Aclimatándose y un poco más...


Despertó a las seis AM como era de costumbre, un hábito que ha tenido desde que tenía memoria y no tenía ni la menor idea por qué lo desarrolló, solo podía aceptarlo. Con su trabajo actual al menos le venía muy bien despertarse tan temprano después de todo tenía que estar a las siete en punto en el ministerio, sus jefes el día anterior habían sido bastante claros e insistentes en que tenían que llegar a esa hora ¿La razón? Probablemente planeaban un ataque a una organización criminal o atrapar los remanentes del último señor oscuro que todavía rondaban por las sombras. Que se escondieran todo lo que quisieran, ella se encargaría de traerlos a todos ante la justicia sin excepción.

Se dirigió al baño con suficiente cuidado para no despertar a sus tíos y prima, ellos solían despertar mucho más tarde. Se desvistió con rapidez revelando su bello, fino, suave y atlético cuerpo. No desperdició ningún segundo en admirarse al espejo o pensar en las cicatrices que recorrían sus cuatro extremidades, para ella eso significaba una pérdida de tiempo y no podía permitirse perder ningún precioso segundo. Con un ligero movimiento de varita conjuró una buena masa de agua en la bañera la que luego calentó y terminó por sumergirse en ella. A los dos minutos ya se había limpiado el cuerpo y desvaneció el agua. Al salir se encontró de cara con un par de ojos muy familiares.

- que pasa chica ruda- dijo con un tono alegre y burlesco. Ella exhaló en exasperación.

- tengo que irme a trabajar en nada- respondió con un tono neutro.

- ¿y qué? trabajo esto trabajo ello, nunca parecieras relajarte- respondió la adolescente de pelo rosado.

- ...si me empiezas a molestar porque no tienes nada que hacer te llamaré Nymphadora por el resto de las vacaciones- dijo con total seriedad. El rostro de la chica se volvió extremadamente pálido, más de lo que se podría considerar normal.

- no lo harías- dijo con un hilo de voz.

- lo haré si me fuerzas- aseveró mientras caminaba directo a su pieza mientras se ajustaba la toalla al rededor de su cuerpo. Ignoró cualquier comentario que fuera a llegar de la chica hasta que se encerró en la pieza. Trabajó rápido en su atuendo y en cerca de un minuto ya estaba vestida de pies a cabeza en su uniforme de auror, pantalones a la medida de cuero, botas de combate, guantes sin punta de dedos, una camisa estándar negra y una chaqueta de género con la insignia de los aurores cocida al lado izquierdo del pecho. Armada y preparada se dirigió a la cocina, la última parada antes de partir a su trabajo.

En la cocina se encontró con de nuevo con Nymphadora quien se encontraba echada sobre la mesa jugando con su cuchara, no había duda de que la chica estaba de malhumor. Eridani se dirigió a la despensa para sacar cuatro panes, el café y el azúcar, luego al refrigerador de donde sacó la leche y la mantequilla. Se preparó en silencio su desayuno ignorando los frustrados murmullos de su prima. Ellas no se llevaban mal entre sí, de hecho su relación era estelar, siendo las únicas veces que tenían estos roces cuando la adolescente no leía bien la seriedad de Black y terminaba haciendo comentarios fuera de lugar como hace unos momentos. Tonks jamás entendió la vocación casi fanática de ella con su trabajo, era muy extraño que hubiese un crimen y menos aún uno que estuviese relacionado con el antiguo señor oscuro.

- nos vemos en la tarde- se despidió mientras salía por la puerta. Nymphadora murmuró algo bajo su aliento a lo que Eridani decidió ignorar, habían cosas más importantes que una adolescente en uno de sus momentos.

Con un ruidoso *Crack* apareció a las afueras del ministerio y sin demorarse ni un poco se adentró en el edificio. Escuchó un par de murmullos de camino a la oficina, siempre lo hacían. Debían tener vidas bastantes aburridas, cercanas a lo patético, como para que su único tema de conversación fuera ella cada vez que estaba en las cercanías. Ya había escuchado todo lo que tenían que decir y no eran muy originales en sus comentarios por lo que los ignoraba, al menos trataba. Todas esas miradas venenosas, burlescas carcajadas e insultantes murmullos solo servían para fortalecer su determinación y cuando se convirtiera en el mejor auror de todo el departamento regocijaría al ver sus mandíbulas colgar de sus rostros. Con una ligera sonrisa entró a la sala de reuniones.

- ¡escuchen bien!- dijo con fuerza una imperiosa voz- en una hora más será la reunión entre dos de las organizaciones criminales más peligrosas de toda europa, la que ha sido identificada es una mafia italiana llamada "Drago Indomito" mientras que el otro grupo no ha sido identificado, pero testigos afirman haber visto en uno de los sospechosos un tatuaje con una calavera y una serpiente, si es así entonces nos estaremos enfrentando con posibles remanentes de los mortífagos- explicó un hombre de penetrantes ojos amarillos y con un par de canas en su melena de pelo. Su mirada se deslizó por sobre todo sus aurores, cada uno con una sombría expresión, pero no por ellos menos compuestos. A los pocos segundos de silencio continuó hablando.

- como la reunión será en pleno día es sensato asumir que no habrán muchos guardias a las fueras de la localización que es una bodega abandonada en el callejón Knockturn- dijo a la vez que señalaba un punto en un mapa colgado en una pizarra- sin embargo dudo que no se preparen para un posible ataque y tengan guardias disfrazados esparcidos por toda el área por lo que nuestro acercamiento va hacer parecido, cada uno de nosotros tomará una poción multijugos y nos disfrazaremos como civiles, a la hora de acercarnos al lugar si es que son detenidos por posibles guardias traten no volar su disfraz y mantenerse oculto lo más que puedan y en dicho caso asegúrense de que el resto de del equipo sepa de sus descubrimientos, en caso de que eso no sea posible atúrdanlos lo más rápido posible- explicó mientras se paseaba ligeramente de un lado a otro, su penetrante mirada posándose siempre en los ojos de algún oficial- nos acercaremos por estas calles y edificios- señaló varios puntos y flechas móviles- y una vez que estemos en posición trataremos de aturdir a todos los que podamos, en el momento en que comiencen a defenderse puede atacar a voluntad- la atmósfera se volvió más densa después de sus palabras y él lo notó- prepárense para lo peor- finalizó con un grave tono.

Estaba furiosa porque la habían dejado de reserva, apoyar si es que la situación se iba de las manos y asegurarse que nadie se escapara entremedio de sus filas. Podía entender sus pensamientos, estar relacionada con los Black no ayudaba para nada con su carrera en especial cuando cada criminal que atrapaban que estuvieran relacionados con los mortífagos apuntaran dedos a su tío y exclamar "fue todo parte de su plan", en algunos casos llegando a cerrar viejos casos. Lo entendía, pero eso no significaba que doliera menos. Lo que no podía comprender es cómo su tío continuaba entrar en contacto con los lacayos del señor oscuro, estaba en una celda de máxima seguridad y siempre tenía un auror vigilándolo por lo que no debería poder enviar mensajes o continuar con los ridículos y fallidos planes de su ya perecido maestro. Estaba tan sumergida en sus propios pensamientos que casi saltó del susto cuando escucho el *crack* más ruidoso que había escuchado en su vida.

Lo primero que notó de la figura que apareció fue que estaba cubierto de pies a cabeza en cuero de dragón, luego notó el poder mágico que escapó de él por un breve segundo y si le sumaba el ruido que generó su aparición solo podía llegar a una conclusión ¡Peligro!


Harry tenía que admitirlo, cada uno de los Black eran por lo menos apuestos y la mujer que tenía en frente era hermosa. El tipo de mirada que le estaba dirigiendo era muy parecido al que Sirius le dedicaba a sus enemigos y si el de esta dimensión era algo parecido al suyo estaría inclinado a creer que era su hija, aunque realmente lo dudaba a menos que fuera varios años mayores.

- ¿cuál es tu nombre?- demandó. Él adquirió una expresión pensativa. Estaba frente a un auror por lo que mentirle no le haría nada bien, aunque decir la verdad no lograría nada porque no existía en esta realidad haciendo imposible encontrar cualquier registro previo sobre él, "realmente necesito resolver el problema de mi identidad" pensó con un poco de molestia. De todas maneras no se preocupaba, algo se le iba a ocurrir.

- ¿acaso importa?- preguntó de vuelta. Ella frunció más el ceño ¡Cómo que acaso no importaba su nombre! Era crucial en esta situación debido a que el nombre descartaría si es que estaba con los italianos o los mortífagos en una primera instancia. Con el poder y equipo que tenía debía ser alguien importante por lo que sería fácil reconocer si había escuchado su nombre, lo único que no comprendía es cómo estaba sin varita.

- ¡por supuesto que importa!- declaró con enojo presionando el tema. Él asintió con tranquilidad, tenía que encontrar un apellido aceptable si es que quería forjar una identidad aceptable. Pensó por un par de segundos que sirvieron para aumentar la tensión en la mujer demostrándolo al apretar con más fuerza su varita.

- Harry... Thanatos- dijo con una sonrisa y una pizca de orgullo. Si iba a inventarse un apellido entonces iba a ser en honor a la persona que había sido la responsable directa de desear empezar con una nueva vida. Ella inclinó la cabeza ligeramente en confusión ¿Thanatos? Nunca en su vida había escuchado alguien llamado de esa manera. Al menos a primera vista no parecía tener ninguna relación con la mafia italiana y estaría segura de no haber escuchado de él si es que tenía relaciones con los mortífagos, alguien como él tendría sí o sí un rango bastante alto. A no ser que fuera alguien que trabajaba de las sombras y nunca nadie había escuchado de él además de que si es que estaba relacionado con ellos ¿realmente diría su nombre a sí no más? Sería ridículo. Conclusión: no podía bajar su guardia y debía tratarlo como cualquier criminal; Problema, no sabía de sus habilidades y estaba protegido con cuero de dragón.

- ¡Black necesitamos refuerzos!- dijo con fuerza Scrimgeour a través de su patronus amorfo. "¡Mierda!" pensó con rabia, jamás se le ocurrió que algo como esto iba a ocurrir y no tenía ni la más mínima idea de cómo proceder ¿Lo dejaba ir e iba a ayudar al resto o se quedaba vigilándolo? La expresión de Harry se transformó en una de sorpresa y entendimiento.

- ¡ah!- exclamó con el clásico tono de comprensión- estás en la mitad de una operación- declaró y al ver que ella estaba complicada con algo decidió ayudarla un poco- me gustaría quedarme a conversar, pero veo que tienes suficientes problemas de momento ¡adiós!- se despidió con un tono alegre.

- ¡no espera!- gritó alarmada. De un instante a otro el espacio se doblegó y se reformó más rápido de lo que nadie podía haber previsto dejándola sola en la mitad de un callejón en mitad de una operación que no pintaba bien.


Apareció con una sonrisa en su rostro. Si era honesto consigo mismo estaba un poco decepcionado con la facilidad que pudo ver a través de su disfraz, aunque si era justo tenía que admitir que su visión de mago no iba a tener par en el mundo en que se encontraba, nadie había tenido un siglo dedicado a solo el entrenamiento de sus habilidades mágicas y a experimentar con nuevos encantamientos, hechizos, maleficios, etc. Se encogió de hombros y dejó el tema por el momento, ahora tenía que concentrarse en otra cosa. Levantó la vista y se encontró de cara con una de las estructuras más impresionantes que había visto en mucho tiempo... una posada. La saliva se acumuló en su boca en anticipación. Con una gran sonrisa entró al edificio.

Dentro de media hora se encontraba con una expresión de drogadicto con su droga favorita mirando el techo causando una ligera conmoción en el resto de los clientes y el posadero. Una señora se acercó despacio, con preocupación evidente en su rostro.

- ¿todo bien?- preguntó con su mano en la varita y preparada para correr. No sabía quién era, de qué era capaz y qué le estaba pasando así que si hacía cualquier cosa extraña desaparecer de inmediato sería la mejor opción. Su mirada atontada de alegría pura calló sobre ella dándole un escalofrío como a la vez causando que diera un ligero salto.

- mejor que nunca- respondió con una voz suave y llevada al igual que su actitud.

- ¿tan bueno es?- preguntó insegura mientras señalaba su plato de comida.

- ¡lo mejor que he probado en mi vida!- grito con fuerza asustando a todos. Siendo honestos la carne de chancho con papas fritas y lechuga aliñada era decente y no más que eso, la misma comida que él se cocinaba era mil veces mejor. Como es de esperarse la mente de Harry en ese momento todavía estaba muy inestable en la euforia que estaba sintiendo haciendo que cosas tan simples y ordinarias, bordeando directamente en lo malo y asqueroso, le parecían tesoros invaluables iguales a los de los cuentos de niños chicos. En pocas palabras, Harry estaba sobrevalorando con fuerza el plato de comida que tenía en frente.

Algunos clientes inclinaron un poco la cabeza en confusión manteniendo su mirada fija en él, otros se dieron cuenta de que estaba loco, o cerca de ello, y volvieron a sus temas personales y unos pocos lo miraron con gran interés. El "anciano" brujo o no notó la reacción del resto o simplemente no le importó hacer el ridículo, tenía algo mucho más interesante entre manos de lo que preocuparse. El hijo del posadero, un joven hombre calvo de 30 años con una prominente barba y con una suave y tenue piel negra, se acercó con cautela, pero sin miedo.

- disculpe señor- le llamó la atención. Harry no respondió de inmediato, estaba muy concentrado masticando un pedazo de lechuga.

- ¿sí?- dijo una vez que tragó con un tono de deleite. El hombre suspiró mientras tiraba insultos en su cabeza por la mala suerte que tenía.

- le voy a pedir que se retire- dijo con un tono incómodo. Harry reaccionó como un niño de cuatro años que le acababan de quitar su juguete favorito.

- ah ¿por qué?- se quejó a la vez que se echaba sobre la mesa, protegiendo su comida en el acto. El hombre tragó saliva.

- está poniendo incómodo al resto de mis clientes y está haciendo un escándalo, preferiría que se marche antes de que las cosas se salgan de control- explicó con un poco de molestia. Al instante siguiente el mago se enderezó y lo miró fijamente con los ojos más fríos y desinteresados de la faz de la tierra.

- ¿ah sí?- dijo con suavidad- y dime exactamente cómo es que se saldrían las cosas de control- agregó con un potente tono neutral. Sintió como sudaba por cada poro de su cuerpo a la vez que cada pelo suyo se ponía de punta. Tragó saliva de forma inconsciente mientras trataba de controlar el abrumador sentimiento de absoluta perdición que amenazaba con apoderarse de él. Su frenética mirada se deslizó a través del local, buscando algún tipo de apoyo en el resto de los brujos y brujas encontrando ninguno, lo peor es que parecía que nadie estaba sintiendo lo que él sentía.

- a- ah...- tartamudeó. El pobre no podía ni formar pensamientos completos y mucho menos hablar bajo la presión que estaba siendo sometido. Harry exhaló con cansancio y de pronto su expresión volvió a la del alegre tonto de hace unos momentos.

- está bien me marcharé- dijo con un tono de derrota- pero me llevaré esto- agregó con determinación. Tomó su plató el cual olió con placer formándose más saliva de lo normal en su boca, llegando a incluso al borde de escaparse, y se marchó por la entrada. El adulto soltó un aire que no sabía que estaba conteniendo, aliviado de que la amenaza se había ido por su voluntad propia. Sin pensarlo fue a la barra a sacar un licor, necesitaba un trago y de eso nadie podía convencerle de lo contrario.


Harry se alivió, alegrándose de que se acababa de escapar con la suya. Tan borracho estaba en su euforia que se había olvidado de que estaba más pobre que una rata, hasta ellas tenían algún tipo de tesoro que debía valer algún knuts. O sea el estaba vestido en uno de los atuendos más caros de del mundo, tanto mágico como muggle, pero no estaba tan loco como para venderlo o cambiarlo, encontraba que lo hacía verse genial y con eso era suficiente para que nadie cambiara su opinión.

Continuó caminando por las calles de Londres mágico sin dejar de lado su preciada comida tarareando al ritmo de una canción que ya casi había olvidado por completo.

Mientras su vista se deslizaba por cada persona y ocasional criatura mágica su tren de pensamientos lo llevó a darse cuenta de que necesitaba sí o sí un par de cosas antes de poder iniciar cualquier estilo de vida, a menos que se convirtiera en un criminal en cuyo caso no necesitaba nada más de lo que tenía puesto. Lo primero en su cabeza fue su identidad, incluso en la reclusa comunidad mágica habían documentos sobre la identidad de las personas, hasta el ermitaño que llevaba viviendo un siglo y medio en el bosque tendría un papel de nacimiento con su nombre y ascendencia. En su caso él no tenía nada, ningún gobierno podía decir que él existía lo que traería muchas sospechas, si era un criminal tendría sentido que no tuviera identidad, pero su acento revelaría su pasado ingles lo que crearía más preguntas. Tenía que forjar una identidad pronto. En ese momento se le vino una idea a la cabeza, Gringotts. Los goblins del banco eran unas criaturas con mucha influencia, sus recursos eran impresionantes y sus contactos numerosos, ellos podrían forjar la identidad que quisiera sin problemas con tal de que no fuera una ridícula como ser hijo de los Flamel o un bastardo de Voldemort.

Satisfecho con su aparente solución pasó al siguiente problema. El dinero era algo que necesitaba, podía crear oro, plata, joyas, en otras cosas de valor. El problema con esa ruta es que causaría sospechas por parte del resto de las personas todos preguntándose de dónde había sacado esas riqueza, sobre todo los goblins ellos siendo los primeros en investigar sus fortunas, si salía con la excusa de que había inventado una piedra filosofal o algo por el estilo no calzaría porque no tenía ningún renombre para sostener su declaración por lo que no sería una buena explicación. Sin explicación quedaría como un criminal por lo que la única solución sería encontrar trabajo ¿Dónde encontraría trabajo? Esa era la pregunta del siglo.

Harry era prácticamente el brujo mejor versado en las artes mágicas de todo el mundo, tal vez superado únicamente por la muerte de este plano, o al menos así lo veía él y no estaba tan lejos de la realidad. Eso significaba que estaba calificado, al menos en habilidad, para cualquier trabajo. Esto lo llevaba de vuelta a la misma pregunta de antes ¿Dónde encontraría trabajo? Pensó profundamente en sus opciones mientras mascaba la carne de chancho.

Podía olvidarse del ministerio, sin documentos sería echado a patadas del establecimiento y hasta podrían enviarlo a Azkaban así que era un gran no. Hogwarts tenía el mismo problema que el anterior, el antiguo y casi olvidado odio hacia el director no jugó parte en su decisión que terminó siendo la misma que antes. Las grandes empresas de los sangre-pura también estaban fuera de la imagen, sin documentos garantizaría al menos una patada al culo. Trabajar en pequeños establecimientos era una opción viable, no harían muchas preguntas y se preocuparían de que fuera apto para el trabajo. El poco dinero que ganaría no sería un problema y podría vivir de manera agradable debido a que su magia le permitiría obtener todo lo que sea respectos a comodidades, pensamiento que no le cruzó por la mente en ese momento por lo que desechó la idea.

De repente pensó en los mismos goblins que le podían proveer los tan necesarios documentos. Definitivamente apreciarían sus habilidades de eso no había duda, cómo convencerlos de que lo contrataran era otra historia. Ellos desconfiarían de inmediato por su falta de documentos y cualquier historia que se inventase podría ser investigada llegando, ya sea tarde o temprano, a la realización de que había mentido algo que iba a resultar el cien por ciento de la veces, después de todo si había aparecido de la nada por muy increíble que fuera. Ya se le ocurriría algo.

Dando pequeños saltitos y tarareando se dirigió al banco a la vez que se terminaba el plato, tenía muchos negocios que sellar ese día.


Estaba un poco agradecido que no hubiera cambiado en esta realidad, aunque no lo admitiría abiertamente, el Banco de Gringotts seguía en todo su esplendor en el mismo lugar del Callejón Diagon. Tenía que admitirlo, los goblins si que tenían buen gusto y estaba muy claro que no reparaban en gastos a la hora de demostrar su poder.

Al entrar se encontró con una vista que deseaba poder afirmar que le traían recuerdos, pero no podía porque jamás pasó mucho tiempo en el banco, a lo más lo justo y necesario. Se acercó a uno de los mostradores que estaba desocupado dirigiéndose con una sonrisa contenida al goblin a cargo, mostrar los dientes no era buena idea.

- tome un número y espere su llamado- dijo el goblin con un tono profesional que ocultaba su desdén. Él asintió, tomó un número que estaba muy bien decorado y se fue a sentar. Sabía que los goblins le iban a perjudicar cualquier negocio que viniera hacer, su odio por los brujos y brujas era muy conocido y demostrado casi abiertamente siempre escondido debajo de su amaestrado profesionalismo. En lo personal él no tenía problema con esperar, no tenía presión y tenía todo el tiempo posible a su disposición, a menos que el mundo se fuera a acabar a la semana siguiente, pero dudaba que fuera llegar a eso.

Los minutos avanzaron sin ningún indicio de problemas, los goblins que hacían de guardia se reían a escondidas del brujo que se veía forzado a seguir sus reglas y continuaron hasta que se dieron cuenta de que a él no le molestaba esperar, de hecho, parecía disfrutar de la situación en la que se encontraba, si es que la sonrisa humana que tenía en su rostro era una indicación. Cuando notaron tal detalle se sintieron ligeramente escandalizados y el que estaba a cargo del mostrador decidió seguir adelante con los negocios, ganar oro estaba en una prioridad mayor a la de molestar a los humanos por mucho que la disfrutaran.

- ¿qué deseas?- preguntó con una ligera pizca de perturbación. La buena disposición de Harry no tenía precedentes, no recordaban haberlo visto o haber hecho nada con él para que se comportara así con ellos. Además, su aspecto les ponía los pelos de punta. Las cicatrices eran muy respetadas en la cultura goblin y él, a sus ojos, parecía llevarlas con orgullo lo que indicaba que estaba frente a alguien que no tenía problemas con dar una buena lucha, algo que respetaban entre aún más en los otros goblins y, también, en los miembros de otra especie solo que en el segundo caso significaba que había que tener cuidado. Optó por tener cuidado, mejor prevenir que lamentar.

- deseo hablar con Griphook.

- ¿por?- preguntó con un poco de sospecha.

- deseo abrir una cuenta y desearía que él fuera el goblin a cargo de mi bóveda por lo que quiero discutir todos los detalles con él y solo él- explicó con un tono neutro que contrastaba bastante con su alegre expresión. El goblin frunció el ceño y asomó un poco sus colmillos, su rabia siendo muy evidente.

- ¿acaso dudas de mis habilidades o de la confidencialidad del banco?- demandó saber, su tono profesional apunto de romperse. Si es que había un insulto que ningún miembro de su especie toleraba era insultar sus habilidades para manejar el dinero incluso estaban dispuestos a ir a guerra si es que los brujos llegaban a tener la osadía de tratar de pasar el monopolio a otra raza o empresa.

- no, sin embargo preferiría que lo que concierne mi fortuna sea manejado por la menor cantidad de personas posibles, supongo que ustedes los goblins una de las pocas especies que logra entender el significado del dinero comprenderían mi situación, dudo que desearías que todo lo que tenga que ver con tu fortuna sea visto por los ojos de varios hechiceros ¿o me equivoco?- dijo mientras se encogía de hombros sin prestar del todo atención al goblin que tenían en frente. Zornok quería refutarle todo lo que acababa de decir por el puro principio de que había salido de la boca de un brujo, pero si lo hacía estaría afirmando que los goblins no entendían la misma cosa que manejaban mejor que todos y alardeaban con fuerza, el dinero. Aguantándose su rabia cedió en la propuesta.

- ¿su nombre?- demandó gruñendo.

- Harry Thanatos- ofreció con una sonrisa.

- espere aquí, señor Thanatos- dijo con firmeza y desgano. Harry asintió manteniendo su alegre expresión la cual se estaba metiendo debajo de los nervios de todos los goblins que tuvieran el infortunio de toparse con ella, era innatural. Zornok se dio media vuelta y desapareció detrás del mostrador lo más rápido posible, lo más probable es que fuera a revisar con Griphook si estaba disponible o algo por el estilo. Los minutos avanzaron con lentitud, arrastrándose tortuosamente hasta que después de lo que pareció ser una eternidad llegó hasta la marca de media hora. Al menos así se sintió para el resto de las personas comunes, para un tal Harry P-Thanatos fue como un parpadeo. Tenía una gran paciencia y su reciente disposición en este nuevo mundo que, a sus ojos parecía una fantasía de la cual podía despertar en cualquier momento, lo hacían disfrutar como nunca de cada singular instante que pasaba en él. Era capaz de hasta pasar todo un año esperando y aún así no estaría molesto, disfrutando silenciosamente de toda la vida que lo rodeaba, verla interactuar con otros seres vivos, la magia y los cotidianos objetos materiales. Sin darse cuenta el goblin volvió de su pequeño viaje y estaba de vuelta en frente del hechicero.

- señor...

- Thanatos- añadió al instante. Zornok frunció con fuerza el ceño.

- de veras- se dijo con un extraño aire- señor Thanatos, Griphook estará disponible para usted en unos instantes, un encargado vendrá a guiarlo hasta su oficina, hasta entonces sugiero que se...- suspiró con cansancio- que espere. En otra ocasión habría disfrutado bastante de hacerlo esperar, pero como ya se había demostrado el hombre no se mostraba incómodo con la idea de esperar por lo que cualquier idea de disfrutar de su miseria se esfumó al instante incluso llegando a sentirse peor que antes. No podía creer que un brujo le había ganado en su propio juego sin siquiera aparentar intentarlo, después de su turno se iría a la taberna a tomar el trago más fuerte que tuvieran.


Una media hora antes, más o menos.

Griphook se encontraba revisando un par de documentos relacionados con una de las bóvedas de sus clientes que no se encontraba en buen estado. Cada año se iba achicando más y pronto no tendría el capital suficiente como para pagar el interés de usar sus servicios haciendo que la pequeña fortuna del dueño decreciera con aún más rapidez. Suspiró con un poco de enojo, el cliente por muy estúpido que fuera no lo era lo suficiente como para darse cuenta de que pronto tener su dinero en Gringotts sería una opción no rentable llevándolo a retirar todo su dinero negándoles en el proceso la oportunidad para continuar haciendo más oro de lo que podían haber llegado a generar, si tan solo no fuera un borracho con desilusionado con sus apuestas. Un toque en su puerta lo distrajo de su amarga línea de pensamientos.

- entre- dijo sin pensarlo mucho.

- mis respetos gerente Griphook- saludó Zornok mientras entraba a la lujosa oficina.

- aceptados son...- su vista se dirigió a la tarjeta dorada de empleado que estaba al lado izquierdo de su pecho- secretario Zornok- dijo con un tono neutral. El goblin hizo una ligera reverencia, no era todos los días que alguien con un rango bastante mayor que él aceptaba sus saludos. Se paró en frente de su despacho y esperó en silencio hasta que le dieran permiso para hablar.

- ¿negocios?- preguntó con su tono de negocios.

- totalmente.

- ¿algo urgente?

- no sabría decirle- respondió con un poco de vergüenza. Un goblin tomaba orgullo en su habilidad para juzgar cuando una oportunidad podía ser rentable o no y por cuánto, no tener una idea firme demostraba inexperiencia por su parte y admitirlo frente a Griphook solo agravaba su sentimiento. Dicho goblin frunció el ceño.

- explica- demandó con más fuerza de lo necesario.

- un hechizero entró a este recinto hace un buen tiempo y le hemos dado el trato usual a los de su especie- partió explicando- su respuesta... no fue normal- admitió con dificultad.

- ¿agresiva?- preguntó con una ceja alzada. La respuesta común de los brujos era ser agresivos al darse cuenta de que no estaban en control de los procedimientos del banco, ellos tomaban mucho orgullo en poder incitar esas reacciones y amenazar con graves multas o negar por completo sus negocios. No podía imaginar otro tipo de respuesta por parte de los usuarios de varitas.

- lo contrario en realidad, no le importó en lo absoluto bordeando en el... goce- agregó con perplejidad ¿Que lo disfrutó? Eso era una respuesta anormal, podía entender la reacción de su empleado, él mismo probablemente estaría perturbado al ver una respuesta similar.

- continua- ordenó.

- una vez que lo atendí para preguntar sobre los motivos de su visita mencionó que quería abrir una cuenta en el banco y que te quería a ti cargo declarando que no discutiría los detalles con nadie más que tú.

- a veces sucede que un brujo quiere saltarse los procedimientos, no es del todo raro- habló al aire- eso y lo anterior no explica tu visita- dijo con una mirada penetrante. El secretario se achicó ante la intensidad de la mirada leyendo claramente la acusación detrás de ella.

- si eso fuera todo no habría venido a usted- dijo con un hilo de voz.

- continua- ordenó.

- él aparte de poner en juego el honor de los goblins a lo que podía haber manejado ahí en ese momento es su origen lo que me llevó a discutir el tema con usted, gerente- explicó con rapidez mientras gotas de sudor se formaban en su frente.

- ¿su origen?- cuestionó mientras se llevaba su mano a la barbilla.

- correcto- afirmó- se hace llamar Harry Thanatos, le pedí a unos empleados que lo investigaran antes de venir directo a usted- explicó a lo que Griphook asintió a modo de aprobación- resulta que él virtualmente no existe, en los datos británicos no aparece ningún brujo con ese nombre a pesar de que su acento sugiere serlo, podría venir de otro país mágico, pero eso tomaría más tiempo investigarlo y simplemente podría ser un ermitaño- razonó.

- tiene sentido- admitió- eso sigue sin explicar por qué me traes este problema a mí, si es un don nadie que desea saltarse los procedimientos amenaza con echarlo y negarle futuros negocios para ponerlo en su lugar y terminar con todo este lío- dijo con un tono de molestia, seguro de que al final había sido molestado por nada.

- es verdad gerente Griphook- admitió el goblin- ese sería el procedimiento normal, sin embargo hay un detalle más que tira por la borda ese plan de acción- dijo- y eso sería que viste de pies a cabezas cuero de dragón en el mejor de los estados que nunca antes había visto- agregó con rapidez buscando apaciguar cualquier respuesta agresiva por parte de su superior. Eso lo dejó pensando profundamente y menos mal que su subordinado reconoció el momento de silencio que había surgido sellando con fuerza sus labios.

- de pies a cabeza y lo ocupa abiertamente- murmuró- ¿físico?

- podría considerarse apuesto bajo estándares de brujo y por el lado de la musculatura diría que se asemeja a un guerrero, sus cicatrices parecerían afirmar esa idea- proveyó.

- así que estamos frente a un brujo más que atípico- murmuró- su solo atuendo sugiere poder, ya sea mágico o económico y su físico pareciera acertar como mínimo la primera opción, su identidad desconocida es un problema, pero no lo suficiente como para negar una charla con él y ahondar en ello- continuó con su razonamiento en voz alta- de acuerdo, espera a fuera mientras organizo un par de cosas- ordenó.

- como ordene gerente- respondió con una mínima reverencia. Una vez solo podía pensar con mayor claridad el plan de acción. Reconocía que el posible cliente podía aportar harto capital al banco y como estaba pidiendo entrar al negocio bajo su supervisión eso significaría que sus bonos aumentarían ¿en cuánto? Ahí radicaba el problema. Según la información que recibió deseaba abrir una bóveda por lo que tenía capital para depositar, pero no tenía ni idea de lo mucho o poco que podía ser debido a lo desconocida que era su identidad si es que lo era. Eso último implicaba un peligro y ningún goblin en su sano juicio iba a emprender cuando el margen del riesgo no estaba propiamente calculado. Suspiró con un poco de excitación, una ligera entrevista sería lo necesario para juzgar al brujo. Terminó de organizar los documentos, firmar unos y estampar otros.

- secretario- dijo con fuerza- dile al tal señor Thanatos que estaré listo para verlo en unos momentos y has que venga otro empleado para que no te distraigas de tus ocupaciones. No esperó respuesta y continuó con su trabajo. Una vez que terminó con sus documentos comenzó a ordenar su oficina. Siempre la tenía impecable de eso no había duda, eso no significaba que no iba a asegurarse de que estuviera en su mejor estado para demostrar su bien ganado estatus como a la vez tratar de intimidar al posible cliente.

- el que esté afuera que traiga al señor Thanatos- ordenó. El sirviente que estaba esperando en silencio partió de inmediato. Estaba un poco ansioso, la incertidumbre era una experiencia que no solía experimentar con frecuencia, por lo general lo relacionaba cuando todavía era un joven aventurero buscando escalar con rapidez en la sociedad y adquirir respeto. No le fue bien, pero tampoco mal y aprendió mucho entre ello dos lecciones, negocios sin riesgos no rentan grandeza y siempre ten cuenta el tamaño del riesgo.

Un par de golpes llamaron su atención. Por la puerta entró un gran hombre vestido en cuero de dragón y podía ser considerado apuesto bajo la mirada de un usuario de varita, la descripción del secretario no había estado mala, lo que si había fallado en explicar era su desconcertante sonrisa y el aura de poder que excluía de su cuerpo. Había conocido un par de brujos poderosos en su vida y entre ellos se encontraba el alabado Albus Dumbledore, el sentimiento que esta persona irradiaba se alzaba sobre el amado director de Hogwarts. Eso de inmediato le dio una sensación de peligro y comenzó a sudar. Hace un rato pensaba que el riesgo que estaba tomando podía ser monetario, abrir una bóveda, hacer un depósito y tal vez tratar de estafarlo. Ahora se daba cuenta de que el peligro podía ser más vital que material ¿¡Cómo olvidó mencionar su poder!? Después de esa reunión iba a tener el pellejo del estúpido secretario que omitió tan importante detalle.

A pesar de que trató de ocultarlo su reacción fue muy plena a los ojos de Harry quien sonrió internamente. Él sabía que si había algo que los goblins respetaban más que una billetera pesada era el crudo poder mágico que alguien podía comandar. Ahora tenía el respeto de Griphook más su cuidado, podía afirmar que se encontraba en una situación muy beneficiosa y con su siguiente movimiento lo iba a estar aún más, incluso cuando aparentara lo contrario.

- mis respetos gerente Griphook- saludó Harry con una ligera reverencia.

- recibidos con humildad y reciprocados señor Thanatos- respondió de manera automática como si estuviera frente a su rey en las pocas ocasiones que tuvo la oportunidad. Harry no dijo nada y solo sonrió, preocupándose de no mostrar sus dientes. Cuando el goblin se dio cuenta de lo que dijo quiso cortarse la cabeza de un hachazo ¿¡Cómo podía saludar con tamaño respeto a un brujo sin darse cuenta!? El poder que blandía ese brujo era sin dudas el más grande que había sentido en toda su vida. Se quedaron en silencio por un buen momento, mirándose fijamente a los ojos, uno sudando con fuerzas sumado con un gran nerviosismo causándole una sensación de extremo frío a la vez que sentía un abrazador calor, el otro por su parte estaba sonriendo con la actitud más relajada que podía tener. Finalmente el goblin rompió el silencio.

- entonces, me han informado que deseas abrir una cuenta- dijo con esfuerzo y resignación. Odiaba ser el primero en hablar, abría a uno a posibles ataques como también revelando sus defensas y lo peor de todo es que no tenía manera de hacer hablar al brujo, ya había informado de sus intenciones y su poder le garantizaba poder bailar alrededor del tema todo lo que quisiera, incluso cuando lo único que estaba haciendo era sonreír.

- oh sobre eso resulta que no tengo absolutamente ningún knut o penique- dijo con un tono molestamente alegre. Eso lo pilló desprevenido e hizo el primer error que cometía todo novato en cualquier tipo de transacción, decir lo primero que se le venía a la cabeza.

- ¿cómo?- preguntó incrédulo. La sonrisa de Harry se volvió más prominente molestando aún más al goblin sin siquiera que este se diera cuenta de ello todavía pegado a la información previa.

- muy simple en realidad, no tengo dinero y tampoco tengo ningún documento sobre mi persona, legalmente no existo- explicó mientras se ponía cómodo en el sofá. Griphook quería estallar de rabia, tenía un brujo en su oficina dirigiendo el curso de la transacción siendo que dicho brujo no tenía nada que ofrecer y admitía no existir en el gobierno británico que significaba que debía ser un criminal muy poderoso como mínimo y lo peor es que dicho brujo no tenía nada que ofrecer lo que hacía la discusión de negocios no una verdadera discusión de negocios. Tal vez su propósito era acabar con su vida siendo la otra opción, por los ancestros ojalá que no oraba en su interior, robarle.

- ¿qué quieres?- preguntó con cuidado. No podía permitirse irse a sentar, no sabía cómo lo iba a percibir el otro brujo por lo que solo le quedaba tratarlo como si fuera el mismísimo rey.

- un par de cosas, todas muy sencillas en realidad- comentó, su sonrisa relajándose al igual que la intensidad de la mirada- yo sé que tus recursos son muy numerosos, después de todo eres un goblin muy exitoso con una gran habilidad para respaldar todo lo que haces. Los halagos no pasaron desapercibidos, pero en vez de recibirlos como lo habría hecho en cualquier otra ocasión allí los analizó con cuidado. Un hombre con gran poder que podía conseguir lo que quisiera ya sea por sus palabras o por el mismo poder que blandía en el momento en que halagaba a alguien era por dos motivos, ya sea era por un agrado genuino hacia el otro o porque buscaba mantener una relación positiva con el otro, en esta situación estaba inclinado por lo segundo. Al menos ahora estaba un poco más calmado, por todo lo molesto que era el brujo al menos deseaba tener un intercambio civil... por el momento.

- es por ello que te pido que me fabriques unos documentos y me abras una cuenta en el banco- dijo. Los ojos del goblin se achicaron un poco, su mirada intensa.

- entendería tu primera demanda, pero la segunda no tiene sentido considerando que no tienes dinero- gruñó aunque escondió su displacer bajo una tela de profesionalismo.

- no lo veas como demandas- comentó Harry un poco molesto- son favores, los cuales te devolveré con creces, solo habría que discutir cómo exactamente te devolvería el favor- explicó.

- ¿qué tienes en mente?- preguntó con cautela.

- bueno como ya te diste cuenta yo poseo bastante poder mágico, sino no estaríamos aquí ¿o me equivocó?- preguntó con una ligera carcajada. Recibió un gruñido de respuesta.

- como sea, yo te ofrezco mis habilidades a cambio de los documentos y una cuenta. En ese momento le dio un click en su mente dándose cuenta hacia dónde apuntaba el mago.

- ¿acaso nos estás ofreciendo trabajar en Gringotts?- preguntó sin poder ocultar su sorpresa. Harry asintió con fervor. El gerente se apoyó contra su escritorio. Eso si que cambia todo el significado de esta conversación. Pensaba que estaba lidiando con un criminal que necesitaba su ayuda para hacer todos su negocios de una manera "legal" y que tal vez les daría por debajo de la mesa una buena paga. Ya había ocurrido en el pasado que más de una escoria trató de pedir tratos similares ofreciéndoles buenas cantidades de dinero, pero siempre rechazaban esas oportunidades, después de todo eran profesionales. Puede que tuvieran ciertos tratos ilegales, fabricar identidades definitivamente no era permitido bajo la ley, pero si la persona con la que estaban tratando podía pagar por el servicio, sería un futuro cliente y no era un criminal entonces si lo harían.

El brujo que tenía en frente buscaba trabajar para ellos lo que era bastante comprensible, ellos pagaban muy bien a quienes tuvieran la suficiente habilidad como manejar las complicadas tareas que demandaba manejar un banco de tamaña magnitud. El problema con él es que no tenía ningún tipo de identificación por lo que nunca lo contratarían por medios ordinarios y su falta de dinero solo agravaba dicho problema. De pronto todo tenía sentido, estaba frente a alguien que tenía las habilidades, pero no los medios poniendo en una nueva luz sus previas palabras "favores", un intercambio en que ambos salían ganando.

- ¿en serio solo buscas trabajo?- preguntó con un tono más ligero, pero manteniendo la cautela. Harry se paró de manera repentina y la magia a su alrededor comenzó a moverse.

- juro por mi magia que no le haré ningún daño a Gringotts y a su personal siempre y cuando no traten de dañarme ya sea física, psicológica o monetariamente- juró con total seriedad. Lo primero que notó Griphook fue que Thanatos no utilizó su varita para hacer el juramento. Lo segundo que notó fue que la figura del brujo se iluminó con fuerza, llegando a ocultar sus facciones faciales.

- espero que eso te haya calmado los miedos Griphook- comentó con una ligera sonrisa mientras se volvía a poner cómodo en el sofá. Parpadeó varias veces tratando de procesar lo que acababa de ver.

- así que realmente venías a buscar trabajo- comentó sorprendido, bajando su guardia un poco gracias al juramento hecho.

- por supuesto y me disculpo por el método utilizado, estoy seguro que alguien de tu reputación entenderá los motivos- comento con un tono de disculpa.

- entender los motivos no hace que se vuelvan aceptables- respondió al instante.

- es verdad, respecto a ello podemos quedarnos discutiendo sobre mis métodos para buscar trabajo con ustedes y cómo sus métodos de buscar empleados no me habrían dado la oportunidad para obtenerlos- comentó hacia el aire- o podemos concentrarnos en establecer una relación positiva en que los dos nos podemos beneficiar enormemente ¿qué dices?- ofreció con una sonrisa. El goblin soltó una carcajada. Caminó hacia una despensa que tenía de la cual sacó dos vasos y un whiskey, sirvió una buena cantidad en ambos, luego les puso a ambos dos cubos de hielo, después tomó ambos y le ofreció uno a Harry quien lo aceptó con una ligera reverencia. Tomó una silla y se sentó en frente del mago. Normalmente jamás se pondría en una posición tan informal, pero la situación era todo menos eso además de que se sentía mucho más seguro con ese juramento del brujo, podía tomarse un par de libertades.

- no sería goblin si no reconociera la oportunidad que tengo delante mio- comentó con una ligera carcajada- el riesgo ya pasó por lo que solo queda ver cuánto voy a ganar con este trato así que dime señor Thanatos ¿cómo planeas aportar a Gringotts?

- no hay duda que depende de las necesidades del banco- comentó Harry. Luego tomó un sorbo y por su expresión parecía que estaba viendo las puertas del paraíso a lo que el goblin primero arqueó la ceja y luego ignoró, cada uno con sus gustos y para algunos era más una necesidad que un sabor.

- muy cierto, pero aun así entretenga mi idea, la gente suele ofrecer de primero lo que creen que sí o sí va a funcionar- explicó.

- mucha razón en tus palabras- asintió- bueno, planeaba en mejorar las defensas de las bóvedas, crear unas barreras que podrían considerar como servicio de elite así obtener más dinero de los millonarios como los Malfoy, a parte de eso podría trabajar rompedor de maldiciones o eliminar las amenazas que pueda tener el banco, ya sean conocidas o no- pensó en voz alta mientras, de vez en cuando, tomaba un sorbo de su vaso adquiriendo la misma expresión que antes. El gerente se rascó la barbilla.

- mencionaste un servicio premium respecto a las bóvedas ¿podrías elaborar más en ello?

- por supuesto- tomó otro trago- he desarrollado un tipo de barrera que una vez creado solo la puede atravesar la persona con la que fue vinculada y aquellas que tengan expreso permiso firmado en un contrato mágico y tiene que ser con libre voluntad, cualquier persona que obtenga el permiso gracias a imperio no podrá entrar, la primera medida de seguridad noqueara inconsciente al que intente de entrar mientras que la segunda en caso de que la primera falle la persona será mandada a volar a la vez de que morirá al instante, como una avada kedabra ahora que lo pienso- murmuró lo último.

El goblin estaba sorprendido no porque mataba al instante a quien osase tratar de entrar sin permiso, eso se podía lograr con extenso trabajo, la parte de que se vinculara con una persona y solo esa persona pudiera entrar y aquellos que tuvieran su permiso era algo que valía la pena, lo otro que realmente captó su atención es que la condición para entrar no funcionaba si es que la persona estaba bajo imperio. Eso si que atraería la atención de todos los millonarios. Se río un poco, tenía suerte de que había tendencia que no fallaba en mostrarse en cada persona que amasara una cierta cantidad de poder y eso era que se volvían paranoicos lo que jugaba totalmente a favor de ellos en esta situación, si es que lo que decía era verdad.

- suena muy bien para ser verdad lo de las barreras y eso ya es mérito suficiente para interesar al banco, pero la pregunta al final es ¿cómo lo demuestras?- preguntó con un tono serio- sería la peor vergüenza de la historia del banco vender un servicio como ese solo para resultar como un barrera de tercera- explicó.

- tienes razón, seguramente hay algún lugar dentro de este banco donde podremos probar mis barreras y ver si son reales o no ¿te parece?

- vamos adelante.


Un goblin y un brujo salieron del ascensor la luz de su interior iluminando un poco el piso subterráneo al que acababan de salir. Habían pocas personas presentes, un par de guardias circulando y alguno que otro empleado estando de paso, todos ellos abrieron un poco más la distancia para evitar molestar al gerente y su cliente, nadie ni en sus momentos más locos se interpondría en el camino de un gerente en la mitad de sus charlas de negocios. Los dos se movieron a una parte bastante aislada donde podían estar seguros de que en caso de accidente nadie más saldría herido.

- este es un buen lugar para probar tus barreras- comentó Griphook- además he mandado a llamar a unos de nuestros rompedores de maldiciones, admito que no es la mejor de todas, pero eso no quita que sea una bruja bastante talentosa para su edad y Gringotts está orgulloso de tenerla, respecto a tus barreras incluso si es que hacen lo que dices que hace tenemos que asegurarnos de que sean los bastante íntegras como para aguantar un asalto mágico adelantándome a tu pregunta- explicó con total seriedad.

- por supuesto, es natural asegurarse de que el producto que uno pide sea el que recibe- concedió a lo que el goblin asintió- me pregunto cuando va a llegar el troll que mandaste a llamar, hasta donde yo sé no son fáciles de conseguir- agregó para hacer tiempo.

- es verdad, no son fáciles de conseguir incluso para alguien como yo lo que indica la confianza que estoy poniendo en tí- aseveró. Harry soltó una ligera carcajada, sabía muy bien que no era realmente la confianza lo que había hecho este experimento posible y optó por guardárselo, no necesitaba volver a tensar la relación que tenía con el gerente.

Los dos esperaron en silencio sin moverse de su lugar demostrando un gran control sobre su cuerpo e impulsos, es más difícil de lo que la gente cree. El ruido de unas distantes pisadas que se iban volviendo con cada pulso más fuertes atrajo su atención rompiendo sus inmóviles posturas. Lo primero que notó el brujo fue el vibrante y fuerte color rojo. Ese color le sonaba muy familiar, pero no podía ponerle rostro, o rostros porque por alguna razón que escapaba de su conocimiento no podía evitar en pensar que pertenecía a más de una persona. Inconscientemente se encogió de hombros y dejó el tema de lado, prefería conocer a la persona de enfrente que pensar en viejos fantasmas.

Cuando la figura se hizo más definida, la falta de una fuente de luz clara dificultaba ver con claridad, notó que era una figura bastante apuesta asemejándose a la de un reloj de arena. Unos cuantos metros más cerca por fin pudo tener una visión clara de su rostro. Era bello, su nariz era pequeña, sus cejas eran suaves y bien delineadas como si hubieran sido pinceladas por un maestro y sus ojos, por Merlín, eran hermosos, la intensidad de su mirada y el fuego detrás de ellos.

- ¿algo que te gusta?- dijo una voz. Con eso despabiló y se dio cuenta de que ella lo estaba mirando de manera intensa con una peligrosa sonrisa. Ahora se había dado cuenta de que se había quedado congelado mirándola sin hacer ningún intento de hacerlo desapercibido. A su defensa él iba admirar abiertamente todo lo que le capturara la atención, la gente podía pensar lo que quisiera de él con tal de no fuera gente importante para él lo que significaba que hasta el momento ninguno caía en esa categoría.

- por supuesto- admitió devolviéndole la mirada- no es todos los días que veo a una bella bruja que no sea consentida o que claramente va a mantenerse firme ante la primera señal de peligro ¿qué no hay de gustar? La respuesta claramente fue inesperada, no era todos los días que alguien de manera abierta admitía que era hermosa y menos aún cuando los confrontaba prefiriendo hacerse los locos y evitarlas. En cambio él con una sonrisa, ni engreída ni tímida, mirándola directo a los ojos sin ser agresivo o sumiso y sin sacar pecho o encogerse. Era como si estuviera diciendo un hecho, él decía que ella era bella y le gustaba como se veía.

- hagan las introducciones rápido y vengámonos a trabajar- comentó Griphook notando sus miradas. Si fueran goblins pensaría que habría una especie de tensión sexual o algo por el estilo, pero respecto a los humanos no tenía ni idea, eran mucho más complicados de leer en temas que no estuvieran relacionados con el dinero. Con esas palabras ella recuperó su compostura, si iba a trabajar con él entonces no tendría ningún problema.

- Jane Weasley gusto en conocerte- dijo con una suave sonrisa mientras le ofrecía la mano.

- Harry Thanatos- la tomó con gusto teniendo una sonrisa similar. Por otro lado en un callejón de su mente estaba tratando de descifrar la fuerte sensación que le estaba picando la cabeza y el estómago ¿Weasley? "Vamos estoy seguro que lo has oído, reconociste a la chica francesa y esta persona está causando una mayor impresión en ti así que debe ser alguna conocida, pero no recuerdo ninguna Jane Weasley" pensó profundamente cuidando de que su expresión no lo demostrara.

- entonces ¿qué tengo que hacer?- le preguntó al goblin.

- simple, el señor Thanatos va a crear una barrera y tú vas a probar su barrera al menos en un área, luego veremos como proceder con el resto- explicó.

- ¿aquí?- cuestionó a la vez que se daba una vuelta completa mientras señalaba su alrededor.

- eh...

- el señor Griphook tiene poco tiempo e insistió que quería ver el producto por su propia cuenta es por ello que estamos en esta área del subterráneo y no en otras instalaciones- explicó el brujo interrumpiendo al goblin en el proceso.

- si es tan importante ¿por qué me avisan ahora?- preguntó con sospecha- a penas me pude preparar en lo absoluto- agregó un poco molesta.

- parecería que la orden fue traspapelada y el goblin a cargo de avisarte falló en ello- dijo con rapidez- si quieres puedo disculparme en su parte considerando que no está presente- agregó con una "nerviosa" sonrisa mientras se rascaba el cabello. Ella suspiró, su expresión relajándose.

- de acuerdo pongámonos a trabajar- cedió. El gerente arqueó una ceja. Encontraba sorprendente que el humano pudo crear una mentira al instante y una bastante convincente. Eso lo hizo subir la guardia, ver como otra persona era convencida en un par de segundos a vuelo de pájaro sabiendo que era una mentira le hizo recapitular sus conversaciones anteriores. Era obvio que ocultaba algo y el brujo estaba consciente de que él estaba al tanto. La idea de mandarlo a seguir comenzó a cementarse en su mente.

Thanatos sacó su varita y se alejó de los dos unos cuantos metros. Con un movimiento de su varita, cabe recalcar que no era nada especial que podría haber pasado perfectamente por un muggle jugando a ser mago, dos barreras se formaron frente a él, una con un delineado en el suelo de un color rojo fuerte y la otra de un color verde fuerte, llegando a ocupar todo el ancho y alto del pasillo. Una vez que se dieron cuenta de que había finalizado con su trabajo el goblin se acercó.

- asumo que el color indican donde están las barreras ¿no?

- por supuesto.

- pero eso no va contra el propósito de crear una barrera como esta de seguridad, si es invisible cualquier ladrón que intente robar la bóveda no se lo esperará y sufrirá las consecuencias de ello.

- tienes razón, también tienes que darme más credibilidad- comentó con una ligera carcajada- esto que vez es una ligera modificación a mi creación original, la versión que utilizaré aquí en Gringotts van a ser totalmente invisibles, no habrá ningún color- su postura cambió a una de lectura- el dominio que un brujo posea sobre un hechizo, maleficio, encantamiento, etc. se mide por su capacidad de hacer la mayor cantidad de variaciones que pueda del hechizo en cuestión, si el brujo solo puede hacer el original entonces solo posee un conocimiento rudimental sin poseer verdadero conocimiento del fundamento detrás de la magia que está utilizando- habló con un tono de profesor. Griphook asintió a modo de aceptación mientras que Jane abrió más ojos con sorpresa.

- jamás esperé recibir una clase fuera de Hogwarts- comentó con una ligera carcajada- dime Harry ¿eres profesor?- preguntó con curiosidad.

- la verdad es que no, pero si esto no resulta- miró al goblin- podría tratar de ser profesor de defensa contra las artes oscuras- volvió a mirarla.

- que bueno saber sobre lo de las variaciones- comentó rápidamente el gerente buscando capturar su atención- ahora si podemos concentrarnos y terminar con esto podemos movernos a un contrato más firme- dijo con un tono un poco más autoritario.

- por supuesto- respondió al instante Jane con un tono profesional.

- de inmediato- respondió Harry.

- de acuerdo, Jane- se dirigió a la mujer- quiero que trates de desarmar la primera barrera, la verde- ordenó. Ella asintió y se acercó a la barrera.

- cuidado con tocarla, no queras caer inconsciente- advirtió Harry. Ella le sonrió y volvió a concentrarse en su trabajo. Activó su visión de mago, habilidad que había aprendido hace poco y todavía tenía problemas para dominar, pero eso no significaba que no fuera proficiente con ella. Lo primero que notó fue la ausencia de magia, no veía absolutamente nada incluso cuando miraba las claras luces verdes y rojas. Trato de encontrar alguna especie de símbolo o ecuación que fuera a sostener la barrera, pero nada, todo intento de encontrar algo, lo que sea, resultaba inútil. Al poco rato admitió derrota.

- no veo manera de desarmarla- declaró con frustración.

- según lo que me aseguró el señor Thanatos esta barrera no peleara de vuelta contra un asalto mágico, trata de romperla con fuerza bruta si es que la sutileza no funciona- dijo Griphook. Ella asintió y se alejó un par de metros. Una vez en posición libero una cadena de hechizos destructivos, lo más poderosos que conocía. Todos y cada uno de ellos se disolvieron inofensivamente en el aire donde debía estar la barrera. Cambió su táctica y se concentró en el piso, las paredes y el techo tratando de destruir cualquiera que sea el ancla de la barrera. A pesar de destruir la piedra en varios lugares la barrera no desapareció, aunque si notó junto con su jefe que en los lugares que rompió se podía ver los límites de la formación.

- al menos fue verdad lo que dijiste de aguantar un asalto mágico- comentó- pero noto que una formación así podía ser evitada con tal de hacer un encantamiento de silencio y luego bombardear la pared de la bóveda y se tendrá acceso a ella- dijo.

- por favor te pido que recuerdes mi explicación anterior sobre las variaciones- dijo el brujo con una ligera sonrisa- la puedo hacer tridimensional siendo los límites físicos de la bóveda los límites de mi barrera, de esa manera no importan por donde traten de meterse van a fallar- aseguró con confianza.

- ya veo- comentó en voz baja mientras se rascaba la barbilla- bueno ahora queda probar sus otras... cualidades más interesante.

- estoy de acuerdo, mi pregunta sería ¿cómo lo haremos?- preguntó con un tono de seriedad.

- ah bueno ¿recuerdas esa pequeña conversación que tuve con un empleado antes de bajar en el ascensor?

- sí.

- entonces nuestro sujeto de prueba debería estar apun. Unas ruidosas y pesadas pisadas atrajeron la atención de los tres. Unos tres goblins guerreros con un brujo a su lado venían trayendo un troll de las montañas en cadenas, con un inspección más cercana todos notarían que el troll no parecía estar muy en la cabeza si es que su somnolienta expresión indicaba algo.

- ¿qué hace un troll acá?- preguntó Jane un poco preocupada, pero no alarmada.

- el señor Thanatos afirma que la barrera interior, la roja en este caso, matará a quien sea que trate de atravesarla sin expreso permiso del dueño de la bóveda. Eso le paró los pelos de punta, no por que el troll podía morir o ella en caso de que algo saliera ni nada por el estilo, sino por el hecho de que si estaban buscando una barrera que matara alguien con el más mínimo contacto mientras que dicha barrera no podía ser detectada de ninguna manera, al menos según sus habilidades, entonces debía significar que algo importante estaba ocurriendo en el banco sin importar lo muy desorganizado que se viera a primera vista.

- de acuerdo ¿quién de nosotros va a estar bajo imperio?- preguntó con un tono excitado. El goblin exhaló con fuerza y cansancio mientras que la bruja abrió sus ojos como plato.

- ¿¡imperio!?- exclamó alarmada.

- no quiero pensar en ello- comentó en voz baja.

- por supuesto que vamos a partir con imperio de inmediato, de esa manera se muere un troll en vez de dos lo que asumo que sería muy caro en el segundo caso.

- efectivamente sería muy caro- admitió el goblin.

- ¡esperen!- intervinó Jane- hablan de que van a usar un imperdonable en unos de nosotros- dijo acelerada.

- por supuesto, una de las cualidades de la barrera es que solo puede entrar el dueño y las personas que tengan expreso permiso de él eso incorpora el hecho de que tiene que ser dado bajo su total voluntad ergo el imperio no serviría para tener acceso al tesoro o fortuna que se esté protegiendo- explicó Harry.

- ¡pero es ilegal!

- tienes razón, en cada y una de las partes del mundo es ilegal incluso en Gringotts que es considerado tierra goblin y no bruja- admitió el goblin- pero como es tierra goblin el que haga dicho maleficio será juzgado bajo las leyes goblins y no las tuyas- explicó- por lo que si es que yo considerara como necesario entonces no habrá ningún problema- agregó.

- pero... no está bien. Trató de encontrar un argumento para que abandonaran la loca de idea de lo que se estaban proponiendo hacer.

- que tal si me hago dueño de la "bóveda" que esta barrera está protegiendo de esa manera tú utilizas el imperio en mí y me ordenas darle permiso al troll que puede "entrar" en la "bóveda"- ofreció con una sonrisa. Jane se sintió enferma en ese instante, sus tripas retorciéndose ante la sola idea de hacer tamaña locura.

- ¡me estás pidiendo que te robe de tu voluntad!- gritó casi chillando. Los goblins guerreros se miraron entre sí confundidos por la situación y el brujo que los acompañaba se estaba volviendo pálido al entender de qué se estaba hablando. Harry se vio inmutado junto con Griphook, los dos pareciendo estar a la misma frecuencia.

- ¿acaso estás sugiriendo que me ordenarías a hacer otras terribles cosas que estás tan en contra?- preguntó con un tono más frío y los ojos un poco más cerrados. Su expresión lo dijo todo.

- ¡jamás!- exclamó horrorizada.

- entonces no tengo nada de que preocuparme- admitió con una alegre expresión. Su respuesta la dejó atónita.

- ¿cómo?- preguntó un poco aturdida.

- confío en que no harás nada malo- respondió- confío en que solo me ordenarás a que le diga al troll que tiene permiso para entrar y una vez que termine el experimento me liberarás del imperio, si tu reacción a todo esto me dice una cosa es que eres una buena persona y por ello confío en ti- explicó. Sus palmas le sudaban ¿Utilizar imperio en él? No ¡Utilizar imperio en quien sea! Estaba demente de eso no había duda y algo que si habían hecho sus palabras era confiar en él también. Él estaba seguro de esto y confiaba ciegamente en ella, sin preocupaciones. Eso la hizo sentirse extraña y a la vez especial, aparentemente había adquirido una importante responsabilidad y no pensaba en echarla a perder.

- de acuerdo- admitió en voz suave.

- hazlo en mí- dijo de forma repentina el goblin.

- ¿estás seguro?- pregunto con aún más nervios que antes, apenas aceptando la idea de utilizar imperio en alguien.

- totalmente, pero hazlo cuando yo te diga, Thanatos- se dirigió a Harry- ancla la barrera a mi, quiero ver como funciona de ida y luego experimentaremos lo del imperio- ordenó. Él asintió. Con un movimiento de su varita le dio el control de la barrera al gerente. Él sintió una extraña y suave sensación fluir al interior, la magia entrando a su cuerpo y poniéndose cómoda, al menos parecía cada vez menos una farsa. Una vez que terminó el ritual, si es que se podía llamar así, se dirigió al brujo.

- ¿cómo tengo que expresar mi permiso?

- simple, di las palabras estas siendo respaldadas por magia o has un contrato en papel también respaldado con magia y debería pasar sin problemas- respondió de inmediato. Asintió a modo de respuesta. Dándole intención a su magia habló.

- troll, te doy permiso para cruzar hasta el otro lado de este pasillo y volver solo por esta y única vez- declaró. El troll apenas reaccionó mientras quienes lo estaban controlando se miraron entre sí con confusión.

- haz que avance más allá de la línea roja y que vuelva a su posición original- le ordenó al brujo. Este asintió y le dio las instrucciones al troll quien las siguió de inmediato. Como era de esperarse, por lo menos para Harry, el troll cruzó la barrera sin problemas y se devolvió hasta su posición sin sufrir daño alguno.

- al menos funciona lo del expreso permiso, ahora veamos si realmente funciona todo esto- comentó para sí mismo- chica, utiliza el imperio en mí y sigue con el plan- ordenó. Ella asintió un poco pálida.

- ¡imperio!- dijo con fuerza moviendo la varita de acorde al maleficio. Griphook se tensó al instante, los goblins agarraron con más fuerzas sus armas mientras que el brujo estaba considerablemente pálido, apunto de vomitar y, por otro lado, Harry estaba como su alegre usual.

- Griphook- le llamó la atención.

- ¿hm?

- dale permiso al troll para cruzar la barrera de ida y vuelta- demandó con un tono bastante débil.

- entendido- respondió- troll, te doy permiso para cruzar hasta el otro lado de este pasillo y volver- se dirigió al troll quien apenas reaccionó. Su tono no indicaba nada malo, pero todo el resto sabían de lo contrario.

- brujo- le llamó la atención Harry- dale las mismas instrucciones al troll para terminar con esto. El hombre asintió y se puso a trabajar. El troll avanzó con el mismo paso que antes, lento y seguro. Cuando se encontró con la primera de las dos barreras se tambaleó un poco, parecía estar en dolor como a la vez siendo atacado por un terrible sueño y solo gracias a su gran resistencia mágica logró resistir los efectos de la primera barrera.

- era de esperarse- comentó su creador en voz baja. El troll continuó avanzando hasta que se topó con la más importante de las dos barreras. El efecto fue instantáneo. El cuerpo del troll voló por los aires varios metros y todos se apartaron con rapidez tratando de evitar volverse una masa de carne y huesos rotos. Con un resonante *thump* cayó el cadáver de la criatura.

Jane deshizo al instante el imperio sin querer arriesgar su suerte ni un poco más, ya se sentía pésimo y si la empujaban un poco más se iba a poner bastante vocal respecto a ello. De pronto una mano se posó su hombro y la empezó a acariciar de inmediato mientras que su otro hombro sintió el contacto con otra persona. Al desviar la vista se dio cuenta de que era el brujo quien le estaba dando el medio abrazo.

- ¿te encuentras bien?- preguntó con suavidad, preocupación irradiando de sus ojos.

- mhm- asintió lentamente.

- bueno- comentó el gerente capturando la atención de todos- creo que tenemos que pasar a negociar un contrato duro y estaremos listos con todo esto- dijo con cansancio.


Eso es todo por esta entrega.

Me demoré en parte por exámenes siendo una pequeña parte en realidad, otra parte siendo disfrutando de otros fanfics de mass effect y Harry Potter, siendo la mayor razón de todos tratando de ganar una partida de Stellaris que me está consumiendo muchas horas y gracias a mi estupidez la hice más larga de lo normal haciendo que si quiera terminarla tenga que dedicarle unos cuantos días más de puro juego, no gracias hasta yo tengo mis límites.

Como sea, espero que les haya gustado, por favor comentar lo que les haya gustado y lo que no.

También quiero avisar que le baje la edad a Delacour a once en vez de doce por temas lore (se me fue la palabra por el momento, son las 3:51AM).

También avisaré que la mayoría de mis conocimientos vienen de: mi hermano mayor quien es un gran fanático de los libros, las películas (hasta la 7 parte 1) y una gran cantidad de fanfics (sé que no es la mejor fuente de conocimiento, aunque uno puede ver ciertas cosas que tienden a ser leales a los libros). Esto no es muy relevante ya que jugué el mejor comodín que cualquier escritor de fanfics puede utilizar, UNIVERSOS ALTERNATIVOS, pero no se preocupen no daré vuelta el universo de pies a cabezas haciendo irreconocible lo que estén leyendo, les prometo que hago mis investigaciones incluso preguntándole a mi hermano quien no tiene ni idea que escribo fanfics (o al menos no me ha comentado nada o tal vez jura que publico mis historias originales en la web).

Y con ello me despido, hasta la próxima, si es que la hay.