"El amor es una ilusión" no me pertenece, yo escribo por mera diversión.


El chirrido de las llantas al hacer fricción contra el pavimento resonó en aquella solitaria carretera.

Un giro rápido en una curva casi hace perder el control del automóvil al conductor, que en una acertada maniobra consiguió sostener con firmeza el volante, pisó el acelerador todo lo que pudo y se concentró en huir del lugar rápidamente, las marcas de las llantas quedaron pintadas en el pavimento para después desaparecer a unos cuantos metros, haciendo imposible que descubrieran su ruta de escape.

-¿Aún nos siguen?- cuestionó el conductor, cuyo nombre es Heesoo.

Miraba de vez en cuando el espejo retrovisor.

-No lo sé- respondió de mala gana el rubio sentado en el lado del copiloto-, quizás ya los perdi… ¡Cuidado!- gritó asustado cuando al dirigir la mirada al frente se encontró con un ciervo que se quedó parado justo enmedio de su camino, por impulso llevó con rapidez las manos al volante y obligó al otro a esquivar al animal, y esa maniobra les costó el control del vehículo.

Dieron varias vueltas dirigiéndose a la orilla hasta que cayeron por un desnivel donde, al ir descendiendo sin control, el frente golpeaba diversos arbustos y objetos que terminaron por dañar el parabrisas.

Fueron eternos segundos donde esperaron a que algo, lo que fuera, detuviera el avance del carro, no fue hasta que se estamparon con un árbol que aquello paró.

Ambos respirando agitadamente miraban hacia el frente atónitos, se habían salvado por poco.

Y el silencio del lugar se esfumó cuando el rubio con prisa sacó el contenido de su estómago por la ventana.

El conductor le miró asqueado y se apresuró a salir del auto. Aún con su cuerpo tambaleante por el susto, Heesoo se afirmó del árbol mientras se aseguraba de estar completo.

Por su parte, el rubio, una vez terminó de vomitar, se recargo con cansancio en su asiento, el mareo provocado por su recién accidente era horrible.

Vio al otro checar el auto, pero era obvio que con el parabrisas roto y el cofre estampado en un árbol no se podía hacer nada más con el coche.

-El auto está arruinado.- dijo Heesoo después de evaluar el estado de su coche, con enojo pateó la puerta del conductor y sopló para apartar un mechón de cabello de sus ojos.-Hay que irnos, toma tus cosas y larguémonos.

HyeSung estuvo a punto de responder algo al respecto pero su molestia pasó a segundo plano cuando oyeron las sirenas de las patrullas que hace minutos les perseguían. Instintivamente se agacharon e intentaron ocultarse tras el carro, por suerte los oficiales no se dieron cuenta de que su auto cayó, por lo que solo pasaron de largo el lugar. Una vez escucharon las sirenas lejos, suspiraron aliviados y sus cuerpos se relajaron.

-Andando, parásito.- ordenó Heesoo mientras tomaba apresurado una maleta de la cajuela, el rubio se apresuró a imitarle, abrió la puerta de los asientos traseros y comenzó a sacar sus pertenencias para ponerlas en una mochila que después se colgó al hombro.

Ambos se marcharon del lugar una vez se aseguraron de no dejar nada atrás, y con armas en mano, se adentraron al bosque.


-En otras noticias: la noche de ayer se encontró el automóvil en el que se presume escapaba el famoso dúo conocido como "los Bonnie y Clyde modernos", la policía afirma que durante la persecución que se dio hace unos días, después de que dicha pareja robara un banco, al parecer el par perdió el control del automóvil y cayó por un desnivel, donde abandonaron su transporte y…- el sonido del televisor cesó cuando un pelinegro de cabello ondulado apagó dicho aparato, para después golpear su escritorio con frustración.

-Maldición.- dijo Dojin molesto por toda la situación.

Dojun, que miraba con parsimonia a su hermano menor, solo suspiró.

-Por eso no debimos permitir que otras ciudades ayudarán, primera vez que lo hacemos y los dejan escapar así de fácil.- murmuraba Dojin con molestia.

-No olvides que ellos son muy listos como para dejarse atrapar, siempre encuentran el modo de desaparecer o librarse de la situación.- argumentó Dojun con gesto inexpresivo, recordándole a su hermano que el subestimar a ese par siempre acaba mal.

Dojin rió con ironía.

-Supongo que se confiaron demasiado al ser más de cuatro patrullas para un solo auto.

Dojun solo asintió en silencio y miró por la ventana.

-Fuentes aseguran que no pueden estar muy lejos del lugar del accidente.- comentó sin ver al menor, que solo frunció el ceño al escucharle.

-Hay un pueblo a varios kilómetros de ahí, no me sorprendería que la gente del lugar les ayude a esconderse.- añadió con amargura recordando lo mucho que aquello podría entorpecer su captura, Heesoo y HyeSung se habían hecho de fanáticos a lo largo de los años, cientos de personas les idolatraban y no dudaba de que habían logrado escapar de la justicia en más de una ocasión gracias a la ayuda de sus fans.

Llevaban cerca de dos años intentando atrapar a ese escurridizo par, o como decían los medios: "los Bonnie y Clyde modernos", una risa siempre amenazaba con salir de ambos al escuchar semejante nombre, Dojin lo encontraba demasiado ridículo y Dojun lo veía muy alejado de la realidad.

Porque ambos sabían cosas que los medios y la policía no.

Ambos habían estado a menos de un centímetro de distancia del dúo, en una noche que cambiaría su forma de pensar sobre ellos y los metería en una especie de versión extraña del juego del gato y el ratón.


Park Dojun y Park Dojin demostraron ser grandes detectives desde su paso por la academia de policía y mostraron interés por ese trabajo desde muy jóvenes, por lo que apenas pudieron ingresaron a la academia.

Ambos hermanos se graduaron con honores casi al mismo tiempo, muchos de sus superiores estaban orgullosos y solo podía describirlos como policías muy prometedores.

Mientras Dojun demostró pensar mucho para resolver casos y siempre mantener la mente fría en situaciones críticas, Dojin era rápido para situaciones donde se necesitaban de buenos reflejos y era igual de intuitivo que su hermano.

Por lo que sólo transcurrido un tiempo desde su graduación, durante el cual se desempeñaron exitosamente como policías, un importante caso fue asignado a ellos.

Un par de prófugos que realizaron una serie de asaltos a mano armada a bancos y tiendas de conveniencia.

Una pareja de criminales que había escapado una y otra vez de todos sus encuentros con la policía.

Hazaña por la que los apodaron "el par escurridizo" por todas las veces que lograron huir de ellos y no dejar ninguna pista, sólo se sabía de ellos hasta que se cometía otro crimen en algún otro lugar.

Y los medios de comunicación no ayudaron en lo absoluto, por el contrario, parecían querer darle al público lo que pedía, y eso era una historia interesante acerca del tema del momento, y al ver lo mucho que la gente admiraba a un par de criminales solo por no meterse con pequeños negocios, y el cariño que las masas comenzaban a tenerles, la prensa los bautizó como "los Bonnie y Clyde modernos", lo cual no fue sorpresa para la policía que debía de ponerles un alto antes de que la gente entorpeciera más el caso por su, no sana, adoración al dúo.

Ambos hermanos Park no dudaron en aceptar, era un reto para ellos, si conseguían arrestarlos les ayudaría mucho a ascender y por lo menos podrían llevarse el mérito de haber logrado lo que cientos de policías no pudieron.

El problema era que no se tenía una fotografía o descripción exacta de esos dos porque siempre cubrían la mayor parte de su rostro, solo se sabía que eran dos hombres jóvenes rondando los veinte y de complexión delgada, más detalles no se tenían.

Con apoyo de autoridades y suficientes recursos para dar comienzo a una búsqueda sin descanso, ellos decidieron no perder más el tiempo y empezar con su trabajo.

Un trabajo que no dudaron al principio aceptar, pero, que con el tiempo, comenzaron a dudar de ser capaces de cumplir.


Hola a todos, tenía escrito esto desde hace un año y decidí publicarlo por aquí también.

Espero les haya gustado, y sin más que agregar, hasta la próxima uwu