UN NUEVO COMIENZO

01 de Septiembre de 2000.

Luego de dos años, en que el mundo mágico volviera a tomar una atmósfera de paz, Hogwarts abrió nuevamente sus puertas para los nuevos alumnos y los que quisieran terminar su último año escolar.

Cuando oficialmente la batalla acabará, los de la Orden apresaron a los mortífagos que habían quedado en los terrenos del colegio, incluidos mis tres idiotas, tres chicos más de Slytherin y yo... Debíamos probar nuestra inocencia.

Así, comenzó un etapa muy difícil de juicios, interrogatorios, entregar nuestros recuerdos y tomar veritaserum en nuestras declaraciones. Con nuestro testimonio el Ministerio logró apresar a varios mortífagos que se habían dado a la fuga, sin embargo, no hubo rastros ni de mis padres ni de Maximus.

Demostramos que sí éramos parte del bando de la oscuridad pero que no fue un camino elegido por nosotros... Me emocionó mucho ver cómo mis tres idiotas ayudaban a los niños más pequeños, fue doloroso ver cómo ellos sufrían los castigos pero me sentí orgullosa de ellos.

Por mí parte, tuve que realizar mi patronus para que comprobaran que era el mismo que había ayudado a las personas en las redadas... Nuestro castigo fue ayudar con la reconstrucción del castillo y volver a terminar nuestros estudios...

En estos dos años, la relación con Harry ha seguido en el anonimato pues considere prudente no revelar nada hasta que las aguas se calmen un poco.

No volví a pisar la mansión Parkinson, ese lugar nunca fue mi hogar, Draco y su madre me ofrecieron vivir con ellos, por lo menos hasta que consiga otro lugar. Los Malfoy tampoco volvieron a su mansión.

Ahora que vuelvo al castillo, me hace recordar los momentos que vive en el. Sin duda alguna, este lugar lo único bueno que me ha dado son los momentos que pase junto a mi cuatro ojos...

— ¿En qué piensas tanto?— susurro en mi oído.

— En los momentos que tuve contigo antes de que la guerra explotara— le dije mientras observaba el paisaje desde la Torre de Astronomía— tú me has hecho feliz, por tu amor elegí ayudar en lo que pudiera a que los buenos ganarán— me dí la vuelta para quedar frente a frente— te amo Harry Potter, gracias por amarme aún sabiendo que no soy una buena persona— junte nuestros labios y me abrace a él.

— Yo también te amo Orquídea, ahora nada ni nadie nos impedirá estar juntos— me dió un beso en la coronilla y abrazados nos quedamos un rato más en la Torre, observando la luna y sintiendo como la brisa nos acariciaba el rostro...

Volver a Hogwarts y saber que ningún peligro nos acecha, me hace sentir seguro y feliz. Ya no habrá preocupación o miedo... Ahora el mundo mágico está en paz.


Baje al Gran Comedor con Ron para tomar nuestro desayuno y luego asistir a nuestra primera clase. Lo primero que hice al entrar fue dirigir mis ojos hacía la mesa de Slytherin, Pansy ya se encontraba desayunando, su saludo fue una pequeña sonrisa.

Se puede decir que entre casas ya no hay rivalidad, más bien es un trato amable entre todos, pues aún existen resentimientos por las pérdidas que sufrimos en la guerra.

— Buenos días chicos— saludo Hermy.

— Buenos días, ¿qué clase nos toca primero?

— Herbología con Slytherin, en el invernadero 4— respondió la castaña.

Me serví jugo de calabaza y unas tostadas, Ron comía un gran plato de huevos revueltos, tocino y tostadas, Hermione leía el periódico mientras le daba sorbos a su café, al parecer nada había cambiado entre nosotros y me alegro por eso, ellos han sido mis amigos, mi familia y el apoyo cuando más los necesite...

— Buenos días Harry...— saludo Ginny pegandose a mí.

— Ammm buenos días...— me removí incómodo por su cercanía.

— ¿Y qué tal dormiste?— preguntó poniendo su mano sobre mi hombro.

— Bien gracias, ¿y tú?— le hice señas a Hermy pues Ron ni siquiera notó cuando su hermana llegó.

Me parece muy extraño el comportamiento de Ginny, no me gusta la forma en que se acerca y me habla, pareciera que está coqueteando...

— Chicos, vamos, que el camino hasta el invernadero es largo y no quiero llegar tarde— la Gryffindor tomó a Ron de la túnica y me apuro a seguirle el paso.

Agradecí con la mirada a mi amiga por salvarme de esa incómoda situación con la pelirroja... No sé a qué se debe el comportamiento de Ginny pero si lo que quiere es algo amoroso conmigo, entonces, será el momento de anunciar al mundo que amo a Pansy Parkinson y nadie más...

El año escolar transcurría normalmente, clases, trabajos, exámenes... Mi relación con Pansy sigue igual, nos seguimos viendo a escondidas en la Sala de Menesteres, pues ella aún siente miedo de que algo pase, ya que sus padres no han sido encontrados...

Claro y las peleas han estado a la orden del día debido a Ginny, le he dicho muchas veces que ella no me interesa para nada pero la Slytherin insiste en que no es verdad...

Trato de entender qué pasa, por que siente celos, si ya le he demostrado que la amo...


Había salido de una pesada clase de Pociones, el profesor Slughorn nos dejó un trabajo para mañana sobre los venenos y sus antídotos... Menos mal que la última hora la tengo libre, aprovecharé e iré a la biblioteca.

Los pasillos estaban vacíos pues varios alumnos se encontraban en clases, de pronto escuché voces cerca de la entrada a la biblioteca, despacio fui acercándome, me escondí detrás de un pilar y con cuidado de que no me vieran...

— ¿Hoy nos veremos en la Sala de Menesteres?— preguntó una voz masculina que se me hacía conocida.

— Sí, a la misma hora...— respondió la otra persona en tono molesto.

— Por favor Orquídea, ya no estés molesta...— saque un poco la cabeza para ver quiénes eran.

Abrí los ojos por la sorpresa de ver a Harry con la estúpida de Parkinson, los celos y las ganas de llorar me invadieron al ver como Harry acariciaba su mejilla...

— Cuando pones esos ojos de cachorro degollado no puedo negarte nada, eres un imbécil...— sonrió la Slytherin y se acercó para darle un beso que el azabache profundizó.

No puedo creerlo, Harry está en una relación con esa serpiente... Unas cuantas lágrimas salieron de mis ojos, sentí que el corazón se me había roto...

¿Y ahora qué hago? Nada... Cualquiera puede notar que ambos se aman, con razón Harry no ha hecho caso a mis intentos de coqueteo... Suspiro, le doy una última mirada a la pareja y me doy la vuelta hacía la sala común, ahora mismo no estoy de ánimos para nada...


Esa Weasley es una arpía, mira que andar coqueteandole a Potter, si es que cada vez que la veo las ganas de lanzarle una maldición son grandes...

— ¿Pans estás bien?— la voz de Hermione me saco de mis lindos pensamientos.

— Sí, disculpa, tenía la mente en otro lado...

— Ya lo noté— dijo con una sonrisa.

Desde que volvimos a Hogwarts, Granger y yo comenzamos una especie de tregua, yo me disculpe con ella por las burlas que le hice, ahora que he ido conociendola sé que es una chica muy buena, se puede decir que es la única amiga que tengo...

— Oye, he notado que pasas bastante tiempo con Draco...— comenté y de inmediato ella se ruborizó.

— Ammm es que el profesor Slughorn me pidió que le diera tutorías en Pociones— explico tímida.

¿Tutorías en Pociones? ¿Draco que es el mejor en Pociones necesita tutorías?

Trate de contener la carcajada que quería salir y no delatar las intenciones de mi amigo al pedir tutorías en Pociones... Draquito me debes una explicación.

— Que bien, Draco las necesita y mucho, es bien idiota a la hora de hacer pociones...— hablé tratando de que la risa no me delatara.

Seguí con mi tarea o eso traté pues mis ideas para torturar a la pelirroja volvieron a mí...


El tiempo transcurría bastante rápido, noviembre estaba finalizando y con eso dando paso a la nieve y al frío... Gracias a Merlín, la actitud de Ginny ya cambió, nos saludamos cordialmente, de vez en cuando conversamos, le tengo un cariño de amigos.

Así también Pansy a calmado su temperamento, la Sala de Menesteres ya no parece un ring de boxeo...

La verdad el ambiente en Hogwarts es tranquilo en general, incluso Ron y yo hemos iniciado una amistad con los Slytherin. He notado que Hermione anda muy cerca de Malfoy...

Hoy toca salida a Hogsmeade e iremos a las Tres Escobas a tomar cerveza de mantequilla para relajarnos un poco luego de tantos deberes que nos han dejado los maestros.

Tomamos asiento y pedimos nuestra orden. Unos minutos después, la voz de Pansy se deja escuchar en mi mente...

...— Potter necesito hablar contigo, te espero en la parte trasera de la taberna...

Me disculpe diciendo que iba al baño y me desvíe para salir por la puerta trasera del local... Divise a Pansy y pude notar que estaba nerviosa...

— ¿Qué sucede Pans?— ella detuvo su andar y me entregó una hoja doblada.

— Léelo...— fue lo único que dijo.

Querida Pansy; puede que nuestra relación no sea la más cercana y cordial, pero me gustaría que esta Navidad la pasarás conmigo y mi familia.

- A.R

— Aghata Rosier, la hermana de mi madre — se adelantó a responder mi pregunta.

— ¿Y qué piensas hacer? ¿pasarás la Navidad con ella?

— No lo sé, mi madre no tenía una buena relación con ella, recuerdo haberla visto una vez cuando yo tenía como ocho años...— explicó reanudando su andar.

— Creó que deberías darle una oportunidad, conocerla, al final es la única familia que te queda— aconseje.

— Tal vez tengas razón, lo pensaré bien y le mandaré una respuesta— dijo ya un poco más calmada— gracias por tu consejo— me dió un abrazo— me voy, vuelve con tus amigos.

— Está bien, nos vemos luego— le dí un beso y la ví alejarse del lugar.

Esperó que acepte la invitación de su tía, sé que para ella es difícil entablar lazos emocionales con alguien más, pues fue criada para no sentir nada por nadie... Pero aquí estaré para ella, dándole mi apoyo en lo que necesité.