1 de septiembre, 2014 — 10:30 a.m.
Teddy Lupin.
Estábamos llegando a la plataforma 9 3/4, mi padrino y él cual considero como un padre llevaba de la mano a Lily, a los costados de mi tía están mis dos hermanos, hermanos entre comillas porque no compartimos sangre.
Mi padrino se detuvo al lado de Albus, se agacharon y parecía que mi hermano abrocha la cinta de sus zapatos. Déjenme les cuento, Albus apenas comenzaría su primer año en Hogwarts, la noche anterior había hablado conmigo sobre qué le daba miedo quedar en Slytherin, yo traté de calmarlo y funcionó en su momento, pero tal parecía que los nervios le habían entrado de nuevo.
James se despidió de sus padres y entró al tren para buscar a su grupo de amigos. Él es un año mayor que Albus y este sería su segundo año en Hogwarts. Lo vi saludar a nuestro primo Fred y perderse por el pasillo.
La más pequeña de la familia es Lily, en este momento se encontraba quejándose porque ella ya quería entrar a Hogwarts. Pero solo tenía que esperar hasta el siguiente año. Así que si, los hermanos se llevaban por 1 año cada uno.
Me despedí de mi padrino y de mi madrina y entré al tren, encontré a mi amigo y me senté frente a él, comenzamos a hablar sobre nuestras vacaciones.
A simple vista mi mejor amigo, Damon Nott, podía verse introvertido, frío y misterioso. Pero a qué no creen quien me ayuda con las bromas que hacemos, si señoras y señores, él mismo.
El viaje se nos pasó rápido y cuando menos me di cuenta Victoire y Molly había entrado a nuestro compartimento.
Me había puesto nervioso, siempre había sido así con la presencia de la rubia.
Un grupo formado de tres chicas había abierto la puerta, las conozco. La del medio, castaña de ojos avellana es Iris, a su costado izquierdo esta Jade, cabello castaño rojizo y ojos celestes, finalmente a la derecha Kate, bajita ojos oscuros y cabello negro.
No sabía que se llevarán bien, pero dado que estaban frente a nosotros necesitaban algo.
— Teddy — habló Iris con voz tímida — ¿puedo hablar contigo afuera?
— Claro que si Iris— pareció emocionarse — en un momento vuelvo chicos.
Jade y Kate ya se habían alejado dejándonos a nosotros solos, al voltear para seguirla choque contra alguien.
— Lo lamentó— dije sosteniendo a la persona, la cual ahora veo es una chica— Teddy Lupin — me presente.
— Violette.
Escuche un carraspeo y volteó en dirección a Iris.
— Perdona, gusto en conocerte Violette.
Me volteó sin alcanzar a escuchar lo que me había susurrado la hermosa chica de cabello negro y seguí a Iris.
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Paige Zabini
— Solo dile a esa persona que te gusta.
— No puedo — recalque de nuevo.
— ¿Porque no?
Si tan solo supieras Claire, ya no me verías igual.
— No es correspondido.
Y es verdad, la persona de la que me había enamorado no me correspondía, pero no podía decirle más, por miedo a que nuestra amistad ya no sea la misma.
Me había dado cuenta que estoy enamorado desde hace varios meses, todo era tan claro y yo había sido tan tonta para no darme cuenta de lo que sentía.
— Hola señoritas.
Mark White había entrado al compartimento, le dio un tierno beso en la boca a Claire y no pude evitar voltear la cara, cuando mire la sonrisa de mi amiga me sentí aún más culpable.
Erick Rosier me dedico una sonrisa torcida, como si supiese lo que yo en ese momento estaba pensando, a pesar de que me molestará su actitud, es un buen amigo, y si sabía algo, no diría nada.
Después de minutos comenzamos a charlar, Erick como siempre se encontraba callado.
— Por cierto — interrumpió Mark— ¿quien ha sido la prefecta de Slytherin?
Vi a Claire hacer mala cara, ella y yo desde siempre habíamos querido ser prefectas pero eso no se había podido, ya que alguien nos había ganado.
— Violette Sparks.
— ¿La de buen trasero? — preguntó Erick.
Me le quede mirando como de que "¿En serio?" Y el solo se encogió de hombros con su estúpida sonrisa.
— La misma a la que...
— Si, esa misma— contestó Claire por mi.
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Teddy Lupin
Entre al compartimento aún confundido y sintiéndome mal.
— ¿Qué quería? — preguntó Victoire directamente.
No estaba seguro de contarles, pero la insistencia en la mirada de Victoire hizo que me sintiera incómodo, así que termine por contar lo qué pasó.
— ... Entonces ella dijo que yo le gustaba y me beso, ¡pero la aparte, lo juro!
Mi amigo tenía una cara divertida mientras Molly miraba a su prima, y no entendí esto último.
— Voy al baño — Victoire se levantó y antes de salir Molly la detuvo.
— ¿Quieres que te acompañe?
— No, estoy bien, gracias.
Asintió.
— ¿Esta enferma?— pregunte.
Y juro que con la mirada que me mando Molly ya hubiese estado muerto.
Con Damon nos empezamos a poner a planificar nuestra siguiente broma, los merodeadores no nos ganarían este año en hacer la primera broma de principio de ciclo escolar.
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Albus Potter
Entre al compartimento frente a mi tomado aire para tranquilizarme.
Me lleve una sorpresa al ver a Scorpius y a Rose ahí, pero menos mal, no me imaginaba que habría pasado si en lugar de hacerme amigos me hacía enemigos antes de llegar.
Me senté al lado de mi primo platinado, Rose había quedado frente a nosotros.
— Por fin llegas, ¿donde estabas?
— Me entretuve hablando con papá, es todo.
— Nos encantará Gryffindor, ya lo verán, Chris me ha contado mucho sobre la sala común, y mi madre, nuestros padres Albus.
— No creo quedar en Gryffindor — interrumpió Scorpius.
— ¿Pero que dices? Claro que quedarás, al igual que Albus.
Me incomode pero no dije nada, que sea lo que tenga que pasar.
Comenzamos a platicar sobre lo que habíamos hecho en el verano, recordando cuando Scor se cayó del techo más alto de la madriguera y como por poco se convertía en puré de papa, si mi tía Mel no hubiese estado ahí para atraparlo, no quería ni imaginar el funeral que se iba a montar.
— Muere Scorpius Malfoy Potter — interrumpí, mis primos me miraron raro, y tenían razón en hacerlo, había sacado esto al azar y pensarlo me provoco querer decirlo y lo dije — Que en paz descanse el hijo de Melany Potter, la adorada hermana de Harry Potter, conocido como El Niño que vivió.
— ¿Ya terminaste de montarte tu película? — me corto, yo reí y negué.
— Hijo de Draco Malfoy, cuida y protege a Hyperion — me burlé de su segundo nombre — te pedimos por el Merlín. Listo ahora si.
— Ya no se si era una película o una oración, pero bueno. — Rose se encogió de hombros.
Detuvimos nuestra platica cuando escuchamos ruidos por fuera, y una puerta cerrarse con fuera.
Parecía que eran dos personas discutiendo, mis primos y yo salimos y nos asomamos a la puerta continua. Me sorprendió lo que vi. Era mi prima pegándole a una chica y amenazándola, me lo esperaba más de Dominique (sin ofender) pero no de ella.
Cuando vi que tenía intenciones de girarse tomé a Rose y a Scorpius y nos hice regresar a nuestro compartimento.
— ¿Qué ha sido eso? — esa fue Rose.
— Y yo que pensaba que la más normal era ella. Aunque, si lo piensas detalladamente, ninguno Weasley es normal.
Mi prima y yo le miramos mal.
— No haría eso sin razón aparente, pero no es excusa para que hiciera lo que vimos.
Asentí a lo dicho por Scorpius.
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Fred Weasley
Ya habíamos llegado, con los merodeadores estábamos sentados en la mesa de Gryffindor, nuestra broma ya planeada y lista para ejecutar. Solo faltaba que la cena terminará (claro primero debía de comenzar) para después empezar el año como se debe.
Con James al lado mío vimos a los de primer año entrar. Albus parecía más tranquilo de lo normal, Venus ni se inmutaba ante todas las miradas puestas en ella, lo admito mi prima es hermosa, Roxanne (mi hermana) iba detrás de mi prima, pero esta la jalo a un lado para que fueran parejas, tomadas disimuladamente de las manos (hay que tiernas, le diré a James que hagamos eso algún día).
Scorpius enfrente de Albus, se notaba un poco nervioso, pero sabía que solo los que lo conocían podían saberlo. Rose enfrente de él platinado parecía emocionada y nerviosa, veía al techo maravillada y solté una risa recordando cuando mi tío Harry me contó que la tía Hermione también se había impresionado, solo que ella no había dejado de hablar sobre una explicación a esto, por el contrario, Rose se hallaba disfrutándolo.
Le regale una sonrisa a mi hermana, ella me la devolvió temerosa.
El primero en pasar (de los que me importaban, a los demás no les había prestado atención) fue Scorpius. El sombrero había tardado considerablemente pero al final dijo fuerte y claro: Slytherin.
James y yo aplaudimos, él no con tanto entusiasmo. Desde siempre James había tenido un desprecio enorme a esa casa, no sé si habría sido por lo que le pasó en primer año o por las historias del tío Harry donde los pintaban como malos, la verdad no lo sabía del todo, pero sospechaba que iba por ahí.
El siguiente fue Albus, el sombrero tardó máximo un minuto para cuando dijo Slytherin.
La primera persona en romper el silencio y aplaudir fue Venus, seguida de Roxanne y Félix. Tarde un poco pero igual aplaudí y mis demás primos también, golpe a James en las costillas y él comenzó a aplaudir sin ganas.
Sabía que le molestaba que su hermano no había quedado en su misma casa, también sabía que ha James le hacía ilusión enseñarle todo lo que había aprendido (en relación a las bromas, pasadizos, etc.) a Albus, pero creo que conociendo a James y su rivalidad con Slytherin no iba a ser.
Pero sin duda, creo que la más afectada había sido Rose, porque cuando paso, y el sombrero la seleccionó para quedar en Gryffindor, pude apreciar la decepción de no haber quedado con sus amigos, y que ellos no quedaran con ella.
Después de Rose solo quedaban por clasificar a Weasley's.
Al final, mi hermana quedó en Gryffindor junto con Venus. Ambas se veían felices, y si mi hermana es feliz, yo soy feliz.
A pesar de ser familia, estoy agradecido con Venus por siempre estar con y para ella.
Unos fuegos artificiales llamaron mi atención, y como no, son fuegos artificiales; explosiones en colores llenaron el comedor, y lo que parecía un flujo de gas recorrió la mesa de los profesores disfrazándolos con túnicas, como decirlo... demasiado divas.
Las carcajadas no se hicieron de esperar, pero eso no fue todo. El desgraciado de Pervees nos había traicionado. Teddy con una sonrisa triunfante lanzó un caja en mi dirección.
Nuestro grupo se junto a ver qué decía la nota:
¡Tomen eso! Hemos hecho apertura ¡en sus caras!
Ya veremos quien hace las mejores bromas este año.
Cuídense merodeadores.
Con amor y cariño, Teddy.
Lo siguiente que sentí fue algo impactándose en mi rostro, le habían hecho algo a la caja y está nos había aventado pintura.
No podía enojarme, había sido bueno, especialmente porque era algo predecible y no fuimos capaces de evitarlo. Esto es la guerra Teddy.
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Damon Nott
— ¿Planeas dejar de sonreír? — le pregunté a mi mejor amigo mientras estábamos en el despacho de la directora McGonagall.
— A mí también me gustaría saber la respuesta a esa pregunta, señor Lupin.
— ¿Porque quería dejar de sonreír Minnie?
Solté una risa con notable humor, lo único que valía la pena es que la situación esta meramente entretenida.
No sé como habíamos logrado ser prefectos de nuestra casa.
— Olvídenlo — dijo— no quiero saber más — no se preocupe profesora, yo tampoco quería, no después de seis años de lo mismo — ambos, castigados, estarán limpiando todo el tercer piso, con anticipación les haré llegar una nota. Pueden irse.
Bien, eso había sido rápido, creo que realmente no quería lidiar con nosotros.
— Por cierto, — hablo mientras nos dirigimos a la salida— 20 puntos menos para cada casa.
Casi golpeo mi cabeza contra la pared al ver que ni eso le había quitado la sonrisa a Ted.
Asentimos con la cabeza y salimos.
— Vaya, Minnie se ha vuelto más fácil de enojar.
— Con los merodeadores y nosotros en esta escuela, es una tarea fácil, me compadezco de ella.
— ¿Qué es compadecer?
Le pegue en la nuca.
— Buenas noches Ted.
— Adiós Damon.
El se fue a la sala común de Hufflepuff (o eso pienso dada la hora) y yo a mi habitación en Ravenclaw.
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2 de septiembre, 2014 — 7:00 a.m.
Claire Nott
Me acerqué a la cama de Paige para despertarla, la notaba rara desde ayer, pero no quise preguntarle y que recordará cualquier cosa que la tuviese ida, por los que trate de distraerla lo mejor que pude.
La removí un poco fuerte pero no lo demasiado para exaltarla.
— Arriba dormilona, tienes una hora, el desayuno empieza desde las siete, las cuales ya son, tienen que darnos los horarios pero lo más seguro es que tengamos primera hora a las 9:00.
— Si, si, si.
Se volteó y volvió a dormir.
Le estire los pie y le quite las cobijas.
— ¡Ya, ya, ya, ya! ¡me levanto, estoy despierta!
La vi tomar sus cosas y entrar directo al baño, cuando ambas estuvimos listas salimos de la sala común, llegamos al gran comedor y nos sentamos en la mesa de Slytherin, nuestra casa.
— ¿Se te pego la almohada Zabini?
— Cállate Rosier.
— No estas de humor eh, ¿Te está bajando? — ¿Desde cuándo se llevan así?, él la miró de lado mientras sonreía — te llegó la regla— confirmó — qué lástima.
Bien, ya me estaba comenzando a sentir incómoda, porque parecía que sobraba en la conversación. Cuando Mark llegó sentí esa tención crecer más ¿De qué me estoy perdiendo?
— Buenos días mi amor — me dio un beso en la mejilla, hay como lo amo, es perfecto — hola chicos.
Paige y Erick también lo saludaron.
Me entretuve hablando con Mark, que no note la presencia de alguien, no hasta que mi amiga dijo su nombre en voz alta.
— ¿Qué haces aquí Violette?
— Es la mesa de mi casa — comentó obvia, pero a la vez con algo de pena, como si le incomodáramos.
Se sentó al lado de Mark.
— Lamento que no hayan quedado alguna de las dos de prefecta, fue una sorpresa cuando me llegó la carta y me enteré que había sido escogida.
Su tono de voz me dio a entender que si se sentía mal por eso.
Paige y yo compartimos una mirada incomoda, por el hecho de lo que ella y yo le habíamos pedido a Damon que hiciera el año pasado.
— Gracias — murmuré mientras comíamos en silencio.
Nuestro jefe de casa, el profesor Horace Slughorn, el cual da pociones, nos entrego nuestro horario de clases para después irse.
Agradecía que hoy era martes, por qué sin duda no quería comenzar el día con las clases que tocaban el lunes, las cuales eran puras dobles de transformaciones, encantamientos y pociones.
Bueno, tampoco es como si fuera reglamente malo, soy buena en encantamientos y Paige en pociones, por lo que se compensaría, lo único en lo que batallaríamos sería transformaciones, pero en eso podría ayudarnos Mark, el es realmente bueno en esa asignatura.
— ¿Qué te toca? — le pregunté a Paige.
Ella me miró y soltó una risita.
— Tenemos el mismo horario tonta.
— Cierto — reí con vergüenza.
— ¿Qué tal tu Violette?
— No me quejo — la morena respondió a la pregunta de mi amiga.
Mark y Erick se levantaron de la mesa, mi novio me dio un beso como despedida mientras Erick se despedía de mi amiga, después los dos se despidieron de Violette con una agitada de mano y salieron rumbo a clase.
Con las chicas igual nos levantamos para no llegar tarde a nuestra primera clase.
Las primeras dos horas se me habían pasado con mucha lentitud, después de una libre siguió la comida en donde me la pasé platicando con Paige, para después continuar con las otras dos horas que quedaban.
Ya cuando solos quedaban unos minutos para terminar la última clase, no pude dejar de moverme, la energía había invadido mi ser y ya quería salir.
Cuando el timbre sonó, Paige y yo volamos del aula, pero claro, siempre con elegancia.
Llevábamos paseando por el castillo como tres horas, todavía no teníamos deberes y lo agradecía, deducía que no todos tuvieron la misma suerte que nosotros, porque ya llevaban algunos libros sacados de la biblioteca en mano.
Cuando pasamos por un pasillo del segundo piso, mi vista se centró en una Violette en el suelo mientras que un grupo de chicas se burlaba de ella.
Nuestra compañera de clase, se levantó ignorando las burlas de las otras chicas para caminar por el pasillo contrario al de nosotras.
Paige corrió hasta ella cubriéndola con varita en mano, ahí fue cuando me percate que Victoire quería atacar a Violette por la espalda.
Me encamine hasta en frente de la francesita para enfrentarla. Mientras me dirijo a hacia ahí pude ver la mirada agradecida de la morena por estarla defendiendo, y la culpa invadió mi cuerpo.
— ¿No tienes cosas mejor que hacer francesita?
— No te incumbe Nott — me contestó con rabia.
— Claro que sí, estas atacando a uno de los míos, puede que no sepas ser solidario con tus compañeros, pero en Slytherin todos nos apoyamos cuando vemos que alguien está en problemas.
— Claro — se burló — menos mal que un Slytherin nunca iría en contra de otro ¿No? — nos miró a Paige y a mi.
¿Como la sabe? ¿Aquellos idiotas le dijeron?
La ignore caminando en dirección a mi amiga.
Con velocidad al percatarme de que Victoire iba a pronunciar un hechizo para perjudicarme, saque mi varita y con facilidad le quite la suya.
— No vuelvas a atacar a alguien por la espalda — la amenacé — eso es caer bajo.
— Devuélveme mi varita Nott.
Negué con diversión, me acerque a la ventana y la solté.
No iba a permitir que esa francesa se burlará de nadie, yo había sido molestada de pequeña por mi apellido y no permitiría que alguien pasará por lo mismo.
— Perra — me dijo cuando regreso de la ventana, me vio con furia.
— ¿Qué pasa francesita, tus papás no te enseñaron modales? — fue el turno de Paige en burlarse.
Victoire aún enojada le arrebató la varita a su prima Molly, y así fue como comenzamos una pelea, ellas eran más, así que tenían ventaja, pero a pesar de que nosotras solo éramos tres nos defendíamos perfectamente. La pelirroja era la única que se quedaba al margen, sin seguir la pelea, pero tampoco deteniéndola.
No sé en qué momento los chicos (Mark y Erick) se nos unieron para defendernos.
Me sorprendí cuando las chicas salieron corriendo en dirección a otro pasillo, escondiéndose de nosotros, las únicas que quedaron ahí fueron Molly y su prima la fastidiosa, Victoire.
— ¡Corran cobardes! — les grite — ¡PERRAS!
Volteó sobre mis pasos encontrándome con la cara roja del coraje de la directora McGonagall. Con razón aquellas habían salido despavoridas.
— Castigados — fue lo primero que logro articular — ustedes siete están castigados...
— Pero...
— Nada señorita Weasley, usted tampoco señor White, esperen pacientemente las indicaciones de su castigo, y no crean que eso es todo, esto se les notificará a sus padres.
Y después de decirnos eso salió echando humo por las orejas.
Con mis compañeros de casa nos dirigimos a nuestra sala común, ignorando a las primas Weasley.
Una vez sentados en los cojines pudimos estallar en carcajadas, sin duda había valido la pena, especialmente por qué habían castigado a aquellas primas de Ravenclaw.
Una tos fingida nos saco de nuestro momento.
— Gracias — fue lo que una apenada Violette se atrevió a decir.
Paige y yo negamos con la cabeza con una sonrisa plagada en el rostro y tiramos de ella, cayó en medio nuestro sentada en el sillón.
Y todos volvimos a reír.
