Ryoko inclina la cabeza en una expresión que le dice a su maestro que sus llegadas tardías en las mañanas le siguen molestando igual hoy día como los anteriores de los últimos tres años.

Kakashi Hatake rasca su cabello claro mientras deja ver que lo siente. Aunque Ryoko lo sabe, Kakashi no piensa mucho en ello, puesto que a su alumna no le queda de otra que esperarlo para seguir con un riguroso entrenamiento que ella misma se impuso luego de no haber podido ayudar a sus amigos cuando lo necesitaron. Ya pasó mucho tiempo, la niña sigue culpandose por los días de Naruto Uzumaki en el hospital, o a Sakura Haruno lloriqueando en su hombro cuando recordaba lo sucedido.

— Tarde — Suspira y sus ojos oscuros miran a su maestro sin juzgarlo en realidad. Ella conoce las razones de sus llegadas tardías, lo compensa destrozando su voluntad en cada entrenamiento.

— Creo que es la única palabra que conoces — Suspira Kakashi en represalia, pero manteniendo ese tono de voz relajado que lo caracteriza — ¿Cómo Gai pudo aguantarte?

— Gai-Sensei no llegaba tarde en las mañanas — Le sonríe Ryoko, puesto a la verdad de sus propias palabras.

El último par de años, hasta este día se basaron en duros entrenamientos para mejorar todas sus habilidades, le costó trabajo, pero el Taijutsu antes era sólo un sueño, ahora lo domina casi tan bien como su buen amigo Rock Lee. Gai-Sensei aceptó entrenarla mientras el hombre frente a ella cumplía con misiones asignadas por la Hokage, buscó a cada Ninja de la Hoja que fuese capaz de ayudarla.

Se emocionó grandemente cuando Sakura le contó que sus entrenamientos para el cuerpo médico comenzarían a llevarse a cabo muy pronto, y cuando Ino la siguió; supo que también debía ponerse al día. A diferencia de sus compañeras, Ryoko prefirió pulir las habilidades que sabia que tenía, el combate le resultaba casi revitalizante y antes ni siquiera estaba a la altura de Naruto, torpe, descuidada y casi mediocre. El rubio avanzó tanto en tan poco, que la motivó a moverse igual para esperarlo y entrenar juntos cuando él volviera.

Eso está previsto a suceder en un par de días, su muy buen amigo, vuelve por fin a casa luego de tanto tiempo lejos. Eso tiene a la muchacha de pelo marrón con el ánimo arriba.

— ¿Cuánto tardaste en Taijutsu? ¿Un año? — Kakashi hace notar su sentido del humor, guardando las manos en los bolsillos de los pantalones.

— Ocho meses — Ryoko Hakuno es sinónimo de perseverancia, al igual que todos sus amigos tiene el gran sueño de convertirse en el mejor ninja de la aldea. No se hubiera animado a tanto si un simpático rubio de ojos azules no le hubiese mostrado que se podía — Tus jutsu de manual tardaron menos, Kakashi-Sensei — Sonríe de nuevo, y su maestro sabe que ella puede presumir de su rapidez al aprender.

Junto a Shikamaru Nara, fue la única capaz de convertirse en Chunin hacía dos años, debido a su estilo de agua altamente poderoso. Aunque eso no quería decir que fuera la perfecta Ninja para enfrentarse a un Gaara de La Arena descontrolado, o a cualquiera del bando de Orochimaru. La primera vez, terminó en el hospital con las costillas rotas, y finalmente, lo que la llevó a ponerse en marcha para seguir mejorando, casi la mata. No pudo asistir a Naruto para detener a Sasuke Uchiha, finalmente el muchachito pálido terminó por abandonar la Aldea y Naruto Uzumaki postrado en la cama de al lado.

Lady Tsunade le dijo en su momento que no creyeron que pudiese salvarse, pelear contra ese monstruo de la marca de maldición casi consumió todo su chakra, venció porque lo concentró todo en su último ataque que partió a su enemigo a la mitad. Por otro lado, no sólo su vida le tenía así, que Sasuke se hubiese marchado no sólo hirió a Sakura y a Naruto, también lo hizo con ella. Aún duele, a decir verdad, pero a diferencia de cualquiera del Equipo 7, Ryoko no cree poder perdonar lo sucedido, su actitud para con el Uchiha era diferente, no lo quiere de vuelta. Sólo desea proteger a sus amigos como ellos lo hicieron cuando lo necesitó.

— Bien, ahora viene mi parte favorita — Kakashi sonríe detrás de la máscara que le cubre gran parte de la cara, y su alumna se emociona puesto que comenzaban con algo nuevo. Armas, ella nunca usó una, sus jutsu generalmente le bastan, pero Sensei insistió en inculcarle lo siguiente.

Kakashi Hatake extiende su mano hacia una confundida Chuunin, sosteniendo un pedazo de tela entre los dedos. Ryoko piensa que su maestro está jugando con ella de nuevo, suele hacerlo desde que la confianza escaló grandes rasgos hasta convertirse más en una gran amistad basada en la admiración mutua. Ella admira a Kakashi-Sensei tal vez demasiado, su nombre conocido en la aldea habla bien de su reputación, pero como ya lo conoce, sabe que tiene mucho más que ofrecer que sus habilidades en el arte de la pelea.

Es un hombre bueno, y paciente, a pesar de ser ella una de las niñas más molestas con la que ha trabajado. No se cansa de recordárselo. Luego de que la misión de traer a Susuke Uchiha de vuelta fallará grandemente, el Equipo Siete se resquebrajó, Naruto se fue a fortalecerse para enfrentar a los enemigos y Sakura se enfocó en su propio entrenamiento. Ryoko se quedó sola, al menos lo creyó por un tiempo hasta que Kakashi le dio la oportunidad de entrenar con otros equipos.

Entrenar Taijutsu junto a Maito Gai le dio la posibilidad de hacer una simpática amistad con Rock Lee, Tenten y Neji de clan Hyuga. Solían comer en alguna parte cuando el último tenía el tiempo para gastar en tres Chuunin puesto que ya fue consagrado Jounin el año pasado. Tuvo misiones que realizar junto a Shikamaru Nara, un muchacho algo perezoso que se volvió algo así como una pareja segura a la hora de formar equipos, su trabajo combinado era muy bueno, tanto que Lady Tsunade estuvo impresionada.

— ¿En qué hemos trabajado las últimas semanas? — Pregunta su maestro, viendo esa expresión de confusión en la cara de la simpática muchacha.

— Control de chakra — Apuntó, ella es algo así como un experimento para Kakashi ahora.

Desde el enfrentamiento con los Akatsuki hacia más de dos años, la preocupación del retirado cazador Anbu por la supervivencia de sus compañeros aumentó en sobremanera, especialmente por el temido Ojo Sharingan de un fugitivo Itachi Uchiha, sólo verlo podía costar una larga estadía en el hospital. Le enseñó a Ryoko la manera para dispersar cualquier Genjutsu lanzado, pero ahora que lo dominaba, quería perfeccionar una habilidad que probablemente no tendría resultado, pero intentar no cuesta nada.

— Exacto — Suspira el hombre de cabello claro — Ahora escucha... en el futuro vas a enfrentarte a Ninjas capaces de controlarlo todo con los ojos — Apunta y Ryoko traga duro, sabe lo que significa eso. — O simplemente una nube que te evite ver...

— ¿Quiere que... entrene el combate a ciegas? — Ella sabe perfectamente que sólo un ninja altamente entrenado es mínimamente bueno en la tarea.

Detectar al enemigo cuando está en el aire es imposible cuando los sentidos no pueden sentirlo.

— Vamos a entrenar oídos... — Sonríe Kakashi detrás de la máscara, decepcionando a Ryoko por no haber sacado un espadachín — ...tacto y sobre todo, el control de Chakra...

El sol aún no sale cuando Ryoko agita las manos para ponerse en posición de guardia, sus ojos observando al grupo de jóvenes en formación sobre la arena del distrito Hakuno. Su madre dice que esto es peligroso, y que va a traerle muchos problemas, sin embargo, ella piensa que es la única forma de obtener más que sólo un poco de progreso.

Parada en lo alto del techo de una de las casas más antiguas del Clan Hakuno, respira hondo antes de empezar a imitar a sus primos lejanos y vecinos en una rutina dura de entrenamiento dirijida por el anciano Reizo. Ha hecho esto desde lo exámenes Chuunin que le otorgaron el título, fue la primera Kunoichi de su generación en graduarse, pero eso no le da todo lo que alguna vez ha deseado en la vida.

Tal vez ellos lo sepan... su entrenamiento clandestino en el techo, pero no le importa mucho. No ha tenido contacto directo con algún familiar desde que su arduo trabajo para el gran torneo terminó, esa fue una oportunidad que no rechazó, pero que se acabó tan pronto como llegó.

Es perseverante, toma cada oportunidad que se le presenta para mejorar, y lo sabe todo el mundo. Kakashi Hatake le ayuda, sometiendo su voluntad en una técnica que él cree correcta, y ella refuerza todo el entrenamiento durante las primeras cuatro horas de la mañana. La meditación es lo primordial al comenzar, aunque ella no es buena concentrándose demasiado, imita cada movimiento posible en una combinación de Taijutsu y Ninjutsu que le ha dado soporte a la hora de perfeccionar su propia técnica con su maestro.

Ha recorrido cada especialidad posible, ha entrenado con diferentes maestros, rotado en un bucle de información reunida que intenta utilizar a su favor. Aún así se dice que no sabe nada, su propio Clan es un misterio para su persona... culpa suya en realidad por su propio rechazo generado por el mismo que su familia le obsequia.

Cuando se acercan las siete de la mañana, está concentrada en Reizo, que permanece en la misma posición por varios minutos, hasta que oye la voz de alguien llamando su propio nombre, alterándola de sobre manera. Casi pierde el equilibrio mientras dirige su atención hacia un Konohamaru ansioso por que lo escuche. Él ha crecido, así como la misma Ryoko lo ha hecho en los años transcurridos desde que Sasuke Uchiha ha dejado la aldea, lo cual agradece de sobre manera, porque de haberse quedado como esa niña pequeña y debilucha de la academia, no sabría que hacer.

— Konohamaru, te he dicho cientos de veces que no me asustes mientras estoy en el techo — Le reclama en un susurro que pretende ser un gran regaño, pero no asusta a nadie, ni siquiera a un Gennin como él. Es más le causa algo de gracia, no está para nada molesta, si ese fuese el caso, tal vez si daría un poco de miedo — ¿Que quieres ahora, niño? — Pregunta ya parada frente a él, rebuscando en sus bolsillos algún caramelo que siempre trae con ella, y cuando lo encuentra, le extiende uno al nieto de tercer Hokage.

— Me ha mandado Tsunade-Sama, quiere verte en su oficina cuanto antes — Konohamaru le comunica el mensaje para tomar el dulce y dar las gracias. Acepta cada pequeña tarea que involucre hablar con Ryoko debido a estos caramelos, siempre consigue unos cuantos cuando habla con ella.

Ryoko asiente, y aunque suele ser perezosa, no reclama mucho el hecho de que la Hokage solicite su presencia. Después de todo es su deber.

Shikamaru Nara deja la gran oficina de la Hokage, y Ryoko toma aire con las manos delante del cuerpo para tapar la mancha de pasto y lodo impregnada sobre la tela de su camisa azul. La llamaron justo cuando vestia las prendas del dia anterior, las mismas que se estropearon en el momento que el clon de sombra de Kakashi Hatake le tiró al suelo desde la derecha.

— ¿Como va ese entrenamiento, Ryoko? — Lady Tsunade sabe lo malo que puede ser para la muchacha pelear contra su maestro, aún cuando él dice tenerle piedad. Ya sabía que su pierna tal vez sufrió un poco, pero ella puede suparlo, siempre lo hace.

— Mucho mejor — Sonríe, Ryoko del Clan Hakuno es exactamente igual a su padre.

Perseverante y terco como una mula, capaz de sobrepasar las expectativas de todos. Ser parte del Equipo Siete probablemente la llevó aún más lejos, y todos lo saben. Inclusive ella misma, ser parte de un clan como el suyo implica cierta presión. La usencia de un Kekkei Genkai en la línea probablemente nunca los definió, y todos conocen la capacidad de los Ninjas del Clan de utilizar los cinco estilos del Chakra. Ryoko perfeccionó el manejo del Estilo de Agua cuando aún era Gennin, su estilo de Tierra entrenado para el gran torneo de los exámenes Chuunin, y ahora trabajaba en el Estilo de Fuego, que resulta más peligroso para ella, las quemaduras le llevaron a enfermería un par de veces. Tomaba años ser capaz de dominar los cinco estilos, sin embargo Ryoko Hakuno sabe que será capaz de dominarlos todos en algún momento.

Lady Tsunade como siempre, le asignó una nueva tarea, en esta ocasión, Iruka-Sensei necesita ayuda con los nuevos aspirantes de Gennin y la muchacha suele mantener a raya a los niños con eficacia. El año pasado, fue capaz de ayudar a Shikamaru con los exámenes Chuunin. Aunque la razón por la que elegían darle una nueva "misión" se debe más al hecho de que Naruto Uzumaki pronto estará de nuevo en la Aldea.

Eso reavivirá una llama que la Hokage creyó extinta cuando Ryoko despertó en el hospital luego de una dura batalla con un ninja con la marca de maldición de Orochimaru. Aunque la niña negase el hecho de que le importara, todos saben que no es así; que Sasuke Uchiha optara por abandonar la Aldea la tenía aún más herida que a los demás; ella y el único hermano de Itachi parecieron crear cierta conexión difícil de explicar.

Ryoko Hakuno fue de las pocas personas en no tratar a Sasuke como si fuera alguien a quien tenerle pena, cuando eran más niños solían jugar juntos, ella sabía lo difícil que era perder a los padres. Al menos a uno, Raiden Hakuno uno de los más reconocidos Ninja de la Hoja, murió en una incesante batalla a manos de Orochimaru, aún recuerda el dolor al recibir la noticia, y el duro sentimiento de venganza que alguna vez la sacudió.

A diferencia de su amigo, Ryoko optó por otro camino, quería ser fuerte, claro que si, pero fuerte para no tener que sentir ese dolor de nuevo. Ahora es capaz de proteger a sus amigos, a Sakura, Naruto o inclusive a Kakashi-Sensei, daría la vida por ello.

El corazón de Sasuke se había oscurecido con cada día que pasaba, ella lo vio, y ahora estaba lejos, casi matando a Naruto para conseguir lo que sea que quizás ahora tenía. Y Ryoko no podía soportarlo de esa manera, Naruto lo veía como si pudiese recuperarlo, ella lo ve más como una traición, una puñalada sumamente profunda. Todos saben quien mató al líder del Clan Hakuno hace diez años, inclusive el Uchiha, aún así se unió a Orochimaru.

— Cumpliré con ello — Hace una leve reverencia — Pero... — Duda y los ojos de la rubia mujer ya están de nuevo escudriñando su cuerpo — Verá, Naruto Uzumaki debe llegar hoy, quisiera poder recibirlo...

Tsunade termina por suspirar, inevitablemente el Equipo Siete debe reunirse, pero esperaba que no lo hicieran muy pronto. Todos saben que ello implica que el deseo de traer a alguien de vuelta puede más que cualquier cosa. Ryo, como se atreve a llamarla su madre, conoce la preocupación de Lady Tsunade, ella misma lo siente pero intenta aplacar el sentimiento, no va a ir detrás de nadie que decidió abandonarlos voluntariamente, no si implicaba poner en riesgo la vida de sus amigos.

Además, necesita mantener a Naruto a raya, debido a la inminente amenaza de la organización Akatsuki. Ha hecho sus investigaciones por ella misma con el paso de los meses, luego de saber que su amigo rubio era un objetivo; y como desde que decidió hacer la tarea de protegerlo, se preocupa por lo que pueda suceder si no están listos para afrontarlo.

— Sé que le preocupa que él quiera ir detrás de... Sasuke — Le dice honestamente, y Tsunade levanta las cejas, es una niña muy intuitiva — Pero no se preocupe, intentaré que... entre en razón.

Lady Tsunade no deseaba evitar que Naruto recuperase a su amigo, es más, cree que es posible que aquel muchacho Uchiha sea capaz de regresar, pero el joven Uzumaki aún no está listo para enfrentar esa clase de poder que saben que Orochimaru le provee a Susuke.

— Naruto y Sakura están más que decididos a recuperarlo — Reta la Hokage, Ryoko asiente.

— Entonces me encargaré de protegerlos a los dos, cueste lo que cueste... cuente con ello — Siempre ha sido de esta manera, comprometida con su causa, decidida a cumplir con su misión. Naruto le dijo que ese era su camino ninja.