que lleva, ¡Por Merlín! La camiseta blanca hace que se le marquen aún más los músculos, desvío mi mirada y procedo a sentarme yo también sino en cualquier momento daré de bruces contra el suelo...
— ¿Estás bien?— pregunta— te noto un poco nerviosa— maldigo para mis adentros porque se ha dado cuenta.
— Sí, claro estoy muy bien— digo firme y él asiente— bien, primero debo decir que te cité para que me hables de la verdad que mencionaste en tú carta— comienzo y él escucha atento— segundo luego de hablar de lo que sea que debes decirme, yo debo decirte algo también— entrecierra los ojos extrañado por lo que dije— así que, adelante, te escuchó.
Me doy una palmadita en el hombro yo mismo por haber podido controlar mis ganas de lanzarme a ella y devorar esos labios que desde hace cinco años no pruebo.
Está muy guapa, con su cabello negro ahora más largo que de costumbre, ese pantalón de mezclilla entallado hace lucir sus piernas largas y torneadas, la blusa blanca con cuello en V hace lucir sus hermosos pechos...
Mis ojos no pueden dejar de admirarla, su cuerpo es como un imán, como una luz que me atrae como polilla. Y pude notar que yo no le soy tan indiferente, se nota que está nerviosa...
— Maldición Draco, ¿podrías dejar de caminar? Me estás mareando— le digo al rubio exasperada por su caminar.
— Lo siento, estoy preocupado por como vaya a reaccionar Pansy cuando Potter le cuente la verdad...— dice dejando caer su cuerpo en la silla frente a mí.
— ¿Tan grave es lo que pasó?— pregunto curiosa.
— Algo así...— contesta vagamente.
No pregunto nada más, no quiero alterarme o ponerme más nerviosa de lo que ya estoy. Sé que para mí amiga todo esto es muy difícil y que el reencuentro con Potter lo pospuso durante mucho tiempo, por esa razón nunca me permitió contactar a los chicos.
Y aunque muchas veces yo misma la alente a que hablará con él, hoy tengo miedo de que caiga nuevamente en la depresión y el alcohol.
Porque sé perfectamente que su debilidad es Harry Potter, sólo él es capaz de subirla hasta el cielo o de hundirla en el pozo más profundo que existe...
— ¿Amortentia?— pregunto al tiempo que una risa sale de mi boca— ¡Por la barba de Merlín! La Weasley si que es bien infantil.
— No era cualquier amortentia, según supe de ella misma la compró en el Callejón Knockturn, en una tienda que vende venenos y Pociones mucho más fuertes que las que conocemos.
— Claro, conozco esa tienda yo la visite mucho cuando era mortífago, la atiende un viejo cascarrabias pero que es muy diestro en mejorar la base de las pociones— me levanto de donde estoy y comienzo a caminar analizando la información.
Puedo sentir la mirada de Potter en mí, penetrante y fija...
— Toma una foto Potter, te durará más...— una sonrisa adorno su hermoso rostro.
— Créeme todos estos años una foto tuya ha sido mi consuelo en noches sin dormir— detengo mi caminar y en sus ojos veo el reflejo de la tristeza.
— ¿Y cómo lograste salir de los efectos de la poción?— pregunto para cortar el silencio incómodo que se había formado.
— Luego de casi dos años de matrimonio ella un día dejó de administrarme la poción, creyendo que yo me había enamorado de ella— asiento comprendiendo.
— Fue todo lo contrario, debido a mis sentimientos reprimidos tuve un colapso emocional, pase dos meses internado en San Mungo, los medimagos tuvieron que drenar mi sangre para limpiar cualquier rastro de poción.
Eso si me deja impactada, seguro fue un tratamiento muy duro para él...
— No te preocupes...— y lo veo señalar mi collar— se tornó azul oscuro— estúpido collar— si fue una etapa muy difícil, Hermy me ayudó mucho al igual que Draco, luego de que se le pasará la impresión de saber que tuvimos una relación— y otra vez esa endemoniada sonrisa que lo hace ver sexy— y bien, ahora dime lo que tienes que decirme.
Suspiro tratando de armarme de valor, sabiendo que esto es muy delicado de contar.
— Luego de recibir la carta que según venía de tu parte, me contacté con Daphne y ella me ofreció venir a vivir aquí con ella y su familia— juego con mis manos nerviosa— casi un mes después de haberme venido aquí caí en una depresión muy fuerte, no comía, no dormía, comencé a fumar y a tomar licor.
— Pansy...— dice Potter en tono triste.
Y escuchar mi nombre salir de su boca luego de tantos años me ha hecho sentir un cosquilleo en el estómago.
— Déjame terminar, por favor— él asiente— Daphne trato de muchas formas que yo dejará de tomar y fumar pero no lo consiguió, hasta que un día Astoria su hermana, recomendó que fuéramos donde un medimago y ahí me examinaron muy detenidamente— hago una pausa porque voy llegando al punto que debo contarle.
— ¿Y qué pasó?— pregunta ansioso.
— Pues aparte de tener depresión, la adicción al licor y el cigarro, también me detectaron desnutrición y...— un nudo se ha formado en mi garganta.
— Y...— repite Potter— habla mujer me tienes con la intriga— me dice tocando brevemente el dorso de mi mano.
Su toque fue como sentir una brasa caliente ahí y el vello se me erizo...
— Y tenía casi cuatro meses de embarazo...— lo solté tan rápido que no creí que me hubiera entendido.
Pero por la cara de sorpresa que tenía Potter me indicó que sí había escuchado. Se levanta y comienza y caminar de un lado a otro.
— ¿Tengo un hijo?— pregunta al tiempo que detiene su andar— tengo un hijo— lo afirma pasándose las manos por el cabello.
— En realidad...— se me queda viendo— en realidad, son dos— y abre mucho más los ojos— son mellizas.
Y sin decir palabra alguna el muy idiota se desmaya.
— Tía Daphne— gritan las niñas cuando me ven.
— Hola mis niñas— corren hacia mí para abrazarme.
— ¿Y mami?— pregunta Amely.
— Está en casa, ocupada por eso tío Blaise y yo venimos por ustedes.
— Hola preciosas— saluda Blaise y es el turno de él para recibir un abrazo— bueno, bueno ya basta de abrazos, vamos que en casa les espera una sorpresa— les comenta el moreno y las niñas saltan emocionadas.
— Esperen aquí en el jardín iré a avisarle a su madre que ya están aquí— Asienten e ingreso a la casa cargando las mochilas.
Me dirijo al despacho de donde ni Pansy ni Potter han salido hasta el momento.
Tocó la puerta y la voz de la pelinegra me da el pase. Lo primero que veo es a Potter en el suelo desmayado.
— ¿Pansy qué le hiciste?— casi grito asustada.
— Nada...— pone los ojos en blanco— le dije que tiene dos hijas y el imbécil se desmayó.
— Ya las niñas están aquí— digo luego de suspirar aliviada.
— Gracias Daph, lo despertaré para que las conozca, ya bajamos— asiento y me retiro.
— Aguamenti...— digo apuntando a la cara de Potter que se levanta un poco desorientado.
— Demonios mujer, sigues siendo tan sutil como siempre— y ambos reímos.
— Vamos Potter levanta tu culo, las niñas ya llegaron del colegio— le digo— imaginó que quieres conocerlas— asiente levantándose del suelo.
Salimos en silencio del despacho rumbo al jardín. Una vez afuera me dedico a observar su reacción.
Con la mirada puesta fijamente hacia donde las niñas están sentadas, una al lado de la otra, escuchando atentas lo que sea que el idiota de Blaise les dice.
— ¿Quieres acercarte?— pregunto con cautela.
— Sí, por supuesto— comenzamos a caminar hacia ellas.
A unos metros, Blaise nos ve y le dice algo a las niñas que voltean y se levantan como resortes, aproximándose a nosotros.
— ¡Por Merlín! Tengo dos hijas— dice Potter antes de desmayarse, otra vez.
