SOBREVIVIENDO
El trago de whisky de fuego quemó mi garganta, sin embargo, me serví otro que tomé sin dilación alguna. Luego de ese trago encendí un cigarrillo al que le dí una profunda calada.
Llevaba un mes de estar en casa de Daphne. La primer semana me libre de darle una verdadera explicación de mi precipitada huída de Londres. Un día me grito que sino le decía nada, contactaría con los chicos para averiguar qué pasaba.
Ese día relate la historia de cómo Potter y yo tuvimos una relación a escondidas, de sus promesas vacías y las mentiras que salieron de su boca. Lloré hasta caer rendida, al día siguiente, la cabeza me dolía horrores, tenía los ojos hinchados y rojos, el corazón roto y sin ganas de vivir...
Desde entonces, el whisky de fuego y el cigarrillo son mi mejor compañía. La habitación que me dieron es mi refugio, Daphne viene de vez en cuando a ver cómo estoy. La comida que los elfos traen a veces queda intacta pues mi estómago no soporta la misma, por las mañanas me siento mareada y la cabeza me martillea por el dolor.
Por las noches casi no duermo, pues las malditas pesadillas me acechan, a veces de cuando era una mortífago, a veces lo veo a él y a ella, amándose, burlándose de mí...
Me siento vacía, sola, sin ganas de vivir... Tomo la botella de whisky y bebo directamente de ella haciendo que el líquido marrón se escape por las comisuras de mi boca. Doy otra calada al cigarrillo, viendo como el humo se disipa.
Trastabillando me levantó de la silla y me dejó caer en la cama, cayendo totalmente inconciente, deseando no volver a despertar nunca más...
Soy tan feliz con Harry a mi lado, él es tan cariñoso, amable, atento. Lo amo tanto. Pronto terminaremos nuestros estudios en Hogwarts y estoy casi segura de que Harry me pedirá que nos casemos y por supuesto que aceptaré.
Suspiró volviendo a mis deberes, debo entregar un ensayo para la clase de Herbología, sin embargo, en mi cabeza se vuelve a escuchar esa voz que me advirtió lo que Parkinson le estaba haciendo a mi Harry.
— Haz hecho un buen trabajo preciosa, haz librado a tu amado de las garras de esa bruja, pero recuerda seguir administrando la poción sino él volverá a sus pies. explicó de forma pausada e hipnotizante.
- Así será, yo cuidaré de él y no permitiré que caiga en el embrujo de Parkinson.
- Hasta luego preciosa...- se despidió.
Su voz se dejó de escuchar, un pequeño dolor en mi cabeza quedó, pero debía terminar el ensayo, ya luego descansaré...
Abril 2001
Mansión Greengrass
Malahide, Irlanda
Ingresé a la habitación que Pansy ocupaba, había ropa tirada en el suelo, las cortinas estaban corridas. Caminé hacía la cama tropezando con varias botellas vacías de whisky de fuego, que tintinearon al chocar entre sí.
Mi amiga estaba despatarrada en la cama, durmiendo profundamente. Su cabello negro estaba sin vida y revuelto, pálida, con pronunciadas ojeras y más delgada de lo normal.
Sin evitarlo mis ojos se llenaron de lágrimas, Pansy poco a poco estaba acabando con su vida y yo debo impedirlo, ella debe salir adelante, así como el imbécil de Potter ha hecho.
Dí media vuelta saliendo de esa habitación, tengo que buscar la manera de ayudar a mi amiga.
Me dirigí a la terraza donde mis padres y mi hermana tomaban el desayuno. Tomé asiento, de pronto, el apetito se ha ido, suspiré apesumbrada.
- ¿Qué puedo hacer para ayudarla?- lancé la pregunta.
- Yo conozco un medimago que puede evaluar su estado y que nos diga qué hacer- habló Tory luego de unos minutos.
- ¿Y la llevaremos contra su voluntad?- preguntó mi padre.
- Evidentemente ella lo que quiere es acabar con su vida, así que sí, podemos llevarla contra su voluntad, su estado de salud ha empeorado gradualmente.
«Se ha vuelto adicta al alcohol y al cigarrillo, tiene pesadillas por las noches, no come, no bebe, no habla y no sale. Ella necesita ayuda sino pronto morirá.
Terminó de hablar mi hermana y el silencio se hizo pesado. Traté de tragar el nudo que se había formado en mi garganta.
Dos días después, Astoria nos llevaba al Hospital Mágico de Irlanda, donde hacia sus prácticas para ser medimaga.
Fue bastante difícil lograr que Pansy saliera de la casa, tuve que amenazarla con hechizarla para que me hiciera caso. El medimago Steffen le hizo una evaluación exhaustiva.
Ahora la pelinegra está sentada a mi lado, moviendo frenéticamente una pierna, está nerviosa y seguro ansiosa por alcoholizarse o prender un cigarrillo. La puerta se abre y el medimago ingresa con una carpeta color beige en sus manos.
- Bien, los resultados obtenidos confirman lo obvio, la señorita Parkinson presenta un cuadro de depresión, adicción al alcohol y el cigarrillo, tiene una etapa de desnutrición inicial que con pociones podremos resolver- explica el sanador- sin embargo, hay algo que me preocupa...- el hombre refleja en sus ojos preocupación.
- ¿Qué pasa?- preguntó angustiada.
- La señorita Parkinson tiene cuatro meses de embarazo.
Eso sí no me lo esperaba. Pansy ha dejado de mover su pierna, vuelvo mi vista a ella, está en shock y sus ojos están abiertos por la sorpresa.
- No puede ser...- dice en un susurro.
- Lo que procede ahora, es revitalizar el cuerpo con pociones, le recomendaré una psicóloga que le ayude con su depresión y debe dejar de tomar y fumar o el embarazo correrá peligro- el sanador escribe en un pedazo de pergamino que luego me entrega- ese es el nombre de la psicóloga haga una cita lo más pronto posible.
Desde ese día ha sido un arduo trabajo para nosotros controlar a Pansy. Iba a sus consultas con la psicóloga, en casa tuvimos que dejar de comprar alcohol y le prohibimos a los elfos que le consiguieran cigarrillos a la pelinegra.
Yo trataba de pasar el mayor tiempo posible junto a ella. Le leía, la bañaba, le daba de comer, la peinaba y velaba sus sueños. Poco a poco fue recuperando su peso y así poco a poco se le fue notando la barriga del embarazo.
Gracias a Merlín y nuestros cuidados el bebé se iba desarrollando en buen estado.
La traición de Potter fue un golpe muy duro para ella, su corazón no lo resistió, aún hay noches de insomnios y llantos hasta caer inconciente, pero gradualmente va recuperándose, una tarde la ví hablarle a su barriga y sus ojos volvieron a brillar, ese embarazo le ha dado un motivo para continuar con su vida.
Tres años después...
Grimmauld Place
La mañana comenzó como cualquier otra, me levanté a tomar una ducha y luego bajar a desayunar con mi querida esposa.
Desde hace tres años que estamos casados y han sido los mejores años de mi vida. Conseguí un puesto de auror en el Ministerio junto con mi amigo Ron. Hermy se casó hace tres meses con el hurón de Malfoy, al principio no confiaba en sus intenciones para con mi amiga pero ahora sé que la ama y la hace feliz.
Duchado y vestido, bajo hacía la cocina donde me encuentro con mi pelirroja favorita.
- Buenos días hermosa- saludo dándole un beso en los labios.
- Buenos días guapo- responde con una gran sonrisa- ya está listo el desayuno- me toma de la mano y caminamos a tomar asiento y comer.
Una vez terminé, me despedí de mi esposa y tomé rumbo al Ministerio. A media mañana comencé a sentir unas punzadas en mi cabeza y algo mareado.
A la hora de almuerzo, no probé bocado, pues sentía náuseas. De pronto, una opresión se apoderó de mi pecho, era como un vacío, como si algo me hiciera falta.
Traté de no darle importancia a eso y seguí con la jornada laboral. Cuando el reloj marco las 17:00 hrs, recogí mis cosas y me fuí directo a mi casa, el dolor de cabeza era un poco más fuerte.
Aparecí en la chimenea de casa y lo primero que veo es a Hermione.
- ¿Harry te encuentras bien? Te ves muy pálido- comenta acercándose a mí.
- A decir verdad no, desde por la mañana me he sentido mal...- expliqué caminando al sofá donde me deje caer pues un mareo volvió.
- Deberíamos ir a San Mungo, tal vez es algún resfriado o algo peor...
- Amor, ¿Qué sucede? ¿Te encuentras bien?- la pelirroja se abalanzó a mí.
Incómodo y confuso por cómo me llamo, traté de apartarme de ella. Le lancé una mirada interrogante a mi amiga y conseguí a cambio una mirada confusa de ella.
¿Dónde está Pansy? ¿Por qué Ginny se toma esas libertades?
- Vaya Potter, te ves como la mierda- habló el rubio.
- ¿Dónde está Pansy?- lancé la pregunta a Malfoy, su gesto se volvió serio y triste al mismo tiempo.
- ¿De qué mierda hablas Potter? Sabes bien que Pansy lleva desaparecida tres malditos años.
¿Desparecida? ¡Eso debe ser una broma!
Llevó mis manos a la cabeza que empieza doler aún más, ella no pudo haber desaparecido, intento recordar cuando fue que la ví por última vez... Y nada viene a mi mente.
- Harry no tienes porqué preocuparte por Parkinson- dijo Ginny indiferente- ella se ha ido y espero no vuelva nunca más.
- ¿Qué hiciste Ginevra?- digo entre dientes- ¿Por qué me dices amor? ¿Qué haces tú aquí en mi casa?
- Harry, ¿Por qué le hablas así? Es tu esposa...- comenta la castaña.
¿Ginny es mi esposa? ¡No! Eso no puede ser, yo amo a Pansy, yo le iba a pedir matrimonio a ella, o eso creo... ¡Maldición! Mi mente es un mar de confusión.
- No, yo no puedo estar casado con ella, mi novia es Pansy desde finales de quinto año en Hogwarts, yo la amo a ella, nosotros íbamos a casarnos.
- ¡Eso no es cierto! ¡Tú me amas a mí! Yo soy la señora Potter no esa sucia serpiente- vocifero la pelirroja- ella no te merece, fue una maldita mortífago, asesinó a gente inocente y estoy segura de que no te ama, ella te embrujo- se acercó queriendo besarme pero la detuve.
- Tú no la conoces como yo, ella es una buena mujer, ese destino no fue escogido por ella, además, yo jamás podría llegar a amarte a tí como la amo a ella, entiéndelo de una vez por todas Ginny.
La chica tenía varias lágrimas rodando por su rostro, sí fue cruel de mi parte hablarle así, pero no puedo engañarla. Ahora sólo quiero encontrar a Pansy, no sé exactamente qué ha pasado pero estoy segura que ha sufrido, que me necesita como yo a ella.
La chimenea se iluminó y Ron ingresó, el ambiente era tenso y pude ver como su rostro reflejo la confusión y luego el enojo al ver a su hermana llorado.
- ¿Qué le hicieron a Ginny?- dijo apretando sus manos en puños- más te vale que me expliques qué ha pasado Harry.
- No sé exactamente, pero estoy seguro que tu hermana me hizo o me dió algo para que yo me enamorara de ella...
- No me vengas con esas mierdas- me señaló Ron- no culpes a mi hermana de tus errores. ¿Qué le hiciste? Prometiste no hacerla sufrir y mira como la encuentro.
Ronald estaba completamente furioso, se fue acercando a mí, con la intención de golpearme.
- ¡Ya basta! Los golpes no resuelven nada, hablemos y encontremos una solución a esto- se interpuso Hermy.
- Yo no tengo nada que hablar con este imbécil ni contigo tampoco, como siempre lo apoyas a él y no a mí- dijo dando un paso atrás- más te vale que me des una explicación o no respondo- se cruzó de brazos, esperando que hablará.
A grandes rasgos, le conté mi relación con Pansy, todos los oyentes, tenían caras de sorpresa.
- Muy bonita historia, pero no te creó, más bien lo veo como una excusa para irte con esa zorra y dejar a mi hermana, tú esposa.
- No te expreses de esa manera de Pansy- dije tensando la mandíbula y señalandolo con mi varita- si no me crees es tu maldito problema, yo lo que quiero es el divorcio para buscar a la mujer que de verdad amo.
Lo próximo que sentí fue mi cuerpo estrellándose contra la pared, Ron me había lanzado un hechizo, me levanté sacando mi varita pero antes de hechizarlo, su hermana se interpuso en el camino.
- Ronald vámonos, no tiene caso pelear, ya luego arreglaremos las cosas- él asintió, guardo su varita, tomó a su hermana y se introdujeron a la chimenea.
Hermione me ayudó a levantarme y sentarme en el sofá.
- Debo encontrarla Hermy, necesito explicarle qué pasó, yo la amo a ella...- hablaba rápido que creí no me hubiera entendido.
Y no lo supe pues la vista se me nublo y todo se volvió negro. La luz volvió a mí casi dos meses después.
Desperté confundido pero a mí mente acudieron todos los recuerdos de lo que había pasado. La tristeza de no saber de ella me embargo pero también la determinación de encontrarla y demostrarle que la única mujer que ocupa mi corazón es ella... Pansy Parkinson, mi Orquídea.
