MARCAM MORTAL

20 de Agosto de 1996.

Mansión Parkinson.

... Potter eres un idiota, pero igual te amo, espero con ansias que llegué el 01 de septiembre para verte.

Besos,

- P.P

Le colocó en la pata el pergamino con la respuesta a la carta que Harry mandó hoy. Hedwig emprende el vuelo y se pierde de vista en el inmenso cielo azul...

Nos hemos estado escribiendo desde que comenzaron las vacaciones, a pesar de lo ocurrido en el Departamento de Misterios, él eligió seguir con nuestra relación.

No es que me haya pedido formalmente que fuera su novia pero igual no me interesa, lo importante es que él corresponde mis sentimientos.

Mi padre como era obvio fue enviado a Azkaban por ser un mortífago y la situación sólo irá a peor pues ya el Ministerio aceptó públicamente que Lord Voldemort ha regresado.

Un plop se escucha en la habitación.

— Señorita Parkinson, su madre me manda a avisarle que habrá una reunión en la mansión Malfoy, saldrán en 20 minutos— sin más Tiny desaparece.

Suspiro y me levanto rumbo a buscar el atuendo correcto para la dichosa reunión que habrá. Me extraña ya que los Malfoy siempre avisan con anticipación sus reuniones.

Optó por un vestido color negro un poco más abajo de las rodillas, de tirantes anchos, medias negras y zapatillas bajas igualmente negras. Mi cabello lo sujeto en una media cola y un maquillaje sencillo.

Ya lista bajó las escaleras y me encuentro a mi madre saliendo del despacho.

— Madre, ya estoy lista— aviso.

Ella se me queda viendo de pies a cabeza y asiente de acuerdo a lo que llevó puesto.

— Vamos...— comienza a caminar hacia la chimenea mientras yo le sigo los pasos.

Sacudo el polvo y salgo de la chimenea a la estancia de la mansión Malfoy, el elfo que tienen a cargo nos indica que la reunión será en el salón.

Al entrar, puedo ver que ya los chicos están aquí, Theo ha venido solo pues su padre también está en Azkaban, Blaise y Draco están con sus madres.

— Buenas tardes— saluda mi madre.

Yo hago lo mismo y tomó asiento donde me indica mi madre.

— ¿Tú sabes para qué nos citó el señor Tenebroso, Narcissa?— pregunta la madre de Blaise.

— No exactamente, sólo me comunicó que era para encomendar una misión muy importante a nuestros hijos— responde Cissy.

¿Qué tipo de misión será esa? Nosotros somos sólo unos chiquillos, ni siquiera portamos la marca tenebrosa. En ese momento, la puerta del salón se abre e ingresan el señor oscuro y Bellatrix Lestrange.

— Buenas tardes, queridas— saluda con su típica voz siseante— hoy estamos aquí para un acontecimiento muy importante tanto para ustedes como para mí— habla recorriendo con sus ojos rojos a todos los que estamos ahí— hoy sus hijos se convertirán en mortífagos— y la espeluznante risa de Bellatrix me eriza el vello.

— Mi señor...— habla la madre de Draco— ¿no están muy jóvenes para portar la marca?— pregunta de forma temerosa.

— Mi querida Narcissa, debido a la incompetencia de tu esposo, no me queda más remedio que hacerlos parte de mis filas, esperando no sean igual de ineptos que sus padres— escupe con asco viéndonos a Draco, Theo, Blaise y a mí.

Trago el nudo que tengo en la garganta, las manos me están sudando y siento que todo el cuerpo me tiembla.

— Será un honor para mí portar su marca, mi señor— dice Draco, tanto los chicos como yo nos quedamos perplejos.

¿En qué mierdas está pensando?

— Bien, mi querido Draco, tú serás quien deba cumplir con la parte más importante de está misión— sisea Voldemort— bien ahora, les diré lo que cada uno debe hacer, pero primero, mi querida Bellatrix tendrá el honor de hacerles su última prueba para portar la marca.

Nos conducen al jardín, ha llegado la hora de probar si seremos buenos mortífagos o fallaremos en el intento...

De nosotros se esperan grandes logros, fuimos criados para ser diestros en el manejo de las artes oscuras, seres sin sentimientos, fuimos hechos para matar sin compasión.

A lo largo de los entrenamientos aprendimos a ser más diestros en los duelos, hechizos, encantamientos y maldiciones. Legeremancia y oclumancia son indispensables para derrotar a nuestro enemigo. Poder predecir sus movimientos y que ellos no se esperen los nuestros.

En mi caso también perfeccione mis habilidades para hacer Pociones con efectos más prolongados y antídotos que surtan efectos en segundos; venenos tan letales que puedan acabar con tu vida en un abrir y cerrar de ojos.

Nuestros cuerpos son capaces de soportar el dolor a niveles superiores de eso se encargó la querida Bellatrix Lestrange con su gran repertorio de castigos que nos proporcionaba cuando no cumplimos con el desempeño adecuado o porque simplemente estaba aburrida.

— Muy bien mocosos, todo mortífago debe saber cómo invocar el velo negro, y si hoy ustedes son capaces de hacerlo formarán parte de nuestras filas.

El velo negro es un hechizo que requiere de gran concentración y magia de parte de quien lo invoca, está nube de humo negro es controlada por nuestra mente. Es un hechizo de magia oscura que todo mortífago debe aprender.

Atra velamento...— pronuncia Blaise, la nube de humo rodea su cuerpo y se eleva en el aire.

Asì cada uno pronuncia el hechizo que es realizado exitosamente.

De vuelta en el salón, Bellatrix le informa al señor oscuro que pasamos la prueba.

— Veo que han sido buenos niños, he de felicitarlos por ser tan excelentes alumnos— dice al tiempo que una sonrisa asquerosa se dibuja en su rostro— ahora pasaremos a la siguiente fase.

Nos hace una seña para que nos acerquemos, de nuevo los nervios me atacan pues no sé cómo será el ritual.

— Arrodillense y descubran su antebrazo izquierdo— ordena.

Estiro mi brazo y él lo toma con su mano, saca su varita y la apunta directo sobre mi piel.

Marcam mortal...— pronuncia.

Al momento en que el hechizo golpea mi piel, todo el cuerpo se me paraliza, no puedo moverme, no puedo hablar, no puedo gritar. Las venas se han tornado de color negro y el corazón me late fuerte y la sensación de que hay algo dentro de mí, me ataca.

Como una brasa ardiente siento que quema el lugar donde poco a poco va apareciendo el dibujo de la calavera y la serpiente.

Una vez terminó, el área me quedó roja y caliente. La serpiente se movía como si fuese de verdad.

Uno a uno fue marcado, ya no había vuelta atrás, ya éramos mortífagos.


31 de Agosto de 1996.

Callejón Diagon.

Mañana por fin volveremos a Hogwarts, estás vacaciones se me han hecho eternas, ya quiero volver a ver a Pansy.

Nos hemos estado mandando cartas pero no es igual, quiero verla, saber que está bien. Hace unos días una sensación de dolor y quemazón se instaló en mi antebrazo izquierdo.

No supe a qué se debió, le pregunté en una carta si todo estaba bien pero sé que posiblemente me haya mentido al respecto.

Por esa razón, quiero verla y comprobar con mis propios ojos que está en buen estado.

— Chicos, miren quienes van ahí— la voz de Ron me saca de mis pensamientos.

Hermione y yo nos acercamos al ventanal que da a la calle.

— Son Parkinson y Malfoy, ¿qué hay de malo en eso?— pregunta la castaña.

Mi corazón salta de emoción al verla, aunque puedo ver que está un poco pálida y con ojeras. Lleva su cabello sujeto en una coleta alta, un abrigo color negro cubre sus ropas y camina con su andar altivo y cara de pocos amigos.

— No, pero lo raro es que van en dirección al Callejón Knockturn— explica Ron.

— Vamos, hay que ver qué harán— digo casi sin meditarlo.

Salimos rápidamente de Sortilegios Weasley, la pelinegra y el rubio van casi a dar la vuelta en la esquina por donde se ingresa al Callejón Knockturn.

Cuando ingresamos al lugar, vemos que Pansy se ha quedado en una tienda que al parecer vende Pociones y Malfoy sigue más allá a una tienda llamada Borgin Burke.

Nos escondemos tras unos tachos de basura. Habla con el que parece ser el dependiente de la tienda, esté tiene un semblante temeroso. Intercambian unas palabras y luego el hombre le señala lo que parece ser un gran armario.

— ¿Qué será ese armario?— pregunta en voz baja Ron.

— Pues un armario Ronald— dice Hermy rodando los ojos.

— No, debe ser algo más, ese lugar es dedicado a vender artículos antiguos de magia oscura— explica el pelirrojo.

— ¿Qué tramara el hurón oxigenado?— preguntó más para mí mismo— veré si puedo acercarme más, desde aquí no oigo nada— pero antes de poder salir escucho las pisadas de alguien que se aproxima.

Es Pansy...

Entra a la tienda y se aproxima de inmediato donde está Malfoy, el rubio vuelve a intercambiar palabra con el dependiente, el hombre asiente y tanto Malfoy como Pansy salen del lugar.

— ¿Encontraste lo que buscabas?— pregunta la pelinegra.

— Así es, ¿y tú encontraste el veneno?

— Sí, bastante costoso pero efectivo— dice seria.

Se alejan y ya no escuchamos más de su conversación. Nos ponemos de pie y también nos vamos de ese lugar tan oscuro.

¿Para qué querría Pansy un veneno? ¿Qué era eso qué buscaba Malfoy? ¿Será el armario y para qué servirá?

¡Por Merlín! Son tantas preguntas y sé que las respuestas no serán para nada agradables.