Disclaimer: Los personajes principales de esta historia pertenecen a la autora original de la saga "Twilight": Stephenie Meyer, yo solo estoy jugando con ellos por diversión y amor a la escritura. Así que esta historia es completamente mía: Prohibida la copia total o parcial de esta historia sin mi autorización.

Capítulo 2: Casualidad

POV Emmett

Me reí en mis adentros por milésima vez mientras cazaba. Había salido con mi familia (Carlisle, Jasper, Bella y Alec) pero los perdí en algún punto de nuestro recorrido por las montañas. Yo tenía ganas de cazar algún oso y no había ninguno en varios kilómetros a la redonda, en teoría también fue mi culpa porque me desvié. Como sea, me llevó unos veinte minutos encontrar a mi platillo y drenarlo mientras recordaba la broma que le había jugado a Bella la semana pasada. Lo mejor de todo había sido la expresión de Bella en su rostro cuando notó que la había llevado algunos años atrás a la guarida actual de los Vulturi.

*Flashback

Lo admito, estaba aburrido sentado en el sillón viendo televisión, con los mismos frívolos programas -siempre igual- y en la casa cada pareja estaba haciendo lo suyo: Unos estaban cazando, otros como Esme y Carlisle estaban pasando juntos el día entre besos y caricias, Alice y Jasper seguramente estaban mostrándose cuanto se amaban rompiendo algunas cosas en su habitación. Milagrosamente, Edward se había despegado de Bella para ir a Francia y hacer un recado de Alice, no me sorprendería que le trajera un presente a mi hermana cuando regresara. Bella era la única que estaba tan sola como yo y no sabía si ella estaba aburrida pero yo tenía ganas de hacer una broma y desgraciadamente para ella, resultó ser mi blanco perfecto.

Empecé a imaginar la idea en mi mente y sentí como una sonrisa maligna se desplazaba por mi rostro en cuanto todo empezó a encajar como yo quería. Subí las escaleras rápida y silenciosamente, Bella estaba leyendo algún libro en la habitación que compartía con su esposo mientras escuchaba música por sus audífonos, toqué su hombro, me tomó un segundo pensar y concentrarme en el lugar exacto al que iríamos, en un parpadeo estábamos allí y Bella alcanzó a verme.

¿Emmett? ¿En dónde estamos? — Preguntó desorientada.

No lo sé. Voy a recorrer el lugar — Me encogí de hombros y salí corriendo para luego esconderme.

Bella caminó por los pasillos desolados del castillo que sería habitado por los Vulturi miles de años más tarde. La seguí sin que sintiera mi presencia. Ella gritaba mi nombre y maldecía, amenazando con matarme si le hacía alguna mala jugada. Me cubrí la boca para evitar que las risas salieran y empecé a hacer el sonido de varias personas y vampiros, acomodé unas insignias de los Vulturi a unos kilómetros de ella.

La mansión Vulturi ¿Por qué Emmett me traería aquí? — Bella susurró para ella misma.

Aparecí asustándola, de nuevo — Pretendía que fuéramos a la plaza de Volterra. Estaba aburrido — Respondí inocente.

¿En qué año estamos? — Preguntó y no quise mentirle, por eso me encogí de hombros aguantando las risas. Sin decir nada. La verdad era que no sabía -exactamente- el año en el que estábamos. Podrían haber sido siglos o milenios antes de que nosotros siquiera hubiéramos nacido.

De repente, algo hizo eco y pareció como si fuera la voz de Cayo hablando con los vampiros de la guardia. Todo lo que arreglé con anterioridad salió a flote cayendo sobre Bella, entonces parecía que la guardia la estaba atacando sin piedad y lo más gracioso fue que por un momento ella volvió a adquirir su torpeza humana y se hundió en un pozo bastante profundo lleno de viejos cadáveres y maloliente sangre humana. Ella soltó un grito aterrado. No lo soporté más y reí a todo pulmón mientras ella se quitaba los restos de ropa vieja y huesos maltrechos.

Eres un fastidio, Emmett, búscate novia o un pasatiempo que no sea hacerme bromas. Deja de reírte o los Vulturi en serio vendrán y nos harán trizas — Dijo enojada. Si hubiera sido humana estaría con la cara roja y con humo saliéndole por las orejas.

No podía con la risa pero hice mi mejor esfuerzo para contestarle — Tranquila hermanita, estaba aburrido y tú eras la única que estaba sola en casa. Por los Vulturi ni te preocupes, ellos no estarán aquí por lo menos en unos milenios más — La ayudé a levantarse y nos regresé al presente.

Tendrás que empezar a correr si no quieres quedarte sin extremidades — Dijo en cuanto estuvimos de nuevo en casa. Con el ceño fruncido y extremadamente molesta.

Y efectivamente tuve que correr más rápido que nunca por los bosques lejanos de Forks. Llegamos a Seattle donde logré perderla por unos minutos antes de que ella me encontrara de sorpresa y seguido, me quitara un brazo. El desmembramiento dolía como el demonio, pero era la única forma que teníamos para vengarnos por una broma, -al menos eso hacíamos mi hermana y yo- era eso o devolver la broma con nuestros dones y Bella no tenía mi astucia para planear bromas, dudaba que alguna vez pudiera sorprenderme. Pero la maldita tenía una fuerza de los mil demonios, me enorgullecía de ella cuando la víctima de esa fuerza no era yo.

*Fin del Flashback

Volví corriendo a casa obviando el hecho de que presentía que un vampiro estaba conmigo o siguiéndome y yo sabía que era Bella tratando de vengarse por los tres sustos que le di, de seguro Jasper le estaba ayudando a planear la próxima estrategia. A parte de eso, estaba muy feliz por algo, tenía un buen presentimiento, no sabía exactamente lo que iba a pasar. Quería creer que a veces tenía pequeños vistazos del futuro incierto, lejano o cercano, pero eran de menos de un segundo, por lo general era una nube gris y éste no era la excepción. Aunque ese no fuese mi don natural, tal vez me estaba volviendo paranoico — Ya me estoy pareciendo a Alice — Pensé irónico rodando mis ojos. Yo solo podía tener vistazos del pasado. El futuro era algo de lo que yo no tenía conocimiento.

En la sala de nuestro hogar en Forks, estaba toda la familia reunida a manera de conferencia. Eso era demasiado extraño aun para una familia de vampiros vegetarianos. Fruncí el ceño al ver la espalda de Carlisle explicándole a una rubia… Yo la conocía… Me escondí detrás de las escaleras y el muro que las separaba de la habitación. Nadie me vería pero eso no era excusa. Necesitaba aclarar mi mente porque aquella neófita era… Yo la había visto y la conocía, no quería lidiar con eso — ¡No! — Volví a fruncir el ceño, esta vez estaba irritado, quería matar algo; No, eso era poco, estaba furioso, iracundo — ¿Cómo carajo la habían encontrado? ¿Por qué ella estaba en nuestra casa? ¿Quién la había convertido y traído aquí? — Era humana la última vez que la vi y se suponía que no me la volvería a encontrar nunca más. Me juré a mí mismo no buscarla o evitarla si fuera el caso. No había forma de que la volviera a ver, a menos, no por voluntad propia.

Quería irme de ese lugar. Ya estaba pensando en coger mi pasaporte y dinero, de ninguna manera compartiría el mismo lugar que ella y tampoco iba a intercambiar una sola palabra en su presencia. Escuché la voz de Edward en mi mente — Es tarde, Esme sintió tu olor desde que pisaste el primer escalón del pórtico — Edward podía tanto leer mentes como comunicarse con otros a través de la suya. — ¡Puta mierda! — maldije mentalmente. Mi familia entera se había dado cuenta de que yo estaba en casa por mi olor. Edward había leído mi mente en cuanto crucé la puerta y estaba intercambiando sonrisas burlonas junto con Jasper por mi situación, mientras Alice soltaba pequeñas -y casi inaudibles- risitas para ella misma — Maldita sea mi suerte —.

— Emmett, cariño, te estábamos esperando — Esme, tan dulce como siempre me estaba saludando con un abrazo y un beso en la mejilla.

Al menos esa bienvenida aliviaba en algo lo que tendría que soportar minutos después. Miré a mis hermanos sonrientes, Edward y Jasper mofándose de mí sin que fuera muy obvio y el resto de ellos estaban tranquilos viéndose ajenos a mi situación de locura mental.

De pronto, mis ojos se fijaron en los de la muchacha alta y esbelta, de cabellos rubios ondulados y ojos rojos; su maldito cuerpo haría pecar hasta a un santo, ahora se veía más follable y apetecible que cuando la había conocido tiempo atrás. Edward y Jasper cambiaron sus expresiones poniéndose aparentemente serios en cuanto se dieron cuenta de mis libidinosos pensamientos.

Sal de mi mente, Edward. Es mejor que me ayudes a escapar de esta porquería o tendrás lustros de bromas pesadas para ti y Bella — pensé a lo que Edward se encogió de hombros y movió la cabeza de derecha a izquierda.

— ¡Olvídalo! — Escuché su respuesta en mi mente y luego incitó a Carlisle para presentarme ante ella.

— Joder, me las vas a pagar — Sentencié en mi mente. Solo le di una mirada rápida a la neófita sintiendo sus dones, maldije mentalmente por lo poderosos que eran, ella podría matar a cualquiera si se lo proponía.

Carlisle se acercó a mí y pasó su mano por mis hombros para que yo me acercara al semi círculo que se había formado en torno a la nueva inmortal. Sentí su mirada sobre mí… La situación fue probablemente una de las peores que había tenido que vivir, contando con que lo más obvio era que ella no recordara nada de su vida como humana o quizás estuviera fingiendo.

Luego de un par de segundos, me fue más que necesario mirarla y descarté completamente la posibilidad de que ella estuviera actuando: Aquella neófita con mirada tierna y asustada era completamente diferente a lo que yo había conocido alguna vez.

— Emmett, te presento a Rosalie. Ya te diste cuenta de que es una neófita, Bella la encontró en el bosque cuando terminamos la caza. Ella no recuerda nada de su pasado y pensamos que tú la podías ayudar — Abruptamente Rosalie interrumpió a Carlisle.

¡Lo sabía! — Me dije a mí mismo. Que gran causalidad que Bella se encontrara a mi verdugo del pasado. Una anécdota que no quería ni siquiera rememorar, ahora parecía que se mostraba en forma de una pesadilla en mi vida… Algo ilógico porque no podía dormir ni un segundo, no podía tener pesadillas, y por lo tanto — ¡Ella no podía estar allí atormentándome! —. No reviviría todo lo que me había costado tanto olvidar.

— Así es, tu… Mmmm… Familia me estaba diciendo que puedes regresar en el tiempo y reconocer los dones de cada vampiro y quería saber si podías ayudarme ¿Por favor? — Dijo mirándome con ojos de cachorro a medio morir y luego cambió su mirada por una asombrada, casi como si yo estuviera en un pedestal y ella me adorara de cualquier forma.

Había algo extraño. Ella tenía poder sobre el fuego y el hielo debido a la personalidad de su vida como humana. No obstante, la Rosalie que tenía frente a mí no era la chica que había conocido y lucía temerosa, dependiente, insegura, dulce y frágil, se había perdido la personalidad de la humana pero sus dones no, y eso último era lo que la ayudaría a recordar. De ninguna manera yo, Emmett Swan Cullen, iba a ayudar a esa perra que tenía en frente y me había humillado -o eso pensaba-.

Era hora de largarme a cualquier otro lugar. Miré a Carlisle y Esme con disculpa e hice la magüe de darme la vuelta para irme. No me había dado cuenta que todo estaba en silencio y había durado demasiado tiempo metido en mis pensamientos. Todos estaban atentos a cualquier movimiento que yo hiciera — Aléjate de mi mente, Edward ¿Quieres imágenes de los chicos que asediaban a mi hermana cuando era capitana del equipo de porristas en el instituto, antes de conocerte? — pensé y él me mostró los colmillos con un leve gruñido saliendo de su garganta. Tomó a Bella por la cintura y la acercó más a su cuerpo. — Siempre tan posesivo, cuñadito — volví a pensar y él siguió mirándome con furia.

De todas formas, ahora yo tenía a una sala repleta de vampiros con su mirada inquisitoria sobre mí, esperando a que hablara o hiciera algo para ayudar a la recién llegada perra neófita que yo conocía de tiempo atrás.

— Sí, claro… — Pasé mi mano por mi nuca — Me encantaría ayudarte a recordar, excepto que ahora tengo algunos pendientes, viajaré a recoger mis nuevos autos y resolver otros asuntos a los que no puedo dar más espera, me demoraré un buen tiempo en ello — Me excusé.

Los ojos de mis hermanos eran incrédulos por aquella mentira tan patética que había dicho y mis padres adoptivos tenían una ceja arqueada. Bella me miraba creyendo que era una broma, pero no lo era, dije lo que tenía que decir y lo haría de nuevo si me lo pidieran.

— Oh, lo siento, entonces veré otra forma de recordar mi vida — Dijo Rosalie avergonzada y desilusionada, tanto, que casi sentía pena por ella -casi-. Esa fue la palabra clave.

Ella dio un paso atrás y bajó la mirada un poco, sus ojos perdieron algo del brillo que tenían segundos atrás. Nunca imaginé ver a la inquebrantable y poderosa Rosalie Hale actuar de esa forma. Fue algo extraño porque siempre se mostró imponente y se hacía lo que ella ordenara sin importar nada. Ya daba igual, no me iba a retractar, no ayudaría a una persona que jugó conmigo y no iba a permitir que lo hiciera de nuevo. Sobre mi cadáver le daría una nueva oportunidad.

Me di la vuelta dando una sonrisa triste completamente fingida y no advertí que ella tocara mi brazo en un roce que no duró más de cinco segundos -electrizantemente sexi y cálido-, no pude evitar volver a ver sus ojos e intentar no derretirme ante ellos, sin contar las mariposas en mi estómago y los agradables mini choques en mi cerebro que yo había creído extintos. Los malditos buenos recuerdos se agolparon en mi mente haciéndome flaquear un poco. Me tensé para mantenerme en mi posición y recordé el final de lo que había sido nuestra relación. Ella tragó saliva y se alejó bajando la cabeza por un momento para luego volver a hablar.

— Al menos ¿podría pedirte que me dijeras cuales son mis dones como vampira? — Preguntó inocente.

Me odié. Todo el tiempo que pasé en la sala con mi familia y con ella. Pensaba en ir con los Vulturis para que me asesinaran y acabaran con mi suplicio. Me estaba volviendo loco internamente. Tomé una gran cantidad de aire, a pesar de que no lo necesitaba y lo expulsé silenciosamente. Heidi me miró con un signo de pregunta marcado en su rostro: La integrante más joven e inocente de nuestra familia me estaba preguntando por qué no ayudaba a una neófita abandonada. Heidi puso una mirada triste para que cediera. Yo quería tener el don de Esme y transportarme a China. Me volteé a ver a Rosalie. Ya bastante tenía con que me sintiera contra las cuerdas como para que Heidi usara ese puchero que hacía que todos cayeran rendidos a sus pies. Estaba completamente frustrado, pero no podía dejar que nadie más lo notara, aparte de Edward y Jasper -quizás Alice-.

— Recuerda cómo te sentiste cuando estabas sola en el bosque y concéntrate en ello, cuando te sientas preparada, soplas a la figurilla de plástico que tengo en mi mano.

Ella cerró los ojos e hizo lo que le dije, el objeto se congeló frente a todos los que estábamos en la sala. Era fácil deducir puesto que cuando ella era humana tenía un corazón congelado, una mujer con una vida frívola, sin sentimientos y sin compasión. Pero no se lo dije, lo mantuve para mí mismo. Tal vez, ella lo descubriría más adelante.

— ¿Yo…? ¿Esto es…? ¿Hielo? — Preguntó incrédula, tocando la figurita y la maldita corriente que nos había inundado anteriormente volvió cuando ella rozó sus dedos inadvertidamente con los míos para tomar el objeto en sus manos. Esos sentimientos innecesarios me iban a llevar a la demencia si todo esto continuaba así.

— Sí, como neófita solo saldrá de tu boca pero cuando seas una vampira permanente se expandirá por el resto de tu cuerpo, como a tus manos o incluso podrás congelar con tu vista si lo deseas. Ahora… — Tomé un papel que había en la mesa — Piensa en algo que te haga enojar hasta perder la razón y toca esto — Le mostré el objeto.

Ella tocó el papel con la punta de su tembloroso dedo índice y el fuego empezó a consumir el papel hasta hacerlo cenizas. Todos se mostraron sorprendidos y tenían la boca abierta, no tendrían por qué estarlo si hubieran visto que de humana tenía un humor de los mil demonios cuando no le salía lo que había planeado y en general con todo el mundo se comportaba así.

Aclaré mi garganta — A medida que madures como vampira tus dones saldrán naturalmente pero, mientras tanto, tendrás que aprender a controlarlos en distintas situaciones. Fuego y Hielo, esos son tus dones disfrútalos, yo disfrutaré de mi viaje. Adiós — Me despedí rápidamente con la mano.

— ¡Emmett! — Gritó Alice — Tienes que ayudarla a recordar su pasado.

— Tengo que prepararme para tomar un avión. Volveré a verlos en algunos meses y estaré llamando para que no se preocupen.

Me dirigí primero a Esme porque era como mi figura materna desde que me volví inmortal y ella me cuidaba como a su hijo biológico. Después de mi excusa, tanto ella como Alice y Heidi tenían la mirada triste y suplicante. Jasper y Edward se mantenían en su posición de hacer como si no supieran nada -aunque lo sabían todo-. Carlisle estaba confundido tanto o más que Alec. En cambio, Bella me quería degollar en el segundo en el que posé mis ojos en los suyos.

Me di la vuelta y subí a mi habitación para hacer las llamadas correspondientes y evitar la mirada de Bella que se clavaba como cuchillos en mi inerte corazón. Sentí los pasos de Bella acercándose a mí, luego su mano se posó en mi hombro para voltearme y mirarme a los ojos, ya no estaban furiosos pero no me confiaba del todo, ella haría sus pucheros y caritas de perrito o usaría amenazas para engatusarme. Yo todavía no sabía cómo hacía eso siendo que yo tenía el doble de su altura, ella con suerte me llegaba al pecho, pero me manipulaba con su dedo meñique -No esta vez-.

— Emm, creí que la ayudarías o al menos la entenderías. Ella está en una situación parecida a la que nosotros vivimos. En ese entonces, solo recordábamos nuestros nombres y que éramos hermanos, si no fuera por tu don no sabríamos que nuestros padres murieron en nuestro propio departamento, cuando se incendió en llamas y lo único que nos salvó a nosotros dos fue mi escudo físico, después nos quedamos con los Cullen… ¿Por qué con ella es diferente? — Preguntó suavemente.

— La ayudé — Respondí sin que se notara que estaba empezando a irritarme — Le dije cuáles eran sus dones. Me tengo que ir — Y con eso, cerré la maleta de un golpe con todos los fajos de billetes y un par de lentes oscuros para el viaje. Casi que corrí a la puerta para que mi hermana no tuviera otra opción que dejarme ir.

— ¿Por qué con ella eres diferente? Repitió su pregunta... ¿La conoces?... ¿Es "Ella"?... Sentí la duda en su voz y me quedé estático en el marco de la puerta sin darle la cara — Cuando encontramos a Alec no hubo problema, te hiciste amigo de él muy fácil y ni qué decir de Alice, pasaste casi cincuenta años tratando de descifrar su pasado hasta que ella te rogó que te dieras por vencido — Razonó más para sí misma que para mí.

No me apresuré lo suficiente al salir porque Bella ya tenía todo un interrogatorio listo para mí y, lo admito, me estaba perturbando en algo revivir esos recuerdos. Suspiré sonoramente y le di la cara a mi hermana que me miraba en esa forma que lo hacía cuando yo tenía un tema privado que no quería compartir, nadie mejor que mi hermanita menor para descubrir lo que me pasaba, nadie mejor para entenderme.

Me puse una mano en la cabeza. Quería confiar, quería contarle sobre todo el asunto privado que mi hermana conocía a medias: De la única muchacha que me había atraído completamente, pero la ironía e inocencia junto con mi mala suerte hicieron que Bella se apegara a la innombrable en muy poco tiempo sin saber quién era y lo que representaba en mi vida y… Tal vez la neófita que estaba en la sala no fuera la que yo conocí… Tal vez debería darle una oportunidad, no obstante temía que ella recordara la persona que había sido y lo que sucedió, que todo volviera a ser como antes y yo no quería estar ahí para sufrir de nuevo… Preferí huir como el sujeto a quien habían lastimado, como el cobarde que era.

— No es "Ella"… Es su situación… Todo lo que tu dijiste es cierto y me duele recordar la forma en la que encontramos a nuestros padres — No quería mentirle, al menos lo último no era mentira. Más, si ella seguía hablando se iba a dar cuenta de todo y yo no estaba preparado para hablar de ello. Bajé la cabeza y continué — Viajaré a los momentos en los que éramos felices como humanos y cuando vuelva al presente permanentemente, me quedaré en nuestra casa en España, tal vez. Estaré yendo y viniendo a diferentes tiempos y lugares, quiero aclarar algunas ideas... Te llamaré — Terminé dejando un beso en su frente, despidiéndome.

— Déjame ayudarte — Tomó mi mano y me miró a los ojos. Mi hermana estaría llorando si fuera humana — Puedo viajar contigo, ayudarte y aclarar mis propios pensamientos, porque aunque no lo creas, yo también sentí algo parecido al dolor cuando encontré a Rosalie. No estás solo hermano — Apretó mi mano entre las suyas para mostrar su punto.

— Lo siento, quiero ir solo esta vez.

Me despedí con esas últimas palabras. No le di tiempo para percatarse de que había dejado su mano y tomado mi maleta de nuevo. Me moví rápido hasta salir de la casa y correr por el bosque donde se disiparía mi olor rápidamente y no podrían hallarme. — ¡No mires atrás! — Me decía como un mantra sin perder la concentración. Si volvía a ver la casa o el camino que estaba dejando, daría vuelta atrás. Eso era lo último que podía hacer.

No soportaba ver a Bella sufriendo y en parte, las disculpas que le había pedido antes de irme era por el dolor que yo sabía estaba sintiendo, de alguna manera por mi culpa. De seguro, Edward me estaría matando si supiera en donde estaba y el dolor que estaba produciendo a su esposa, solo por mi egoísmo, yo mismo me quería matar. De igual forma, era imposible de saber mi ubicación porque Alice no podría ver mi futuro, yo no había tomado una decisión del lugar al que iría y una vez estuviera allá, me transportaría al pasado. Ella no podría verme, al menos por un tiempo.

Lunes de actualización: Espero que les haya gustado mucho el capítulo. Quería mostrarles la visión de Emmett sobre todo esto y, sé que tal vez están pensando: "Emmett no es así de serio". Y, sí, lo sé. Este fic es todo un reto porque sinceramente no soy de las que le sale la comedia muy fácil, pero estoy intentando lo mejor que puedo.

Ahora díganme sus hipótesis ¿Qué creen que pudo haber pasado para que Emmett se porte así?

Nos leemos dentro de ocho días, Saludos desde Colombia.