CAPITULO 2. La chica de cabello plateado
El viaje transcurrió en silencio.
Actualmente estábamos en una zona elevada del sector mercantil, mis sentidos se extendieron a su límite actual, para poder encontrar a la chica.
Usando mi vista de halcón y la clarividencia, era capaz de observar todo movimiento en un radio de cuatro kilómetros, como sí lo estuviera viendo de frente. "Donde estás…" No podía encontrarla. Esa protección divina sí que era eficiente, no me sorprendió en lo más mínimo el que lograse escapar de mi rango de detección.
[Olfateo] Busqué aquel olor tan característico, el cual representaba a la rubia. Olía a comino y esencias florares que jamás había olido antes, por lo que seguir el rastro no era nada difícil. – Oye. ¿Estás seguro de que vamos por buen camino? – Preguntó Puck.
-Si… bueno. Al menos eso era así al principio. El rastro se pierde cerca del límite del sector mercantil. Si no nos apresuramos, antes de que oscurezca, es posible que la chica salga de la ciudad… – Ese era el principal problema. En un área tan grande como lo era la capital, la posibilidad de que la medalla se vendiera o pasase a las manos de terceros, era demasiado alta.
– Estaba muy seguro al principio. Pero es una ciudad gigantesca… ¿Por qué están difícil encontrar a una persona tan pequeña? – Ni siquiera habíamos comenzado a buscar con afiches de su imagen o a preguntar sobre su paradero, pues con la cantidad de personas que hay aquí, eso resultaría imposible.
-Es la capital del imperio. Por supuesto que sería un lugar grande. ¿Ni siquiera sabrías eso, eh…? – El elfo voltea a verme, buscando como dirigirse a mí.
-Es cierto. No nos hemos presentado, ¿Verdad? ¿Deberíamos presentarnos? – Se preguntó el gato.
-Je. Tienes razón. ¡De acuerdo! – Di un salto mortal hacía atrás de la barandilla sobre la cual estaba descansando y aterricé en el suelo de piedra. Miré al elfo y su gato con una sonrisa.
-Mi nombre es Arthur Pendragon. Como dijo tu espíritu contratado, soy un mago especializado en combate cercano, proveniente de una tierra lejana – Ambos se sorprendieron por lo que dije.
-Bueno, si es así. ¡Entonces está bien! Mi nombre es Puck, es un gusto~ - El gatito saltó hacia mi mano, la cual abrí para poder saludarlo. Ronroneó cuando le acaricié la cabeza.
- ¿De qué lugar? Por la forma en que hablas y te comportas, por no hablar de tu vestimenta, puedo decir que provienes de una familia de nobles. ¿Estás en Lugnica por negocios? –Preguntó con interés. "¡Señorita! ¡¿Qué acaso no conoce el dicho, la curiosidad mató al gato?! Sin ofender, Puck…" No me atreví a decirlo en voz alta.
-Provengo de un pequeño país al este de aquí – La chica ladeó la cabeza. Al parecer lo que dije no era algo que esperasen.
-Al este… pero, Lugnica es el país más al este del mapa continental. Después de eso no hay nada… – [Escalofrío] Observé la confusión en sus rostros. ¿No había nada? ¡Eso es imposible!
- ¿A qué te refieres exactamente con "no hay nada" más allá? – Maestra y espíritu se miraron en confusión.
-… Es como dije. Lugnica es el país más al este del mapa continental… después de eso, no hay nada. Literalmente – Enarqué una ceja ante la explicación de la chica con cabello platino.
-Lo que ella dijo, es verdad. En el límite de este mundo, hay una corriente de agua que cae hacia la nada. Ese lugar es al que llamamos la gran cascada… - Puck me observó detenidamente en silencio. –Acaso… ¿Acaso tu provienes de más allá de la cascada? – La gran cascada… si lo que Puck me estaba diciendo, era verdad, entonces se trataba de un sitio alejado de la realidad. El elfo no sabía qué hacer ante esta revelación.
-… ¿Alguna vez alguien ha venido de más allá de la cascada? – Pregunté nervioso. Si esto era verdad, entonces de nada me serviría seguir mintiéndoles.
-De vez en cuando aparecen tipos que aseguran venir más allá de la cascada. Pero casi siempre se trata de mentirosos intentando obtener algo de fama… pero contigo. ¿Cómo se llama el país del que provienes? – Entonces era verdad. Lo que se encuentra más allá de la cascada debe tratarse de otra dimensión. ¿Debería decirles?
-Te recomendaría dejar de ocultarnos las cosas. Puedo sentir como tu corazón está dudando en estos momentos – Dijo el felino con una sonrisa astuta. "Este… pequeño" [Respirar] [Exhalar] El elfo esperaba una respuesta sincera de mi parte.
-Mi nombre es Arthur Pendragon. Rey de Gran Bretaña. Hace tiempo fui convocado a otro mundo por un estudiante de una escuela mágica para nobles. Formé un contrato con ella y me convertí en su familiar – Les mostré la runa de [Gandálfr] para corroborar mi historia. Ambos me veían con distintas expresiones en sus rostros.
Puck me veía con cautela. Finalmente debiendo de haber conectado los puntos. Mientras que la chica estaba en un conflicto interno, parece qué tras la revelación, no sabía cómo dirigirse hacia mí.
La presencia de un gobernante debe ser suficiente para que la gente común se arrodille cuando se enteran que hay un rey frente a ellos. "Interesante" El [Carisma] de [Rango A+] es suficiente para liderar un ejército colosal y sería considerado apto para el papel de rey, incluso si parte de la gente no lo aprobase. En este nivel, era más una maldición.
…
…
-… Esto. Es algo difícil de procesar. Su alteza – La elfa hace una reverencia. [Suspiro] Es por eso que no revelo mi posición como gobernante de las antiguas ubicaciones como Camelot o Uruk. La gente tiende a ponerme en un pedestal y eso es algo que quiero evitar a toda costa. "Es por eso que mantengo el uso del carisma lo más limitado posible" Pero el que ella no se viera afectada de la forma en que esperaba por mi carisma, me indicaba una posición muy alta entre los nobles…
¿Tal vez una heredera? Sí, ese podría ser el caso aquí. Si el ladrón robó la insignia de su familia, entonces esto no se trataba de un simple crimen. Algo como lo que aquella chica hizo, se castigaría con la muerte… "Pero no puedo evitar pensar que una tercera parte está involucrada en esto" Miré al elfo, parecía muy nerviosa por toda esta situación.
- ¡Eep! – Chilló cuando puse una mano sobre su cabeza.
-No tienes por qué estar tan nerviosa. Puede que sea un rey, pero en estos momentos solo soy un familiar que ha sido separado de su maestro. Así que no hay porque ser tan formal, puedes llamarme Arthur – Me miró a los ojos, tratando de encontrar la razón por la cual estaba haciendo tal acción como lo era el acariciar su cabeza. Creo que se debe a que no muchas personas han hecho tal gesto con ella antes.
-Heh. ¿Y no estás molesto por qué aquella chica que te invocó, te separó de tu reino? – Preguntó Puck. [Pum pum~] Si, lo estaba. Al principio estaba furioso con Louise por sacarme de mi ruta de viaje, pero al ver la forma en que sus compañeros y maestros la trataban, como un simple fracaso, esa ira se convirtió en determinación. No descansaría hasta que ella se hubiese convertido en el mago más poderoso del mundo. Meta que logré cumplir.
Sonreí.
-No realmente. Gran Bretaña está en buenas manos en estos momentos, mi desaparición podrá haber sido un duro golpe para el gobierno, pero con el tiempo, habría logrado levantarse – Y eso era verdad. Incluso tras la caída del rey Arturo y la disolución de su gobierno, el reino prosperó.
Yo nunca debí haberme convertido en rey
Las palabras que Arturia me dijo aquella noche en la mansión Emiya quedarán grabadas en mi mente por toda la eternidad. Incluso cuando logramos vencer a los sirvientes y llegar al núcleo del santo grial, ella comprobó que su deseo era imposible de conceder.
-… Ya veo. De acuerdo, Arthur – Asentí con una gran sonrisa.
-Te lo estás tomando todo muy bien. Para ser alguien que ha sido transportado de mundo más de una vez… ¿Realmente no tienes a nadie que te espere? – El gato me preguntó. Él tenía razón, me estaba tomando esto realmente bien, creo que se debe a que salto de mundo con demasiada frecuencia, por ende, no hacía conexiones tan profundas con aquellos que hubiese llegado a conocer.
-No. La única persona que podría estar esperándome en casa es mi maestra. Pero… no creo que la vuelva a ver – Mientras esté aquí, me es imposible contactar con alguien sin recurrir a la segunda magia. Mi maestro podría seguir enojado por aquel incidente…
-Lo siento, Arthur. Por todo lo que estás pasando… si algo como lo que te sucedió me pasase a mí, yo… no se realmente que haría – La elfa de cabello plateado apretó el dobladillo de su falda con frustración. Me sorprendió su forma de actuar ante mi situación. ¿Estaba ella preocupaba por mí? Pero, ni siquiera nos conocíamos bien.
-De todos modos… Retomando el asunto de tu insignia. Aquella chica parece que se gana la vida robando cosas, por lo que debe tener un sitio en esta ciudad para descansar… ¿Hay algún lugar por aquí, donde gente como ella se reúnen? – Ambos se ponen a pensar.
-Realmente estoy sorprendida. No eres de este mundo, ni estás familiarizado con el reino, pero aun así lograste deducir todo eso tu solo – Mis mejillas se calentaron ante el halago. [Tos] Volví la vista al sentir como su mirada se fijaba en la mía.
-Creo que deberíamos ir al lugar del crimen y preguntar si alguien sabe de algún sitio como el que describiste – Ambos asentimos. Con un plan formando, decidimos volver a las calles y retomar la búsqueda. "Aun no le he preguntado…" Sí. La duda me comía por dentro.
-Estaba pensando… Ya sé el nombre de tu espíritu contratado, pero no creo haber escuchado el tuyo – Sin esperar la pregunta, el rostro del elfo pasa por la sorpresa, por último, tristeza. Cerró sus ojos, reprimiendo aquellas emociones que me mostraron su profundo dolor.
-Satella
[Escalofrío] Mi cuerpo quedó paralizado tras escuchar las palabras salir de sus labios. La chica comenzó a alejarse tras no haber recibido respuesta de mi parte.
-No tengo apellidos. Así que solo llámame, Satella – Su voz carecía de la emoción qué había mostrado hace unos instantes. Como si a pesar de haber dicho que ese era su nombre, rechazara ser llamada así. "… ¿Es una clase de broma?".
Incluso Puck parecía decepcionado tras escuchar a su protegida. Pero se resignó tras ver que no lograría nada. –Eso es de mal gusto. ¿Sabes? – Murmuró, pensando que ninguno de nosotros lograría escucharlo.
[Boom] Pero antes de que desapareciera dentro del cabello de "Satella", elevé un poco mi poder, sorprendiéndolos.
- ¡Hiik! – Chilló el elfo al ser tomado por sorpresa.
- ¿Sabes que es de mal gusto el mentir sobre tu nombre? Te di mi verdadero nombre y hablé sobre mis orígenes. Mira, hasta Puck piensa que no estás siendo honesta – La chica voltea a verme con miedo. [Olfateo] El distintivo olor de la energía mágica acumulándose en el aire me indicó que el gato estaba listo para disparar si la situación lo requería.
-Y… Yo, lo lamento. Pero, ya vez… soy mitad elfo – Pude sentir la duda en su corazón. Un dilema sobre su propia existencia, las personas deben de tacharla como un monstruo por el parecido que tiene con ella…
-No sé por qué razón te atormentas por tu linaje. Puedo decirte que los elfos, así como los semi-elfos son una de las razas más nobles e increíbles que he tenido el placer de conocer. Si la gente te discrimina por alguien a quien te pareces, entonces son unos estúpidos. Tu eres solo tú, y eso nadie lo puede cambiar. Además, las mujeres de ascendencia élfica tienden a ser hermosas, más que cualquier mujer humana en este u otro mundo, es por eso que me dejaste cautivado en el momento que te vi – Pude ver como su rostro comenzaba a calentarse.
Ok. Puede que me hubiese pasado un poco con ese último comentario. [Pum pum~] Mi corazón comenzó a latir como loco. "Y tenías que hacerlo. ¿Verdad?" Esperaba que "Satella" no me tildase de mujeriego con lo que dije, no creo que podría soportarlo.
[Risa] La risa de la chica me sacó de mis pensamientos. –Emilia. Mi nombre es Emilia, tan solo Emilia – Estaba llorando de felicidad, sentí ganas de abrazarla, pero creo que Puck me golpearía antes de lograrlo. –Es un placer conocerte, Arthur. Gracias por decir esas palabras, no sabes cuánto necesitaba escucharlas – [Pum pum~] No creo que mi corazón pueda soportar tanta belleza. Ni siquiera Tiffania tenía este efecto sobre mí… y vaya que la semi-elfo había logrado hacerme la vida imposible al igual que Siesta.
Sonreí. Esta chica sin duda era otra cosa…
-Bueno, se está haciendo tarde… ¿Quieres continuar buscando tu insignia? – Emilia asintió. Tomando esto como señal, bajamos del mirador y nos adentramos en la ciudad una vez más.
El rastro nos envió de nuevo hacía el distrito comercial, debido a que la ladrona usaba los edificios para ocultar su presencia, era un poco confuso a donde podría dirigirse. [Olfateo] No detecté rastros de magia en los alrededores. –Esa protección divina la ayuda bastante… - Algo me estaba bloqueando, cada vez que pensaba tener el camino correcto, el rastro se desvanecía.
No era como en los viejos tiempos donde podría encontrar a mis objetivos incluso si se encontraban a kilómetros de distancia, esa chica era inteligente. "
-Si tienes problemas para encontrarla, puede que esté usando alguna clase de poción que elimina su presencia. Son muy comunes entre los ladrones – Me indicó Puck. ¡Claro! ¿Por qué no pensé en eso? Me encontraba en un mundo donde la magia era tan común al igual que en Halkeginia.
"Fouquet tenía la capacidad de esconder su presencia usando un hechizo, fue por esa razón que no la guardia jamás pudo capturarla. Pude encontrarla y detenerla al poder detectar las corrientes de energía mágica únicas que cada individuo posee, pero esto…" No es posible que se tratase de una poción que un ladrón tuviese acceso a artefactos mágicos de alto nivel, simplemente no creo que les sea costeable.
-Puede ser una posibilidad. Sin embargo, no creo que este sea el caso… si se tratase de una poción mágica o cualquier otro elemento que use mana, sería capaz de detectar su paradero con un margen amplio. Puede que se trate de una simple habilidad innata para ocultar su presencia – Me estremecí al reconocer las habilidades de la clase assassin.
-Mmm. Tienes un punto ahí… - El gatito comenzó a pensar en una posible solución a nuestro actual problema. "¿Puede ser aún más adorable?" Resistí el impulso de tomarlo en mis manos y acariciar su cabeza, eso no sería bueno para mí.
-Arthur
- ¿Mmm? ¿Qué sucede, Emilia? – Voltee a ver a la hermosa elfa de cabello plateado, miraba a las personas que pasaban de un lado a otro, o eso es lo que pensaba.
- ¿No crees que está perdida? – Señaló a una pequeña chica que miraba en todas direcciones, su expresión denotaba miedo. "Oh, ya veo…"
- ¿Quieres ayudarla? – Le pregunté con una sonrisa.
Emilia asintió.
[Suspiro] Ella realmente es como solía ser hace algunos cientos de años… Amable, desinteresado y con sentido de la justicia que superaba el sentido de auto-conservación.
"Es como Emiya y yo…"
Un amago sabor de boca me recordó la vida que habíamos dejado atrás para cumplir ese sueño que tanto anhelábamos, dejamos atrás todo lo que conocíamos, solo para velar por el bien de la humanidad.
"Y aun así… no me arrepiento de haber escogido este camino" Fueron las palabras del pelirrojo en el fondo de mi mente. Sabía que tenía razón, me era imposible el ignorar a una persona que necesitaba desesperadamente de mi ayuda, he perdido la cuenta de cuanta sangre han reclamado estas manos.
Me estremecí cuando las almas atrapadas en el espacio aislado, sus brazos se agitaron en las turbulentas aguas carmesí, tratando de alcanzarme, los observé desde la cima de la colina de espadas. – Lo siento… - No podía hacer nada más qué disculparme. Me era imposible el ayudarlos o siquiera liberarlos, si lo hiciese, no sé qué clase de estragos podrían causar en el mundo.
Dentro del rio de la muerte se encontraban asesinos, violadores, secuestradores, toda la escoria humana… pero también gente buena, aquellos que tuve que sacrificar para así salvar dimensiones completas. El rencor que estás almas eran tan poderoso, que se me dificultaba respirar.
[Este es el único camino…]
[Escalofrío] Mi cuerpo tembló al reconocer esas palabras. Siempre he buscado la mejor solución para los problemas, pero cada vez que me topo con un obstáculo como lo es un desastre global, no era posible el resolver los problemas de forma pacífica.
-Esto no es lo que yo quería – Dije en un susurro. Fue lo suficientemente bajo como para que los agudos sentidos del espíritu ni siquiera pudieran percibirlo.
Puck era un ser muy sensible, él puede saber cuándo alguien le está mintiendo. "Creo que sería mejor no mostrar tan abiertamente mis emociones..." No era mi intención el mentirles, fue por esa razón, que les dije mi lugar de procedencia. Podía discernir cuando alguien trataba de aprovecharse de mi o intentar engañarme, fue una de las tantas habilidades que desarrollé a lo largo de los siglos.
Al menos parte de eso era verdad…
[Palpitar]
- ¡Guh! – Mi pecho comenzó a arder, por acto reflejo, llevé mi mano hacía el lugar donde la marca que mostraba mi verdadera naturaleza había sido grabada. Podía sentir como mi ser era consumido y reformado a una velocidad antinatural, la cruz trabajaba a toda su capacidad, tratando de mitigar el dolor al cual estaba tan acostumbrado.
Pero entonces… ¿Por qué había aumentado el dolor? Esto no debería de ser posible…
-Arthur, ¿pasa algo? – Preguntó Emilia.
Levanté la mirada, atraído por su voz, al ver la preocupación en sus ojos, no pude evitar sentirme atraído por ellos. Su belleza superaba a varías mujeres que he conocido a lo largo de mis viajes, incluso me atrevo a pensar que podría competir con Arturia, Rider y Rebecca por el puesto de la chica más hermosa del multiverso.
"En qué demonios estoy pensando…" Sacudí mi cabeza, intentando desvanecer el creciente sonrojo que se había hecho notar en mis mejillas.
-Fufu~
No pude evitar escuchar la risa del espíritu felino detrás de nosotros, al parecer había logrado percibir mis sentimientos y se dio cuenta de lo que estaba pensando. "Ya veras, pequeño…" Juro que me vengaré de él cuando Emilia no nos esté observando, ese gatito debe aprender a no meterse en la vida de los demás, ya que puede que no les guste.
-Estoy bien… ¡Más importante! ¿No querías ayudar a esa chica?
[Sorpresa] Emilia volteó inmediatamente hacía el lugar en el que aquella chica de cabello verde lima estaba parada, para su alivio, aún continuaba en el lugar. Por la forma en que se movía, era obvio que estaba perdida, tal vez se separó de su madre.
-Tienes razón. ¡Debemos ayudarla! – Decidida sobre su próximo movimiento, Emilia caminó hacía la pequeña.
- ¡-!
Cuando la chica de ojos amatista se paró frente a la niña, ella la miró con una sonrisa. Por unos instantes vi felicidad en su rostro, pero se apagó inmediatamente al ver que no éramos quien esperaba, nos observó con miedo.
Emilia se agachó y le dio una cálida sonrisa.
-Perdón si no somos las personas. ¿Te separaste de tus padres? – Su voz era tranquila y demasiado amable, incluso me sorprendió que pudiese hablar así. Pero contrario a lo que ella deseaba transmitir con sus palabras, la niña comenzó a llorar, desesperada por no saber qué hacer.
- ¿Eh? Por… por favor no llores. No te lastimaré, ¿okay? – Pero esto solo hizo que la niña llorara aún más fuerte. Con solo verlo, puedo decir que Emilia no era buena con los niños, en este tipo de situaciones, solo podrías hacer una cosa…
-Podemos ver que en mis manos no se encuentra nada - Ambas observaron sorprendidas, ya que no esperaban que interviniera.
Bien, ahora tengo su atención.
Uno de mis circuitos mágicos cobró vida, la familiar sensación del od fluyendo por mi cuerpo y la calidez que generaba, era reconfortante. Tuve cuidado de no liberar más energía de la necesaria, no quería tener problemas después de todo…
-Ahora, si me concentro un poco… - Busqué en mi esfera de realidad cualquier cosa que no fuese una cuchilla, lo suficientemente sorprendente como para dejar a mi público sin palabras. Después de algunos instantes, lo encontré, algo con lo que estuve familiarizado por más de un año.
[Trace On]
Un fino espejo de plata se materializó en mi mano. [Sorpresa] La chica observó maravillada el acto, sonreí al obtener el efecto deseado.
- ¿Te gustaría tenerlo? – La chica asintió emocionada. Le ofrecí el espejo, que inmediatamente tomó y comenzó a admirar su exquisito diseño floral.
Ese espejo le perteneció a la abuela de Louise, fue un regalo antes de que falleciese, ella lo guardó como un tesoro y de vez en cuando le gustaba arreglarse el cabello mientras observaba su reflejo en él. Si supiese lo que hice, ella en realidad podría asesinarme…
-Realmente es algo increíble. Arthur, realmente eres bueno con los niños… ¿tenías hermanos pequeños? – Me puse a pensar.
La imagen de aquellos que había dejado atrás para así concentrarme y encontrar un camino de vuelta a casa, atravesó mi mente como un rayo. En especial dos personas fueron las que destacaron entre todos ellos, la figura de una mujer y su hijo menor.
-Si… yo, tenía un hermano menor – Emilia pareció notar que se trataba de un tema delicado, pues inmediatamente se disculpó.
-Lo. Lo siento, no sabía que se trataba de algo muy personal… - Agachó la cabeza. Estaba avergonzada de haber metido la pata.
[Suspiro]
¿Realmente no podía enojarme con ella, o sí? No, creo que no…
-No te preocupes. Mi hermano está bien, simplemente… lo extraño mucho, ha pasado un largo tiempo desde que lo vi – Sonreí amargamente.
Él tenía cerca de seis años el día que desaparecí, no podía ni imaginarme como debe de estar pasándola en estos momentos. "Puede que ya se haya olvidado de mí" Era una posibilidad, incluso estaba el hecho de que el tiempo fluya más rápido en el mundo real y todos a quienes alguna vez amé, ya no se encuentren entre los vivos.
[Agitar] Sacudí mi cabeza. No quería pensar en eso ahora mismo, solo sería agobiarme más de lo necesario y necesito estar a plena capacidad si es que quiero rastrear a esa chica.
-Así que, señorita. ¿Le importaría tomar la mano de está solitaria niña? Parece que podría aceptar la ayuda de desconocidos – Le ofrecí a Emilia, misma que se acercó a la chica de cabello verde con una sonrisa en su rostro.
La niña al haber perdido el miedo a este par de desconocidos, tomó mi mano izquierda y le tendió su mano libre hacía la elfa, que aceptó gustosa. – No te preocupes. Te prometo que encontraremos a tu mama, ¿Okay? – La chica asintió, feliz de haber encontrado a personas tan buenas como nosotros.
Mientras caminábamos por la calle principal, las personas se nos quedaron viendo con una sonrisa. Esto llamó mi atención, así que después de analizar la situación, llegué a la conclusión de que parecíamos una pareja casada, que paseaba con su hija.
[Sonrojar] Mis mejillas se tiñeron de color carmín. Podía sentir como mi ritmo cardiaco se aceleraba y mis manos sudaron ligeramente.
"¡Por todos los cielos! Me he enfrentado a dioses de todos los panteones conocidos, incluso a la una de las más poderosas entidades de los sumerios, he detenido a demonios de alto nivel como Goetia y Lucifer… ¡¿Entonces porque me pongo tan nervioso por algo como esto?!" Sabía la respuesta a esta pregunta, pero no quería aceptarlo.
No pasó mucho tiempo, antes de que encontrásemos a su madre. Esto debe haber sucedido, debido a que sobresalimos demasiado… si, como una luz intensa en medio de la oscuridad.
-Bueno, eso resuelve uno de nuestros problemas. La niña encuentra a su madre y nosotros continuamos buscando la insignia… - Parece que Emilia cayó en cuenta de algo, pues su rostro pasó de alegría a confusión, pero después de unos momentos, volvió a mostrar esa alegre sonrisa.
-No podíamos dejarla. Quien sabe que habría sucedido si se encontraba con personas malas, además, ahora estamos de buen humor para seguir buscando – Me dijo con una voz llena de orgullo.
-…
-Incluso si recuperamos mi insignia, estoy segura de que me habría lamentado de no haber ayudado a esa pobre niña. ¿No sientes lo mismo, Arthur?
¡Rayos! Ella me tiene ahí. Si no hubiese decidido ayudarla, entonces yo habría actuado y habría usado mis habilidades para encontrar a un pariente cercano, después de todo, no era tan difícil localizarlos, solo tenía que seguir su olor…
-Esa demostración que hiciste allá atrás fue muy… interesante. Nunca había oído hablar de una magia con la capacidad de replicar un objeto con ese nivel de perfección, sino hubiese presenciado el acto, podría jurar que se trata de un objeto hecho por medios naturales – Escuché la voz del gatito en el aire, vi su silueta ligeramente traslucida flotando a nuestro alrededor.
[Escalofrío] Volvió a hacerlo. Puck fue capaz de analizar la construcción, incluso cuando no estaba en contacto con el… creo que esto se debe a que estaba compuesto de energía mágica y él es muy sensible a ese tipo de cosas. "En realidad es un gato aterrador" Murmuré algo nervioso. No le tenía miedo, solo mantuve mi distancia, no quería que encontrase algo que pudiese perjudicarme, si Satella fue capaz de entrar en contacto con mi cuerpo real y maldecirme, quien sabe lo que otros seres de esta dimensión puedan hacer.
Genial, estaba en forma astral. Seguí con la mirada los movimientos del felino, al sentirse observado, volteó en mi dirección y nuestros ojos se encontraron. –Heh. Para que seas capaz de percibirme incluso cuando estoy en mi estado etéreo… debes de tener una percepción espiritual excepcional, muy pocos son capaces de hacer eso – Dijo Puck bastante impresionado, aunque no puedo evitar sentir que estaba bastante preocupado en su lugar.
-Gracias. Y sí… debido a mi estado como un familiar, soy capaz de percibir a entes sobrenaturales, así como las corrientes de mana atmosférica y la existente en cada ser vivo – No quería decirlo en voz alta, pero podía sentir como el gatito estaba consumiendo grandes cantidades de energía de Emilia.
El mismo pareció darse cuenta de ello y me envió una mirada cautelosa, entendí lo que quería transmitirme con ello, él tiene sus razones para hacerlo. "Debe de ser un espíritu realmente peligroso si su consumo de energía es tan elevado…" Puedo sentir las perturbaciones en él mana ambiental y él no estaba consumiendo nada para mantener su existencia. Emilia solo me observaba, no comprendía él porqué de esta conversación.
Sin perder más tiempo, decidimos volver al lugar donde la escena del crimen se había dado a cabo, en cuanto vi a Kadomon, no pude evitar sentirme timado.
"¡¿Enserio?! ¿De todos los lugares donde le podrían haber robado la insignia, tenía que ser en un lugar con tantas personas?" No pude evitar sentirme irritado, habíamos preguntado durante más de dos horas si alguien conocía a la chica, incluso había realizado un dibujo perfecto de su rostro y nadie pudo ayudarnos…
Era como si esa chica fuese una especie de ladrón experto en el sigilo y escape, un aire completamente diferente a lo que percibí la primera vez que la vi en aquel callejón. Además, este es el mismo lugar donde había sido convocado, me preguntaba si esto no era nada más que una simple coincidencia.
Analicé el lugar en busca de cualquier signo que pudiese ayudarme a rastrearla, pude ver signos de batalla en varios puntos. Agujeros del tamaño de una pelota de baseball se asomaban aquí y allá, sin duda la rubia era una chica extremadamente veloz.
Entonces lo noté.
[Olfateo] El inconfundible olor del hierro impregnó mis fosas nasales. "Te tengo" Era pequeña, tan pequeña que se perdió en lo más recóndito de una esquina, perdida entre varios jarrones de los puestos de frutas. Pero logré localizarla, el olor de su sangre.
[Palpitar] Mi visión se volvió borrosa por un instante, todo a mi alrededor parecía haberse congelado. "Que-" Esto no debería de estar sucediendo. Para que mi instinto se active, se deben cumplir ciertas condiciones…
Algo malo le sucederá al ladrón y a Emilia
Una visión futura sobre lo que ocurriría en caso de no haber intervenido, me heló la sangre. Los cuerpos sin vidade la chica rubia, un extraño gigante de edad avanzada y Emilia, yacían en el suelo, me encontraba a su lado, llorando por sus muertes.
Una sombra se cernía justo detrás de mí, en una de sus manos sostenía un cuchillo kukri con un diseño exótico.
-Esto no me gusta…
Busqué en lo más profundo de mi alma una de las armas más antiguas y devastadoras que poseo en mi arsenal, sabía que me estaba excediendo al decidir convocarla al plano físico, pero entre más tardásemos en encontrarla, más difícil sería el recuperar esa insignia.
Elevé mis manos y sostuve la empuñadura de un arma inexistente. Tanto Emilia como Puck, me observaron con curiosidad, sin esperar a que me hiciesen alguna pregunta, me concentré y activé dos de mis circuitos mágicos.
Juzgando el concepto de creación
Una espada demoniaca empuñada por un héroe legendario, usada para eliminar bestias que amenazaron la vida de los hombres
Formulando hipótesis de su estructura básica
Un arma a dos manos otorgada a Beowulf por Hunferth, un sirviente del danés, Hrothgar. Su diseño es completamente diferente a todas las armas europeas conocidas, pues es una hoja curveada entre si de más de noventa centímetros de longitud.
Duplicando los materiales de composición
Fue fabricada en hierro forjado, la hechicería con la que fue imbuida, no es posible de replicar en la era moderna.
Imitando la destreza de su elaboración
Incluso cuando los métodos de su fabricación se han perdido en el tiempo, los procesos usados aún permanecen grabados en su hoja. Fue fabricada por un herrero vikingo y posteriormente encantada por un Seidr, un hechicero de la época, dándole capacidades de detección fuera de este mundo.
No importa que suceda, Hrunting será capaz de rastrear a su objetivo, incluso si se mueve, se esconde o elimina su rastro.
Simpatizando con la experiencia de su crecimiento
En la leyenda original, Beowulf descendió al fondo de un lago, guiado por la espada para eliminar a la madre de Grendel. Se dice que la espada nunca fallará en su camino para acabar con el enemigo, sin embargo, en el mayor momento de necesidad, fue ineficaz contra el monstruo.
Después de cortar y derrotar a su enemigo, la espada absorberá su sangre y esto fortalecerá su hoja, permitiéndole a su portador el atacar con mayor ferocidad y precisión.
Reproduciendo los años acumulados
Aunque fue por poco tiempo, la espada fue de gran ayuda para el héroe legendario, el cual se vio obligado a descartarla en el fondo del lago, donde permaneció durante siglos, hasta que la magia que la mantenía intacta se desvaneció. Con el tiempo, la espada fue expuesta a las inclemencias del tiempo y la era erosión del agua.
Sobresaliendo en todos los procesos de fabricación
Esta fue la espada que llevó al héroe vikingo, Beowulf hacía el escondite de la madre de Grendel. Su nombre quedó grabado en la historia…
En mis manos apareció el noble fantasma predilecto de EMIYA para misiones de rastreo, sus habilidades con ella eran tan increíbles, que se ganó un apodo dentro de la torre del reloj.
- ¡Qué demonios es esa cosa! – Gritó la voz alarmada de Puck.
Puedo entender su estado de alerta, después de todo, es una espada demoniaca que exuda grandes cantidades de instinto asesino cuando se libera su verdadero nombre. Pero no era necesario el hacerlo en estos momentos.
-Encuéntrala, sabueso de las llanuras carmesí - Un destello de energía mágica salió de la hoja, la espada rugió al aceptar la orden de su maestro. Sin esperar nada más, la bala carmesí se elevó en el aire y voló a velocidad inhumana sobre la zona comercial, buscando a su objetivo.
- ¡-!
La gente ahogó un grito de sorpresa al ver una mancha rojiza atravesar la capital en cuestión de segundos, cualquier persona sensible a la magia, podría sentir su avance a través de las calles.
"Esto seguro llamará la atención… pero es la única manera de encontrarla. Si no me doy prisa, algo terrible podría suceder"
[Palpitar] Mi instinto me decía que debía darme prisa, una terrible tragedia estaba por ocurrir. Cuando estaba por correr hacía el rastro de energía mágica que mi espada había dejado tras de sí, escuché una voz familiar.
- ¿No son ustedes dos los de antes? – Voltee al escuchar una voz detrás de nosotros, se trataba de la madre de aquella niña que se había perdido hace algunos minutos. Llevaba a su pequeña de la mano, ambas nos saludaron.
-Lo somos… ¿pero, que hacen por aquí? Lo único que se me ocurre es que han venido de compras, está es una zona muy popular – Dijo Emilia, la mujer soltó una pequeña risita.
-He-he… no. Esa de allá es la tienda de mi esposo, venimos de visita, pero al parecer un extraño que conoció hace algunas horas destruyó su puesto de frutas, ¿pueden creerlo? – Comencé a ponerme nervioso, no quería que Emilia pensase que era alguna especie de vago o algo así.
- ¿La tienda de tu esposo? – La mujer señaló hacia un puesto parcialmente destruido, había restos de frutas aquí y allá. Pero el hombre no parecía preocupado en lo absoluto, en cambio, limpiaba el desastre mientras tarareaba una extraña canción.
-El… no parece afectado en lo absoluto – Dije con una gota de sudor deslizándose por mi nuca. Sé que le di el dinero suficiente como para que pudiese reparar su tienda, pero había pensado que por el lugar en el que estaba ubicado, le costaría mucho dinero el repararlo.
-No ~ Ese extraño individuo le pagó en cuanto se dio cuenta de lo que había hecho. Mi esposo dijo que jamás había conocido a alguien tan amable como el antes – Suspiré de alivio.
"Al menos el hombre tuvo la amabilidad de no expresarse mal de mi…" La chica que sostenía la mano de su madre, se acercó a Emilia y le ofreció un pequeño broche con la forma de una flor. El elfo no sabía que decir, estaba insegura sobre lo que debería de hacer en estos momentos.
-Deberías de tomarlo, Emilia. La niña quiere agradecerte a su manera – Inste a que lo tomara, ella asintió y se lo colocó en la base del pecho izquierdo de su abrigo. Se inclinó para mostrárselo a la niña y le dio una gran sonrisa.
-Gracias, en verdad lo aprecio – La niña le sonríe.
-Bueno, fue un placer conocerlos. Pero tenemos una tarea que cumplir – Dijo Emilia, ambas asintieron. Después de despedirnos, comenzamos a caminar en silencio hacía el sitio en el cual sentí a mi espada.
- ¿Estás realmente seguro de que este es el camino correcto? La última vez que dijiste que sabías hacía donde iba, estuvimos caminando en círculos durante más de una hora – El gatito señaló, con sus patas detrás de su cabeza, observándonos con una mirada aburrida.
-Estoy seguro está vez. Mi espada es capaz de rastrear a su objetivo, no importa que se encuentre al otro lado del mundo, dentro de alguna barrera o elimine su presencia… Hrunting encontrará a su presa – Puck sintió un escalofrío cuando les dije el nombre de mi noble fantasma.
-Ese… es un nombre particular para una espada – Sin nada más que agregar, continuamos nuestro camino hacía el último lugar donde había sentido a la chica rubia.
Cuando entramos en el anillo inferior, el ambiente cambió por completo. Se podría sentir el dolor y la desesperación de aquellos que no tenían la suerte para conseguir algo para sus familias. "Esto está mal. ¿Qué demonios está sucediendo en este reino?" Como rey, el ver todo un sector viviendo en estas condiciones, era completamente inaudito.
-Esto no debería de estar sucediendo… ¿Por qué esta pobre gente tiene que vivir de está manera? – Emilia pareció notar mi frustración, pues podía sentir su mirada clavada en mi espalda.
-Es natural que te sientas de esa manera. Como gobernante de un país, tienes que velar por el bienestar de tu gente, la situación en este país es algo inestable desde que murió el último de los integrantes de la familia real – Mis ojos se ensancharon tras escuchar lo que dijo el gatito.
- ¡Cállate, Puck! – Le susurró Emilia a Puck mientras le tapaba la boca. Estreché la mirada al ver la escena, era obvio que me estaban ocultando algo.
[Zumbido] Mi energía mágica aumentó ligeramente, asustando a la elfa. – Cuando esto termine, quiero que ambos me cuenten todo lo que está sucediendo… ¿de acuerdo? – Mi tono no admitiría una negativa, mi carisma pareció afectarlos a un nivel más profundo que la última vez, pues se estremecieron y ambos retrocedieron un poco.
-D-De acuerdo – Dijo Emilia, asustada por el poder que estaba liberando. Asentí y escondí mi poder hasta dejarlo hasta el nivel de una persona común.
-Eso no era necesario – Escuché al pequeño espíritu murmurar. Sentí como la temperatura a mi alrededor había disminuido de golpe, signo de que estaba preparado para atacar. "Así que aún no confías en mí, Puck. He, una decisión muy inteligente" Reí internamente.
Tiempo después…
La gente de los barrios bajos me observaba con odio y algunos de ellos, los más temerarios, me veían como un gran premio. Pero no se atrevían a atacar, mi presión espiritual era tan fuerte, que aquellos débiles de corazón, simplemente desviarían la mirada por el miedo que les causo.
Una persona caminó justo frente a nosotros, cuando nuestras miradas se encontraron, el hombre intentó desviar la mirada y caminar en dirección contraria. - ¡Ey, amigo! – Le saludé como si fuese un viejo conocido, al haber estado en situaciones similares durante mis viajes, no me fue difícil entender la situación en la que se encontraban, ellos tan solo buscaban sobrevivir.
-S-Si… ¿sucede algo? – Me miró con miedo.
-No tienes por qué estar tan nervioso. No has hecho nada, tan solo estamos buscando a una chica de cabello rubio con una bufanda increíble, dime… ¿alguna vez la has visto? – Le mostré la imagen que hice de la ladrona.
-Oh, debes estar hablando de Felt. ¿Acaso les robó algo? Si es así, pueden encontrarla en el bazar del viejo Rom. Podrían negociar por él. ¡Ten una buena vida! – Después de darnos la información, nos despedimos de él, agradeciéndole y continuamos nuestro camino.
-Te encontré – Murmuré con una sonrisa depredadora. Una señal mental y el noble fantasma desapareció de la existencia, para alivio de Puck y Emilia, ¿quién diría que un ente espiritual de alto nivel le tendría miedo a una de las armas legendarias de otro mundo?
- ¿Por qué debo pagar por algo que me robaron en primer lugar? – Preguntó Emilia algo molesta, observando el bazar frente a nosotros.
-No te preocupes por eso. Puede dejarme las negociaciones a mí. Lo prometí, ¿no? Que recuperaría tu insignia sin importar que – Le sonreí. Emilia me observó durante unos instantes antes de desviar la mirada.
¿Ara? ¿Era eso un sonrojo lo que estaba viendo en sus mejillas? Je. Puede que no sea un mujeriego, pero no puedo evitar sentirme algo feliz al ver que había logrado que una chica se sonrojase por algo tan cliché.
-De acuerdo. Te lo dejaré a ti… - Asentí y caminé hacia la entrada del bazar.
-No te preocupes por su seguridad. Protegeré a Lia con mi vida – Dijo el gatito inflando el pecho con orgullo.
"No dudo que puedas hacerlo, mi felino amigo" Si había algo que me intrigaba del espíritu, era el tremendo poder mágico que trataba de ocultar, pero que al final era inútil para alguien como yo. Ese nivel de poder solo podría equipararse al de una bestia fantasmal del más alto nivel, comparable a los dragones y otras bestias míticas, que aparecieron en las leyendas heroicas de antaño. Si tuviese que ponerlo contra un sirviente de nivel medio, pensaría que el ganaría, después de todo, es una entidad muy antigua.
"No creo que sea prudente el dejarlos aquí afuera sin protección…" Pensé al recordar la figura femenina de mi visión. Si tenía la velocidad y el poder suficiente como para matar a Emilia, además de superar a su espíritu, entonces no era alguien a quien deba subestimar.
[Gate of Babylon]
Un portal dorado distorsionó el espacio. Parece que los tomé por sorpresa, pues logré ver como la elfa saltaba un poco en su lugar.
- ¿Q-Qué, que clase de magia es esa? – Me preguntó intrigado Puck.
Sonreí sarcásticamente. ¿Así que había cosas que ni él podría analizar? Eso era una ventaja para mí, ya que, de esta manera, él no tenía forma de adivinar que era el objeto que he traído al mundo material. – Es un secreto – Le guiñé un ojo a ambos.
-Hm. Como sea, no es que me importe mucho en realidad – Dijo mientras desaparecía dentro del cabello de Emilia.
-Arthur. ¿Era eso realmente necesario? – Ella tenía un punto.
En verdad no tenía razones para ser grosero con el espíritu, pero quería molestarlo un poco por haberse inmiscuido demasiado en mi magia. – Lo siento. Yo… creo que exageré – Incluso si soy un espadachín, seguía siendo un magus. Y los magus tienden a defender su investigación, así como su hechicería demasiado protegida, solo permitiéndoles a sus descendientes el acceder a sus notas.
"Lo que este pequeño gato hizo, sería imperdonable dentro de las antiguas costumbres de los magus" – Algo como eso se castigaría con la muerte o al menos terminaría con un castigo severo. Aunque, un individuo capaz de materializarse sin la ayuda de una fuente externa de alto poder o incluso sin el uso de magia verdadera, ya sería suficiente para ganarse una designación de sellado…
-Ya no estás en la tierra – Murmuré mientras agitaba mi cabeza.
-No te preocupes. Puck puede ser algo difícil de tratar con las personas que acaba de conocer, pero ten por seguro que le agradas – Me dijo con una sonrisa.
-Ya veo… - No pude encontrar ningún rastro de mentira en sus palabras. Esto solo me decía que tenía frente a mí, a un gatito muy curioso, el cual era muy sobretector…
Del portal, extraje un gorro estilo victoriano. –Mmm. ¿Arthur? ¿Qué se supone que es eso? – Preguntó con curiosidad, sonriendo, vertí energía mágica dentro del tesoro.
- ¡Eep! – Chilló de sorpresa cuando este se deshizo y voló hasta su cabeza, lentamente, su silueta fue desvaneciéndose. - ¡Que sucede! – Dijo alarmada.
-Cálmate. Es solo una barrera que evita ser detectado por la vista o medios mágicos… tómalo como una precaución adicional – Claramente no podía verla u oler su poder mágico, pero si su confusión y escuchar los latidos de su corazón, mismo que estaba aumentando.
- ¿Por qué debería ponerme algo como esto? Creo que es algo excesivo… - Me reí un poco de su ingenuidad. Era como tratar con un niño de diez años, pues no solo tenía una completa falta de instinto de auto conservación, sino que era muy ingenua.
-En estos sitios es completamente normal el que asalten a alguien. Incluso si llevas contigo a un poderoso espíritu que te brinda soporte, hay ladrones muy astutos que pueden estar preparados para lo que sea. Dime… ¿Qué habrías hecho si hubieses llegado algunas horas más tarde y te encuentras sola en este lugar, sin nadie que te pueda ayudar? – Emilia entonces cayó en cuenta sobre lo que había sucedido hace dos horas en la zona comercial.
-N-No tienes que decirlo así… - Infló los cachetes y se cruzó de brazos aparentemente ofendida por lo que dije.
-Será mejor que esperen aquí. No me fio para nada de este tipo de lugares – Dije mientras el portal se desvanecía de la existencia.
Cuando subí las escaleras, noté la mirada de Emilia en mi espalda de nuevo. - ¿Sucede algo? – Le pregunté, ella se sobresaltó al haber sido atrapada observando.
-No, yo… me disculparé si recuperas mi insignia – Debe estarse refiriendo al hecho de que trató de ocultarme cosas cuando nos conocimos.
-Ok, no tienes porqué presionarte tanto. Puede que nos acabásemos de conocer, pero no es razón para tratarnos como si fuésemos simples extraños, ¿o sí? Ustedes son los primeros con los que he hablado desde que llegué aquí, así que no creo que sea necesario una disculpa – Emilia sonrió.
-Sin duda eres una buena persona, ¿verdad, Arthur? – Mis mejillas comenzaron a enrojecer al ver su hermosa sonrisa. Me aclaré la garganta y continué subiendo las escaleras, cuando llegué al final, estaba frente a dos gigantescas puertas de madera. "Ahora entiendo él porqué…" Aquí era el lugar de residencia de un gigante, por lo que toda la finca era de mayor tamaño que lo usualmente encontrado en el reino.
[Knock Knock] Toqué suavemente la puerta.
-A las ratas gigantes…? - Escuché la voz de un anciano del otro lado de la puerta.
Mi mente se aceleró, tratando de encontrar una respuesta para lo que me acaba de decir. ¿Era una especie de contraseña?
[Sha Naqba Imuru]
Sin tiempo que perder con tontos juegos, decidí activar mi omnisciencia. Esta habilidad, era la sabiduría del rey de los héroes, sublimada en un noble fantasma, me permitía saber todo sobre un objetivo al cual estaba buscando o en este caso, encontrar la respuesta a tontos acertijos…
La única desventaja que tenía este noble fantasma, era qué si no se usaba con cuidado, llenaría mi cabeza con tanta información y esto podría ser perjudicial a largo plazo. "Odio las jaquecas…" Era por dicha razón, que el rey de los héroes no usaba este noble fantasma, además de que era muy orgulloso.
-Damos veneno
-Para la gran ballena blanca…?
-Un arpón
-Para nuestro gran dragón honorable…?
-Le decimos… ¡Quémate en el infierno!
[Crack] Algo en mi se rompió al decir esas últimas palabras, era como ser abofeteado con fuerza por el mismísimo Mehrunes Dagon. "Supongo que a algunos no les agradan los dragones…" Y era algo realmente irónico, pues por mis venas, corre la sangre de uno.
La puerta se abrió, revelando al gigante de mi visión. El me observó, algo preocupado por saber la contraseña de su establecimiento, debe de haber estado esperando a alguien más por la forma en la que me estaba viendo. – ¡Quién eres! ¿Cómo diste con esté lugar? ¿Cómo es que sabes la contraseña? – Una mano peluda me tomó del cuello de mi traje y me alzó en el aire.
- ¡-!
[Bam] Por instinto tomé la mano y le di un ligero manotazo, creando una pequeña onda de choque, la mano retrocedió al instante, el dueño de ella parecía alarmado por lo que escuché. Pude ver la figura de un gigantesco anciano, intentando mantenerse en el anonimato con la oscuridad que le brindaba el establecimiento, lástima para él, pues podía ver perfectamente su silueta.
-Tu… No pareces ser del tipo de persona que estaría rondando por estos lugares, ¿cuál es tu negocio en esté sitio? – Cuando lo miré, vi en sus ojos la experiencia de un hombre que ha estado luchando toda su vida por sobrevivir, además de una fuerte resolución por proteger lo que ama. Se lo pensó dos veces en volver a intentar el atacarme, ya que vio que no le funcionaría el sorprenderme así.
Vi reconocimiento en su mirada, al ver a un oponente que podría darle la pelea de su vida. No es que quiera lastimarlo en realidad, él no me ha hecho nada aún…
-Si… yo, estaba buscando a Felt. ¿Estará ella por aquí?
[Chillido] El sonido de una chica asustada se escuchó en el fondo de la habitación, confirmando mis sospechas sobre su paradero.
- ¿Para qué es que la buscas? ¿Acaso vienes a negociar por algo que ella te robó? – Asentí. El hombre me volvió a mirar a los ojos, tratando de encontrar cualquier indicio de mentira, pero falló espectacularmente. Puede que sea demasiado bueno al ocultar mis intenciones o guardar mis emociones para mí mismo.
-Bien, puedes entrar. Pero déjame advertirte algo, si vienes aquí buscando problemas, entonces no me contendré, ¿escuchaste? – Su tono me dejó en claro de que hablaba enserio, estaba dispuesto a protegerla con su vida, incluso si su enemigo era abismalmente más poderoso y con eso, él se ganó mi respeto.
-No tienes de que preocuparte. Tan solo vengo a negociar con ella, en cuanto recupere mis pertenencias, seguiré mi camino – El hombre asiente y se hace a un lado, dejándome pasar, no sin antes echar un visto a los alrededores. ¿Acaso nos escuchó? Me pregunté.
- ¡¿Por qué lo dejas entrar, viejo Rom?! ¡Está claro que viene a arrestarme! – Dijo la chica de cabello rubio, con un cuchillo en su mano derecha. Con una sola mirada, pude descifrar que no era buena en la lucha, carecía de experiencia y dejaba espacios en su postura, que un combatiente experto explotaría.
-En realidad… no tengo idea. Tan solo sentí que era lo correcto el hacerlo – Bien podría ser por el carisma, ya que las personas tienden a seguir mis órdenes de forma inconsciente, incluso cuando no lo deseo.
-Nada de eso. Tan solo vengo a negociar por la insignia que tienes en tu poder – Felt se relajó al ver que no iba a atentar contra ellos.
-Así que se trata de eso. Bien… lo permitiré – Enfundó su cuchillo detrás de su cintura y se sentó en un banco, volviendo a tomar de una copa.
¿Era leche? Sin duda es una niña, pensé con una sonrisa.
-Oye, Rom. ¿No le pusiste agua a esta leche? ¡Su sabor es terrible! – Felt dijo con una cara de disgusto.
- ¡¿Por qué tienes que insultar mis bebidas?! Y yo que te lo serví con todo el amor de mi corazón – Dijo con una falsa expresión de dolor.
El anciano sonríe y le comienza a acariciar el cabello a la rubia. Esto me pareció una hermosa escena, pues no podía creer que en realidad este fuera un bazar donde se movían objetos robados y eran vendidos en el mercado negro. –Bueno, como dicen… las apariencias engañan – Murmuré mientras veía como Felt intentaba quitarse la mano del gigante de su diminuta cabeza, aunque esto no parecía molestarle en lo absoluto.
No sé porque razón una chica como ella tendría que realizar un trabajo tan bajo como lo era el robar, con su carisma, ella bien podría ser una vendedora exitosa o al menos trabajar en el sector mercantil.
- ¿Deseas algo de tomar? – Me preguntó el gigante, acercando una botella de vino y dos copas.
-Agradezco su amabilidad. Pero solo estoy de paso - Negué con la mano.
-Vamos chico. ¡Beber es lo que los chicos de tu edad deben hacer! Así que adelante y toma un gran trago, con eso entraras en calor para las negociaciones – Dijo el anciano con orgullo, mientras me servía licor en la copa y me la entregaba.
[Olfateo] Con tan solo olerlo un poco, supe que se trataba de uno de los licores más fuertes que he tenido el mal gusto de observar. "Y vaya que son bastantes…" El rey de los héroes y el rey de los conquistadores acostumbraban a buscar los mejores vinos y licores que existieron en la tierra. No es que hubiese probado mucho el alcohol durante mi vida, de hecho, son contadas las ocasiones en las que llegué a beber, una de ellas fue durante…
No, no debo manchar su memoria con ese recuerdo…
-Está bien, aquí vamos…
Bebí el contenido de un solo trago. Inmediatamente sentí como mi garganta comenzó a arder como si hubiesen metido lava en ella. - ¡Aargh! ¡Maldición! Yo, lo sabía. ¡Esa cosa es muy fuerte!
-No necesitas decir eso muchas veces. ¡Vamos! Te estás perdiendo la mitad de la diversión en la vida, si no puedes entender el alcohol. Para alguien que viene de una familia de nobles, creí que ya estarías acostumbrado a algo como esto – Rom soltó una risa burlona, después bebió directamente de la botella, hasta terminar su contenido.
[Eructo] Felt y yo hicimos una mueca de disgusto al ver como el anciano soltaba un fuerte eructo, sus mejillas estaban calientes por los efectos del alcohol.
Después de haber bebido unas cuantas copas más, la rubia estaba lista. – Bien, comencemos con los negocios. ¿Cuánto pagarás por la insignia? – Preguntó con una sonrisa astuta.
-No pierdes el tiempo, ¿verdad? Además… ¿realmente tienes la insignia? – Le pregunté, queriendo asegurarme de que aún estaba en su poder y no me estafarían.
-Por supuesto – Felt buscó en su chaleco y de él, extrajo una pequeña insignia con el símbolo del dios dragón, Vulcanica. Estreché la mirada al ver un extraño brillo en la piedra cuando la chica lo tocó, mismo que desapareció al dejarlo sobre la mesa. "Oye, oye. ¿Qué demonios fue eso?" Bien podría analizar la joya para así saber su historia, pero quería escuchar la verdad, de la fuente original a la cual le fue robada.
-Esta insignia tiene una joya en el centro, así que trabajé mucho para conseguirla. Si pagas el precio correcto, los dos seremos felices – Suspiré. Esta adolescente en verdad que era diferente a las que he conocido, con una actitud astuta y ganas de triunfar en la vida, sin duda sería una excelente empresaria o vendedora.
[Portal abriéndose] Discretamente abrí un camino hacía la bóveda del rey por debajo de la mesa y extraje unas cuantas piezas de oro, conté cerca de cuarenta de ellas. "Mejor asegurarse…" No sabía cuánto costaría algo como esto, pero tenía un presentimiento que me decía que no debía confiarme.
[Trace on]
Usando alteración, cambie sus características, hasta volverlas oro sagrado. – Estoy dispuesto a ofrecer veinte piezas de oro sagrado por la insignia – Les dije, al mismo tiempo que dejaba la cantidad sugerida sobre la barra.
- ¡Imposible! – Los ojos de Felt casi salen de sus cuencas al notar la cantidad de oro que estaba frente a ella, luego miró al gigante.
-Felt. ¿Cuánto estaba dispuesto a pagar el cliente por la insignia? – Preguntó el anciano, gotas de sudor resbalando por su frente.
-Mi cliente dijo que me daría diez monedas sagradas por ella…
-Por lo que puedo decir, este chico es el ganador. Por lo que la insignia debería de ser entregada a-
- ¡No, aún no! – Interrumpió Felt, tomando la insignia de la mano del anciano y guardándola en su bolsillo. –Puede surgir que el cliente pague más por ella, después de todo, este chico guapo ha ofrecido más por ella – Suspire exasperado. Sabía que no sería tan fácil el convencerlos, podría tomar la pertenencia de Emilia por la fuerza y simplemente irme, pero esta chica no era normal de ningún modo, no podía simplemente irme sin averiguar que estaba sucediendo aquí.
-Y bien… ¿Cuándo y dónde te encontrarás con ese cliente? – Le pregunté con toda la paciencia del mundo ayudándome.
-No te preocupes. El trato se realizará aquí, si alguien tan pequeña como yo hiciera tratos sola, entonces no podría evitar que me timen… ¡Pero para eso está el viejo Rom! Con el aquí, no tengo que preocuparme de nada. Después de todo, con la sola idea de luchar contra él, ¿no te da escalofríos? – Dijo con una sonrisa mientras se cruzaba de brazos.
El anciano y yo nos miramos por un breve momento, un brillo de malicia se asomó en mis ojos. [Palpitar] Parece que la situación era contraria a lo que ella pensaba, este hombre estaba aterrado de mí. "Al parecer él ha comprendido la diferencia de fuerza" No era algo para estar orgulloso, el causarle miedo a un pobre anciano que trataba de ganarse la vida en un lugar como este.
-Realmente no puedes hacer nada sin mí, ¿verdad, Felt? En realidad… me preocupo mucho por ti. ¿Quieres otro vaso de leche? También tengo algunas otras cosas que son más dulces – En este punto, Rom parecía más un abuelo cariñoso que consentía mucho a su nieta. El anciano sonreía felizmente mientras le servía otro vaso de leche a la chica, me preguntaba cuanto tiempo tendría que esperar antes de poder obtener esa insignia…
[Knock knock] Alguien llamaba en la puerta, interrumpiendo mi proceso de pensamiento. Al instante todos detuvimos la plática y centramos nuestra atención en la figura que se encontraba del otro lado de ella. - ¿Conoce la contraseña? – Preguntó Rom con tranquilidad.
-No. Pero debe ser para mí, así que iré a ver – Dijo con una sonrisa.
Felt se levantó del taburete y corrió hacía la entrada. Mientras atendía al invitado, volví la mirada hacía el anciano, que observaba a la rubia, pude ver preocupación en su rostro. –Sí que te preocupas por ella – Le dije con una sonrisa.
-Bueno, no es como si no la conociera… llevamos un tiempo juntos. Así que puedo dejarla depender de mi de vez en cuando – No sentí que estuviese mintiendo, en verdad se preocupaba por ella.
Rom se levantó de su silla y se acercó a la parte posterior de la bodega, extendió un poco su mano y tomó un mango de madera. "Esa es un arma bastante peculiar…" Pensé al revivir toda la historia del arma en sí.
Esta no era la gran cosa, un simple garrote de madera con el tamaño de una espada de kendo. –Con eso bien podrías destruir a cualquiera con la fuerza suficiente – Murmuré impresionado.
-Cuando vives lo suficiente en un área como esta. Puedes saber que las personas harán lo que sea necesario para sobrevivir – Dijo él anciano, apoyando el garrote contra la mesa.
Aunque, debería agradecerte… - Enarqué una ceja, sin comprender a que se refería.
- ¿Y… porqué exactamente me agradeces? Lo único que hice fue irrumpir en tu tienda y tratar de negociar, eso es todo – Había algo que el notó y yo no.
-Bueno. Está el hecho de que posees habilidades que sobrepasan a este pobre anciano… él aspecto que tienes y, llevas puesto un conjunto de ropa bastante peculiar, esto solo puede significar que vienes de una familia de nobles.
-Bueno no diría exactamente eso… - En parte estaba mal al pensar que yo era un noble de nacimiento y estaba ahí cazando al pequeño ladrón.
-No tienes que ocultarlo. Apuesto que no puedes hacer público, el hecho de que Felt haya robado la insignia… tal vez se trate de algo muy importante, ¿no es así? – Asentí lentamente. Rom era una persona muy observadora, no me sorprende que haya podido hacerse de todas estas cosas sin tener que rendirle cuentas a nadie, es un experto en negocios.
"Aunque el me ve como un caballero de brillante armadura…" Me pregunto qué pensaría de mí, si me viese usando mi armadura del ejercito de Gran Bretaña.
-Felt y yo… hemos estado juntos desde hace mucho tiempo, desde que ella era una niña pequeña – Me dijo el anciano mientras veía como la rubia atendía a la persona del otro lado de la puerta.
-Recuerdo que mencionaste eso hace unos instantes. ¿En verdad han estado juntos todo ese tiempo? – Pregunté con curiosidad. Felt no se veía como una persona a la cual le faltase cariño, aunque en sus ojos pude notar cierta soledad con la cual estaba familiarizado.
-En un lugar como este, todos acaban luchando por sobrevivir, el ambiente es tal, que los jóvenes acaban juntándose y forman pandillas con otros que comparten su forma de ver las cosas. Pero… Felt es diferente, ella simplemente no es adecuada para eso.
-Si esa es la forma con la que siempre se dirige hacia los demás, puedo ver a que te refieres – Mencioné con una sonrisa.
No pude evitar estar de acuerdo con este anciano, está chica no estaba hecha para este tipo de vida, las ganas de vivir y superarse a sí, eran evidentes. Aunque su actitud engreída, por otro lado…
-Disculpe, señor Rom. ¿Pero no sería eso contraproducente? Perdón si puedo ofenderlo, pero creo que la razón por la que actúa de esa manera, es porque siempre estás ahí para ella – El gigante lleva una mano hacía su barbilla y piensa en lo que le dije.
-No tengo nada que decir contra eso. Es verdad que tiendo a mimarla demasiado – Dijo dulcemente mientras se acaricia el mentón.
- ¿Qué hacen murmurando entre ustedes? ¡Es raro! Así que será mejor que dejen de hacerlo – Dijo la chica, caminando de regreso hacía nosotros, una figura caminaba justo detrás suyo.
[Thump… thump…~] En ese momento mis instintos me alertaron del peligro. Tomó todo el autocontrol que pude reunir, para evitar destruir a la persona que tenía frente a mí. "Calma… aun no es razonable atacar" Apreté el vaso que tenía en mi mano con tal fuerza, que sentí como este comenzaba a agrietarse por la fuerza que estaba ejerciendo sobre él.
¿La razón de mi arrebato?
Simple. Esta mujer olía a sangre. Pero no de ella, sino que pude detectar la esencia de cientos de personas que han caído en sus manos…
-Tenía razón, era para mí. Es por aquí, ¿te importaría tomar asiento? – Dijo la rubia portándose con cortesía, algo que debo admitir, me dejó sorprendido. ¿Quién sabía que esta chica podría comportarse?
Cuando alcé la vista para ver a la persona que despedía tal olor, me encontré observando a una mujer de increíble belleza. Ella estaba sonriendo, aunque para alguien que estaba acostumbrado a tratar con personas de su tipo, esta era más falsa que la barba falsa de Zelretch.
"No puedes engañar a nadie con esa estúpida sonrisa…"
Felt se acercó a mí y me indicó que me hiciese a un lado. Enarqué una ceja por su atrevimiento, pero no queriendo parecer grosero, accedí y me quité de la silla. –Gracias – Me susurró Rom.
-No hay de que – Le sonreí.
La recién llegada nos observó con curiosidad, pues parece que no esperaba que yo estuviese aquí. –Me da la sensación de que hay una gran cantidad de personas no relacionadas con esto – Decía con una sonrisa, su mirada clavada sobre mi persona.
-No puedes esperar a que haga un trato como este yo sola, ¿o sí? De cualquier forma, Arthur. ¿Crees que podrías servirnos algunas bebidas? – Inmediatamente voltee la mirada hacía la rubia.
¿Escuche realmente bien lo que dijo? No solo tuvo la osadía de robar un objeto de un valor incalculable y pide dinero por él, sino que todavía que ordena que les sirva algo para pasar el rato. "Tan solo debería destruir a estos perros sarnosos" La voz del rey de los héroes hizo eco en mi mente. El cuerpo de Felt se paralizó cuando nuestras miradas hicieron contacto visual, fue por una fracción de segundo, pero fue suficiente para transmitir el mensaje.
- ¡Hiick! – Chilló asustada.
-N… No tienes que verme de esa forma. S-Si no querías hacer un simple favor, me hubieses dicho – Dijo la chica aun alterada, dirigiéndose detrás del mostrador y tomando algunos vasos limpios, antes de servir un poco de leche a su invitado. La escuché murmurar algo sobre que doy mucho miedo aun sin decir palabra alguna y como mis ojos carmesíes se parecían mucho a los suyos.
¿Así que su influencia fue lo suficientemente fuerte, como para causar un cambio físico? No podía subestimar la influencia de su poder, después de todo, costó casi todo mi poder el someter a ese espíritu heroico. -Aun así, encuentra como escapar por momentos de su prisión… - Podía sentir como en lo más profundo del espacio aislado, el rey de los héroes se agitaba, sus cadenas amenazando con romperse.
-Gracias – Dijo la mujer, recibiendo el vaso de leche. Tomó un sorbo y me observó de forma analítica, pude ver como su seño se endureció por un instante.
-Entiendo que el anciano esté aquí… pero, ¿quién podría ser este apuesto caballero? – Preguntó con una sonrisa sensual, estreché ligeramente la mirada ante su forma de actuar.
Cualquiera podría suponer que la mujer debería de haberse puesto alerta en cuanto me vio, pues estaba participando en una transacción ilegal, que podría llevarla a la cárcel de por vida. Pero en vez de eso, tan solo hizo una simple pregunta.
"Escondes muy bien tus intenciones" Sonreí internamente. Estas personas no podrían sentirlo, pero la mujer estaba desprendiendo inconscientemente un instinto asesino tan sofocante, que podría desmayar incluso a un magus de primer nivel.
De ninguna manera se trataba de una persona ordinaría… la sangre que llevaba en sus manos era prueba de ello.
-Esta persona es tu rival. Ha venido a negociar por la insignia – Felt sonrió astutamente, un colmillo travieso se asomó por sus labios.
