— No te preocupes, Ryo — Susuke le sonrió con la simpatía de ese niño de cinco años que lo caracterizaba, y apretó su hombro delgaducho en señal de apoyo — No está mal llorar...Ryoko Hakuno lo sabía, su madre le decía lo mismo, pero no era tan fácil cuando recordaba a su difunto padre, y el "hasta pronto" que se convirtió en una despedida. Pero el pequeño del Clan Uchiha no se rendía en intentar sacarle a su amiga una sonrisa. Eran tiempos diferentes para ambos, en especial para él, su familia aún estaba completa, aún abrazaba a su madre e Itachi era su mejor amigo.— Te prometo que todo va a estar bien... — Sasuke tenía las mejillas rojas, Ryoko siempre lo miraba como si estuviera loco.Nadie creyó que ella misma le diría esas palabras poco tiempo después, cuando el clan Uchiha fue eliminado despiadadamente.

— ¿Qué me miras, Ryo? ¿Todo bien? — Naruto Uzumaki tiene una expresión incómoda en el rostro mientras su amiga de cabello castaño lo observa intimidantemente. Le ha invitado a comer algunos platos de Ramen, pero es como si la muchacha quisiera decirle algo.

— Haz crecido mucho — Sonríe Ryoko, y como siempre es sincera, le dice lo siguiente: — Te has vuelto más guapo...

Naruto se pone nervioso, pero se ríe de igual manera, rascando su cabello rubio despeinado, las mejillas rojas por el cumplido.

Fue paciente en esperarlo, aunque tuvo que cumplir con ayudar a Iruka-Sensei en la Academia, pudo encontrar a Naruto merodear por la aldea justo al medio día. No va a negar que la presencia del muchacho que se fue siendo sólo un niño, le trae buenos recuerdos, edificantes a decir verdad. Se aprecian mucho, ella más que nada teniendo en cuenta que lo conocía casi tanto como a Sasuke.

Aunque en ocasiones su forma atarantada de comportarse le saca de sus casillas, Ryoko supo comprender su forma de ser, era un tipo curioso con un gran sueño. Ella sabe que es capaz de conseguirlo, si Gaara del Desierto se convirtió en Kazekage, Naruto Uzumaki podría convertirse en Hokage algún día.

— Gra-Gracias, Ryo — Titibea el rubio, pero recobra la compostura cuando otro tazón de Ramen es puesto frente a su cuerpo — ¿No me cuentas como has avanzado? Podemos entrenar juntos ¡Tengo mucho que mostrarte!

A Ryoko le gusta la perseverancia en este chico, la gente dice que tiene el poder de cambiar a las personas; incluso ella lo sabe. Fue por su causa que no se rindió en seguir aprendiendo. Recuerda los exámenes Chuunin que pasaron juntos, se enfrentó a un oponente muy fuerte que venció no muy fácilmente. Y el torneo también le dio una victoria, lo recordaba bien. Naruto venció a Neji Hyuga en combate ¿Quién lo diría?

— Veremos que tan buen maestro ha sido el viejo Sannin — Se ríe ella, también prestando atención a su comida.

Hablan mucho, él es bueno contando sus historias, anécdotas vividas con su maestro; Jiraiya, uno de los tres Legendarios Sannin. Ella busca la manera de poder hablar sobre lo que los separó en primer lugar. No sabe como tocar el tema, es algo delicado, en especial para Naruto, su vínculo con Sasuke Uchiha excede su capacidad de entendimiento, es difícil aún desifrar el porqué.

No quiere resultar molesta para él, tampoco herirlo al hacerle recordar las cosas que a todos le duelen. Pero necesita hacer que cambie de opinión y enfocar todo su poder en entrenar para enfrentar a cualquier Akatsuki que pueda querer llevárselo. Ese es el miedo más grande que Ryoko Hakuno pasa ahora, su amigo en un peligro constante.

— Naruto... — Le llama, y él conoce ese tono de voz, va a regañarlo, Sakura ya lo hizo en la mañana, no sabe que ha hecho ahora para ganarse una reprimenda — Quiero hablar contigo sobre... sobre Sasuke.

La expresión de su amigo cambia radicalmente, ella duele por tocar el tema, aunque lo niegue. Le importa mucho más de lo que aparenta. No quiere decirle directamente que es lo que piensa sobre el asunto, realmente sabe como tratarlo, utilizando alguna especie de chantaje que lo haga enfocar toda su atención en el entrenamiento con el que realmente debe estar concentrado. Ryoko es una de las personas que más quiere ver a Naruto Uzumaki cumplir su sueño, y no sabe si persiguiendo a Sasuke toda la vida podría conseguirlo.

— No te preocupes, Ryoko — Naruto le habla despreocupado, como siempre, aparenta tomar esta dolorosa situación a la ligera, casi le hace creer que no está lastimado — De veras, sé que crees que estoy loco, pero les prometí a Sakura y a ti que iba a traerlo de vuelta.

Ryoko Hakuno nunca le pidió algo así, nunca quiso poner una carga así sobre los hombros del joven muchacho. Pero él se lo tomó tan a pecho. Aunque para Naruto es diferente, porque conoce a esta chica casi tan bien como a él mismo.

Fueron compañeros de equipo y triunfaron sobre aquellas horribles bestias de Orochimaru. Pero eso no es todo, Ryoko fue y es, en realidad, alguien que nunca lo miró con los mismos ojos que el resto de la aldea. Cuando todos lo rechazaron, ella y Hinata Hyuga fueron de las pocas en no tratarlo como si fuera un monstruo del cual correr.

Aún recuerda cuando luego de clases se escondió a llorar cuando lo excluyeron de nuevo de los juegos. Ryoko era en ese entonces una más del montón de niños traviesos que le sacaban canas a Iruka-Sensei, pero se acercó a darle un caramelo. Naruto limpio sus lágrimas y le dio las gracias, y desde ese día jugaban con la pelota en el patio cuando nadie quería hacerlo con él.

Naruto le tenía en gran estima, en ese entonces y ahora también, mucho más tal vez; pues la amistad creció grandemente desde que Kakashi Hatake se convirtió en su maestro. No le sorprende que Ryoko quiera persuadirlo de su decisión, ir detrás de su amigo tal vez solamente era una pérdida de tiempo; pero si le perturba un poco.

Durante años creyó que ella, así como las demás niñas, tenían la cabeza pedida por Sasuke del Clan Uchiha, más porque era de las pocas con las que intercambiaba palabras. Es más, Naruto está seguro de que es así, que los sentimientos de Ryoko hacia aquel malhumorado muchacho exceden los de la amistad, inclusive ahora. Tal vez no le sorprende que ella prefiera dejar al Uchiha hacer lo que quiera, pero si lo decepciona un poco.

Cree que ella es de las más capaces de ayudarlo, lo sabe con toda certeza. Ryoko, por un lado, sabe que nunca abandonaría a Naruto en una misión como esa, a pesar de sus opiniones, su lealtad estaba junto al equipo. Lo único que hace es sonreirle, no va a convencerlo; pero como ya le dijo a Tsunade-Sama, hará cualquier cosa para protegerlo, inclusive dar su vida.

— Para eso necesitamos entrenar — Es lo único que le dice, no sabe cuando llegará el día en que la mayor fuerza sea necesaria — Esta vez voy a patear tu trasero...

— ¡Si, como no! ¡Aún no has visto lo que Naruto Uzumaki es capaz de hacer! — Se ríe él y ambos continúan con la charla amistosa, sacándole sonrisas a Ichiraku cada vez que le piden otro tazón de Ramen.

— Sólo observa — Sakura Haruno, da un leve brinco en su lugar mientras Naruto tiene el ceño fruncido.

Ambos escondidos detrás de los árboles que rodean el claro que alberga a un equipo algo raro de personas. Ven como su querida amiga Ryoko, se para en medio de Rock Lee y Neji Hyuga, ambos en posición de ataque. Los ojos oscuros de aquella Chuunin cubiertos por un pedazo negro de tela, y la posición de sus manos indicaba la invocación de un jutsu.

— ¿Está loca? — Pregunta el rubio con el tono de voz más elevado, Sakura lo sacude para que se calle. No quiere que le pillen espiando, Ryoko es muy discreta con su aprendizaje, y cuando finalmente descubrió donde entrenaba, viene a verla cada que era posible. No va a mentir, está muy orgullosa de su compañera — ¿Luchar a ciegas con el Byakugan de Neji?

— Chicos — La voz se Kakashi- Sensei se hace oir, y la pareja salta en su lugar, queriendo escudarse por su intromisión — ¿Que pretenden?

Este tiene entre sus dedos una de las novelas de Jiraiya-Sama, le ha leído más de diez veces pero sigue haciéndolo como la primera.

— Quería que Naruto vea a Ryo entrenar — Honesta, Sakura dirige los ojos hacia el grupo de personas a varios metros de ellos.

— Oh, si, es buen entretenimiento cuando no le dan una paliza — Kakashi admite, aunque sabe que su alumna es muy capaz de derribar cualquier muralla.

Han trabajado en esto por unas cuantas semanas, el control de Chakra, pero agregarle la falta de visión era algo con lo que el maestro necesitaba experimentar. Sabe que traer a Neji Hyuga es la mejor opción, es una doble dificultad por su capacidad de visión de Chakra y Lee es uno de los Shinobi de la Hoja más rápido que puede conocer.

Aunque en sus entrenamientos anteriores, siempre termina perdiendo contra el primo de Hinata, suele dar una buena pelea.

— Bien — Ryoko intenta seguir las instrucciones al pie de la letra, los oídos afinados, el tacto sensible a cualquier movimiento. Y la red de chakra extendiéndose a su alrededor.

Cuando su mano derecha se apoya en el suelo, sabe que Neji ha saltado fuera de su rango de alcance, pero Lee no. El último ha saltado y dejado caer sus ligeros pies aún dentro de la espesa capa que ha intentado formar. Está nerviosa, es la primera vez que usa esta técnica sin que Kakashi esté dándole consejos, y con dos de los mejores ninja que conoce.

Puede sentir a Lee moverse, su forma y rastro es reconocible, cada Shinobi tiene uno característico, no siente a Neji, aún lejos de su rango de alcance. Pero, el silbido, algo rompe su barrera, un Kunai, lo sabe porque su maestro tiende a lanzarlos cuando sabe que no puede detectarlos.

Lo esquiva y va hacia Lee, escapa fácilmente, ella aún no es lo suficientemente rápida para tocarlo.

— Fallaste — Se ríe el muchacho de cejas pobladas, ella sonríe, lo detecta de nuevo. Neji ha entrado a su campo.

Ryoko lo siente, y sabe que él es conciente de que puede detectarlo, pero es mucho más inteligente que eso, no va a dejarse atrapar.

— Auch — Naruto hace una mueca de dolor al ver a su amiga volar un par de metros y dejar un rastro de polvo detrás, ha perdido luego de pasar un buen tiempo esquivando ataques simples — ¡Lo ha hecho genial! — Celebra el rubio, Kakashi negando a un costado hace que ciertamente se enoje — ¿Qué quiere decir, Kakashi-Sensei? ¡Sin vista ha resistido por bastante tiempo!

Rock Lee se acerca triunfante, siempre orgulloso de su Taijutsu, una sonrisa radiante pegada a los labios.

— Me ha dado fuerte en la pierna ¡Pero voy a estar bien! — Lee levanta su dedo pulgar y Naruto parece contento de verlo.

— ¡Ella está mejorando mucho! — Naruto pone las manos en las caderas, siempre orgulloso aunque un poco celoso de las habilidades de Ryoko. Ya quería enfrentarla en combate.

Neji Hyuga se acerca, su expresión tan neutra como siempre, les dice a todos que no le importa mucho lo que pase a su alrededor, pero igual a las anteriores ocasiones en las que ha vencido a Ryoko Hakuno, le ayuda caminar hasta un lugar donde pueda apoyarse. La señorita le ha dicho en varias ocasiones que hacerlo no es necesario, pero se ha vuelto casi como un ritual.

— ¡Ryoko-Chan! ¡Seré tu próximo oponente! — Naruto le celebra y ella asiente para confirmarlo. Claro que si, entrenar con él siempre es entretenido.

Cenar con ellos fue divertido, Kakashi y Gai se ofrecieron a pagar la cena, al principio Naruto insistió en algo de Ramen. Pero terminaron por cenar barbacoa mientras oían a Naruto contarle sus aventuras, Tenten uniéndose a las filas luego de pasar su día libre en casa. Fue una buena jornada, y Ryoko está plenamente satisfecha de haber podido pasarla con quienes ahora eran buenos amigos.

Todo parece justo igual que hace años, cuando ningún problema les llegó a afectar. La diferencia radica en el grupo de personas que la rodea, lo aprecia de verdad. Es algo que aprendió cuando Naruto Uzumaki se hizo su amigo, todos los que ríen y prestan atención a ese travieso muchachito, lo aprendieron, ese gran valor del compañerismo.

Se pregunta, muy en el fondo y luchando con el sentimiento, si Sasuke encontró algo así fuera de casa. Le duele pensar que no, la soledad nunca termina en algo bueno cuando el dolor lo opaca todo. Él tiene a toda esta gente que lo espera, al menos parte del Equipo Siete ¿Lo valoraría?¿Si quiera lo recuerda? Cree que no, no comprende su rechazo hacia la idea de él siquiera respirando, pero desde que se fue no puede pensar en su presencia como algo cómodo. El sentimiento de traición es muy ardiente en el pecho.

— ¿Que estilo de Chakra es el siguiente, Ryo? — Oye a Sakura preguntarle, y sus pensamientos se enfocan rápidamente en su compañera, disimula un poco que no ha oído gran parte de la conversación.

— Fuego — Asiente con orgullo, un estilo que le cuesta tanto como varias visitas al hospital— Pero mi estilo de Agua parece querer hacerle frente...

Hablan por largo rato, se llenan de comida y cuentan algunas anécdotas de sus días en la academia. Todos son cuidadosos a la hora de pronunciar a alguien que pueda traer algún recuerdo doloroso, y todos son capaces de reírse un poco. Inclusive Neji, quien ha estado un poco menos reservado de lo normal, hasta sonrió.

— Cuida esa pierna — El mismo Hyuga que cenó con ella minutos atrás, le dice cuando están en la puerta de su casa. Le ha acompañado porque sus caminos se cruzan con frecuencia, y ella lo agradece, no le gusta caminar sola por las noches, aún con las habilidades que posee.

— Gracias, Neji — Le sonríe, regalando una leve inclinación en respeto — Que tengas buena noche...

Neji Hyuga siempre ha sido este tipo de chico bastante callado y calculador, cuando lo conoció en los exámenes Chuunin inclusive lo creyó alguien sin corazón. Pero ahora son casi buenos amigos, si entrenar y salir lastimada contaba como el inicio de una amistad. Le gusta creer que si, realmente le agrada creer que varios de sus compañeros de la academia son sus amigos. Como por ejemplo Shikamaru Nara, o Kiba... Ino o Tenten. Aunque Ryoko es muy diferente a Naruto en el sentido de las conexiones, también es buena creando lazos.

— Mmm, si me permites darte un consejo — Lo ve inclinar la cabeza, no distingue muy bien la expresión de su rostro gracias a la iluminación. Pero parece algo más relajado de lo normal. Ryoko asiente — Tu burbuja de chakra... puedes intentar hacerla menos densa — Le dice y ella anota el dato — Así podrás hacerla más ancha, eres buena en mantenerla sólo debes seguir entrenando.

— Lo intentaré la próxima — Afirma con seguridad ella, casi se sonroja por los enormes ojos de Neji mirándola atentamente — Aún así tu podrías detectarla...

— Claro, pero... ¿Para qué has entrenado los sentidos todos estos meses?...

Neji se va, no sin antes también darle una inclinación respetuosa. Ryoko sonríe decidida a intentar aplicar el Consejo en el próximo entrenamiento. Así que espera que el muchacho doble en la esquina, y se adentra a su casa para salir directamente al patio. Hay tarea que hacer, modificar su jutsu va a llevarle tiempo, y no tiene demasiado.

— Así que no murió — Sasuke mira la fotografía de aquella Shinobi que alguna vez fue su compañera. Y oye a Kabuto reír tan cínicamente como siempre lo hace. Debe admitir, que se sorprende por encontrar algo relacionado a ella entre las tarjetas bingo de este ninja médico.

Más aún, se sorprende de saber que luego de tanto tiempo creyendo que alguien con la marca de maldición la asesinó, ella siga viva. Se sorprende aún más de que eso le saque una sonrisa.

— No lo sé — Responde Orochimaru desde las sombras, sus ojos serpentosos observando la reacción de este futuro contenedor — No he sabido mucho sobre esa chiquilla, de ninguno de aquellos que fueron tus compañeros, en realidad.

No le importa, es algo que Sasuke Uchiha se dice constantemente. Pero hay una pequeña parte de él, ese niño pequeño que todavía recuerda a Ryoko Hakuno repartiendo caramelos en clase. Él ha cortado esos vínculos, está convencido de ello.

— No es algo de lo que preocuparse, después de todo — Encoge los hombros, y no pasa desapercibido ante los ojos de Orochimaru ni de Kabuto, que Sasuke se hace con la tarjeta bingo, guardándola en un bolsillo — Siempre fue lenta para aprender...

Sabe que la subestima, así como subestima a Naruto o a Sakura.

Pero Orochimaru no está tan seguro de ello. Conoció a su padre, Raiden Hakuno, un digno oponente que casi lo mata hace diez años, uno que era capaz de dominar los cinco estilos de chakra; sólo pudo vencerlo debido a que el Chakra se fue agotando. Ellos alguna vez fueron compañeros en la aldea y se vieron crecer antes de que todos los conflictos comenzaran. Era muy joven con habilidades extremadamente desarrolladas para la edad que tenía, si su hija era igual, si había mucho de que preocuparse, en especial si hacia equipo con Naruto Uzumaki.

Para Sasuke era casi un hecho que su partida también afectó a Ryoko de igual manera que su viejo amigo Naruto o a Sakura Haruno. Pero no, a diferencia de sus compañeros, Ryo rompió el vínculo, exactamente como él lo hizo, cuando vio al Jinchuriki postrado en una cama casi deshecho por no haber podido traer a su mejor amigo a casa.

— ¿Es cierto Sasuke? — Ryoko de cuatro años le preguntó a su amigo con curiosidad, y lo miró sonrojarse levemente por su confesión.— Claro que si, Ryo... somos mejores amigos ¿No? Ambos podemos ser los mejores Shinobi algún día...