Ryoko ha dormido muy poco, pero eso no la perturba mientras sus manos se juntan en un sello esperando imitar a la perfección lo que este tonto pergamino desplegado en el suelo le muestra.
Ha fallado una y otra vez, comienza a sentirse demasiado frustrada. Pero se ha prometido llegar a las últimas instancias para ejecutar esta técnic. Su abuelo le dijo que tendría que ser capaz de hacerlo debido a que es miembro del Clan Hakuno. Obviamente no se ofreció a ayudarla, sin embargo.
Su charla poco amena, y bastante directa, sólo le ha dejado estragos y pensamientos confusos que la atormentan desde el día anterior. Su decisión es muy importante y ella no es capaz de tomarla por más que lo analice demasiado.
"Al menos estudia" fue lo único que Reizo le dijo antes de retirarse junto a Riro. Este último se despidió amablemente con una sonrisa enorme, parecía ser todo lo contrario a su abuelo, un muchacho bastante simpático. No va a negar que tal vez lo sea, pero hace demasiado tiempo que no hablan y no lo conoce mucho.
Estudiar no es tarea fácil, especialmente para Ryoko Hakuno, ella es algo... distraída con respecto a ello. Le gusta conversar, pero la lectura no es lo suyo, así que cuando en la puerta de su casa apareció una caja llena de libros y pergaminos, pensó en colgarse del techo. Reizo mandó algunos escritos que creyó que le serían útiles, dejando a Ryoko algo dudosa sobre las intenciones del líder de su Clan.
¿Por qué buscarla después de tanto tiempo? Bien puede dejar que ella siga con su vida normal y nombrar a Riro cabeza de la familia en algún futuro. Ni siquiera se hubiese molestado demasiado si sucedía, puesto que ella misma es conciente de su propia ignorancia con respecto a su Casa.
Sus años alejada de todos por los prejuicios de su abuelo, fueron un seguro de que no intentaría siquiera informarse, y ahí la tienen ahora, esperando formar una barrera de chakra perfecta sin tener previo conocimiento de ello.
No puede acudir a Kakashi ahora, según sabe está algo ocupado en alguna cosa con Jiraiya, el maestro de Naruto, quien ha estado rondando la aldea desde que han llegado de vuelta. Este probatorio se desarrolla sólo con ella y quiere demostrarle a Reizo que también es perfectamente capaz de ser algo para su familia.
Para la tarde, está bastante cansada, y se tira al pasto verde admirando el cielo sobre su cabeza, mientras las hojas de los árboles del bosque a las afuera de la aldea obstruyen un poco su visión. Suspira, pero invoca el mismo jutsu en el que ha trabajado con Neji y Kakashi, aún en su posición, y expande la barrera de chakra en detección, concentrando toda su atención en ello.
El Hyuga con el que ha entrenado le aconsejó manejarlo con calma, y para él parece tan fácil decirlo cuando todo lo que hace lo hace de manera excelente. Le recuerda a Sasuke en algunas ocasiones, aunque siendo sincera Neji nunca la subestima como su antiguo compañero solía hacerlo. Sasuke Uchiha probablemente le hubiese regalado una sonrisa de todo poderoso para poder invocar el maldito jutsu en su estado perfecto.
Neji, por otro lado, se ha aguantado la risa en muchas ocasiones, provocada por las estupideces de Ryoko para corregir lo que él mismo cree que necesita pulir. Aún no siendo su maestro, y teniendo casi la misma edad, sabe un poco más que ella con respecto a trabajar con su Chakra.
Le emociona sentir que su entrenamiento, al menos en este sentido, ha dado resultado. La detección es buena, se da cuenta cuando puede percibir a un par de ardillas corretear a lo lejos o a un pájaro volar no demasiado alto. Eso le da algo de ánimo, ha tardado en aprender, pero después de todo ha podido hacerlo. Cerrar los ojos y ser capaz de detectar a cada ser vivo o cualquier interrupción en su jutsu, le dice que con arduo trabajo será capaz de dominar la técnica de su familia en algún momento. Tarde o temprano.
Abre los ojos cuando un chakra conocido irrumpe en su barrera. Debido a los duelos que ha tenido, lo puede conocer. Es Neji, caminando directamente hasta ella, está calmado, y por lo que siente, su poderoso Byakugan está desactivado por ahora.
El Hyuga entra en su campo de visión, sólo poco segundos después, y la observa desde su estatura con el ceño medio fruncido.
— ¿Qué haces tirada ahí? — Le pregunta, y le parece simpático que le hable con el mismo tono de voz que utiliza con Rock Lee cuando este hace alguna travesura.
Ryoko se incorpora y el jutsu de detección se deshace, dejando sus cinco sentido solamente sobre el muchacho que se para frente a ella. Hoy no lleva la banda de regulación sobre su cabeza, y viste más relajado de lo que suele hacerlo cuando hace su trabajo de Jounin. Sólo una camisa blanca y unos pantalones oscuros, una venda clara le cubre la frente, sabe que esconde la marca de maldición de la familia Hyuga. Pero intenta no hacer evidente su interés por ella, y lo mira a los ojos.
— Tomando un descanso — Le responde, es poco común que se saluden formalmente, así que no es sorpresiva la ausencia de un "Hola, ¿Qué tal?"... — ¿Qué haces tu aquí? — Le pregunta cuando lo ve dejar el bolso que lleva con él a los pies del árbol más cercano.
— Suelo venir a leer cuando tengo tiempo — Le informa, y Ryoko inclina la cabeza cuando Neji se sienta cerca, para mostrarle un libro. Le alegra saber que no es uno de los que Kakashi suele leer — No suelo encontrarme con nadie...
Neji obviamente no va a decirle que se encontró con Naruto en la mañana, y que se enteró sobre la conversación que Ryoko tuvo con su abuelo. Generalmente lee, pero lo hace en su cuarto o en algún otro lugar. Sólo ha querido tener una excusa para encontrarse con ella y ver si se encuentra bien.
A pesar de su propia insistencia en negar su interés por Ryo, ha venido hasta aquí con una muy buena excusa inventada. Y ahora que Ryoko parece estar bien, no sabe que más decirle, si le pregunta por la trama de este libro, probablemente le tendrá que contar que acaba de comprarlo en la tienda.
Neji Hyuga conoce a Ryoko muy bien, tal vez ella no lo sabe, pero desde que han empezado a frecuentarse gracias a Naruto Uzumaki, se ha tomado el tiempo de reconocer si algo la molesta o no. Cree comportarse como Hinata cuando se trata de la persona que le gusta, aunque él ha tomado el valor suficiente como para mantenerse en contacto con Ryoko.
Hinata es muy tímida y la sola presencia de Naruto la altera tanto que se sonroja como un tomate. Él, lo disimula con su cara de "nada me importa" y los brazos cruzados mientras oye a la muchacha hablar. Hoy no es una excepción, puesto que la castaña puede ver la misma expresión pegada en el rostro de Neji, y parece un día normal.
— Lo siento, puedo irme si quieres, he terminado aquí de todas formas — Sugiere ella, tomando su gastado pergamino ya enrollado.
— No es necesario, si no haces mucho ruido... — Se siente bastante orgulloso de no parecer un desesperado al esperar que se quede. Y se alivia cuando ella sonríe levemente.
Ryoko no puede decirlo con exactitud, pero cree ver un leve sonrojo en las mejillas de Neji cuando sus ojos claros la observan. Pero sacude la cabeza, desplazando el pensamiento, mientras vuelve a rescostarse en el pasto, esta vez algo más cerca de su compañero, colocando sus manos sobre su barriga.
La compañía no le hace mal, es más, le agrada bastante. Neji Hyuga es uno de sus favoritos a la hora de pasar el tiempo, junto a Shikamaru, Lee o Kiba. Son tipos con personalidades muy diferentes pero bastante agradables. Los admiraba bastante por su perseverancia y dedicación a sus especialidades, ha aprendido que mirar a sus compañeros tomando la iniciativa, le da ganas de hacerlo ella también.
Pero el silencio que se forma entre los dos, sin importar que no sea incómodo, le deja pensar demasiado en la conversación con su abuelo y sobre su futuro. Intenta mantenerlo para si misma, más aún ahora que sabe sobre el gran peligro que Naruto corre debido a que Akatsuki puede venir por él. Pero eso no quita que le perturbe el porvenir, y ahora que sabe que su familia espera una respuesta que también defina su futuro, la presiona demasiado.
— ¿Neji? — Ryoko abre los ojos para mirar al primo de Hinata, él ya ha abierto el libro que traía consigo, y levanta una ceja para mirarla de reojo, mientras su mano se pasea por la página que comenzaba a leer.
La Hakuno es conciente de que se ha comprometido a no hacer mucho ruido, y le sonríe con inocencia para comunicarle que le da un poco de pena interrupirlo sin siquiera haber empezado.
— ¿Te molestaría leer en voz alta? — Pregunta tomando a Neji desprevenido con su petición.
Ryoko necesita algo que acalle sus pesados pensamientos, que guarde por un momento su aflicción en el fondo de su cabeza; y escuchar algo más que sólo los sonidos de alrededor no basta. No ha podido hablar con nadie con relación a Reizo o al Clan, y siendo sincera no sabe si quiere hacerlo.
Se da cuenta que ella es muy buena prestándole atención a Neji Hyuga, al menos cuando intenta ayudarla a mejorar con sus arduos entrenamientos. Tal vez también pueda oir su voz con atención mientras lee algo.
El muchacho sabe que no es algo que perturbe, su petición es casi demasiado inocente. Pero mirando la portada del libro, siente algo de pena, puesto que antes de pagar ni siquiera fue capaz de conocer sobre la trama. Agradece grandemente no haber tomado un libro del Viejo Jiraiya, pero de todas maneras ha tomado una novela romántica bastante cursi. Para ser considerado un genio, es bastante torpe en ocasiones como esta.
No se niega, pero se tarda un par de segundos en darle una respuesta favorable. Y Ryoko Hakuno mantiene los ojos oscuros sobre el alumno de Gai-sensei cuando comienza a leer en voz alta, dejando que escuche su voz. Le agradece infinitamente que lo haga, no sabe lo mucho que ayuda al hacerlo; y se alegra por estar en lo correcto. Prestarle atención a Neji es muy fácil, su voz es agradable y su lectura fluida inclusive le relaja.
La trama no es algo nuevo, pero es lo suficientemente interesante como para tener Ryoko concentrada. Admite que como toda muchacha, le gustan las historias de amor, no se toma mucho tiempo para leerlas, pero suele apreciarlas. ¿A quién no le gustaría vivir algo así? Su madre dice que no es tan fácil como parece, y le cree, aún más siendo Shinobi, la vida de los seres queridos parece efímera de repente.
Ryoko sabe sobre corazones rotos, sin embargo. El suyo se rompió cuando su padre murió protegiendo la aldea, y también cuando Sasuke Uchiha abandonó a su equipo. Le molesta admitir que piensa en él constantemente, sobre su bienestar y si algún día volverá sin chistar. Sakura y Naruto lo esperan con muchas ansias, tal vez ella también lo hace, pero no cree que pueda perdonar muy fácilmente.
Neji deja de leer luego de unos cuantos minutos, para dirigir sus ojos claros hacia Ryoko, quien mantiene los suyos cerrados, mientras su respiración es regular y calmada. Se ha quedado dormida, no le sorprende, puesto que presume que ha estado entrenando desde la mañana, su energía gastada en alguna de sus ocurrencias.
Guarda el libro de nuevo en su bolso, y se prepara para marcharse, va a llevarla a su casa para que siga durmiendo; sólo el día anterior habían tenido un duelo importante en el que mostró sus habilidades como Shinobi de Konoha casi a la perfección. Ryoko parece no ser conciente de su poder, es muy buena en Taijutsu y Ninjutsu, ya es capaz de dominar dos estilos de chakra siendo tan joven, y es sumamente persistente en el aprendizaje. No entiende muy bien porque se auto-subestima tanto. Aunque no la culpa mucho, tener que seguir al mismo ritmo de Naruto o Sasuke pudo haber sido difícil cuando era Gennin, inclusive Sakura es fuertemente subestimada a pesar de poseer una fuerza sobrehumana y una gran técnica en Jutsu Médico.
Él conoce a grandes Kunoichis, y Ryoko es una de ellas, se graduó en los exámenes Chuunin antes que él o cualquiera del equipo siete, junto a Shikamaru Nara, y encima cumple con cada misión que se le asigna con mucha eficacia. Ha aprendido a no subestimar a la gente, y obviamente no lo hace con ella.
— Ryoko... — La sacude con suavidad y ella frunce el ceño levemente antes de abrir los ojos en pereza— Vamos, te llevo a casa, tienes que descansar...
Ryoko Hakuno suspira cansada, no lo percibió antes de quedarse dormida, pero sabe que es debido a que no ha dormido bien desde que entrenó con Neji la noche anterior, ha utilizado mucha energía sin medirse, y su conversación con Reizo no ha ayudado mucho.
El Hyuga tiene la buena costumbre de tomarle de la muñeca para ayudarle a levantarse, y ella se pone de pie, aún adormilada. Sin pensarlo demasiado, él ya está cargándola en su espalda y Ryoko apoya la mejilla sobre el hombro de Neji en un movimiento perezoso pero inevitable.
Es conciente de que debería caminar por si sola, pero no puede hacerlo al menos no ahora. Probablemente está siendo una maleducada, sin embargo aprovecha la amabilidad del muchacho y cierra los ojos oscuros mientras se aferra a él. Ahora ya parece una especie de ritual, siendo sincera no le molesta demasiado, es agradable y cálido, además de que puede oler el aroma a coco de la ropa recién lavada de Neji.
Cuando llegan a su casa, los ojos de varios conocidos ya los observaron durante la trayectoria, pero como siempre, a ninguno de los dos les importa. Ryoko ha abierto los ojos ya desde hace varias cuadras cuando supo que entraron al distrito Hakuno, su gran casa está muy cerca de la entrada y a nadie le sorprende que sea la más llamativa, después de todo es la principal, la que perteneció al líder en algún momento.
— Gracias, Neji... — Susurra bajando de la espalda de su compañero, y él aún así le ayuda a mantenerse de pie mientras su mano libre toca la puerta, sabe que ella no trae llaves, siempre las olvida — Uy, maldito Naruto, se comió todos mis caramelos — Susurra con frustración cuando busca un dulce para intentar compensar al Hyuga de alguna manera. Está medio dormida, pero tiene modales aún.
— No te preocupes — Le responde con una media sonrisa y Ryoko no sabe que más hacer que darle un abrazo.
Para Neji es una gran sorpresa, pero Ryoko sólo quiere hacerle saber que su compañía le ha ayudado a no caer en una gran crisis existencial que ha tratado de evitar desde su charla con su abuelo. Tal vez es la influencia del sueño, o la falta de este, pero le regala a Neji Hyuga un abrazo rompecostillas que lo deja paralizado por unos segundos.
— Gracias, haz hecho mucho por mi, aunque no parezca — Le dice, con la mejilla pegada a su pecho mientras escucha el corazón del muchacho latir rápidamente.
Neji se queda parado en la entrada por unos cuantos segundos luego de ver a Ryoko entrar a su hogar, le ha agitado la mano y él sólo fue capaz de regalarle un movimiento de cabeza cuando su madre se la llevó para acostarla. Y piensa que ha actuado como un gran bobo al no devolverle el abrazo. Se lamenta un poco por ello antes de dar media vuelta y caminar pensativo sobre si debería invitarla salir. Sabe que le agradan las ferias, tal vez quiera ir a la que se celebra por el cumpleaños de Lady Tsunade dentro de unos días. No lo sabe, ni siquiera sabe si va a estar libre para esas fechas.
La presencia del miembro de la familia Hyuga no pasa desapercibido ante los demás. Él mismo lo sabe mientras camina relajamente hasta la entrada del distrito, pensando algunas cosas sobre su propio entrenamiento. Pero no puede evitar sentirse intimidado, cuando sus ojos claros se topan con un par de ojos verdes, mirándolo como si fuera a matarlo.
Es Reizo Hakuno ¿Quién no lo conoce, después de todo? Un viejo cascarrabias, testarudo y clasista. Aún siendo líder de este Clan que causa dudas en la aldea, lo conocen por sus enfrentamientos a los ancianos del Consejo del Hokage y su constante disputa con el líder de Raíz. Danzo. Ha oído a Gai-Sensei hablar de ello en varias ocasiones, aunque los libros de historia de la Academia narran algo sobre la creación de una rama muy estricta de ANBU.
Está observando con los brazos, marcados por sellos que no conoce, cruzados sobre su pecho, parado en el porche de una casa aún más grande que la de Ryoko, a unos metros de la entrada a la villa. Cualquiera que lo viese diría que es demasiado fuerte para la edad que tiene, y también, un hombre tan misterioso como cualquier ninja de su Clan.
Ahora que lo piensa, nunca se ha preguntado la especialidad de la familia Hakuno. Son unos pocos habitantes de un distrito que básicamente no tienen herencia de sangre de la que presumir. O alguna técnica familiar que los distinga de los demás. Aunque parecen ser lo suficientemente importantes como para que su influencia se haga notar a la hora del Consejo para Tsunade-Sama. Reizo Hakuno es un hombre duro, pero al parecer razonable.
¿Cómo lo sabe? Ha trabajado con Riro, primo de Ryoko, en un par de misiones. Es un tipo agradable, menor que él, pero sumamente inteligente. Aunque un charlatan por excelencia, es muy parecido a su prima a la hora de contar alguna cosa. Y como protegido de su abuelo, tal vez se le escapan algunas cosas durante los descansos en alguna misión. Aunque nada de mucha relevancia.
Neji Hyuga hace un movimiento de cabeza hacia el actual líder de la familia Hakuno, antes de abandonar el distrito y dirigirse a su casa, esperando comer algo antes de tener que acudir a su cita de entrenamiento con Lee.
Iro deja un beso sobre la frente de su hija luego de arroparla correctamente, y sonríe con nostalgia por los buenos recuerdos que le vienen a la cabeza. Su hermana y su esposo, Raiden, siempre fueron muy duros consigo mismos para alcanzar los niveles de poder que poseían cuando dejaron este mundo y Ryo es exactamente igual. Admira a su hija con todo el corazón y espera que pueda cumplir todas sus metas.
Ryoko por fin es capaz de mantener la cabeza lejos de Reizo Hakuno cuando el cansancio la vence por segunda vez, y aunque resulte raro, le agrada soñar con Neji leyendo un libro, y ella escuchando atentamente mientras se relaja.
Ryoko respira profundamente con las manos extendidas hacia delante, y los pies firmemente apoyados en la parte plana del techo. El sudor cayendo por su frente, el fleco le molesta un poco. El día de hoy, el entrenamiento abajo ha sido intenso, inclusive para ella que cree haber avanzado un poco.
Como siempre, pasa desapercibida a los ojos de los alumnos de Reizo Hakuno, es una pequeña victoria para su persona. A pesar de estar consternada por una decisión que todavía no ha tomado, la actividad física le viene excelente.
No tiene respuesta para su abuelo aún, sinceramente le cuesta elegir, siempre creyendo que no había siquiera una opción o un camino por recorrer. Ahora mismo todo es confuso, demasiado.
Oye las órdenes de Reizo abajo, y su memoria ya la dispone a cambiar de posición, le tiemblan los músculos por el esfuerzo, pero no le importa. Es como entrenar una coreografía, una batalla sin oponente, no puede invocar algún Ninjutsu, eso delataría su posición, así que sólo imita los movimientos con la misma violencia, ya después podrá intentar con Kakashi lo que no puede en este lugar.
Naruto Uzumaki inclina la cabeza, mientras Sakura mantiene las manos en la cintura observando a su compañera en la altura del techo de este templo del Clan Hakuno, moviéndose ligeramente en una danza que se asemeja al estilo de combate a ciegas que aplica con Kakashi-Sensei.
Han venido a buscarla puesto que su maestro espera tenerlos a todos para comenzar a trabajar, no se esperaron encontrarla haciendo actividad física tan temprano en la mañana.
— ¡Ryoko-Chan, buenos días! — Naruto exclama a todo pulmón agitando su mano derecha en el aire, intentando llamar la atención de su amiga.
Sirve, pero no de la manera que espera. Ryoko escucha claramente la voz del Jinchuriki, rompiendo su estado de paz y silencio, para sobresaltarla enormemente. Se desequilibra intentado desifrar de donde ha venido el sonido, y no le da mucho tiempo para recomponerse cuando cae por la pendiente hasta aterrizar sobre el césped bien cuidado del templo.
Bien, eso ha dolido, no tanto como cualquiera esperaba, pero si lo suficiente como para dejarla postrada en el suelo por un par de segundos mientras intenta recuperar el aire perdido por el impacto. Sudada y adolorida, frunce el ceño esperando que nadie haya visto tremendo Show, en especial espera que Reizo no le haya localizado gracias a Naruto.
— Ryo... ¿Te encuentras bien? — El rostro del rubio entra en su campo de visión, tiene una enorme sonrisa de "Lo siento" pegada en la cara, recargando el peso de su cuerpo en sus rodillas mientras se inclina hacia ella.
— ¿No ha pasado por tu cabeza no asustarme, Naruto? — Se queja enderezando el cuerpo para llevar una de sus manos hasta su propia cabeza, comprobando que todo va bien.
— Lo siento, la emoción de una nueva misión no me permite pensar — Naruto le ayuda a levantarse del suelo, tomando su brazo y Ryoko enfoca la vista en Sakura, que la observa con diversión — ¡La vieja Tsunade espera para asignarnos trabajo! ¡Mi primera misión después de tres años!
— Bien, eso sí que justifica un traumatismo craneal — sacude su ropa, diciéndose que tiene que dejar de escuchar a Sakura cuando estudia y luego mira a sus compañeros — ¿Ahora mismo?
— No, dentro de una hora — Sakura niega con la cabeza para sacudir la espalda de la muchacha castaña — Naruto cree que podemos tomar el desayuno juntos...
— Claro que si, en especial si es uno de los pasteles de tu madre ¡Uy, sueño con ellos desde que me fui!
Ryoko suspira sonriendo, ha extrañado esto, tenerlo parloteando de aquí para allá, sacando de quicio a Sakura. No va a negarle nada de comida, después de todo lo ha mal acostumbrado cuando eran más jóvenes, si no fuera por la comida de Iro Hakuno, Naruto Uzumaki hubiese crecido sólo comiendo ramen instantáneo.
— Bien, vamos a mi casa, comerán algo mientras tomo un baño.
Naruto adora venir a casa de Ryoko, no lo hace con mucha frecuencia, puesto que los miércoles como este son los únicos días en los que Iro, su madre, está en casa para consentir el capricho de cualquier persona que le caiga bien.
Sakura, por un lado, se vergüenza un poco por aprovecharse de la madre de su amiga, pero por nada del mundo va a rechazar cual sea el plato que ella le ponga en frente. Esta mujer cocina de maravilla.
— Eres un encanto, Naruto — Iro sonríe luego de dejar un plato de huevos y tocino frente al rubio, otro frente a la pelirrosa. No es lo único que tiene para ellos, los dos lo saben — Es bueno que hayas regresado...
Iro adora a los niños, lo ha hecho siempre, y trata a los amigos de su hija como si también fueran suyos. Ninguno sale sin provisiones en la mochila, o peticiones de cuidarse bien en el camino. Ryoko tiene mucha suerte, su madre puede ser estricta, pero le presta toda la atención que cualquier niño desearía.
— Señora Iro, créame, me alegro de haber regresado — Totalmente — He extrañado su comida tanto como el ramen de Ichiraku, nadie cocina como usted...
Sakura piensa que es todo un experto en comprar a la señora Hakuno, y ella cae totalmente encantada porque su comida es devorada por alguien más que sólo su hija. Ryoko se les une sólo pocos minutos después, vestida para partir, y preparada para comer también.
Hablan, y se ríen, en especial Ryoko y Naruto, expertos en compartir palabras. Aunque saben que no es recomendable, se atiborran de buena comida, mientras Iro Hakuno se encarga de guardar algunas cosas que puedan comer en el camino hacia donde sea que se dirijan.
Alguien toca la puerta, Ryoko frunce el ceño cuando observa la extraña expresión en el rostro de su amigo de cabello amarillo. Iro va directo a recibir a la persona que llega, mientras los tres siguen comiendo contentos por el buen ambiente que viven en el momento.
— ¿Y esa cara? ¿Qué te pasa? — Sakura pregunta antes de comer algo de pastel de chocolate, ya luego de comer el primer plato del desayuno.
— Invité a Kakashi-Sensei — Naruto cubre su boca cuando sus ojos se tornan en un expresión divertida, mirando a sus compañeras con complicidad — A comer...
— Naruto, no debiste hacerlo sin avisarselo a la señora Iro — Sakura reprende.
— Me sorprende que haya venido, nunca acepta — Ryoko inclina la cabeza, sigue sin entender esa expresión parecida a la de un zorro tramposo.
— ¿No lo entienden? — Se ríe entre dientes y las damas prefieren que sólo les diga, adivinar lo que piensa puede tomar mucho tiempo, y sólo les queda media hora antes de la reunión con Tsunade-Sama — ¿No quieren saber que hay detrás de esa máscara? Para comer tendrá que sacársela...
Una lámpara parece encenderse sobre las cabezas de amabas Kunoichis, oír a Naruto hablar sobre la, ya considerada enemiga, máscara de Kakashi Hatake les lleva de vuelta a las épocas donde lo perseguían esperando poder ver a su maestro con el rostro descubierto.
— Voy por la cámara — Ryoko sonríe, uniéndose a su amigo en esto que se ha tornado en una travesura, y aunque Sakura quiera negar su deseo de participar, no va a hacerlo.
Kakashi se encuentra con sus alumnos, esperándolo en la mesa del comedor de la casa Hakuno, los tres sonriendo enormemente y mirando directo a su ojo descubierto.
— ¿Tanto les emociona verme? — Kakashi dice sentándose justo frente a Ryoko, cuando Iro Hakuno le invita a tomar asiento. La niña castaña juega con el rollo de una cámara, intentando instalarlo en el aparato.
— ¡Claro que si, Kakashi-Sensei! — Naruto exclama, y su expresión malévola se triplica cuando la madre de Ryo por fin le ofrece al hombre una taza de café.
— ¿Le emociona que nos emocione? — Ryoko medio celebra cuando tiene el rollo en su sitio, y Sakura se une a esta jugarreta al ayudar a la señora Iro a apresurarse en poner algunas cosas deliciosas en un plato para Kakashi — Todos reunidos, después de tanto tiempo, anticipando una nueva misión ¡Recargue fuerzas, Sensei! Llene ese cuerpo de ¿Pastel de cholate? ¿O prefiere algo saldo antes?
— Hay mucho de donde elegir, ya conoce a la señora Hakuno, la mejor Chef de la Aldea... — Sakura coloca un plato de huevos y tocino frente a su maestro, tomando asiento luego al lado de su compañera, listas para esa foto memorable.
Iro adora que su comida sea ingerida en grandes cantidades, así que también le sirve a Kakashi Hatake una buena porción de cada cosa que tiene disponible.
—Nunca comemos juntos ¿No, chicos? — Él dice entrecerrando los ojos, transmitiendo algo de felicidad.
— En realidad, siempre que comemos, usted ya lo ha hecho, así que nunca come — Ryoko suspira pensativa — Vaya, que interesante situación se nos presenta... Ninguno de nosotros ha tomado el desayuno ¿No? ¿No está famélico, Sensei?
— ¿Si? Supongo que si... — El asentimiento de parte del líder del equipo Kakashi casi hace aplaudir a los más jóvenes.
— ¿Famélico? — Naruto arruga el entrecejo.
— Que tiene hambre — Señala Ryoko, casi reprimiendo a su compañero mientras lo mira con obviedad.
— Gracias por la comida — Kakashi junta sus manos para agradecer, con los palillos ya entre los dedos, y sus alumnos se alborotan un poco. Como si él no pudiese notarlo.
Uno de sus dedos va hacia la máscara, y Ryoko ya tiene la cámara disimuladamente enfocada hacia la víctima. ¡Finalmente van a ver el rostro de Kakashi Hatake! Se siente como rozar una victoria en una batalla que ha durado muchísimos años.
— Ahí viene... — Naruto dice entre dientes.
— Al parecer todos ustedes estaban famélicos ¡Todo lo que se han comido! — Iro Hakuno pronuncia mientras coloca los bolsos de los Shinobis sobre la mesa, obstruyendo la vista con su rostro amable y su pelo largo medio bailando por el movimiento — Niños... crecen y se vuelven insaciables...
Iro se aparta, ignorando el hecho de que sus invitados más jóvenes tenían intenciones de revelar el gran secreto de su Sensei, y los tres sienten ganas de llorar cuando vuelven a ver a Kakashi, sobando su barriga luego de atiborran su estómago en un tiempo sumamente reducido.
— Vaya, si que tenía hambre... — El hombre parece sumamente feliz, su máscara en su lugar, sus alumnos con un tic nervioso en el ojo por sus planes arruinados en sólo dos segundos — Siento mucho parecer un desesperado... Pero todo estaba delicioso.
— ¿Que dice, Kakashi? Es un placer que se coman mi comida — Iro Hakuno sonríe maternal — Deme su bolso, también le daré algunos bocadillos para el camino.
— Nunca... nunca — Sakura pega su frente contra la mesa, y Ryoko niega con la cabeza para sobarle la espalda, ambas decepcionadas. Naruto tiene las manos a los lados de su rostro debido a la frustración, todo su plan echado por la borda, justo cuando creyó tener a Kakashi Hatake acorralado.
— Vamos, niños... — Kakashi suspira satisfecho — Se nos hace tarde para la reunión con La Quinta ... ¿Qué? ¿Sucede algo? — Pregunta al ver a sus alumnos con las expresiones de decepción pegadas a la cara.
Una mezcla de negativas y maldiciones de parte de los tres se escucha en la cocina mientras se levantan resignados al fallo de su misión, colgando los bolsos en la espalda, recibiendo un beso y un abrazo de parte de la señora Hakuno antes de unirse a él en el umbral de la puerta de la cocina.
— Gracias por la comida, Señora Hakuno — Dice Kakashi con gracia, y sus alumnos hacen lo mismo antes de comenzar a caminar hacia la salida.
— Griciis pir li cimidi, siñiri Hikini — Naruto imita con fastidio, y el equipo Kakashi se reúne para finalmente comenzar a trabajar.
Ryoko y Sakura siempre han sido un equipo bastante dinámico, se han vuelto fuertes y bastante buenas en sus respectivas técnicas, en combate son perfectamente capaces de complementarse. La fuerza sobrehumana de la muchacha de pelo rosa y la agilidad junto a los estilos que domina la heredera del Clan Hakuno, suelen sorprender a Kakashi que de vez en cuando las subestima.
Pero Ryoko se siente algo superada en cuanto a Jutsu Médico se trata, ella no nació para algo así, ver como se llevan a cabo operaciones o cosas por el estilo es un poco demasiado mucho para su persona. No se considera sensible, ha visto sangre en muchas ocasiones y hace un par de años casi muere ahogada en la suya propia... No sabe como explicar que ver a Kankuro retorcerse de dolor no es lo mismo.
Ryoko apoya a Sakura en su intervención médica, sujetando al hermano del Kazekage con toda la fuerza que su cuerpo le permite, admirando enormemente a su compañera por su trabajo. El equipo Kakashi, ha sido convocado a una misión de rescate, que terminó con ellos llegando a auxiliar a un Kankuro mal herido.
Ryoko, aún pensativa por las palabras de su abuelo con respecto a su futuro (Las cuales han estado rondando su cabeza desde que se levantó), intenta evitar que el paciente se mueva demasiado junto a Temari, la muchacha rubia que es hermana mayor de Gaara del Desierto. Este último ha sido secuestrado, y apenas han logrado que Naruto se calmara un rato con respecto al asunto.
Su mente no ha dejado de maquinar posibles escenarios de ella misma como cabeza de su Clan, aunque nunca soñó con tomar las riendas como su padre lo hizo alguna vez, ahora es diferente. Confuso e hiriente, no sabe muy bien porque. Tal vez sea porque se culpa de haber evadido cada oportunidad de conocer sobre sus raíces, y que ha dejado que la aparten de las técnicas
desarrolladas por su gente. A simple vista no es digna de siquiera llevar el apellido.
¿Dónde estuvo su determinación todo este tiempo?
— Esto servirá por ahora — Oye a Sukura decir y finalmente suelta a un Kakuro medio sedado — Necesito algunas cosas para el antídoto...
Deja a su amiga trabajar, es buena en lo que hace y sabe que su maestra ha de estar muy orgullosa de ella por el progreso alcanzado en los últimos años. Sakura le agradece por la ayuda, aunque básicamente no ha hecho más que sujetar al paciente, y deja que se una a Naruto y a Kakashi-Sensei en la sala de espera. Nota a su compañero algo inquieto pero no hay demasiado que pueda hacer para calmar su ansiedad, lo entiende.
Se sienta entre ellos, Kakashi Hatake concentrado en su libro de edición limitada obsequiado por el Jinchuriki del de Nueve Colas y Naruto a punto de abrir la boca para intentar que alguien se apure. Ella está intentando mantener la concentración en su misión, pero su asunto familiar no es la única cosa que ronda su cabeza. Ahora lidian con más que sólo un secuestro, esto es obra de Akatsuki, y si Gaara está en peligro, también Naruto lo está.
— ¿Que atormenta tu cabeza, Ryoko? — la relajada voz de su maestro le llega a los oídos, y se da cuenta de que ha estado teniendo un puchero en los labios, cual niña pequeña haciendo algún berrinche.
— Has estado muy pensativa... eres una charlatana, tu silencio perturba a la gente.
Ella ve a Naruto inclinarse hacia el frente para poder verle a la cara, también buscando alguna especie de respuesta, Kakashi se mantiene con el ojo descubierto sobre las páginas de su muy interesante novela. Ella y el rubio son cercanos, pero en ocasiones piensa que sus problemas no son absolutamente nada comparados con los suyos, y evita tener que quejarse de lo que le atormenta.
Con Kakashi, a pesar de la confianza, nunca han hablado mucho sobre el sentir de ambos con respeto a cualquier cosa, a penas pudo preguntarle algo sobre su equipo asignado en la academia. ¿Que va a decir en medio de esta situación que implica una crisis dentro de una aldea aliada y al amigo de Naruto en serios problemas? "Ush, tengo que decidir si ser la privilegiada líder de una familia noble o no"
— Fue por el anciano Hakuno ¿No es así, Ryo-chan? — Naruto le pregunta, también algo preocupado por no poder sacarle una sola palabra e inmediatamente ella le sonríe, casi falsamente para intentar disipar la preocupación.
— Quiere que me haga cargo de mis responsabilidades — Es lo que le responde, no sabe que más decirle con exactitud, porque no sabe si es correcto rechazar el liderazgo que le corresponde por derecho de nacimiento, o tomarlo con la ignorancia respecto a todo lo que tiene que ver con su Clan.
Naruto Uzumaki inclina la cabeza, esperando que eso le de la capacidad de leer los pensamientos de Ryoko que nunca salen a la luz. Pero sabe que no va obtener nada al menos que la presione lo suficiente como para que abra la boca.
— No sé si estoy preparada para ello — Sus palabras se oyen casi demasiado despreocupadas. Kakashi y Naruto saben que oculta lo que sea que le dijo su abuelo — Es sólo eso, pero ya lo resolveré al volver a casa...
Espera tener una respuesta para Reizo cuando estén de vuelta, decirle que está por completo segura de lo que quiere para el futuro y romper con su propio orgullo al pedir ayuda a los miembros de su familia.
Kakashi Hatake cierra su libro en cuanto su alumna más joven se levanta del asiento con la excusa de ir afuera, de todos modos necesitan esperar a que todo salga bien con Kankuro antes de dar alguna especie de paso, aún no les dan alguna información necesaria para actuar. La ve alejarse cargando con sigo sus cosas, y frunce el ceño con más preocupación de lo que tal vez sea necesaria, pero Ryoko tiende a guardar muy bien sus sentimientos para si misma, y que ahora es notorio su malestar le comunica que existe algo un poco más serio que la atormenta.
¿Responsabilidades? Ryoko apenas tiene quince años y sus mayores responsabilidades han recaído en su labor como Ninja de la aldea. No conoce exactamente mucho sobre el Clan Hakuno debido a su discreción con respecto a sus funciones, pero lo que sí sabe es que nadie la tomó bajo su manto para enseñarle algo sobre su procedencia.
Es lo que ha intentado hacer sin saber exactamente cómo o hacia donde ir. Tuvo que buscar mucho antes de saber algo concreto sobre los miembros de su Clan. Generalmente pasando desapercibidos, a menos que fueran Raiden Hakuno. No se le ocurrió buscar algo relacionado con su propio maestro hasta que ya no hubo nada que le diera alguna cosa. Descubrir que el padre de Ryoko y el Cuarto Hokage fueron compañeros lo dejo aún más impresionado, el mundo es realmente muy pequeño.
Raiden, a pesar de ser un prodigio, al parecer se mantuvo discreto como cada miembro del Clan Hakuno, sólo era conocido por sus misiones exitosas; manteniendo un perfil bajo. Indagando un poco, supo que su especialidad se remitía a un buen combate a ciegas y una barrera de protección que fue utilizada el día en que murió hasta que su chakra se acabó. Es lo que cree que es una técnica secreta de su Clan, y no sabe como terminar de entrenar a Ryoko para que lo consiga.
Ryoko inclinó la cabeza, ese ceño fruncido suyo volvió a aparecer mientras leía la hora en el reloj muy infantil que recibió hace mucho en su cumpleaños. Su padre llegaba tarde para recogerla de la academia. Tal vez se le había hecho tarde en alguna cosa, no pasaba con frecuencia pero si lo hacía, de igual manera llegaba.Los demás jugaban a su alrededor, todavía llenos de energía a pesar de haber pasado tanto tiempo aprendiendo. Ella estaba igual, pero quería ir a casa y escuchar a Raiden Hakuno hablando sobre alguna aventura de sus tiempos en ANBU, no revelaba mucho pero era bueno inventando historias.Esa semana era prácticamente la última que pasaba con su padre, ella no lo sabía, obviamente. Pero de igual forma, tenía la necesidad de gastar todo el tiempo posible con él.— Mejor mantente alejado — Alguien habló con hastío, no demasiado lejos e inmediatamente prestó atención.Un par de niños molestos se la tomaban contra Naruto Uzumaki, sentado en un columpio en el patio de la academia. Ryoko inclinó la cabeza y se preguntó... ¿Qué tienen contra este niñito? Naruto no era diferente a los demás, era travieso (Tal vez demasiado) pero de lejos era el menos malicioso. No hablaban mucho, siendo sincera no hablaba con más personas que Sasuke o Sakura, a veces con Hinata o Kiba.Naruto era algo así como ese payaso de la clase que nadie soporta; Ryoko es curiosa, sin embargo, se ha reído de sus travesuras un par de veces.— ¿Oye? — Naruto tenía la cabeza apoyada en la soga del columpio, preguntándose por el desprecio de los demás hacia él, cuando la vocesilla suave de una niña de pelo oscuro le llamó la atención.El rubio sabía de la existencia de Ryoko Hakuno, así como la de todos sus compañeros. Pero no recordaba haber hablado con ella nunca. Le estaba sonriendo, su pelo oscuro recogido en una media coleta y un par de trenzas acariciando su rostro, le agradaba el suéter azul y los pantalones que usaba. Sobre todo le agradaba porque no solía burlarse de sus estupideces.— Soy Ryoko ¿Quieres un caramelo? — Ryo le sonrió, y él suspiró, limpiando un par de lágrimas de sus propias mejillas. Ella vio los simpáticos ojos de Naruto brillar.— Gracias — Él aceptó extendiendo su mano pequeña para tomar el dulce, probablemente fue una de las mejores decisiones de su vida. Se volvieron amigos desde ese día.— ¡Ven, juega conmigo... hay una pelota por ahí! — Ryoko de nuevo inclinó la cabeza, lo miró dudar sobre la propuesta, ella a pesar de ser pequeña sabía que no estaba convencido de la veracidad de su invitación — No hagas caso a esos bobos, no saben de lo que hablan...Naruto sonrió, y pareció recuperar la energía para seguir a Ryoko Hakuno corriendo hacia una pelota libre. Ryo recordaría este momento como el que determinó su admiración hacia ese niño, en ese entonces, por su edad, no comprendía el rechazo hacia su persona; pero no quería ser igual. Sus padres no la criaron de esa manera.Raiden Hakuno llegó sólo media hora después; un hombre imponente de gran estatura. Naruto tragó duro al mirarlo desde su posición. Lo único similar a su hija era el pelo oscuro, luego los ojos claros no habían pasado a su descendencia. Daba algo de miedo, e inclusive sintió la necesidad de huir, pero Ryoko lo tomó de la solapa de su abrigo, y sonrió hacia su padre enormemente.— Padre, él es Naruto Uzumaki — La oyó decir, y este hombre que evidentemente era fuerte, se puso en cuclillas para mirar a los niños — Quiere ser Hokage algún día...— Mira nada más — Él inclinó la cabeza, un gesto idéntico al de la niña, Naruto supo que se relacionaban inmediatamente — Espero que te esfuerces mucho, es una tarea muy dura, según lo que sé...Era la primer vez que alguien como ese señor no lo miraba como un niño raro. Naruto sonrió, y luego miró a Ryoko. Esa niña tenía ojos solamente para el hombre frente a ellos, adoraba a su padre con todo su corazón.— Le dije que puede hacerlo, pero necesita entrenar duro — Ryoko puso las manos en su bolsillos — También le dije que el ramen de Ichiraku es mejor que el instantáneo...Naruto asintió, estuvieron hablando mucho mientras jugaban, pero no pensó que se guardaría sus palabras para recordarlas de verdad.— Entonces... ¿No les molesta si les invito la cena? Ramen no suena mal — Naruto bajó la cabeza, pensando que ellos iban a irse, pero Ryoko Hakuno le tomó fuertemente del brazo.— Vamos... ¡Antes de que se arrepienta! — Naruto siguió a Ryo y Raiden Hakuno para cenar, se sintió realmente bien poder charlar con alguien durante la cena.Si bien no se hicieron inseparables, Ryoko y Naruto desarrollaron un bonito vínculo de amistad que duró mucho tiempo; inclusive en los peores momentos.
Ryoko hace un esfuerzo mayor por tener a Naruto Uzumaki lo más cerca posible, pero su velocidad es difícil de igualar mientras salta de madero en madero junto a un preocupado Kakashi Hatake. Han tenido que dejar a Sakura y a una vieja Chiyo en la tarea de enfrentarse a un muy poderoso Sasori; para intentar detener a Deidara, otro miembro de Akatsuki que sobrevuela sus cabeza en arte de arcilla, llevando a Gaara consigo.
El equipo de Gai-Sensei se ha unido a ellos y resultó ciertamente un movimiento acertado, pero desde que los dejaron atrás no han sabido mucho sobre ellos.
Ryoko ha dejado sus propios problemas
de lado para cumplir con su tarea, y aunque rescatar al Kazekage es prioridad, Naruto parece estar apunto de escaparse de sus manos.
— ¡Naruto! — No es la única que intenta llamar su atención, Kakashi lo llama repetidas veces pero no hay manera de que haga caso. Sin embargo, es en vano.
Ella se agita un poco al ver al Akatsuki lanzar sobre ellos una lluvia de arcilla blanca, que al principio no sabe con exactitud de que se trata. Hasta que un diminuto insecto cae sobre su hombro. El olor a pólvora es inconfundible y con rapidez agónica se deshace de lo que sabe es un explosivo. Pero no ha sido muy veloz, y su distracción gracias a Naruto no le ha permitido percatarse de los demás.
La explosión llega de sorpresa, y la empuja directamente hacia abajo, todos los metros necesarios como para romper un par de maderos y aterrizar en el caudal del río. Se ha salvado gracias a pura suerte, aunque no ha evitado ser lastimada por el fuego.
— ¡Ryoko! — Kakashi le llama, mientras ella acumula chakra en sus pies para mantenerse parada sobre la superficie del líquido vital.
Respira, eso estuvo demasiado cerca. El ardor en el brazo izquierdo le dice que estuvo apunto de entrar en la explosión. Sostiene la herida, maldiciendo un par de veces porque no es cualquier quemadura, y frunce los labios en frustración. Los ataques del Akatsuki son muy peligrosos para dos Ninjas desesperados por mantener a un Jinchuriki en calma, inclusive para ella quien entiende la situación.
Ryoko es un poco más inteligente de lo que aparenta, y también racional, así que sabe que tal vez tenga un poco más de ventaja desde aquí. Debido a que aún es fuerte, sabe que es su responsabilidad seguir con la misión y no puede abandonar a sus compañeros.
Está toda mojada gracias a su reciente contacto con el agua, pero no le importa mucho y corre rápidamente para intentar alcanzar a su maestro quien sigue esperando poder detener a Naruto de alguna manera. Ryoko no ve demasiado, el humo y el olor a pólvora le quitan esa posibilidad, y a pesar de que lo más lógico es seguir el caudal del río, la piedra que la rodea encerrándola no va a ayudar demasiado.
Es su perfecta oportunidad para utilizar su técnica de combate a ciegas que Kakashi ha estado intentando inculcarle. La situación no es simpática, pero, de todas formas, sonríe con el viento en la cara mientras corre a toda velocidad y junta sus manos en el sello correcto.
— Kenshutsu No jutsu...
Kakashi Hatake está sumamente preocupado por no volver a oir de Ryoko, y aunque sabe que debe mantenerse atento a proteger a Naruto, ella también es su alumna, la falta de respuesta lo perturba de sobre manera.
Con el ojo Sharingan al descubierto, intenta con perseverancia arreglar este asunto lo más rápido posible y lucha por usar su técnica poco precisa que le cuesta demasiado chakra. El Mangekyō Sharingan es una técnica en la que aún trabaja, le cuesta controlarla, pero es bastante eficiente cuando puede utilizarla correctamente. Hoy, es uno de esos días. Los ataques de Deidara comienzan a hacerse repetitivos pero sumamente peligrosos y cansadores, acaba de cobrarse la integridad de su alumna más joven y eso ha llegado a tocar un límite.
Frente a su ojo Sharingan se interpone una leve bruma que lo confunde por un par de segundos, y su ceño se frunce porque sabe perfectamente de que se trata en el momento en que se estabiliza. Es una barrera de chakra, completamente estable, y sumamente amplia. No lo ha visto venir, pero su oído agudizado, puede oir los pasos rápidos sobre la superficie de agua a varios metros debajo de él.
Es Ryoko y su técnica de detección, se emociona por lo que ve, sintiéndose orgulloso de por fin poder ser testigo de su utilidad en combate. Entonces también se emociona porque esto quiere decir que Ryoko Hakuno está en buenas condiciones y que ha decido actuar desde abajo.
Heredera o no de Clan, Ryo se presume a si misma poder concretar esta técnica. Sintiendo la irrupción dentro de su barrera, el enemigo ni siquiera es capaz de notar que ella lo espía desde abajo. Es una ventaja, una que piensa aprovechar. Sin embargo, tiene que hacerlo rápido, permanecer a esta altura es peligroso a largo plazo, si los derrumbes continúan, podría quedar atrapada irremediablemente. Y siendo sincera, no quiere morir.
Se acerca otro ataque, y Ryoko sabe que ha llegado la hora de accionar. Sus manos en un sello, invocan su técnica estilo de agua, y apunta directamente hacia el enemigo, perfectamente perceptible gracias a su técnica de detección. Es bueno oir el silbido cuando una serpiente de agua viaja a gran velocidad hacia arriba, y corta no sólo el mismo aire si no también el brazo izquierdo de un muy confundido Deidara.
Ryoko Hakuno sabe que lo ha derribado, y sube los metros necesarios hacia donde detecta a sus compañeros. Encontrándose con su maestro quien la observa incrédulo. ¿Qué acaba de suceder? Ryo es buena con las técnica de agua, es su naturaleza, después de todo, pero combinar su Ninjutsu con su combate a ciegas ha sido un acierto sumamente válido.
— Buen trabajo, Ryo — Le felicita Kakashi, y ambos aún persiguen a Naruto, ahora adentrándose en el bosque, siguiendo el rastro del Akatsuki hacia los árboles.
La muchacha sonríe para si misma, también felicitándose por utilizar su entrenamiento de la mejor manera posible. No es fácil aplicar lo aprendió en el campo real, en especial cuando todo su trabajo se ha basado en especulaciones y espionaje.
Ya no llama a Naruto como ante lo hizo, sabe que es inútil y que su única oportunidad de traerlo a la calma es darle un buen golpe. Pero no va a hacerlo, siente en su piel el pesado chakra que lo envuelve, y eso sólo le dice una cosa. El zorro dentro de su amigo está tomando ventaja en la situación.
Suspira con alivio cuando oye la voz de Maito Gai sonar, indicando que los han alcanzado, y cuando Neji Hyuga corre a su lado, es más que evidente que los refuerzos están aquí para terminar con la situación.
— Lo hiciste bien — Neji le dice, siempre serio y aparentemente calmado, demostrandole que de alguna forma fue capaz de observar su actuar gracias al Byakugan.
Va a responderle, darle las gracias por esta especie de cumplido, cuando sobre su cabeza sobrevuela de nuevo ese maldito pájaro de arcilla. Su barrera de detección ha sido disuelta antes de haber subido, y no piensa que sea útil ahora, no le hace falta para saber que se trata de una situación peligrosa. Siente el olor de la pólvora, un escalofrío recorriendo su espina dorsal.
— ¡Kakashi-Sensei! ¡Esa cosa...
— ¡Va a hacer explosión! — Neji advierte, y es más certero debido a su visión sumamente perfeccionada.
Ryoko Hakuno es conciente de que Naruto Uzumaki los ignora, furioso por intentar salvar a Gaara del Desierto, y sus advertencias sobre el peligro no son oídas. No va alcanzarlo, no es lo suficientemente rápida. La castaña tiene los ojos puestos sobre el cuerpo lánguido del Kazekage, balanceándose junto a esta enorme figura de arcilla, a punto de hacer explosión, sabe que no hay mucho que hacer por él, ha perdido la batalla contra Akatsuki, pero parece ser el objetivo de Naruto. Si lo recupera, tal vez todo se solucione.
— Utilizaré el Kumai — Kakashi Hatake le advierte y ella muerde la cara interna de su mejilla.
Se detiene, e impulsa el cuerpo a salir del camino, alertando a sus compañeros sobre su plan improvisado. Tiene muy poco tiempo, y si no funciona no sólo habrá cometido un gran error, si no que todos pueden salir muy lastimados.
— Sensei... espere sólo un par de segundos — Ryoko sabe que Kakashi le ha oído, y debido a que la conoce lo suficiente como para saber que tiene un plan, accede.
Le han enseñado a llevar sus habilidades al límite, así que olvida por completo su idea de no poder alcanzar a Naruto o la velocidad de Deidara, y corre aún más rápido, ahora subiendo aún más por las ramas de los árboles que la rodean. No pierde de vista su objetivo, y se asegura de alcanzar una distancia prudente y necesaria.
No pasa mucho hasta que está a la altura, evita perder tiempo e invoca su técnica de agua para otro corte limpio, y pasa a través del aire hasta llegar a tocar la arcilla clara, rebanando la cola del ave, dando caída así a Gaara sin que su cuerpo salga lastimado.
Para el enemigo es una sorpresa, planeando dejar que todos sean víctimas de su siguiente obra de arte, ha perdido una pieza importante. La muchacha confía en que Naruto pueda atrapar al Kazekage, y efectivamente lo hace, sacándole otro suspiró de alivio que le cuesta bastante caro por la pérdida de tiempo.
— ¡Ryoko! — Neji exclama en una especie de desespero cuando sabe que la explosión está aún más cerca, furioso por su imprudencia al acercarse tanto, algo sorprendido de ver que no ha atentado contra el hombre rubio sobre el pájaro. Pero para ella, está claro que si Kakashi manda la explosión a donde sea que su técnica la lleve, también se llevará al Akatsuki.
Regresa a la formación dándose cuenta de que alcanzar al objetivo requirió un esfuerzo físico mayor al que está acostumbrada, no teniendo a Naruto Uzumaki a la vista debido a que ha parado para auxiliar a Gaara. El grupo de Shinobis se detiene también, justo cuando Kakashi Hatake acciona el Mangekyō Sharingan para evitar que los demás salgan lastimados.
La explosión es evitada con éxito, robando suspiros de alivio por el hecho. Ryoko apoya su peso en la gruesa rama de un árbol mientras busca su compañero rubio con preocupación, ni siquiera se da cuenta de su propia respiración dificultosa, y que su maestro se debilita con el pasar de los segundos.
— ¡Los tengo! — Neji exclama cuando sus ojos pueden observar a Naruto Uzumaki cargando al hermano de Temari a varios metros de ellos aún más dentro del bosque, y es perfectamente capaz de ver que no han vencido al enemigo, ahora tan cerca del Jinchuriki que es preocupante.
Ryoko sigue las indicaciones de su amigo Hyuga, se apresura grandemente al sentir con más intensidad el chakra del Kuubi haciéndose presente. Nunca antes lo sintió de esa manera, y se consterna por el hecho, dado que si ella puede percibirlo es porque todos también pueden hacerlo. No es presagio de algo bueno, y tiene miedo por lo que sea capaz de pasar.
Desde que se unió al equipo siete, involuntariamente su misión ha sido resguardar a sus compañeros, y siente gran responsabilidad para con ellos todo el tiempo, en especial con Naruto. Ese niño ha sido su amigo desde que tiene memoria, y sabe de su sufrimiento, no le gusta sentir que algo tan oscuro como ese Chakra lo cubre.
Lo ve después de solo unos pocos segundos, lo oye gruñir con tanta fuerza que el sonido le cala hasta los huesos, horrorizada observa la tercera cola formarse alrededor del cuerpo del rubio mientras arremete contra lo que ella cree que es el cuerpo de Deidara.
— La tercera cola... — Se detiene, los ojos ahora rojos de su amigo se apoyan en ella por sólo una milésima de segundo, y su instinto de supervivencia le dice que es muy peligroso en ese estado, no es rival para él.
No lo ha visto antes, no recuerda haberlo hecho pero la sensación que la invade por este encuentro quedará grabada en su ser para siempre. Tal vez sea perseverante pero eso no evita que sienta miedo en ocasiones que se enfrenta a algo desconocido. El Zorro de Las Nueve Colas sólo se ha revelado ante ella por medio de las historias que le han contado, nunca vio a Naruto siendo influenciado por él.
No sólo siente lo poderoso y abundante de su chakra, si no también la terrible oscuridad que lleva consigo.
Sacude la cabeza, deshaciendose del miedo que siente, y va directamente hacia el suelo para reunirse con Naruto e intentar detenerlo. Su violencia aumenta al punto de destrozar el cuerpo de Deidara a golpes, y finalmente se revela que se trata de un clon de arcilla.
— Retrocede — Los ojos rabiosos del muchacho se posan sobre ella de nuevo, justo cuando una voz estruendosa y profunda retumba en sus propios oídos. Casi le vence el temor, pero Kakashi Hatake interviene llegando a toda velocidad, aprovechando que el Jinchuriki está concentrado en su compañera.
Ryoko Hakuno se apresura a llegar al Uzumaki cuando su maestro acciona, un sello siendo colocado sobre la frente del rubio que neutraliza la fuerza que lo rodeaba en tan pocos segundos que le causa enormes intrigas sobre ello.
— Te tengo — Ryo atrapa a Naruto entre los brazos cuando su cuerpo se debilita por el sello, lo sostiene fuerte para que no caiga al suelo, finalmente baja la guardia.
La castaña por fin puede ver que Sakura ha llegado, apoyando a la anciana Chiyo en la tarea de permanecer de pie. Se alivia por verlas, parecen estar todos sanos y salvos.
— Era un clon... — Kakashi se cubre el ojo Sharingan con una de sus manos en signo de molestia, respirando luego del momento de tensión.
— ¿Neji, puedes ver a algo? — Tenten pregunta a su compañero que ha vuelto a activar el Byakugan para asegurarse del hecho, mientras Rock Lee se hace cargo del cuerpo frío de Gaara.
— ¿Ryoko-Chan? — Naruto susurra algo débil por la supresión de chakra, pero es conciente de la presencia de su amiga.
— Niño, tonto... — Va a intentar jugarle una broma, pero no lo hace mientras lo sostiene por la cintura para que siga de pie.
— Está a unos metros, parece debilitado — Neji comunica a su equipo, quienes anotan las indicaciones rápidamente.
— Neji, quédate con Naruto y Ryoko, nos encargaremos del resto — Kakashi-Sensei dice suspirando, y se alegra de no recibir protesta de sus alumnos, quienes ahora se apoyan en el pasto verde del bosque.
Neji Hyuga mueve la cabeza en asentimiento, y no basta más para que el resto de equipo vaya detrás de Deidara en lo profundo del bosque. Observa a la castaña con Naruto adormecido entre los brazos, mientras le remueve el sello de la frente, analizándolo con curiosidad.
No le sorprende para nada ver como lo cuida, ha visto esto en ella antes. En la arena durante los exámenes Chuunin, cuidando de sus amigos inconscientes junto a Sakura, o visitando a Rock Lee en el hospital antes de la operación. No es médico, pero definitivamente es protectora, casi como una mamá oso. Se lo dijo en ese entonces y lo mantiene ahora, es fiel a su equipo.
Ryoko traga pesado, arrugando el papel del sello entre los dedos, observando a Neji Hyuga parándose frente a ellos, mostrándole su espalda, protegiéndolos a ambos. Se lo agradece, no sabe si está en condiciones de ser combatiente ahora.
Triste, observa el cuerpo de Gaara, que fue acostado en el suelo por Rock Lee antes de seguir al resto del equipo de rescate. No creyendo lo que ve, ese niño que la atemorizó con sólo mirarla hace algunos años, ahora yace sin vida.
Causará gran tristeza en la Aldea de la Arena y sobre todo en Naruto Uzumaki.
— Se han encargado de él... — Neji gira sobre su propio eje, desactivando el Byakugan para arrodillarse al lado de Naruto justo frente a Ryoko — El chakra de Naruto es estable ¿Por qué se debilita de esta manera?
— Un Sello supresor, — Ryoko levanta un pedazo de papel roto entre los dedos de su mano izquierda, y sin siquiera darse cuenta, revela una preocupante herida en el antebrazo — Estará bien en pocos minutos...
— Tienes que tratar eso — El muchacho de cabello oscuro frunce el ceño y toma la mano de Ryoko Hakuno con delideza, ocultando su preocupación detrás de una neutra expresión observadora.
Una quemadura recorre el brazo de la hija de Raiden Hakuno, y ella responde al contacto con un respingo, intentado ocultar alguna queja. Ella cree que hay cosas más importantes que tratar.
— Déjalo, ya sanará — Reponde, su flequillo baila sobre la banda de regulación en su frente cuando niega con la cabeza. Tal vez sea grave, pero no tanto como la muerte del Kazekage.
Neji ataja una reprimenda entre los labios, regañarla no sirve nunca así que se ahorra la fatiga. Naruto abre los ojos al cabo de un par de minutos, mientras el resto del equipo se acerca, dando por terminada esta desastrozasa misión.
Ryoko permanece a espaldas del primo de Hinata cuando las manos de Sakura se apoyan sobre el pecho de Gaara del Desierto, luego de recibir insistencia de parte de su compañero rubio en revisarlo. Todos saben que es en vano, pero aún así lo hace para negar con la cabeza, confirmando lo temido por todos. Ha muerto.
Ninguno ha podido hacer nada para ayudar. Ryo puede no sentir total responsabilidad por el hecho, sin embargo piensa en que Akatsuki es responsable de esto, y si Gaara ha sido víctima, Naruto también lo será. Teme no poder ayudar a mantener a su amigo a salvo, es horrible pensar que puede terminar de esta manera.
— Ryoko... ¿Estás bien? — oye a Neji preguntarle con cautela, mirando sobre su hombro con sus ojos claros. Es ahora consciente de que se aferra a la ropa de su amigo, casi apoyando su propio cuerpo en él, buscando un poco de apoyo.
— Uh, lo siento... — Avergonzada, aparta la mano y se lamenta por arrugar su ropa blanca, pero no se aleja demasiado.
Su dinámica de interacción es extraña, en situaciones como esta parecen ser conocidos de toda la vida, y en otras parecen dos extraños que no pueden cruzar palabra. Sin embargo, Neji le transmite más seguridad de lo que espera de cualquiera, involuntariamente recurre a su persona en busca de cierta clase de consuelo.
Ahora, por ejemplo, resguarda su poca integridad emocional, apoyándose en él. Le agradece que no se moleste por ello, el antiguo Neji Hyuga, el que conoció antes de los exámenes Chuunin, ya le hubiese dado un buen golpe para ponerla en su lugar. Ella misma quiere darse un golpe, debe controlar sus emociones, se supone que siendo Shinobi es una regla básica. Pero no puede ignorar que la amenaza contra Naruto parece ser mucho más grande de lo que creía.
— ¿Como me convertiré en Hokage si no soy capaz de salvar a mis amigos? — Ryoko escucha el lastimero susurro de Naruto Uzumaki, y le parte el corazón verlo llorar como lo hace — No pude traer a Sasuke a casa, y no pude proteger a Gaara — Parece un niño perdido — Entrené tan duro durante tres años, pero nada ha cambiado...
Neji observa, como la muchacha, que hace sólo dos segundos le agarraba la ropa, retoma la compostura, y se aparta para caminar hacia los miembros de su equipo, Sakura al lado del cuerpo del Kazekage, Naruto deshecho en llanto por la pérdida. La castaña se acerca al que alguna vez fue un subestimado Gennin, y apoya su mano derecha sobre la espalda de su apreciado amigo, dejando que se siga lamentando, ahora sobre su hombro.
De nuevo, no le asombra este tipo de apoyo entre ellos. Sin embargo si le sorprende la determinación de Ryoko Hakuno a mitigar el dolor. Admira mucho su capacidad para brindar alivio a los demás, y está seguro de que Naruto sabe que siempre podrá llorar en el hombro de la muchacha castaña sin que tenga que dar alguna cosa a cambio.
Le preocupa de sobremanera ese brazo lastimado, lo oculta detrás de su espalda en puño cerrado, moviendo la mano libre sobre la espalda de su compañero. Es una quemadura que debe doler demasiado, pero sigue ahí parada, como si nada pasara a pesar de que tiembla por el ardor de la herida.
— Cálmate, Naruto Uzumaki...— Ryoko traga duro cuando sus ojos observan la débil figura de Chiyo una anciana a quien no conoce muy bien, y que ha demostrado su desprecio hacia los shinobis de la Hoja hace sólo pocos momentos antes de unirse a ellos en batalla.
La menor del equipo siete y su lengua afilada tuvieron algunas palabras para la mujer de edad avanzada cuando arremetió no sólo contra Kakashi Hatake, si no contra la Hokage también. Aunque no es una muchacha que tiende a ser hiriente, no le gusta que encasillen a nadie en algún estereotipo esperado de sus antepasados.
— ¡Cállese! — Naruto suelta a su amiga de pelo oscuro, reaccionando casi agresivo ante el dolor. Ryo tiene que tomarle de la ropa, apoyando todo su propio peso en sus pies para que no la arrastre, y así evitar que salte sobre la anciana — ¡Esto es culpa suya! ¡Si usted y la gente de la aldea no hubiesen encerrado a la bestia en Gaara, esto nunca hubiese pasado! ¡Era el Kazekage, acaba de convertirse en Kazekage y ahora está muerto!
Ryoko escucha bien su tono de voz, desolador y lastimero, es una voz de alguien con el corazón roto. Han roto el amable corazón de Naruto Uzumaki. Es la misma voz que escuchó en él cuando no pudo salvar a Sasuke Uchiha de la oscuridad y le duele por él, le duele muchísimo.
— ¡Nadie tenía derecho a hacerlo! Convertirlo en Jinchuriki lo condenó a una dolorosa vida... sólo nos usan como armas y nos desechan como basura cuando no servimos — Ahí está de nuevo, esta es la conexión que tenía con Gaara y lo que le da tantos sentimientos encontrados con respecto a esta horrible situación.
Estos dos, pasaron por situaciones tan similares y las superaron casi de igual manera. No hay nadie mejor para comprender a Gaara que el mismo Naruto, nadie quien pueda sufrir más por esta pérdida.
Sakura se pone de pie y se para justo al lado de Ryoko, quien aún sostiene a su amigo de la ropa, mientras lo deja llorar. Son un incompleto equipo intentando sostener a Naruto Uzumaki, roto, es espera de poder ayudarlo a sanar cuando estén de vuelta en casa.
Chiyo observa los tres jóvenes Shinobi, impresionada no sólo por la conexión que ese rubio revoltoso ha demostrado compartir con Gaara si no por su fuerte lazo con esas Kunoichis que le guardan las espaldas. Los jóvenes parecen tener una visión mejor del futuro de lo que cualquiera de su propia generación podría desear.
Ante los ojos del equipo de rescate, la mujer se pone de rodillas al lado del cuerpo del Kazekage y sus manos se posan en el pecho del joven sin vida. Sin muchas palabras que expliquen sus acciones, chakra se acumula en sus manos creando una leve onda expansiva que hace bailar la ropa de los interesados.
— ¿Qué hace? — Naruto pregunta alterado, intentado avanzar para detener a la anciana, deshaciéndose del agarre de Ryoko en un movimiento que le lástima el brazo medio chamuscado, sin embargo no se queja, Sakura es quien lo detiene ahora.
La castaña no dice nada, curiosa de nuevo por las desconocidas acciones de Chiyo, frunciendo el entrecejo mientras deja que Sakura lidie con su amigo por ahora. No conoce la técnica, no le sorprende puesto que tal vez sea una prohibida que sólo la anciana sabe como aplicar. Pero lo deduce en cuanto la misma Sakura abre la boca para tranquilizar a Naruto.
— Gaara volverá, no te preocupes — La muchacha de pelo rosa dice, pensativa y casi adolorida mientras el rubio ataja la respiración en su garganta, no siendo capaz de entender lo que sea que esté sucediendo ahora.
Está intentado darle fuerza vital al cuerpo de Gaara. Una técnica sumamente peligrosa por una razón, requiere el sacrifio de quien la invoca. Ryoko asiente, tal vez no sea la persona más interesada en el hecho, pero su alivio es enorme.
Finalmente cede ante el dolor físico, y lleva a su cuerpo a descansar sobre el pasto fresco del claro en el que se encuentran. Odia esto de sus limitaciones en cuanto a Chakra se refiere, claro que puede resistir, pero cuando todo se tranquiliza y es capaz de concentrarse en mi misma, puede sentir las consecuencias del esfuerzo sobre humano realizado. Sus ataques desmedidos del último enfrentamiento tal vez le costaron un poco más de lo esperado. No está tan mal como Kakashi Hatake, sólo necesita un descanso.
— Si no dejas que Sakura se encargue de eso, deja que por lo menos te ayude yo — Ryoko Hakuno oye a Neji Hyuga decirle con seriedad, cuando se pone de cuclillas a su lado observando su rostro con el Byakugan accionado. Sabe que le duele mucho el brazo izquierdo y que necesita tratarlo antes de que empeore.
— Deja que lo haga, Ryoko — Kakashi Hatake le dice — Tu trabajo ya terminó, deja que también te ayuden...
Aún estando en la situación en la que se encuentra, el maestro del equipo siete puede ver las limitaciones de Ryo en estos momentos, y la preocupación de Neji por ella. Conociendo a su alumna, tal vez esperará llegar a la aldea para ser tratada correctamente no puede permitirlo. Ryoko es testaruda y en su cabeza tiene instalada la idea de que sus heridas son menos importantes que las de sus compañeros. Que Gaara permanezca sin vida le lleva a desplazar su sentido de la responsabilidad hacia Naruto, esperando mitigar el dolor de la pérdida, lo ha hecho desde que llegó al equipo, seguirá haciéndolo hasta que muera.
— Bien — Ryoko se relaja, y por sólo unos segundos deja de mirar en dirección a Chiyo tratando el cuerpo inerte de Gaara.
Neji no es un experto médico, sus conocimientos se limitan a primeros auxilios sin uso de chakra. Ahora agradece infinitamente que Hinata le haya dado medicina para sus misiones, una quemadura de este tipo podrá sanar si la limpia y aplica el ungüento correcto.
— Ush... — Ryoko se queja cuando el muchacho procede a limpiar la herida, sus dedos de la mano libre se aferran a la tela del pantalón de Neji en busca de confort. Duele más de lo que imaginó, como si le arrancaran la piel.
Ryoko deja que Neji Hyuga le de la atención correcta a la herida, no tarda mucho, pero si ayuda bastante cuando pasado a un par de minutos, le cubre el brazo con una venda limpia hasta el hombro. A él le sorprende ver sus limitaciones en cuanto a energía se refiere, ahora con la quemadura ya tratada, puede dejar de preocuparse por ella y analizarla con detalle. De nuevo se ve en esa encrucijada de encontrar sus puntos de chakra con un flujo menos intenso que en otras ocasiones. No ha trabajado en ello desde los exámenes Chuunin hace tres años, y comienza a cobrarle factura.
— Tu flujo de chakra... — Ryo frunce el ceño ante la frase dejada al aire de Neji, sólo ellos son capaces de escucharlas, y ella las entiende de inmediato. Asiente más frustrada de lo normal. Su cansancio se justifica mejor ahora.
El estrés la afecta otra vez, y no se ha cuidado como le enseñaron hace unos años, sus canales de chakra tendrían que saturarse de nuevo en algún momento. Trabajará en eso al llegar a casa, necesita descansar y respirar un poco antes de seguir accionando. Esta misión le ha hecho tomar una decisión, espera estar en lo correcto y no volver a meter la pata.
Neji Hyuga, deja que Ryoko apoye el peso de su cuerpo en sus pantorrillas, parándose detrás de ella cuando ha terminado de ayudarla. La castaña se lo agradece bastante, promete invitarle una cena cuando estén libres.
Ryoko sonríe ante la escena que se forma delante de sus ojos, casi llora por el sentimiento de felicidad que la invade al ver a Naruto Uzumaki estrechar su mano derecha con la de Gaara del Desierto. La vida del Kazekage es considerada un milagro, y a pesar de no conocerlo tan bien, se alivia de verlo con vida. Chiyo ha sido responsable por la presencia del pelirrojo en esta tierra, y todos siempre estarán sumamente agradecidos con ella por toda la eternidad.
Sakura le rodea los hombros con un brazo, y le sacude un poco, también con una sonrisa. La misión no resultó ir tan mal como cualquiera hubiese esperado. Gaara está de vuelta, luego de jugar con los sentimientos de todos al asustarlos con su muerte, cerrando así una fuerte alianza entre dos grande aldeas.
Verlos juntos es para ella una escena que le recuerda claramente su meta ahora. Ha visto lo que Akatsuki hace con los Jinchuriki y no desea pasar por esto con Naruto, no hay una Chiyo con ellos para traerlo de vuelta si algo así de horrible sucede. Necesita volver más fuerte, porque si los demás miembros de la organización son aún más fuertes que sus enemigos más recientes, no habrá oportunidad alguna contra ellos.
— Es hora de volver a casa — Tenten casi grita de felicidad cuando Naruto se ha reunido con su equipo agitando su mano hacía el Kazekage .
— Fue intenso ¿Eh? — Ryoko sonríe caminando al lado del la única chica del equipo Gai, esperando llegar a la aldea para sacarse la faja que rodea su torso e ir directamente a resolver su crisis existencial — ¿No, Kakashi-Sensei? — Sus ojos oscuros se posan sobre su maestro, colgado del cuello de Maito Gai, ambos a varios metros del grupo de jóvenes Shinobi que necesitan detenerse para esperarlos.
— Ni que lo digas — Kakashi pudiera darle un buen golpe, pero no tiene energía si quiera para caminar por sí solo. Se está medio burlando de él.
Aunque ella misma está un poco muy cansada, le gusta bromear. Esto se debe a lo mencionado por Neji hace ya rato, sus canales de chakra se obstruyen de nuevo. Es tedioso de explicar, pero necesita un buen descanso y una larga sesión de meditación para reponerse, y siendo sincera, ella no es buena para meditar. Terminará por cantar alguna canción en su cabeza antes de lograr algo así por su propia cuenta.
Un problema que se presentó durante los exámenes Chuunin y que superó entrenando para el gran torneo.
— Pareces un poco abatida también, querida Ryoko — Maito Gai le dice al notar que sigue el ritmo de los mayores, mientras sus compañeros son más rápido en recorrer el camino.
— Un rasguño por aquí, una quemadura por allá. Nada que pueda matarme — La sonrisa en el rostro de la muchachita comunica que no se preocupa demasiado por su estado actual, y realmente no lo hace. Ella está concentrada en plantearse la mejor de las opciones para su decisión tomada durante esta misión.
Neji camina junto a Ryoko, esperando llegar cada uno a sus hogares para tomar un leve descanso. Compitiendo contra Maito Gai por quien llegaba primero, ella ha sido la última debido a su pequeño problema con el chakra. No ha hablado demasiado, ensimismada en sus pensamientos que han comenzado a atormentarla de nuevo. Han terminado con una misión, así que su toma de decisiones se hace más real ahora.
El Hyuga ha notado su consternación, pero como en la mayoría de las ocasiones no dice mucho. Ella es la que suele hablar, no él. Pero se preocupa ¿Le duele el brazo? ¿El problema de chakra va más allá de lo que él puede ver? Espera que no, sinceramente no quiere que se aflija por absolutamente nada, ella merece algo mejor que eso.
Ryoko admira la gran entrada del distrito Hakuno, el ceño arrugado en una duda sin respuesta. Está aterrada, observa el gran templo que se levanta al final de la calle principal, aún desde la distancia se ve imponente, esa estrella de ocho puntas reluciendo como símbolo de poder. El mismo que se plasma en su espalda, y que hasta ahora no tenía significado para su persona.
— ¿Todo bien? — Neji pregunta mientras oculta su preocupación, observando que con el pasar de los segundos ella no se mueve.
— ¿Tu crees que tengo madera de... líder? — La pregunta de la Kunoichi llega repentinamente, mientras ella permanece en su lugar con los ojos oscuros pegados sobre el escudo de su Clan.
Frunce el ceño, ha estado diciéndose a si misma que su decisión estaba tomada. Se determinó a desafiar a Reizo en cuanto se dio cuenta que necesita ser aún más fuerte para enfrentar a los enemigos que persiguen a su amigo. Pero ahora, parada frente a la entrada del distrito, sólo piensa que es una egoísta, deseosa de probarse a si misma que puede tomar las riendas de su vida pasando sobre las de los demás.
Pero ser líder no sólo significa ser responsable del nombre de su casa, si no de todos y cada uno de sus miembros. Aceptar su derecho de nacimiento sólo para obtener poder es como un engaño, no sabe nada de sus raíces o de su gente, no es capaz de realizar ningún Jutsu que la distinga como un Hakuno. No es digna de nada, no importa cuan rechazada fue, nunca se esforzó por conocer lo que le correspondía.
Su padre lideró a su Clan con amor y devoción, está segura de que Reizo también lo hace a pesar de su odiosa actitud. Ella no ha demostrado amor o devoción a nadie.
— Se supone que debo tomar una decisión, pero... Hay alguien mejor capacitado que yo para la tarea — No sabe porque siempre termina hablando con Neji de las cosas que más le atormentan, o porque siempre está en el momento preciso en el que necesita de alguien. Pero confía en él, porque sabe cuánto ha cambiado desde los exámenes Chuunin cuando se conocieron, es la única persona que no tiene miedo a herir sus sentimientos con la verdad, ahora necesita de ello.
Riro es de quien habla, lo ha visto entrenando, y es tan bueno que le sorprende no verlo en algún rango más alto. Y Reizo lo ha criado así que su aprendizaje debió ser el más óptimo de todos.
— ¿Sabes porqué te dieron el título de Chuunin junto a Shikamaru? — Él finalmente le responde, y ella lo mira encogiendo los hombros. Su capacidad de manejar las situaciones bajo presión... — Tu sentido de protección hacia tu equipo y tu capacidad de análisis — Le afirma, y Ryoko mira sus pies en confusión — Tú, saltaste a cuidar de los demás, y trabajaste para llevarlos a todos sanos y salvos de vuelta a casa cuando Gaara perdió el control...
— Hice lo que tenía que hacer — Niega con la cabeza — Proteger y cuidar de mi equipo ¿No? Sería basura si no lo hiciera...
Todavía recuerda lo duro que fue, Sasuke congelado por la marca de maldición de Orochimaru, Sakura herida por Shukaku, Naruto determinado a derrotar a Gaara o traerlo de vuelta. Sacó a Naruto de varios aprietos antes de que tuviesen que lidiar con el de una cola suelto, y se las arregló para poner a Sasuke y Sakura a salvo, pero quien de verdad hizo todo bien fue ese rubio revoltoso. Ryoko terminó con un par de costillas rotas gracias a Temari, quien posteriormente fue derrotada por Shikamaru.
— Es lo que un buen líder hace — Neji le dice, algo orgulloso de saber que finalmente su abuelo le ha tomado en cuenta para lo que ha sido suyo desde que nació.
Conoce a esta niña más de lo que le gusta admitir. Dejó de ser una Genin débil y flacucha, para convertirse en esta Chuunin habilidosa que se supera a si misma cada día. Decir que no le confiaría una responsabilidad como la de dirigir a su Clan, es un pensamiento equivocado, ella puede hacer cualquier cosa que se proponga, tal vez le tome un tiempo, pero lo hará excelentemente.
Ha visto lo que que puede hacer, nadie creyó que pasaría el primer duelo en esos malditos exámenes, y dio una pelea excelente. Ha cuidado del Equipo Siete desde que se unió a ellos algo más tarde de lo previsto. Intenta proteger a Naruto cueste lo que cueste, y ha trabajado sobre cualquier problema que tiene para ser buena en su trabajo.
— ¿Qué tal si realmente soy una fracasada? ¿Que tal si cada victoria hasta ahora ha sido pura buena suerte y finalmente haya llegado mi momento de echarlo todo a perder? Después de todo, tampoco pude hacer mucho para ayudar a traer a Sasuke a casa...
Sus primeras palabras resuenan en la cabeza de Neji Hyuga cuando ella las pronuncia. Se siente terriblemente mal porque Ryoko piense algo como eso, puesto que fue él quien le dijo eso antes de siquiera darse cuenta de sus equivocaciones. Era un niño inmaduro y perturbado por el pasado que no veía la luz al final del túnel. Todavía se siente culpable por ello.
Está apunto de tomarle la mano, pare decirle que está equivocada con respecto a su percepción de si misma, pero no lo hace. Se contiene para no hacer alguna estupidez, y se dice que ella no le corresponde en los sentimientos como para sentirse cómoda con sus acciones. Sólo se limita a medio sonreirle, antes de decir alguna cosa.
— Una vez me dijiste que serías la Kunoichi más poderosa de nuestra generación — Le dice y ella levanta las cejas impresionada porque él recuerde algo relevante de sus conversaciones — Eras una Genin flacucha que no se callaba, y me miraste como si pudieses matarme, también me dijiste que esperabas que lo vea... Si puedes convertirte en la más poderosa, definitivamente eres la indicada para asumir tu posición como heredera de tu familia... hagas lo que hagas, voy a estar ahí para verlo.
Ryoko Hakuno observa Neji, intrigada por su buena voluntad para con su persona y por sus ojos claros observándola como si ella pudiese deborarse al mundo. Nadie le miró de esa forma nunca, con tanta confianza. ¿Se ha ganado eso? ¿Una mirada tan sincera como aquella? ¿Por qué? No lo sabe, pero el regocijo que siente en el corazón, por oirlo hablar, le hace sonrojar levemente.
Si él sólo supiera cuento lo admira, y cuando le ha inspirado a superarse. Es un genio que se perfecciona a si mismo con cada batalla, es uno de los Ninjas que tiene en un gran pedestal por su esfuerza y dedicación. Si él confía en ella de esta manera, tal vez si sea capaz de lograr no sólo guiar a su Clan, si no también cumplir ese sueño de niña inocente.
Asiente, es cierto, ha soñado con ser la mejor Kunoichi de su generación desde que entró a la academia, y ha querido proteger a sus amigos desde que Kakashi le dijo que pertenecía al Equipo Número Siete. Tal vez ahora su equipo sea sólo más grande, y tenga que ganarse la confianza de cada persona dentro de su distrito para ser la Líder de este poderoso Clan, pero si Neji confía en ella tiene que haber alguna razón. Debe ser buena en alguna cosa. Con eso es suficiente para ella.
El Hyuga se sorprende cuando Ryoko se acerca a él apoyando los labios sobre su mejilla, rápidamente, casi imperceptible, y luego se aparta sonriendo enormemente para mirarlo con sus brillantes ojos oscuros. Acaba de darle un beso de agradecimiento, y él no sabe dónde meter la cara para que no se de cuenta que le ha echo sonrojar.
— Gracias, Neji... Gracias por confiar en mi...
De pronto, ve de nuevo a esa pequeña chiquilla de sonrisa ladina que conoció hace tres años, justo esa misma que bajó las escaleras a la arena para el primer duelo de la tercera etapa de los exámenes, determinación, miedo y ansias en sus ojos. Le regala una reverencia desaliñada antes de salir corriendo hacia la casa principal. Definitivamente no ha perdido su esencia y se siente bien saberlo.
— Definitivamente va a matarte algún día... — La voz de Gai-Sensei le llega a los oídos y recupera la compostura para voltear a mirarlo, parado a un par de metros con una radiante sonrisa sobre la boca.
— ¿Que hace espiando? — Aún con la seriedad, le es difícil esconder las mejillas rojas por Ryoko, y su maestro no es un bobo.
— ¡Cielos, Neji! Deberías ya decirle que te gusta, parece que no puedes respirar — Cierra los ojos cuando escucha a Tenten, y desea con todo el corazón ser capaz de cavar un agujero para enterrarse a si mismo.
Su compañera se muestra finalmente, seguida de Rock Lee, mirándolo como si ella se hubiese ganado la lotería. Tendrá algo con lo que chantajearlo ahora. Han estado espiando, y él ni siquiera pudo darse cuenta por ponerle toda su atención a Ryoko Hakuno.
— Ryoko y Neji... bajo un árbol...
— ¡Ya cállate, Lee!
Reizo Hakuno observa sorprendido a su nieta arrodillada en un símbolo de respeto frente a él. El brazo izquierdo vendado mientras su pelo le cae sobre el rostro. No esperaba tenerla aquí tan pronto, en especial debido a la reciente tarea que ha tenido que atender. Pero aquí está, y su mirada le dice que viene dispuesta a derribar cualquier obstáculo que le pongan en el camino.
— ¿Ya tienes una respuesta? — El anciano observa a Ryoko con intriga, y Riro no puede evitar sonreír con autosuficiencia puesto que ha ganado una apuesta. El joven observa, junto a los demás miembros del Clan, como la hija de Raiden Hakuno se pone de pie ante su abuelo, y endereza la espalda.
Se ve... intimidante, justo igual a Raiden cuando tomó las riendas de la familia en sus manos.
Todos los ojos puestos sobre ella, pero lo que realmente le importa es la reacción de Reizo ante lo que tiene para decirle. Se siente ligeramente nerviosa, pero ya no hay vuelta atrás, y tiene muy poco tiempo para hacerse más fuerte.
— Sí — Suspira, tomando aire mientras sus ojos inevitablemente se apoyan sobre la fotografía del rostro de su padre, colgado a las espaldas de Reizo Hakuno, junto a todos los anteriores líderes del Clan — Quiero hacerlo, quiero que me entrenes para tomar tu puesto, y sobre todo... Para cumplir con la promesa que hice hace algunos años...
— ¿Cuál, si podemos saber?
— Tu lo verás en un par de años...
