Reunión Familiar


Eran las 6AM y el banco ya se encontraba abierto lo que era perfecto para un cierto mago, quien tenía la sonrisa más grande de todas, al menos así se sentía. Entró con confianza por las puertas principales. Los empleados no solían entrar por ellas de hecho ningún goblin lo hacía ya que ellos vivían debajo del Gringotts en viviendas especiales, a fin de cuentas solo algunos pocos empleados, quienes eran humanos, entraban por dichas puertas.

Al entrar un par de goblins le dieron un par de miradas, que se podían inclinar a una intención un poco hostil, al verlo caminar como si nada dirigiéndose a una área restringida para todos excepto personal autorizado. Por supuesto unos goblins guardias se interpusieron en su camino.

- ¿que no sabes leer?- dijo con un tono condescendiente- solo, personal, autorizado- gruñó cada palabra. El brujo asintió a modo de entendimiento.

- lo sé- admitió mientras metía su mano izquierda a un bolsillo de su gabardina- ¿por qué otra razón vendría?- sacó un par de documentos y se los mostró, casi plantándoselos en la cara. Dicho goblin lo tomó y lo inspeccionó por un rato, revisando minuciosamente hasta el más pequeño de los detalles. Harry no lo apuró, no tenía razón para estar temprano, nada oficial al menos. El goblin le dio devuelta sus identificaciones.

- todo en orden- gruñó resignado.

- no hay problema- respondió con una ligera sonrisa y continuó con su camino. Los guardias no dijeron nada más. Su raza era orgullosa y les costaba admitir sus errores, sin embargo cuando cometían un error no hacían nada más que pudiera empeorar la situación. En este caso era su profesionalidad la que se vería afectada y por nada en el mundo lo permitirían.

Ya había visto los corredores interiores por donde solo los empleados podían utilizar en varias ocasiones y aún así no podía dejar de admirarlos. El piso era de un material negro con líneas doradas con patrón de raíces extendiéndose por todo el piso, estaba tan bien mantenido y pulido que podía reflejar sin problemas cualquier imagen. Las paredes eran de ladrillos intercalados negros opacos por lo que apenas reflejaban figuras mientras que en los bordes de cada ladrillo había una ligera luminosidad dorada. Cada diez metros en las murallas había una columna un poco ancha que era de mármol adornadas con linternas que alumbraban con sus bellas llamas doradas, las columnas también estaban decoradas con patrones dorados mientras que a la base parecían dar origen a las raíces doradas del piso. El techo estaba formado como los arcos romanos con una fondo negro uniforme decorado con diferentes mitos, leyendas, hechos históricos o simplemente imágenes bellas, cada una de las figuras eran doradas con blanco y, de vez, un pequeño tinte rojo.

Se bañó en su belleza estética, confía en los goblins como para que muestren en cada oportunidad su fortuna, el uso del oro no había pasado desapercibido. Era bastante bello de eso duda y definitivamente lo iba a imitar en el futuro. También pensaba que podían haber pintado alguna especie de cielo en el techo y paredes que se asemejaran a ventanas con distintos paisajes, por supuesto dividiéndolos en temas y no por columnas, pero Gringotts era propiedad de goblins quienes vivían casi todo el tiempo bajo tierra por lo que jamás decorarían con arte que hiciera alusión y diera la ilusión del exterior. Se encogió de hombros, no podía hacer nada al respecto.

Se enfocó en la misión con la que había despertado hoy, al menos lo que había planeado momentos después de haber despertado. Si quería tener éxito con su "misión" entonces tendría que comenzar desde ahora a trabajar. Abandonó por completo la idea de ir de inmediato a Hogwarts buscando la posición del profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras que a pesar de que solía estar abierto todos los años dudaba de que iban a contratar a don nadie. Según lo que había investigado mientras comía su desayuno la gente que había sido aceptada los años anteriores tenían una reputación como magos exitosos, por supuesto eso no tomaba cuenta que estaban hasta el cogote de deudas, les importaba un pico* si es que los alumnos aprendían o no o estaban desesperados por aumentar su reputación, entre muchas otras razones.

Al pensarlo un poco supuso que no necesitaba entrar en el profesorado de la escuela como el profesor de DCAO (N.A: esa será la sigla desde ahora en adelante para el famoso ramo). Podría entrar en otras disciplinas que probablemente podría destacarse y no necesariamente llamar mucho la atención después de todo el primer puesto estaba maldito... ¿Lo estaba? Al menos eso parecía si es que todos los años los profesores cambiaban. De todas maneras, los otros puestos no eran tan controversiales. A no ser...

Sus ojos se iluminaron con un poco de locura, mucha en realidad después de todo era Harry, y menos mal nadie lo vio porque habría causado bastante problemas. Una perfecta idea había surgido en su mente y planeaba llevarla a cabo. Era perfecta, al principio llamaría la suficiente atención como para que recordaran su nombre, pero no lo suficiente como para que se mantuvieran interesados en su vida privada. Iba a abrir una nueva rama de clases, iba a enseñar un ramo nunca antes enseñado.

Teoría de la magia. Sabía que entender los conceptos de algo tan automático y natural era difícil, cuestionarse cosas tan comunes que uno hacía todo el tiempo realmente causaban jaquecas ¿Cómo conozco? Esa pregunta una vez surgió en una discusión con Voldemort mientras se estaban recuperando de un duelo, la discusión se extendió por varias horas y llegaron a los puñetazos más de una vez solo para resumir con la discusión.

¿A que cursos las daría? Planeaba darlas sí o sí en los primeros tres años donde la mente de los niños era más moldeable y por ende más propensa aceptar nuevas ideas. Tratar de enseñar la teoría mágica a alguien que ha aprendido que el movimiento de la varita lo era todo iba a ser complicado. Tal vez para los cursos mayores crearía optativos o mezclaría su curso con otro profesor, tal vez en materia o de manera presencial, estaba por verse.

¿Cómo enseñaría el curso? Partiendo por lo más básico y local por supuesto. Primero serían las preconcepciones que se tenía sobre la magia, eso ayudaría a reformar la mente de los hijos de magos mientras que los nacidos de muggles tendrían una mejor idea de cómo acercarse al tema de la magia. Luego... no tenía ni idea. Se rascó la nuca un poco avergonzado y se relajó de inmediato, tenía harto tiempo para entonces y tendría varias oportunidades para perfeccionar el horario y los trimestres.

Teniendo la cabeza sumida en sus pensamientos ni se dio cuenta que llegó a su destino, la oficina de Griphook. Tocó la puerta y espero su respuesta la cual llegó casi al instante, sin más preámbulos entró.

- ¿sí?- dijo sin levantar la vista de unos papeles.

- mis respetos gerente Griphook- saludó. El goblin se volteó con fuerza al escuchar su voz, o mejor dicho, al reconocer su voz.

- aceptados y reciprocados señor Thanatos- respondió haciendo una ligera reverencia con su cabeza. Con un movimiento de su mano lo invitó a sentarse en el sofá mientras él se paraba en busca del mejor licor que tuviera en su oficina. Harry se puso cómodo y esperó con paciencia a que el goblin consiguiera el alcohol. Al poco rato el gerente puso una pequeña mesa en frente de él donde dejó el whiskey, los vasos y la cubeta con hielo, luego él acercó una silla acolchada para sentarse en frente del hechicero.

- entonces- comenzó mientras servía un vaso- ¿qué le trae por aquí respetado brujo?- le ofreció el whiskey el cual aceptó.

- negocios, por supuesto- respondió con una ligera sonrisa mientras olfateaba el líquido. El gerente arqueó la ceja distrayéndose de manera momentánea del vasoque se estaba sirviendo. Volvió a su tarea y una vez que terminó se dejó relajar en la silla.

- pero su trabajo no comienza hasta las diez y eso sería para actualizar unas bóvedas pertenecientes al mismo banco y sus dueños- comentó un poco confundido.

- eso es trabajo- corrigió- lo que tengo en mente es otra oportunidad de negocios- su sonrisa nunca desistiendo. Eso capturó su atención de forma completa.

- ¿y qué tienes en mente?- preguntó con gran interés. Cualquier goblin con un sentido de negocios decente sabía que esto podía significar algo muy grande. Lo primero ya estaba mostrando ser un éxito según lo que habían dicho varias familias adineradas que pensaban en actualizar sus bóvedas, lo que significaba que definitivamente lo iban hacer. Ahora solo quedaba escuchar su idea y luego discutir el contrato, dudaba que fuera a decir algo cuestionable.

- algo ilegal. O no. Parpadeó varias veces mientras su mente trataba de descubrir si es que estaba alucinando o había escuchado bien.

- ¿qué?- preguntó incrédulo.

- tengo una idea que definitivamente es ilegal en todos los gobiernos del mundo- dijo con total confianza- humano mágicos al menos- agregó con una ligera carcajada. La expresión del goblin se volvió seria en un instante, e incluso llegó a asomar un poco sus colmillos.

- a pesar de que no suelo entender el humor de brujos esto no es algo con lo que puedas bromear- advirtió con gruñido. Harry se inclinó hacia adelante y sus ojos adquirieron una tonalidad un poco más brillante.

- oh, definitivamente no estoy bromeando gerente Griphook- advirtió de vuelta. El goblin trató de mantener su compostura, pero no pudo, el poder del brujo era inmenso y, odiaba admitirlo de nuevo, no podía hacer nada contra él más que escuchar.

- el banco y yo tenemos morales, no haremos crímenes solo para que te vuelvas más rico- declaró con firmeza. Tal vez no podía hacer nada él, pero todo el poder del banco contra un solo mago lo derrotarían con facilidad, había una buena razón de por qué el señor oscuro no se metió con los goblins en su "reinado" del terror.

- la única ley que estarían quebrando sería el estatuto internacional del secreto, nada más- dijo con suavidad retrayendo su poder buscando calmar al goblin. El gerente se calmó de manera visible. Eso no significaba que no iba a bajar su guardia, a pesar de que no podría hacer nada contra dicho brujo y era más una respuesta automática que le daba una cierta sensación de control, por muy ilusoria que fuera.

- explica- demandó.

- es muy simple en realidad ¿haces negocios con los muggles?

- por supuesto que no- respondió de inmediato.

- ¿tienen acceso a sus productos o conocimientos?

- no, y no veo a dónde vas con esto- comentó haciendo rechinar los colmillos. El mago sonrió de una manera mucho más acentuada.

- y es precisamente eso lo que nos permitirá expandir los negocios como nunca antes, haciéndonos en ambos mundos una empresa extremadamente poderosa y todo lo que eso conlleva- declaró con fuerza y entusiasmo. Su repentino cambio de postura lo descolocó, hasta ahora nunca lo había visto actuar de esa manera. Ahora que lo pensaba se sintió un poco idiota, solo lo había conocido por un día y ya había generalizado su conducta cuando en realidad no debería tener ni idea sobre cómo generalmente se comportaba lo cual era cierto, hasta cierto punto.

- no logro entender a dónde vas con esto- dijo con más confusión que hostilidad.

- permíteme explicar- dijo mientras se paraba y comenzaba a pasearse con el whiskey en la mano- el mundo muggle es un mundo lleno de oportunidades para cualquier brujo o criatura mágica que decida comenzar negociosos allí, después la magia es un recurso que carecen y permite una infinidad de oportunidades- tomó una pausa y se volteó- y lo mismo es al revés, los muggles han logrado adquirir una enorme cantidad de conocimientos al carecer de la magia y la tecnología que han logrado como resultado de ello es impresionante- se detuvo en su lugar- si es que alguien fuera a darse cuenta de ello podría aprovecharse muy bien de ello, tomando los productos de un mundo y llevarlos al otro lado y viceversa, las oportunidades para ganar son inmensas- se volteó con una enorme sonrisa predadora. Griphook tragó saliva.

- pero eso jamás funcionará- dijo casi gritando- los artefactos mágicos que no necesitan de la magia del usuario para funcionar causarían un caos inimaginable sin contar que todos en la comunidad mágica se darían cuenta de ello y con una investigación más tarde se darían cuenta de quién fue el responsable- se paró con un grito- ¡y ni hablar de importar productos muggle!- señaló con intensidad a Thanatos- su tipo desprecian cualquier tipo de productos de origen muggle- finalizó con un gruñido. Harry estalló en carcajadas que puso en guardia al goblin.

- por las tetas de Morgana- dijo entre carcajadas- gerente Griphook, estas pensando como un brujo y por eso no puedes ver la solución- dijo con suavidad mientras se encogía de hombros y extendía un poco los brazos. El goblin arqueó la ceja.

- no hay necesidad de exportar e importar nada que pueda crear pánico cuando nosotros mismos podemos crear los productos- ofreció. El goblin se sentó con una expresión pensativa, su mano masajeando y presionando su barbilla.

- explicá.

- de acuerdo- dijo mientras se sentaba y tomaba un sorbo- nos conseguimos unos hechiceros que sean confiables y que tengan habilidades creacionistas o que sean eruditos en diferentes aspectos de la magia, cualquiera de las dos está bien- tomó otro sorbo que saboreó con gusto- luego, y aquí está la dificultad de este emprendimiento, aunque de manera relativa- se dijo- es conseguirnos muggles que puedan cooperar con nosotros.

- ¿deseas emplear muggles para que trabajen con brujas?- cuestionó con incredulidad.

- y goblins por supuesto, aunque va implícito- comentó sin mirarlo- en esencia sí- se dirigió a él- contrataríamos científicos expertos en diferentes campos y en conjunto con nuestro equipo mágico desarrollarían productos para ambas partes, diferentes secciones especializadas para diferentes enfoques, por ejemplo, un área dedicada a la belleza mientras que otra a la comida, otra a la medicina o la ropa, etc. podríamos contratar especialistas de mercado para que nos informen en qué áreas nos convendría invertir- explicó encogiéndose de hombros mientras se relajaba en el sofá y bebía otro sorbo.

Griphook contempló su explicación. La idea sonaba bien en papel a pesar de que no sabía mucho sobre el mundo muggle ni de sus capacidades. Admitía que el estatuto no le importaba mucho, era más una inconveniencia al fin de cuentas y con los hechizos desarrollados como para evitar que la palabra se esparciera en el mundo muggle de que existía la magia. Los riesgos no eran muy altos, existían hechiceros por montones que por una buena suma de dinero se quedarían callados y experimentarían para ellos sin problemas, sea lo que sea que le pidieran, aunque eso último costaría más y no iban a hacer cualquier tipo de cosas.

Por el lado muggle ahí, si es que iba adelante con la idea, se lo dejaría a Harry la tarea de encontrar muggles lo suficientemente capacitados y aptos como para trabajar en conjunto con la magia, el cual era un concepto ridículo para ellos y que si aparecía de la nada en sus caras probablemente perderían cualquier tipo de racionalidad que tuvieran.

A fin de cuentas era un tema complicado y si iba a seguir entreteniendo esta idea tendría que obtener más información, tal vez una pequeña demostración por parte de Thanatos podía aclarar más las cosas. Sin darse cuenta su comerciante interior ya había desplazado los sentimientos hostiles que tenía contra el brujo frente al prospecto de poder generar mayores riquezas con bajo riesgo.

- este tipo de decisión va más allá de un simple servicio como crear barreras capaces de mantener cualquier persona o criatura a raya, tendré que consultarlo con el resto del cuerpo de gerentes y, probablemente, con los superiores- explicó- no va a ser fácil y sería mejor que vengas, en la eventualidad de proponer la idea, mejor preparado y con algún tipo de demostración- sugirió con evidente cansancio. Parece que en el futuro iba a tener que aprender a desarrollar una mayor fortaleza mental, si es que todos los intercambios futuros con Thanatos iban a terminar así solo podía imaginarse como iba a volverse un viejo antes de tiempo.

El humano analizó sus palabras. Podría considerarlo una victoria el hecho de que iba a considerar su propuesta y revisarla con sus pares como también permitirle que él mismo explicara mejor su idea. Sonrió internamente, ya tenía una demostración perfecta. Su mente se desvió a la música, específicamente, a los reproductores de música.

El celular que se había traído del "futuro" tenía una enorme cantidad de piezas musicales que le encantaría poder escuchar en todos lados y hasta ahora no lo había hecho porque prefería mucho más escuchar la vida cotidiana como también ciertas situaciones especiales, como hace un par de segundos. Eso no significaba que en algún momento eso perdería su encanto y volvería a llenar con música su vida cotidiana para mantener su humor. Siempre encontró que mejoraba cualquier situación y que la comunidad mágica se estuviera perdiendo ese regalo por estúpidos prejuicios lo encontraba una tragedia.

También encontraba que los goblins en particular iban a amar esos aparatos en especial si es que la demostración lo hacía con Heavy Metal o géneros por el estilo, para ser una especie "pequeña" eran muy intensos. A él también le gustaba escuchar ese tipo de canciones sobre todo antes de comenzar una pelea o para descargar cualquier tipo de frustración que sintiera sin mandar a la mierda sus alrededores.

- lo tomaré en cuenta- respondió asintiendo con la cabeza. Se estiró un poco, luego rellenó su vaso con el whiskey y, en vez de beberlo, lo analizó contra la luz. Tal vez debería convencer de a poco al goblin de que pasara de ofrecerle alcohol a otras cosas después de todo desinhibía la mente y el control sobre los impulsos. Si bien servía para que la gente se abriera no servía para tener discusiones serias porque la gente se volvía más emocional y podía arruinar cualquier idea. Al desviar su vista al goblin quien todavía parecía estar alterado confirmó sus pensamientos. Le convenía más a todos que fuera más frío de cabeza que ardiera con el corazón.

Ahora estaba más seguro de que la música sería una buena opción. Al colocarla en las oficinas, corredores y vestíbulos podrían alterar como, a la vez, mantener la emocionalidad de las personas en niveles estables y de esa manera evitar que la tensión subiera como también que alguien explotara en rabia o cosas por el estilo. Se felicitó mentalmente haciendo un imaginario gesto de "salud".

- ¿eso es todo?- preguntó con cansancio. Por el tipo de expresión que tenía su rostro era fácil de inducir que tenía algo más que ofrecer.

- en realidad tengo dos cosas más que decir- respondió con una sonrisa- voy a partir con la que involucra negocios y la seguridad del banco- declaró.

- ¿seguridad?- preguntó con sospecha. El humano asintió, sacó de su bolsillo unos papeles y se los entregó. El goblin los tomó y los analizó de manera crítica.

- estos papeles de identidad son falsos- murmuró con un gruñido a la vez que ojeaba al brujo.

- exacto y sin embargo lograron hacer el trabajo, entre sin que nadie cuestionara nada- comentó con una ligera sonrisa.

- explica- demandó con un profundo y peligroso tono.

- con gusto...


El día de ayer había sido horrible para ella y la noche había sido peor. Tuvo unas pesadillas horribles que la despertaron varias veces en la noche y cada una de esas veces buscaba el confort que siempre le daba su marido, solo para encontrarse con el hecho de que estaba sola en la cama. Siempre había respetado la elección de carrera de Antoine y siempre lo había apoyado al máximo. Ahora que estaba sola, aterrada y frustrada no podía evitar sentir un extremo resentimiento hacia su carrera que había demandado que estuviera ausente por un par de días.

Después de una noche sin descanso, de hecho terminó más cansada que antes, la recibió la mañana de la cual honestamente no sabía que pensar. Lo primero que se encontró camino al refrigerador, en busca de un frío y relajante jugo de ciruela, fue su hija mayor Fleur. Ella estaba sonriente como nunca desde las primeras semanas de vacaciones rebosante de energía a medida que estaba casi saltando de lo excitada que estaba. Le trajo una momentánea sonrisa a su cansado rostro.

- ¡hola mama!- saludó de manera energética.

- hola mi niña- saludó de vuelta, se agachó y le plantó un beso en la frente- ¿dormiste bien?

- ¡mejor que nunca!- declaró casi de un salto. Apolline asintió con gusto y prosiguió con su misión hacia el refrigerador. La niña partió detrás de ella.

- ¿en serio? debió haber sido excelente- comentó.

- sí que lo fue- declaró- estaba en el patio jugando con Thanatos- agregó con una octava más aguda entre pequeñas carcajadas. El poco buen humor que tenía fue destrozado en un instante con total brutalidad. Justo cuando pensaba que iba poder dejar atrás el condenado día atrás su amada hija aparecía y le recordaba el gran terror que sufrió ayer. Lo peor de todo no era que su niña ni siquiera podía ver el peligro al que estuvo expuesta, sino que el brujo en cuestión era su objeto de adoración.

En ese momento deseó poder mandar al infierno a todas esas enfermizas familias antiguas que andaban causando problemas porque si no fuera por ellos entonces su amado estaría de vuelta y prestándole atención a Fleur. Tal vez todo ese desastre de ayer no habría pasado en primer lugar. Pero últimamente la vida no iba como deseaba y ahora tenía una hija que estaba enamorada de un brujo que era más que evidente que era un gran peligro, solo podía desear que se le pasara pronto.

- ¿tú crees que vuelva para visitar?- preguntó con esperanza. O tal vez no. Sería muy fácil decirle las posibles consecuencias del encuentro, los terribles escenarios que les cruzó por la cabeza y que podían haber padecido, pero no lo haría. Jamás se permitiría quitarle su bella inocencia que todavía conservaba a pesar de los terribles compañeros que tenía, no permitiría que esos estúpidos puristas de sangre arruinaran más cosas para ella y su familia.

- no lo creo querida, parecía que era el tipo de... hombre- gruño la última palabra- que tiene muchas cosas entre manos. Su reacción fue inmediata. Sus ojos la evitaron, su sonrisa se debilitó y su postura entera pareció colapsar sobre sí. Su depresión duró por cerca de tres segundos y su expresión volvió a radiar.

- ¿y si yo lo busco? ¿tú crees que ahí va a querer jugar?- preguntó esperanzada. "¡NO!" gritó en su mente, pero no lo vocalizó. Conociendo el tipo de personas que solían ser la gente como el supuesto Thanatos dudaba de que pudieran encontrarlo con facilidad, sobretodo cuando se infiltró en su patio sin problemas.

- si es que lo llegas a encontrar tal vez quiera- concedió sonriendo internamente- pero no creo que ahora seas capaz de encontrarlo, tal vez cuando seas mayor y más habilidosa puedas encontrarlo y quiera jugar contigo- ofreció. Sabía que su hija era lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de que no podía andar sola por el mundo en busca del brujo en cuestión y que tendría que aceptar la sugerencia de ella si es que quería partir detrás de él. También sabía que gracias a que estaba enamorada, por Morgana todavía no podía comprender cómo, iba a tomarse en serio lo de esperar y entrenar.

Tal vez entrenaría duro por un par de meses, tal vez menos tal vez más, no estaba segura. De lo que sí estaba segura es que al pasar el tiempo su determinación iba a caer frente al peso de su propio razonamiento y derrumbarse de manera definitiva cuando se diera cuenta de que sus deseos eran meros caprichos infantiles. El entrenamiento no le iba a hacer mal y si traspasaba esa misma determinación a otro objetivo más saludable mejor.

Sus ojos brillaron con determinación e hizo un firme puño con sus dos manos.

- entonces me voy a esforzar como nunca- declaró con total convicción. No pudo evitar acariciarle el pelo, era tan tierna después de todo. La chica soltó una ligera carcajada y partió corriendo, dando pequeños saltitos, hacia su pieza. Soltó un pesado suspiro. Al menos se sentía mejor que antes, su familia tenía ese efecto en ella.

Un par de horas después ella se encontraba en el patio echada sobre una silla con una pequeña mesa a su lado donde había dejado un jugo del cual, muy de vez en cuando, tomaba pequeños sorbos. No había escuchado de su hija mayor y Gabrielle ya había tratado de conseguir que su hermana jugara con ella solo para ser rechazada una y otra vez. Ahora se encontraba jugando, visiblemente más desganada, en el patio cerca de ella donde podía mantenerla vigilada.

- ¡hola! ¡he llegaadooo!- exclamó con fuerza desde la casa una voz masculina. Dicha voz era bastante familiar para la mujer de la casa y las dos niñas. En circunstancias normales habría sido una alegre instancia de la que todos hubieran disfrutado, era lamentable que estaba lejos de ser así. La más pequeña partió corriendo a ver a su padre no con su típica disposición feliz, sino con una más triste derivada del rechazo de su hermana. Su hija mayor lo ignoró, la mezcla entre el resentimiento y la reciente convicción que había desarrollado le dieron las suficientes fuerzas para activamente ignorarlo. Su esposa sintió su humor entero se volvió un par de tonos más oscuro, no por la persona que era, sino por lo que últimamente se había adherido a su vida.

Antoine siendo el hombre inteligente que era notó la extraña recepción que había tenido y ya tenía una idea de por qué. Pasó los siguientes veinte minutos con Gabrielle quien se estaba quejando sobre lo fría y pesada que era su hermana, estando cada segundo más cerca de comenzar a sollozar. Por supuesto él trató lo mejor posible para aliviar su dolor parchándolo por el momento al prometer que se quedaría los siguientes tres días en la casa y pasar ese tiempo con sus chicas. Estando visiblemente más alegre volvió a jugar al patio sin ir con su madre siendo la razón que su padre le había pedido un tiempo a solas con Apolline.

Al acercarse a su mujer le plantó un beso tierno beso en la cabeza, tomó el vaso de jugo en su mano, transformó la mesa en una silla y se sentó a su lado.

- hola preciosa- saludó con una cálida sonrisa. Para su pobre corazón solo recibió una fría y desinteresada mirada por un para de segundos como respuesta para luego evitar su presencia sin moverse de su lugar. Auch, eso le dolió bastante, pero no iba a dejar que se interpusieran entre él y su amadísima esposa. Tomó su mano entre las suyas y comenzó a acariciarlas con lentitud.

- ¿quieres hablar?- preguntó con suavidad. Ella gruñó con desgano. Él interpretó, con acierto, que por ahora no quería hablar por lo que se quedó ahí sentado, acariciando su mano y, de vez en cuando, dándole un profundo beso. Así estuvieron en silencio por varios minutos el único ruido siendo las intermitentes risas de su hija menor y el sonido de las hojas chocando entre sí gracias al viento.

- estoy enojada- dijo de repente- en realidad estoy más que enojada- se volteó para mirarlo a los ojos- estoy furiosa- declaró con una penetrante mirada. Asintió a modo de entendimiento. Se acomodó un poco para poder mirarlo mejor.

- ¿sabes lo que pasé en los últimos días?- preguntó con una voz que apenas estaba sobre el murmullo.

- solo puedo imaginármelo- respondió con suavidad.

- ¡SEGURO QUE SOLO PUEDES IMAGINÁRTELO!- gritó de forma repentina. Antoine quedó perplejo mientras que Gabrielle se tapó los oídos al instante y corrió lejos del lugar, lo último que le faltaba era sus padres pelearan entre ellos y por ningún motivo en el mundo se iba a quedar a ver. Él mantuvo el silencio reconociendo cuando ella no terminaba.

- ¿sabes el dolor que le has causado a Fleur con tu ausencia? ¿sabes el dolor que me has causado a mí?- el resentimiento evidente en su tono- ¿sabes... el terror... que sufrí ayer?- su voz mezclada con lo que parecían ser sollozos. Apolline le había mandado una carta de inmediato apenas se coló ese brujo y sospechaba que lo hizo después, o durante, mientras le estaba dando fuerte a la botella porque más de alguna vez se desvió del tema principal. Su corazón estaba siendo estrujado con fuerza.

Le había prometido que siempre la protegería y que la cuidaría, a pesar de que ella era la más fuerte de los dos lo que le causó muchas risas en ese entonces. Ahora solo se podía imaginar el terror que había sentido en ese momento, sola sin poder siquiera defender a su hija y nadie que la pudiera apoyar en ese momento.

- entiendo que sufriste mucho ayer y solo puedo imaginarme el dolor por el...

- ¡NO TIENES NI IDEA POR LO QUE PASÉ!- interrumpió de un grito- estaba dispuesta a dejar que me torturara, dejar que me violara hasta que muriera para proteger a nuestras niñas- dijo con un hilo de voz- y después de eso estuve absolutamente sola en la cama forzandome con sollozos a dormir porque las chicas no necesitan saber que su madre anda llorando desconsoladamente- continuó, su rostro volviéndose más rojo con cada segundo. Antoine reconoció de inmediato los indicios de que su esposa iba a comenzar a transformarse con cada segundo que pasara. Asintió a modo de entendimiento mientras pensaba qué podía decir para calmarla, o al menos tratar.

- entiendo que fue horrible- dijo con suavidad, nunca dejando de acariciarla- si te hace sentir mejor me voy a quedar hoy y los siguientes tres días en la casa- agregó.

- da igual- gruñó evitando su mirada- después de eso te vas a ir de nuevo por otra semana, odio tu trabajo- agregó con claro resentimiento. Se aguantó las ganas de suspirar. Sabía que su amada estaba hablando de su corazón que todavía estaba aterrado y enfurecido. Siempre lo había apoyado hasta ahora incluso en situaciones tensas, el problema ahora era que no solo el clima era más volátil además de que alguien se había infiltrado a la casa poniéndola en una situación para la que no estaba ni en broma preparada.

- ¿acaso quieres que abandone mi puesto?- preguntó de manera genuina. Amaba su trabajo y amaba su país, de eso no había duda, por ello siempre quiso convertirse en el primer ministro de Francia mágica. Eso no significaba que estaba dispuesto a dejar a su familia de lado. Tenía buenos aliados que podrían tomar el puesto, aliados que no estaban casados con una Veela por lo que la posición sería más estable al igual que el clima, los puristas considerándolo como una victoria y sus aliados lo entenderían, tal vez estarían agradecidos porque ahora la estúpida oposición estaría más dispuesta a negociar.

Ella no respondió, simplemente le dio la espalda. Él, en vez de suspirar, pasó a acariciarle el hombro y darle suaves besos tanto ahí como en la base del cuello. No reaccionó de manera visible o audible. A los pocos minutos se paró de manera repentina y marchó al interior de la casa sin dirigirle ninguna palabra o mirada. Ahí se permitió suspirar, iba a ser un día agotador, tal vez más que los previos.

No partió detrás de ella de inmediato, estaba enojada y quería un poco de espacio. Aunque no la iba a dejar sola del todo, sabía que quería su compañía y gracias a sus conflictivas emocionas no resueltas no tenía ni idea que sentir. Si ahora reinaba la furia y el resentimiento entonces le daría el espacio que quería y cuando eso se aliviara, cuando se calmara un poco más, estaría a su lado en un instante. Un par de pasos a su espalda le llamaron la atención.

- ¿qué pasa Grabielle? ¿quieres conversar?- preguntó con una gentil sonrisa.


- muchas gracias por su patrocinio- dijo el goblin.

- con tal de que sus barreras hagan el trabajo no tengo ningún problema en pagar por ellas- respondió el rubio brujo. Harry acababa de instalar la última barrera del día en compañía de un gerente de ventas, Steelclaw. Su trabajo originalmente era actualizar las barreras del mismo banco, nada que involucrara sus clientes. Lo cual cambió apenas uno de sus clientes con el suficiente dinero e influencia decidió acelerar el proceso. Por supuesto el dicho brujo era Lucius Malfoy.

La "ancestral" mago no tenía ni idea que sentir de encontrarse con un antiguo "enemigo" de vuelto en vida. Era fácil interactuar con gente que apenas conocía o que gente que presentaba cambios muy notables con sus contrapartes de su antiguo mundo, como Jane cuya equivalente era Bill. Ahora se encontraba con alguien que era prácticamente idéntico a la versión con la que él estaba familiarizado, sus gestos, tono y el enorme palo que tenía en el hoyo eran igual.

Pero hasta ahí llegaba. Sabía que habían tratado de matarse en el pasado ya sea de una manera directa o indirecta al igual que con muchas otras personas, en especial Riddle, y más encima ya había sucedido al menos hace un siglo. Ya había resuelto en su interior cualquier nudo que tenía con esas personas. Encontrarse con quien vendría a ser el equivalente no cambiaba nada, simplemente le causaba una extraña sensación que no podía reconocer.

Estaba seguro de que no lo odiaba, era otra persona después de todo. La historia en este mundo era diferente y por ende la gente era diferente. Si lo juzgaba por la persona que creía que era sin haberlo conocido antes, ya sea a través de otros o en persona, no era mejor que todos esos puristas de sangre. Admitía que era molesto, a quién no le molestaba una persona arrogante y no por eso iba a comenzar algún tipo de represalia preventiva contra él. Esperaría a su primer movimiento, ya sea con el movimiento de una varita, un ataque económico o a su reputación o una mera amenaza, se río internamente a la mera idea, y respondería con fuerza.

- ...y tengo que felicitarlo señor Thanatos.

- ¿cómo?- preguntó a la vez que escondía el hecho de que no escuchó nada. Lucius lo tomó como una invitación a explayarse más.

- como no iba a felicitarlo- dijo con una sonrisa- sus barreras son cúspide de formaciones defensivas- elogió- y me causa curiosidad ¿cómo es que nunca he oído de un brujo con usted que hace tamañas hazañas?- preguntó con su vibrante sonrisa. Harry sonrió en respuesta. Por supuesto que pilló de inmediato sus intenciones. La gente arrogante no elogiaba en reconocimiento el buen trabajo de otras personas, a menos, que tuvieran algo que ganar de ello, su aristocrática sonrisa era prueba de ello. Podía ser encantadora, reconocía que Lucius era alguien apuesto, pero cuando la sonrisa no afectaba los ojos era fácil de reconocer su asquerosa falsedad. La gente como él jamás podría reconocer ese detalle, tan arrogantes que creen que lo hacen es perfecto y por ende también caían por las falsas sonrisas de los otros, ninguno reconociendo lo vacíos que eran.

- es de esperarse, he pasado casi toda mi vida investigando en reclusión- respondió con una ligera diplomática sonrisa, el podía jugar al mismo juego. Arqueó la ceja.

- ¿en serio? ¿diseñó esto usted solo?- preguntó sorprendido. Asintió.

- efectivamente, este es uno de los frutos de mi investigación privada.

- ah, ya veo- comentó- ¿le molestaría si nos mantenemos en contacto? estoy muy interesado en futuros trabajos que podría hacer para mi- dijo con gracia.

- si desea enviarme cualquier mensaje simplemente envíe un búho al banco y ellos me lo pasaran a mi- ofreció. Hizo una pequeña expresión de disgusto de la cual se recuperó con rapidez.

- estaba esperando que me diera su dirección para así tener conversaciones más amigables en un entorno más... acogedor- agregó mientras que su mirada se desvió al goblin de al lado. Dicho ser se percató de su mirada y reveló un poco los colmillos, uno podía ser profesional y no llevarse bien con su cliente. El brujo ignoró la reacción de la criatura.

- y estoy seguro que podemos acordar reuniones en lugares de dicha estimación ¿no conoce alguno?- preguntó inclinando la cabeza de manera expectante- además preferiría mantener mi lugar de trabajo privado, estoy seguro que usted entiende algo tan noble como eso- agregó mientras hacía un exagerado gesto señalándolo. La sonrisa de Malfoy cambió ligeramente volviéndose una mezcla entre orgullo y su aristocrática sonrisa.

- por supuesto- respondió sacando un poco de pecho en el acto- no hay nada más noble que respetar la santidad del espacio de trabajo de otro brujo, sobre todo el de un brujo tan talentoso como usted- comentó- no eran mis intenciones violar tu espacio y le aseguró que lo invitaré a lugares que son de lo mejor- aseguró con una amplia sonrisa, falsa por supuesto.

- entonces es una promesa- extendió su mano. El millonario brujo aceptó su mano y le dio el apretón apropiado, ni muy fuerte o débil. Hecho eso el cliente se despidió dejando a al goblin y al anciano a sus negocios. Los dos comenzaron a caminar hacia el ascensor, uno habiendo terminado sus trabajos del momento mientras que el otro estaba libre por el resto del día, al menos hasta donde sabía. El brujo se volteó hacia su compañero y le extendió una nota.

- ¿y esto?- preguntó mientras la tomaba.

- es la dirección de mi nueva residencia, al menos por el momento- respondió. El gerente la revisó con atención, a los pocos segundos inclinó su cabeza.

- ¿Escocia muggle? ¿por qué ahí?- preguntó con curiosidad mientras que devolvía la nota y a la vez abría el ascensor.

- porque el mundo mágico es bastante aislado entre ellos mismos- respondió al instante y luego seleccionó un piso- me encanta ver la civilización en casi todas sus expresiones, sentir que vive y por supuesto tomar parte de ella- explicó con una ligera sonrisa- vivir en alguna aislada montaña por mi cuenta sería algo muy aburrido incluso si es que la casa es mi diseño- agregó. El goblin escuchó con atención y inclinó su cabeza en confusión.

- ¿te gusta formar parte de la civilización?- preguntó con un tono neutro. Bastante profesional de su parte y Harry lo reconoció.

- por supuesto.

- entonces ¿por qué le dijiste a Malfoy que habías vivido en reclusión? Harry arqueó las cejas a modo de sorpresa. Así que había prestado atención a su conversación y si no era cuidadoso hoyos comenzarían a aparecer en su historia ¿Cómo rellenaba su evidente tropiezo?

- uno puede recluirse de una comunidad o sociedad en el seno de otra- fue su respuesta- múltiples comunidades pueden existir como vecinos y aún así pueden ignorarse por completo, ninguna interacción entre ambos en lo absoluto, como los magos y los muggles o ustedes, los goblins, con los brujos, evitándose de manera activa... lo que es un poco triste- comentó en voz baja y de manera distante. El ascensor llegó a su destino y los dos comenzaron a caminar en la misma dirección. Viendo esto como una oportunidad Steelclaw decidió resolver una curiosidad.

- ¿a qué te refieres con que es triste?

- primero hay que entender que las culturas son grupos de personas con costumbres características que los diferencian de otros grupos de personas, otras culturas, y una cultura puede ser algo tan pequeño y nuclear como una familia a algo tan grande y general como un país o incluso todo un continente- explicó- ahora respondiendo tu pregunta, encuentro triste que la gente de diferentes comunidades, o sea culturas, decidan ignorarse entre sí, la riqueza de una cultura florece en el intercambio con otros grupos y del aprendizaje mutuo obteniendo compresión de otros y de uno mismo- tomó una pausa- es realmente bello lo mucho que uno puede aprender e incorporarlo en la vida de uno perfeccionándose en el proceso- agregó con una ligera sonrisa.

- tengo que admitir que suena interesante todo este tema- comentó el goblin con un tono más agradable mientras se detenía en su lugar- pero lamentablemente tengo que dejar esta conversación hasta acá- dijo con firmeza.

- ¿sucede algo?- preguntó el brujo.

- tengo que ir a mi oficina a continuar con mi trabajo y debí haber girado hacia la izquierda hace dos giros atrás- respondió mientras señalaba en la dirección general de su espalda.

- ah ya veo- comentó con un tono compresivo- entonces me despido, que tus bóvedas siempre crezcan- ofreció la mano.

- y que la sangre de tus enemigos se derramen a tus pies- la aceptó con formalidad. Dicho y hecho eso los dos partieron en direcciones diferentes continuando con sus temas personales. El "joven" brujo partió en la dirección de su goblin favorito. En el camino se encontró, de manera sorpresiva a Jane.

- ¡oh! hola- saludó sorprendida. Él le sonrió de inmediato.

- buenos días Jane ¿cómo has estado?- preguntó.

- sí... todo bien- respondió- ¿y tú? asumo que todo bien- agregó mientras una ligera sonrisa se formaba en su rostro.

- que bueno saber y todo bien hasta el momento, nada que me haya causado problemas- comentó.

- que bueno escucharlo.

- ¿mucho trabajo ahora?- preguntó con genuina curiosidad.

- sí, y no del tipo entretenido- se quejó de broma. Thanatos soltó una suave carcajada.

- me lo puedo imaginar, ojalá que mejore- comentó y se puso en marcha. Ella lo siguió al instante.

- no creo- respondió- aunque creo que va a ser mucho mejor esta tarde cuando me junte con mi familia- agregó con un tono más alegre y con una sonrisa más amplia de la que tenía. Por supuesto que él notó su cambio y lo hizo sentirse mejor.

Se puso a pensar sobre ello. Una familia. Ya se lo había puesto como objetivo y al verla reaccionar así ante la sola idea de reunirse con ellos cementaba aún más dicha meta. Difusas memorias y antiguas emociones surgieron en él. Hace mucho tiempo que había tenido una familia que lo hacía sentirse bien, feliz, cuando lo necesitaba, una familia que lo quería sin importar qué a pesar de que él no compartía sangre. Recordaba que esos momentos de su vida fueron los mejores, momentos en los que no tenía preocupación y podía disfrutar del presente.

Si es que así lo sintió entonces ¿cómo sería una familia que él mismo formaría? Una de sangre, hijos propios del proyecto en conjunto con su pareja. La que tuvo no era la mejor de eso no había duda, los celos, la imposibilidad de quedarse con ellos y la extensa amenaza sobre él eran los defectos más grandes. Eso no significaba que no estuviera agradecido y los hubiera amado con todo su corazón. Simplemente significaba que había espacio para mejorar, como todo en el mundo.

- me alegra de oírlo- comentó- espero volver a vernos, tengo cosas que hacer así lo lamento de no poder continuar esta conversación- se disculpó. Ella meneó con la cabeza de inmediato.

- no hay problema- dijo casi atropellándose- no esperaría que estés siempre disponible para mí... como yo tampoco estaría siempre disponible para ti... adiós y que tengas un buen día- se despidió con rapidez y se marchó casi corriendo. Harry arqueó la ceja e inclinó la cabeza en confusión.

- ¿adiós?- dijo más para sí. Continuó con su camino hacia la oficina de su empleador y compañero de trabajo. A los dos minutos estuvo en frente de su puerta la tocó y se anunció.

- es Thanatos, Griphook, vengo a dejar algo y me marcho de inmediato.

- de acuerdo y por mientras aprovecho de entregarte algo. Asintió más para sí mismo y entró. El gerente se encontraba revisando unos papeles, escena que parecía ser la norma. Harry sacó un papel y se lo dejó en la mesa.

- ¿eso?

- mi dirección, ya sabes para cuando exista una urgencia o tenga trabajo- proveyó.

- ¿Escocia muggle? bonito- murmuró- gracias por la información, será bastante útil, ahora tengo algo para ti- dijo mientras buscaba en uno de sus cajones a la vez que levantaba una mano en un puño con el índice estirado, lo había aprendido de los brujos- listo- murmuró- aquí tienes- dijo con fuerza. El brujo tomó los papeles.

- ¿esto?

- tu identificación, no queremos que sigas engañando a los guardias y haciéndonos cuestionar nuestros estándares- comentó con una ligera carcajada al final. El humor voló por encima de la cabeza del humano ¿Qué podía haber sido chistoso? Ni idea y no lo iba a cuestionar. Que el goblin se riera con tal de que no le hiciera daño a nadie.

- entonces, como ya no tengo nada más que hacer por el momento, me despido que tus bóvedas siempre crezcan- ofreció su mano. El goblin la aceptó y le dio un buen apretón.

- y que la sangre de tus enemigos se derramen a tus pies. Y con ello el brujo se marchó. Una vez que estuvo afuera del banco desapareció con un ruidoso *CRACK* que asustó a un par de personas que estaban cerca.


Por fin había terminado su trabajo y suspiró del cansancio. No recibía muchos trabajos para lidiar con maldiciones gracias a que era nueva y por ende pasaba la mayoría del tiempo siendo la asistente, de no oficial secretaria, de los rompedores de maldiciones expertos. Que no le gustara el trabajo no significaba que no lo agradeciera. Gracias a esto se volvía más familiar con la burocracia innata del banco y de su división en particular. Además sus superiores solían darle consejos cada vez que revisaban su trabajo y le contaba historias de sus experiencias personales con tal de que ella estuviera más preparada en el futuro.

Ahora solo quedaba marcharse a su pequeño departamento que podía conseguir con su dinero, que esperaba que aumentara cuando tomara la posición seria de su carrera. No podía esperar de llegar a su cama y relajarse un poco antes de ir a comer con su familia, su madre había sido muy insistente en que estuviera presente.

Gruñó en frustración ante el pensamiento. Amaba su madre, de eso no había duda, lo que no quitaba que podía ser muy sobreprotectora. No podía ni imaginarse la poca libertad que iba a tener Tom. En los últimos años de su vida lo único que quería era tener aventuras, ir y conocer nuevos lugares, hablar con nuevas personas y sentir la excitante sensación que le causaba el peligro, por supuesto con precaución que fue la razón de por qué no disfruto para nada todo el asunto del imperio. También quería ser capaz de poder de pagar por ello o que al menos no fuera tan caro y por eso escogió ser una rompedora de maldiciones para Gringotts.

Sonrió complacida, no se arrepentía. Había conocido gente muy interesante, aprendido más de lo que había esperado y pronto podría ir a lugares como Egipto o Irak o Perú, ellos pagando por las acomodaciones lo que era un gran alivio ¿Cuál iba a ser el trabajo? ¿Cómo era la gente allá? ¿Cómo iba a ser el lugar? ¿Sería mejor de lo que pensaba o una completa decepción? Cada día que pasaba más se acercaba a ese sueño que tenía si es que los últimos trabajos que le estaban dando eran alguna pista.

Con eso su humor cambió al instante. Su mente se dirigió a un evento, una persona en particular y quiso golpearse la cabeza en frustración. Harry Thanatos, el nuevo empleado, había mandado a la basura cualquier sentimiento de normalidad y planes que había tenido en el trabajo. Luego sumando el almuerzo del cual todavía no resolvía algunos nudos emocionales que tenía su vida se había vuelto mucho más complicada sin ningún tipo de advertencia y ni siquiera podía decir que le molestaba lo que le hacía sentirse más extraña. "¡¿POR QUÉ TIENEN QUE SER TAN COMPLICADAS LAS EMOCIONES?!" pensó mientras se agarraba la cabeza y se estiraba sobre el respaldo de la silla.

Si tan solo el tipo del bar no hubiera ese estúpido comentario de que eran novios ella no estaría teniendo este problema. Gracias a ese comentario ahora le daba miles de vueltas a todos sus comentarios y los de él. Por ejemplo el comentario de que la encontraba bella y le gustaba apreciar su figura. Se sintió bien que se lo comentara el primer instante en que se encontraron y ella lo pilló ¿A quién no le gustaba que le dijeran que la encontraban linda o lindo? Ahora que le agregaba la dimensión de que estaba enamorada de él esas palabras tenían más significado y la hacían sentirse tan bien y extraña a la vez, era como una sensación física que no podía controlar y no sabía qué hacer.

Si eso no era suficiente el breve intercambio que tuvieron hace un par de horas quería hacerla echarse sobre la cama y gritarle a la almohada de lo avergonzada que estaba. "Qué no esperaba que siempre estuviera disponible para mi ¿¡en qué mierda estaba pensando!?" se castigaba "no había ninguna necesidad de decirlo y ahora podía hacerse ideas extrañas... el final de esa conversación fue un desastre ¿por qué salí corriendo? eso solo debió haber causado una peor impresión en él". Su tren de pensamientos se detuvo por instante y resumió con fuerzas. "Que no voy a estar siempre disponible para él... ¿acaso soy estúpida? ¡por supuesto que sabe eso! no ¿¡por qué asumiría lo contrario!? solo alguien enfermamente arrogante pensaría lo contrario y él no tiene nada que ver con esa palabra ¡AGHHH! me voy a la casa".

De esa manera tomó sus cosas y apareció en su departamento, dejó sus cosas en el piso y de un salto cayó sobre su cama donde comenzó a sufrir por emociones que no entendía a la vez que le gritaba a su cama. Tal vez lo que más le frustraba era que ya era una adulta y sentía que se andaba comportando como una adolescente, como una escolar y no tenía ni la menor idea cómo proceder.

Así pasó el resto de su tiempo libre echada en la cama. De vez en cuando ni siquiera estaba realmente consciente de lo que pensaba o de la razón de por qué estaba echada allí en primer lugar. De un momento a otro notó el cambio de luz en su pieza y entró en pánico.

- ¡mierda! Se paró de un saltó mientras buscaba en su bolsillo su reloj de cuerda. Al sacarlo notó que la hora eran las 6:43 lo que la calmó un poco hasta que notó un pequeño y crucial detalle, el reloj no estaba funcionando. Con el pánico por los techos sacó su varita y con un fluido movimiento desapareció del lugar.


-... y la ensalada ¿te encargaste de ella?- preguntó una mujer con insistencia.

- por tercera vez en el último minuto ¡sí!- respondió con frustración una voz más aguda.

- relájate mamá sí todavía no es la hora- comentó aguda otra voz.

- Dehniva, deberíamos haber estado listas hace media hora, tu hermana puede llegar en cualquier momento- reprochó a la niña- y perdona a tu madre Jennifer por querer que todo esté decente para cuando llegue tu hermana que debe ser en cualquier momento- dijo exasperada con ambas manos en la cadera. La mayor gruñó en silencio y la otra se achicó un poco al formar parte en el pequeño brote de ira de su madre.

- sí mamá- respondió casi murmurando.

- ¿cómo van con la mesa?- preguntó con fuerza hacia el comedor.

- todo bien por acá- respondió de inmediato con gracia una de las niñas.

- tan deslumbrante...- dijo al instante otra hija.

- como nuestra bella madre- terminó la primera chica. Solo gracias a todos los años lidiando con sus peculiaridades no explotó con toda la presión que tenía en su interior.

- todavía no puedo diferenciarlas- murmuró Jennifer. La cansada mujer logró oír el comentario y eso si es que no lo iba a dejar pasar por ningún motivo.

- ¡cómo se te ocurre decir algo tan...

- ¡LLEGUÉ!- gritó una voz desde la entrada. La casa entera se quedó en silencio, nadie hacía ni el más mínimo ruido, todos expectantes a lo que iba a venir después de ello. Muchas ideas corrieron en las mentes de los habitantes de la casa. De manera imprevista dos pares de ligeras y rápidas pisadas rompieron el silencio.

- ¡JANE!- gritaron dos agudas voces al mismo tiempo. Dos pequeñas figuras taclearon con fuerza a la desprevenida figura de la pelirroja mujer que casi se fue al piso sin ninguna pizca de aire en los pulmones.

- ¡Tom! ¡Margo!- exclamó con sorpresa- ¿cómo han estado pequeñas?- preguntó con una amplia sonrisa a la vez que los envolvía en un abrazo.

- ¡por fin veniste!- exclamó excitado el más pequeño.

- ¡sí!- se unió al instante la pequeña- ¿pero por qué ahora?- preguntó confundida. Arqueó la ceja e inclinó ligeramente la cabeza ante la inesperada pregunta.

- de todas las preguntas que podías haber hecho esa es la primera que haces- comentó un poco incrédula. Su expresión se volvió un poco pálida, se retiró del abrazó y evitó su mirada.

- eh...

- ¡bah! no te preocupes Margo estoy bromeando- dijo con una carcajada y le acarició con fuerza la cabeza. Su actitud completa cambió y volvió a estar radiante como antes con suaves carcajadas.

- ya para- se quejó tratando de sacarse la agresora mano.

- llegaste a tiempo- comentó Tom con más volumen de lo necesario. Era muy evidente lo que el pequeño deseaba y se lo dio. Le acarició el pelo. Levantó su mirada y la dirigió a la mesa donde estaban Emily y Riley boquiabierta en la mitad de ordenar la mesa. También notó la falta de comida en la mesa y si eso indicaba alguna cosa en esta familia era que estaba a "salvo".

- fiu- exhaló a la vez que se relajaba de manera visible- veo que llegué temprano.

- en realidad llegaste a la hora- partió Emily.

- resulta que mamá perdió la noción del tiempo- siguió Riley.

- y aquí estamos.

- haciendo todo a última hora ¿o no Riley?- dijo de manera pensativa.

- eso pareciera mi querida hermana- respondió con un tono filosófico.

- chicas- dijo Jane mientras se abría paso entre los pequeños- saben muy bien que yo las puedo diferenciar así que no traten de confundirme- comentó entre ligeras carcajadas a la vez que abría sus brazos a modo de invitación. Las gemelas aceptaron el abrazo de inmediato sin siquiera quejarse de que habían visto a través de su broma.

- ¡Jane!- saludó desde la puerta de la cocina Dehniva.

- al fin decides privilegiarnos con tu presencia- bromeó con una gran sonrisa Jennifer por sobre el hombro de su hermana.

- ¡Jennifer! ¡no digas esas cosas!- gritó su madre desde la cocina.

- ah aliento de dragón dime ¿has encontrado un novio todavía o decepcionada que ninguno de ellos tenga escamas? Las siete hermanas estallaron en carcajadas, en especial el blanco del chiste.

- auch, me hieres, no puedo vivir con ello...- comentó de manera melodramática mientras fingía morir lentamente en el marco de la puerto. Dehniva ya se había movido a buscar un abrazo de su hermana mayor quien le estaba acariciando de manera juguetona el pelo a las gemelas.

- ¿es la voz que escucho la que creo que es?- preguntó con fuerza una voz masculina desde las escaleras. A los pocos segundos se mostró la rellenita figura de Arthur quien tenía una gran y alegre sonrisa en su rostro, su cuerpo entero demostraba su felicidad. La mayor se aseguró de darle un fuerte y rápido abrazo a su segunda hermana para así poder correr a los brazos de su padre con la consciencia limpia, no era cruel como para dejar colgando a su hermana.

- ¡papá!- dijo casi chillando a la vez que lo tacleaba. Menos mal que el hombre se preparó porque de lo contrario habrían terminado haciendo un rápido viaje a St Mungo's y eso no habría sido bonito para nadie, en especial para ella quien no podría perdonarse por un accidente tan simple.

- ¡uf!- exhaló con fuerza ante el ataque ¿inesperado esperado? Y la envolvió en un fuerte abrazo de vuelta- que alegría volver a verte mi niña- dijo con suavidad y le plantó un suave beso en su cabeza. Ella apretó con un poco más de fuerza buscando expresar todo el amor que sentía y no podía expresar con sus palabras.

- lo mismo digo, que bueno verte- murmuró. Los dos se quedaron así por un buen tiempo y el resto de la casa los dejó en su momento sin interrumpir. Pareció que los más pequeños no captaron el mensaje implícito y menos mal fueron restringidos de manera rápida por las gemelas quienes además le dieron un buen reto en silencio. Las expresiones de Tom y Margaret se desplomaron de manera visible. En el momento en que se separaron fue cuando Molly decidió interrumpir.

- que gusto verte Jane- comentó con una amplia sonrisa a la vez que se abría para un abrazo.

- hola mamá- dijo con un entusiasmo más deprimido y bien marcado. Le dio un pequeño y corto abrazo. Una vez terminado prosiguió de inmediato a conversar con las pequeñas que estaban apunto de colgarse de su hermana. Una vez que estuvo a una buena distancia Arthur decidió ponerse al lado de su esposa para envolverla en un medio abrazo.

- dale tiempo- murmuró y le dio un beso en la cabeza- pronto se le pasará.

- pero ha sido un poco más de un año- murmuró con un hilo de voz que daba la sensación de que se iba a quebrar en cualquier momento.

- entiendo, entiendo- susurró- y si necesita más tiempo se lo daremos.

- pero no quiero- respondió con más fuerza y dolor en su voz. Él la miró fijo a los ojos, posó ambas manos en sus hombros y comenzó a acariciarla.

- y si lo apuras va a tardar más- explicó- además mira- señaló con su cabeza- ella fue la que propuso esta idea ayer y mira tu, aquí está al día siguiente riendo y jugando con sus hermanas- dijo con suavidad como si tuviera miedo de que esto fuera un sueño y desaparecería al siguiente instante.

- pero eso no quita que duela- sollozó.

- te entiendo- la abrazó con fuerza- te entiendo. Los dos se quedaron allí por un buen momento mientras las chicas, unas, continuaron trabajando y, las otras, continuaron jugando. Estaban todas tan excitadas que hasta las gemelas parecían que se movían a pequeños saltos de un lugar a otro, danzando alrededor de la mayor quien no paraba de reír y escuchar lo que sus hermanas tenían que decir.

Después de unos diez minutos la comida estuvo lista y los nueve se sentaron en la gran mesa, cada uno sirviéndose una parte diferente de la comida, algunas partiendo por la ensalada, otras por la carne y Arthur por el arroz con choclo y tomate. Se pasaron las fuentes entre ellas hasta que todos se habían servido de todo. Cuando dieron el primer bocado las conversaciones se dispararon, o mejor dicho, las hermanas dispararon todas sus historias a Jane.

Ella ya sabía que iba a terminar así, el poco rato que llevaba en la casa le había dado una buena pista de cómo iba pasar el resto de la velada. No tenía nada en contra de ello y le gustaba que ella encontraran tan importante, casi como una necesidad, contarle todo lo posible de sus vidas a la mayor. Por supuesto que escuchó atentamente a cada cosa que tenían que decir mientras sonreía ampliamente.

Los padres por su lado se mantuvieron en silencio por buena parte de la conversación. De vez en cuando intervenían para poner su grano de arena en alguna experiencia de alguna de las niñas, usualmente con el sentido de avergonzarla y funcionaba de manera espectacular terminando con todos riendo a carcajadas. La pobre víctima quedaba igual de brillante como un faro mientras trataba con todas sus fuerzas cambiar el enfoque de la historia o simplemente saltar a otra anécdota.

- Jane- dijo Molly capturando la atención de la mesa- ¿cómo ha sido el trabajo?- preguntó con una suave sonrisa. La atmósfera se tensó de inmediato. Todas las hermanas, exceptuando Jane, se miraron entre sí, pobre Tom tomó la mano de Jennifer para sentirse mejor. La sonrisa de Arthur se tornó incómoda, la típica que uno hace cuando no quieren estar involucrados en algo, pero está forzado a estar presente de todas maneras. La hija mayor se encontraba mirando el plato con una atención no antes vista.

- mamá- dijo con una voz severa- ya discutimos esto y no quiero volver hacerlo así que guárdate cualquier "argumento"- acompañó con los dedos- que tengas para mi porque o sino me voy de inmediato- finalizó mirándola fijo a los ojos. Su mirada era penetrante y los músculos tensos de la mandíbula solo acentuaban esa sensación.

Una expresión de pánico surgió en el rostro de todos y cuando se dieron cuenta de ello solo se agravó. Nadie sabía cómo reaccionar. Molly buscó alguna clase de apoyo en su marido y él, por su parte, meneó con cabeza a la vez que sus ojos no dejaban los de ella.

- Jane- dijo con suavidad tratando de enmascarar su evidente miedo- solo quería saber cómo estabas cómo ha estado el trabajo, no planeaba discutir nada, en realidad solo quiero saber cómo lo has pasado- dijo suplicando. Su penetrante mirada se mantuvo fija en la de ella por el más largo instante que podían haber tenido dentro del último año. Finalmente rompió el contacto, apoyó su cabeza sobre su mano y su mirada se deslizó sobre su plato.

- ha estado bien- su voz apenas audible mientras jugaba un poco con el plato. Reconociendo que la tensión bajó de manera drástica Arthur decidió intervenir.

- me alegra de oírlo- comentó con fuerza capturando de manera efectiva la atención de todos en la mesa- ¿algo interesante que haya pasado?- su sonrisa resplandeciente. Ella miró a su padre quien le sonreía con tal cariño que no le quedó otra más que ceder. Enderezándose un poco en su puesto respondió.

- no mucho en realidad- su voz sonando un poco más energética- pero lo he pasado bien- agregó. Él asintió lentamente.

- me alegra de escuchar que te guste- comentó- ¿has aprendido mucho?- preguntó con evidente curiosidad. Ella sonrió con suavidad. Por dentro estaba muy feliz, más de lo que había sentido últimamente en su vida. Siempre supo que podía confiar en su padre sin importar qué y que sus creencias fueran confirmadas una vez más le hacía sentirse bien, muy bien.

- sí- dijo un poco excitada. Desde ahí pasó el resto de la comida discutiendo y comentando todo lo que había aprendido desde que comenzó a trabajar en Gringotts, lo poco que le faltaba para pasar a trabajos más serios y con más independencia. La familia escuchó con un mejor humor que antes, habiendo evitado una peligrosa bomba que nadie quería volver a tocar.

A medida que avanzaba más relajada y emocionada se volvía por lo que contaba más experiencias y eventos graciosos que habían sucedido. Decidió omitir por completo los eventos de ayer y hoy, no necesitaba humillarse frente a toda su familia y menos ante Jennifer quien no iba a parar de molestarla por el resto de su vida. Cuando llegó el postre resumieron las conversaciones, Jane habiendo dejado de ser el centro de las conversaciones.

De pronto llegó el momento de levantar la mesa y ordenar lo utilizado. Jane trató de ayudar, pero se lo prohibieron al instante lo cual la molestó en primera instancia y dejó que se le pasara cuando se echó en el sofá. Arthur se apareció en la sala de estar con una sonrisa.

- ¿puedo conversar contigo en privado?- preguntó. Ella inclinó un poco la cabeza en confusión ¿Por qué de repente quería discutir algo en privado? Sea lo que fuese no iba a tener problema, era su papá después de todo.

- ok- respondió con un tono alegre. Él sonrió y la invitó a que lo siguiera. Ella partió detrás de él.


La brisa era suave acariciando la piel con ternura con su cálido toque. El cielo estaba tapado con oscuro manto estrellado con y tintes morados. La luna estaba en su fase creciente siendo un delgado y potente haz de luz que acompañaba al resto de las estrellas.

Tomó un suave y profundo respiro disfrutando de la tranquilidad que inundaba el campo. El canto de algunos grillos, el solitario sonido de una rana y la bella melodía de los ocasionales búhos que estaban de paso. Muchos creían que la razón de por qué él había decidido armar su hogar en el campo en un área tan alejada del resto de la comunidad era porque no le alcanzaba el dinero para nada mejor. Era una mentira total, la principal razón era esto que estaba presenciando, la bella calma que le traía la naturaleza que pocas personas aprendían apreciar.

Su mirada se desvió a su acompañante quien parecía estar absorbida por la infinita belleza del cielo y el espacio. Una sonrisa adornaba su rostro y su postura general le indicaba que estaba en total calma. Sonrió para sí mismo, aguantando una carcajada. Se felicitó por haber decidido bien esta vez.

- ¿algo en tu mente? ¿algo que quieras compartir? ¿alguna preocupación?- le preguntó. Su mirada no se desvió. Su rostro por otro lado adoptó una expresión de mayor concentración seguido por una sonrisa que reconocía muy bien, la de vergüenza.

- hm... ¿papá?- dijo insegura.

- ¿sí?

- tu eres hombre así q

- ¿¡no lo soy!?- interrumpió de manera inesperada mientras se tocaba cada parte de su cuerpo de manera exagerada. Por supuesto esto incitó las carcajadas de Jane quién le dio un pequeño golpe de broma.

- para esto es serio- se "quejó" entre risas- tengo una duda relacionada con un... hombre- evitó su mirada mientras la oscuridad ocultaba el hecho de que se sonrojó. Él evitó arquear la ceja y simplemente sonrió.

- ¿hm?

- hm... ¿qué es lo que le gustan a los hombres?- preguntó casi murmurando. Su nerviosismo era muy evidente y él supo de inmediato hacia dónde iba esta conversación y decidió tomarlo con calma.

- tendrás que ser más específica porque con eso te puedo decir todo y nada- se encogió de hombros. Ella exhaló con frustración viéndose en el dilema de no llegar a ningún lado o revelar que se había enamorado de alguien que acababa de conocer.

- eh ya sabes...- su voz apenas audible- ¿qué es lo que les gusta en una mujer?- evitó su mirada. Él soltó una ligera carcajada, su hija que podía partirle el culo a la mayoría de los magos que conocía estaba igual de nerviosa que un adolescente discutiendo su primero amor, lo cual estaba haciendo. Se veía tan tierna. Ella se encogió ante su inesperada carcajada.

- ¿qué?- dijo con más fuerza.

- nada- trató de distraerla de su risa- mi niña, la respuesta es lo mismo que una mujer quiere- respondió. Eso le trajo confusión ¿Lo mismo que una mujer?

- ¿cómo?

- ya sabes, ser amado, que te tengan cariño, que te apoyen, que aguanten tus defectos y te ayuden a superarlos, sentirse seguro- enumeró- ya sabes lo que importa- le sonrió a la vez que extendía su mano para acariciarle el pelo. Eso la hizo sentirse mejor, pero no menos confundida.

- cuando le pregunté si es que tenía algún tipo me dijo que no- dijo de manera imprevista. Luego se quiso pegar ¿Por qué lo había dicho? No tenía ni idea y no tenía sentido.

- ah ya entiendo- dijo con realización- temes de que no se sienta atraída a tu figura- comentó. Se encogió ante su comentario volviéndose más incómoda con cada segunda.

- mh- afirmó.

- no te preocupes además la gente como él no existe- declaró.

- ¿huh?

- no existe cómo te lo imaginas- se adelantó- lo que él probablemente quiso decir es que no le importa si tu pelo es dorado, negro o rojizo, que tus ojos sean brillantes u opacos, a eso se refiere con que no tiene un tipo ¿te acuerdas si es que en Hogwarts alguna de tus compañeras iba siempre detrás del mismo tipo de compañero?

- sí... Dennise siempre iba detrás de chicos ojos verdes, sin importar la casa- admitió en profunda concentración.

- me imaginaba, en el caso de ella su tipo son chicos de ojos verdes, en el caso de este chico misterioso no le importa cuáles sean tus características- explicó- aunque eso no significa que la belleza no juegue parte en quién se sienta atraído- tomó una pausa- cuando conocí a tu madre quedé deslumbrado por su belleza y me esforcé todo lo que pude en atraer su atención, definitivamente la quería para mi- dijo con una tonta sonrisa en su rostro. Ella estaba poniendo bastante atención.

- ¿y?- presionó.

- ¡oh! bueno ya sabes la historia, me esforcé y con ayuda de mi apariencia nos volvimos novios y después nos casamos- soltó una carcajada- y con el tiempo nuestra apariencia pasó a ser algo secundario ¿nos has visto? nos estamos volviendo más gordos y rugosos con cada año, mi creciente guata hace testigo de ello- dijo con una risa- sí, la atracción sexual ya no es la misma y definitivamente ya no solemos tener sexo con la misma regularidad- habló más para sí mismo. Ella, por su parte, sintió que su rostro estaba ardiendo como nunca antes en su vida, discutir de sexo y hablar de la vida sexual de sus padres NO había sido parte de su plan.

- todavía la encuentro bella, la cosa es que ya no es algo en que nos preocupemos de manera activa- tomó una pausa- ¿a qué voy con esto te preguntarás?

- sí- murmuró sin tener la valentía de mirar a su padre a los ojos.

- bueno, a lo que voy es que si quieres simplemente tener una noche de pasión ardiente y él lo mismo entonces con tal de que seas bella será lo suficiente para que lo conquistes y tengas una excitante noche- explicó con una sonrisa y una penetrante mirada. Tenía que admitir que molestar a su hija en un tema tan serio era algo que le causaba mucha gracia y juzgando por su reacción lo estaba logrando.

- por lo contrario, si lo que buscas es ser novios entonces te recomiendo que seas su amigo primero ¿te acuerdas lo que te dije al principio? sobre lo que a un hombre le gustaba, bueno, me he dado cuenta con los años que un amigo te da precisamente eso, el ser novios es una relación que se vuelve más íntima con sexo incluido- tomó una pausa- si quieres ser su novio se su amigo primero, eso lo primero que tienes que hacer antes de que quieras hacer cualquier cosa con él que tenga cualquier tipo de significado- explicó- es una bella noche ¿no lo crees?- preguntó de imprevisto. Ella lo miró y al encontrarse con su tierna sonrisa le sonrió de vuelta.

- sí que lo es... gracias papá.

- por ti lo que sea mi niña- le respondió a la vez que la envolvía en un medio abrazo y comenzaba a acariciarle el hombro. Continuaron caminando así bajo la luz de las estrellas por varias horas, en perfecto silencio, disfrutando de la compañía del otro.


¡Y ESO ES TODO! Tengo que admitir que este capítulo me costó más de lo que pensaba, también admito que no tenía ni idea que hacer aparte de que Harry introdujera la idea de integrar la tecnología muggle con la magia. Si pensé en hacer que en un tiempo se volviera profesor y luego decidí que tratara de abrir una rama nueva de estudios, una en la que los alumnos pudieran reflexionar sobre sus enseñanzas y la naturaleza de las cosas. Así que eso fue inesperado, como la mayoría del capítulo.

Otra razón de por qué no fui tan rápido como quería era porque me sentaba, avanzaba cerca de unas mil palabras y lo dejaba de lado, algunos días solo 500 y otros 300 y unos pocos nada, literal abría la página luego me metía al doc, lo observaba por un rato y lo cerraba. Genial ¿no?

Bueno, como siempre, por favor comentar lo que les haya gustado o no, alguna preocupación o apuntar algún error o inconsistencia en la historia, créanme que al ser solo una persona trabajando con tantas ideas en la cabeza y la U se me va a colar alguna estupidez o alguna contradicción, ya pasó un par de veces en la historia de Percy Jackson en la que estoy trabajando.

Que tengan una buena tarde, que disfruten esta entrega y que todo esté bien, dentro de lo posible, en sus hogares.

Hasta la próxima, si es que la hay (ojalá).