Holi, los personajes no me pertenecen, () pero espero que disfruten este fanfics, intentaré de no poner tantos spolier _ (escribi este fanfics antes que acabará el manga... )

Aunque sé que no lo lograre Por eso Alerta:spolier

--7u7--7u7r--

1. Nostalgia

Nadie lograba creer que al final reinaba la paz en Toda Britania, "Al fin" decían muchos o "Gracias a la Deidad Suprema" decían otros, pero después de todo, no era culpa suya, ya había pasado unos meses en la que la Gran guerra santa llegó a su final.

Y ningun clan se consideró victorioso, hablamos de Guerra y esto nunca trae victoria si no perdidas para todos los participantes.

Para la gente de Britania aún era un enigma el final bructo de esta, pero lo festejaban hasta no poder más, todas las tabernas se llenaban de esta gente, precisamente una más que otra y esa era la taberna de Meliodas.

-Otro más, Capitan- Pedía con pesadez Ban el pecado del zorro, la codicia.

-No, nada más Ban- A su lado se encontraba su preciosa amada hada -No soportas el alcohol, y aún así sigues tomando, te llevaré a dormir, Ya- continuo diciendo mientras le quitaba el desdichado vaso ya vacío

-Peroooo- se quejó ban como un niño de poca edad recostando su mitad de cuerpo en la mesa que crujió con su peso al instante

-Pero nada- Dijo Elaine con Puchero-Hazme caso Ban, es por tu bien

-sate sate sate- dijo Meliodas acercandose a la pareja -Ban hazle caso, desde qué hora estás tomando?-Preguntó aún cuando ya sabía la respuesta, posando sus manos detrás de su nuca

-Lo ves, hasta Meliodas te lo está diciendo- Elaine abrio sus dos hermosas alas intentando levantar a ban pero claro, fue caso perdido

-Mmmm-Escucharon como respuesta

-oh, se quedó dormido-dijo el rubio - como siempre-finalizo con una sonrisa burlona que siempre lo caracterizaba

-Ban?- Elaine se acercó dejando poca distancia entre el rostro de ella y el de Ban -joo Ban, Despierta- Lo pedía con su voz acunadora

De repente Ban alzó sus brazos y de un minuto a otro tenía a su Hada en ellos y la atrajo pegandola a él sin mucho esfuerzo

-E-eh- las mejillas de Elaine se tornaron rojas al instante-B-ban!- intentaba soltarse del agarre pero claramente no lo iba a lograr, mientras más se moviera, más ban la abrazaba, pero claro sin lastimarla

-No me iré a dormir solo-Contesto Ban abriendo uno de sus ojos luego de haber fingido haberse quedado dormido -Tu me harás compañía, ¿cierto?- finalizó con una gran sonrisa

-Ban- lo dijo aún sonrojada -Nos están viendo- no mentía, el 40% de la gente los observaba, todos tenían esa cara de cómplices estrañamente, ¿Que estaban pensando esos perversos?!

-Oh-ban se le ocurrió algo sin poner atención a su alrededor- Ya se!, Te secuestrare- y volvió la seriedad a su voz -Lo haré- miraba fijamente a su Amada, ella sabía que no bromeaba

La simple palabra «Te secuestrare o te Robare» le traían muchos recuerdos a ambos, haciendo que tanto el corazón de ella y él de Ban sintieran esa calidades, o aquello llamado Amor, Elaine solo quedo en silencio correspondiendole con su mirada que decía más de mil palabras

Meliodas observaba toda la escenita, y de sus labios no se quitaba aquella sonrisa burlona, le encantaba ver qué al final todos estén a salvo, ver qué su mejor amigo estaba con aquella persona que es tan especial para él, sabía cómo se debía sentir, después de todo era igual para él.

Fue cuando sus ojos paso de la bochorna pareja a su albina, llevaba puesta la típica ropa de la taberna, pero eso no impedía que se viera cada día más hermosa ante sus ojos, la observó por un buen rato, que al darse cuenta ya Elaine y Ban se habían esfumado, pero eso no le importo mucho. Lo más importante para él sin duda era aquella chica, con solo una mirada de su parte hacía que su corazón hiciera un concierto, una hermosa melodía que solo ella provocaba. Todos esos 3000 años que habia pasado a su lado, sin importar el sufrimiento que tuvieron que pasar por parte de ambos, Se amaban y nunca se dejarían de amar, aún no podía entender del porque, pero tampoco pensaba mucho en ello, la Amaba sin importar el tiempo y eso era lo importante aquí: Ella era su todo.

Sentados en otra mesa se encontraba King, Diane y Gowther, como de costumbre el rey hada yacía desmayado encima de la mesa por culpa de una sola copa de alcohol, y los otros dos hablaban de un tema algo estraño

-Te digOu- decía Diane toda colorada por la bebida -QuEe los hongos tieNen trees ojous, hic

-interesante- respondío Gowther muy normal porque no sentía ninguna pesadez por la bebida ya que era un muñeco -el alcohol afecta tanto Humanos- lo decía con un tono algo inocente y tierno-Hadas, Gigantes- alzaba sus dedos mientras los nombraba, luego posó su mirada en su capitán- Y ¿Demonios?

Un momento, Nunca había visto a su capitán borracho. ¿Cierto?

Gowther era consciente que cuando algo le interesaba no dejaba el tema a la ligera, se lo tomaba muy enserio sin importar lo insignificante que fuera aquello, aunque le pudiese traer ligeros problemas en el futuro

-Diane-despues de un minuto de pensarlo, soltó sin más -Tengo una duda

-Shi? Hic- Dijo la Gigante, de un momento a otro su semblante cambio de una chica alegre que no le importaba nada, a una que estaba apunto de perder toda su confianza- Eguro qe ño me crees!-después unas pocas lágrimas se hicieron presente en sus hermosos ojos- QUe Loz Hongos tienen treez ojous!-Finalizo con un ligero golpe en la mesa cerca de King, que no se inmutó con el acto

Diane había Tomado más de lo que podía soportar, Tanto que no se había dado cuenta que casi su mano aplastaba a su persona especial o mejor dicho, su Hada Especial, Desde hace tiempo él le había prometido Amarla, y seguía cumpliendo tal promesa, cosa que a ella no le desgustaba, Ambos se amaban sin importar la diferencia de estatura, tenían a Merlín después de todo.

Ambos ya habían pensado en su futuro, y tenían claro que ella sin él y él sin ella no podrían seguir con sus vidas. Eran unos completos tortolitos según decían sus amigos, pero no sé avergonzaban de ello. Había que admitir que lo eran.

-No es eso, Diane- Dijo Gowther tan rapito para detener su berrinche -Te Creo!- Continuo diciendo, aunque era consciente que cuyos hongos nunca iba visto en su larga vida

-Si?- dijo Diane mientras con la mano que puso en la mesa se limpiaba las pocas lágrimas-EntoncEs hic que dudA Is? Hic- ahora ella también tenía curiosidad

-¿Alguna vez has visto al Capitán ebrio?- lo pregunto mientras se acomodaba sus gafas que se habían desacomodado minutos antes

-el kappitan? Hic,. Hawk?- ya ni pensaba con claridad -awww qué tierno de tū, Hic, parteu, Hic, le dices capitán a hawk awww, Hic-segundos después estaba abrazando a Gowther con una fuerza descomunal haciendo otra vez que sus gafas se desacomodaran

Después se escucha un suspiro por parte de su acompañante, sin duda le costaría resolver su nuevo enigma

-DianeEee- De repente susurró king, tenía su rostro completamente rojo por estar completamente ebrio- ven, diane-decia entre sueños y una sonrisa se plantó en su rostro- jejeje-y abrió lentamente sus ojos y observo la escena con gowther-Diane! Que haces abrazándolo!- se levantó y posó sus manos en la mesa-Gowther!- Aún cuando sus manos estaban reposadas en la mesa, se tambaleaba, seguro no recordaría lo que pasaba mañana

Sin duda, lo que le esperaba a Gowther esa noche le haría posponer su intriga, cosa que no le gustaba para nada. Pero no podía salvarse tan fácil de esta situación

Detrás de este trío, se encontraban Merlín, Escanor y Elizabeth que observaban con cada detalle a su alrededor

-¿Estaran bien?- pregunto con preocupación la albina

-Elizabeth, ya deberías acostumbrarte a esto- respondio Merlín mirándola con agrado

-Aunque me lo digas, ¿Crees que-decia la princesa pero fue interrumpida por escanor

-oh Elizabeth-san, su corazón es tan grande que nos brinda un cálido hogar a todos- Mientras lo decía miro a Merlín y se sonrojo -Cosa que solo dos personas han conseguido- esto lo dijo más como un susurro pero la albina lo había escuchado con claridad

Para Elizabeth, no era un secreto lo que sentía Escanor hacia Merlín, varías veces le aconsejaba como poder "enamorarla", pero no llegaba a entender como es que Merlín, la Mejor maga que ha existido después del verdadero Gowther, no llegaba a enterarse de que Escanor la amaba hace tiempo, sin duda, cada uno era inesperto en un tema, y seguro el de Merlín era el Amor. También sabía que Merlín Pensaba mucho en Arthur pero no comprendia si lo amaba como ella amaba a Meliodas o como una madre ama a su hijo, o simplemente le tendría algun tipo de afecto, no lo sabía. Merlín era en algunos momentos un cuaderno cerrado para muchos, pero para ella no tanto, la conocía desde hace 3000 años, aún recordaba cuando llegaba llorando buscando Consuelo en ella por culpa de una discusión o por haber fallado en una investigación. Sin duda, aquello era el pasado, ahora Merlín era la que aconsejaba a Elizabeth. Algo irónico aveces. Porque parecía que lo que más le gustaba a Merlín , después de la Investigación, fuera hacerla avergonzar a ella ante su Rubio

-Escanor-sama- Dijo la diosa, y un plan llegó a su mente, sin duda, debería dejarlos solos, tal vez así escanor se animará en cortar su distancia con Merlín -Emmm Merlín-san, Escanor-Sama- ambos acompañantes la miraron con curiosidad- emmmm necesito encargarme de-decia mientras pensaba- de unos clientes, a-así que, me retiro- lo dijo observandolos

-O bueno, Cada quien con lo suyo-respondio Merlín- Seguro te irás con el capitan- Y acto seguido le picó el ojo izquierdo a la albina causando que se sonrojara cuando la imagen de Meliodas llegó a su mente

En el momento que Merlín se distrajo Elizabeth le hizo señas con sus ojos azules a escanor, pero este no le entendía, después de un segundo se sonrojo comprendiendo del porque se iba Elizabeth

-Gracias-Dijo escanor desconcertando a Merlín, pero Elizabeth solo le sonrió y se marchó diciendo: Les veo luego

-Usteded dos que están planeando- Dijo fijando sus penetrantes ojos en escanor

-Na-Nada Merlín-san- se excuso con su nerviosismo que tanto conocían

Merlín no era una persona ingenua, sabía que Escanor le ocultaba algo, pero no sabía el que, Siempre que se quedaban hablando a solas con él cambiaba completamente, es como cuando tienes un secreto que no quieres decirselo a nadie y de la nada estás a punto de soltarlo por culpa de tu idiotez, esa era la actitud que el pecado del orgullo tomaba.

Pero aveces pensaba que solo eran alucinaciones suyas, ya que siempre intentaba sacar aquello oculto pero no lo lograba, antes eso le fastidiaba, pero ahora no lo hacía, no tenía todo el tiempo del mundo para estar pensando que es lo que esconde su compañero, prefería pasar su tiempo en descubrir nuevas cosas acerca de la magia, o cosas que antes pensaba imposible, luego estaba su segunda prioridad: Arthur Pendragon

¿Que del porque de esto? Ni ella lo sabía, solo entendia perfectamente que el era su luz su esperanza, como aquellas plantas que salían en todos los campos fertiles que no podrían crear oxígeno sin la luz solar, o ni siquiera crecerían.

Ella se decía así misma que solo le atraía por su poder oculto, después de todo no todos son destinados a poseer la espada Escalibur, que tantas leyendas ha formado a paso de la historia.

Pero lo que ella no sabía era que cada vez que de sus labios salia el nombre del rey de Camelot, Su "Compañero" Escanor sentía gran dolor, pero demostraba una sonrisa tanto dolorosa haciéndose daño así mismo.

Para Escanor, Todo era diferente al estar cerca de ella, recordaba al detalle su primer encuentro. Cuando se dio cuenta que su corazón bailaba y se enloquecía por ella, llegó a dudar de si mismo, irónico, El pecado del orgullo sintiéndo confusion por una "simple" humana, aquello pensó en pleno medio día, pero al esconderse el sol, solo algo vagaba en la mente de él, y aquello era el hermoso rostro de Merlín, y comprendió que la Amaba.

Luego de un tiempo sus otros compañeros se dieron cuenta de eso, y lo que hacían después solo aumentaba su nerviosismo, en una ocasión le daban ánimos para que alcanzará Su meta, ¿Acaso no podían solo callarse y dejar de abochornarlo delante de la maga?

Aunque lo preguntara sabía la respuesta.

-¿Que hacen?-Aparecio el Caballero de las sobras salido de la nada -¿Saben dónde está Meliodas?-Agrego mientras movía una de sus pezuñas con el piso de la taberna

-¿No estaba con Ban?- Respondio Merlín apuntando adónde deberían estar, pero solo señaló un espacio vacío. -Llegas tarde, ya se fue- Agrego tan serena - Cosa que yo también debería hacer-Y volvió su mirada a escanor -Nos vemos luego- levantó su mano ignorando por completo la reacción de escanor y con un simple movimiento de dedos se había teletransportado a su asignada habitación

-Un momento Merlin-san- Se apresuró en decir pero solo lo escucho hawk y el lugar vacío dónde estaba ella -Merlín- votando el aire retenido en sus pulmones se encogió de hombros completamente desanimado, siempre hacia lo mismo, Merlín se iba cuando quedaban a "solas" y aquello no le ayudaba en mucho

-oh!-Dijo el cerdo al sentir la pesadez del aura alrededor de Escanor- Llege en mal momento- decía mientras daba pasos hacia atrás -I-ire a comer más sobras- se excuso dejando polvo al huir

Eso no le importaba a Escanor, solo algo tenía en mente y era: Merlín Y seguro pensaria en ella el resto de la noche

[...]

Después de pocas horas, la taberna se apagaba lentamente con toda aquella gente que se quedaba dormida en sus taburetes, Meliodas era el último pecado que estaba en su negocio, no estaba bebiendo, solo estaba echando a sus últimos clientes que al parecer no le creían que aquel taburete no era su cama, o que esa taberna no era su casa.

"Sin duda, Amanecerá en poco"- pensó el Rubio ya limpiando las últimas mesas que hace poco estaban llenas de bebidas.

Pero no era la única persona presente, tenía una acompañante que lo estaba esperando hace poco, no le importaba quedar se en vela toda una noche, con solo verlo bastaba para que su alma descansara, cuando Meliodas se percató de la presencia resiente de su Amada aumento la rapidez de su oficio, no la dejaría esperando mucho más, como si fuera dirigido por un rayo estuvo a su lado en tan solo un minuto, cuando se vieron, observaron cada detalle del otro y se sonrieron tiernamente agarróndose de las manos, salieron de la taberna a ver el alba tal como lo habían planeado anteriormente, el escenario era una jolla ante los ojos de los amantes.

Meliodas ayudó a Elizabeth a subir un pequeña colina que estaba cerca, a algunos pocos segundos ya estaban sentados uno al lado del otro en la suave hierva de la colina, el aire fresco de la mañana los rodeaba, y la brisa les cantaba una melodía suave en sus oidos, ambos observaban en silencio aquel escenario: de la antigua noche le daba paso al día, como la luna se retiraba ante el sol, como empezaban a caer los primeros rayos solares cubriendo todo a su paso. Cuando sintieron aquellos rayos en sus ojos dejaron de mirar el cielo para ver algo mejor, al otro.

-Te amo- la Sueve voz de la Princesa llegó a los oídos del Rubio, con delicadeza posó su mano en la suya -Amo todo sobre ti

--Y yo a ti-Respondió el Capitán de los siete pecados. Haciendo más fuerte él solo toque de su mano.

Ambos decidieron cortar la distancia entre ellos, el se acercó lentamente, y ella le correspondió, cuando quedaban pocos centímetros entre ellos ya se sentía sus respiraciónes chocar entre ellas, era tranquilizador, mucho más que el alba misma, Cuando al final sus labios se encontraron se desconectaron del mundo que los rodeaba centrándose solo en la persona a su lado.

Narra Elizabeth

Cuando sentí los cálidos labios de Meliodas sobre los míos todo mi ser se estremeció, todas aquellas ocasiones en las que nos hemos besado habia sucedido lo mismo, con un solo roce de su mano, con solo su mirada o simplemente escucharlo decirme "Te amo", me hundía en un maravilloso mundo donde todo era perfecto que solo compartia con él.

Mi corazón latía cada vez más fuerte al sentir que aquel beso tomaba más de movimiento, primero movió sus labios de una manera lenta esperando que yo lo aceptará, cosa que hize sin pensarlo dos veces, luego el ritmo del beso aumentó deseando más de aquellos labios.

Sus labios y los míos peleaban para ganar una batalla predestinada, ninguno sediá ante el otro, pero aún después de esto, seguía siendo un beso calido.

Mis manos trepaban la espalda de Meliodas acariciándolo en el recorrido, subiendo y bajando esa era el trayecto, el hizo lo mismo, tenía su mano en mi espalda que subía con lentitud y se detuvo un momento donde deberían estar mis alas, que actualmente las tenía ocultas, luego de haber permanecido inmoviles por un rato volvio a moverslas subiendo hasta llegar a mi cabello suelto, y se puso a jugar con él.

El flequillo ajeno me picaba en la frente, pero aquella sensación antes de ser una molestia era muy agradable, fue cuando decidí dejar su espalda tranquila y empezar a molestar su cabello como él hacía con el mio, mis manos cumplieron con aquel deseó. Luego siento como el roce de su mano ya estaba en mi rostro, haciendo unos pequeños círculos con delicadeza en donde se encontraba mi mejilla, que debería estar roja por el momento.

Y mi mente se lleno de recuerdos, en todos aquellos Meliodas estaba presente, no podía contenerlos, cada escena pasaba lentamente y sin desearlo lágrimas cayeron de repente, y formaron un camino en mi rostro, sentí como Meliodas detuvo el beso al sentir la lágrima caer separándose de mi para observar me, queria saber que me había pasado, en sus ojos reflejaban total preocupación, y lo único que pude decir fue -Te amo- y luego le sonreí al sentir su mano otra vez en mi mejilla, que ahora limpiaba el rastro de las lágrimas que no se detenía mientras decía mi nombre con su voz anhelante

Recorde cuando fue que vi por primera vez al más poderoso demonio ante mi, tenia claro que debía ser él, aquella marca tan potente que resaltaba en su frente solo podía pertenecerle al primer hijo del rey demonio, pensé que mi vida había llegado a su fin, mientras la adrenalina pasaba por todo mi cuerpo, cada nervio esperaba una señal para reaccionar, no podía ganar, su potente poder me aterraba, me congelaba, siempre escuchaba los rumores de aquel vil demonio que eran devastadores, solo él de todos los demás demonios era capas de enfrentarse ante nuestro mejor guerrero: el Arcángel de la muerte Mael y no morir en el acto, hasta este arcángel salía herido de sus encuentros. Lo primero que sé me ocurrió fue huir pero era imposible porque él ya se había percatado de mi presencia, pero al segundo después quede desconcertada, No se lanzó a matarme cruelmente, Él simplemente me quedó observando inmutado, y no tardé en entender que había hecho un pre-juicio minutos antes, del Meliodas que se hablaba fuera acabado conmigo en menos de un segundo al ver que era del clan enemigo, pero no, el Meliodas ante mi, solo me clavo sus penetrantes ojos oscuros, analizando a saberse qué y luego de un minuto de un silencio de muerte saco su poder oscuro, aquella extraña masa negra formando unas alas igual de grandes a las mías que uso para desaparecer tan rápido que no pude reaccionar, cuando mis ojos lo buscaron desesperadamente ya había desaparecido por completo.

Antes de ese misterioso encuentro me oponía completamente a los pensamientos de mis compañeros de matar a cualquier demonio a la vista, algo dentro de mí me decía que nuestros "enemigos" no debían ser asesinados como si fueran basura, según los de mi clan, decían que eran monstruos sin corazón que sentían placer al sentir la sangre de aquellos que se le oponían, temía estar equivocada ante ellos, Pero luego de aquella escena tan rara, me quedó claro que los demonios no eran tan crueles como los pintaban, bueno tal vez algunos, pero no con él que me crucé y según lo que escuchaba era él peor de todos.

-¿Estas bien?-la voz de Meliodas me trajo de nuevo a la actualidad, en su voz se notaba su preocupación, me miraba fijamente, esperando una respuesta

Por favor, Cruel y Despiadado eran las palabra que caracterizaba a Meliodas en aquellos tiempos, pero quien podría creer que aquel que más temía mi antigua yo me estaba preguntando si estaba bien. Todo había cambiado desde que lo conocí, y puedo decir lo mismo de él, para mí después de nuestro encuentro fue el detonante para oponerme a mi clan, dejando de temerle al "enemigo", irónico porque ahora lo amo desesperadamente

-si-Logre decir, la garganta no me permitía decir más, luego abrace a Meliodas sorprendiendolo un poco, y de inmediato respondio rodiandome con sus brazos acogedores -Solo, recordé el pasado- añadí con un susurro

-No me iré a ninguna parte- sentí como me acunaba en sus brazos -Nunca más-agrego con voz dulce y tranquilizadora

Al fin, siempre estaremos juntos, después de tanto sufrimiento por culpa de nuestras Deidades que se opusieron ante nuestro romance

-Gracias- le dije, todavía unas pocas lágrimas salían de mis ojos sin mi permiso, y poco a poco empapaban la camisa de Meliodas, pero esto no nos importó a ninguno de los dos, cuando pensé que la nostalgia se iría dejándome en paz al final, se hizo presente con otro recuerdo

Sentía como mi sangre ardía, cuando escuché decir al Arcángel Ludociel que mataran a todos los demonios incluyendo a Meliodas sin importar que fue él quien nos había ayudado tanto contra su propio clan para el bien de stigma. Mis alas se abrieron bruscamente ante aquel pensamiento, debía llegar ante aquellos demonios que se acercaban al bosque de las hadas misteriosamente, mi intuición me decía que algo malo les pasaría, y antes que los demás me reclamarán del porque de mi acto, estaba en vuelo en dirección a aquellos que nos odiaban con obvias razones.

A lo lejos los vi, aquellos que nos juraban odio, habia varios tipos de demonios: Rojos, Grises, Albions, pero mi mirada se priorizó en dos mandamientos que resaltaban: Deriere la pureza y Monspiet el silencio, cuando me acerque diligentemente a ellos todos estaban en alerta y me observaban como un animal salvaje apunto de saltarle a su presa, después de unos minutos pude convencerlos que no iba a pelear solo estaba para hablar, luego del dialogo me enteré que stigma tenía rehenes a sus compañeros y que alguien preciado para aquellos estaba siendo retenido por stigma, les prometí que todos los rehenes que secretamente Ludociel tenía escondidos serían liberados después sanos y salvos, planeaba ir y hablar con él planeador de todo eso y convencerlo en cumplir con mi promesa, pero si se oponía tenía que poner cartas en el asunto.

Pero solamente quedé como una cómplice más, cuando minutos después Ludociel me felicita por haberlos "distraído"" activando sus poderes dados por la deidad suprema y asesina a todos los retenidos, dándole fin a la hermana de deriere.

-Deberiamos regresar- Su voz me trajo de nuevo de vuelta, luego que al final mi mente entendió lo que me dijo asentí ante su propuesta

Primero se levantó él, luego me extendió su mano a la cual acepté, me levanto con suavidad y al ver que ya estaba "dispuesta" a seguirle empezó el recorrido, su mano era la que me guiaba, y mis ojos solo observaban sus pies.

Tenía un lío en mi mente, me sentía feliz por estar al final con aquel que he amado por más de 3000 años pero no paraban de interrumpirla otros tipos de sentimientos como aquel dolor por todos aquellos que cayeron en batalla, todos esos recuerdos no me ayudaron, solo abrían otra herida que hasta pena estaba sanando, recordar a Deriere, a Monspiet, y a tantos que ya no estaban con nosotros, otra vez siento como mi garganta se recoge en un nudo, las lágrimas cesaron desde que me levanté, pero sentía como se acumulaban nuevamente, "no debo llorar, no debo llorar, no debo llorar" me dije a mi misma, y decidí al final alzar la mirada, sorprendiendome al darme cuenta que lo que observaba no era aquella taberna, el reflejo del los rayos de sol reposaban y se reflejaban en aquella agua cristalina, al entender que estaba en frente de una hermosa laguna, escuché por parte de quién me trajo aquí: Sorpresa

Aqui se termina este capítulo, espero que les encantará, depende de ustedes que siga la historia, espero su Apoyo, y si tuve un error ortográfico por favor díganme para corregir lo, y dejen me en los comentarios si quieren que la continúe, o si no. Puede quedar como capítulo único ustedes deciden.

Adiós besos

Att: Saku-Chiaki