LA MIRADA DE UN DEPREDADOR

Cuando la imagen de Harry se desvanece guardo la bola de cristal en un pequeño bolso que está sellado por un hechizo y que solamente yo puedo abrir.

Aunque sea por un momento lo he visto y la ansiedad que tenía desde hace días menguo un poco... La ansiedad es debido a él, por la preocupación que siente al no saber de mí...

Me recuesto boca abajo en la cama pues aún me duele la espalda... El castigo de Bellatrix fue azotarme con un látigo mágico por ende las heridas son más difíciles de curar, Brink y Tiny los elfos de la casa han hecho un gran esfuerzo para que no quede con tantas cicatrices.

Aún así mi espalda quedará marcada pues aún herida he tenido que salir de "caza" junto con Draco con un escuadrón de mortífagos, a Theo y Blaise los mandaron a otro, pues según Bellatrix así no nos pondremos de acuerdo en no asesinar a nadie...

Sin embargo, sé que un día lo tendré que hacer, tomando en cuenta que así me gane más la confianza de los demás mortífagos y así obtener más información sobre los planes del señor oscuro...

Debo dejar de lado mis momentos de debilidad, no permitiré que la desquiciada de Bellatrix vuelva a ponerme un castigo... En las redadas trataré de ayudar a las personas lo más que pueda y ya sé perfectamente como hacerlo...


27 de Julio de 1997.

Llegó el día de mi traslado, mis tíos se fueron hace unas horas, la casa está completamente vacía... Y así en silencio me permito recordar todo lo que viví en este lugar que nunca consideré mi hogar por como fuí tratado pero que al mismo tiempo me proporcionó la seguridad que dentro de poco llegará a su fin...

En mi mochila llevó mis pertenencias, reviso una última vez para ver que la bola de cristal no se me olvida, esto es el único medio que tengo para saber de Pansy...

El reloj marca las 18:00 hrs, y la puerta principal de la casa se abre dando paso a Hagrid, seguido de Moody, Remus, Tonks, Fred y George, Bill y Fleur, Kingsley, el señor Weasley, Hermione y Ron...

— Mundungus Fletcher, un placer conocerlo señor Potter...— se presenta un hombre de estatura baja y calvo.

Moody comienza a explicar el plan, iremos en parejas volando en escobas, thresthal y Hagrid en la motocicleta que era de Sirius...

— No, eso no puedo permitirlo, sería demasiado peligroso...— la otra parte del plan es que una parte del grupo tomé poción multijugos para ser yo.

— Se los dije, que no iba a estar de acuerdo...— dice Hermione cruzándose de brazos.

— Todos aquí son mayores de edad Potter y todos estuvieron de acuerdo con el plan— dice Moody— Granger...— y siento el jalón en la parte de atrás de mi cabello.

— Demonios Hermione...— sobó la parte donde arranco el moño de cabello que deposita en la poción.

Una vez todos han tomado la poción, nos dan un atuendo para vestir igual para todos...

No habíamos recorrido ni siquiera unos kilómetros cuando el ataque de un grupo de mortífagos nos embosco...

Perdí de vista a los demás pues Hagrid aceleró la motocicleta sin siquiera mirar atrás, alegando que eran las órdenes de Ojo loco...

El cielo se había vuelto gris y a lo lejos se escuchaban los hechizos y los haz de luz que estos emitían... Un hechizo pasó rozando mi lado derecho del rostro, contraataque con un expelliarmus, Hedwig voló delante de mí y el rayo verde que iba directo a impactarme fue recibido por él cayendo en picada, muerto...

Hagrid siguió su camino, debíamos llegar a la casa de los padres de Tonks donde un traslador nos esperaba con dirección a la Madriguera... La cicatriz comenzó a arder y lo ví...

Mi varita actuó sin orden alguna, haciendo que un chorro de luz dorada impidiera el chorro de luz que salía de la varita de Voldemort... Luego de un rato él desapareció y Hagrid cruzó la barrera que protegía la propiedad de la familia Tonks.

Hagrid y yo fuimos los primeros en llegar, poco a poco los demás fueron llegando...

George llegó con una herida en su oreja, al parecer fue hecha con magia oscura, los últimos en llegar fueron Bill y Fleur, con la mala noticia de que Moody también había muerto y que el tal Mundungus escapó como un cobarde cuando vió a Voldemort...

Caminaba de un lado a otro en mi habitación como si estuviera en una jaula, siendo sincera así me sentía últimamente, en una jaula de donde no podía escapar...


Hoy se efectuaría el traslado de Harry, mi padre había salido hace casi tres horas pues él era parte del grupo de mortífagos que atacarían al grupo de la Orden...

El estruendo de la chimenea me anunció la llegada de alguien y cautelosa salí de mi habitación para ver de quién se trataba...

— ¿Lograron atrapar a Potter?— escuche que preguntó mi madre.

— No pudimos, ni siquiera el señor Tenebroso pudo, al parecer la varita no le funcionó...— contestó mi padre frustrado— ¡Brink!...— gritó y el plop de la aparición del elfo se escuchó— tráeme un whisky de fuego— sin decir nada el elfo volvió a desaparecer volviendo al instante con lo que pidió.

— ¿Y cuándo viene Maximus?— preguntó mi madre luego de un momento.

— Mañana por la mañana...— contestó escuetamente mi padre.

Unos pasos que venían en dirección a las escaleras me indicaron que alguien subiría, camine rápida pero sigilosa y me encerré en mi habitación, bloqueando la puerta e insonorizando el lugar...

Tomé la bola de cristal y procedí a llamar a Harry...


Daba vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño, compartía el cuarto con Ron que roncaba profundamente dormido desde hace una hora. De pronto un pequeño brillo proveniente de mi mochila me hizo levantarme...

— Pansy...— pronuncie su nombre y al instante la imagen de su rostro apareció en la superficie de la bola de cristal.

— Harry, ¿te encuentras bien?— preguntó.

— Yo sí...— dije en tono triste y molesto a la vez— Moody murió, George perdió una oreja y Hedwig murió también...

— Oh, amor lo siento tanto...— dice sincera y el corazón me ha saltado de alegría al escuchar como me llamó.

— ¿Y tú estás bien?— preguntó ansioso— ¿no te han vuelto a castigar?

— No, pero si he vuelto a salir a las redadas...— suspira apesumbrada— sin embargo, encontré una manera de ayudar a las personas sin que se den cuenta— comenta con una sonrisa en sus labios.

Ron lanza un sonoro ronquido que me sobresalta y Pansy frunce el ceño, para luego lanzar una risa graciosa...

— Es Ron...— explicó— duerme como si no hubiera un mañana— ella asiente sonriendo— Pans ten cuidado por favor, es muy bueno de tú parte que ayudes a las personas pero cuídate, no quiero que te castiguen o peor que te...

— Shhh, no te preocupes, se cuidarme— interrumpe lo que iba a decir— nadie sospechara de mí, te lo aseguro, ahora debo irme, no vaya ser que venga mi madre o mi padre y vea que la puerta está bloqueada... Te amo cuatro ojos, cuídate...— dice lanzando un beso hacía mí.

— Yo también te amo, cuídate.

— Revisa los periódicos ahí encontrarás la ayuda de la que te hablo...— dice antes de que su imagen desaparezca y la bola de cristal deja de brillar.

Extrañado por eso último pero feliz por haberla visto, el sueño me va llevando, con el último pensamiento dedicado a la chica de cabello negro y ojos verdes...


Los primeros rayos del sol dieron directo en mi rostro, restregue mis ojos y lance un bostezo. Había dormido bastante bien comparado con los días anteriores... Un picoteo en la ventana me hizo levantarme para abrir la ventana, la pequeña lechuza negra ingresó dejando una carta sobre mi mano, emprendiendo el vuelo sin esperar respuesta.

Abrí el sobre y observé la caligrafía de Daphne...

Mi querida Pans:

Sé que es arriesgado de mi parte escribirte pero no pude evitarlo. Los extraño mucho, ya nos hemos instalado en la mansión Greengrass que está aquí en Irlanda.

Papá ha reforzado las defensas en caso de que alguien quiera venir hasta aquí.

Cuídate, cuídense mucho, me moriría si algo les llegará a pasar, los quiero mucho, la lechuza tiene instrucciones de no esperar respuesta de tú parte.

Sé que encontrarás el modo de responder pero por favor hazlo con cuidado.

- D.G

Dobló la carta de mi querida Daph, la extraño mucho desde que se fue, pero me alivia el que ella esté lejos de toda está mierda en la que estamos nosotros, en cuanto vea a los chicos les diré que ella ya está en su mansión protegida...

Me dirijo al baño a tomar una ducha, seguro Brink no tarda en aparecer para curar mi espalda. Terminó con la ducha y procedo a vestirme, con un pantalón jeans negro y una camiseta de manga larga color blanca, dejo mi cabello suelto para que seque...

Un rato después Brink aparece cargando una charola con mi desayuno y la pomada que utiliza para curarme.

— Buenos días Señorita Parkinson— saluda haciendo una reverencia.

— Buenos días Brink, ¿mis padres no están?— preguntó pues si trajo el desayuno hasta aquí es posible que no estén en la mansión.

— No señorita, los señores salieron al Callejón Knockturn por ingredientes que el señor necesita— asiento y él procede a ponerme la pomada y luego se retira en un plop.

Luego de desayunar, tomó un libro y bajo al jardín trasero de la mansión aprovechando que mis padres no están... Me tiró en el césped muy cerca de la fuente que está ahí, abro mi libro y me sumerjo en la lectura.

Diez minutos después, una cola peluda me azota en la cara, haciéndome reír...

— Hola para ti también, Shadow— me observa por un instante con sus ojos de color rojo y se recuesta en mi regazo, en señal de que lo acaricie.

Shadow es una especie de lobo mágico de pelaje negro y ojos rojos... Mi abuelo Casius Parkinson cuando yo tenía unos cuatro años, me contó la conexión que tienen los Parkinson con los lobos descendientes de la Madre Luna, según dice, uno de nuestros antepasados se había introducido a un bosque en las afueras de Holanda, para investigar una rara planta que crecía en ese lugar, al llegar a un claro vió como la cría de un lobo estaba atrapada en una trampa, él se acercó sigiloso y logró zafarlo de la trampa.

El pequeño lobo agradeciendo el gesto, le lamió la mejilla, su madre una gran loba color blanco y ojos azules, presenció el acto de bondad que tuvo mi antepasado para con su cría. La Madre Luna en agradecimiento le prometió que sus descendientes serían los protectores de sus descendientes.

Desde entonces, cada nuevo miembro de la familia Parkinson recibe como obsequio una cría de lobo que será su protector hasta el día en que uno de los dos muera...

— ¿Qué pasa Shadow?— preguntó al ver como se levanta en guardia observando hacía la mansión.

Dirijo mi vista hacía los ventanales del segundo piso y diviso la figura de un hombre, alto de cabello negro y con una copa de whisky de fuego en la mano...

Lo reconozco por el color de sus ojos, es el hermano de mi padre, Maximus...

— Calma Shadow...— digo al tiempo en que acarició su cabeza, sin embargo, no baja la guardia.

Pues esos ojos amarillos, los ojos de depredador, me observan sin parpadear, salvajes y con lascivia, haciendo que un escalofrío recorra mi columna vertebral.

Su escrutinio termina cuando mi padre llega a su lado, saludandolo con un abrazo, mientras yo aprovecho a ingresar a la mansión con Shadow a mi lado y encerrarme en mi habitación.