— Uy, muy cerca, muy cerca — Una manito delgada sobre su pecho lo impulsó a dar un par de pasos hacia atrás, mientras la debilucha figura de una niña se interponía entre Sasuke Uchiha y él, determinado a conocer de quien se trataba. Neji, desconcertado y molesto por la intromisión, sólo recuerda haber observado un par de enormes ojos oscuros mirándolo con inocencia, intentando aplacar la tensión palpable entre el Hyuga y el Uchiha — Significa peligro... — Ryoko, Gennin y recientemente integrada al Equipo Siete para los exámenes Chuunin, evitaba una confrontación.— Ryo... — Sasuke retó, pero ella no se apartó sabiendo que si por su compañero fuese, podrían tener un encuentro ahí mismo para probarle a todo el mundo lo bueno que siempre fue.— ¿Y tú? ¿Quien eres? — Neji le hizo la pregunta en un tono tan despectivo que la chiquilla pareció ofenderse, levantó una de sus cejas.Esa niña, parecía mucho más joven que los demás, inclusive sintió pena por ella al mirarla rodeada de tanta gente más alta y evidentemente más fuerte que su persona. El cabello marrón cortado al ras del cuello y ese flequillo parecían darle aún más juventud, pero su banda de regulación sobre la frente confirmaba que estaba capacitada como todos para rendir el examen.Empujó a Sasuke sólo con el movimiento de la muñeca como lo hizo con él, y luego lo observó con los ojos brillando en análisis. Nunca antes se sintió tan observado en su vida, casi intimidado por su aspecto de niña buena e inocente. No encajaba en ese lugar, intrigado se preguntaba quien fue el loco que deseaba matarla mandando a la muchacha a dar su vida en los exámenes Chuunin.Que equivocado estuvo.— Tu primero — Desafió, pero no hubo rabia en esa voz, era como un juego. Puso sus manos sobre las caderas e inclinó la cabeza, siendo observada por sus compañeros de equipo.— Neji, del Clan Hyuga — Le respondió, y ella asintió con obviedad, sus ojos claros de color perla evidenciaban de donde provenía. Ella lo supo en el momento en que lo miró.— Ryoko, del Clan Hakuno — cruzó los brazos sobre su pecho y se dijo a si mismo que nunca hubiese pensado que esa diminuta cosa fuese miembro de un Clan tan prestigioso como el Hakuno. No se parecía mucho a quienes conocía de allí, no poseía ojos verde esmeralda, y sobre todo, no existía algún símbolo que la distinguiera.Lo primero que pensó, fue que nunca había visto ojos tan bonitos. Aunque obviamente no iba a admitirlo en ese momento, nunca se lo planteó, pero su presencia repentina causó tanto impacto en él que todavía lo recuerda. Fue como si desde ese momento captó su atención y no permitió que dejara de observarla, lo capturó. Se volvió curioso en cuanto a Ryoko desde ese instante.Intrigante, y obviamente desconcertante. Nunca se sintió así, y sólo tenía catorce años de una vida sufrida en la rama secundaria.— Parece que vas a salir volando si soplo — Le dijo y Ryoko Hakuno frunció el ceño en molestia, abriendo la boca para responder, pero Sasuke le tomó del brazo para traerla hacia su lado, evitando que fuese igual de boba que él hace sólo unos pocos segundos.— Tu saldrás volando cuando... — Cerró la boquita, apuntando con su dedo índice, pero pareció pensarlo mejor, evitando soltar algún insulto hacia él. No lo conocía y sinceramente ahora viendo su deplorable actitud, sólo quería retirarse — Para tu información, mi tamaño contrasta como mi buena habilidad en Ninjutsu — Presumió, en lugar de insultar.Neji se sorprendío al mirarla levantar el mentón. Era orgullosa, como esa chica de pelo rosa parada detrás de ella y el Uchiha, o como la chica Yamanaka que gritó un par de veces "Sasuke-kun"... Aunque, no le creyó mucho, ese tamaño apenas podría significar supervivencia.— Si, como no... — Ryoko Hakuno observó a Neji con unas inmensas ganas de darle un golpe en ese rostro tan... bonito.Lo primero que pensó fue que era un muchacho muy apuesto, y debió admitir que los ojos perla (a demás de decirle que era usuario del Byakugan) le parecieron sumamente interesantes. ¿Quién sobre la faz del planeta puede lucir un color así? Pero esa actitud arrogante de niño sabelotodo sólo le hizo querer... arrancarle el cabello largo, mejor cuidado que el suyo.Se controló, apenas logró que el Hokage la dejase entrar a un equipo para poder hacer los exámenes. Y aunque nunca fue problemática, no quería serlo ahora, mucho menos con alguien que la miraba con si fuera basura.Neji le dio la espalda para comenzar a caminar lejos, junto a su equipo, no dejó que le respondiera. Y tampoco se esforzó mucho en hacerlo, ya tenía que lidiar con los delirios de grandeza de Sasuke Uchiha (y eso que lo apreciaba bastante) otro con quien discutir sólo significaría una larga contienda donde podría soltar su lengua afilada.— ¿No que tenía que controlar mis impulsos? — Sasuke le dijo, y no supo si era una broma o le reclamaba de verdad.— Ay, ya... sólo camina, que llegamos un poco tarde...
— ¿Parezco una bailarina? — Ryoko del Clan Hakuno tiene una rara expresión en la cara mientras lanza su pregunta. Neji la observa con seriedad apoyado en el marco de la puerta que da al patio de la casa de su prima, Hinata sentada en el suelo con la cabeza inclinada y las manos juntas sobre su regazo escuchando atentamente, ya se ha percatado de que él las observa, pero prefiere permanecer en el anonimato por unos segundos más... a ver que es lo que Ryo tiene para decir.
Hoy, la hija de Raiden, viste diferente, aunque conserva el característico azul en su ropa, no lleva la camisa junto con la faja, o sus mallas cortas complementadas por sus botas. Hoy, viste lo más parecido a un kimono que ha visto en su vida, del mismo color frío que siempre usa, y sin toda la tela que pueda obstruir el movimiento, es la ropa de entrenamiento que utilizan los aprendices de su casa. La queda algo suelto, y sus pantalones de tela ligera le hacen pensar que quien le dio el conjunto, pensó que se trataba de alguien grande, y terminó siendo esta muchachita.
Parece furiosa, y lo entiende, lleva la piel de la cara toda raspada, sus brazos vendados hasta los hombros, no quiere saber si hay algo peor debajo de la ropa. Es como si una manada de caballos le hubiese pasado sobre el cuerpo. Le preocupa el hecho de que se mire tan lastimada, pero más aún que lo ignore por completo.
— Hace tres años era "El Demonio Parlanchín de Konoha" — Se queja, otra vez, y sus puños se cierran a los costados de su cuerpo. Hinata trata de tranquilizarla, desde hace ya bastante, ambas han estado hablando. Todavía no sabe que hace la castaña aquí. La mansión Hyuga no es un lugar que ella frecuente — Ahora soy "El Demonio Bailarín de Konoha" ese maldito viejo cascarrabias... ¡Es un monstruo!
— Ryoko-Chan... No deberías gritarlo tan fuerte, está cerca — Hinata le dice con esa voz tan angelical que posee, y la castaña respira profundamente — No puede ser tan malo...
— ¿Malo? — Susurra Ryo, casi parece que va a llorar — Llevo tres días hiciendo esto, no creo que pueda sobrevivir a la semana — Neji no puede ver el rostro de la muchacha, sólo su espalda, pero intuye que tiene una expresión desolada pegada a la cara — Me atacó con cinco estilos diferentes, me golpeó hasta que me salieron morados, y mordí tantas veces el polvo que siento arena en los dientes. Es despiadado, es horrible... Acepté dirigir a mi Clan, no ser un saco de carne para golpear.
Ryoko se siente frustrada, su confianza se ha quedado por los suelos desde que se dio cuenta de que no es capaz de llevar el ritmo que Reizo estipula para ella. En el momento de dar una respuesta, lo único que recibió fue "te veo en el campo de entrenamiento a las cuatro de la mañana" ahora que lo piensa, inclusive cree haber escuchado murmullos apenados de los demás. Sabían lo que se venía para ella, esperaba que también estuviesen llorando como ella lo ha hecho durante las noches, se lo merecen por no advertirle.
En su momento creyó que el equipo de Gai-Sensei era sumamente extremista con el entrenamiento físico, o que Kakashi aprovechaba para golpearla a propósito... Reizo multiplica cada cosa dolorosa por unas mil quinientas veces, y no le tiene piedad. Lo último que le dijo fue: "— Sólo bailas, pareces un demonio bailarín"
— Eres buena Ryoko-Sama, yo no hubiese sobrevivido al primer día — Escucha a Riro decir, y lo mira parado a una distancia considerable. Casi olvida que existe, pero ha estado ahí todo el tiempo. — El abuelo sólo hace lo que cree que es correcto para acondicionar tu cuerpo a las técnicas del Clan.
— ¿Lo correcto? — Se indigna, temblando sólo por pensar en la muralla de fuego que casi la atrapa en la mañana — Lo correcto sería no intentar asesinarme...
Ha luchado con su primo por sus demostraciones de respeto. No le gusta que le trate como si fuera ella superior, cuando él es claramente mejor en su técnica.
Ha estado moviéndose desde tan temprano en la mañana que llegar al medio día le parece un milagro. Su chakra no está regulado aún, y al parecer no mejora y aunque trate de ocultarlo, comienza a pasarle factura. No ha descansado desde que se presentó a tomar lo que es suyo, pero definitivamente estos últimos tres días han sido los más intensos de toda su vida.
Cuando Reizo le dijo que debía acompañarlo a tomar el té en casa de los Hyuga, casi soltó lágrimas de felicidad por tener que abandonar la estresante rutina. Primero casi la aplasta con roca y finalmente casi la quemó viva... si quiere deshacerse de ella, que sólo lo haga ¿Por qué hacerla sufrir? Y todavía no sabe absolutamente nada sobre su familia, o aprendido algo de utilidad, literalmente sólo ha luchado por su vida.
— ¿En serio bailo cuando peleo ? — Pregunta preocupada, llevando sus manos a la cabeza en busca de confort. Sabe que a Hinata probablemente no le interesa demasiado sus problemas, no son las más cercanas del mundo, pero era la única persona que estaba enfrente cuando su vómito verbal necesitó salir.
— Totalmente — Ryoko escucha la familiar voz de Neji a sus espaldas, y debe admitir que se asusta un poco al saber que ha estado ahí, escuchando sus ridiculeces — Y también hablas tanto que me pregunto cómo tu garganta no duele...
— Duele, créeme, inclusive la mandíbula — Le responde girando el cuerpo, y él la observa con la misma expresión que le conoce desde los exámenes Chuunin. Serio, imperturbable, intimidante... puede ser muy agradable, pero tiene un expresión tan... Neji. Es la única manera que tiene para describirlo.
Entonces lo ve sonreír, es casi imperceptible, pero sincero. Sus palabras le causaron al menos algo de gracia.
— ¿Qué haces aquí? — Le pregunta finalmente, caminando hacia ella, intrigado por su presencia.
— Vine a vomitar verbalmente sobre Hinata — Sonríe para si misma mientras lleva una mano a su pecho — Reizo-Sama tenía una reunión con el señor Hiashi, soy... ¿Escolta? De mi despiadado abuelo...
— Creí que eras su saco de carne para golpear — Neji levanta una ceja, su expresión oculta su remordimiento por su estado, no se ve bien.
— Saco de carne, blanco de tiro... he desarrollado muchas habilidades parecidas en los últimos tres días — Ryoko se aparta, otra vez no se saludan formalmente, pero a ninguno de los dos parece molestarle ese hecho. Se sienta al lado de Hinata en el suelo del pasillo, y luego termina acostada con las manos sobre la barriga, intentando respirar con normalidad — Tal vez sólo quiera matarme, y ya...
Sus últimas palabras, a pesar de estar orientadas a ser una broma, reflejan lo que realmente cree sobre los asuntos de su abuelo para con ella. Sus dudas no se han resuelto, y simplemente ha salido lastimada. Su madre por otro lado, parece creer otra cosa, puesto que al informarle sobre su decisión, le abrazó tan fuerte que casi le rompe las costillas, para luego decir "Esa es la Ryoko que conozco" todavía no sabe a lo que se refirió con eso, pero no le presta mucha atención.
Neji mira a la ahora oficial heredera del Clan Hakuno, sus ojos oscuros mirando lo que sea que haya sobre su cabeza. Hinata la observa con una sonrisa nostálgica, casi como si le recordase alguna cosa, y luego Riro... él, parece casi invisible en el ambiente. ¿Qué hace aquí? Lo conoce, pero no sabe si tiene buenas intenciones con Ryoko, después de todo ella finalmente ha asumido el papel que le corresponde en casa, desplazándolo a la rama secundaria.
— Deja de ser quejosa — Le dice a Ryo, esperando que sepa que se trata de una broma, y cuando sonríe sin mirarlo, sabe que lo ha captado — Ven, te llevo por algo de comer, parece que saldrás volando si soplo sobre ti.
Ryoko escucha a Neji perfectamente, y el pecho se le contrae al oírlo. Lo mira, y serio como siempre le extiende la mano. Suspira, siente no sólo los ojos de él sobre ella, sino también los de Hinata y Riro.
— Te daría la mano, pero sinceramente no siento los brazos — Está aceptando, su estómago le gruñe desde hace horas y la compañía de este muchacho de ojos claros es tan agradable que probablemente olvidará los tres últimos días con ella.
— Vayan... No creo que tu abuelo se enoje ¿No es así Riro? — Hinata Hyuga sonríe levemente, solapando a su primo en esta jugada, mirando al muchacho de cabello castaño, cruzado de brazos a unos metros. Y Ryoko duda sobre la actitud del anciano ante su ausencia, pero como ya ha roto cada gramo de su precaria voluntad, no le importa mucho.
— Te cubro — Riro frunce el ceño, en una mirada desafiante hacia Neji, quien la capta enseguida.
Sin embargo, cierra la boca ante el hecho y se enfoca en ayudar a Ryo en la tarea de ponerse de pie. No sabe de donde está sacado el valor para invitarla a comer, fue involuntario y logró mucho más que en todas las ocasiones que lo planeó meticulosamente.
Lo único que le cuesta a la muchacha es levantarse, el resto puede hacerlo por sí misma, y lo agradece, porque le avergüenza un poco tener que depender de Neji para caminar. Él siempre está para ayudarla, y no quiere que le mire como una debilucha.
— ¿Quieres ir al Dragón Verde? — Le pregunta ella inclinando la cabeza, cuando caminan por las calles de Konoha buscando algún lugar cómodo para terminar comiendo allí — Deja que invite yo, te debo una por la curación...
Ryoko frunce la nariz, es un gesto que tiene cuando parece estar recordando algo, y Neji se asusta por reconocerlo enseguida. ¿Hasta qué punto llega su gusto por Ryo? Es algo que se ha estado cuestionando desde hace unos días.
— No fue nada, ibas a dejar que se te cayera el brazo, tenía que hacerlo — Le reprocha, puesto que es cierto, y también porque tenía la intención de invitarla a comer él mismo. Pero cuando ve que levanta una ceja en una expresión de desafío, no sabe que decir — ¿Qué? ¿Por qué me miras así?
— ¿Te molesta que invite yo? — Ryoko sonríe, deteniendo el paso de Neji cuando se para frente a él, los brazos en jarra mientras su flequillo baila sobre su frente.
— ¿Por qué lo dices? No he dicho algo como eso — Cruza los brazos sobre su pecho, levantando el mentón, y adora ser más alto que ella puesto que parece estar desafiándola cada que la mira.
— Ese ceño fruncido, yo lo conozco... Te molestaste cuando invité — Ryoko tiene una gran capacidad para olvidar que hace sólo unos momentos casi lloraba derrotada por los sucesos en su vida, y mostrarse como una niña pequeña en busca de alguna disputa. Sus ojos brillando por una contienda que no posee sentido. Y para él, es más serio de lo que puede aparentar.
— No me molesta que invites — Niega, y ella hace una mueca que indica que no le cree mucho — Me molesta que sientas que me debes algo por ayudar, en especial en aquella situación... Eres sumamente imprudente y cuando sales lastimada no aceptas ayuda... eso te hace una boba, créeme.
— Oye, sólo jugaba, no tienes que ser tan duro conmigo — Ryo sabe que Neji está en lo cierto, rasca su cabeza esperando no tener que meter más la pata, y también se siente un poco indignada por su reclamo. El brazo chamuscado no iba a caerse, sólo dolía un poco, y siendo sinceros, había un Kazekage muerto que merecía más atención — Y no soy una boba, imprudente si, pero no soy una boba... recuerda quien se graduó primero — Presume con una sonrisa, y él tiene que poner una mano sobre la cabeza castaña de Ryoko Hakuno para evitar mirarla a los ojos de nuevo, y ella se ríe, creyendo que está tratando de evitarla.
— Recuerda quien es tu superior ahora...— utiliza el mismo tono que la muchacha a usado con él, y la deja atrás para comenzar caminar hacia el restaurante de Iro Hakuno.
Ryoko mira al cielo solo por un par de segundos antes de suspirar y caminar detrás de Neji, intentando alcanzarlo.
— Sigues siendo igual de presumido — Le toma de la manga de su ropa, esperando que reduzca la velocidad de sus pasos, y lo hace, dejando que se quede cerca mientras sus dedos se aferran a la tela blanca.
— Y tu igual de parlanchina — Ryoko puede ver una sonrisa pegada a los labios del primo de Hinata, su perfil reluce en esa expresión que le dice que cree que ha ganado la conversación. Y aún así, le deja medio apoyarse en él para que no le fallen las piernas.
— Parlanchina... — Refunfuña en voz baja, frunciendo el ceño cuando Konohamaru Sarutobi pasa por su lado, corriendo a toda velocidad, no sin antes echarle una mirada rara mientras levanta y baja las cejas.
— También igual de quejosa — Neji vuelve a ganar, y esta vez no hay nada que pueda decirle en respuesta. No va a negar su naturaleza.
La mesa favorita de Neji está algo alejada de la entrada, pero la pintura del campo de girasoles colgado en la pared de al lado lo compensa. Ryoko se sienta lentamente en frente, y después suspira como si acabara de quitarse mil kilos de encima. Se tienta si mismo a analizarla con el Byakugan, pero sería atrevido y ella se negaría a recibir más ayuda de la que ya recibe.
El local está medio lleno, no es de extrañar puesto que El Dragón Verde es uno de los restaurantes más populares de la Aldea. Sólo espera que alguien del equipo Gai no esté rondando el lugar, si Lee o Tenten los ven juntos van a armar un escandalo; probablemente delatando el interés de Neji por Ryoko. Algún día va a decirle, pero necesita aún más tiempo; ahora aprovecha que son cómplices de vez en cuando.
— ¿Terminaste esa novela? — Ryoko apoya el mentón en sus manos mirándolo directamente con una bonita sonrisa pegada a la cara. Y él traga duro acordándose del libro que nunca más leyó.
— A decir verdad, no he tenido mucho tiempo para leer — Jura que es capaz de ver a Gai-Sensei bailar alrededor de su cabeza con un cartel de "mentiroso" bien en alto.
Ryoko se siente algo decepcionada por no poder sacar ese tema a colación, realmente le hubiese gustado saber que sucedía con los personajes de quienes no recuerda los nombres. Neji tiene una voz muy... cálida, le gusta escuchar cuando hablar y sinceramente no quiere comer en mucho silencio. Generalmente es ella quien suelta la boca exasperando a muchos, ahora tiene algo de miedo de ser muy charlatana.
Alguien toma los pedidos, y es notable que Ryoko es hija de la dueña por el trato casi familiar que tienen con ella.
— Voy a pagar — Le dice la castaña cuando se quedan solos de nuevo, y él puede notar que flexiona los dedos con frecuencia.
— No vas de dejarlo nunca ¿Cierto?
— No, es posible que no salga victoriosa en combate con frecuencia, pero gano las discusiones... pregúntale a Kakashi-Sensei — Neji lo sabe bien, después de todo ha sido su compañera por largos ocho meses cuando entrenó con ellos.
El Hyuga se alegra de verla comer, debe hacerlo si es que su rutina es tan exigente como se evidencia en su cuerpo que ahora parece debilucho. Le recuerda cuando Hinata se sobre exigía en su propio entrenamiento, aún lo hace, pero su prima es precavida y no es para nada lo testaruda que Ryoko Hakuno puede llegar a ser.
En algún momento, se disculpa con ella para ir al baño, sin embargo es una vil excusa para obtener la victoria en la discusión. No puede verlo cuando se para frente al mostrador e Iro lo mira algo sorprendida al observarlo dentro del local.
— Neji... — Iro es sumamente parecida a su hija, pero siempre tiene una expresión maternal pegada a la cara, y mira a los niños con adoración, y su pelo blanco le da obviamente una pequeña discrepancia — Qué haces aquí ¿Todo bien con Ryoko? ¿Esa chiquilla ha roto algo, no es así? Sabía que la idea de Reizo de llevarla a tomar té en tu casa no era buena idea, es mala con el tema de la etiqueta. — Se ríe ella, haciendo un ademán de manos y él frunce el ceño pensar en que Ryoko ni siquiera llegó a tocar alguna taza.
— La traje a comer — Confiesa, y la madre de Ryo entrecierra los ojos analizando al muchacho, siempre es bastante apático al responder, inclusive ahora que sus mejillas sonrojadas son evidentes — Y quiero pagar antes...
Iro es una mujer expresiva, así que su rostro cómplice es notorio, inclusive para Neji, quien generalmente no presta atención a esos detalles.
— Ha peleado por la cuenta ¿Verdad? — Niega ella con la cabeza y Neji asiente.
Iro parece querer decir un montón de cosas, pero no lo hace, sólo acepta que Neji pague la cuenta. Con frecuencia Ryoko paga la comida de sus amigos con el dinero que recibe por las misiones, es en lo único que el dinero se le va puesto que vive cómodamente bajo el techo de su madre. Es hora de que alguien lo haga por ella, y quien mejor que este apuesto muchacho que parece ser tan bueno.
— No puedo creer que lo hiciste — Neji observa a Ryoko fruncir el entrecejo mientras caminan por las calles de la Aldea, ahora sin saber muy bien a donde ir, después de dejar que ella se atiborre de comida y él lamentarse en secreto por ser competitivo, terminó costándole más dinero del que pensó.
— Yo siempre gano — Ryo lo oye, y nunca deja de sorprenderle lo serio que puede parecer, ahora no sabe si bromea, pero lo toma de esa forma, ya no hay nada que hacer.
— Jugaste sucio, fuiste a chantajear a mi madre que tu cara de niño guapo, yo también pudo hacer eso — Niega ella con la cabeza, y su fleco baila en su frente gracias a que hoy no lleva banda de regulación — Pero ya que, ahora podré gastar mi dinero en algo más...
— ¿Clases de danza? Deberías considerarlo — Otra jugarreta de parte de Neji que le sorprende, y también le quita una sonrisa, le gusta su soltura, no parece este muchacho intimidante ahora, casi es capaz de admitir que le hace sonrojar — Tienes pies ligeros...
— Ya cállate, yo no bailo — Se ha vuelto un tema que ya no es sensible, lo agradece. Viniendo de su abuelo parece una ofensa, casi despectivo que la acuse de bailar mientras pelea, viniendo de Neji es una especie de halago que le da alegría.
Cuando se ofrece a llevarla a casa, Ryoko acepta, y por primera vez en tres días, pensar en lo que Reizo le hará mañana no es tema de preocupación. Sólo es capaz de soltar algunas palabras que él escucha atentamente como si realmente tuviese importancia, a pesar de hablar cosas poco relevantes.
Pero se detienen algo conmocionados a medio camino cuando la figura del líder del Clan Hakuno se mueve hacia ellos a paso seguro, justo a unas calles del distrito de la familia. Parece furioso, es perceptible en su mirada, sus ojos esmeralda ardiendo en fuego verde hacia la pareja de jóvenes Shinobi que no tienen idea de lo que sucede.
Está de más decir que Reizo es un hombre intimidante, inclusive Neji, quien ha vivido por mucho tiempo a la sombra de hombres como Hiashi Hyuga, lo admite. Tiene un aura pesada, las marcas negras en sus brazos similares a unos sellos le dan el aspecto desolador, parece odiar a todo el mundo. Le sorprende que sus opiniones con respecto a Ryoko hayan cambiado tan radicalmente, al punto de dejarle tomar su puesto por derecho de nacimiento.
El hombre mayor se para frente a ellos, y sus brazos se cruzan sobre su pecho, los ojos verdes analizando a ambos como si pudiera leer sus almas.
No hay mucho tiempo de silencio entre los tres, pero si lo suficiente como para que Ryoko sienta la hostilidad de parte de su abuelo. Es intrigante para ella que mire a Neji como si su presencia estuviera de más, inclusive cree que va a tomarle la solapa de la camisa para sacudirlo y gritarle alguna grosería. Si es capaz de casi matar a su nieta, probablemente no le importe el pensar de los demás y sobre todo no le importaría arremeter contra alguna persona sin motivo alguno.
— Reizo-Sama — Ryoko traga saliva antes de fingir una expresión de tranquilidad con una sonrisa pegada a la boca — ¿Que tal el té? — Da un paso hacia adelante, y deja distancia entre Neji y su abuelo.
— Es curioso, estuvo silencioso, considerando que mi heredera debió haber estado ahí — Reizo desvía los ojos hacías su nieta, en un claro regaño por su escapada — Al parecer alguien se la llevó para que no pudiera cumplir con los deberes que le corresponden — Ryoko abre los ojos tan grande como sus cuencas se lo permiten, y no puede creer que enserio se haya atrevido a mirar a Neji como lo está haciendo ahora.
— Con todo respeto, señor Hakuno — Neji inclina la cabeza, no se doblega ante la mirada del anciano, quien no se inmuta ante los ojos perla del muchacho — No me llevé a nadie, ella usó sus pies para caminar a mi lado...
— No creo que el señor Hiashi me haya extrañado mucho — Ryoko, intentado ser una persona pacífica, ignora por completo el hecho de que Neji desafía a su abuelo con la mirada, y junta las manos frente a su cuerpo.
— Deberías haber estado ahí, Ryoko — No le grita, pero es un regaño hiriente como todos los años de rechazo. No sabe dónde meter la cabeza. — No vas a ser una niña siempre y estás dando los primeros pasos para asumir un puesto que requiere de tu compromiso, te dejé que Hinata para que te relajaras un rato, y desapareces.
Ryoko frunce el entrecejo, no entendiendo porque un té es tan importante para él. Le atribuye el dramatismo al hecho de que es un adulto y su cara larga le dice que ha vivido enojado demasiado tiempo. A pesar de ser Shinobi y haber vivido algunas cosas sumamente dolorosas, ella sigue siendo una adolescente que involuntariamente suele revelarse contra sus figuras de autoridad. Y aunque le cuesta admitirlo, Reizo es una de esas ahora.
— Lo siento — Se inclina, aunque realmente no sea cierto al cien por ciento, puesto que su tiempo con Neji ha sido maravilloso, tanto que ni siquiera recuerda porque estaba enojada en la mañana — No volverá a pasar...
Y su personalidad pacífica gana de nuevo, Neji lo sabe cuando ella se incorpora con una media sonrisa.
— Neji sólo me invitó a comer, no tiene la culpa de mi irresponsabilidad — Suspira, flexionando los dedos por enésima vez en el día, intentando disipar las molestias de los golpes y las vendas.
Reizo vuelve a analizar la situación con la seriedad correspondiente, y Ryoko se lleva la sorpresa de él aceptando sus disculpas con un movimiento de cabeza. Está confundida por su tosca actitud que parece ser tolerable de repente.
— Bien... — Dice, seco y directo — No te salvarás de una reprimenda la próxima vez — Advierte, ambos jóvenes vuelven a sentir ese aura pesado que lo envuelve — Despídete, tenemos que seguir trabajando...
Ryoko Hakuno cierra los ojos por un par de segundos, recordando finalmente lo que la tenía molesta, sabiendo que tendrá que volver a sufrir un poco hasta que toquen las cuatro de la tarde. Aún tiene que visitar a Kakashi Hatake en el hospital y recibir luego a Naruto para la cena.
— Gracias por la comida, Neji — Él recibe sus palabras, apreciándolas de sobremanera, el anciano ya ha comenzado a alejarse, esperando que su nieta lo siga — Pagaré la próxima — Desafía, mientras mete una mano en el bolsillo de sus pantalones. Se alegra por saber que viene — ¿Querrías ir conmigo al festival por el cumpleaños de Lady Tsunade? — La sonrisa ganadora en el rostro de la muchacha, comunica que esa idea se le vino a la cabeza para ganarle, y lo cubre ofreciendo un dulce.
Neji Hyuga ataja la respiración sólo por un par de segundos mientras esta chiquilla lo observa atentamente. Es como si pudiera deborarse al mundo con esos ojos oscuros, pero obviamente no va a decirle que piensa sobre ellos o sobre como le agrada que acaba de utilizar su plan en contra de él. Nunca se hubiese animado a invitarla, y ella lo hace como si nada.
— ¿Vamos? ¿Si? — Ryoko siente el corazón latirle a todo dar, lo puede oír en sus oídos. No sabe porque, pero no puede evitarlo. Lo único que sabe es que no quiere que rechace su oferta, quiere ganarle por lo menos en alguna cosa, inclusive si eso quiere decir pagar la comida y algunos juegos en los cuales obviamente van a vencer.
— ¿Vas a pagar? — Levanta una ceja tomando el caramelo entre los dedos, y ella asiente con emoción — Bien — Neji finalmente responde, y le pone una mano sobre la cabeza para evitar que siga moviéndola como muñeco cabezón de colección — Iremos... pero, tu tienes que prometer una cosa...
— ¿Qué? — Ryoko toma la muñeca de su compañero para apartarla de su cabeza, pero espera curiosa sus palabras.
— Vas a tomar clases de baile — Es una broma, y le toma desprevenida así que su expresión se desencaja en respuesta antes de rodar los ojos.
— Tu tomarás clases de baile cuando patee tu trasero — Finalmente sonríe y se despide a retomar la lucha por su vida — Si me disculpas, tengo que volver a mi trabajo, tal vez ahora jueguen tiro al blanco conmigo...
Ryoko medio sonríe satisfecha cuando cree que ha solucionado su problema con el chakra. El sol apenas está saliendo y falta poco para que Reizo se reúna con ella para iniciar el entrenamiento del día. Ha dormido pésimo, adolorida y desconcertada por el rumbo que tomó su vida al decidirse por tomar su lugar. Es el cuarto día y su cuerpo parece que no podrá afrontar el siguiente.
Ha estado meditando desde que volvió de la misión de rescate, hoy finalmente parece tener resultado. Respira una y otra vez, agradeciendo no haber muerto con todo lo que su abuelo le lanzó antes de mandarle a casa ayer. ¿Sufrió su padre tanto dolor físico antes de asumir el título de líder del Clan? No, no lo cree, está segura de que Raiden Hakuno era mucho mejor que ella, y esto tal vez era pan comido. Desea con todo el corazón tenerlo aquí ahora, tal vez las cosas fuesen mucho más fáciles.
No se pone a pensar mucho en él, porque es doloroso no poder llegar a casa y tenerlo esperando para la cena. Pero los recuerdos que tiene son hermosos. ¿Estaría orgulloso de ella? No cree, al menos no viéndola mientras le dan una paliza todos los días. Está cansada de no aprender, y siente que su abuelo se mofa a sus espaldas por comprobar que se ha estancado en lo mismo de los exámenes Chuunin.
— Es sorprendente ver que haz llegado antes que yo — Mira sobre su hombro localizando a Reizo caminar hacia ella.
Le dijo que se verían a las afueras de la aldea a primera hora de la mañana, y siendo sincera prefirió llegar lo antes posible, no quiere que le mire como una irresponsable. Intenta cumplir al menos con ello.
— Buenos días, Reizo-Sama — Es lo que le dice, frunciendo los labios en nerviosismo porque no sabe que se viene ahora — Prometí que sería responsable, así que me levanté más temprano...
— Bien... — Él aclara su garganta — Empecemos desde el principio...
— ¿Qué? — Frustrada intenta que sus cuestionamientos no suenen irrespetuosos, y su abuelo levanta las cejas al oírla.
Quiere llorar, está tan exhausta de correr por sobrevivir a ataques que no puede devolver. Su cuerpo está lastimado y su dignidad deshecha. Necesita más que golpes, no ha aprendido más que diferentes maneras de morder el polvo.
— ¿Cuando voy a aprender algo? — Refunfuña y él cruza los brazos sobre el pecho — Lo único que he hecho es intentar sobrevivir... ¿Eso es todo? ¿Ser golpeada hasta morir? Si quiere deshacerse de mi, sólo hágalo.
— Quieres aprender, pero todavía no estás lista — Le dice, y no puede leer la expresión de su rostro. Le frustra que siempre sea tan serio y nunca le de una respuesta concreta.
— Estoy lista... ¿No es por eso que debí comenzar a entrenar? — Traga saliva, y enfoca la vista en su abuelo.
— ¿Tanto que no haz podido devolver un solo golpe desde que comenzamos? — Ryoko lo escucha desafiar, y no puede evitar sentirse mal por ello. No puede decirle que está mintiendo, puesto que ha sido un fracaso desde que iniciaron con esta estúpida jugarreta.
— Estoy lista — Se niega a aceptarlo, así que también le desafía — Sólo pruébame... no confiaste en mi para los exámenes Chuunin, me gradué, sólo dos pudieron hacerlo...
Reizo observa a su nieta por pocos segundos antes de negar con la cabeza. No le sorprende ver que ella tome la iniciativa para soltar la lengua, siempre ha sido así, pero ha estado callada durante tres días esperando algo de parte de él que nunca llega. Y no sabe si va a llegar, ya no sabe como más romper su voluntad, nunca parece ser suficiente. Tal vez tenga que esforzarse mucho más hoy, y es por eso que la trajo fuera de la aldea, la arena del distrito es pequeña y necesita más espacio para sus últimos intentos de hacerla sufrir.
— Si al menos me das una oportunidad... — Ryoko cierra los ojos esperando convencerlo de ser más suave con ella — Como lo hicieron dejando que hiciera los exámenes...
— ¿Tal vez me sorprenda? — Se ríe él, entendiendo que toca una fibra sensible en ella. Hoy parece estar algo irritable.
— ¿Por qué no?...
— Ponte en posición... No pasarás de esto hasta que yo decida que eres capaz de sobrellevar lo que traen las siguientes etapas... por ahora, sólo eres una Chuunin debilucha — El ceño fruncido en su frente aparece cuando él termina de despreciarla, y sigue sin comprender porque lo hace — ¿Hoy vas a llorar también?
Ryoko, no responde, es así desde que aceptó ser líder de su Clan. La ha despreciado siempre ¿Por qué cambiar ahora? Le confunde de sobremanera que se comporte así con ella, puede ser su heredera pero parece no tener su respeto.
Separa las piernas, y los estragos del esfuerzo físico de los últimos días se hacen sentir en sus músculos. No se queja, no tiene la confianza como con sus amigos, quienes están dispuestos a escucharla lloriquear de vez en cuando. Reizo usaría eso en su contra, ya la ha visto llorar cuando cree que finalmente no puede esquivar un ataque, llorar por sus desprecios sólo dejará que él tenga otra cosa porque estar en su contra.
Esto es un duelo con suma desventaja, Ryoko ya lo sabe desde que abordaron el tema del combate, pero no sabe a qué punto quiere llegar con esto. El primer ataque llega y aunque sus ojos oscuros han observado cada movimiento, no puede descifrar como llegar a su punto débil, así que sólo esquiva el golpe con la técnica en Taijutsu directamente del manual de Gai-Sensei.
Está calentando con ella, ya lo sabe, comienza con lo básico y después se descontrola al punto de hacerla temblar por grandes olas de agua o paredes de fuego que no puede repeler. Reizo es un Ninja de Élite, y ella una simple Chuunin que no tiene oportunidades de vencerlo en combate ni siquiera en sueños. Lo intenta, sin embargo.
Un golpe inesperado en el abdomen le deja sin aire, y retrocede por el impacto esperando ganar un poco de tiempo; no es posible debido a la velocidad del anciano. Así que se mueve, y jura sentir el roce del puño en la mejilla que se ha salvado por muy poco de otro doloroso morado.
Esta vez, se fuerza a no dejar que la desanime el hecho de ser más débil que él, así que lo sigue en rápidos movimientos que sinceramente le cuestan más trabajo del esperado. Él sólo tiene que retroceder una y otra vez ni siquiera es capaz de tocarle la ropa.
Se da cuenta enseguida, que sus canales de chakra no fluyen correctamente. No ha funcionado su vago intento de copiar la técnica que Reizo le enseñó cuando se apiadó de ella para el torneo que le dio el título de Chuunin. Hoy será mucho más difícil mantenerse en pie, probablemente necesitará ir al hospital para que Lady Tsunade la examine, tal vez tenga algo más que simples problemas con su flujo de energía.
Sus brazos se pegan a su pecho cuando Reizo arremete contra ella en un golpe que parece romperle todos los huesos, impulsandola metros lejos de él, mientras gira en el suelo levantando polvo. Eso dolió más de lo que creyó, respira rápidamente haciendo otro esfuerzo para ponerse de pie. Lo hace, y deja que sus pulmones se llenen de oxígeno, sus ojos sobre el cuerpo de Reizo, quien parece darle algo de ventaja dejando que respire.
— Reizo-Sama — le llama, en guardia sin descuidarse y él se queda en su lugar esperando que hable — Esto no es un entrenamiento, es un duelo que no puedo ganar — Suena más a una súplica — Quiero aprender, quiero ser la Líder que la familia merece, no podré hacerlo así...
Ryoko oye su saliva pasar a través de la garganta, no espera que su abuelo realmente le de una oportunidad. Está intentando entender que es lo que quiere de ella, ya no es capaz de obtener alguna pista sobre ello. Pero está harta, nunca le exigieron tanto sin darle nada a cambio, algo que pueda reservar para el futuro.
— Tu padre, yo y luego mi padre antes que yo, todos aprendimos a hacerlo de la misma manera — Le reta, y no sabe que hay en su tono de voz. ¿Rabia? ¿Determinación? ¿Por qué la odia tanto? ¿Por qué no dejarle avanzar? — ¿Por qué tener que tratarte de manera diferente?
La tierra bajo sus pies tiembla sólo por una fracción de segundos tras un sello de manos casi imperceptible de parte de Reizo, y un bloque se levanta violentamente, dándole poco tiempo para impulsarse hacia otro lugar. Pero no para, un bloque tras otro le obliga a moverse rápidamente, el aire comienza a faltarle, así que tiene que ponerle fin a esta tortura cuanto antes. También puede usar estilo de tierra.
Ryoko ve como su técnica de estilo de Tierra es simplemente detenida cuando su abuelo la repele con su prolijo estilo de rayo, expandiéndose en el aire para hacer polvo las espinas de dura tierra que antes parecía una técnica certera.
Eso le costó mucho chakra, esto le da aún más desventaja, pero ni siquiera le importa. Así que corre y decide enfrentarse con su abuelo en Taijutsu de nuevo. Recibe golpe tras golpe, enojada por no poder dar un paso a su propio favor, diciéndose que tiene que hacer algo para avanzar. Esto ya no es sólo para proteger a los demás, necesita probarse que es capaz de llegar a su meta.
— No tengo suficiente chakra... — Sus palabras son para decirse que debe parar, mientras se apoya firmemente en el suelo bajo la atenta mirada del hombre de ojos verdes.
— ¿Vas a llorar? — Reizo medio sonríe, y parece encender una mecha, lo sabe cuando la expresión de la muchacha cambia.
— Todavía no...
Reizo retrocede para evadir a Ryoko, su técnica se retrasa y parece perder poder con el pasar de los segundos. Se está conteniendo de nuevo, simplemente decepcionante. La muchachita se empeña en golpearlo, sólo quiere darle un golpe, uno pequeño que le de la satisfacción de haber magullado su piel.
Pero no puede hacerlo, la bloquea fácilmente para tomar su brazo derecho y la preciosa tomando su nuca, tumbándola en el suelo. Ryoko Hakuno tiene la mejilla pegada al piso, mientras los dedos de Reizo presionan debajo de la cabeza causando dolor, su muñeca estirada al punto de sentir que le romperá el brazo. La inmoviliza, sin darle oportunidad de defenderse.
— No estás lista ¿Sabes por qué? — Ryoko recibe la pregunta cuando su brazo derecho es sometido a la presión desgarradora de la fuerza de Reizo, su corazón late más rápido de lo normal mientras comienza a darse cuenta de que su integridad física está en serios problemas.
— Ni siquiera me haz dado la oportunidad para demostrarlo — Solloza, esperando que la libere. Duele demasiado.
— Eres débil, y tu determinación es poco confiable... Eres parte de ese grupo de gente rechazada que cree que sus problemas los hacen especiales... déjame decirte, Ryoko, la vida va a traerte pruebas más difíciles que yo atacándote...
— ¡Suéltame, ya es suficiente...! — Suplica cuando sus articulaciones crujen en el momento en que su brazo es sometido a mucha más presión.
— ¡¿Suficiente?! Nunca será suficiente, voy a romper tu voluntad hasta que ruegues por piedad, y sólo demostrarás que no mereces llevar el apellido — Ryoko lo escucha, y no sabe que es más doloroso, la sensación de su hueso llevado al límite u oír de la boca de Reizo su rechazo para con ella — Si rompo tu brazo, no hará diferencia ¿Por qué no partirlo de la misma manera en que tu determinación está rota?
— ¡Reizo-Sama, por favor! ¡Ya basta! — Esto ya fue demasiado lejos, tanto que ahora siente miedo de lo que él pueda llegar a hacerle. Su cabeza no entiende sus malditas intenciones no sabe porque rayos la ha buscado. Si no la forma correctamente, no cumplirá bien con sus deberes y la familia sufrirá las consecuencias en el futuro — ¡No lo rompas! — Llora, y se sacude aterrada.
— ¿Como?
— ¡Ya fue suficiente! ¡No lo rompas! — Recalca, se siente tan humillada — Me rindo... — Traga saliva de nuevo.
El suspiro de Reizo se hace oir, para que luego la presión en su extremidad se discipe, liberándola del dolor. Dejando que se relaje postrada de rodillas en el suelo, aún con su dignidad hecha cenizas, levanta la cara, espera ver que es lo que tiene el anciano para decirle. Pasa una de sus manos por sus mejillas, deshaciendose de las lágrimas, está temblando, espera que eso pase desapercibido ante él.
El brazo derecho le duele más, sujeta su hombro esperando que eso disminuya el dolor, pero no es suficiente, no contra la fuerza de Reizo. Él, la observa, ahora parado frente a ella, desde la altura que estar de pie le da.
Ryo se siente débil, inútil, basura. Ya no sabe que hacer, ni como cambiar la situación para que esté a su favor. Todos los años de duro entrenamiento son estiércol comparados con el entrenamiento despiadado que su abuelo intenta darle. No ha avanzado ni un solo escalón, si quería hacerle ver que no es digna de llevar el apellido, lo ha hecho. No le tomó más de una semana hacerle dudar sobre su decisión. Tal vez este era su plan desde el principio, hacer que considere declinar a su derecho voluntariamente y que Riro tome su lugar.
— ¿Eso es todo? — Reizo le pregunta cuando ya han estado callados por más de veinte segundos, ella mirando sus propias manos temblorosas sobre sus piernas, atajando los sollozos que pelean por salir de su garganta — ¿Eso es todo lo que puedes hacer? ¿Todo lo que el gran Ninja que Copia te ha inculcado? Simplemente patético...
La mirada oscura de Ryoko se levanta al oírlo decir, y no sabe que puede llegar a transmitirle. Pero Reizo descubre otra manera de lastimarla.
— Kakashi-Sensei ha sido buen maestro, tal vez yo sea una pésima alumna — Defiende, la voz entrecortada, parece una niña pérdida buscando refugio en algún lado.
— Una pésima alumna, desciende de un pésimo maestro... tu equipo es igual, resquebrajado, roto y débil. El viejo Sarutobi no se equivocó en ponerte ahí después de todo — Ryoko Hakuno, siente el fuego de la rabia arder en su pecho, aún en la debilidad de su estado y de rodillas — Todos iguales; un Jinchuriki fracasado, una Médico Cobarde, un desertor y una debilucha parlanchina...
— Tu no los conoces, ni siquiera me conoces a mi — Traga duro cuando intenta descubrir la razón de su crueldad — No hable de cosas que no sabe.
— ¿Qué es lo que no sé? — Reizo se pone de cuclillas frente a ella, sus ojos verdes mirando los suyos como si pudiera leerle la mente — ¿La verdad? Te diré tu verdad, querida Ryoko.
Ryo, no tiene escapatoria, es la primera vez que sus ojos se encuentran sinceramente, y quiere saber porque la detesta tanto ¿Su sangre impura es justificación?
— Eres débil... como todos los que te rodean, y no me demuestras ser capaz de ser una triunfadora — Le dice — Tu victoria en los exámenes casi me convence, casi. Debo admitir que tu osadía al hablarme como lo hiciste en plena reunión hace tres días, me hizo pensar que tal vez si eras digna de ese apellido... Pero sólo he descubierto que eres una niña llorona que corre a los brazos su novio en busca de consuelo. Genios como él son quienes merecen el privilegio que tu tienes, yo me tengo que conformar con que mi heredera llore frente a mi cuando ya no ve salida a sus problemas.
Ryoko tiembla en su lugar cuando él se levanta, moviendo su ropa cuando le da la espalda, jura que espera otro golpe mortal. No llega, sin embargo. Aunque no cree que otra herida física duela más que ser humillada y despreciada.
Es el colmo, rechazada por su familia por estúpidos prejuicios, y ahora tratada como basura por quien creyó que por fin la miró como alguien que vale la pena. No entiende y nunca va a entender porque se ensañó de esta manera con su persona.
Ha trabajado duro, y ha dado todo de ella misma no sólo para ser una mejor Kunoichi, si no también para ser una mejor persona. Aprendió a dejar sus rencores atrás, aunque le cueste un montón, también a esperar las mejores cosas de cualquiera. Después de todo ha sido testigo de grandes cambios en sus compañeros.
Ni siquiera le importan todos los años en los que el Clan se encargó de hacerle a un lado, sólo quiere probar que es digna de más que sólo una banda de regulación.
— "...Hagas lo que hagas, voy a estar ahí para verlo"
Las palabras de Neji Hyuga resuenan en su cabeza, mientras recuerda que puso su confianza en ella. Es un genio eso es verdad, y aún así, nunca (Después de conocerse de verdad) la miró como su inferior a pesar de su clara superioridad en técnicas y conocimiento. Tal vez él merezca mucho más de lo que ella tiene, pero no le importa, no ahora, se ha superado, cada día es mejor. ¿Por qué Ryoko no podría hacerlo? ¿Por qué no es merecedora de su apellido?
—... Contra: Hakuno, Ryoko — Ryo escucha su nombre desde donde está, e inmediatamente mira a su Sensei cual ciervo desamparado, con los enormes ojos oscuros comunicando que sabe quién es su contrincante, le aterra un montón.Es la primera del equipo siete en batirse a duelo con cualquiera, no es como si no hubiese a pasar, pero sinceramente esperaba no ser quien encabezara su equipo.— ¡Ryoko-Chan! ¡Esa eres tú, muestrales quien manda! — Naruto está mucho más emocionado que ella, es evidente. Y sonríe nerviosamente agarrándose de la baranda para comenzar a caminar hasta la arena.No mira hacia atrás, no pide consejo de nadie, y tampoco recibe mucho más apoyo que el del rubio, acompañado de un "animo" de parte de Shikamaru Nara. Al menos no le ha tocado pelear contra Neji Hyuga o Gaara del Desierto, tiene algo de ventaja aquí.Traga duro cuando está parada frente a este muchacho. De cerca se ve gigante, es alto y fuerte a simple vista, la observa como si fuera a comérsela de un solo bocado. Ella, sólo una chiquilla de trece años recién cumplidos que es la más pequeña de su generación, medio flacucha. Sabe que su imagen de niña débil, le da a muchos de sus enemigos el lujo de subestimarla, aunque cree que tal vez hoy si no sea lo suficienmente fuerte como para lograr pasar.Inclusive el instructor, Hayate, la mira con cierta pena, lo comprende. Ryoko espera dentro de un par de años crecer lo suficiente para que le tomen enserio. Mira a quien llaman Gio del Sonido, y entonces es capaz de reconocerlo, su memoria de pez no es tan mala después de todo, es uno de los que se atrevió a atentar contra el Equipo Siete en la etapa anterior.— No va a lograrlo — Sasuke Uchiha susurra, ocultando su preocupación detrás de una seria expresión que hace enfadar a Naruto Uzumaki — Su técnica es un desastre...— ¡Cállate, Sasuke! — El rubio niega con la cabeza, teniendo ciegas esperanzas en esa niña vestida de azul, que pasea los ojos por su alrededor mientras el instructor dice algunas cosas — Es como si no conocieras a Ryoko, va a ganar...Naruto cierra los puños en los tubos de la baranda, hablando más para si mismo, puesto que confía en su amiga. Así como ella confía en él.— Es cierto... — Sakura Haruno suspira, no creyendo que sea capaz de coincidir con Naruto en alguna cosa — Siempre cuida de nosotros, ella puede con esto.Todas las veces en las que Ryoko se ha puesto frente a sus compañeros para protegerlos, llenan la mente de Sasuke, y se recrimina por dudar de ella. Pero ninguno le ha dado la oportunidad de mostrar su potencial, este es su momento.Y entonces, la pequeña figura de Ryoko se pone en posición, lista para recibir una ofensiva lo suficientemente agresiva para resistir. El Equipo Siete ataja la respiración, incluso Kakashi Hatake lo hace al lado de Maito Gai, mientras observa, cuando la comisura de los labios de Ryoko Hakuno se levantan levemente.Es una sonrisa casi imperceptible, no lo ve cualquiera, un gesto borroso que sólo significa una cosa: ella sabe que hacer.La rechazada heredera del Clan Hakuno, recibe una gran sorpresa cuando el primer ataque llega, es un fino silbido que le eriza la piel, y le sigue el horrible escozor en los oídos. Duele, demasiado, tanto que le cuesta mantenerse en pie.— ¿Que está pasando? — Naruto Uzumaki por poco se come las uñas cuando sus ojos azules observan a su compañera caer sin siquiera recibir algún golpe.— Su ataque es a través de las ondas de sonido — Sasuke le explica, tragando duro, diciéndose que ya lo sabía — No tiene oportunidad... Ryoko no puede evitarlo.La castaña muchachita cierra los ojos, y envía todo el dolor hacia las palmas de sus manos, cuando sus uñas se clavan allí. Respira, y tal vez se queja un poco, pero no van a sacarla de la contienda así de fácil. Va a convertirse en Jounin, y tener ese chaleco Chuunin es sólo el primer paso. Se pone de pie, el silbido habiéndose débil, dejando que recupere la compostura.— Ocho...— se repite, sintiendo los oídos palpitar, y el dolor disminuir — Ya lo sabía...— Una niña pequeña... ¿Qué va a suceder ahora? — apenas oye a Gio decir, sus propios dedos palpan las orejas, descubre que está sangrando, ni siquiera la ha tocado — No hay técnica que pueda resistir a la vibración...— No hace falta resistir — Ryoko Hakuno niega con la cabeza, su pobre técnica de naturaleza de tierra no va a servirle, y a pesar de su prolija naturaleza de agua, sólo va a lograr gastar demasiado chakra antes de siquiera poder avanzar, debe guardarlo para un último ataque.— ¿Cómo? — Otro silbido llega, es peor. Sin embargo, es todo lo que ella necesita por el momento, es lo único.El casi retorcerse por ocho segundos, resistiendo a caer al suelo, le da tiempo suficiente para recordar la batalla en la etapa anterior. Observar de lejos, siempre es buena idea, y si de algo está segura, es de la incapacidad de la lucha a corta distancia del muchacho frente a ella.Su control sobre las vibraciones le da la seguridad de una pelea a distancia considerable, y cualquier ninja aturdido sería vencido con un técnica así. Lo admite, inclusive ella. Pero como aprendió, siempre existe una solución, Ryoko ya la tiene. Esta técnica sólo es útil con un equipo de respaldo, y él no lo tiene ahora.El silencio llega, y la cabeza castaña de Ryoko Hakuno se levanta en un rápido movimiento, demostrando una repentina determinación que consterna a Gio de sobre manera.— Va... — Entonces la muchacha utiliza todos los días de entrenamiento con Kakashi Hatake, y su técnica en desarrollo de combate cuerpo a cuerpo, moviéndose algo más dificultosamente debido al dolor, pero es rápida.Sus manos invocan un jutsu que pronto la acompaña en un ataque que debe durar los segundos exactos antes de que él tenga la siguiente oportunidad. Sólo tiene cinco segundos de ventaja, es lo que necesita.Gio no lo ve venir, una inmensa ola de agua se acerca, levantándose frente a Ryoko Hakuno, sacándola de su campo de visión, y se mueve esperando poder escapar. Sin embargo, no es suficiente, el líquido lo alcanza, y a pesar de esperar un fuerte golpe, la espuma lo rodea deshaciendose a su alrededor.¿Qué? ¿Eso es todo? Cualquiera hubiese esperado un ataque mortal, esto parece un juego de niños. Está por reír, cuando mira esperando poder ver a su contrincante, sin embargo ella no está allí.Ryoko no pierde tiempo, mueve su cuerpo junto a la espuma, y se pone de pie admirando la espalda de Gio por una milésima de segundo antes de golpear entre los homoplatos con la mano recubierta en agua, amortiguando el impacto para su propio cuerpo, pero maximizando el daño sobre Gio. No le causa gracia el crujir de los huesos, y mucho menos el quejido, pero si le da la ventaja que necesita para obtener aún más velocidad.El mayor, da media vuelta buscando a Ryoko, con un horrible dolor recorriendo los pulmones que cree fuertes para combatir en una batalla sólo con los sonidos. Pero de nuevo no tiene tiempo, otro golpe llega rápidamente, los dedos cubiertos de la chiquilla impactan justo contra su manzana de Adán, en un juego limpio y directo antes de que su mano libre le golpee el pecho, seguido de un devastador golpe que le llega sobre los labios.Un golpe que le arroja varios metros lejos de la castaña. El público paralizado en la altura, observa atónito lo que sucede, el dificultoso respirar de Ryoko mientras se recupera, sin apartar los ojos de Gio. Tiene los pies seguros sobre el suelo, agita las manos en una costumbre que comunica su nerviosismo.Naruto Uzumaki celebra en su lugar, presumiendo ante Sasuke el reciente hecho. Sakura se agarra los cabellos por la desesperación, conoce a su amiga, pero no esperaba un ataque tan certero y directo como este. Aunque no sepa lo que sucede realmente, sabe que Ryoko ha actuado de mejor manera que la situación amerite, siempre lo hace.Ryoko suspira, se toma algo de tiempo mientras su rival levanta el cuerpo del suelo, permanece a distancia segura, para que otro ataque directo no lo afecte como el primero. Es la hora de la verdad, puede ver la herida en los labios de Gio, y su respirar dificultoso, pero no sabe si realmente ha servido este plan apresurado armado a partir de su información recolectada durante la etapa anterior.— El Taijutsu no va a servirle — Sasuke le explica a Naruto, el rubio solamente rueda los ojos. Detesta cuando no tienen fe en las personas, en especial en alguien tan cercano como Ryo — La Única forma...Ante los ojos de todos, Gio se prepara en arrogancia para silbar de nuevo, inclusive Ryoko se prepara para sentir el horrible dolor de oídos. Sin embargo, ella respinga levemente cuando él intenta un ataque que termina por ser un colapso sobre sus propias rodillas, mientras la sangre sale de su boca en vez del desgarrador sonido.Ryoko Hakuno traga con alivio, ha funcionado, perfectamente, se presume a si misma, y a pesar de no disfrutar mucho del sufrimiento de los demás; se enorgullece por haber logrado un avance. Le gusta el combate, la gente lo sabe, su piedad tiene límite, si se interponen entre su ambiciosa meta y ella.— ¿Qué? —Gio se pone de pie, habla con dificultad, es evidente, apenas logra hacerlo.— No hace falta resistir, si no neutralizarlo — Ryoko se mantiene en su lugar — Tu técnica, la he visto en la arena en la etapa anterior, sirve para un ataque a distancia, reforzado por tu equipo — ¿De que sirve esta charla? ¿Didáctica? No lo sabe, pero pasa con frecuencia ¿No? — Pero sin un equipo que ataque durante los ocho segundos que dura, tiene un punto ciego, los cinco que tardas en recuperarte...Todos los aspirantes a Chuunin de la aldea de la hoja, se arriman al barandal, puesto que la contienda se ha puesto interesante. Ninguno esperaba algo así, aunque es obvio que detener las vibraciones es la solución a cualquier problema, otros no han deducido que se podía. Ryoko lo ha hecho, en un dos por tres.Para los espectadores parece fácil, obvio, pero la castaña sabe que no es así. De no haberlo visto durante la etapa anterior, no hubiese podido hacer nada, no podría saber sobre la debilidad del contrincante ante los ataques a corta distancia y probablemente ahora ya estaría medio muerta transportada hacia el hospital. Gio es bueno, lo sabe, ahora tendrá que recurrir a otra técnica, pero no será fácil, sólo ha derribado su primera defensa.— He neutralizado la fuerza de tus pulmones para generar ondas de sonidos de baja frecuencia ¿Duele hablar? Un ataque será peor — Agradece infinitamente la clase de anatomía en la academia, Iruka-Sensei les inculcó lo necesario para dar primeros auxilios (Obviamente se las ha apaña para todo lo contrario) y si bien la lectura no es lo suyo, puede retener información. Su inteligencia no se compara a la de Shikamaru, pero si es muy útil.Aunque no va a confiarse mucho, no ha visto si es bueno en otras cosas. Y en definitiva está en lo correcto, no lo ha lastimado como para evitar que se mueva, no ha tenido tiempo suficiente para ello, su objetivo era evitar algo como las vibraciones. Así que él intenta otro ataque, armas... Ryoko abre los ojos tanto como puede cuando una cantidad incalculable de shuriken son lanzados contra su persona, sabiendo que esto mantendrá la distancia entre ambos lo suficiente como para darle a Gio una ventaja considerable.Kakashi Hatake, en su lugar, disimula su preocupación con el rostro en neutro, mientras observa a su alumna más joven tomar un Kunai y moverse rápidamente para esquivar un ataque. Sabe que ella ha accionado de una forma bastante inteligente al deshacerse de la primera defensa, mas al no conocer las demás habilidades del muchacho, entra en desventaja otra vez.Pero como siempre, ha subestimado a Ryoko, aún no entiende porque lo hace, pero se sorprende cuando sale ilesa, aún más lejos de su contrincante. Ella y sólo un arma, sus ojos oscuros han observado algunas cosas, tal vez no es usuario del Sharingan o Byakugan, pero su curiosidad le sirve en ocasiones como esta.— Bien, no quiere un ataque directo — Ryoko se dice a si misma, respirando.— ¡¿Qué hace?! — Sasuke exclama, Naruto Uzumaki incluso lucha consigo mismo para no cubrir sus ojos cuando Ryoko toma impulso en la arena y corre directamente hacia su contrincante, solamente con un Kunai entre los dedos.Pero la castaña cree saber lo que hace, no calcula cuanto dura el ataque, pero si está lista para defenderse, esquiva otra lluvia, utilizando su Kunai y su prolija técnica de naturaleza de Chakra. Invocar un jutsu no le lleva demasiado tiempo, tal vez un descuido que le cuesta una herida profunda en el brazo izquierdo, pero de nuevo una ola lo suficientemente monstruosa se levanta en la arena.Ryoko baila en su lugar, y evita repetir el mismo patrón que utilizó la primera vez. En esta ocasión, el agua no se esfuma, y causa un fuerte impacto con Gio del Sonido, llevándose consigo no sólo al muchacho si no también todos los shuriken que se elevaban sobre ella.Ella respira, aterrizando en el suelo, justo frente a Gio, quien esperaba un ataque similar al primero, pero se topa con la niñita directamente. Entonces comienza un juego de tira y afloja que estresa a los espectadores, él no utiliza Ninjutsu, al parecer no puede hacerlo , lo cual agradece bastante puesto que si bien Ryoko puede utilizar agua, su habilidad en ese ámbito se limita sólo a ello.Gio intenta con Taijutsu, es bueno, ágil y rápido, pero recordando la técnica que vio en Rock Lee, se da cuenta de que no lo alcanza. Ryoko toma ventaja de su baja estatura, y de su ligereza, para guiar esta pelea en la dirección que desea, no es fácil, pero puede hacerlo.No quiere prolongar el combate por demasiado tiempo, porque sabe que no tiene chakra suficiente para resistir por mucho más. Esa es su desventaja, sus reservas son pequeñas en comparación a la mayoria. Se impulsa hacia atrás, sosteniendo su Kunai entre los dedos que hace pocos segundos chocaba contra los de Gio, y junta las manos para invocar otro Jutsu.Su mano izquierda pronto está recubierta en agua de nuevo. Una técnica que ha pasado desapercibida antes, pero ahora llama la atención de más de uno. Gio, por otro lado, enojado por el daño a sus pulmones y cuerdas vocales, se deja llevar por la adrenalina viajando velozmente hacia esta niña que a simple vista parece que puede ser arrastrada por el viento.Ryo retrocede ante el ataque, inclusive hay miedo en sus ojos oscuros mientras su mano derecha detiene el filo del arma de su contrincante, está cerca de ser rebanada. Sakura toma la ropa de Sasuke entre los dedos por la ansiedad al observar, el mismo Uchiha admite sentir emoción por la contienda, y Naruto Uzumaki arruga entre las manos el envoltorio del último dulce que Ryoko le dio antes de comenzar la primera etapa.La muchachita castaña resiste con el brazo derecho extendido, y siente el empuje de su rival cuando ya no retrocede para darle otro golpe, sabe que espera poder superarla, pero no va a hacerlo. Su puño izquierdo, recubierto en líquido vital que parece fluir, impacta con el cuerpo de Gio en un movimiento casi imperceptible, causando estragos no sólo en él, si no en todo el recinto.Oye el quejido antes de que Gio se aparte de su cuerpo, para terminar tan lejos como el golpe puede enviar a alguien, no se detiene hasta que se encuentra con el duro muro de concreto e impacta violentamente contra el mismo. Una imagen increíble para ella misma, y cuenta todos los segundos en los que el muchacho tarda en tocar el suelo de nuevo, para quedarse postrado allí.No vuelve a levartarse, pasan varios segundos hasta que escucha a alguien anunciar el término de la contienda.Ryoko Hakuno aún mantiene el kunai entre los dedos de una de sus manos, justo frente a su rostro, es una señal que le da seguridad sobre su propia protección, mientras la que ha quedado libre, aún se cierra en un puño al lado de sus costillas, esperando tener que dar alguna especie de golpe.Respira profundo, una y otra vez, no ha sido fácil, pero lo ha conseguido. ¡Acaba de vencer! Traga saliva en un intento por calmar la euforia, y evita bajar la guardia, los ojos oscuros sobre el ninja del Sonido que ha vencido gracias a su técnica ya prolija de naturaleza de Chakra... el agua parecía no ser un buen contrincante para las vibraciones. Pero como la mayoría de las veces, la han subestimado, y mucho. No necesitó más que Ninjutsu y alguno que otro golpe para terminar con el arrogante muchacho que yace en el suelo, quejándose. Le dio una pelea demasiado prolongada que fue interesante para los espectadores, pero dura para su cuerpo. Mezclar Taijutsu con Ninjutsu ha gastado más chakra de lo que esperaba, teniendo en cuenta que no está muy acostumbrada a ello.— La vencedora es... Hakuno, Ryoko — Oye al regulador pronunciar, para finalmente bajar la guardia.Kakashi Hatake tiene una expresión de cierto asombro debajo de la máscara, una que se asemeja a la mayoría de las expresiones de los miembros del Equipo Siete. Él, quien ha entrenado a este cuarteto de idiotas, no vio, nunca, que Ryoko pudiese dar una pelea parecida a la que acaba de suceder frente a sus ojos, ella siempre permanecía apartada, y atacaba cuando ya no quedaban muchas opciones, sólo esperando poder proteger a sus compañeros.Ahora... ella ha... ganado.— ¡Si, esa es Ryo! — Naruto exclama con entusiamasmo desde las alturas, fascinado por lo que acaba de ver. Es el primer miembro de su equipo en pasar la prueba, y ha demostrado que no es nada fácil pasar por encima de un Gennin del equipo de Kakashi.— Creí que era tu estudiante más... floja — Maito Gai cruza los brazos sobre su pecho, recriminado a su eterno rival su gran mentira. Todos han visto una muy buena pelea, tal vez con una técnica imperfecta, pero ahí hay demasiado potencial que no debe desperdiciarse.Bueno... ¿Qué puede decir? Todos en su equipo terminaron sorprendiéndolo de alguna manera. Naruto y su gran cantidad de Chakra combinada con su gran fuerza de voluntad. Sakura Haruno y su inteligencia, Sasuke Uchiha y su gran genio. Ahora Ryoko Hakuno, no debió esperar menos de alguien como ella, después de todo es hija de una de las leyendas de la Aldea de la Hoja, heredera de su casa.— Lo es — Afirma Kakashi, puesto que es cierto. Ryoko es la mujer más floja y charlatana que ha conocido en sus años de vida.Su resistencia a estudiar, combinada con su gran talento para hablar, lo preocuparon un poco cuando pudo conocerla mejor. No le gusta admitir que se equivocó, tal vez sólo un poco.— ¡Vaya, tu compañera si que ha hecho un gran trabajo! — Naruto mira al Cejotas, y al observar la sinceridad en su mirada, le cae aún mejor. No es ni de cerca lo desagradable que Neji Hyuga, su compañero, puede llegar a ser.— ¡Lo ha logrado! ¿Viste eso, Sasuke-kun? ¡Ryoko ha vencido! — Sakura sonríe con victoria ambiciosa, extrañamente orgullosa de esta chica que ha sido su compañera durante un tiempo. Han sido una especie de amigas desde la Academia, pero su tiempo como Gennin ha ayudado a reforzar un poco el vínculo. Verla dar una pelea como esta, es simplemente emocionante.Sasuke Uchiha sólo sonríe, siempre arrogante, pero lo hace para ocultar la sorpresa que acaba de recibir. Su amiga de infancia, siempre parece alguna especie de animalito perdido, uno que habla demasiado y le gusta no hacer absolutamente nada, pero literalmente acaba de combinar dos técnicas para vencer sobre un rival evidentemente muy fuerte.Sus compañeros de la Academia no son los único asombrados por lo que acaba de pasar. El talento siempre se evidencia en estas etapas de los exámenes, pero Reizo, este anciano que ha asistido a admirar los exámenes junto al Hokage, ocultos en algún lugar del recinto, nunca esperó ver a Ryoko dar algún paso importante. Y sin embargo, como su hijo lo hizo en su tiempo, ahora su nieta hace que dude sobre sus propias decisiones.— ¿No es ella tu nieta, Reizo? — Pregunta Hiruzen, su pipa en una de sus manos, nada dudoso sobre la batalla, no debería ser sorpresa que una miembro de la familia Hakuno sea talentoso. La historia habla por sí sola, y esta familia misteriosa puede alardear con orgullo del legado a sus espaldas.— Única Hija de Raiden, Hokage-Sama... sí — Afirma Reizo, parado al lado del Sarutobi, siendo observado por los ancianos del Consejo, quienes son testigo de las dudas del líder de la familia Hakuno con respecto a su heredera — Primera en la línea de sucesión.— Tal vez no sea ese fracaso que tanto dices — Hiruzen lo sabe, después de todo ha sido quien la puso con Kakashi Hatake para poder ayudarla a mejorar — Esa técnica, no es una que yo conozca... ¿Taijutsu en combinación con Ninjutsu? — Cualquiera diría que no es la gran cosa, pero no es una simple combinación. Ella literalmente ha utilizado Taijutsu, para hacer que su técnica en naturaleza de Chakra, fluya como arma contundente. No todos pueden hacer algo así — ¡Viejo cascarrabias, mira quien se ha equivocado! — Se ríe el Hokage, bajo la atenta mirada de su consejo, mientras Danzo no puede evitar sentirse frustrado. El tercero y Reizo Hakuno son cercanos, y la existencia de una nieta habilidosa de este último ha pasado desapercibido.Una integrante talentosa de una familia misteriosa es poco confiable para su retorcida manera de proteger la aldea.— Estuviste genial, Ryoko Hakuno — Ryoko acaba de subir a reunirse con sus compañeros, cuando un ahora conocido Rock Lee la intercepta para felicitarla, haciendo una reverencia que le conmueve. Le está mostrado respeto.— Gracias, Rock Lee — Sonríe, le agrada este muchacho. Se siente observada, los ninja de la Hoja la miran algo incrédulos.El usuario del Byakugan, Neji, parado cerca de Lee, permanentemente en silencio, no va admitir que se sorprende por haber visto esto. Cuando se conocieron, esta niña no parecía más que otra Kunoichi mediocre, escondida detrás de sus compañeros. Acaba de vencer, con dificultad, a un contrincante más fuerte y grande que ella.— ¡Ryoko-Chan! — Naruto la sacude cuando llega con su equipo, y ella se sonroja por el halago que recibe, el rubio siempre es muy revoltoso, y sus felicitaciones probablemente recorren hasta el lugar más recóndito de la arena — ¡Sabía que eras buena!Ryoko comienza a sentir un poco de confianza en si misma, y le da las gracias a Naruto luego de dejar que la abrace tan fuerte como le es posible. Kakashi Hatake le sacude el pelo, diciendo "Buen trabajo" mientras se anuncia a los próximos contrincantes, y finalmente se para al lado de Sasuke Uchiha, apoyándose en la baranda para respirar con normalidad. Fue trabajo duro, y ha valido la pena.— Lo haz hecho bien — Sasuke le elogia a su manera, haciendo que lo mire con el ceño levemente fruncido, y después simplemente le sonríe.— Gracias — Ryoko Hakuno vuelve a parecer una niña tranquila mientras se premia a si misma, tomando un caramelo de su bolsillo para llevárselo a la boca, lo hace después de años sin intentarlo.Una nueva preocupación invadiendo su sistema. Ha pasado a la siguiente etapa, el torneo, y necesita seguir avanzando hasta convertirse en Jounin, así que tendrá que dar mucho más de lo que entregó hoy. Tal vez si logra demostrar lo buena que es, su familia no la rechace tanto como lo hace ahora.
Reizo se pregunta, mientras camina lentamente dejando a su nieta en medio de una crisis, que es lo que tiene que hacer para tener un resultado óptimo de parte de esa niña. Ha intentado todo, pero sigue conteniendo su potencial, no sabe el porqué. Ni siquiera sus crueles palabras son suficientes para hacerla reaccionar, y el tiempo comienza a ser reducido.
Ryoko apoya su peso en una de sus rodillas, y levanta el cuerpo en una especie de protesta a los tratos que Reizo se ha empeñado en darle. Tal vez es cierto que es débil, pero no tanto como cuando la pisoteaban los mejores estudiantes de la Academia.
Se supone que ya ha dejado de subestimar su propio potencial. Que ya no se lamenta por sus propios errores y que ha aprendido lo suficiente de Naruto como para saber que todo esfuerzo vale la pena. Le duele todo el cuerpo, inclusive le duele la poca dignidad que le queda, si es que puede llegar a doler, pero tiene que haber alguna manera de llegar el fondo de esto.
Reizo Hakuno detiene el paso cuando una pared de piedra se levanta frente a su cuerpo, impidiendo su avance, seguido de un Kunai rozando su oreja derecha que se incrusta en la superficie terrosa.
— ¡Tu no vas a irte hasta que yo aprenda algo de utilidad! — El anciano de ojos verdes mira sobre su hombro, en busca de la osada persona que se ha atrevido a hablarle de esa manera. — ¡Y hasta que retires tus groseras palabras sobre mis amigos y mi maestro!
Ryoko respira casi con desespero, horriblemente enojada por la actitud de su abuelo para con ella. Las mejillas sonrojadas, y los ojos gris oscuro brillando en una determinación que Reizo no ha visto nunca.
— ¿Sobre tus fracasados intento de Shinobis? — La sonrisa odiosa de Reizo solamente enciende una llama incontrolable dentro de su pecho, se está burlando de nuevo.
— ¡Ya basta!...
Ryoko nunca ha sido impulsiva, sin embargo hoy está tan sobre cargada que se deja llevar por su deseo de terminar con esta ridiculez. Así que ataca de manera desmedida, olvidando que necesita tener cuidado con todo el chakra que puede llegar a consumir.
Reizo bloquea un par de golpes que llegan con más rapidez que todos aquellos que existieron antes. Y abre los ojos en sorpresa cuando nota los puños de la niña recubiertos en agua fluyente. Su suerte es grande cuando el muro de piedra recibe un puñetazo directo, en vez de su rostro, y se deshace como si no fuese nada.
Se ha vuelto aún más fuerte, pero todavía no es suficiente. Esta vez, Ryoko se concentra en no recibir ningún sólo golpe físico, necesita devolver alguno. Reizo le atrapa el brazo de nuevo, sin embargo no es tan tonta como hace sólo dos minutos, y lo aparta cuando su puño izquierdo impacta contra el vientre de su abuelo, y lo atraviesa hasta salir por la espalda.
Está a punto de entra en pánico por sus propios actos, hasta que el barro se escurre por las vendas de sus brazos, llevándose su técnica de naturaleza de Chakra. Es un Clon de tierra.
— ¿Cuando?...
— Fallaste... — El golpe le llega por la espalda, tirando su cuerpo al suelo, y no se queda postrada alli, se apresura a correr de otro ataque.
— ¿Estás segura de que podrá con eso? Siempre he creído que los métodos de Reizo son extremistas — Jiraiya, el viejo Sannin tiene los brazos cruzados sobre el pecho, mientras Tsunade mantiene los ojos miel sobre los Hakuno a metros al pie de la colina. Han observado algo de la tortura a Ryoko durante los últimos días.
— Ryoko es una de los mejores Chuunin — Le dice la Quinta — Y tiene que poder ¿Quien más ayudará a Yamato con Naruto si no lo hace esa niña? Deberías tener más fe, después de todo ya tuviste experiencias con un Hakuno... Sabes de lo que pueden hacer.
— Raiden fue diferente, un buen alumno, aplicado y estudioso — Recalca el hombre de cabellos blancos, sintiendo gran pena por la niña en el momento que observa como Reizo arremete contra ella con estilo de fuego — Si no fuera por Minato, hubiese sido el mejor de su generación.
— Ambos están muertos, sin embargo — Tsunade suspira algo apenada — Naruto no fue estudioso, pero sabemos lo bueno que es, Ryoko es igual, menos traviesa... Pero igual de perseverante.
Jiraiya admite que en el pasado su alumno favorito fue el Cuarto, la conexión casi paternal no va a negarse. Pero Raiden también tuvo su aprecio y admiración, saber que su hija aspiraba al mismo rango que él, le causó algo de intriga. Raiden Hakuno fue un gran Shinobi, fiel a su Clan y a la aldea, un buen amigo, un tipo risueño. Es una lástima que su vida se perdiera, en especial luego que Minato muriese sólo unos años antes, dos amigos falleciendo al dar sus vidas por la Aldea de la Hoja. Jiraiya espera que cualquiera sea el lugar donde sus alumnos se encuentren, estén observando lo perseverante que sus hijos son.
No va a entrenar a Ryoko, no tiene sentido hacerlo, ella tiene a su abuelo o inclusive a Kakashi. Pero es la persona a quien Tsunade le ha confiado la seguridad de Naruto, ha querido observar si es capaz de llevar la responsabilidad. Hasta hace unos instantes le parecía una Chuunin algo debilucha, y de voluntad frágil... Ahora con la llama ardiendo en los ojos, parece otra persona, tal vez Tsunade no está muy equivocada esta vez.
Ryo busca tranquilidad en el momento en que su vista se oscurece, envuelta en una nube de humo denso que le quita la respiración. No puede ver nada, lo cual también es una ventaja. Si ella no es capaz de ver a Reizo, él tampoco puede verla. Sus manos se juntan en un sello que conoce a la perfección, y su red de chakra se extiende alrededor de su cuerpo... ampliando su visión. Entonces, lo encuentra.
— Te tengo — Reizo Hakuno siente su piel erizarse por la extraña sensación de familiaridad en el ambiente, su ceño se frunce puesto que ha perdido la posición de su nieta en cuestión de segundos, un momento después ve venir una serpiente de agua que lo obliga a moverse.
La nube se dispersa cuando él mismo así lo quiere, dando vista libre a Ryoko Hakuno furiosa, parece que va a matarlo en cualquier momento. Reizo sabe que por fin lo ha logrado, no está conteniendo sus capacidades. Sin embargo no se deja vencer, todavía es más fuerte que ella en todo sentido. Y sabiendo el terror que su nieta siente por el fuego en cuanto a técnica se refiere, vuelve a utilizar este estilo en su contra.
Ryo, puede percibir sus movimientos, sus ojos son casi innecesarios con su técnica de combate a ciegas accionada. Los utiliza para no dejar que la supere en otro sentido, y se mueve lejos del alcance de la columna de ardientes llamas que se levanta a las órdenes de su abuelo.
No puede usar esa naturaleza de Chakra aún, y mucho menos en su estado deteriorado. Sin embargo se defiende, ya no le importa si llega a lastimarlo de alguna manera, simplemente necesita causarle alguna especie de dolor para sentirse realizada. Reizo nunca se ha controlado a la hora de lanzarle ofensivas, y Ryo no cree que sea necesario hacerlo también, así que utiliza el conocimiento adquirido a lo largo de los años en Suiton, harta de no obtener ventaja.
El suelo tiembla levemente cuando una ola considerablemente grande de agua se levanta para intentar disipar el fuego de Reizo. Sus manos deshacen el sello impresionada por su propia capacidad en la situación y corriendo a toda velocidad, aprovecha la oportuna puerta que se abre ante sus ojos. Puede sentir a su abuelo quedarse quieto mientras el calor envuelve el ambiente, las llamas monstruosas vaporizando el agua mientras se disipan, cegando a los contrincantes.
Ryoko, conciente de que no tiene muchas oportunidades más, debido a que su chackra está al límite de lo permitido, decide que es mejor atacarlo de frente. Ya no hay más que perder, si termina en el hospital, va a recuperarse y volver a intentarlo hasta que Reizo se canse de tratarla como basura. Corre, a través del vapor, con el objetivo localizado y dispuesta a acabar ya con su propia tortura.
Sus intenciones son deshechas en un dos por tres en el momento en que su cuello es oprimido violentamente, y sus pies se elevan del césped maltratado por la batalla. Puede ver los ojos de su abuelo cuando el vapor se disipa alrededor, le ha detenido sin siquiera poder verla, y ahora sus dedos de la mano derecha le oprimen la garganta hasta el punto en que respirar es casi imposible.
Ya no es capaz de mantener ninguna sola técnica estable, así que sede ante el cansancio físico, sin embargo él no parece darse cuenta de ello. La mueve como si no pesara, tal como una pluma, con fuerza desgarradora lleva el cuerpo de Ryo hasta el suelo, golpeando su espalda, y finalmente acabando con ella como si su esfuerzo no valiese nada.
Desesperada, asustada y cansada, la muchachita levanta las manos para pedir que suelte su cuello. Pero no puede hablar, le duele tanto todo el cuerpo que una queja se siente como mil golpes sobre el pecho.
— ¿Donde aprendiste esa técnica? — le pregunta con los ojos verdes ardiendo, y sinceramente no puede responder. ¿Cuál de todas las técnicas? — Sólo una persona la ha utilizado antes...
Ryoko le palmea el brazo, levemente, esperando que eso le comunique sobre sus dificultades para entablar una conversación, entonces le suelta la garganta, dejando que el aire le llegue correctamente hasta los pulmones. Sin embargo, no evita seguir intimidando su frágil fuerza de voluntad, tomando ahora el cuello de la camiseta para que levanté la espalda y lo mire directamente.
— La técnica de detección... — Presiona de nuevo.
— Kakashi Hatake estuvo trabajando conmigo el último año — Traga saliva, no sabe que esperar, respira un par de veces , aterrada y con el enorme deseo de volver a casa — No tiene nombre...
Ryoko se llena de confusión cuando la expresión de Reizo se suaviza por dos segundos. Su ceño se relaja y puede jurar que parece que va a sonreí, más no lo hace, solamente deja que su espalda se apoye en el suelo con delicadeza.
— Estás lista — Le susurra autoritario de nuevo, mientras Ryoko intenta incorporarse. En el proceso traga saliva, esperando que eso alivie el ardor de su garganta y levanta las cejas mucho más intrigada que antes — Esta es tu capacidad, mira a tu alrededor...
Ryo no sabe si decirle que está loco, pero con la respiración dificultosa, pasea los ojos a su alrededor. El muro que creó hace ya unos momentos, hecho polvo a varios metros, el pasto que antes ardía en un radio realmente aterrador, húmedo por la capacidad de sus ataques. La tierra removida por sus pasos determinados, y sobre todo el clon de su abuelo deshecho sobre el resto del campo. Ha visto cosas peores, sin embargo, nunca ha sido parte de algo así con su limitado uso de Chakra.
— Contienes tu potencial al punto de dejar que los demás sometan tu voluntad — Reizo le mira seriamente, no siendo conciente que ella está a un solo paso de perder contra el agotamiento — Estuve presionándote y no cediste hasta que toqué tu fibra más sencible... Siento haber llamado a tus amigos como lo hice...
— ¿Qué? Espera — Ryoko lleva la mano hasta la cabeza, siente que va a explotar porque entra a un laberinto tan enredado que hace su cerebro se sienta pesado — ¿Que está sucediendo?
— Sucede que estás lista... Es la única cosa que necesitas saber ahora — Reizo se incorpora para mirarla desde la altura — Pasaste la primera prueba... tardaste más que tú padre, pero lo haz hecho bien — Ella no se da cuenta, pero el rostro le brilla ante las palabras sin emoción de este hombre.
— ¿Era un examen? — Sus cejas se fruncen, pero no le quita la expresión curiosa del rostro — ¡¿Prentendia mandarme al hospital solamente por una maldita prueba!? ¡Ni siquiera he ganado nada!
— Tú, por alguna razón contienes la fuerza de tus ataques, creo que no haz superado tus deseos de no lastimar a nadie — Le aclara — Es cierto que tienes limitaciones... Y tuve que llegar al extremo de tu debilidad. Pero haz demostrado que no sólo yo me equivoco, si no que tú sigues subestimando tus habilidades. Esa técnica de combate a ciegas, es única y demuestra tu capacidad de aprendizaje. Eres buena, y vas a mejorar aún más.
Ryoko, tan perdida como un pez sobre un árbol, se ayuda a sí misma a levantar su tembloroso cuerpo del suelo. Las piernas débiles y los ojos pesándole, sólo quiere decir que no medir el uso de Chakra va a traerle peores consecuencias. Ya puede escuchar a Sakura regañarla por su imprudencia.
— Estás demente — Susurra para sí misma, pensando que Reizo pudo haberle hablado tranquilamente sobre sus intenciones. Esto la convence de que buscaba torturarle, sólo eso — Todo este drama para que utilizará lo máximo posible — No puede levantarse, al menos no por ahora. Tiene que permanecer incada en el suelo mientras se dice que necesita ponerse de pie — Se que no te caigo bien, pero era más fácil ahorrarme todo este infierno y hablarme como cualquier maestro haría con su alumno. Reizo-Sama, haz sido cruel conmigo, eso no te lo voy a perdonar.
— No me importa si no me perdonas, luego vas a agradecerlo — Reizo parece no tomarle importancia a las palabras de su nieta, ni siquiera trata de reforzar algún halago. Ryoko simplemente no puede creer que superó una prueba que no sabía que existía, y que él se disculpó por sus groserías — Ahora levanta, dentro de unos minutos nos esperan en una reunión con la Hokage, estarás presente...
— No... No puedo levantarme — Apenada, ignora cualquier cosa de importancia esperando que no la regañe.
— Bien, vamos — Reizo toma el brazo de su nieta y la ayuda a ponerse de pie, pasando la temblorosa extremidad sobre sus hombros, para luego sostenerla con su propio brazo alrededor de la cintura.
Ryoko no puede rechazar el apoyo, así que ambos comienzan a caminar lentamente hacia la aldea. Sus dudas no han hecho más que ampliarse, sus decisiones pueden estar en lo correcto, pero al parecer las intenciones de Reizo no están cerca de revelarse realmente. No confía en él, y mucho menos en su discurso barato para justificar su ensañamiento contra su cansada persona.
Sin embargo, por ahora tendrá que dejarlo estar. En un par de días tendrá que ocuparse de otra misión junto a su equipo y no puede dejar que su salud afecte su rendimiento. tendrá que pedir ayuda antes de que se salga de control.
— Y te quejas de mis métodos — Ryoko no sabe si Kakashi Hatake está bromeando, quiere creerlo así porque su único ojo descubierto se entrecierra — ¿Que te pasó? — Aún sentado en la cama de su cuarto de hospital, en recuperación, se atreve a medio burlarse.
La reunión con la Hokage terminó en la habitación de su Sensei, algo que la tiene intrigada porque su abuelo, junto a Jiraiya el viejo Sannin y La Quinta, se juntan a unos metros de ellos. Según sabe, todavía falta alguien en la ecuación.
— No sé — Responde, ya no entiende lo que sucede — Sólo recupérese rápido Sensei, casi muero allí afuera, es horrible... al menos usted me paga el almuerzo.
Kakashi debe admitir que nunca ha visto a Ryoko Hakuno de la manera en que lo hace ahora. Ni siquiera mientras estuvo postrada en cama, luego de la fallida misión de rescate a Sasuke Uchiha, pareció tan cansada como hoy. Inclusive puede jurar que no ha dormido bien, está pálida y ojerosa. Conserva su sentido del humor, es lo único que lo convence de que puede estar bien.
— Por más que mejore, sabes que tu entrenamiento ya no es mi responsabilidad — Le aclara. Una vez que ella asumió su rol correspondiente, Reizo pasó a ser el encargado de su avance. Kakashi tiene que admitir que han sido unos muy buenos tres años, pero evidentemente Ryoko necesita un empujón más fuerte — Reizo Hakuno hará de ti la mejor Kunoichi posible — Le causa algo de gracia que su alumna suspire dramáticamente.
— No voy a llamar a Reizo-Sama "maestro" — Refunfuña — Es un viejo cascarrabias...
— No creas que no puedo oirte — Reizo, aún en conversación con Lady Tsunade, le regaña, y Ryoko apenas puede levantar los hombros para demostrar su desinterés.
— ¿No eres un poco extremista con la chica, Reizo? — La voz de Jiraiya se oye en una risa y la heredera del Clan Hakuno no puede evitar asentir ante sus palabras.
— Tú siempre haz sido un hombre poco exigente, así que deja de cuestionar mis métodos — Reizo no parece estar bromeado, al contrario del hombre de cabellos blancos, que ahora no se ve como el tan mencionado "Sabio Pervertido" hoy parece más serio, inclusive cree que puede estar preocupado por alguna cosa.
— Fui lo suficientemente bueno como para entrenar al Cuarto, viejo cascarrabias — Presume y Ryoko abre la boca sorprendida.
Ryo no puede terminar de regocijarse por las palabras del Sensei de Naruto, cuando la puerta de la habitación se abre dejando entrar a un hombre algo... curioso. Ryoko nunca lo ha visto en su vida, hubiese recordado la extraña mirada en sus ojos o el protector de su cabeza. Se ve joven, tal vez se acerque a la edad de Kakashi-Sensei, y lleva el uniforme Jounin de la aldea cubriendo su cuerpo alto.
— Hokage-Sama, aquí me tiene — Sonríe y Lady Tsunade asiente seriamente para acercarse con sus compañeros mayores hacia la cama de Kakashi Hatake.
— Bien, te presentamos a Ryoko Hakuno — Ryo se queda paralizada en su lugar cuando la rubia mujer la señala, no viendo venir el ser centro de atención — Ryoko, el Capitán Yamato, será quien comande al equipo Kakashi en la próxima misión...
— Un placer — Yamato saluda educadamente y ella parece muy perdida en su lugar. Todos los adultos la tratan como si ella supiera lo que sucede. Sólo agita la mano en respuesta, con una sonrisa nerviosa sobre los labios.
— Ryoko, debes preguntarte muchas cosas...
— En definitiva, tal vez he recibido tantos golpes en la cabeza que comienzo a perderme partes importantes de las conversaciones — Adolorida, la muchacha rasca su nuca con algo de vergüenza — ¿Tuve que haber llamado a Sakura y Naruto?
Tsunade, la Quinta Hokage, le sonríe con algo de gracia, que disfraza sus intenciones para con ella — No, todo a su tiempo... sabemos cuán importante es para ti la protección de tu equipo.
— Es lo que un buen Shinobi hace — Ryo junta las manos sobre sus propias piernas, sentada al lado de la cama de su maestro. Odia que le traten como si pudiera leer la mente de todos, los adultos parecen esperar que haga o diga algo, ella sólo sabe que quiere dormir.
— Sakura consiguió información importante de Sasori, el Akatsuki en su última misión — Informa La Hokage seriamente y Ryo responde con una expresión de desconcierto — Un espía se tendría que reunir con él dentro de una semana, es un infiltrado entre los seguidores de Orochimaru...
— Nadie me dijo nada — Reclama la niña levantando su cuerpo de la silla, repentinamente siente algo de presión en el pecho — No creen que sea cierto ¿Verdad?
— Es una gran posibilidad de no sólo capturar a Orochimaru, si no de dar con Sasuke Uchiha...
Ryoko siente la extraña sensación de ardor en la boca del estómago mientras sus puños de contraen a los costados de su cuerpo lastimado. Sabe de qué se trata, suele suceder cuando el nombre de quien fue su amigo es pronunciado, no es una emoción agradable como en la academia.
— El Equipo Siete acudirá a la reunión...
— Hokage-Sama — Ryo interrumpe a su superior, tomando aire porque es una falta de respeto — No podemos enviar a Naruto a una misión como esa, sea o no información confiable — Si bien, planea que suene como una súplica, la oración se asemeja más a una exigencia — He visto lo que pasa si el Zorro se aprovecha de la ira que él puede llegar a sentir. Un sello supresor será simple papiro frente a una cuarta cola... — Ryoko se perturba un poco por la sonrisa de la mujer más poderosa que conoce.
— Es por eso que Yamato está aquí...— Señala la rubia y el susodicho levanta la mano amigable, parado en silencio — ...Y tu también.
Ryoko Hakuno dirige los ojos hacia la única persona dentro de la habitación en la que confía plenamente y que la conoce. Es en busca de alguna especie de aclaración y luz en toda esta neblina que se forma a su alrededor. Kakashi no tiene mucho para decirle realmente, sólo que sabe que logrará cualquier cosa que le asignen hacer.
— Yamato, es usuario de Mokuton — Kakashi interviene, conociendo el camino que deben tomar para borrar los rastros de molestia en la cara de la muchachita — Una habilidad sumamente extraña, herencia del...
— Del Primer Hokage... — Inmediatamente, los ojos gris oscuro de Ryoko brillan en curiosidad. Por lo menos han logrado que se interese en lo que tienen para decirle — Imposible...
— Su afinidad con ese elemento también le da la capacidad de controlar los desplantes del kubbi, pero necesita apoyo de un Ninja con gran capacidad de control de Chakra, y por lejos un Hakuno es la persona indicada para la tarea...
Reizo, parado aún algo apartado, observa la facilidad con la que Kakashi Hatake ha logrado que su nieta colaborase. Las palabras adecuadas y su interés sustituyó la ira que la llenaba por la mención de cierto Sannin y el Uchiha. Entiende entonces que sus métodos, funcionales para Raiden o para él mismo, tal vez no servirán correctamente con ella.
— Yo, haré lo que se considere mejor para mi equipo, aunque no estoy de acuerdo en exponer a Naruto a cualquier ataque de Akatsuki — Dice la castaña — Y mi control de Chakra es...
— Excelente... — Reizo interviene, serio e imperturbable, sin mirarla, aclarando las cosas para Yamato, quien ha estado asintiendo ante las palabras de todos — Tiene un pequeño problema con su flujo de energía ahora, y aún así utiliza una prolija técnica de combate sensorial... los días que falten antes de la misión me encargaré de liberar los conductos de Chakra mientras trabaja para ser capaz de ayudar...
La mirada de Ryo puede decir mucho, su expresión atónita en el rostro es un claro ejemplo. Reizo conoce su condición, no le sorprende, después de todo se encargó de ello antes del gran torneo hace años, lo que realmente le saca de su zona de confort es la confianza con la que afirma sus palabras. No cree en ellas, mucho menos ahora, luego de toda esa tortura y los años de rechazo.
— ¿Estás de acuerdo? — Lady Tsunade le pregunta poniendo sus manos bien cuidadas sobre sus hombros.
— Si servirá para mantener seguro a mi equipo, cuente conmigo... — Es lo que responde, sin estar segura sobre sus decisiones.
