UN EXTRAÑO
Las vacaciones de Navidad habían llegado, hoy por la tarde todos los alumnos se irían a sus hogares. Pansy al final accedió a ir con su tía, yo me iré a la Madriguera, la señora Weasley me invito a pasarla con ellos pues en Grimmauld Place sólo seríamos Kreacher y yo.
- Hola cuatro ojos- saludo Pans- ¿ya preparaste tu baúl?
- Hola... Y si ya lo tengo listo, ¿y tú?- pregunté acercándome a ella para darle un beso en la frente.
- Sí, ya lo tengo todo listo, a decir verdad no son muchas cosas- suspiro- espero no pasar un mal rato en esa casa, no conozco nadie- dijo irritada.
- Oye, aún estoy a tiempo de acompañarte, puedo avisar que llego en unos días- ella negó con la cabeza.
- No, estaré bien, si algo no me gusta, me desaparezco a casa de Draco.
- Bueno, cualquier cosa me avisas- la abracé y nos quedamos un buen rato así, disfrutando el uno del otro.
- Oye, no es que esté incómoda o algo así, pero creó que es hora de irnos, el tren partirá pronto- dijo separándose un poco.
- Tienes razón- frote mi nariz contra la suya.
Ella acortó la distancia para darme un beso que yo mismo profundice, quería quedarme así, disfrutando de mi Orquídea...
- Ya basta Potter, que me estoy calentando- dijo pícara- y ahí si perdemos el tren, cuando vuelva me tendrás que recompensar- me dió un último beso y se fue contoneando las caderas.
¡Esa mujer me volverá loco!
¡Por Merlín! Ese beso me hizo recordar aquella noche, hace dos semanas en la Sala de Menesteres... Potter tenía bien guardadito su lado salvaje...
Me abanique con la mano y seguí mi camino hasta la sala común para bajar mi baúl. Al llegar a la entrada dije la contraseña y entre.
Cuando ya venía de regreso de mi habitación con el baúl levitando trás de mí, de pronto la vista se me nublo y si no es porque Theo estaba por ahí, seguro voy a parar al suelo...
- ¿Estás bien Pans?
- Sí, fue un mareo, seguro es debido a que no he cenado, no te preocupes- explique pues no había bajado a cenar por ir al encuentro con Potter.
- ¿Puedes caminar?- asentí- vamos yo llevó tú baúl, y casi es hora de que parta el tren.
Aún un poco mareada, le seguí el paso a Theo.
- Pans, despierta ya casi llegamos- escuche la voz de Draco.
Abrí los ojos de a poco, me incorporé estirandome para desperezar el cuerpo.
- Estás padeciendo de insomnio o algo así, has dormido prácticamente desde que salimos de Hogsmeade- comentó Blaise.
- No estúpido, sólo es un poco de cansancio por los estudios.
En ese momento el tren frenó indicando que habíamos llegado a nuestro destino.
Mi baúl lo dejaría en casa del rubio, llevaría conmigo sólo unas cuantas prendas de ropa, no pensaba quedarme más de lo necesario en casa de mi tía.
Nos despedimos de Theo, pues él pasará la Navidad con su novia, el idiota anda babeando por Luna Lovegood. Blaise se quedará con Draco y Narcissa en las vacaciones, Cissy se ha vuelto como una madre para nosotros que estamos solos.
Me alegró mucho saber que ella al final de la batalla mintió para ayudar a Harry, sólo Lucius fue condenado a pasar en Azkaban lo que le queda de vida.
Una vez en la mansión, saludamos a Cissy y procedemos a subir nuestras pertenencias a nuestras habitaciones. Aprovecho a preparar lo que llevará, me voy mañana por la tarde y se supone que pasaré una semana, sin embargo, ya me inventaré cualquier excusa para irme antes.
Ya duchada y vestida, baje a la cocina a por una taza de café, mi madre ya se encontraba preparando el desayuno.
- Buenos días mamá- salude con un beso en la mejilla.
- Buenos días hija, ¿saldrás hoy?- preguntó mientras me servía café.
- Sí, iré al Callejón Diagon, aún me faltan dos regalos- anuncié- prometo no tardar mucho.
- Está bien, ve con cuidado- asentí dejando la taza de café ya vacía.
Tomé mi abrigo, mi bolso y me introduje a la chimenea. Las llamas verdes me envolvieron y aparecí en mi destino.
Me dirigí hacía la tienda de Quidditch para ver si ya habían traído mi pedido... Un kit de limpieza para escobas con el tema de los Chuddle Cannon, es mi regalo para el tonto de Ron.
Una vez tuve el regalo, salí de la tienda para dirigirme hacía la tienda de plumas, encargue una muy especial para Percy...
Varias personas caminaban por las calles, felices y seguras que ya nada malo pasaría... De pronto, escuché como una voz susurraba mi nombre...
- Ginny... Ginny... Ven conmigo pequeña, tengo un regalo muy especial para tí...- sin poder evitarlo mis pies siguieron esa voz.
Era una voz dulce, melodiosa, atrayente... Mi cuerpo cosquillea ansioso por encontrar al dueño de esa voz...
- Ven a mí preciosa, yo te daré un regalo muy especial, que podrás utilizar para conquistar a tu amor...
¿Conquistar a mi amor? ¿Será posible que haya algo para que Harry se fijé en mí?
- Harry no te ama...- dijo una vocecita.
- Claro que te ama pequeña, pero esa serpiente lo envolvió con su astucia, créeme Harry Potter te ama, y yo puedo ayudarte a que vuelva a tú lado- se dejó escuchar nuevamente la voz.
Mis pasos se detuvieron de pronto, frente a mí un hombre alto con una túnica negra, tenía puesta la capucha que sólo dejaba ver sus hipnotizantes ojos amarillos...
- Hola preciosa, aquí está tu regalo- sacó de su túnica un frasco de cristal con un líquido color rosa- esto hará que Harry salga del hechizo en que Parkinson lo sumió- me entregó el frasco- sólo tú puedes ayudarlo...- dijo antes de desaparecer.
Parpadeo saliendo del letargo en que me dejó esa voz, volteó a ver a mi alrededor, estoy en un callejón. Bajo mi vista hacía mí mano y veo el frasco que ese extraño me ha dado y las palabras vuelven a resonar en mi cabeza...
- Sólo tú puedes ayudarlo...
¿Será verdad que esa serpiente de Parkinson lo embrujo?
Después de todo fue mortífago y no dudo que sea capaz de hacer eso... Debo ayudar a Harry.
Con ese objetivo en mi mente, me apresuró a salir de ese callejón para ir a casa y planear muy bien cómo darle la poción a Harry y por fin pueda librarse de las garras de esa arpía.
