Capítulo 7: New Feelings

POV Rosalie

Si, Emmett y yo seguimos patinando sobre el fino hielo y jugando con la nieve como si fuésemos niños de diez años, durante toda la tarde hasta que anocheció. Todo fue perfecto. Emmett me hacía olvidar de mis problemas muy fácilmente y con su simple presencia, yo experimentaba la plenitud completa, algo que ni miles de drogas o siquiera los dones de Jasper sobre mí, podían causar. — ¿Qué podía decir? — Emmett me hacía feliz: Ya fuera ayudándome para salir de mis crisis por ansiedad o simplemente sentándose a mi lado y contándome cualquier locura que se le pasaba por la cabeza.

Sin embargo, necesitaba avanzar en mi tarea por saber de mi pasado. No niego que las primeras semanas o inclusive el primer mes, estuve algo decaída y nada lograba levantarme el ánimo. A veces Bella o Emmett, inclusive los otros muchachos hablaban conmigo de otros temas, pero era un esfuerzo inútil. Me había recluido en mi habitación y no hacía más que mirar fijamente a la pared, recordando todo lo que había visto, con flashes de mi niñez que iban y venían sin que yo pudiese hacer algo. Mi cama y mi almohada fueron -en aquellos lejanos días- mis mejores consejeras porque tampoco hablaba con nadie sobre la relación que llevaba con mi "familia humana" después de la muerte de mi amada madre.

Por varios recuerdos de mi pasado, pude darme cuenta de que Carmen -la esposa de mi tío- tampoco era una "pera en dulce" y yo no estaba en sus más íntimos aprecios. Prácticamente Eleazar la sobornó para que me dejara quedarme en casa de ellos y así poder mantenerme controlada, hasta que yo cumpliera la mayoría de edad y ellos decidieran qué hacer conmigo. Aún tenía alguna que otra laguna mental acerca de ese tema; es decir, si los Hale Denali me odiaban tanto, no me querían con ellos y me hacían sufrir — ¿Qué ganaban llevándome a vivir con ellos? —. Mis primas tampoco me querían ver ni en pintura: Las trillizas siniestras me torturaron tanto como pudieron, no recordaba si en algún momento lo habían dejado de hacer, pero ya no había tiempo para preguntar sobre eso último y tampoco importaba. Ya daba por hecho que todos eran iguales.

— ¡Hey, Rose! — Escuché la voz de Emmett acercándose.

No me había dado cuenta de que hice que nevara sobre mí -de nuevo-, eso se me salía de control las veces que me encontraba en un estado tan taciturno que quería morirme en todo el sentido de la palabra. Y junto con eso, estaba sentada en la enorme roca donde me ponía a reflexionar o pensar en los "hubieras" del pasado que no recordaba al completo. Todo a mí alrededor era blanco y se veía frágil. Como si yo estuviera en una urna de hielo frágil. Se podía decir que yo también porque no había cazado en semanas por más que los Cullen me insistieran en que lo hiciera.

Me recompuse lo mejor que pude para ver a Emmett, quien estuvo frente a mí en medio segundo. Con la mirada me preguntó si podía sentarse. Yo solo pude alzar la mirada un poco, quitar el escudo de hielo que me estaba protegiendo y hacerme a un lado para darle espacio. La roca era tan alta que se podía ver un pequeño paisaje en frente, parecido a un acantilado.

— Un panorama digno de fotografiar — Comentó mirando alrededor y luego hizo que levantara mi vista para verlo — ¿Cómo estás? — Preguntó.

— Bien, supongo… Debería inscribirme en un curso de fotografía o recluirme en un hospital psiquiátrico — Intenté bromear con una mueca bastante triste, pero eso no ayudó a nadie: Por alguna razón, Emmett se tensó y yo no estaba de humor como para retratar mis penas para que los demás las vieran y tener a un grupo de psiquiátricos detrás de mí, no era la mejor opción. No quería la lástima de nadie.

— Deberías concentrarte en el arte, si te ayuda con tu depresión. Es decir, sé que somos inmortales y todo eso, sin contar que somos vampiros y tenemos habilidades extras para protegernos — Suspiró — ¿No crees que ya ha sido bastante tiempo alejada de todos? Tal vez te haría bien regresar y por lo menos practicar con tus dones, destrozando el jardín de Esme y tratando de asesinar a mis hermanos. Le darías otro pasatiempo a ella para rediseñar y a mi hermana para limpiar, incluso a mí cuando causes desastres.

Él sonrió por su broma: Esme no pondría problema con su jardín. Ella era feliz con las plantas, a pesar de que su don con la naturaleza no fuera nato, era sorprendente la conexión que ella tenía con las plantas y toda clase de vida existente. Y Bella había aumentado la fuerza en su telequinesis gracias a todas las catástrofes que limpió por mi culpa. De todas formas yo solté una ligera sonrisa porque me había causado algo de gracia, hasta que caí en mi realidad.

Negué lentamente con la cabeza — No lo creo. En tan solo un mes, casi hago que Jasper y Edward quieran clavar una estaca encendida en el pecho por mis emociones y pensamientos suicidas. Bella y Alice estaban detrás de mí con la intención de animarme y arreglar todos los daños que yo hacía en el jardín y la casa. Casi vuelvo loco a Carlisle con tantos exámenes que me tenía que hacer por mis repentinos desmayos. Y no olvidemos que congelé a Alec, Esme y Heidi cada vez que los vi. No es justo Emmett, es mejor que me quede alejada por un tiempo… Luego veré cuando voy de caza — Giré mi cabeza hacia otro lado, evitando su mirada.

— ¡Oh, vamos! No todo fue tu culpa. Edward y Jasper no estaban mal solo por tu estado de humor, ellos son un par de dramáticos sin importar la ocasión. Además ¿Olvidas todas las peleas que han tenido Heidi y Alec? Nos estaban volviendo locos a todos. Por eso, Carlisle y Esme decidieron internar a ese par de locos por dos meses en el instituto Inglés… Además ellos querían viajar — Rodé los ojos. Esa no era suficiente excusa y él sonrió — Bella y Alice adoran pasar el tiempo contigo, no importa si tienen que arreglar o destruir cosas contigo, Alice adora comprar y lo sabes.

Bufé y puse las manos sobre mi regazo mientras balanceaba mis piernas en el aire. Ya no solo se trataba del pasado que no recordaba y que me ponía mal, ahora la cuestión era que las personas que me habían brindado su ayuda cuando más la necesitaba estaban siendo infelices por mi culpa, más específicamente porque no sabía controlarme. Eso no me parecía nada justo.

Hasta ahora la mejor idea que se me había ocurrido, era irme y dejar que ellos vivieran sus vidas como lo habían hecho antes de encontrarme. Parecían estar felices y plenos, se merecían volver a estarlo. Además, ellos me dijeron que me ayudarían hasta que yo me sintiera fuerte y con la capacidad de valerme por mí misma. Bueno, quizá había llegado el momento.

— Rose, lo que viviste… Lo que vimos de tu niñez es muy duro. Ninguno de nosotros espera que andes por allí con una sonrisa de payaso recordándolo y por eso te estamos dando tu espacio. Aparte de, ya era hora de que la familia se diera unas vacaciones — Afirmó manteniendo su pulgar arriba y una gran sonrisa.

Me descoloqué por un momento, pero luego recordé la última reunión Cullen: Según Carlisle, la familia ya llevaba unida por muchos siglos y eso no era bueno en cierto punto: No siempre tenían las mismas ideas, las discusiones se hacían constantes y estaban tan hartos de la presencia del otro, que terminaban con hacer amenazas serias de asesinato. Por eso, cada cierto lapso de tiempo, la familia se separaba en parejas y viajaba a cualquier lugar del mundo para tomar un aire diferente y distraerse.

Parecía que para ese momento, yo fui el detonante clave o… Bueno, ellos dijeron que todas las peleas que se estaban desarrollando en mi presencia, eran la excusa perfecta para viajar y eso era algo positivo tanto para mí, como para ellos. Trataban de convencerme que la razón por la que hacían el viaje, no era por mí, sino para alejarse de la tensión y descansar un poco en pareja.

Alice había convencido a Jasper de viajar a Brasil. No era tan lujoso como a ella le gustaba, pero le hacía bien a Jasper: el lugar al que se dirigían estaba rodeado por playas, mucha selva tropical, fauna exótica y tenían conocidos cerca. Hace una semana, Alec y Heidi se habían ido para el instituto que ellos mismos habían elegido porque les ofrecían un programa de artes y estaban muy emocionados. Por otro lado, Carlisle y Esme querían volver a visitar Inglaterra y luego, prácticamente harían un "recorrido histórico" por la India. Bella había perdonado a Edward en menos tiempo del que pensé y empacaron maletas por su aniversario, su destino era secreto porque a Edward le gustaba darle sorpresas a su esposa y ésta -por más que las odiara- ya estaba acostumbrada a recibirlas.

— Pero… Tú… Te tuviste que quedar… Para cuidarme y que no hiciera nada malo — Dije titubeando a la par que bajaba la cabeza.

Él hizo un gesto despreocupado con la mano — Yo pude haberme ido hace meses, todavía lo puedo hacer y dejarte aquí — Se rascó la nuca — Lo que quiero decir es que, es muy aburrido viajar solo y más si eres un vampiro sin nada qué hacer, solo tendría la tentación de la sangre humana.

— Bueno — Solté aire por la boca — Al menos me alegra que todos cambien de ambiente. No era lo mejor que se estuvieran martirizando porque mi vida fue miserable y yo lo recordaba en cada momento.

— Si lo dices por Jasper o Edward, no importa. En primer lugar, Alice y Edward querían viajar y no es sorpresa que Bella y Jasper hagan lo que ellos les pidan, sin importar cuanto les desagrade la idea. Están tan enamorados, que darían su vida por el otro sin dudarlo ni un segundo. Todos en la familia comparten ese sentimiento. Eso lo hace divertido e intenso. Supongo — Contestó con cierto tono que no entendí.

Nos sumimos en el silencio críptico mientras observábamos con atención como dejaba de nevar sobre nosotros y el hielo se iba descongelando a nuestro alrededor. Cuando estaba charlando al lado de Emmett mi cuerpo sentía una calidez extraña y las mariposas seguían revoloteando tal cual el día en que lo conocí. Eso me hizo pensar en mi vida pasada y la que llevaba ahora.

Quizá pensaba que estaba enamorada de Emmett, porque nunca antes había experimentado todas las emociones que aparecían cuando él estaba cerca, pero yo no sabía nada del amor… No lo recordaba siquiera — ¿Alguna vez habría sentido algo por alguien? ¿Qué era el amor en realidad? ¿Había estado dispuesta a dar mi vida por alguien más? — No tenía respuesta a nada de eso. Sin embargo, si pensaba mejor en la última pregunta, no era tan descabellado afirmar que me enfrentaría a cualquiera que se atreviera a dañar a las personas que estaban conmigo… El extremo sería Emmett. Por él, pelearía con todas mis fuerzas, pero — ¿Daría mi existencia por él? — Sí. No. Tal vez. No lo sabía con certeza. Lo único que tenía claro era que lo quería demasiado como para siquiera pensar en perderlo.

Alcé mis manos lentamente cubriendo mi frente. Me estaba desviando con pensamientos, lo peor era que no sabía lo que pensaba Emmett sobre eso y lo tenía al lado. Mis expresiones faciales podrían delatarme y no dejaría que él descubriera lo que fuese que se me estuviera pasando por la mente, sobre todo cuando al principio Jasper y Edward notaron mis pensamientos libidinosos por él. Era una total vergüenza el solo hecho de reconocer que ellos lo sabían, no me quería ni imaginar que el propio Emmett se enterara.

— ¿Por qué el súbito silencio? Parece que hubieras visto un fantasma — Preguntó con tono de voz ligero y esbozando una hermosa sonrisa… Amaba sus sonrisas.

Me encogí de hombros y empecé a jugar con mis manos como si tuviera frío — ¿Podría hacerte una pregunta personal? — Curioseé tratando de no parecer nerviosa.

— ¿Por qué no? ¡Dispara!

— ¿Alguna vez tú?… ¿Amaste o te enamoraste de alguien? — Lo sentí tensarse y ahogó la respiración que obviamente no necesitaba. Me sentí mal. No era que lo quisiera poner contra la pared con asuntos personales que no me competían a mí. Seguramente había tenido una mala experiencia y no tenía por qué decírmelo. Yo no era quien en su vida para preguntarle ese tipo de cosas. Moví mi cabeza de un lado a otro haciendo que mi cabello también se sacudiera en el viento — Olvídalo, no me tienes que responder. Yo estaba siendo imprudente — Traté de arreglar.

Él tenía su cabeza gacha, apoyó sus codos contra sus rodillas y unió sus manos. Me golpeé mentalmente por hacerle ese tipo de preguntas y más aun sabiendo que él era el único Cullen que no tenía pareja; obviamente si se hubiera enamorado, tendría alguna compañera sentimental porque — ¿Quién podría rechazarlo? — Al menos yo no lo haría. De repente me sentí molesta. Una furia interna, que no sabía que conocía, empezó a bullir dentro de mí y no sabía si podía controlarla — ¿Con qué otra mujer había estado él y por qué? ¿Qué le gustó de ella? ¿Qué podría tener ella que yo no tuviera? ¿Por qué no se fijaría en mí? — Yo tenía todo lo que un hombre pudiera desear. Mi cuerpo era despampanante y mi rostro era parecido al de una Barbie. Yo era inteligente y prácticamente la mujer perfecta. No más palabras. Nosotros haríamos una pareja estupenda y perfecta. Seríamos la envidia de todos y llegaríamos lejos juntos.

Sonreí ante mis pensamientos: Una relación entre Emmett y yo sería lo ideal. Hasta que me despertó el sonido de su voz algo desanimada, respondiendo a mí pregunta.

— No es eso. Yo… Digamos que estuve muy cerca de amar a alguien… Creí conocerla y además, juraba con todo mí ser que ella me correspondía… Pero no fue así — Negó fuertemente con la cabeza — No sé si fue amor o un capricho, así que no sabría qué responderte… Deberías preguntarle a alguien más en la casa — Suspiró — Cuando vuelvan, claro.

Nos quedamos en silencio — ¿Quién había sido tan idiota como para no querer a Emmett? — Él era todo lo que una mujer pudiera pedir: Tenía un corazón hermoso y también se le agregaba su bien cuidada figura física, sin mencionar su increíble y divertida personalidad. De repente, sentimos que se nos acercó alguien y yo me puse delante de Emmett creyendo que se trataba de alguna amenaza. Él se veía como si estuviera en otro mundo y yo me sentí culpable por haber hecho que recordara aquello que lo perturbaba.

Edward llegó con una sonrisa en el rostro y dos maletas en cada mano. Yo bajé mis defensas y di un paso hacia atrás. Luego llegó Bella con más maletas y un sobre que le tendió a Emmett en la mano. Ella me miró sonriéndome, sonrisa que cambió completamente por una mueca de incognito cuando vio el estado taciturno y pensativo de su hermano mayor. Apostaba todo lo que tenía a que su siguiente mirada a su marido era para preguntarle lo que le sucedía a su hermano… Después de unos segundos, ella asintió con la cabeza entendiendo algo que solo ellos podrían explicarse.

— Bueno, nosotros vinimos a despedirnos — Bella se acercó a Emmett y le dio un tierno abrazo — No se olviden que pueden llamarnos cuando quieran y si nos necesitan, estaremos aquí en el menor tiempo posible — Se acercó para abrazarme.

— Tranquila, Bells. Edward solo tiene planeadas tres semanas en el misterioso lugar y luego hacen y viajan a donde tú quieras — Emmett sonrió con burla y eso solo hizo que Edward le pegara en la cabeza.

— Idiota, es mejor que no abras la boca más de la cuenta. Te aseguro que si Bella sabe más de lo necesario por culpa tuya, te haré pagar durante décadas — Contestó Edward con llamas en los ojos.

Bella se acercó para darle un abrazo y un beso en los labios a su marido.

— Vamos, amor, ya me enteraré de tus sorpresas — Tomó las maletas rápidamente y las metió en el auto de Edward. Se volvió a despedir de su hermano, dejando un beso en su mejilla y por último se acercó a mí — Yo sé que estarás bien con Emmett, él es como un niño: Recuerda alimentarlo cada dos días, no lo dejes jugar mucho con los osos. Cuida que no corra hacia otros estados robando identidades y asegúrate de que vaya al instituto — Lo miré sorprendida por eso último y Emmett rodó los ojos, pero tenía cierta mueca de aburrimiento. Bella corrió a enfrentar a su hermano y puso un dedo en su pecho — Fue tu idea seguir fingiendo que éramos estudiantes de preparatoria y como eres el único que no viaja, vas a cumplir con tus responsabilidades — Ordenó.

— Pero, ya perdí la cuenta de las veces que nos hemos graduado — La mirada de Bella se volvió severa y Emmett asintió soltando un bufido — Bien, lo haré con la condición de que Rosalie me acompañe.

— ¿YO? — Pregunté alarmada — No sé si pueda fingir con tantos humanos cerca. No he probado mi autocontrol todavía.

Según todos los Cullen, era especialmente difícil para una neófita contener su sed por la sangre y que además la sangre humana olía deliciosa, que sabía igual o mejor que la de animal -por lo menos eso habían dicho Carlisle, Emmett, Esme, Heidi, Edward y Jasper-. Yo ni siquiera sabía controlar mis dones por completo y jamás había estado cerca de un humano, no sabía si podría resistirme.

Abrumada por todo eso, di un paso hacia atrás y me choqué con la roca, casi me caigo al suelo de no ser por mis excelentes reflejos como vampiro.

— Ella tiene razón — Apuntó Edward — Pero en algún momento tendrá que aprender a convivir con ellos ¿Qué tal si ella te va a buscar en el auto cuando comiencen y terminen las clases? Así se irá acostumbrando al olor y ambos se mantendrán vigilados.

Emmett sonrió aceptando lo que proponía Edward. Para mí no era tan fácil, sin embargo lo iba a intentar.

— Apuesto veinte dólares a que no pasa de un día — Murmuro Emmett.

— Bien, yo le doy dos días — Le devolvió Edward convencido.

— Por, favor. Mírame, dudo mucho que resista tanto tiempo — Escuché el bajo susurro de Emmett.

Bella rodo los ojos, ignorándolos — Oh, Rosalie. Muchas gracias por quedarte a cuidar de mi hermano. Te repito, él es como un niño pequeño, espero que no te de muchos problemas.

Ambas caminamos un par de pasos lejos de los dos hombres que hablaban haciendo bromas. Creí que Bella quería apartarse de ellos para que no escucharan, pero no sabía por qué si su desarrollado sentido de la audición les impedía perderse de algo. Bella sonrió y pasó un brazo por mis hombros.

— Estarán bien… Estos días han sido especialmente difíciles para Emmett, está reviviendo un pasado que ha estado oculto por mucho tiempo y… Yo no debería decirlo — Se rascó el cuello — Tu lo puedes reiniciar, como una computadora. Jamás había visto a mi hermano tan feliz como lo está contigo.

Me puse rígida en mi puesto, pero una sonrisa brotó de los labios de ambas. Ella seguramente estaba feliz pensando que su hermano correspondía a mis locos sentimientos. Esa expresión que puso cuando lo dijo y cómo lo dijo, me aseguraba que solo querían que Emmett y yo estuviéramos solos… Por lo menos eso pensaba, porque no tenía otra forma de verlo. Un sentimiento así no podría ser solo de amistad — ¿O sí? — Tragué saliva y me mantuve lo más normal que pude, ya me estaba desviando por otros pensamientos que no tendrían cabida en ese preciso instante.

— Y te daré un pequeño consejito que tal vez necesites… Nunca apuestes con él. Siempre consigue hacer trampa de alguna manera — Me guiñó el ojo.

— Hey! No es mi culpa que ustedes siempre pierdan — Gritó su hermano desde el otro lado, corriendo hasta donde nos encontrábamos.

— ¡Sí, claro! — Edward sonrió con burla, para después tomar a Bella en sus brazos y meterla en el auto con extremada delicadeza como si tuviera miedo de romperla — ¡Los veo en tres semanas!

— ¡Cuida de mi hermanita! Si vuelve con un solo rasguño, te atormentaré por toda la eternidad — Aseguró Emmett antes de que se fueran.

Nos quedamos en la entrada viendo cómo el auto desaparecía en el horizonte. Ninguno de nosotros decía nada. Cada uno sumido en sus propios pensamientos. Por lo menos, mi cabeza era un caos: entre la pregunta que me había respondido Emmett con su aparente "capricho" y todos los Cullen fuera de la casa. Sin duda, la cercana convivencia con los humanos, me ayudaría en algo mi futura forma de vivir; sin embargo no sabía qué tan buena idea era quedarme a solas con Emmett.

Él había entrado en mi corazón muy rápido y no lo podía sacar de mi cabeza ni por un instante. A pesar de estar todo el tiempo afligida por la terrible vida que me habían dado de niña, Emmett siempre estaba en mis pensamientos. De alguna manera, me imaginaba que llegaba él en algún momento de mi vida y me salvaba… Siempre era lo mismo en mis pequeñas fantasías, soñándome en mi vida humana, quizá no hubiera cambiado el hecho de haber sido violada cuando niña, pero cuando fuera adolescente tal vez hubiera conocido a alguien especial y tierno como lo estaba siendo Emmett.

*Flashback

Mi apartamento, un lugar realmente mío. Agradecía al cielo haber trabajado y ahorrado lo suficiente para pagarlo y salir de la casa de terror en la que me mantenían cautiva mi familia postiza. Aunque no fue tan fácil. Eleazar solo aceptó que yo me fuera a vivir a mi apartamento con la condición de que trabajara en el negocio familiar cuando tuviera la edad. Para ese entonces, faltaban dos años y me parecía mejor tener un tiempo de libertad para mí misma antes de ser prisionera de por vida… O al menos hasta que él muriera y siendo sinceros, faltaba tiempo para eso.

Alguien tocó el timbre. Salí de mis pensamientos y recogí todos los papeles del trabajo que tenía sobre la mesa. Limpié todo lo mejor que pude. Sabía perfectamente quién estaba detrás de la puerta porque casi nadie iba a visitarme, a menos que yo lo supiera. Un hombre corpulento pero amigable entró saludándome, el mismo que era mi compañero en el curso y el mismo que me hacía perder el control. Debía tener mucho cuidado con él pues, era alguien dulce que me hacía flaquear. Lo mejor era no confiar en nadie, todo el mundo era tu enemigo.

Hola, Rosalie ¿Empezamos? — Preguntó él con la voz atractivamente gruesa.

¡Duh! Llevamos tarde diez minutos. Mueve tu culo al estudio y mejor que los bocetos que hiciste para presentar mañana hayan quedado bien, me pase toda la mañana recolectando la información para enviártela.

Él caminó hasta el comedor. Siempre era tan sumiso, con una tierna sonrisa en los labios. Sin olvidar que cada vez que nos reuníamos, me traía un paquete diferente de dulces. Los dejó en la mesa. Ese gesto me derritió pero traté de disimularlo.

Idiota, ¿Por qué te diriges a mi cocina? — Pregunté pareciendo enojada y caminé rápido a la puerta del estudio, mostrándole el camino.

Lo siento. Solo he venido un par de veces a tu departamento, me cuesta ubicarme — Sonrió como niño bueno encogiéndose de hombros. Quería comérmelo a besos.

Por aquí — Suspiré aparentando enojo contenido.

No le creía la excusa de que le costaba ubicarse en mi departamento. Primero porque este no era muy grande y segundo porque él ya había ido las veces suficientes como para saber dónde se encontraba el estudio. Como sea, él se veía a adorable.

Nos sentamos en nuestros respectivos lugares. Las tareas que teníamos en conjunto estaban casi terminadas, pero nuestros maestros siempre pedían más y más. Mi compañero y yo siempre estudiábamos un par de horas y luego él se marchaba a casa. Las horas con él se me hacían eternas y cortas al mismo tiempo. Él me hacía feliz, pero necesitaba de mucho auto control para que él no lo notara.

* Fin del Flashback

Casi todos mis recuerdos se aparecían así de la nada y en su mayoría, había un joven hombre con el que yo estudiaba. Por alguna razón, constantemente me mantenía fría y distante con él pero no sabía por qué, si en mis pensamientos sabía que él me atraía y yo a él. El otro detalle, es que nunca le podía ver el rostro, a lo mucho distinguía su sombra alta y musculosa, no creía haberlo visto antes.