Tengo la certeza de que si estás leyendo está carta, es porque yo he muerto...

Junto a está carta encontraste una fotografía, fue tomada en mi quinto año en Hogwarts. Evan Tanner era un chico muy especial en mi vida, desde que lo ví en el tren supe que su corazón era puro e inocente y a pesar de haber quedado en Hufflepuff siempre encontramos la manera de pasar tiempo juntos, así formamos una linda amistad que con el tiempo se convirtió en amor...

Un amor que me hizo sentir tantas emociones. En ese tiempo no es que yo demostrará mis sentimientos abiertamente pero no era la persona fría en la que me convertí...

Evan me había prometido ser un buen hombre para mí, no venía de una familia adinerada del mundo mágico, sus padres eran muggles, pero yo tenía la certeza de que él cumpliría todo lo que se propusiera...

Todo se vino abajo cuando Maximus se enteró de nuestra relación, inmediatamente le informó a mis padres y ellos no lo pensaron dos veces, me comprometieron con Perseus, mi primo...

Todo con tal de que nuestro linaje de sangre pura no se manchara con la sangre sucia de la familia de Evan, sin embargo, a Maximus no le gustó la idea de que fuera su hermano mi futuro esposo, no, el verdadero objetivo de decirle a mis padres de mi relación secreta, era que siendo él, el primogénito, optarán porque él fuera mi prometido...

Él se había obsesionado conmigo, siempre buscaba una excusa para estar cerca de mí, gracias a Merlín, nunca llegó a tocarme pues Angel, mi lobo protector, se lo impedía...

Por eso, al ver que su plan no había funcionado, torturó y asesinó a Evan, entregándome luego el recuerdo como regalo de bodas adelantado...

Desde su muerte, nunca fuí la misma, mi corazón se congeló y cualquier sentimiento que tuviera fue enviado al olvido, sólo fuí un cascarón vacío con el que mis padres hicieron lo que quisieron.

Vivía en una jaula de oro, donde las apariencias, el que dirán, los prejuicios de sangre y el poder son lo más importante...

Perdón por no ser la madre que tú te merecías, perdón por ser tan cobarde y no defenderte de la oscuridad en la que tú padre te introdujo en su afán de alcanzar la gloria y la supremacía de los sangre pura...

Perdón por no demostrarte cuánto te amaba, porque sí, mi pequeña Pansy, te amo desde que ví tus hermosos ojitos verdes y esa sonrisa tan inocente que me dedicaste cuando a penas eras una bebé.

Quizás si hubiera sido un poco más valiente, no hubieras sufrido el destino que tú padre te forjó...

Esperó algún día puedas perdonarme por como te traté, tú fuiste la menos culpable en todo lo que pasó en mi vida, en realidad, fuiste lo más valioso que tuve y me arrepiento el no haberte amado, protegido y aconsejado como era debido.

Sé feliz mi pequeña Pans, no permitas que nada ni nadie se interponga en tu felicidad... Sé libre de demostrar tus sentimientos y si algún día tienes hijos, demuéstrales cada día cuanto los amas y protegelos con uñas y dientes...

Tal vez algún día volvamos a vernos, y pueda decirte cara a cara que... Te amo...

Amely Parkinson.