Tres años atrás (Antes del gran torneo, última etapa de los Exámenes Chuunin)

— No me conoces — Ryoko niega con la cabeza, las cejas fruncidas mientras observa a este usuario del Byakugan, sintiendo gran dolor por él. ¿Es así como vive? ¿Con tanto rencor? — Entiendo tu insistencia en el destino, porque crees que los demás ya lo han marcado para ti, destinado a una marca de maldición por nacer en la rama secundaria... Pero no me encasilles en tu retorcida forma de pensar — Le pide, y sus ojos claros la miran intrigado — No sé si puedo cambiar el destino, pero definitivamente no voy a dejar que mi abuelo o cualquiera decida por mí. Conozco gente que lucha contra lo que le imponen, se hacen fuertes y se superan... Y yo, te juro, seré la Kunoichi más poderosa de nuestra generación, no voy a descansar hasta lograrlo.

Neji observa a Ryoko Hakuno, es pequeña para su edad, y a pesar de eso está aquí, mirándolo como si fuera a derribarlo de un sólo golpe. Él sabe que le dará una buena pelea, pero aún no es lo suficientemente buena como para llegar a vencerlo. Su victoria contra Gio del Sonido ha sido pura suerte, un contrincante con muchos puntos débiles a los cuales atacar, y ella una chiquilla rápida con una buena técnica en Ninjutsu estilo de agua.

¿Pero luego? Su siguiente contrincante es otro ninja del sonido habilidoso, evidentemente mucho más fuerte que ella. Antes ansioso por enfrentarse a Sasuke Uchiha, y ella está aquí, toda raspada, luego de recibir una paliza de parte de ese viejo cascarrabias que se hace llamar su abuelo, desafiando sus ideales. Es valiente, lo admite. Tal vez si tenga madera para ser una buena Kunoichi, no sabe si la mejor de la generación, pero si una muy dedicada a su trabajo.

Ella le recuerda a ese fracasado niño rubio que lo desafió en la arena. Obviamente ella se ve menos amenazante y la llama en sus ojos es diferente. Naruto Uzumaki parece ser más impulsivo, ella parece más tranquila, casi perezosa, a excepción de hoy.

— Ojalá algún día podamos tener una conversación más amena — Ryoko le dice, una sonrisa formándose en sus labios — Y me digas algo diferente, que aprendas que un fracaso no define a nadie.

Ryoko mira a Neji Hyuga atentamente, diciéndose a si misma que los pensamientos de su abuelo para con ella no le dan significado a su vida, ni determinan sus pasos a seguir. Reizo la entrena ahora, mañana luego del torneo la dejará tirada, claro, pero buscará la manera de hacer valer cada cosa que ha aprendido este mes. Y llegará a su meta, quiere ser la más poderosa de su generación, y proteger a sus amigos cueste lo que cueste, va a hacerlo.

— Parece que tienes un buen corazón ... en el fondo, espero no estar equivocada — La castaña se da la vuelta sin más decir, y camina hacia su a abuelo que la espera a unos metros con los brazos cruzados — Vamos, Reizo-Sama, todavía no me haz roto un hueso...

Neji se queda parado en su lugar, observando a la niñita alejarse con el hombre mayor dirigiéndose al distrito de su familia, para dejarlo recorrer el camino hacia su propia casa sólo. Gente como ella, o Naruto Uzumaki le parecen sumamente positivos, tienen todas las de perder, pero siempre levantan la cabeza hacia sus adversarios para seguir peleando. Aunque ella se auto subestima, por lo que ve, todavía se cree inferior a los suyos.

De todas formas eso no cambia nada de las cosas, así que también se dirige a descansar. Y aunque trate de evitarlo, el rostro risueño de Ryoko lo persigue hasta es sus sueños esa misma noche.