Septiembre de 2006.
Cada uno vivíamos nuestras rutinas. Trabajos, hijos y reuniones de fin de semana donde conversábamos, comíamos y nos hacíamos más unidos.
Pronto sería el cumpleaños de mis niñas y Potter andaba emocionado por organizarles una fiesta en la cual no escatimaria en gastos pues sus princesas lo merecían.
Me embargaba de ternura verlo comportarse como un padre amoroso y dispuesto a cumplir cualquier capricho de esas dos niñas. Cada día agradecía a la vida por haberme permitido tener la familia que hoy tengo.
Además de organizar la fiesta de cumpleaños de las pelirrojas, estamos organizando la boda de Blaise y Daphne, ese hombre anda histérico, puedo asegurar que incluso más que mi rubia amiga.
Es muy gracioso ver como Blaise da ideas para la boda, el banquete, la recepción, los arreglos florales... A veces pienso que en otra vida fue mujer y una muy histérica y dramática. Compadezco a Daphne, tendrá que soportar a ese idiota.
El toque de la puerta me saca de mis pensamientos. Una cabellera rubia se asoma.
— Hola Panza...— saluda Draco ingresando al laboratorio.
— Hola Draquito, lindas ojeras— comenté riendo.
— Ni me lo recuerdes, esos niños acabarán conmigo antes de tiempo— suspira dejándose caer en una silla frente al escritorio— ayer por la noche Etamin se levantó llorando pues no tenía el maldito oso de peluche que Potter le regaló, sin el no puede dormir— explicó enfurruñado, mientras yo trate de esconder mi risa— no te atrevas a reírte, esto es culpa de ustedes dos, Scorpius tampoco duerme sin ese oso del demonio que tú le regalaste.
— No es culpa nuestra, cómo íbamos a saber que se apegarian tanto a esos osos— me defendí— y ya deja de quejarte.
— Sí claro, como no eres tú la que no duerme bien— dijo entre dientes— cambiando de tema, San Mungo ha hecho un nuevo pedido de la poción reabastecedora de sangre.
— Bien, en cuanto termine la pomada para las quemaduras que pidieron de Alemania, me pondré a cubrir ese pedido— expliqué y él asintió.
— Perfecto, me voy porque tengo una reunión con los proveedores de veneno de acromántula— se despidió con un beso en la frente.
Nuestras pociones son un éxito aquí en Londres y en otros países como Alemania, Irlanda y Estados Unidos. Crear pociones para ayudar a los demás me hace sentir bien conmigo misma.
Terminé con los informes que debía entregar al Ministro, los acomodé, tomé mi abrigo y salí en busca de Ron, él me acompañaría a la joyería a recoger el regalo que tengo para Pansy y que le entregaré el día de la fiesta de cumpleaños de las niñas.
Salí de mi oficina y mi amigo ya me esperaba en el pasillo.
— Hola, ¿Listo para irnos?— preguntó el pelirrojo.
— Sí, vamos no quiero que Pansy sospeché de lo que haré, quiero que todo quedé perfecto para ese día— comenté emocionado.
— Así será amigo, ella se pondrá muy contenta, ya lo verás— dijo palmeando mi espalda.
Sonreí, por fin me sentía completo, siempre soñé con una familia y ahora que la tengo soy el hombre más feliz del mundo. Mi Orquídea y mis princesas son el mejor regalo que la vida me ha dado.
Tomamos la red flu para llegar al Callejón Diagon, pues ahí estaba ubicada la joyería. Caminamos hasta el local, abrimos la puerta que hizo sonar una campanilla que anunciaba la entrada de los clientes.
— Buenas tardes y bienvenidos sean— saludo cortésmente una chica de cabello negro y sonrisa amable.
— Gracias y buenas tardes, he venido a retirar un anillo de compromiso.
— Claro que sí, su pedido ya está listo señor Potter, ya mismo se lo entrego— la dependienta dió media vuelta dirigiéndose hacía una puerta lateral perdiéndose de vista.
Poco después la chica volvió con una cajita de terciopelo blanco entre sus manos.
— Aquí tiene señor Potter...— dijo al tiempo que abrió la cajita, mostrando así el anillo para mi futura esposa.
Hecho tal cual lo había pedido, un diseño especialmente para ella, la mujer dueña de mi corazón...
24 de Septiembre de 2006
Residencia Potter Parkinson
El jardín estaba decorado por globos de diferentes colores; amarillos, verdes, rojos, rosas, azules... Habían mesas, una cosa inflable donde los niños brincaban, resbaladilla, columpios, burbujas de colores que flotaban por todo el jardín, una mesa llena de comida y el pastel de chocolate con fresas hecho por la señora Weasley especialmente para mis niñas...
Todos los niños corrían de un lado a otro. El clan Weasley, Pandora la hija de Theo, Teddy el ahijado de Harry y otros niños de Aurores que trabajan con Potter.
Amely y Lily no cabían de la felicidad, sus grandes sonrisas y sus ojos brillantes al ver todo lo que habíamos preparado para su cumpleaños. Era la primera fiesta que tenían y la primera en la que pasarían con su padre.
Años atrás, Daphne, Astoria y sus padres hacían todo lo posible por alegrarles ese día pero nada las contentaba pues siempre esperaban ver llegar a su padre con muchos regalos para ellas.
Suspiró alejando esos recuerdos de mi mente, ahora estamos juntos y vendrán muchos más cumpleaños donde la pasaremos felices como la familia que somos.
— ¡Es hora de romper la piñata!— grita Hermione para que los niños la escuchen.
En tromba todos acuden al llamado, gritando emocionados. Luego de que varios niños han intentado romperla, es Amely quien lo consigue, de inmediato, una gran cantidad de dulces caen al césped y todos se lanzan a por ellos.
— ¡Oigan yo también quiero dulces!— grita Blaise lanzándose también para recoger algunos.
— ¡Blaise Zabini, no seas tan infantil!— grita enojada Daphne.
Todos ríen por la escena del moreno, definitivamente él es el alma de la fiesta.
Cuando sólo hemos quedado la familia, veo a Harry ponerse de pie y caminar al centro del jardín, lo veo un tanto nervioso, acomoda sus lentes en el puente de su nariz y suspira antes de hablar.
— Primeramente quiero agradecer por haber asistido a esta fiesta que hicimos con mucho cariño para nuestras hijas— comienza el azabache— segundo, esta noche quiero hacer algo que desde hace mucho tiempo quise hacer, sin embargo, las circunstancias de la vida no me lo permitieron...— sus ojos conectaron con los míos.
De pronto el ritmo cardíaco iba aumentando poco a poco, mientras sus ojos verdes me observaban.
— Mi querida Orquídea, la vida nos separó pero ahora ella misma nos volvió a juntar, hoy estoy más que seguro del amor que siento por tí, tú has Sido mi sueño hecho realidad, mi alegría y mi consuelo en momentos difíciles.
«Tú me has dado lo que siempre anhelé, una familia. Nuestras hijas son la prueba tangible del amor que ambos nos profesamos. Me has dado más de lo que merezco, y agradezco a Merlín el que haya sido yo quien te encontró aquella noche en la Torre de Astronomía, desde ese momento, has sido el amor de mi vida, por eso hoy, quiero hacerte una propuesta... ¿Te casarías conmigo?
Para ese momento, unas cuantas lágrimas habían caído por mis mejillas y el corazón parecía querer salirse de mi pecho... Y sin lugar a dudas contesté a su pregunta...
— Claro que sí, acepto...— mi voz salió como en un chillido por el llanto.
Él saco una cajita de su saco, la abrió y tomó el anillo para colocarlo en mi dedo anular.
Era muy hermoso, en oro blanco con tres diamantes en forma de pequeñas orquídeas, unidas entre sí...
— Cada piedra representa a las niñas y a tí...— dijo adelantándose a mi pregunta no formulada.
— Es hermoso, gracias, te amo...— me acerque a darle un beso que fue interrumpido por los aplausos de nuestros amigos.
Todos se acercaron a felicitarnos por nuestro compromiso y nuestras niñas estaban muy pero muy felices...
— Ya sabes Potter, debes cuidarla, una lágrima derramada por tu causa y te las verás con nosotros— advirtió Draco y los otros dos idiotas asintieron dándole la razón.
— Amiga, estoy muy feliz por tí— Daphne me abrazó— se me acaba de ocurrir una idea, ¿Qué tal una boda doble?— comentó con una gran sonrisa.
— No lo sé Daph... ¿No será muy precipitado? Tú boda es para dentro de dos meses, además debo consultarlo con Harry.
— Con nuestra ayuda verás que sí podremos con todo, además estoy segura que si fuera por Potter se casan ya mismo— todas reímos por eso— vamos, acepta— y no pude resistirme a esos ojos de cachorro.
— Está bien, haremos una boda doble...
Noviembre 2006
Mansión Greengrass
Ví mi reflejo en el espejo de cuerpo entero, no me reconocía y tuve el impulso de pellizcarme para tener la certeza de que no era un sueño, que hoy en verdad era mi boda...
El toque en la puerta me hizo salir de mis cavilaciones, murmuré un pase, la puerta se abrió e ingreso Katya.
— Pansy, te ves hermosa...— se acercó hasta a mí para darme un abrazo— sólo vine a decirte que me siento muy orgullosa de tí, te has convertido en una mujer fuerte, una madre amorosa y sé que serás una esposa que complemente a su esposo, serás la compañera que él necesita y él será el compañero que tú necesitas- habló haciendo que mis ojos se empañarán por las lágrimas.
«Te quiero mucho Pansy, tú eres una más de mis hijas, recuerda que siempre contarás conmigo para lo que necesites. Sé feliz, te lo mereces más que nadie en el mundo, mantente fuerte, independiente y lucha por cumplir tus sueños.
Terminó dándome un beso en la frente y un abrazo. Ella es mi madre, gracias a ella conocí el amor materno, el apoyo, sus consejos y lo que era tener una madre.
— Gracias por todo mamá...— sus ojos reflejaron la sorpresa pues nunca le había llamado así- te quiero mucho.
La música comenzó a sonar y el corazón me latio por la emoción de que ya pronto la vería. Con todos los preparativos de la boda, no tuvimos tiempo para un momento a solas, y desde hace una semana que la señora Greengrass, Andrómeda y la señora Weasley me advirtieron que no debía verla hasta hoy...
Las ganas de verla son tan inmensas. Mis ojos se conectan con los de ella, que viene del brazo del señor Greengrass que también trae a Daphne. Ella me regala una amplia sonrisa que yo le devuelvo de inmediato. Siento que ha pasado una eternidad desde la última vez que la ví.
Se ve aún más hermosa, con un maquillaje que hace resaltar sus ojos verdes y ese vestido que se ajusta a su curvilínea figura.
Cuando llega hasta el altar, tomó su mano y beso el dorso de la misma, susurrando sólo para ella...
— Te ves hermosa...— a cambio recibo una tímida sonrisa y sus mejillas se tornan rojas.
El Ministro empieza la ceremonia pero mi atención esta puesta solamente en la mujer que está a mi lado.
Al momento del enlace mágico, el Ministro nos pide sacar nuestras varitas y juntarlas.
— Amor, fidelidad, confianza y respeto, serán las bases de nuestra unión, que hoy decidimos hacer con la convicción de que nuestro amor será eterno...— dicho esto de nuestras varitas salen unos hilos de color dorado que se envuelven en nuestros dedos formando los anillos.
Lo mismo pasa con Daphne y Blaise.
— Que la alianza mágica que hoy los ha unido sea inquebrantable y gracias al poder conferido por el Ministerio de Magia, los declaró marido y mujer.
Y sin esperar nada, la beso, como si fuera la primera vez, como si nada de lo que ha pasado hubiera existido, como si nada ni nadie existiera a nuestro alrededor... Sólo ella y yo.
