Sentir su toque y escuchar su voz hizo que mi corazón se detuviera y volviera a latir como un loco. Traté de actuar de manera normal pues no sabía si él le había comentado algo a sus amigos sobre lo que sucedió entre nosotros.

Por mi parte, mi hermana y mis padres eran los únicos que sabían.

— Ammm buenas tardes a todos— salude a los presentes que estaban observandonos con caras extrañas.

— Bien, pasemos todos al comedor para almorzar— anuncio mi madre.

Todos salieron de su letargo e hicieron caso a la orden de mi madre.

La comida transcurrió de manera normal, una que otra conversación y mi nerviosismo aumento pues pude sentir la mirada de Ron sobre mí.

— Astoria, ¿podemos hablar un momento?— la voz del pelirrojo interrumpió el silencio de los comensales.

Todos aguardaron expectantes a cuál sería mi respuesta...

— Sí, claro...— murmuré levantándome de la silla y haciéndole señas para que me siguiera hasta el despacho de mí padre.

Una vez dentro, me quedé de pie sin saber qué hacer o qué decir... Y admito que lo que Ronald hizo no lo veía venir...

Tomó mi rostro entre sus manos y me besó...

Y todo a mi alrededor dejó de tener importancia, en ese momento éramos sólo él y yo... Mi cuerpo se apego más a él y mis brazos se enredaron en su cuello, mis fosas nasales se deleitaron con su aroma y mi corazón parecía querer salir de mi pecho...

Todos los años que estuvimos separados desaparecieron, como si no hubieran existido nunca... Cuando mi padre nos comunicó que dejaríamos Londres por nuestra seguridad fue un golpe muy fuerte para mí, no quería irme, no quería dejarlo pero sabía perfectamente que la oscuridad se avecinaba al mundo mágico y todos corríamos el mismo peligro...

Fue en mi tercer año en Hogwarts que tuve mi primer encuentro con Ronald Weasley...

... Debo apresurarme sino no llegaré a tiempo a la clase del profesor Snape, iba tan deprisa y distraída que no me percaté de la persona que venía frente a mí e inevitablemente chocamos...

Al ser yo un poco más baja que él, caí directo al suelo golpeándome la cabeza, comencé a ver borroso y me dolía mucho...

— ¡Oh por Merlín! ¿Estás bien?— preguntó realmente preocupado.

— Creó que no, me duele mucho la cabeza...— dije un poco aturdida.

— No te preocupes, te llevaré a la enfermería...— rápidamente junto las cosas que habían caído de mi bolso y me cargo en sus brazos hasta llegar con Madame Pomfrey...

... Fue tan tierno de su parte preocuparse por mí aún después de que la enfermera nos dijera que no era nada grave. Comenzamos una especie de amistad, a escondidas por supuesto, pero con él me la pasaba riendo de sus torpezas, me deleite con los postres que su mamá le enviaba y conforme lo fuí conociendo me fuí enamorando...

No quería hacerlo, porque sabía que éramos de distintas casas y aunque mis padres jamás me prohibirían estar con él, yo no quería que por mí el perdiera a su familia y amigos.

Sin embargo, el amor nació y lo disfrutamos el tiempo que duró. Fue muy difícil decirle que me iba a ir del país...

... Camino de un lado a otro, estoy nerviosa, no sé cómo vaya a reaccionar Ronald cuando le diga que me voy. Detengo mis pasos cuando escucho que alguien se aproxima hasta donde estoy.

Su silueta se materializa cuando llega a lo alto de las escaleras, viene hacía mí...

— Hola, ¿de qué querías hablarme?— pregunta.

— Ammm mi papá tomó la decisión de no participar en los planes del señor oscuro— comencé— pero ahora nos busca para asesinarnos, por eso se ha decidido que lo mejor es irnos del país...— finalice bajando el rostro para no ver a Ron a los ojos.

Pude sentir que se acercó más a mí y con su dedo índice levantó mi rostro...

— Yo también creó que es lo mejor, me moría si te pasará algo Tory, prefiero tenerte lejos a que algo malo te suceda...— sin poder evitarlo las lágrimas brotaron como un mar.

Me refugie en sus brazos y lloré por lo injusto que era todo, yo tampoco quería que algo malo le sucediera...

— Por favor, prométeme que tendrás cuidado...— levanté mi rostro— prometelo Ronald Bilius Weasley, promete mantenerte con vida...— exigí tratando de enmascarar el miedo que sentía.

— Prometo vivir para que a tú regreso podamos estar juntos, te amo Astoria Greengrass, no lo olvides, y si cuando la guerra acabe, aún me sigues amando aquí estaré esperándote.

Y sello su promesa con un beso con sabor a despedida, amor y nostalgia...

... Cumplió su promesa, se mantuvo con vida, esperando mi regreso, como yo mantuve vivo el amor que siento por él.

Cuando por falta de aire nos separamos, él junto nuestras frentes, aún con los ojos cerrados...

— Te he extrañado como un loco, cada noche soñaba con este momento— me dijo en un susurro— te amo mi pequeña Tory y quiero recuperar todo el tiempo que hemos perdido— abrió sus ojos y con determinación me dijo— ¿cásate conmigo?

La emoción fue tan grande que las palabras se me quedaron atoradas en la garganta, lo único de lo que fui capaz de hacer, fue abrazarlo y besarlo, llorando a mares...

— ¿Eso significa que sí?— preguntó.

— Claro que sí tonto, quiero pasar mi vida junto a tí, te amo— y volví a besarlo.


Luego de la propuesta de matrimonio que le hice a Tory, todos estaban en el jardín tomando café con una tarta de manzana. Se nos quedaron viendo con la boca abierta porque íbamos tomados de la mano.

Les explicamos a todos cómo y cuándo empezó nuestra relación, Harry y Hermione estaban sorprendidos...

— No puedo creer que nunca nos dijiste nada Ron— regaño la castaña.

— Lo siento, quise hacerlo pero tuve miedo de su reacción y luego vino la pelea, nos dejamos de hablar y eso— asintió comprendiendo.

— Ron me ha pedido matrimonio— anunció Astoria.

Las mujeres gritaron emocionadas, mientras que Zabini, Nott y Malfoy, se acercaron a mí.

— Más te vale que la hagas feliz, comadreja— inició Malfoy— si la haces sufrir, nosotros nos encargaremos de tu castigo— secundo Zabini— y te aviso que somos expertos en torturas— finalizó Nott.

Tragué espeso porque sabía que cada palabra que dijeron es cierta y cumplirían con cualquier tortura si Tory derrama una sola lágrima por mí culpa.

— Oigan, ya basta, harán que salga corriendo, además yo sé cuidarme sola— la castaña los aparto de mí lado— no les hagas caso amor, sólo están bromeando.

— ¿Estás segura? Porque yo los escuche muy sinceros, sin embargo, delante de todos, les prometo hacerla feliz, amarla y respetarla, porque la amo.

Ahora me sentía completo, porque mi pequeña Tory volvía a estar a mí lado.