Luego de ir con Daphne a verificar que la casa estaba en condiciones para habitarla, volvimos a San Mungo, donde encontramos a Draco y Hermione fuera de la habitación de donde estaba Harry.
— Hola chicos...— salude.
— Hola chicas, iba entrar a ver a Harry pero me dijeron que le están haciendo unos estudios— comentó la castaña.
— Sí, antes de irme el medimago me lo informó— extrañada de que mi rubio amigo no hubiera abierto la boca, volví mi vista hacía él— ¿qué demonios le pasa a Draco?— pregunté al verlo más pálido de lo normal.
— Está en shock— y Hermione rodó los ojos— nos dieron la noticia de que tendremos mellizos, un niño y una niña— dijo acariciando su panza y con una enorme sonrisa— y este imbécil se desmayó.
Daphne y yo lanzamos tal carcajada que seguro todo el hospital la escuchó. En ese momento la puerta de la habitación se abrió y salió el medimago.
— ¿Todo bien?— pregunté una vez calme mi risa.
— Así es, el señor Potter está en óptimas condiciones, no hay rastros de la maldición, así que ya el alta está firmada para que pueda regresar a su hogar.
— Muchas gracias— agradecí al medimago que asintió y se retiró.
Aliviada y feliz de que todo con él estuviera bien. Todos entramos a la habitación en donde Harry ya se encontraba vestido con su propia ropa y esperando para ir a casa.
— Niñas, terminen de comer y luego se lavan los dientes— las pequeñas asintieron.
— Tía Tory, es cierto que mañana nos vamos donde está mami y papi.
— Así es Lil, mañana nos iremos para estar juntos todos.
Las pequeñas pelirrojas sonrieron felices, terminaron su comida y salieron corriendo a lavarse los dientes. Waly apareció para retirar los platos de la mesa.
Ahora que es una realidad nuestro regreso a Londres, me siento un tanto nerviosa, sobretodo porque no sé cómo vaya a reaccionar Ronald al verme de nuevo.
¿Será que aún siente lo mismo por mí?
¿Seré capaz de soportar el hecho de que tal vez él ya tenga esposa e hijos?
La mano de mi padre tomó la mía, y volví mi vista hacía él.
— Todo estará bien, no te preocupes por motivos que desconoces— me brindó una cálida sonrisa.
— Gracias papá, por todo el apoyo que siempre nos has dado— le dí un abrazo— iré a ver qué hacen esas pequeñas, seguro y están haciendo alguna travesura.
— Seguro que sí— dijo riendo— yo voy a descansar a mi habitación que mañana debemos viajar.
— Descansa papá— dejé un beso en su frente y me fuí con las niñas.
Por fin, salía del hospital, me sentía muy contento por la noticia de los mellizos de Hermy, y pobre Draco yo lo comprendo perfectamente, no es fácil digerir la noticia de que serás padre de dos niños.
Pansy me comunicó que nuestra casa ya está lista para ser ocupada, la red flu ya está activada y el permiso de aparición también, pues así cualquiera de nuestros amigos puede llegar sin problemas.
Hermy y Draco se fueron directo a su casa pues la castaña se sentía un poco cansada, Daphne la amiga de Pans se fue con su madre a terminar de acomodar sus cosas en su mansión.
Así que mi Orquídea y yo tomamos la red flu para ir a nuestra casa. Las llamas verdes nos envolvieron y aparecimos en la chimenea del salón.
Todo se veía nuevamente con vida, los muebles, los cuadros y por las ventanas se colaban los últimos rayos del sol.
— Todo se ve tan hogareño— comenté feliz— gracias por volver a mí Orquídea— le dije acariciando su mejilla.
— No tienes nada que agradecer, tonto, nunca dejé de amarte a pesar de todo, y sabiendo la verdad no podía seguir lejos de tí— comentó— ahora señor Potter debe ir a descansar, le pedí a Kreacher que te preparará un caldo de pollo, así que vamos a la habitación para que comas y luego descanses.
— Como ordene señorita Parkinson— ambos reímos y procedimos a subir las escaleras a nuestra habitación— ¿y las niñas cuándo llegan?
— Mañana, a Tory ya le dieron el traslado a San Mungo, ella se encargó de avisar al colegio donde iban las niñas y yo ya contacté con uno que Hermione me recomendó.
— Vaya, parece que tú amistad con Hermy aún sigue, como cuando íbamos en el último año de Hogwarts.
— Así es, ella me ayudó mucho a superar la culpabilidad de haber asesinado— dijo triste.
— Ey, ya no pienses en eso, ya esta en el pasado, ahora tenemos un presente por vivir y un futuro que seguro será muy bueno, ahora ya estamos juntos y nada ni nadie nos separará de nuevo.
Me acerqué para darle un beso y la abrace fuertemente, por fin la tenía conmigo, como siempre debió ser.
Ahora puedo decir que estoy completo y feliz.
Los rayos del sol me dieron justo en el rostro, haciendo que me removiera, de a poco abrí los ojos, y lo primero que ví fue una cabellera negra, mis fosas nasales se embriagaron de su aroma y una boba sonrisa surco mis labios.
Mi hermosa Orquídea dormía con su cabeza sobre mi pecho, uno de mis brazos rodeaba su cintura. Ayer por la noche luego de comer, el sueño me invadió totalmente, siendo consciente solamente del te amo que su voz pronunció antes de caer en un sueño profundo.
Uno que no había tenido desde que descubrí que ella ya no estaba conmigo. Las noches de insomnio ya no volverían, de eso estaba seguro. Ella comenzó a removerse y sus ojos verdes me observaron, incrédulos, tal vez pensando que era un sueño...
— Buenos días hermosa— salude dejando un beso en su frente.
— Es real...— dijo en un susurro— buenos días cuatro ojos— saludo con una sonrisa— me parece que dormí una eternidad.
— Pues al parecer sí, el reloj ya marca las 9:00 am— abrió los ojos sorprendida.
— ¡Por Merlín! Las niñas seguro ya llegaron, vamos Potter levanta tu culo, hay que ir a la mansión Greengrass, quiero ver a mis niñas— y como un torbellino se levantó de la cama metiéndose al baño.
Esa es mi Pansy, mandona y loca, pero sobretodo feliz... Me levanté de la cama pues si no lo hago seguro me lanza un hechizo.
Una vez duchados, vestidos y desayunados, nos dirigimos a la mansión Greengrass. Al salir de la chimenea nos encontramos con todos nuestros amigos y nuestras pequeñas en cuanto nos vieron se lanzaron hacía nosotros para abrazarnos.
Unos minutos después Theo y Luna llegaron con la pequeña Pandora, lo pusimos al tanto de lo que había pasado pues él se encontraba fuera del país en un cierre de contrato con unos inversionistas.
Amely, Lily y Pandora hicieron conexión de inmediato, las tres comenzaron a jugar. Pansy me presento a los señores Greengrass a los cuales les agradecí por haber cuidado todo este tiempo a Pansy y a mis hijas.
— Daph, ¿dónde está Astoria?— preguntó la pelinegra.
— Ella tenía que presentarse con el director de San Mungo en cuanto arribará a Londres, seguro más tarde vuelve.
La señora Greengrass nos invitó a almorzar en su mansión, todos aceptamos, la señora es muy amable y se le nota el cariño que le tiene a Pansy.
— Ya podemos pasar al comedor, la comida ya está servida— anunció la señora— niñas a lavarse las manos— las dos pelirrojas y la rubia corrieron acatando la orden.
La chimenea anunció la llegada de alguien, el destello de cabello rojo me indicó que era Ron.
— Buenas tardes, disculpen la demora— saludo mi amigo, los padres de Daphne se acercaron para presentarse.
Las llamas verdes volvieron a relucir, la persona que llegaba, tropezó y si no es porque el pelirrojo estaba cerca para sostenerla seguro cae de bruces al suelo.
— ¿Astoria?
— Ammm hola Ronald— contestó tímida la chica de cabello castaño.
¿Cómo es que esos dos se conocen?
Hermy estaba igual de sorprendida que yo y me lanzó una mirada de nos debe una explicación el muy idiota, yo asentí de acuerdo.
Pero la explicación tendría que esperar pues la señora Greengrass nos apuro a pasar a comer sino la comida se pondría fría.
