FRAGMENTOS DE MI ALMA
01 de Septiembre de 1997.
Solamente Theo, Blaise y Draco volvieron a Hogwarts, el señor Tenebroso me dió el "honor" de ser líder de un escuadrón de cazadores, pues había demostrado que era una muy buena mortífago...
Casi vomito cuando de sus asquerosos labios salió cada palabra alabando mis dotes en duelo y no se que más.
Por un lado estaba agradecida de seguir saliendo a las redadas para así ayudar a todo el que me fuera posible. Los chicos también estaban dispuestos a ayudar desde Hogwarts, pues ya habíamos abierto los ojos a una realidad cruel y oscura de la que formabamos parte...
Y con esa pequeña ayuda que estábamos dispuestos a dar, menguaba un poco el peso de la culpa.
Un mes había pasado desde la última vez que hablé con Harry, por el periódico me enteré que había logrado escapar del ataque de unos mortífagos el día de la boda de un hermano de la comadreja...
Cada día rogaba a Merlín que estuviera en un lugar seguro, cuando puedo trató de comunicarme con él, pero siempre el tal Maximus aparece y me lo impide.
Ese es otro asunto que me tiene preocupada, sus miradas lascivas y su forma de relamerse los labios cuando me mira, me aterran... Desde que él llegó Shadow no se separa de mí, eso es lo único que ha logrado hasta el momento que ese no se acerqué a mí.
Oficialmente era un fugitivo, un exiliado que era perseguido por Voldemort y su séquito. Luego de lograr escapar de la Madriguera, Hermione nos apareció en una concurrida calle de Londres muggle.
Sin embargo, en una cafetería fuimos atacados por dos mortífagos, Dolohov y Rowle, al parecer el hechizo tabú fue activado, para que al pronunciar el nombre de Voldemort, sus seguidores aparecieran ahí dónde sea que estuvieras.
Les quitamos sus recuerdos y decidimos refugiarnos en el número 12 de Grimmauld Place, desde hace un mes estamos aquí, hace un mes también llevo sin saber de Pansy...
- Oigan chicos, miren esto...- la voz de Hermione me saco de mis pensamientos.
Me levanté y me acerqué a ella, que tenía una edición de "El Profeta", me lo paso para leerlo.
"Surrey, Wiltshire, Lacock y ayer en el Callejón Diagon, el patronus de un lobo apareció en rescate de las personas que estaban siendo atacadas por un grupo de mortífagos.
En declaraciones, nadie supo dar razón de a quién pertenece el poderoso patronus, que hace que los mortífagos se retiren a veces con las manos vacías, pues esté impide que se lleven rehenes.
El misterioso patronus desaparece una vez que se asegura que no hay mortífagos en la zona ni personas heridas..."
De inmediato, el corazón me salta de alegría y una sonrisa quiere salir, sin embargo, me contengo pues delataría el hecho de que sé a quién pertenece dicho patronus...
- ¡Esto es increíble! Hay personas ayudando desde el anonimato, me preguntó quién será tan poderoso como para realizar ese patronus...- comenta Hermione emocionada.
- Quien quiera que sea, lo agradecemos, los mortífagos no se tientan para destruir un pueblo o matar a alguien- aporta Ron.
Mi cabeza no tiene lugar para nada más que mi hermosa Orquídea... A pesar de tener un carácter fuerte está arriesgando su vida para proteger la de las personas que le enseñaron a odiar desde niña...
Mi amor, sólo esperó que estés bien y te cuides para que nadie sepa que la dueña del patronus eres tú.
Un rato más tarde, Hermy anuncia que la poción multijugos está lista para usarse... Descubrimos que R.A.B, eran las iniciales del nombre del hermano de Sirius, él le había dado el verdadero guardapelo a Kreacher el elfo a cargo de la familia Black, para que este lo destruyerá, sin éxito alguno...
Cuando Mundungus entró a robar a la mansión Black, se lo llevó y en el Callejón Diagon, se lo quitó nada más ni nada menos que Dolores Umbridge, por eso mañana nos introduciremos al Ministerio para recuperarlo...
Muy temprano en la mañana nos levantamos, desayunamos y nos dirigimos hacía una de las entradas secretas del Ministerio de Magia. Logramos conseguir los cabellos de tres empleados y nos introducimos...
Salimos de la chimenea directo al atrio del Ministerio, mucha gente circulaba a esa hora de la mañana, llegamos a la fuente con las figuras de unos magos sentados en tronos y debajo de ellos muggles siendo aplastados por la grandeza de la magia...
Caminamos en dirección a los elevadores, esperamos a que unas personas bajaran, cuando en mi campo de visión apareció una cabellera negra y el olor a rosas me llegó a la nariz...
Ella salió del elevador, con su porte elegante y su mirada de indiferencia, junto a ella otro mortífago, Yaxley, me parece que era su nombre...
-Cattermole...- se dirigió a Ron- en mi oficina está lloviendo, te sugiero que vayas y arregles eso- con cara de susto Ron asintió.
- ¿Y por qué no lo haces tú Yaxley?- pregunto con sorna Pansy.
- Eso no es de tu incumbencia Parkinson- le lanzó una mala cara que ella le devolvió.
- Ten cuidado con tú forma de hablarme- advirtió la pelinegra al tiempo que se daba la vuelta y seguía su camino a la salida.
Mientras yo trataba de apartar mi mirada de la pelinegra, estaba conciente de que si me pillaban observándola corría el riesgo de ser descubierto.
- Estúpida niñata- mascullo entre dientes dándose la vuelta también para seguir su camino.
Hermione le dió unos consejos a Ron para que dejará de llover en la oficina, en la siguiente parada del elevador el pelirrojo bajó un tanto nervioso y asustado.
Y frente a nosotros apareció Umbridge...
- Mafalda, debemos ir abajo, tenemos un interrogatorio- habló dirigiéndose a Hermione, que sólo asintió a lo que dijo.
Entró al elevador, las puertas se cerraron y en la siguiente parada tuve que bajar yo, y Hermione siguió hasta abajo con la sapo.
Luego de salir del Ministerio me dirigí a la mansión Malfoy, pues habíamos sido convocados a reunión. En el salón estaban los idiotas a mi cargo y Maximus...
- Hola sobrinita...- saludo con una sonrisa de lado- el señor Tenebroso me ha permitido acompañarte a una de las redadas, iremos a un pueblo muggle.
¡Mierda! Ahora debo tener el doble de cuidado al invocar mi patronus, Maximus es muy astuto y puede que esto sea una forma de averiguar lo del patronus...
- Perfecto...- dije en tono irónico- ustedes ya saben que hacer cuando lleguemos al punto.
Los idiotas asintieron, con mi varita convoque mi capa y la máscara de mortífago, los demás hicieron lo mismo, salimos por la puerta trasera al jardín donde utilizamos el velo negro para transportarnos al lugar.
Yo aparecí en las afueras del pueblo, mientras los demás se dispersaron por todo el lugar, no era un pueblo muy grande.
Shadow apareció junto a mí, listo para cuidarme...
- Bien pequeño, debemos tener cuidado no queremos que el tal Maximus nos descubra...- él asintió y comenzó a caminar hacía dentro del pueblo.
Shadow también me ayudaba a rescatar a las personas, sobretodo a niños pues al ser inocentes ellos podían entender que él estaba ahí para ayudarlos.
- Expecto patronum...- de la punta de mi varita salió un haz de luz plateado que tomó la forma del gran lobo.
Esté hizo una reverencia y espero mis instrucciones.
- Ayuda a los que puedas, hiere a alguno de los mortífagos- volvió a hacer una reverencia y desapareció rumbo al centro del caos.
Yo caminé a las primeras casas del pueblo, estás se encontraban vacías pues las personas al despertar por el ruido salieron corriendo hacía el bosque a esconderse.
Lancé un bombarda para que los demás supieran que yo estaba haciendo algo... A lo largo escuché el aullido del patronus y los gritos de dolor de algunas personas seguramente siendo torturadas.
Seguí avanzado y logré ver a una chica de cabello negro que llevaba de la mano a un niño de unos seis años igualmente de cabello negro, se metieron en un callejón y no se percataron que uno de mis mortífagos entró trás ellos...
Sigilosa me moví hasta la entrada del callejón y ví que la chica abrazaba al niño con lágrimas en los ojos pidiendo piedad...
Lancé un obliviate al mortífago y luego un desmaius que hizo que cayera inconsciente, la chica sorprendida dirigió su mirada hacía mí...
- ¡Vayánse! Corran al bosque y no miren atrás...- le grité a la chica que sólo asintió y salió corriendo del callejón.
Por medio de la aparición llegué al centro del pueblo, era una pequeña plaza y las casas de alrededor estaban ardiendo en llamas...
- Parkinson, logramos capturar a unos cuantos, el maldito patronus volvió a ser acto de presencia- comunicó Terry- oye ese tú tío es bastante despiadado a varios los torturó hasta matarlos- dijo con satisfacción en el rostro.
El antes mencionado apareció levitando con tres cuerpos detrás de él...
- Oh aquí estás, te traje a estos tres asquerosos muggles como regalo- dijo con una sonrisa en los labios- ya que pronto será tu cumpleaños pensé que esto sería el regalo perfecto...- el escuadrón a mi cargo ya estaban reunidos y en sus caras ví que esperaban con ansias qué iba a pasar...
Corrimos buscando la salida del Ministerio con varios mortífagos pisando nuestros talones, las chimeneas estaban siendo bloqueadas, divise la que estaba más cerca y apresure a los chicos a entrar, todo pasó tan rápido, por un instante estábamos frente a Grimmauld Place y luego sentí el tirón de la aparición otra vez.
Caí sobre un montón de hojas, me incorporé buscando mis anteojos, cuando me los puse ví a unos metros de donde estaba a una Hermione llorosa y a Ron jadeando de dolor...
- Yaxley me tomó del brazo y vió donde habíamos aparecido, me solté de él y nos aparecí aquí, pero Ron sufrió despartición...- explico Hermy aún muy nerviosa- busca, busca el díctamo en mi bolsa.
Me apresure a buscar lo que me dijo y luego de aplicarselo me dijo que pusiera la tienda mientras ella conjuraba hechizos protectores.
Hermione terminó de curar a Ron y lo acostamos en una litera, nosotros nos cambiamos, ella se quedó fuera de la tienda haciendo guardia y yo me recosté un momento, sin darme cuenta me quedé dormido...
- Adelante querida Pansy, puedes hacer con ellos lo que quieras o es que acaso te da lástima está escoria.
- Por supuesto que no me dan lástima- les apunte con mi varita para que despertarán.
De inmediato las tres personas nos vieron con sus ojos llenos de temor. Eran un chico y una chica como de mi edad, la otra era una pequeña niña que lloraba preguntando por su madre.
Respire profundo y me impuse la máscara de frialdad e indiferencia , esa que me habían enseñado desde niña... Los crucios fueron alabados por las risas de satisfacción de los mortífagos, pude notar que Maximus quiso entrar a mi mente en una ocasión pero la cerré completamente como nos había enseñado Bellatrix Lestrange.
Los gritos martilleaban como ecos en mi cabeza, las lágrimas, las súplicas... Luego de un rato pare la tortura, como una serpiente Maximus se acercó por mi espalda...
- Buen trabajo preciosa, eres una excelente bruja, ahora quitales la vida...- su voz susurrante y su aliento chocó contra mí piel e hizo que un escalofrío recorriera mi espalda.
Mis ojos se cristalizaron pero con todas mis fuerzas me obligue a no derramar ninguna...
"Nada puede quebrarme... Soy de titanio... Nada puede quebrarme..."
Levanté nuevamente mi varita apuntando primero al chico, sus ojos suplicantes y mis ojos culpables se conectaron... Y la maldición asesina salió de mis labios...
Esa noche, lloré hasta desfallecer, un vacío se instauró en mi corazón y varios fragmentos de mi alma se fueron con esos tres inocentes...
