Cerré los ojos y me dejé llevar por las emociones que sentí cuando sus labios tocaron los míos.
Amor, nostalgia, pasión... Un fuego se propagó por cada parte de mi cuerpo, los vellos se me erizaron y el corazón volvió a latir por ese hombre que fue y sigue siendo mi primer amor.
Sí, una vez más Harry James Potter se convirtió en mi debilidad, pero en ese momento, en ese beso, mandé todo al demonio porque era lo que quería, era lo que deseaba...
Deseaba sentir su tacto sobre mi piel desnuda, quería que me hiciera suya, como siempre lo ha sido...
— Mami, Papi, Amely tuvo su primer brote de magia...— la burbuja en donde me tenía Potter con su beso fue rota por los gritos de Lily.
Por unos instantes nuestros ojos se quedaron conectados, él acarició con su dedo índice mi mejilla, me regaló una sonrisa tan radiante y en sus ojos podía verse claramente la frustración que yo misma sentía por la interrupción.
— Mami, Papi, vengan ya, Amely elevó por los aires al tío Blaise— desconecté mi mirada de Harry y dirigí mis pasos hacía el jardín.
Al acercarme donde estaba Amely pude observar que Blaise flotaba a unos metros del suelo con cara de susto y gritando como nena...
— Cosa 2 bájame ahora mismo— pedía el moreno— si llegó a caer y golpear mi hermosa cara, no te daré las ranas de chocolate que te prometí.
— Papi me las puede comprar— dijo Amely cruzándose de brazos.
— Claro, ahora que volvió el cuatro ojos de tú padre, me has reemplazado— contestó indignado.
— Papi no es cuatro ojos...— dijo entre dientes y Blaise se elevó un poco más en el aire.
— ¡No, cosa 2, bájame ya!— grito Blaise.
Harry se acercó a Amely, está al verlo se relajo y una sonrisa se formó en sus labios, casi de inmediato Blaise cayó al suelo como un saco de papas.
— ¡Por Merlín! Niña con más cuidado, que esté hermoso rostro no lo consigo en cualquier parte.
— No seas llorón Blaise, ¿qué le hiciste para que saliera su magia?— pregunté una vez le ayudé a levantarse.
— ¡Nada!— se llevó una mano al pecho en señal de ofendido— bueno, creó que fue porque le dije cuatro ojos a Potter.
— Es que Papi no es cuatro ojos, ¿verdad Papi?— pregunto Amely a su padre.
— Claro que no princesa— contestó riendo— tío Blaise no volverá a decir que soy cuatro ojos, cierto tío Blaise— dijo Harry.
— Claro, no lo volveré a decir, si prometes no volver a practicar tu magia en mí— Amely se acercó a él brindándole su mano que el moreno estrecho en son de paz.
— Tío Blaise, ¿y yo puedo practicar mi magia en tí?— preguntó inocente Lily.
— ¡Que Merlín me ampare! Ustedes van a terminar matándome, yo mejor me voy a que mi querida novia me dé un poco de amor— dijo moviendo sus cejas de arriba hacía abajo.
Luego que Blaise se fue los cuatro nos quedamos en el jardín, sentados sobre el césped.
Amely entre las piernas de Potter y Lily entre las mías. Aquello me pareció el momento más hermoso de mi vida.
Sentí que por primera vez en toda mi existencia estaba en familia. Aún no estaba segura de volver a retomar mi relación con Harry, pues habían pasado tantas cosas, buenas y malas...
Y después de tanto tiempo sentí miedo... Miedo de volver a ser feliz y que algo o alguien viniera y se interpusiera en el camino; miedo de volver a sentir el amor tan fuerte que llevaba guardando durante cinco años; miedo de decirle qué pasó aquella noche de diciembre...
El apretón en mi mano, me saco de mis pensamientos, y nuestras miradas se conectaron de nuevo. Su expresión en el rostro me dijo que estaba preocupado y con miedo, tal cual yo me sentía.
— Vamos a comprar un helado, ¿vienes tú también?— preguntó Potter interrumpiendo el silencio que se había formado.
— No, vayan ustedes, me siento un poco indispuesta, iré a recostarme un rato— nos pusimos de pie.
— Vayan por sus abrigos niñas y esperen en la sala, llegó en un momento— ambas asintieron a lo que su padre les ordeno, y se fueron luego que me dieron un beso.
— ¿Qué pasa Orquídea? Te siento tensa, preocupada, asustada, ¿de qué tienes miedo?— dijo tomando mi rostro entre sus manos.
Mis ojos picaron por las lágrimas que querían salir e hice un puchero como si fuera una niña de 5 años...
— Te ves tan adorable haciendo pucheros...— una risa salió de mis labios y los ojos se me empañaron por las lágrimas.
— Cuando me sienta preparada te diré que pasa y tomaré una decisión sobre nosotros— dije tratando de deshacer el nudo de la garganta— dame un poco de tiempo para pensar, por favor— él asintió.
— Está bien, ve a descansar te ves muy pálida, yo me encargo de las niñas— se despidió de mí dándome un beso en la frente.
Mientras yo me dirigí a mi habitación, me recosté en la cama y casi de inmediato el sueño me venció...
Ser jugadora profesional de quiddich fue siempre mi sueño y ahora que lo he cumplido me siento feliz. El juego que estaba programado para el sábado fue suspendido y será este viernes.
Es un partido amistoso contra el equipo nacional de Irlanda. Hoy la entrenadora nos dió el día libre, algunas chicas y yo aprovechamos y venimos al centro de Dublín para dar una vuelta.
Ágatha es una de nuestras golpeadoras, es hija de padres muggles y nos enseñará el centro comercial, un gran edificio donde hay tiendas y lugares para comer algo.
Luego de ir de tienda tras tienda, Ágatha nos dirigió a una heladería en el tercer piso, pedimos nuestros helados y nos sentamos en una de las mesas cerca de la entrada.
— Oye Ginny, ¿ese no es Harry Potter? Tú ex esposo— dijo Amber nuestra buscador señalando una de las mesas del fondo.
Dirigí mi mirada, era él, estaba sentado en medio de dos niñas pelirrojas que alegres comían sus helados.
— Sí, es él...— contesté desviando mi mirada antes que él se diera cuenta.
— ¿Y esas niñas? ¿serán hijas de él?— pregunto Ágatha.
— No tengo idea chicas, además no es asunto nuestro.
Al ver mi falta de atención al tema, las chicas no siguieron con su interrogatorio. Lo que resto mi helado participe poco en la conversación que tenían las chicas.
Sin embargo, la curiosidad me mataba, ¿podrán ser sus hijas? Una de ellas es bastante parecida a Lily la mamá de Harry y la otra niña tiene rasgos faciales muy parecidos a Pansy Parkinson.
La culpa me asalto sólo al pensar que yo privé a Harry de sus hijas por lo que hice. ¡Por Merlín soy una mala persona!
Espero que algún día Parkinson me disculpe por lo que hice y que ambos puedan volver a estar juntos y felices.
— Mira se está levantando...— salí de mis pensamientos cuando Amber habló.
Ví de reojo como Harry se ponía de pie y las niñas se levantaban también. Una de ellas le hizo un gesto con las manos para que la cargará y cuando lo hizo la otra quiso también que la cargará.
Con ambas niñas en brazos se encaminó a la salida, sin percatarse de nuestras miradas...
— Papi eres muy fuerte— dijo feliz una de las pelirrojas.
— Si tú lo dices, así es Lily— contestó él.
Salió de la heladería y se perdió de nuestra vista. Las chicas no dijeron nada, lo cual agradecí, en verdad, no estoy para que me den su lástima pues no la necesito.
Estoy segura que lo que sentía por Harry era un capricho no era amor, lo quiero como un amigo y le deseo lo mejor.
Ya vendrá quien me mueva el piso, que me amé y que yo lo amé. Mientras tanto mi vida gira en torno al quiddich y recuperar el tiempo que me alejé de mi familia.
