Estoy segura que el grito que salió de mi garganta se escuchó aquí y en Londres, caí de rodillas sosteniendo entre mi mano el collar, mis ojos se abrieron de la sorpresa al ver como el color negro iba apoderándose del cuarzo hasta cubrirlo por completo.

La puerta de la habitación se abrió de pronto, y en tromba con varita en mano ingresaron Blaise, Daphne, Vladimir y Katya...

La última al verme en el suelo con lágrimas en los ojos, se acercó a mí, acunando mi rostro entre sus manos...

— Pansy cariño, ¿qué pasa?— dijo en ese tono tan suyo desprendiendo ternura.

— Harry...— mi voz salió en un susurro y afectada por el llanto— algo le sucedió a Harry, debo ir a Londres de inmediato— ella asintió.

— Daph cariño termina de empacar las cosas de Pansy, Vladimir empaca una maleta para mí también, Blaise tú haz lo mismo con tus cosas y las de Daphne, nos iremos con Pansy.

Al terminar de hablar todos corrieron a hacer lo que Katya había ordenado.

— ¿Qué pasará con las niñas?— digo sorbiendo por la nariz.

— Es mejor que ellas se queden aquí con Tory y Vladimir, no sabemos que podemos encontrar una vez lleguemos a Londres— asiento incapaz de pronunciar palabra alguna.

Katya tiene razón, mis niñas estarán protegidas aquí... ¡Por Merlín! Sólo espero que Harry esté bien. Trato de convencerme a mí misma que así será pero la maldita opresión en el pecho me dice todo lo contrario.

— Ya todo está listo querida— anuncia Vladimir— mandé un patronus a Tory explicando un poco de la situación— explica.

Blaise entra en ese momento por la puerta.

— Lo mejor será ir por la red flu a la casa de Draco, yo estoy autorizado para entrar por la chimenea y puedo llevar invitados— nosotros asentimos— Hermione nos ayudará con lo del registro de ingreso en el Ministerio y así averiguaremos qué sucedió con Potter.

Una vez estamos todos listos con nuestras maletas, nos disponemos a marcharnos. Vladimir se despide de su esposa, su hija y Blaise para luego acercarse a mí.

— No te preocupes por las niñas Tory sabrá que decirles y estarán bien cuidadas.

— Lo sé y de nuevo gracias por todo— digo y luego le doy un abrazo que me calma un poco los nervios.

Nos introducimos a la chimenea, Blaise toma los polvos flu y dice nuestro destino.

— Mansión Malfoy, Londres...— y las llamas verdes nos envuelven desapareciendo al instante.


¡Mierda! El tal Maximus se nos escapó, me apresuró a llegar donde está Róger, su cuello está totalmente rojo, sus pupilas dilatadas y los ojos inyectados en sangre... Ha muerto, al parecer el hechizo que lanzó Parkinson era una forma de ahogamiento.

De inmediato me incorporó y me acerco donde Harry ha caído, al parecer está inconciente, al llevar mis dedos para comprobar su pulso, se nota bajó y su piel está caliente como si tuviera fiebre...

En ese momento Kingsley y otro grupo de aurores aparece en el lugar.

— ¿Ron qué ha pasado?— pregunta el Ministro.

Le explicó brevemente lo que sucedió.

—... Debemos llevar de inmediato a Harry a San Mungo, no sé qué reacciones pueda tener el hechizo que lanzó Parkinson.

— Bien, vete ya con él, que lo atiendan a la brevedad, yo me encargaré de lo demás— asiento y sin esperar nada más nos aparezco a ambos en San Mungo.

Una vez lo ingresan a una habitación para revisar su estado, yo me quedó en el pasillo esperando a que el medimago salga...

Sólo esperó que Harry esté bien. Invocó mi patronus y lo mandó a la mansión Malfoy para avisar lo que sucedió...


— Hola bebé, yo soy tú papá, mamá y yo te esperamos con muchas ansias— depósito un beso en la barriga de mi castaña.

Ella ríe y acaricia mi cabello. Un estruendo proveniente de la sala nos sobresalta, me pongo de pie con varita en mano.

— Quédate aquí amor, iré a ver qué fue eso— le digo en un tono que no admite reclamos.

Dirijo mis pasos sigiloso por el pasillo que da de la terraza a la sala...

— Blaise imbécil quítate de encima de mí...— a unos pasos de la puerta, escucho la voz de ¿Pansy?

— Ay estúpida no ves que tú maleta me cayó encima...— responde Blaise.

— Ya niños por favor...— terminó de llegar y me encuentro la imagen de una Daphne conteniendo la risa por como Pansy está tirada en el suelo con Blaise encima y a su vez una maleta encima de Blaise...

— ¿Katya...?— preguntó haciendo que todos se me queden viendo asustados— ¿Qué hacen aquí?

Pansy se apresura a quitar a Blaise de encima para ponerse de pie y tirándose a mis brazos...

— Es Harry, creó que le ha pasado algo malo, en esa misión a la que fue enviado— dice rápidamente y con la voz ronca seguro porque ha estado llorando.

— Calma Pans, me pondré en contacto con Weasley a ver si sabe algo— ella asiente.

— Draco...— llama Hermione— ¿qué sucede, dónde estás?— su silueta aparece por el pasillo y abre los ojos sorprendida al ver a Pansy— ¡Por Merlín! Pansy, ¿estás bien?...

Sin embargo, la pelinegra no puede contestar ya que el patronus de un Jack Russell Terrier aparece en la estancia.

— Malfoy, Harry ha sufrido un incidente en la misión de Wiltshire, estamos en San Mungo, en cuanto puedas ven aquí...— cuando ha terminado de dar el mensaje el patronus se desvanece.

Y el llanto de Pansy se hace más fuerte, a Hermione se le han cristalizado los ojos.

— Debemos ir a San Mungo y ver el estado del señor Potter— la voz de Katya nos saca a todos del aturdimiento.

Hermy llama a la elfina que tenemos a nuestro servicio para que llevé las maletas de los visitantes a las habitaciones de huéspedes.

Y rápidamente nos introducimos a la chimenea.


¡Maldita sea! Sabía que esté estúpido presentimiento era por algo malo... Salimos de la chimenea al vestíbulo del hospital, Granger se aproxima a la recepción...

— Disculpe señorita, buscamos a Harry Potter, nos avisaron que está ingresado hace un rato— la chica se apresura a buscar en los papeles que tiene sobre el escritorio.

— El señor Potter está en el quinto piso, habitación 34— la castaña masculla un gracias y toma la delantera para tomar el ascensor.

El corazón me martillea contra el pecho como si quisiera salirse, siento que las piernas me tiemblan...

"Nada puede quebrarme..."

Resuena en mi mente esa frase que hace mucho no repetía, debo ser fuerte para enfrentar lo que sea, debo dejar a un lado el miedo y confiar en que él estará bien...

Al salir del ascensor divisó una cabellera roja, se me retuerce el estómago al evocar la imagen de Ginevra Weasley, sin embargo, me recuerdo que quien está ahí sentado con cara de preocupación es el zanahorio.

— Ron...— lo llama Granger— ¿qué han dicho?

— Aún nada, el medimago no ha salido de ahí, ya lleva como media hora...— sus ojos se dirigen hacía los demás y se detienen en mí— Parkinson...— saluda.

— ¿Weasley qué fue lo que pasó?— pregunta Draco antes de que algo salga de mis labios.

El lanza un sonoro suspiro y comienza a hablar.

— Llegamos al lugar donde estaba el laboratorio ilegal, entramos, desarmamos a cuatro de ellos muy fácilmente, el que quedaba era el líder, un hombre muy misterioso y poseedor de una gran magia, intercambio unas palabras con Harry y...— el pelirrojo se queda a medias como sopesando si seguir o no— le dijo que era tú tío— me señal a mí.

Mi mente procesa lo que ha dicho y cuando todo se aclara abró los ojos sorprendida...

— Maximus Parkinson...— digo casi en un murmullo, Weasley asiente— ¿qué hechizo le lanzó a Harry?— preguntó segura de que fue él quien lo hizo.

— Si no me equivoco las palabras que pronunció fueron nigrum mortem...— llevó mi mano hacía mí boca para tapar el grito que quería salir de mi boca.

¡Mierda! Sé perfectamente que efectos tiene ese hechizo, primero el ritmo cardíaco se vuelve lento y bajo, al tiempo que un fiebre muy fuerte se apodera del cuerpo, la fiebre desencadena los delirios, y por último como un parásito la maldición va carcomiendo la piel poco a poco, hasta que el cuerpo entra en shock y el corazón se detiene por completo...

El corazón me martillea contra el pecho, las piernas se me tambalean y si no es porque Blaise me sostiene al notar que trastabillo, hubiera dado de bruces al suelo.

"Nada puede quebrarme..."

Inhaló, exhaló... Trato de que mis pulsaciones se normalice, debo estar en mis cinco sentidos, mi padre junto con Maximus fueron los creadores de esa maldición.

— Weasley necesito que le digas a los medimagos que no le administren ningún tipo de poción, sino la maldición actuará más rápido, si no estoy mal en estos momentos Harry deberá tener fiebre, luego los delirios y de último el parásito que come carne...— todos a excepción de Draco y Blaise se sorprenden por lo que he dicho— yo tengo que ir a la mansión Parkinson a buscar el libro donde mi padre tenía anotado el contra hechizo.

— Nosotros iremos contigo...— anuncia Draco.

— Vamos Weasley ve y diles lo que te dije...— apuro al pelirrojo— y ustedes muevan su culo, no hay tiempo que perder.

Se despiden de sus mujeres y tomamos rumbo a ese lugar donde prometí no volver... La ancestral y majestuosa mansión Parkinson.