LA BOLA DE CRISTAL
"Otra fuga masiva de Azkaban"
Al menos una docena de mortífagos escaparon anoche de las celdas de máxima seguridad de la prisión de Azkaban.
El Ministerio de Magia ha evitado brindar cualquier tipo de declaración a medios de comunicación.
Sin embargo, para nadie es un misterio que Él-que-no-debe-ser-nombrado ha recobrado fuerzas y sus aliados también.
Dejó a un lado la edición de "El Quisquilloso", que llegó ayer por medio de una lechuza. Desde el ataque en que Dumbledore falleció no he salido a ningún lado, ya que según me contaron un hechizo protector se selló cuando mi tía me "acogió" en su casa, sin embargo, este perderá su efecto al yo cumplir la mayoría de edad...
Mis tíos ya están al tanto de la situación en el mundo mágico y la Orden ha decidido que lo mejor es que ellos se vayan antes de mi traslado de casa. Me recuesto en la pequeña cama y suspiro, Pansy ha venido a mis pensamientos como siempre desde que no la veo...
La extraño mucho. Unos días antes del ataque a la escuela me dió una bola de cristal, según me contó, sirve para comunicarnos, sólo se pronuncia el nombre de quién tiene la otra bola de cristal, está brillará y aparecerá la imagen del otro... Me advirtió que sería ella quien se pusiera en contacto conmigo, pero siento que ha pasado una eternidad desde la última vez que la ví...
Cierro los ojos un momento y el sueño me vence...
Desde la última vez que ví a Harry no he tenido oportunidad de contactarme con él, si no estoy en casa, estoy en la mansión Malfoy, pues el señor Tenebroso nos ha encomendado prepararnos para ser parte de los grupos de cazadores, como él los llama.
Estos cazadores, se encargarán de ir a Londres muggle a sembrar el terror y el caos, traer prisioneros para satisfacer los placeres sádicos y sexuales de los mortífagos. Así mismo también, se harán redadas en la parte mágica en busca de sangres sucias, mestizos y traidores a la sangre...
Voldemort ha llegado a apoderarse del Ministerio, todo con tal de mantener vigilado a Harry, ese es su principal objetivo, atraparlo y asesinarlo.
El plop en mi habitación me anuncio la llegada de uno de los elfos...
— Señorita Parkinson, su madre la solicita en el despacho— comunicó el viejo elfo llamado Brink que pertenece a mi madre.
Me levanté a regañadientes de mi cama y me dirigí hacía el despacho...
Toqué la puerta y la voz de mi madre se escuchó dándome el pase.
— ¿Me necesitas madre?— pregunté.
Su cara seria mucho más que de costumbre me extrañó mucho...
— Tú padre vuelve de Azkaban hoy por la tarde— asiento pues ya estaba al tanto de la fuga que el señor Tenebroso ordenó.
El padre de Draco y el de Theo también salieron junto con otros hombres seguidores del señor oscuro.
— También estará por aquí en unos días el hermano de tú padre, Maximus...— ahora entiendo la cara rara y la tensión que rodea a mi madre.
Maximus Parkinson, hermano mayor de mi padre, un hombre misterioso, sádico y fanático de las artes oscuras. Experto en la legeremancia pero lo es más en la oclumancia, pocionista, y creador de hechizos de magia oscura en latín.
De cabello negro liso, de complexión delgada, alto y sus ojos son de un color amarillo, muy poco comunes, pero que te miran intensamente que sentirás como si atravesará tu piel.
La última vez que lo ví yo tenía unos 5 años, luego desapareció sin dar señales de vida, según mi padre a Maximus le gustaba viajar por el mundo para descubrir nuevas formas de crear hechizos o nuevos ingredientes que potenciaran los efectos de las pociones...
— ¿Y por qué precisamente ahora es que vuelve?— preguntó.
— Porque está dispuesto a brindarle sus conocimientos al señor Tenebroso para doblegar a los que contaminan nuestra sociedad— dice en tono solemne.
Mientras yo siento que el estómago se me revuelve al escuchar eso. Ese hombre no se medirá a la hora de torturar o matar a alguien...
— En cuanto tú padre venga nos iremos a la mansión Malfoy, el señor oscuro nos ha convocado a reunión, tiene algunas órdenes que debemos cumplir— asiento poniéndome de pie para ir a cambiarme de ropa.
Tal vez luego de la dichosa reunión puedo contactar a Harry, muero de ganas por verlo...
Uno de los elfos de la familia Malfoy nos indica que pasemos directamente al salón-comedor, donde la mayoría de los aliados más cercanos al señor Tenebroso aguardan que él haga acto de presencia.
Mi padre regreso de prisión más loco que de costumbre, más delgado y demacrado, las ojeras bajo sus ojos lo hacían ver aún peor. El señor Malfoy y el señor Nott no estaban tan diferentes que digamos.
Estaban hechos un verdadero asco, nada se les parecía a los hombres galantes y orgullosos que vestían con ropas costosas y caminaban deseando que todos les besaramos el culo...
Mis padres y yo tomamos asiento muy cerca de Blaise y su madre. Las puertas del salón volvieron a ser abiertas, está vez la figura de Lord Voldemort ingresaba y a su lado su inseparable y asquerosa serpiente...
Voldy comenzó con su discurso de siempre, el poder, los sangre sucia, los muggles, bla, bla, bla...
La verdad es que este sin nariz ya me estaba hartando con su palabrería barata, sin embargo, había quienes lo idolatraban, como la cabra loca de Bellatrix, esa mujer era capaz de todo por su señor...
— Potter será trasladado unos días antes de que sea su cumpleaños...— la voz de Snape pronunciando su apellido me hizo salir de mis pensamientos.
— En el Ministerio se dice que el niño Potter será trasladado el día en que cumpla la mayoría de edad— contraataca Yaxley.
— Severus...— volvió su mirada roja hacía él.
— Mi información es confiable mi señor, directo de un miembro de la Orden— dice Snape, es un maldito.
Debo poner al tanto de esto a Harry y así tomen medidas a la hora del traslado... Voldy se pone de pie a caminar alrededor de la mesa donde estamos...
— Mi varita es inservible para atacar a Potter, así que necesito otra para usar...— sisea muy cerca de dónde estoy yo— ¿quién tendrá el honor de darme su varita?— camina unos puestos más allá y se detiene— ¿qué hay de tí Lucius?— se nota que el rubio está tenso— dame tu varita...— alarga su mano para tomar la varita.
Desde el ataque a Hogwarts y la muerte de Dumbledore el señor Tenebroso se ha ensañado aún más con los Malfoy, temo por la vida de Draco y de Cissy, ambos son el objeto perfecto para cobrarse las ineptitudes que ha cometido Lucius...
Luego de la "cena" de la serpiente de Voldy, nos ordenó acudir a una "misión" con la loca de Bellatrix, sería la primera experiencia como mortífagos... Los cuatro estábamos nerviosos, lo admito, hasta el momento no habíamos hecho gran cosa y está vez veríamos en realidad lo que implica ser parte de los súbditos de Lord Voldemort...
El traslado estaba previsto para dentro de una semana, Moody no me dió ningún detalle de cómo sería, sólo dijo que estuviera listo. Mis tíos se irían ese mismo día por la tarde...
Me siento asfixiado de estar entre estás cuatro paredes y lo peor es que sin saber nada de mi Orquídea... Desde hace una semana la preocupación me ha invadido y no me ha dado tregua...
Ese día me había quedado dormido sin darme cuenta, no sé cuanto tiempo después, desperté de pronto invadido por un terror que me paralizó todo el cuerpo...
El corazón me latía muy fuerte que parecía querer salirse de mi pecho, un sudor helado perlo mi frente y la respiración se volvió agitada y luego de un rato me desmayé.
Todo se volvió negro y para cuando desperté el terror me había abandonado y la incertidumbre se dió pasó, a la par de la preocupación y un presentimiento de que algo malo le pasó a mi Pansy...
Una luz color blanco me dió de lleno en los ojos e hizo que saliera de mis pensamientos... Era la bola de cristal. Rápidamente me levanté de la cama y la tomé entre mi mano...
— ¿Pansy?...— pregunté, de inmediato la imagen de su rostro apareció reflejado en la bola de cristal.
— Hola Harry...— su voz me provocó un escalofrío y el corazón volvió a latir de emoción por ella— no tengo mucho tiempo, ¿estás bien, aún estás en casa de tus tíos?— pregunto un tanto de prisa.
— Sí aún estoy aquí con mis tíos, me avisaron que el traslado será en una semana. ¿Y tú cómo estás? He estado muy preocupado por tí, ¿pasó algo que deba saber?
Noté como su semblante se tenso y bajo la cabeza para evitar que nuestras miradas se conectarán...
— Pansy dime la verdad, hace unos días un terror me invadió, hasta el punto de desmayarme...
— Me castigaron por no cumplir una orden...— me interrumpe— fuimos a Castle Combe del condado de Wiltshire, un pueblo donde habitan muggles, nuestro objetivo era matarlos a todos...— comenta con los ojos anegados en lágrimas— Draco, Theo, Blaise y yo tratamos de pasar desapercibidos pero en un momento Bellatrix apareció con cuatro niños que lloraban por sus padres...— mi Pans quisiera poder abrazarla— ella nos ordenó matarlos, diciendo que era nuestro deber y que esos niños eran una aberración... Yo, no pude Harry, no fuí capaz de invocar la maldición asesina...— me dice con unas lágrimas escapando por fin de sus ojos.
— Shhh, mi Orquídea, lo sé, ¡maldición me siento impotente al estar lejos de tí!— digo desesperado, ella niega con la cabeza y suspira para tratar de no llorar más.
— Al volver a la mansión Malfoy, Bellatrix nos dirigió a las mazmorras de la mansión y ahí nos castigo... Por favor ten cuidado en el traslado, escuche en una reunión que ellos están esperando ese día para atacarte, en cuanto pueda me vuelvo a poner en contacto contigo, te amo Harry y te extraño mucho cuatro ojos— trató de sonreír por eso último pero no puedo.
— Orquídea cuídate tú también, por favor, te amo...— le digo sincero— y te extraño como un condenado.
— Lo sé, puedo sentirlo, ¿recuerdas?— comenta enseñando el collar que le regalé— debo irme...— dice en tono triste— cuídate, te amo.
— Yo también te amo...— sin darme tiempo de más la imagen se desvanece y la bola de cristal deja de brillar.
¡Mierda! Quisiera haber podido abrazarla y reconfortarla, protegerla entre mis brazos... Deliberadamente omitió qué tipo de castigo le puso la loca esa de Bellatrix, sé que lo hizo para no preocuparme más pero es imposible, cada poro de mi cuerpo siente cuando ella está sufriendo...
Suspiro y guardo la bola de cristal en mi mochila, pasará otro largo tiempo para que ella pueda hablarme...
