CONFIANZA, SECTUMSEMPRA, BEZOAR, MUERTE
Confianza.
Cinco minutos antes de la hora pactada para nuestro encuentro llegué a la Torre de Astronomía, no tenía apetito, lo único que ronda mi cabeza es saber qué demonios trama Malfoy y para mí descontento Pansy...
Camino de un lado a otro, barajando la mejor manera de abordar el tema, quiero que sepa que puede confiar en mí y que a pesar de ser del lado contrario puede ser de ayuda para la causa y así derrotar a Voldemort.
El eco de unos pasos me indica que ella ya está aquí, diez minutos tarde...
— Hola, disculpa la tardanza...— saluda acercándose para darme un beso.
— No te preocupes, yo vine antes, porque no me presenté a la cena— explico— Pans necesito hablar contigo sobre lo que pasó hoy con Katie Bell— ella se me queda viendo y aunque trata de disimular su nerviosismo no lo logra del todo.
— ¿Y yo qué tengo que ver con eso?— dice un poco a la defensiva.
— Te ví salir de las Tres Escobas con paso apresurado y en tu rostro se reflejaba miedo, nervios... Ni siquiera tomaste mucho en cuenta que con quien chocaste fue conmigo...— comento tranquilamente.
— Tenía prisa, además no te creas tan importante como para hacerte reverencia cada que te veo— dice en tono molesto dándome la espalda.
No quiere tener contacto visual conmigo porque sabe que sabré descifrar qué está pasando... Suspiro y me acerco a ella por la espalda rodeándo su cintura con mis brazos, mientras ella se recarga a mí, sacando un suspiro lento de sus labios...
— Orquídea, dime qué pasa, qué te preocupa, confía en mí, yo estoy aquí para ayudarte en lo que pueda, te amo y lo que menos deseo es que sufras o que alguien te haga daño...— comienzo bajito cerca de su oído.
Voltea y se acurruca en mi pecho abrazándome fuerte como tratando de retenerme...
— El señor oscuro nos encargó una misión a Theo, Draco, Blaise y a mí...— dice resignada— debemos buscar la manera de que un grupo de mortífagos entren al colegio y a Draco le encargaron...— titubea si decir o no.
Acarició su espalda y depósito un beso en su coronilla...
— Esto que voy a decirte es muy delicado y difícil para mí, en mi círculo esto se considera traición— por fin sus ojos se conectaron con los míos— el señor oscuro quiere que Draco asesine a Dumbledore...— esto no me lo esperaba, la noticia me ha caído como balde de agua fría...
La vuelvo a envolver con mis brazos tratando de transmitirle que estaré para ella las veces que me necesité, a pesar de que el corazón se me ha partido al saber que ella está tan involucrada en el lado oscuro, tengo la certeza de que la amó y por ese amor estoy dispuesto a salvarla de ese mundo del que forma parte.
— Podemos sacarle provecho al hecho de que seas un mortífago...— una idea viene a mí mente— tú puedes darnos información a los de la Orden para derrocar a Voldemort— digo apartandola un poco de mí abrazo— escucha, Dumbledore me ha estado instruyendo sobre los horrocruxes, Voldemort los creó para guardar una parte de su alma y así ser inmortal, si logramos destruirlos el muere.
— Me parece que una vez escuche hablar de eso a mi padre, puedo tratar de conseguir más información...— me ve a los ojos y los suyos están cristalinos— Harry, esto se pondrá aún peor, una guerra se avecina, y si Draco cumple con su parte de la misión Hogwarts estará en poder del señor oscuro— suspira tratando de retener las lágrimas— mis prejuicios aún siguen en mí, pues es complicado que de la noche a la mañana los dejé atrás, desde niña me enseñaron que los muggles y los sangre sucia son escorias que contaminan nuestro mundo— por primera vez tocamos ese tema.
— Lo sé, pero ten en cuenta también que muggles, sangre sucia, sangre pura, mestizos... Todos somos iguales, personas que sienten, tienen familia y que son como son porque así nacieron nadie escogió ser mago o bruja, squib o sangre sucia. Ayúdame a que nuestro mundo no sufra las consecuencias de prejuicios infundados que sólo traerán muerte, caos y dolor...— digo tomando su rostro entre mis manos— hazlo por nuestro amor, por que podamos vivir en paz sin que nadie nos impida amarnos...
— Está bien, te ayudaré, pasando información a la Orden, ten en cuenta que únicamente tomó este riesgo por ti— dice acariciando mi mejilla.
Volvemos a fundirnos en un abrazo, está vez confiando aún más el uno en el otro...
Sectumsempra.
En vacaciones de Navidad las pasé casi siempre en la biblioteca de la familia, buscando información sobre los horrocruxes, para mí desgracia no encontré absolutamente nada...
Trate de entran a la habitación de mis padres a ver si ahí mi padre escondía algo, en el armario encontré un baúl, cerrado con un hechizo bastante fuerte que me fue imposible abrir, y en el despacho no encontré más que papeles de sus negocios y una copia del contrato matrimonial entre Draco y yo, me lo llevé para ver si existe algún modo de que no se llevé a cabo.
De regreso a Hogwarts, le comunique a Harry de mi fallida investigación. Los pequeños momentos que pasábamos juntos eran un escape para no pensar en los problemas que se venían encima.
Con respecto al armario evanescente por fin Draco comenzó con su reparación, Theo encontró un hechizo en un libro que había en su biblioteca... Blaise nos puso al tanto que su madre viajó a Italia al parecer en busca de más seguidores...
Sentada en la mesa de Slytherin juego con mi puré de patatas, es la hora de almuerzo pero mi apetito ha desaparecido... Un momento después siento la presencia de Harry entrando por la puerta del Gran Comedor, viene acompañado de Granger y la comadreja... El pelirrojo le señala unos puestos más allá de donde ellos están, dirijo mi vista hacía donde señala, es Katie Bell ha vuelto... Harry se pone de pie, le dirige unas cuantas palabras pero la chica se queda como de piedra con la vista puesta en la puerta del Gran Comedor...
Draco se le queda viendo fijamente y Potter pone cara de que ha descubierto algo novedoso, y es que yo no negué ni confirme que Draco fue el responsable de lo que pasó con el collar... El rubio da la vuelta y se pierde entre la multitud de estudiantes que entran y salen del lugar, Harry apresura sus pasos para alcanzar a Draco dejando con la palabra en la boca a sus amigos.
Les doy un margen de tiempo para no levantar sospechas, una vez lo creó prudente me pongo de pie. Sé exactamente dónde se dirige Draco.
Cuando llegó al umbral de la puerta del baño de chicas del segundo piso, reverbera en un eco la voz de Harry pronunciado un hechizo que jamás escuché...
— ¡Sectumsempra!...— y el cuerpo de Draco cae al suelo.
En su cuerpo han empezado a aparecer cortes que sangran una barbaridad, el rubio jadea por el dolor que seguro está sintiendo. Harry ha quedado pálido y asustado por lo que pasó.
— Yo-yo no quise hacerlo, no sabía...— tartamudea.
Preocupada por el estado de mi amigo me dejó caer a su lado, está pálido y su piel se ha tornado fría... Agudizando mis oídos escucho que alguien se aproxima...
— Harry, vete yo me haré cargo, nos vemos en la Torre a la hora acordada— una vez escucha mi voz sale del trance, está asustado— ¡Ya, mueve el culo Potter que alguien viene!— le apresuró, asiente y se va...
Unos minutos después aparece por la puerta el profesor Snape que inmediatamente saca su varita y recita un hechizo que hace que las heridas se cierren y la sangre deja de brotar...
Tres días después Draco salió de la enfermería ya completamente sano... Snape tuvo que decir que había tenido un accidente en la clase de Defensa contra las Artes Oscuras.
Bezoar.
Luego del incidente con ese hechizo que encontré en el libro del príncipe mestizo, Pansy me aconsejó que lo tirará, pues al parecer el dichoso hechizo es de magia oscura.
Mis intentos por recuperar el verdadero recuerdo del profesor Slughorn siguen en pie. Espero muy pronto recuperarlo.
Luego de estar un rato con Pansy en la Torre de Astronomía, volví a la sala común, Hermy estaba leyendo frente a la chimenea y me dijo que Ron había subido a dormir, me despedí de ella y subí para encontrarme a un Ron con la mirada perdida, suspirando y observando la luna por la ventana...
— Oh Harry, la luna es tan bella, igual a ella...— dice en tono meloso.
— ¿De quién hablas Ron?— preguntó observando que a su alrededor hay envolturas de calderos de chocolate.
— De Romilda Vane, es muy hermosa, parece una ninfa de los bosques— dice suspirando.
¡Claro! Los calderos de chocolate tenían amortentia...
— Vamos amigo, te llevaré...—
— ¿Con mi Romilda?...— habla interrumpiendo lo que iba a decir.
— Mmm sí claro, vamos con Romilda...— le sigo el juego levantandolo del suelo.
Por todo el camino lo arrastro hasta llegar a la oficina del profesor Slughorn, tocó su puerta y le anuncio lo que pasa con el pelirrojo...
— Harry muchacho, tú hubieras hecho en un santiamén la poción para contrarrestar los efectos de la amortentia— dice sacando ingredientes y vertiendolos en una copa de cristal.
— Quise traerlo con un experto... Por cierto, me disculpo nuevamente por el incidente de la otra vez profesor.
— Pierde cuidado muchacho...— resta importancia.
Le da la copa a Ron que la bebe de inmediato, y en segundos despierta del trance de amor en el que estaba.
— ¡Por Merlín esas chicas van a matarme!— dramatiza el pelirrojo.
El profesor nos ofrece un vaso de hidromiel para que a Ron se le pase el mal sabor de boca... Sin perder tiempo mi amigo toma un trago de la bebida cayendo al suelo convulsionando...
— ¡Por las barbas de Merlín!— dice asustado el viejo profesor.
— ¡Ron, Ron reacciona! Profesor haga algo...— lo instó pero él está entre asustado y sin saber que hacer...
Ahí recuerdo el bezoar, me levanto del suelo y comienzo a buscarlo, una vez lo encuentro me apresuró a meterlo en la boca de Ron para hacerlo que lo mastique y tragué.
Cuando Ron vuelve a respirar el alivio me embarga.
Al día siguiente muy temprano en la mañana, el profesor Dumbledore, Mcgonagall, Snape y Madame Pomfrey vienen a ver el estado de Ron.
— Muy acertado de tu parte darle un Bezoar al señor Weasley— halaga Dumbledore.
— Buenos días...— saluda Slughorn entrando a la enfermería cargando la botella de hidromiel.
— ¿Me permites Horace?— Dumbledore alarga su mano para alcanzar la botella— sí, el líquido tiene un sutil olor a regaliz cuando no está envenenada— explica mientras huele el contenido— está envuelta para regalo, ¿para quién Horace?
— Ah sí, era un regalo para tí...— todos se sorprenden.
Bajo la mirada y maldigo mentalmente... Seguro fueron los Slytherin en un intento por asesinar al director... Me siento culpable puesto que sé quiénes están detrás de ese envenenamiento, soy cómplice por no poder hablar...
Ron se recuperó satisfactoriamente y una semana después le daban el alta de la enfermería...
Muerte.
30 de Junio de 1997.
El curso prácticamente estaba por terminar, luego del envenamiento de la comadreja Harry pudo conseguir el recuerdo del viejo Slughorn y oh sorpresa Voldy tuvo la brillante idea de crear seis horrocruxes... Si que está más loco que una cabra.
En fin, el armario evanescente ya está reparado y listo, hace unos días Draco envío una carta a su padre avisando que esa parte del plan ya estaba hecha. Por lo que sé hoy por la noche los mortífagos entrarán a Hogwarts.
Luego del desayuno le hablé a Harry por medio de mis pensamientos, él siempre mantiene la mente abierta, para encontrarnos en los linderos del Bosque Prohibido para conversar sobre lo que se hará con respecto a los mortífagos...
A unos metros de llegar al lugar pactado lo divisó está de espaldas a mí, de brazos cruzados y sus pensamientos están revueltos... Sigilosa como siempre me acerco a él y lo abrazo desde atrás...
— Hola— saludo dejando un beso en su mejilla.
— Hola hermosa, no te escuche llegar...— yo sonrió por como me ha llamado.
— Lo sé, siempre tan distraído— doy unos pasos para quedar frente a él.
Sin esperar nada más, me toma por la nuca y me acerca para juntar nuestros labios... No es la primera vez que nos besamos pero la misma sensación cálida embarga todo mi ser cuando pruebo sus labios... Me separo de él a regañadientes pues hay cosas más importantes...
— Hoy por la noche será el ataque al colegio...— suelto directa y sin anestesia.
— Vaya tan directa como siempre...— dice con una media sonrisa— bien, avisaré a los chicos para que estén listos, y que el ED también de prepare.
— Harry quienes vienen son mortífagos, magos muy peligrosos que no se medirán a la hora de hacer daño, yo trataré de ayudarte sutilmente, si alguno de ellos me ve del lado de ustedes estoy frita— le recuerdo.
Él me abraza y yo se lo correspondo aspirando su aroma, pues esto puede tomarse como una despedida...
— Cuídate mucho Orquídea, no quiero que nada malo te suceda— susurra a mi oído— te amo, tú eres mi razón de vivir, sin ti no soy nada...— por su tono de voz puedo notar que está reteniendo el llanto.
— Shh, todo estará bien, cuídate tú también, te prohibo que algo te pase... Te amo— nos despedimos con unos cuantos besos más y cada quien toma su rumbo, a esperar el momento en que el caos se desate.
El día fue pasando demasiado rápido para mí gusto, después del pequeño encuentro que tuvimos, no volví a ver a Harry, no se presentó al almuerzo. Sólo ví a la rata de biblioteca y al zanahorio, y por sus caras supe que el azabache los puso al tanto de lo que pasará dentro de unas horas.
A la hora de la cena Mcgonagall anunció que nos fuéramos directo a nuestras habitaciones y no saliéramos por nada del mundo, a los prefectos y premios anuales se les asignó cuidar de los niños de primer año.
El reloj marco las 22:00 hrs, me puse un jeans negro, zapatos bajos y blusa de manga larga igualmente negra, tomé mi varita y salí para encontrarme con los chicos. Ya cada uno sabía lo que debía hacer... Draco iría a la Sala de Menesteres, Theo al Gran Comedor, Blaise estaría en el pasillo que conectaba el sexto con el séptimo piso y yo iría a la Torre de Astronomía ha colocar la barrera mágica que sólo puede ser cruzada si portas la marca tenebrosa.
Cada quien llegó a su posición cuidando que ni los de la Orden y los del ED nos vieran...
Fui conciente de que los mortífagos ya habían ingresado cuando a lo lejos escuche el estruendo que provocaban los hechizos y los gritos de los alumnos que ya sabían que habían intrusos en Hogwarts...
Gibbon, Rowle, Greyback y Draco aparecieron por el pasillo que daba al pie de las escaleras para subir a la Torre, traspasaron la barrera y Gibbon convocó la marca tenebrosa en el cielo.
— Dumbledore no está en el castillo...— dice nervioso el rubio.
— ¿Qué? Mierda, ¿y ahora qué haremos?— pregunté alterada.
En eso escuchamos como alguien aterrizaba cerca de la barandilla... Era Dumbledore.
En cuanto Draco lo vió lo desarmó...
— Joven Malfoy, parece que tiene visitas...— dice con dificultad el viejo— señorita Parkinson, buenas noches— saluda asintiendo con la cabeza— ¿vas a matarme Draco?— tira la pregunta como si preguntará por el clima.
— No tengo elección...— dice Draco con la voz ahogada— yo planee lo del collar y lo de la hidromiel envenenada— abro los ojos sorprendida.
¿Por qué demonios le dice que fue él?
— Yo puedo ayudarte Draco y a usted también Pansy...— de dirige a mí.
Ahora que lo veo de frente, se ve débil y pálido, una escoba está tirada a un lado y hay otra pero sólo se ve una parte es como si fuera... ¡Mierda! Harry está con él, seguro lleva puesta su capa de invisibilidad.
— Ya dejemos la charla innecesaria, si tú no lo matas lo haré yo— da un paso al frente el asqueroso licántropo de Greyback pero es detenido por Yaxley.
— El señor Tenebroso dijo que debía ser Malfoy quien lo asesinara— hablo Yaxley.
Draco apunta al viejo pero en sus ojos veo la indecisión y el miedo, jamás a convocado la maldición asesina... Nos toma por sorpresa cuando aparece Snape ondeando su capa negra y su cara de odio al mundo...
— Severus, por favor...— habla el viejo y ambos no se dejan de ver.
— ¡Avada kedavra!— las palabras salen de su boca sin titubear y el cuerpo inerte de Albus Dumbledore cae al vacío bajo la luz de la marca tenebrosa.
Snape nos ordena que salgamos de ahí lo más rápido posible, tomó a Draco del brazo y lo arrastro escaleras abajo, y apuro a los demás pues si Harry está ahí y es descubierto pueden hacerle algo.
En los pasillos la batalla sigue entre los miembros de la Orden, el ED y algunos mortífagos, sin embargo, Snape también les ordena salir del castillo.
Al dar la vuelta por el pasillo que da al recuento pude ver la silueta de Harry con varita en mano. Uno de los Carrow le lanza una maldición por la espalda que es desviada por el escudo protector que convoque mentalmente.
Ya en las puertas me separo de Draco y convocó un hechizo desilusionador, los demás ya han desaparecido rumbo a la mansión Malfoy.
Veo como Harry lanza hechizos a Snape pero éste los rechaza fácilmente... ¡Cierra la mente Potter! Grito mentalmente... Snape lanza una maldición que lo tira al suelo y se da la vuelta para ir a la puerta y desaparece...
Me acerco a Harry, está con la mejilla roja donde le dió el hechizo... Aturdido enfoca su vista en mí...
— ¿Pans qué haces aquí? Debes irte antes de que alguien te vea...— dice incorporándose.
— ¿Estás bien? Quería asegurarme que no te había pasado nada grave...
— Sí, estoy bien, vete y por favor cuídate— me empuja hacia la puerta y me da un beso rápido en los labios.
— Te amo, cuídate tú también...— desaparezco con un nudo en la garganta y con el presentimiento de que no lo veré en mucho tiempo.
