EL PRINCIPIO DEL FINAL
Luego de decirle a Hermy que yo haría guardia, saqué de mi mochila la bola de cristal, tenía tanto tiempo sin comunicarme con Pansy, a veces el miedo de que algo le haya ocurrido me invadía todo el cuerpo.
Antes de que Ron se fuera en la radio que siempre mantenía con él, escuchaba las noticias de como el misterioso patronus de un lobo aparecía en las redadas de los mortífagos para ayudar a las personas.
¿Será que descubrieron que el patronus es de ella?
No, me niego pensar que ella esté herida o peor... Muevo mi cabeza para disipar esos pensamientos negativos, ella es muy inteligente y sé que sabrá cómo cuidarse...
Dejé la bola de cristal a un lado, y lancé un suspiro... Conseguir la espada de Gryffindor será muy difícil pues no se sabe de su ubicación... En ese momento un destello de luz plateada atrajo mi vista, era un ¿patronus? Tenía forma de un cierva.
Ví como me hizo de señas para que lo siguiera, me levanté con la varita en mano. La cierva me guió hasta un lago congelado a unos metros de donde me encontraba... En el fondo brillaba la espada de Godric Gryffindor...
Sentí como era sacado por alguien del agua, sin mis lentes no podía identificar quién era...
— ¡Estás loco! Casi te ahogas...— la voz de Ron me sorprendió.
— ¿Era tú patronus?— pregunté.
— No, pensé que era el tuyo— negué con la cabeza.
— El mío tiene astas...— procedí a ponerme la ropa estaba temblando de frío.
Luego le indiqué a Ron que le hablaría en parsel al guardapelo para que esté se abriera y él pudiera darle con la espada.
Así destruimos por fin un horrocrux más y con el una parte del alma de Voldemort...
Cuando sentí tierra bajo mis pies no pude evitar sentir como la rabia y la impotencia me invadían... Tenían capturada a Luna...
— Esperó que no le hagan nada al señor Lovegood...— dijo Hermione sacando la tienda para ponerla en lo que Ron realizaba los hechizos protectores.
Yo, por mi parte me dejé caer al suelo abatido por todo lo que está pasando, está búsqueda y esté exilio ha hecho que muchos otros estén en constante peligro y todo por estar de "mi lado"...
Y está maldita desesperación por no saber de Pansy me tiene con los nervios de punta, algo me dice que esperé que pronto ella se contactará conmigo pero a veces la parte negativa me grita que algo ha pasado.
Unos minutos después, la castaña me llama para comer algo...
Abril de 1998.
Mansión Malfoy.
Hace unos días el señor Tenebroso salió de viaje, gracias a Merlín en su ausencia no hay redadas, solamente los carroñeros salen a distintos lugares de Londres tanto muggle como mágico, en búsqueda de sangre sucia o traidores a la sangre que se esconden...
Blaise, Theo y Draco están fuera de Hogwarts por vacaciones de primavera... Ahí la situación no es mucho mejor que digamos, los Carrow atemorizan a todo el alumnado con sus prácticas de torturas, ni siquiera tienen compasión por los de primero...
Los tres han estado ayudando en lo que pueden sin ser vistos, por lo menos, a los más pequeños, me alegra saber que ellos a pesar de ir contra nuestros principios están ayudando a quien lo necesita...
— ¡Draco, ven aquí ahora mismo!— el grito de la loca de Bellatrix me saca de mis pensamientos.
Cierro el libro que estaba leyendo y me levanto en dirección de donde venía el grito. Cuando llegó al salón, el aire se me ha ido del todo, Granger y Weasley son sostenidos por unos carroñeros, sus ropas están sucias, con rostros demacrados...
— Anda Draco querido, acércate, observalo muy bien, si se lo entregamos nos recompensará de gran manera...— comenta Bellatrix agachada sosteniendo la cabeza a un chico con cara deformada...
¡Mierda! Es Harry...
— Yo no lo sé...— dice Draco y en sus ojos veo que miente... ¡Lo sabe!
Sabe que es Harry pero lo está negando. Me muevo hacía la chimenea que es donde están Lucius y Narcissa. Bellatrix de pronto se pone aún más loca cuando ve que uno de los carroñeros tiene una espada en sus manos, con el mismo látigo mágico con el que me dió arremete contra los idiotas esos que salen corriendo como unos cobardes...
— Pansy querida llévate a estos dos a las mazmorras, mientras yo conversó con la sangre sucia, de chica a chica...— ordena diciendo eso último en tono de burla.
Sacó mi varita y apunto a Harry y a la comadreja, dirigiendolos a la escalera que baja a las mazmorras, mientras me comunicó mentalmente con el ojiverde...
— ¡Por Merlín! ¿Cómo los atraparon?— él me deja ver el recuerdo, estaban discutiendo qué hacer para buscar el siguiente horrocrux, accidentalmente al pelinegro se le salió el nombre de Voldemort y de inmediato los carroñeros llegaron.
— Bien, veré qué puedo hacer para ayudarlos a escapar...
Asintió, mientras abría la reja de una de las celdas, ellos entraron y yo volví escaleras arriba. Al llegar arriba escuché los gritos de dolor de Granger. La chica yacía en el suelo con lágrimas en los ojos, la cabra loca utilizaba los crucios para torturarla...
¡Por Merlín! No sé si sería capaz de soportar ver a Harry sufrir esa maldición, sería muy doloroso para mí corazón.
Paramos nuestro ataque al ver como Bellatrix tenía a Hermione del cuello, amenazando con degollarla con una daga que tenía en la mano...
— Dejen sus varitas en el suelo, Draco, tómalas...— ordenó y él obedeció— querido Potter tú linda cara ha vuelto... Llámalo— le indicó a Malfoy sin apartar un sólo centímetro la daga del cuello de Hermione.
Un chirrido nos hizo voltear hacía el techo, Dobby estaba descolgando la araña de cristal, luego de unos segundos está cayó, Bellatrix soltó a mi amiga que fue tomada por Ron.
De inmediato, Dobby apareció a nuestro lado, tomamos su mano y desaparecimos... Lo último que alcancé a ver fueron sus hermosos ojos verdes y sus palabras dichas mentalmente...
— Cuídate, te amo...
El corazón se me paró al ver como Bellatrix lanzaba la daga con la que amenazaba a Granger, sin embargo, el sonido que hizo está al caer al suelo de mármol negro me hizo salir de mi trance y respirar normalmente...
Gracias a Merlín la daga no llegó a desaparecer junto con ellos, pues está pudo haberse clavado en cualquiera del grupo.
Como era de esperarse, el señor Tenebroso nos castigó a todos por nuestra ineptitud, lo único que me ayudó a soportar el dolor fue el recuerdo de que por unos momentos lo pude ver...
Desde que escapamos de la mansión Malfoy, nos refugiamos en Shell Cottage, la casa de Bill y Fleur. Hemos llegado a la conclusiones de que Bellatrix tiene guardado un horrocrux en su bóveda de Gringotts, así que decidimos que con ayuda de Griphook nos introduciremos en el banco para buscar cualquiera que sea el horrocrux...
Era de noche, salí un rato afuera, me senté en unas rocas muy cerca de la costa y saqué la bola de cristal. Verla un momento en el mansión Malfoy calmó un poco la preocupación que había venido sintiendo desde hace mucho.
La extraño tanto, sólo deseo que toda está locura terminé... De pronto la bola de cristal se iluminó...
— Pansy...— su rostro apareció en la bola, regalandome una bonita sonrisa.
— Hola cuatro ojos, ¿cómo estás?
— Por el momento bien, ¿tú cómo estás? ¿ya sabes quién les hizo algo luego de nuestra huída?— pregunté pues sentí un poco de su dolor.
— Nos castigo y se puso como loco, nada raro— se encogió de hombros— por favor cuídate, el señor Tenebroso está muy alterado y está desesperado por encontrarte y asesinarte.
— Lo sé, al parecer hay un horrocrux en el bóveda Lestrange, mañana entraremos al banco para buscarlo— comuniqué y ella lanzó un suspiro.
— Está bien, cuídate, debo irme tenemos una redada...— comentó triste— hasta pronto, te amo.
— Te amo Orquídea, cuídate...— su imagen desapareció.
Guarde la bola y procedí a entrar de nuevo a la casa, mañana será el asalto a Gringotts, debo descansar un poco...
— ¡Salten al dragón!— indicó Hermione, el pelirrojo y yo obedecimos su orden.
Con un hechizo la castaña desató las cadenas que lo aprisionaban. Griphook nos había traicionado llevándose con él la espada de Gryffindor, ahora tenemos el horrocrux que resultó ser la Copa de Helga Hufflepuff, pero no tenemos con que destruirla...
El viento nos dió en la cara cuando el dragón logró salir a la superficie, desplegando sus alas por el cielo azul...
Divise un lago y le dije a los chicos que debíamos saltar pues el dragón estaba aminorando la altura de vuelo.
El agua salpicó y una visión de Voldemort vino a mi mente... Hogwarts, una mujer de cabellos negros largos y el escudo de Ravenclaw...
— Ya lo sabe...— anuncie a los chicos— sabe que sabemos de los horrocruxes y sé dónde está el próximo.
— ¿Dónde?— preguntó Ron.
— En Hogwarts...— ambos jadearon sorprendidos.
Sí, volveríamos a Hogwarts y estoy seguro que para la batalla final, esté era el principio del final...
