Capítulo 4: Todo lo que puedas comer

POV Emmett

A regañadientes, volví junto con Edward a mi hogar en Forks. Intenté demorarme lo más posible mientras corríamos, no quería ver a esa odiosa mujer de nuevo y el único que lo sabía era Edward. Afortunadamente, mi cuñado conocía cada horrible momento que me había hecho pasar Rosalie "bitch" Hale y por ello, me apoyaba en cada una de las decisiones que yo tomaba.

Mientras corría desde Chicago y de regreso a Texas, para así encontrarnos con Esme, pensaba en la ironía de que Edward fue mi némesis en la época en que fue el novio de mi hermana. Lo odié pensando que él era el nuevo chico popular que quería herir a mi hermanita. Siempre he sido muy sobreprotector con Bella y casi le hacía la vida miserable a mi cuñado. Luego la ayudó cuando tuvo un accidente automovilístico, la ayudó en su recuperación y de ahí en adelante, quedaron muy claras las intenciones que él tenía con Bella y con mi familia. Desde allí nos convertimos en amigos, más tarde en cuñados muy cercanos, sin secretos…

Rodé los ojos para mí: Ya estaba divagando mucho para mi propia salud mental. Me molestaba enfrascarme en mis pensamientos y salirme del objetivo, al mismo tiempo que me sentía más ligero cuando lo hacía; porque, por un momento olvidaba toda la furia, odio y rencor que sentía. Yo no era un ser violento, mucho menos rencoroso. Más bien era del tipo bromista y relajado. Sin embargo con Rosalie, todo se me salía de las manos y no podía ni siquiera sonreír porque me tensaba de inmediato.

Se me hacía muy difícil olvidar todo lo que me había hecho pasar y todo el daño que me había provocado. Sentía que ella debía pagar por lo que ella había hecho conmigo. Que experimentara aquel dolor en el pecho, que su corazón se hiciera trizas cual cristal al caer una muy alta superficie. Ella había hecho eso conmigo. Había alentado cada una de mis esperanzas, para luego dejarme caer sin más… Rompí códigos de lealtad solo por ella… Y ella me clavó un puñal por la espalda haciendo que olvidara la idea del amor. Juré no volverme a enamorar de nadie.

— Es mejor que te calmes. Esme va a sospechar que las cosas no están bien contigo. Va a ser un problema — Comentó Edward, corriendo a mi lado.

— Lo sé. Lo sé. Es difícil contenerme. Además ya di una terrible primera impresión cuando ella llegó a la casa — Me quedé en silencio — Apuesto a que todos en casa ya tienen sus sospechas. Lo que me preocupa realmente es lo que voy a hacer cuando vea a esa mujer de nuevo — Mi cuñado disminuyó un poco su paso y levantó una ceja en mi dirección — Quiero decir, ella revive los sentimientos que me pasé años en ocultar y no quiero que cambie nada en la cómoda vida que tengo ahora. A pesar de todo, soy feliz conviviendo con mi hermana y con ustedes, con nuestra dieta vegetariana y fingiendo ser parte de una familia humana.

Edward asintió y no dijo más por el momento. Sabía que él estaba de acuerdo conmigo y que, al igual que yo, pensaba que en algún momento yo me desestabilizaría y dejaría en claro todo lo que había pasado. Lo que yo esperaba era que eso nunca pasara o al menos que me diera tiempo para trazar un segundo plan. Todo me tenía la cabeza vuelta un ocho — ¿Qué haría cuando la viera por segunda vez? — No tenía ni la menor idea, pero actuar como si nada hubiera sucedido, no era una opción. Mi cuerpo no lo lograría.

Esme llegó en cuanto Edward la llamó para avisarle que estábamos en casa de Jasper en Texas. Ella estaba feliz y en el corto tiempo que pasamos antes de transportarnos a Forks, no dejó de hablar de la hermosa personalidad de Rosalie y lo magnifico que sería tenerla en casa. Que sería como tener una invitada, una nueva hija para ella… Blah Blah Blah… Me tenía harto, pero no lo pude demostrar.

Actué como un hipócrita aceptando todo lo que ella decía y afirmando que todo lo que ella creía acerca de la neófita recién llegada, era malditamente perfecto. Para ese instante no tenía valor de verme en un puto espejo, sería el mayor mentiroso y traidor. Lo único bueno de esa charla con Esme, fue que me convencí a mí mismo de que haría todo lo posible por soportarla, no obstante la mantendría a esa perra lejos de mí y la ignoraría las veces que fueran necesarias hacerlo.

— Llegamos de vuelta a casa — Celebró Esme en cuanto estuvimos en Forks.

La familia completa no tardó en aparecer. Carlisle estuvo en un segundo al lado de su esposa, besándola como si no se hubieran visto en siglos. Pudieron ser solo minutos y ellos se seguían amando como si se hubieran conocido ese mismo día.

Aparté mi vista de esa escena y más bien me percaté de que Bella estaba llegando para saludarme… Mi hermanita. Ella sabía que yo había pasado por alguna clase de "trauma emocional", pero no se hacía ni una pequeña idea de lo que eso representaba para mí y tampoco sabía con certeza lo que había sucedido. La abracé cuando estuvo lo suficientemente cerca de mí. Por lo que había escuchado en las llamadas que tenía con Edward, Bella se había encariñado demasiado con Rosalie, habían formado un vínculo de amistad y no sabía que tan grande era. Con mi mala suerte, podía ser un vínculo tan grande como el que tenía con Alice, se sentían prácticamente hermanas biológicas. Yo no sabía nada con respecto al tema con Rosalie, pero no quería ver sufrir a mi hermana por mi culpa. Tenía que esperar el momento para decirle, cuando tuviera la cabeza fría.

— Hey, Emm. Los dones de Rose son sorprendentes. Hemos estado practicando todos estos días y gracias a ello se ha aumentado mi capacidad para manejar la telequinesis y los escudos — Comentó Bella con una enorme sonrisa y ojos brillantes, como una niña pequeña. Sonreí algo nostálgico, lleno de culpa por no poderle decir la verdad.

— Los puedo sentir. Son bastante más fuertes que antes de que me fuera. Estoy feliz por ti — Respondí ocultando todas mis emociones y pensamientos.

Y allí apareció la mujer que me revolvía la cabeza. Usaba tacones con brillos y de por lo menos quince centímetros de alto, jeans oscuros y ajustados marcando sus largas piernas y acentuando su trasero, una blusa violeta pegada al cuerpo mostrando discretamente su vientre plano y sus bien formados pechos. Llevaba el cabello recogido con unos cuantos mechones sueltos. Me odié porque solo pensaba en lo hermosos que se veían esos rizos enmarcando su bello rostro de ángel como cascadas de oro.

Detrás de ella venían Jasper y Alice con algo de tierra en la cara. Ahora que me percataba tanto Rosalie, como Bella, Jasper y Alice estaban llenos de tierra hasta los ojos. Solo había una explicación: Estarían practicando en el jardín de Esme antes de que llegáramos.

Me quedé embobado mirando a Rosalie hasta que gracias al cielo Edward irrumpió en mi mente con un fuerte grito y me despertó. Ella no me miraba directamente. Solo veía la interacción que había empezado a formarse entre Edward y mi hermana, se mantenían abrazados después de haberse saludado con un beso.

Al menos eso alcancé a ver, la maldita presencia de Rosalie me tenía con la atención desviada y no me podía concentrar ni siquiera en formular una palabra. Estaba realmente enfurecido conmigo mismo por el hecho de que a mi corazón parecía no importarle una mierda lo mucho que ella me había humillado. Yo la seguía viendo como un ángel o alguna mierda de esas.

— ¿Ya cazaron? Podemos celebrar su llegada con un juego — Heidi apareció en la sala danzando alegremente y Alec detrás de ella.

Todos, absolutamente todos en la familia sabían que yo no me podía resistir a un buen juego de caza y además mi cuerpo me estaba pidiendo que recargara energías. Sentí como una sonrisa se instaló en mi rostro. Carlisle y Esme aparecieron sonriendo por la idea de Heidi. Prácticamente todos nos empezamos a preparar para salir por la puerta trasera, los juegos de Heidi y Alice siempre se basaban en explorar nuevos territorios así que todos nos fuimos a la cocina, para después encontrarnos con la puerta trasera.

¡ALERTA! — Gritó Edward en mi cabeza.

Paré mi marcha y me recosté disimuladamente contra la pared que estaba más cercana a mí, para que nadie notara que me pasaba algo. Miré a Edward con incógnito para que me explicara. Sin ninguna palabra, él fijó su mirada en todas las mujeres de la casa: más precisamente en Bella, Alice y Rosalie saltando alegres y emocionadas. Alcé una ceja y lo entendí todo: Iba a ser otra caza en grupo o por parejas. Ninguna de esas opciones me gustaba — ¿Qué putas podía hacer? — Nada, solo me quedaba improvisar algo, no importaba que me creyeran o no, la maldita idea era que no me obligaran a salir con ellos.

Bajé la cabeza — ¿Saben algo? Recordé que al llegar tenía que hacer un par de pendientes y los deberes del instituto al que nos inscribimos — Todos se quedaron mirándome como si hubiera perdido la cabeza y soltaron una estruendosa carcajada.

— Eso estuvo bueno, Emmett, pero pudiste inventar una mejor excusa para no patearte el trasero en esta cacería — Alec palmeó mi hombro sin dejar de reír.

Yo atiné a alzar la voz junto con mi cabeza para que me creyeran — Es verdad. Además, no tengo mucho apetito. Edward y yo cazamos antes de venir — Terminé mirándolo y él asintió con una mueca que no entendí… Pero al final me apoyó y eso era lo que importaba.

— Será cacería por parejas. Será divertido ¿Seguro no quieres venir? — Preguntó Heidi.

— Lo siento, estoy ocupado.

— Hemos cursado el instituto muchas veces, no importa si nos graduamos o no. Al final, siempre nos graduamos — Comentó Alice, jalándome un brazo con fuerza.

— Y Heidi te preguntó si querías venir, no si podías venir — Se acercó Bella sonriendo — Nos vamos a divertir con grandes osos pardos y estoy segura de que no podrás ganarnos a Edward y a mí de nuevo — Mi hermana miró a Rosalie — Sin ofender, pero Emmett y tú no serán competencia para nosotros dos.

Rosalie le envió una mirada retadora con una sonrisa — No he participado en esos juegos, pero viste mis dones, sabes lo que puedo hacer, así que sabes que te puedo ganar.

Todos se empezaron a reír y caminaron hasta la puerta dando por hecho que yo iría con ellos y que Rosalie sería mi pareja — Pareja de Rosalie y una mierda. Yo no iba a participar en ese puto juego y menos con ella. Ni en un millón de años —. Di unos lentos y pequeños pasos con ellos, de los cuales Esme fue la primera que se percató y me preguntó con la mirada lo que me sucedía.

— Vayan sin mí, en serio. Les aseguro que será más divertido — Les dije a todos en general y me aseguré de que les llegara el mensaje. Antes de que alguien pudiera decir algo, yo salí corriendo como un cobarde.

Esa fue la primera vez que tuve que desviar una actividad en familia solo porque Rosalie iba a estar presente. Luego, para mi desgracia, vinieron más eventos que yo disfrutaba hacer como un demonio y los rechazaba desvergonzadamente porque siempre me tocaba ser pareja de esa perra desalmada. A veces Edward me ayudaba en mis excusas, pero no le podía pedir mucho, sería injusto sabiendo la posición en la que se encontraba.

A la quinta actividad que me invitaban, Bella habló conmigo porque sospechaba que me ocurría algo malo y como siempre, lo negué diciendo que estaba distraído o que no me encontraba bien.

Realizaba viajes estúpidos para visitar amigos que teníamos por todo el mundo, con la excusa de que algo malo me sucedía y tal vez alguno de ellos podía saber la cura. Por esa razón, mis viajes se centraban en Latinoamérica más que todo en Brasil y Perú. Estuve solo en muchos de ellos, pensando en la manera en la que le diría a mi hermana que su "nueva mejor amiga", se había comportado como la peor perra conmigo durante su vida humana.

— No debería afectarte tanto — Comentó Nahuel pensativo.

Me encontraba en Suramérica por el momento. Mi familia celebraba su cincuentaidosavo -o algo así, perdí la cuenta en cincuenta- festival buffet de todo lo que puedas comer y aprovechaba que todos en el pueblo parecían estar de vacaciones para usar eso como excusa y viajar. Era una de mis festividades favoritas desde que me había unido a la familia: Dos meses completos viajando por todo el mundo y cazando todo tipo de animales, jugando, haciendo bromas, riendo, sin preocupación alguna… Todo era perfecto… Era una lástima que me lo tuviera que perder ese año. Iba a ser el primer año que Rosalie participara en ello, por lo tanto tendríamos que mantenerla vigilada con respecto a los humanos y… No solo era eso. Yo no quería ir porque entonces no iba a poder evitarla con tanta diplomacia como lo hacía en casa, iba a tener que ignorarla y eso sería más público y sospechoso.

Entonces decidí mejor ir a Brasil con unos amigos. No iba a ser tan divertido, pero con ellos también tenía bastante afinidad y me llevaba bien con el líder. Nahuel -el hermano gemelo de Carlisle-, con el que también compartía los dones: podía reanimar, curar, matar, absorber, canalizar y conservar cualquier clase de forma de vida. Pero solo utilizaba la curación física y canalizaba la energía de las personas, al igual que Carlisle. Era el vampiro más pacifista que había conocido en todos mis años de existencia, incluso en contadas ocasiones Carlisle tenía sus arranques de ira… A Nahuel parecía llegarle la paz hasta en el momento más extremo.

Había pensado en hablarle a Jasper de todo esto, pero él tenía una relación estrecha con Bella. Ya no podía involucrar a más personas para hacerles daño.

— ¿Por qué no debería? — Le respondí — Esa mujer me humilló cuando fue humana y ahora se apareció en mi casa como una neófita con la mente en blanco, poniendo mi mundo de cabeza. Ya me había costado olvidarla como para que me pase esto — Me recosté en el espaldar de la silla, frustrado.

— No sé, pienso que si ya la olvidaste, no deberías darte tanta importancia lo que haga o deje de hacer — Se encogió de hombros.

— Ese no es el problema ¿Mencioné que se volvió la mejor amiga de mi hermana? ¿Y si un día se despierta recordando todo y quiera seguir con su plan de hacerme la vida una mierda?

Soltó una carcajada — Vamos, Emmett, no puedes estar hablando en serio. La respuesta de todo esto la tienes ante tus ojos. No puedes seguir ocultándole la verdad a tu familia, ni hacerle más desplantes a Rosalie ¿La sigues amando? — Arqueó una ceja.

— ¡¿Qué pregunta?! ¡Por supuesto que no! ¡¿Cómo puedes pensar algo así?!

Sentí mis manos tensas, los reposabrazos de la silla en la que me encontraba sentado estaban destruidos. Nahuel estaba malditamente calmado e instantáneamente levantó una ceja en mi dirección, junto con una sonrisa de suficiencia. Habíamos cazado hace algún tiempo y él había almacenado algo de sangre en un vaso; así que levantó el vaso en mi dirección, como gesto de prepotencia… O en palabras de Jasper "Yo tengo razón y tú no". Mi cabeza enloqueció y sentí como mi corazón inerte palpitó dos veces ante la sola idea de que Rosalie pudiera ser mi acompañante por el resto de mi existencia, la que tanto había esperado.

— ¡NO, NO, NO, ME VOLVÍ UN MALDITO LOCO! — Grité.

— No estás loco, lo sé… Digamos que estás enamorado de, la que crees, tu enemiga — Se burló.

Faltaba una semana para que mi familia regresara a Forks y por consiguiente, yo también. Mis vacaciones pasaron en compañía de Nahuel y su familia, unos me trataban mejor que otros. Quiero decir, mi encanto bromista no era compartido por todos los del grupo y algunas de mis bromas molestaban a Zafrina, pero eso no era algo importante porque ella me ignoraba la mayoría del tiempo. Lo peor era que la nueva y más joven integrante del clan: Kachiri siempre se encontraba detrás de mí, fastidiándome con sus presuntos e indiscretos coqueteos.

Hace años ella se empezó a interesar en mí. Lo admito, puede que lo que sea que ella esté pensando que puede pasar entre nosotros, sea culpa mía porque yo le di algunas esperanzas cuando coqueteé con ella solo por diversión. Cuando me harté, fui sincero y le dije que no estaba interesado en una relación sentimental fuera de los parámetros de la amistad con ella. Después mi familia y yo nos mudamos a Forks y ella no se volvió a pronunciar, entonces pensé que ya se había olvidado todo e incluso se me pasó por la mente que ella ya se había enamorado de otro… Obviamente me equivoqué.

— ¿Te vas, Emmett? — Preguntó la vampira haciendo un puchero, recostada contra el marco de la puerta mientras yo terminaba de hacer mi maleta.

— Sí, mi familia llegará en unos días a Forks y quiero recibir a mi hermana con una sorpresa en su auto — Ni siquiera la miré, aunque mi tono de voz fue bastante tajante.

Me sentía mal por ella. Kachiri no tenía la culpa de sus sentimientos hacia mí y no era solo eso: Escapar y casi sentir fastidio de la amiga de uno de mis mejores amigos, era algo terrible.

— Es una pena. Nahuel se fue a buscar a Zafrina por la selva del oeste y Senna lo acompañó, parece que están bastante alejados de aquí y pensé en buscar una actividad juntos — Se me acercó y sonrió coqueta — ¿Te sigue gustando cazar osos? — Delineó un musculo de mi brazo.

— Si, aun lo hago — Me estremecí — Pero estamos muy lejos y no tengo tiempo para eso — Cerré la cremallera de la maleta y la puse en el suelo junto con otra que había traído.

Creí escuchar algo y pensé que era Nahuel, tal vez había vuelto con Senna y Zafrina a su lado; aunque admito que era algo divertido hacer que Zafrina se enojara conmigo por cualquiera que fuera la razón.

En fin, salí de la casa y de inmediato sentí los cortos brazos de Bella rodeando mi cuerpo y a su vez pude oír sus carcajadas junto a las de mi familia — Esto era una locura. Sin duda ya estaba alucinando ¿Mi familia? ¿Aquí? ¿En Brasil? — Pronto sentí el aroma de mi hermana, acompañado del aroma de Alice y Heidi: Las tres estaban rodeándome con sus bracitos, apenas me cubrían. Levanté la vista y me encontré con Carlisle, Jasper, Edward, Esme, Alec y Rosalie; la última estaba cerca de Esme, mirándome con pena pero sonriendo con alegría y timidez al mismo tiempo.

— ¡SORPRESA! — Gritaron Alice, Heidi y Bella a coro.

— ¡¿QUÉ?! ¡¿Cómo es que están aquí?! Pensé que los vería a todos en una semana, en Forks — Sonreí y les devolví a todas el abrazo. Después de todo, me alegraba ver a mi familia antes de tiempo, y estaba contando los días para que sucediera.

— No sería una verdadera celebración si no estuvieras tú. La familia decidió que esta semana estaríamos en Brasil y cazaríamos aquí, después regresaríamos todos juntos — Me explicó Carlisle mientras yo abrazaba a Esme para después terminar de saludar a mis hermanos.

— ¡Genial! Le estaba proponiendo a Emmett que saliéramos a buscar un poco de diversión por la selva.

No sabía de dónde carajo salió Kachiri, pero se pegó a mi brazo sin dejar de sonreír. Traté de quitármela sin ser grosero, pero ella no se desprendía y tuve que tenerla pegada a mi brazo por un buen tiempo y con ello, soportar las burlas de Alec, Jasper y Edward, sin mencionar las miradas silenciosas de Bella. Todos en la familia estaban al tanto de esa situación, nadie más que Bella sabía el gran fastidio que me producía estar cerca de Kachiri y mi hermana me cubría cuando ésta se pasaba de la raya. Sin embargo, no sabía qué le pasaba en aquella ocasión, porque solo se quedaba de pie, observando con gran atención lo que sucedía, sin hacer o decir nada.

— ¡Formemos equipos! Creo que deberíamos darle ventaja a Emmett. Sería buena idea que esté en un grupo con Rose y Kachiri — Propuso Alec.

— Un grupo de tres y el resto iría en parejas — Alice y Heidi saltaban y aplaudían felices ante la idea de Alec.

Sentí cómo los ojos casi se salen de mis cuencas. No me podía estar pasando. De todas las personas que había a mí alrededor — ¿Por qué formar un equipo con una psicópata que no entiende el significado de la palabra "No" y con otra que me había hecho la vida añicos y de la que posiblemente seguía enamorado? — Sin contar que ella no me recordaba y seguramente tampoco recordaba todo lo que me había hecho pasar cuando ella aún era humana.

Tragué saliva y tomé una excesiva cantidad de aire. Con gran dificultad pude dar un paso al frente, estaba listo para negarme, obviamente ese no era el plan de mi enamorada. Kachiri sujetó mi brazo aún más fuerte, otro poco y me lo arrancaba.

— Quedaste sin habla, hermanito. Te juro que con Rose en tu equipo no puedes perder — Dijo Bella.

— Al menos no tan fácilmente — La secundó Jasper.

— Está bien. Ya conocen las reglas. Así que empezamos a la cuenta de tres…

— Carlisle… — Interrumpí.

Él fingió no escucharme y empezó a contar. Para cuando lo noté, todos habían desaparecido excepto "mi equipo de caza". Rosalie seguía con esa tierna sonrisa que no había visto en mucho tiempo y que me negaba a ver. Giré mi cabeza molesto y vi a Kachiri. No sabía qué era peor. Murmuré un "Empecemos" y ellas se acercaron para planear nuestra estrategia. Por el rabillo del ojo noté que Kachiri le enviaba una mirada envenenada a Rosalie.

— Tú mandas, Emmy — Kachiri se acercó melosa.

— Ok, no soportaré esto. No me puedo concentrar en la caza si ustedes dos empiezan con sus arrumacos — Miré a Rosalie con una ceja arqueada.

— Tranquila, princesita — Se burló Kachiri.

— Al carajo con tu "Tranquila" y no me llames "princesita". Hice una apuesta y no la pienso perder. Así que ¿Cuál es el plan? — Me miró.

Esa era la imponente y mandona Rosalie Hale que yo conocía y de la que me había enamorado hace tiempo. Me regañé mentalmente por dejarme llevar por mis sentimientos, pero tampoco sabía qué pensar. Por un segundo, tan solo un segundo, me cuestioné si estaba actuando correctamente con ella, ya le había hecho muchos desplantes, la había ignorado en varias ocasiones y hasta le había dicho un par de veces que se alejara de mí, claro que eso último lo había hecho sin que la familia estuviera presente. Ahora no sabía qué hacer. Por lo pronto, estábamos en una celebración familiar.

Sonreí — Bien, supongo que mis hermanos estarán en lo alto de las montañas o algunos se habrán arriesgado a explorar los nuevos territorios. Por lo que yo he visto aquí, es mejor ir por el oeste. Allí encontraremos varios animales y ganaremos — Vi a Rosalie con decisión. Me acerqué para tomar su mano y guiarla por el camino. Sentí cómo Kachiri había tomado mi otra mano.

— Vamos — Dijo mi fastidiosa enamorada.

En todo el tiempo que estuvimos corriendo y cazando la mayoría de animales que encontrábamos, Kachiri se mantuvo a mi lado sin descuidar su tarea; pero para mí alivio -si a eso le podía llamar "alivio"- Rosalie también estuvo cerca y desviaba la atención de la primera, haciendo que ella no estuviera tan pegada a mí, ni me sofocara al punto de enloquecerme con su presencia.

Pasamos varios ríos y montañas, cazamos siete animales y guardamos evidencia que nos servía para el fin del juego. Nos cruzamos unas cuantas veces con nuestros compañeros de juego y tuvimos que pelear para ver quien cazaba un puma o algún oso, se alcanzó a colar un lobo. Pude ver a Rosalie en toda su belleza y esplendor, cazar a un jaguar, un oso e inmovilizar a dos tigres para que luego Kachiri los acabara y llevarse la victoria. Pero sin duda ver a Rosalie cazando era un espectáculo digno de presenciar.

Nos llenamos de tierra y lodo para cuando el juego finalizó. Llevamos la evidencia al punto de encuentro y… Perdimos por un puma… — ¿Quién diría que Carlisle y Esme nos ganarían? — Ellos eran muy pacíficos, les dolía acabar con cualquier forma de vida y nos ganaron en la caza. Al fin y al cabo, demostraron quiénes eran los que estaban al mando en la familia.

Todos reímos y gozamos. Nahuel volvió más tarde con Zafrina, pero ya no me fijé tanto en las bromas que le hacía a ella, para entonces sentí como había caído en los brazos de Rosalie sin proponérmelo… Nada… Ella simplemente había actuado como la mujer perfecta para mí, la que no le temía a nada y no se doblegaba ante nadie. Recordé tanto la plática que había tenido con Nahuel, y era cierto: Yo seguía estando enamorado de Rosalie.

Voy a perder la razón… O seguramente ya la perdí — Susurró la voz de mi cabeza.