Intentaba ocultar lo gracioso que le parecía, que Sasuke haya besado a Naruto Uzumaki, y que repitiera una y otra vez que fue un accidente. Todos lo sabían, pero para Ryoko Hakuno de sólo trece años era la cosa más simpática del mundo. En especial por las mejillas coloradas de su amigo con quien no hablaba mucho desde hace tiempo. Los dos crecieron un poco, y ella notaba la oscuridad en su mirada.Ojalá hubiese podido salvarlo en ese momento, daría cualquier cosa por ello. Por haber podido darle algo de luz a tanto dolor. No lo logró, sin embargo.— Claro que sé que fue un accidente, Sasuke — Volvió a reír, y se sienta junto a él en el bonito muelle donde solía ponerse a pensar en cada descanso — Sólo es algo gracioso, perdón, prometo no volver a reírme.Hacía algunas semanas que no hablaban, ella se preguntaba porqué, sin embargo, luego de que los asignaran al mismo equipo de trabajo, pudieron entablar una pequeña conversación antes de la reunión con Kakashi Hatake. Ryoko creyó que se trataba de una broma cuando su maestro llegó algo tarde, pero como los demás, sólo escuchó y respondió cuando le hizo un par de preguntas.Sasuke la vio pasar tiempo con Naruto Uzumaki desde que eran pequeños, bueno, aún más de lo que todavía eran. Y cuando los nombraron compañeros la sensación de fastidio casi le saca una queja, ese rubio era demasiado atarantado, casi un bobo. Y no quería admitir que no le gustaba que su única amiga no le prestara atención.— Lo siento, Sasuke... Tengo que irme — Ella miró el reloj que desde pequeña lleva en la muñeca — Tengo que entrar al siguiente turno...Sasuke asintió, en silencio, como siempre, no se despidió de ella, aunque sabía que lo esperaba. Ryoko deseaba tanto volver a ver a su amigo risueño de hace algunos años, pero también sabía que no iba a recuperarlo.La vio alejarse, corriendo porque llegaba tarde para ayudar a su madre al restaurante, y se preguntó si ella tanto como Sakura e Ino veían algo en él. Siempre quiso averiguarlo, a pesar de su edad él sabía que las niñas sólo admiraban su buen parecido, no lo conocían como Ryoko lo hacía... sólo tal vez, era esa la razón por la que les resultaba atractivo. Ryo nunca pareció sentirse así.En el fondo quería que lo hiciera, a él siempre le gustó, lo seguía haciendo. Sólo que no tenía tiempo para pensar en ello ahora.
¡Pudo con el ataque! Ryo tiene una gran sonrisa en los labios, mientras su mano derecha sigue sobre la tierra, extendiendo su invisible burbuja de chakra, luego de haber podido golpear a Neji Hyuga sin salir lastimada. Él, aún con el Byakugan haciendo su trabajo, está algo impresionado por el proceso. Su trabajo es básicamente medir lo mucho que puede usar su barrera, aún con los ojos al descubierto, no tiene un punto ciego que pueda detectar, es casi como ver en 360 grados sin tener que girar.
Ryoko Hakuno comienza a perfeccionar esta técnica, y Kakashi tiene una sonrisa de autosuficiencia detrás de la máscara. Es él quien ha entrenado a esta muchacha, a este paso todos sus alumnos serían reconocidos por sus grandes habilidades con combate.
Ryoko se ha olvidado de Lee, y el muchacho lo sabe, así que contra ataca rápidamente, y el Taijutsu casi derriba al miembro del Clan Hakuno, pero ha sido rápida.
— ¿Kakashi-Sensei? — Naruto se hace presente, y su maestro le hace saber que lo escucha. Ambos han estado observando a Ryoko Hakuno, el rubio esperando que por fin lo pongan a luchar con ella, el hombre mayor evaluando el proceso.
— Dime, Naruto — Kakashi he tenido el ojo descubierto sobre su libro todo este tiempo, igual sabe lo que sucede alrededor.
— La técnica de Ryo ¿Puedo aprenderla yo? — Naruto inclina la cabeza, aún observando a su compañera, que está dándole a Neji y Lee un dolor de cabeza.
Kakashi sabe que no, ni siquiera está seguro de si ella puede llegar a completarla, en realidad. Desde que ella fue parte de su equipo, estuvo determinado a enseñarle lo que pudiese para desarrollar la técnica que su propio padre dejó como legado para ella. Era más secreto de lo que aparentaba, su capacidad aún no está completamente desarrollada, él espera el momento correcto para terminar de enseñarle lo que falta.
— Es difícil de explicar, Naruto — Le dice, puesto que es cierto.
Aunque tanto como con el mismo rubio, han subestimado a Ryoko en varias ocasiones. Nadie pensó antes que pudiese dominar el estilo de Agua y Tierra en menos de un año, ahí la tenían ahora. Jamás pasó por los pensamientos de alguien que ella sería buena en Taijutsu, pero ahí está. Combatiendo con Rock Lee a casi un mismo nivel.
— La gente cree que el Clan Hakuno no posee ningún Kekkei Genkai — apunta Kakashi, su alumna utilizando Taijutsu para evadir los golpes de Neji Hyuga. Naruto también cree eso, la presencia de técnicas heridatarias parece no estar presente en la familia Hakuno — Pero... No es cierto...
Naruto está algo dudoso, pero deseoso de saber que es lo que su amiga esconde consigo.
— El Clan Hakuno perfeccionó técnicas del manejo de Chakra que han vencido inclusive al ojo Sharingan — Kakashi asiente, recordando a Raiden Hakuno dando pelea contra él, entrenamientos en ANBU los unieron a ambos en el proceso — Lleva tiempo, pero creo que pronto ella también podrá dominarlo...
— ¿No es responsable el Clan de darle ese entrenamiento? — La voz de Sakura se hace presente, también ha estado mirando por un buen rato; ambos hombres la miran apoyada en un árbol mientras sus ojos analizan los movimientos rápidos de Ryoko a lo lejos.
El Clan ahora es reducido a sólo unos pocos miembros, su líder muerto hace diez años defendiendo su aldea. Ryoko es una especie de esperanza para ellos ahora, pero no está lista para dar el siguiente paso, no sin ser capaz de derrotar a Neji Hyuga. Antes quiso llevar el entrenamiento con Sasuke Uchiha, ambos hubieran podido ayudarse entren si, pero la situación ahora es diferente y Kakashi se vio obligado a tomar prestado a los alumnos de Maito Gai. Resultó mucho mejor de lo que pensó, en realidad.
Si Ryoko es capaz evadir los ojos de Neji, puede comenzar a transformar su chakra no sólo en los cinco estilos que está destinada a dominar, si no en algo que le serviría para hacer frente a fuertes enemigos como Orochimaru o la gente de Akatsuki.
— Su padre debía hacerlo — Kakashi responde, hace una mueca de dolor bajo la máscara cuando Rock Lee le da una patada a Ryoko, sabe que será difícil recuperarse de ello. Naruto y Sakura se sienten mal por preguntar, saben lo que sucedió con Raiden Hakuno, y lo mucho que le dolió a su compañera esa pérdida — Cuando esté lista para el siguiente paso, deberá darlo sola.
Ryoko aparece con una sonrisa triunfante en el rostro, no importa que literalmente ha recibido otra paliza de parte de sus compañeros, hoy se ha levantado sin que Neji Hyuga le de la mano.
— ¿Vio eso, Sensei? — Naruto y Sakura no pueden evitar sonreír también, todos parecen mucho más pequeños de lo que son ahora; Kakashi asiente mientras Lee y Neji también se acercan — Falta poco...
— Claro que si — Kakashi le da unas cuantas palmaditas en la cabeza, y mira a todos estos chicos antes de suspirar — Vamos, invito la cena hoy...
Ryoko flexiona los dedos, le duelen un poco luego del entrenamiento, sabe que se ha sobrecargado, pero no puede detenerse ahora que su avance finalmente comienza a verse. Hoy, la cena también es amena. Sakura escucha a Rock Lee atentamente, Naruto devora su plato, Kakashi silencioso pero atento. Y Neji Hyuga contradice a su amigo un par de veces, en una actitud algo arrogante que contrasta con la personalidad radiante de Lee.
Ella cree que a pesar de no parecer muy cercanos; son buenos amigos. Conoce sobre eso, Sakura y Ryoko fueron algo así cuando fueron aún más jóvenes.
Todavía lo recuerda, los primeros años en los que salió a socializar con los demás niños. Sakura Haruno era una chiquilla tímida que se escondía, hasta que Ino la rescató. Ryoko fue siempre de esas personas que rotaba en los grupos, hoy jugaba con unos, mañana con otros. Hasta que conoció a Naruto Uzumaki y juntos se ponían a lanzar una pelota.
Sakura se convirtió en una mujer vivaracha con el paso de los años, y Ryoko perdió el brillo en el proceso. Al menos sus ganas de sacarle una sonrisa a todos se esfumó cuando su padre murió. Recuperó algo cuando se unió al equipo siete, las aventuras y el compañerismo le enseñaron a valorar los vínculos. Cuando Sakura se convirtió en su amiga, nadie pudo creerlo, en especial porque todos decían que Sasuke Uchiha sentía cosas por Ryoko.
— Somos rivales, entonces — Le había dicho la chiquilla de cabello rosado en ese tiempo, luego de oír de la boca chismosa de una niña que Sasuke la apreciaba mucho.
Ryoko recuerda haber fruncido el ceño. También recuerda preguntarse sobre la verdad de ese chisme. Pero sobre todo, recuerda haberse rehusado a pelear por un chico.
— No — Sentenció, su voz aniñada e inocente hubiese derretido a cualquiera. Sakura Haruno de pocos años abrió la boca para hablar, pero no pudo — No voy a pelear contigo por un niño, Sakura-Chan... — Ryoko movió la cabeza, su pelo oscuro bailando en el proceso. Puso un dedo sobre la frente de la chiquilla que la acompañaba, e inclinó una sonrisa — No me gusta Sasuke... — Mentira, inclusive negarlo ahora mismo es mentira. Pero, en ese momento le daba vergüenza admitir que su amigo le parecía lindo — Así que puedes tomarlo con calma — Sakura dio un paso hacia atrás, y sonrió olvidando la situación cuando Ryoko le extendió un caramelo — Vamos, llegaremos tarde... Iruka-Sensei dice que la puntualidad es esencial...
Hoy, se despide de todos como siempre, Sakura la promete ir al restaurante para desayunar, y Naruto promete intentar levantarse temprano. Kakashi le sacude el pelo para luego recordarle que necesita descansar bien si quiere dar el siguiente paso. Ryoko lo sabe, pero es tan testaruda que a veces dormir no es una opción. No tiene ni de cerca la misma cantidad de Chakra que Naruto y su resistencia (a pesar de ser muy buena) es limitada al igual que los demás. Sus entrenamientos nocturnos prácticamente pueden llegar a dejarla postrada en cama por una semana; no ha pasado aún, pero de igual manera necesita relajarse.
Lee le da un abrazo rompe costillas antes de también salir hacia su hogar; de nuevo ella y Neji parados bajo el farol de la iluminación pública, observando a sus amigos alejarse. Ryoko suspira, y le hace una señal con la cabeza para echar a andar hacia las villas de sus familias. La chica de pelo oscuro con las manos en los bolsillos de su falda, pensativa en su mayoría del tiempo.
Hoy más que nunca, su cabeza busca alguna pista sobre lo que Kakashi guarda para sí, respecto a lo que quiere enseñarle, lleva no sólo semanas, si no meses intentando prepararla para dar otro paso y aún no lo han hecho. Kakashi Hatake dice que necesita avanzar un poco más ¿En qué? No lo sabe, se niega a decírselo.
Neji Hyuga, por otro lado, tiene la leve sospecha de cuál es el avance que esta chica, a quien ha derribado tantas veces, necesita. Aunque no tiene autoridad alguna para decirlo, no es su maestro, y a pesar de su rango más alto, sigue siendo sólo su camarada.
— ¿Qué crees que me falta para dar ese paso? — Pregunta Ryoko, se siente con la confianza de hacerlo, puesto que desde hace tiempo la acompaña en esta rutinaria caminata; también ha aprovechado para darle unos cuantos golpes.
Neji la examina, casi inexpresivo, sus raros e inevitablemente atrayentes ojos casi pueden penetrar el alma de quien los mira. Ryoko conoce esa mirada muy bien, la vio un montón de veces en el pasado, hay dolor ahí, uno que todavía no sana. Tal vez es por eso que siempre está tan callado. Él se detiene en medio de la calle, su ceño fruncido por una respuesta que no sabe si darle.
Ryoko inclina la cabeza, a pesar de sus dudas sobre él, tiene una ligera sonrisa pegada a la boca. Ella puede convencer a cualquiera con una expresión así, inclusive al inquebrantable Neji Hyuga, lo hace en repetidas ocasiones sin darse cuenta.
— Tu control de Chakra ¿Sabes para que es? — Es una pregunta básica que todo Gennin puede responder, pero en su caso es diferente. No sólo se trata de llevar corrientes a los pies o manos, sino a todo el exterior — Creí que Kakashi te lo había dicho...
— Concentrar, exponer, extender — Cita los pasos que ha seguido durante meses, y le sorprende ver una sonrisa divertida en el rostro de este muchacho.
— Detectar — Se cruza de brazos, y Ryoko sabe que ya ha hecho eso, es así como puede pelear con Lee aún teniendo los ojos vendados — Regula la extensión y piensa como hacerla menos densa pero detectable...
Él tiene esa expresión de sabelotodo en el rostro, no intimida a Ryoko, sin embargo. Ella lo conoce lo suficiente como para saber que es más que sólo un muchacho arrogante.
— ¿Puedes ayudarme? — Sonríe, es el único que puede ver su red de chakra además de Kakashi-Sensei o Hinata; la última no ha aparecido demasiado desde que Naruto ha vuelto.
— ¿Ahora?
Ryoko asiente, casi como una niña pequeña y Neji está a punto de decirle que no, pero cuando la chica de pelo oscuro le extiende un caramelo, lo piensa dos veces. ¿De dónde los saca? ¿Así soborna a todos? ¿Con dulces?
En realidad parece funcionar siempre, con Sakura, con Naruto, Sasuke o Kakashi, en su momento también con su padre. Espera que Neji Hyuga no sea la excepción, porque ahora mismo es la única persona que puede ayudarle sin ponerle algún límite.
Ryoko admite que adora a Kakashi-Sensei, ha sido su modelo a seguir desde que se conocieron, pero la cuida un poco demasiado mucho como para dejar que se arriesgue a casi agotar el chakra; pero sabe que necesita hacerlo. ¿Cómo sabrá cuál es su límite si no es capaz de cruzarlo?
— Bien — Neji aparenta estar molesto, en realidad no es así, tiene tiempo libre que dedicarle ¿Por qué no hacerlo?
— ¿Me acompañas? — Los ojos oscuros de Ryoko Hakuno miraban a Sasuke suplicantes, el Uchiha pensaba que necesitaba madurar, en especial ahora que habían ascendido a Gennin — Sólo serán unos minutos, Sasuke — Sonrió. Él mantuvo su expresión de molestia mientras sus manos se escondían en sus bolsillos.Era algo impresionante lo que el destino tenía para ambos, fueron amigos por tanto tiempo y ahora también compañeros de equipo. Los demás, se reunían en tres, el equipo siete en cuatro debido al número de alumnos. Supo que ese hombre de la máscara pidió que ella fuese su alumna, en parte lo agradecía; era alguien que le agradaba.— Déjalo ya, Ryo — Suspiró él, y ahí estaba de nuevo, iba a darle un caramelo.Ryoko acostumbraba a hacerlo, no sabía de donde los sacaba, pero si que eran los dulces más deliciosos de la aldea. Alguna vez pensó que era una especie de Jutsu, luego se convenció que era una manía suya. Sin embargo, no veía que se comiera alguno desde que su padre había fallecido. Se los daba a todos, pero nunca los probaba.Ella metió la mano en el bolsillo de su pantalón, y como la conocía casi tanto como a él mismo, volteó para no tener que verla y poder decirle que no. Tenía que hacerse cargo de sus propios asuntos, ella podía ir a la feria por si sola si lo deseaba, era perfectamente independiente.Ryoko Hakuno frunció el ceño al ver a su amigo alejarse por el otro extremo de la calle. Y su corazón se partió un poco, aunque no le culpaba de nada, la verdad, sólo quería pasar algo de tiempo con él. Después de todo se suponía que eran mejores amigos. Dio la vuelta replanteándose el ir a la feria, era lo mismo todos los años, pero al menos se divertía un poco.— Bien — Suspiró ¿Qué más daba? Tal vez se encontraría con Naruto y podrían jugar algo y ganar un premio. A ese rubio revoltoso también le gustaban los dulces.Caminó unos metros, sus manos detrás de la espalda y los ojos pegados en el concreto bajo sus pies. Volvía a perderse en sus pensamientos, está vez preguntándose porque Itachi decidió terminar con su propio Clan, dejando sólo estos pequeños vestigios de Sasuke Uchiha. ¿Había algo que pudiera hacer para ayudarlo a sanar ese dolor que lo volvió tan... Así?— Ryoko — La familiar voz de este amigo a quien apreciaba demasiado, se hizo cercana, y la presión en su brazo derecho la hizo detener su andar. Sasuke estaba de nuevo a su lado con las mejillas coloradas y esa expresión que la pertubaba en la cara; pero le tomó la mano para quitarle el caramelo que aún sostenía, y sonrió de lado antes de decir — Sólo unos minutos...
Sasuke sabe que hay algo raro en mirar la fotografía de esta niña, y volver a leer una vez más la tarjeta bingo de Ryoko Hakuno. Y sabe, que a pesar de afirmar en todo momento que sus vínculos con el equipo siete fueron rotos hace ya mucho tiempo, muy en el fondo aún extraña los buenos momentos. Ryo ha venido a su mente muy seguido desde que se ha enterado de que sobrevivió a esta gente de Orochimaru que se enfrentaron a sus antiguos compañeros. Creyó que estaba muerta porque no le tuvo la fe suficiente.
Aunque ahora se pregunta, negando su capacidad de sentir algo por ella, si lo ha buscado o pensado en él. Quiere creer que si, que era tan perseverante como Naruto Uzumaki o Sakura Haruno, pero no está muy seguro. A pesar de ser una niña muy buena, tiende a apartarse de las personas que no quieren ayuda.
Sonríe, algo que no se ha permitido durante mucho tiempo al recordar que fueron buenos amigos. No era la misma conexión que rompió con Naruto, él era (según su rara percepción) este muchacho que parece tu hermano, Ryoko se acercaba más a la chica de sus sueños.
— Idiota — Se dice a si mismo, pensar en esto es tan ridículo. Pero recuerda no haberse despedido de ella, no le dio las gracias o siquiera le agitó la mano; simplemente se fue. Espera que no lo odie lo suficiente como para querer matarlo si se encuentran en algún punto de sus vidas. Sabe que Naruto o Sakura no pueden hacerlo, pero cree que Ryoko si.
Ryoko puede tener un gran corazón, pero siempre ha sido muy rencorosa. No al punto de ser vengativa, pero no olvida fácilmente ¿Sigue siendo así? No lo sabe, pero es evidente que a pesar de saber quién asesinó a su padre, no ha venido por él y nunca tuvo el deseo de hacerlo. Aún es algo que ronda sus pensamientos de vez en cuando, sospecha que es por el hecho de que Orochimaru nunca fue alguien cercano que la traicionó. Ryo se tomó la muerte de su padre a pecho, pero lo superó, eso quiere creer.
Admite haber querido a Ryoko más que a otras niñas, y admite haberse arrepentido por no darle un adiós. Ahora, no sabe que siente, si se pone a pensarlo de sobremanera. Su deseo de terminar con Itachi está aún latente, mucho más ahora que sabe que tiene el poder necesario para derrotarlo. No hay nada que lo haga volver atrás; ni siquiera esta fotografía de Ryoko que se levanta sobre la de Naruto, la suya, la de Sakura y Kakashi.
Ryoko ha gastado todo lo que tiene, y siente que lo ha hecho mucho mejor que en otras ocasiones. Pero está demasiado débil como para continuar, necesita un descanso. Sonríe para sí misma, aún tirada en el suelo boca abajo con Neji Hyuga esperando algún ataque, a pesar de que él sabe que ya no le queda energía. ¿Se sobrepasó con ella?
— Creo que es suficiente por hoy — Lo escucha decir, sus pasos acercándose hacia ella — Lo lograste, después de todo...
Kakashi Hatake tiene su ojo Sharingan al descubierto, ha observado cada minuto de esta contienda, y sabe que Neji estuvo al tanto de ello desde el principio. Pero nunca creyó que él mismo, como su maestro estuviese retrasando tanto a esa niña.
Lleva entrenándola por años, y esta noche acaba de dar un gran paso, finalmente superó esta barrera que la detuvo tanto tiempo. Kakashi sabe la razón por la que ha evitado exigirle tanto, la protege involuntariamente... es inevitable. Ryoko es por lejos la alumna con la que comparte casi un vínculo de sacrificio, él lo llama asi.
Hace diez años, la batalla con Orochimaru no sólo fue llevada acabo por Raiden Hakuno, varios ANBUs estuvieron ahí también. Incluyéndose, luchó incansablemente pero su chakra se debilitó por el uso del Sharingan, y Raiden tuvo que interferir. Su cuerpo recibió el toque de la espada de Orochimaru y perdió la vida luego de casi haberlo derrotado, todo por salvar a su camarada.
Kakashi Hatake supo que Raiden tenía una hija algunos días después, cuando vio a la niña llorando desconsolada en el funeral. Supo que iba a ser su maestro en ese momento, y ahora la mira, siendo una digna oponente de este muchacho Hyuga. Ryoko creció bastante, y se siente tan orgulloso de ella como con Naruto o Sakura. No lo dice explícitamente, pero él adora a sus alumnos, y sabe de lo que son capaces.
Ryoko no tiene la misma cantidad de Chakra que su amigo Uzumaki, pero es perfectamente capaz de demostrar su poder con lo que tiene. Es hora de que deje de mirarla como una niña desprotegida, no lo es, nunca lo ha sido.
— Te llevo a casa, vamos — Neji se pone de cuclillas y le toma un brazo para ayudarla a ponerse de pie, Ryo asiente, el estómago le gruñe por el hambre.
— Casi te gano — Se ríe, apoyando la cabeza en el hombro de su compañero cuando este ya la carga en su espalda, cierra los ojos porque le pesan.
— Seguro
El sol está apunto de salir, se pueden apreciar los primeros rastros de la mañana en este día. Neji Hyuga tiene a la heredera del Clan Hakuno en su espalda, derrotada por la fatiga; y sabe que ha hecho lo correcto al no ser cuidadoso como Kakashi-Sensei ha sido todo este tiempo. Sospecha grandemente que el maestro lo sabe, que es por eso que eligió a otros Shinobi de la Hoja para ayudar en el entrenamiento.
Se lo agradece, después de todo. Desde su batalla con Naruto Uzumaki en los exámenes Chuunin, las cosas cambiaron para él, esta perspectiva oscura no se había ido por completo, pero ahora ve las cosas con mayor claridad. Los vínculos que ha llegado a formar, valora su amistad con Lee o Tenten, y sobre todo, aunque le cueste mucho admitirlo, valora este raro vínculo con Ryoko Hakuno.
Bueno, sabe de qué se trata, siendo sincero, pero lo ha negado desde que comenzaron a frecuentarse. Fue una revelación para todos, aún los del equipo Gai, las amistades que pudieron hacerse gracias a Naruto Uzumaki, no se lo diría nunca, pero gracias a él pudo por fin dejar de pensar de la manera cerrada en que lo hacía. Ryoko Hakuno se unió a ellos para perfeccionar su técnica en Taijutsu, y lo logró agresivamente en ocho meses de entrenamiento desgastante; ahora le agrada que lo tomen en cuenta para hacerla más fuerte en cuanto a su control de Chakra.
Pero no ha dado un paso más adelante, sabe que puede hacerlo, es tan simple como invitarla a cenar o tal vez a ver una obra de teatro. Sin embargo, también sabe que ella no sentiría algo como eso por él, no cuando todavía guarda sentimientos por Sasuke Uchiha. Tal vez lo ha negado en el pasado, y su actitud para con la situación es totalmente diferente a la de Sakura o Naruto, pero lo ve en sus ojos cada que lo mencionan en una conversación o cuando Naruto hace mención de su palabra en traerlo de vuelta.
Neji lo ha aceptado, de todas formas, también sabe que puede dejarlo pasar. Con esta actitud ... ¿Es posible que alguien tan brillante como Ryoko Hakuno lo mire? Cree que no.
— Gracias — Ryoko ha bajado de la espalda de Neji cuando por fin está cerca de la entrada de casa. Le debe este gran avance — Gracias por no tener piedad de mi — Le dice, y se siente observada por los ojos extraños del muchacho, pero le sonríe. Mete una de sus adolorida manos en el bolsillo de su pantalón y le extiende luego un caramelo, le agrada ver que puede conseguir que alguien sonría con ese gesto.
Todos piensan que es una rara por llevar dulces en los bolsillos, inclusive ella misma lo cree en ocasiones. Su madre, por otro lado, le dice que es algo que la hace especial. Claro, causarle caries a sus amigos le da un premio.
Le duelen las manos, el Taijutsu le pasa factura en su límite más alto; pero Ryoko sabe que va a superarlo.
Ryoko disimula su disgusto por la preocupación de sus compañeros de equipo, mientras Sakura aplica una técnica de sanación sobre su mano derecha. Naruto se sienta frente a sus amigas, ha estado fastidiado por el hecho de que no le han asignado una misión aún, pero no se queja mucho en voz alta debido a que ni siquiera se ha cumplido una semana desde que llegó a casa.
El restaurante "Dragón Verde" está medio lleno por los regulares clientes que toman el desayuno antes de comenzar a trabajar, varios Shinobis de rangos más altos hablan sobre sus tareas o se quejan de alguna cosa. Y el incompleto equipo siete se reunió para tomar la primera comida del día antes de comenzar a entrenar juntos.
El Dragón Verde es el negocio de la agradable madre de Ryoko, Iro... No es sorpresa tener a los amigos de su hija dentro del local.
— Ryo-chan, debes tener más cuidado — Es lo que le dice Sakura luego de haber ayudado un poco con el dolor y se dispone a beber un poco de té — El hueso estuvo cerca de romperse...
Sakura se preocupa por ella, porque la conoce demasiado bien, y sabe que es capaz de llegar a límites irreversibles si no es cuidadosa.
— Todo bien, probablemente no tenga que arriesgarme demasiado ahora — Sonríe para sus amigos y comienzan a comer.
Les cuenta algo de lo que pudo lograr gracias a que Neji aceptó ayudar un poco, e inmediatamente el trío ya es parte de todo el barullo de voces que inundan el local. Ryoko y Naruto son especialmente charlatanes cuando se juntan, es algo que solía generar simpáticas anécdotas, inclusive cuando Sasuke estaba con ellos.
Sakura no puede hacer más que valorar estos pequeños momentos, ha aprendido a hacerlo y ahora más que nunca entiende el fuerte sentimiento de protección para con los suyos.
— Ryoko, cariño... Hay alguien que quiere verte — La chica castaña levanta la cara hacia la voz de su madre, quien ha dejado la cocina para estar ahí.
La señora Hakuno es muy parecida a su hija, a pesar del pelo blanco azulado, le ha heredado sus ojos gris oscuro y la sonrisa cálida. Algunos dicen que Ryoko ha sacado bastante de la familia materna e inclusive suelen compararla con su tía ya fallecida; los que conocieron a su padre pueden asegurar que Raiden sólo le heredó el cabello castaño y su gusto por los dulces, además de su carácter perseverante.
Iro no está sola, detrás de ella se para un hombre ya anciano, pero bien cuidado que observa a la hija de Raiden e Iro Hakuno con una expresión seria e imperturbable. Ryoko lo observa sorprendida, puesto que lo conoce y no la ha buscado nunca además para regañarla cuando no iba a las ceremonias familiares. ¿Sabe de sus entrenamientos clandestinos?
— ¿Abuelo? — Pregunta dudosa de la realidad y preocupada por la falsa sonrisa pegada al rostro de su madre.
Reizo Hakuno es un hombre alto y fuerte a pesar de su avanzada edad, y su gélida mirada verde esmeralda le recuerdan a los fríos ojos del padre de Hinata Hyuga, Hiashi. Aunque ella misma está segura de que su abuelo es mucho más duro y tal vez más desapegado que el Jefe del Clan Hyuga.
Es raro verlo pisar el restaurante, y más aún siquiera buscar a su nieta, destinada a asumir el liderazgo del Clan cuando su abuelo ya no pueda con ello. Ryoko es por lejos la persona que menos conoce sobre su familia, a pesar de lo que le depara el futuro, también es la nieta menos preferida; no por su desobediencia o altaneria, si no por la pureza de su sangre con respecto a los demás miembros de su Clan.
Desde la muerte de Raiden Hakuno, las relaciones con los miembros de la familia se limitaron a casi nada debido a que Reizo retomó el mando reemplazando a su hijo. Y los prejuicios con respecto a su madre, quien era una simple cocinera se hicieron notorios. Ryoko no podía soportar que la hicieran menos por no ser una Kunoichi del Clan, o por ser de orígenes más humildes que la familia Hakuno.
— ¿Te vemos más tarde, Ryoko-Chan? — Naruto rasca su nuca con los labios funcidos, puesto que sabe lo que significa la presencia del viejo para su amiga, y Sakura asiente también para decir así que tal vez deben dejar a Ryo a solas con su abuelo.
Sus amigos se despiden, inclusive del hombre que ha llegado para interrumpir su comida. No sabe que decirle a su abuelo, su relación nunca fue la mejor y no conoce los motivos que lo han traído hasta aquí, debe ser algo demasiado serio como para vencer su maldito orgullo y pisar el negocio de la mujer que se robó a su hijo.
Ryoko puede ver a un muchacho más joven detrás de Reizo, es Riro, su primo. Un muchacho con los característicos rasgos de la familia Hakuno, los ojos verdes esmeralda y en cabello castaño se ve bien en él. Lo conoce puesto que es el segundo en la línea de sucesión y posiblemente a quien terminarán por darle la tarea de liderar el Clan.
— Ryoko-Sama — Saluda con respeto mientras el anciano toma asiento frente a su nieta quien no se ha levantado siquiera para saludar.
Riro se ve agradable, así que le da una sonrisa y le da permiso de sentarse también.
— Mamá, puedo con ello... No te preocupes — Ryo se comunica con su madre, quien ha estado preparada para defender a su hija de lo que sea y ella suspira para luego asentir lentamente.
— Por fin he logrado dar contigo, Ryoko — Reizo habla finalmente y ella se mantiene respetuosa al prestarle su atención — Tu tiempo es limitado aún sólo siendo Chuunin...
— ¿Me has estado buscando, abuelo? No lo sabía, pero vivo en la misma Villa, encontrarme bastaba con tocar la puerta a la hora del almuerzo — Le comunica, y Riro, asiente con obviedad ganándose una mirada helada de su abuelo que lo hace recuperar la compostura.
Todo el Clan vive en la misma Villa que se acerca más a ser un pequeño gran barrio, que acrecentó mucho las separaciones entre Ryoko y el resto de su familia. A pesar de ser un miembro de la rama principal, es casi una rechazada debido a su origen.
Los dedos de Reizo tamborilean sobre la mesa de madera bien cuidada, y ella no puede evitar mirar las marcas negras que se extienden a lo largo del brazo de su abuelo, sellos que Ryoko no es capaz de conocer. Él está apunto de darle una reprimenda, pero no va a hacerlo, porque ella es capaz de dar una buena pelea con el filo que gana su lengua si insultan a su madre.
Ryoko no se siente muy a gusto con el anciano de frente, por su actitud para con ella y su progenitora; y por como ha llegado a dejarla de lado aún sabiendo que es la heredera de su casa. Está segura que lo ha hecho para que no pudiera asumir la responsabilidad en un futuro y finalmente desplazar la impureza de su sangre cuando Riro asuma su lugar.
Ella puede ser de la Rama principal, y la familia Hakuno puede ser una familia noble, pero tiene un oscuro transfondo como todas, uno que no tiene a muchos contentos, incluyéndola.
— Vengo a hablar sobre tu futuro — Le dice Reizo, y se sorprende al oir lo que dice. Endereza la espalda y junta las manos sobre la mesa para pretender que sus palabras no le causan ningún tipo de sentimiento — Haz cumplido los Dieciséis años y eres la primera en la Línea de sucesión...
— Creí que... — Traga saliva.
— El futuro de la familia recae en ti, y cumplirás años en un mes — Reizo asiente, tragando su orgullo — Es tradición que sepas más de nuestro linaje después de los dieciséis. Es la edad en la que los Ninjas de nuestra familia comienzan la transición para la ceremonia de nombramiento...
La transición... Ella conoce sobre ese duro proceso de entrenamiento que forma a los futuros líderes del Clan. Su padre pasó por el, al igual que Reizo y antes también lo hizo su bisabuelo. Todos grandes Ninjas de renombre, todos hombres que asumieron el liderazgo de una familia que ante la aldea sólo era un clan más. Ella es la primera mujer en la historia de su casa que está destinada a heredar el mando.
— Nuestro Clan no impone la obligación de asumir la tarea que tienes desde que naces. Y sin importar cuán mala persona me creas, estoy aquí para saber si eliges el camino que es tuyo desde la concepción o declinarás...
— No entiendo, Abuelo — Ryoko lleva sus manos hasta su cabeza puesto que su cerebro no puede desifrar este repentino cambio en las opiniones del anciano — ¿Elegir que?
— Aceptar la herencia o dejar que el segundo en la línea de sucesión asuma la responsabilidad...
