Capítulo 12: De Flores y Espinas

POV Emmett

Rosalie y yo habíamos pasado otro día, juntos como novio y novia. Ella no dejaba de recordar la forma en la que me declaré sin declararme y siempre sonreía. Sus ojos brillaban y eso era todo lo que yo necesitaba. Sentí la mirada de ella sobre la mía y me volteé para verla con los ojos completamente abiertos. Luego se relajó un poco y me soltó de la mano. Por un segundo, que se me hizo realmente eterno, ella volvió a estar en contacto conmigo abrazándome por el cuello.

— Mi novio tiene grandes ideas. Sus sorpresas son hermosas. Es muy tierno — Dijo mirándome a los ojos y me sonrió.

Volvimos a casa como en una nube. Su mano estaba entrelazada con la mía durante todo el camino que recorrimos hasta llegar a Forks. Cuando llegamos a casa, aparentemente no había nadie — De seguro Alice se había inventado algo para sacarlos — Pensé positivo. Por mi mente recorrían varias ideas de lo que podía hacer con Rosalie esa noche, en la que nos habíamos convertido en novios oficialmente: Yo no le había propuesto ser mi novia, pero ella no se había negado al comentario, contrario a eso, me había besado y para mí eso era suficiente.

Llegamos a su pequeña habitación, ella me cogió por las solapas de la chaqueta negra de cuero y empezó a besarme con fuerza, acercándome más y más a ella, devorando mis labios casi llegando a morderme. Podía sentir sus colmillos y su lengua explorando mi boca sin ninguna clase de pudor. Tampoco tenía intenciones de pararla. Estaba en shock. En uno realmente bueno porque ella me había tomado por sorpresa. No me esperaba ese ataque de pasión tan repentino por parte de ella, justo en ese momento.

Casi con la misma fuerza con la que me había tomado, me lanzó de espalda hasta su preciado sofá púrpura. No tengo idea cómo fue que no lo rompí. En seguida ella se puso sobre mí, sus rodillas a cada lado de mis caderas, con nuestras manos entrelazadas sobre mi cabeza mientras me seguía besando. No pude evitar soltar un gruñido cuando se frotó contra mí. Estaba despertando mi erección y a este punto de locura no tenía ni la más mínima idea si eso era bueno o malo… Tal vez ella lo mal interpretó. Lentamente fui pausando el beso, hasta hacerlo simplemente suave y cariñoso, soltó mis manos y con un beso final en la comisura de mis labios. Ella se puso de pie al notar mi actitud y esperó a que yo hiciera lo mismo.

— ¿Qué haces? — Pregunté desde mi lugar. Ya sentado correctamente sobre el sofá.

Bajó la cabeza — Lo siento, no debí atacarte así. Supongo que debió ser incómodo para ti — Susurró con pena.

Entonces tuve que ponerme en pie. Caminé unos cuantos pasos hasta donde ella se encontraba mirando el piso distraídamente. Puse mi dedo índice debajo de su barbilla e hice que me mirara a los ojos.

— No me sentí incómodo de ninguna manera. Todo lo contrario. Simplemente pensé que hacías esto por impulso. Por todas las cosas que habían pasado hoy, tú tenías la adrenalina al máximo y querías agradecerme —Sacudí mi cabeza — No quiero solo tener sexo contigo. Te quiero hacer el amor y no me sentiría bien pensando que fue solo algo del momento.

No pude descifrar los pensamientos de Rosalie después de que le dije eso. Ella se quedó quieta, con una pequeña sonrisa en su rostro, una mueca pensativa que persistió hasta que volvió a hablarme. Se acercó hasta donde yo estaba y pasó su mano por mi mejilla, acariciándome lentamente mientras se acercaba.

— Gracias. Te amo, Emmett — Besó la comisura de mis labios.

Sonreí como jamás había imaginado que lo haría a causa de una mujer. Por alguna razón, me sentí más cerca del séptimo cielo cuando ella dijo — "Te amo, Emmett" —, fue como si llevara demasiado tiempo -antes de conocerle- esperando por escuchar esas palabras. Sentía un "fresquito" en mi pecho, más que nada en mi corazón.

Después de eso, nada pasó. Rosalie y yo nos sonreíamos, nos manteníamos abrazados, pero no pasó nada más. Ambos pensamos que el "fuego" que en primer lugar casi nos lleva a tener sexo, ya se había apagado y en ese momento solo queríamos estar juntos de manera más íntima, no sólo lo físico. Rosalie sacó a colación el tema de que quería hacer los deberes escolares para no atrasarse en sus primeros días de clase. Una excusa algo estúpida, pero con eso nos frenaríamos en algo el deseo carnal que teníamos ambos. Al menos yo, quería rasgarle la ropa y ponerme sobre ella mientras la veía usando esos tacones que me ponían tan caliente. Que ella gritara y gimiera mi nombre me ponía al cien… Desafortunadamente, tenía que calmarme por ahora… Ya llegaría el momento.

Nos mantuvimos toda la noche haciendo aburridos deberes del instituto, besándonos, toqueteándonos y hablando de todas las cosas que habíamos hecho en nuestra cita. A pesar de lo mucho que quería acostarme con ella, por alguna razón tenía la necesidad de esperar por algo. No sabía qué era. De alguna forma quería que todo fuera especial y sentía que todavía no se había dado la oportunidad.

Rosalie había amado su auto nuevo, sin importar las muchas veces que me había dicho que conseguiría un empleo para poderlo pagar. Ni qué decir de su estrella. Me encantó escucharla hablar una y otra vez de lo mucho que le había gustado e imaginarse todo lo que tuve que hacer para poder comprar la estrella: Altiva y hermosa, como ella.

— Entonces, vean a los tortolitos ¿Le vas a decir a todo el instituto que Rosalie es tu novia oficial? — Comentó Alec en la mañana cuando estábamos listos para ir al instituto.

Rosalie le dio una sonrisa engreída mientras yo ponía una mano sobre la de ella, sin importarme el comentario de mi hermano. Alec se carcajeaba con burla y los demás estaban sonriendo asombrados y al mismo tiempo, entusiastas. Carlisle y Esme parecieron agradecidos con Rosalie y contentos por mí. En general, todos estaban bastante asombrados, excepto por supuesto Alice y posiblemente Edward al leer los pensamientos de nuestra pequeña hermana. Miré a Alice fijamente, dando por hecho que ella había sido la que le había contado a todo el mundo.

Ella se encogió de hombros — Te lo juro, no dije nada — Respondió mirándome.

Dirigí mi mirada a Edward y él inmediatamente sacudió la cabeza negando a mis pensamientos. La siguiente era Bella, obviamente ella sabía mis sentimientos por Rosalie, no era muy difícil adivinar. Pero ella negó sonriéndome con ternura y alegría, totalmente orgullosa, casi podrían salir lágrimas de sus ojos si fuera humana. Quedé con la duda en mi mente — ¿Quién más podría ser? — Heidi, sonrió con malicia y señaló a Esme discretamente.

Ella levantó las manos al aire — No se tiene que ser un genio, ni tampoco tener los dones de Alice o Edward. A eso se le puede sumar que tus hermanos me comentaron, que ayer querías matar a medio instituto y marcar territorio con Rosalie, quien no dejaba de sonreír cuando Emmett hacías bromas estúpidas… Además siguen con las manos unidas — Esme soltó una ligera risita y miró a Carlisle — Tienes que unir las piezas.

— Ah! Y digamos que llegando a la casa, se me escapó el comentario — Sonrió Jasper.

Por ninguna razón separamos nuestras manos porque no estábamos arrepentidos de nuestra relación, ni siquiera avergonzados porque los demás lo supieran. Nos unimos a sus risas y ellos dejaron de hacer bromas en poco tiempo.

Dejamos el tema de lado. Ya después tendría a toda mi familia preguntándome cómo le había propuesto ser mi novia. Ya me imaginaba la mirada reprobatoria de mis hermanas cuando les dijera que no se lo propuse directamente, sino que lo asumí. Mis hermanos seguramente se reirían por lo cursi que había sido comprarle una estrella. Claro que no tenían motivo para hacerlo: Alice podía mover a Jasper con su dedo meñique y ni qué decir de Edward con todos sus extravagantes regalos hacia Bella, quizá Alec como era el más joven se burlaría un poco… Su amor no era tan intenso en esa medida, él y Heidi eran jóvenes adolescentes después de todo.

Al llegar al instituto, todo lo hicimos normal. Era un día nublado como cualquier otro. Todos entraron rápidamente mientras que Rosalie y yo salimos de su descapotable rojo más lentamente. Ella caminando altiva como siempre: chocando firmemente sus tacones de veinte centímetros contra el suelo, caminando mientras movía sus caderas y mirando a los demás como si ella fuera una princesa visitando a su pueblo.

Me escapé unos cuantos segundos para comprarle unas rosas rojas que había visto en una floristería cerca. Luego volví y la vi a la entrada de las puertas del instituto. Le entregué las rosas a lo que ella sonrió y estábamos a punto de compartir un beso… Hasta que Jessica se acercó a Rose antes de entrar por la puerta principal del instituto. Con una sonrisa, la joven humana se plantó en frente de Rose sin siquiera mirarme -algo extraño-, pero di gracias a Dios por eso. Por no ser su centro de atención y que estuviera molestándome con sus falsos halagos y sonrisas hipócritas, mientras pensaba quién sabe qué cosas sobre mí.

— Decidimos que serías nominada para ser la reina de la graduación — Dijo alegre. Movió la muñeca en círculos — Bueno, hubo bastantes votos a tu favor y otros en contra, al final quedaron cinco nominaciones y entre ellas estamos tú y yo. Es mejor que empieces tu campaña.

Ella alzó una ceja — Claro, era de suponerse. Pero no necesito campaña, es obvio que ganaré. A parte de mis hermanas, no hay nadie más hermosa que yo en el instituto — Sonrió hipócrita — Voy tarde a geografía.

No se molestó en despedirse. Ella empezó a caminar más arrogante que antes. No sé por qué esa actitud tan desconocida y familiar, a la vez, me encendió como nada en el mundo. Sin notar la presencia de Jessica, corrí detrás de Rosalie porque teníamos la primera clase juntos. Geografía había tenido un giro radical desde que Rosalie estaba en esa clase conmigo. Ella y yo nos sentamos en la mesa de la mitad del salón, haciendo que todos estuvieran pendientes de lo que hacíamos o decíamos, captando la atención de todo el mundo.

Sonreí burlón, percibiendo las extrañas miradas que mandaban en nuestra dirección. Un Cullen no necesitaba sentarse en un puesto especial para ser reconocido. Por lo tanto, todos los de nuestra familia nos sentábamos en la parte de atrás sin que nadie nos dijera nada. Me sorprendió el cambio de Rosalie. Ella se miró en el espejo y sacó un brillo labial de su bolso. Iba a matar a mis hermanas. Ellas le habían dado todos esos cosméticos para tentarme a besar esos labios hasta cansarme -dudaba que eso pasara-. Me aferre a la mesa, con cuidado de no destrozarla, Rosalie se aplicaba su brillo y fruncía los labios una y otra vez.

Me pasé la clase entera, escuchando a mis compañeros apostando para ver quien lograba hacer que Rosalie saliera con ellos primero o a quien aceptaba. A mis compañeras, -sobre todo a Jessica- despotricando sobre Rosalie y su comportamiento altivo y grosero. Todas las muchachas intercambiaban comentarios envidiosos y discutían sobre que la belleza de Rosalie, bien podría ser producto de varias cirugías plásticas. Ya desearían ellas tener su belleza natural.

Rosalie tenía clase de matemáticas con Edward. No lo vi por ninguna parte, pero estaba seguro de que el estúpido de Royce King invitaría a mi Rose a una cita, en cuanto ella estuviera sola. No lo iba a permitir.

Salimos de geografía. Acompañé a Rose a su casillero para que sacara sus libros. Me di cuenta de que Royce la estaba asechando desde hace tiempo y Mike también, por esa maldita apuesta que tenían. Aun si no hubiera apuesta, no los dejaría acercarse a ella. Llegamos a la puerta de su salón. Por Dios que me resistí a esperar a Edward antes de hacer algo impulsivo, él sabría manejar todo mejor que yo y no tendría problemas con Rose. Mi plan estaba finalmente claro en mi mente hasta que escuché al jodido descerebrado Erick Yorkie.

— Apuesto veinte dólares a que Royce se la tira primero. Rosalie ni siquiera mira a Mike, no le ha hablado nunca — Le dijo en voz baja a Tyler.

Mis dientes crujieron y en cuanto vi a Royce acercarse para "saludarnos", tomé la mano de Rosalie y la acerqué a mí para dejar un beso en sus labios. Un beso no tan largo como para ser algo fogoso, pero tampoco tan corto como para ser algo tímido.

— ¿Marcando territorio? — Me preguntó Rosalie sonriendo malvadamente en cuanto aparté mis labios de los suyos.

Royce estaba con la boca abierta frente a nosotros. Los estudiantes que estaban a nuestro alrededor, parecieron dejar de caminar o sacar la vista de sus casilleros, para poner su atención fija en nosotros.

No estaba preparado para lo que seguía: Rosalie puso sus brazos alrededor de mi cintura y me acercó a ella para besarme de nuevo, más prolongadamente, más tierna que antes.

— ¿Te gusta el sabor a durazno de mi brillo labial? — Me guiñó un ojo con una sonrisa.

Luego vimos que Edward venía hacia nosotros con sus libros en una mano y una sonrisa de sabelotodo bailando estúpidamente en todo su rostro — Imbécil, de seguro lo planeó — Pensé. Al segundo siguiente tenía a Edward en mi cabeza. — Así fue, te quité el problema de las apuestas y todo eso… De nada — Escuché su tono soberbio.

Después de eso no supe de Rosalie. Sorprendentemente no estuvo con nosotros en el almuerzo y Edward tampoco. Alegó estar "enferma" y a Edward le dieron permiso de llevarla a casa con la condición que no descuidara sus deberes. Tragué saliva ante la palabra "enferma", eso significaba que se había vuelto a desmayar y quién sabe qué tuvo que hacer Edward para sacarla de allí sin levantar sospechas. Me sentí mal por no poder estar con ella en ese mismo momento, pero no pude hacer nada hasta salir del instituto.

Claro, para el segundo periodo libre entre clases, todo el instituto ya se había enterado de que Rosalie y yo manteníamos una relación más allá de la fraternal como hermanos: éramos novios. Sin embargo, no por eso me iban a dejar faltar a clase y no me podía escapar porque mis hermanos me convencieron de que Rose iba a estar bien con Carlisle y Edward. No podíamos levantar más sospechas entre los humanos, permitiendo que creyeran que los Cullen hacían todo lo que quisieran y siempre lograban salir de todo sin problema alguno. Despertaríamos sospechas y eso era lo menos conveniente. Así que, si me escapaba, mis hermanos lo sabrían y me metería en problemas… Como un niño pequeño — ¿Qué tan patético sonaba eso? —.

Cuando llegué a casa, ella no estaba. Todo se sentía tan solitario, a pesar de que había pasado mi vida inmortal viviendo allí con mi familia, nadie lograba llenar el espacio que Rosalie se había hecho y casi sentía frío mi inexistente corazón al pensarla lejos de mí. Al saber que ella no estaba conmigo y yo no tenía idea de dónde se encontraba. — Genial, me había vuelto un melodramático dependiente como todos mis patéticos hermanos, de los que me llegué a burlar — Pensé sarcástico.

Había visto a Edward unos segundos y antes de que le pudiera preguntar, él me respondió que Rose se encontraba bien y que simplemente necesitaba estar sola. Después de eso, sencillamente desapareció con una mueca cansada y no volví a saber de él en todo el día. — ¿Qué tan malos pudieron haber sido los recuerdos de Rosalie en su desmayo como para que no quisiera verme? — Llevábamos apenas un día de novios y no tenía idea de lo que pasaba o de lo que pasaría con ella.

Al contrario, Bella me estuvo rondando todo el tiempo, preguntándome cómo me sentía o lo que pensaba, reconfortándome diciendo que Rosalie estaría bien y cuando se sintiera lista me diría todo lo que había pasado y por consiguiente, volveríamos a ser los mismos de antes.

— ¿Entonces, ya leíste tu diario? — Me preguntó mi hermana. Desviándome del tema por un instante.

— No. He estado distraído… Ya sabes… Por todo en general — Respondí pensando en todo y nada a la vez.

Bella asintió lentamente — ¿Crees que puedas encontrar algo interesante en lo que escribiste?

— No lo sé. Mi vida no siempre ha sido muy "interesante" o diferente a la de cualquier otro inmortal ¿Qué podría cambiar? — Ironicé.

— Dime tú, ¿Cuál es tu miedo a leerlo? — Ella se encogió de hombros y yo la miré sorprendido porque había adivinado perfectamente cómo me sentía al respecto — Nada de lo que pasó podrá dañarte lo suficiente como para que no puedas superarlo — A penas y lograba rodear mis hombros con uno de sus cortos brazos para reconfortarme.

Sonreí nostálgico — Eso es lo que le digo a Rosalie.

— Deberías seguir tu propio consejo — Ella me abrazó cuando bajé mi cabeza — Estaré contigo siempre que me necesites.

— Gracias — Abracé a mi hermana y la hice girar en el aire, eso siempre la hacía reír. Y funcionó, pero Bella me sorprendió cuando la bajé. Me hizo girar en el aire sin necesidad de tocarme y luego me mantuvo levitando. Me crucé de brazos al ver lo que estaba haciendo — En serio, Bella, tienes que dejar de utilizar ese don conmigo — Dije aparentando estar serio pero ella sabía que en realidad solo estaba bromeando.

— Bien — Se carcajeó y caí de golpe en el suelo sobre mi trasero — ¡Te quiero, Emmett! — Salió corriendo sin darme tiempo de ir tras ella.

Sonreí mientras la veía alejarse. Saqué el cuaderno de su lugar especial: el lugar en el que siempre había estado desde que Bella me lo había entregado. Desde que aquel cuaderno marrón había vuelto a mis manos extraños "recuerdos" habían vuelto y algunos habían desaparecido. Con mi curiosidad al cien, abrí el cuaderno. Pasaba las páginas rápidamente, aparentemente, no había nada que pudiera llamar mi atención. Hasta que noté un post-it (1) pegado a una de las páginas. Aquel papelito violeta rezaba "Todo empieza aquí".

*Flashback

Nota 1:

Era una Diosa. Aquella mujer no podría ser menos que la personificación de un ángel. Todo en su aspecto físico me hace pensar que lo es: Su cabello ondulado, rubio y largo casi llegando a su cintura, sus ojos azules como dos zafiros determinados, pestañas largas, nariz perfilada, rostro hermoso adornado por labios carnosos y ni qué decir de su cuerpo: Curvas perfectas en los lugares perfectos. Alta, cintura pequeña, caderas anchas, pechos generosos y un perfecto trasero. Podría llenar miles de páginas escribiendo y aun así no acabaría de mencionar todas las cualidades físicas de aquella mujer con la que me topé hoy en el instituto de mecánica.

Su carácter tenas me sorprendió enormemente. Una mujer independiente que no le tenía miedo a nada ni a nadie. Sin duda sería un reto. En el segundo que la vi, me dije a mí mismo que ella sería mía. No sabía cómo, tendría que desafiar las leyes de mi naturaleza teniendo en cuenta que yo era un vampiro y ella era humana. Pero estaba seguro que podía conseguir que ella se enamorara de mí, que me amara como yo lo hacía ya, aun sin conocerla bien. Aprendería de ella. Seguiría su rutina. Me convertiría en su sombra si fuera necesario y la protegería de todo y de todos. Lo seguro era que no la quería lejos de mí y tampoco la abandonaría por cualquiera que fuera la razón… A no ser que ella me quisiera lejos… — ¡NO!Me convertiría en el mejor ser inmortal del mundo con tal de estar con ella y ser merecedor de su corazón.

Nota 2:

Mi primera clase con Rosalie Hale. No lo podía creer. Tenía que hacer de todo para que ella fijara su atención en mí. A pesar de que siempre me mantenía positivo, a veces llegaban pensamientos malos a mi mente. Ella podría pensar que yo no era suficiente para ella. Nadie era suficiente como para dirigirle la palabra y tuve que hacer miles de maromas para poder quedar en algunos trabajos de pareja con ella. Hasta soborné a algunos maestros con dinero para que me dieran su aprobación. Yo veía por sus expresiones faciales que no entendían como era que yo quería ser compañero de una Barbie déspota y consentida, quizá arrogante y fría con las personas. Pero yo sabía algo detrás de ella… Ella era más que hermosa y seguramente su personalidad también.

Nota 3:

Los trabajos con Rosalie eran excepcionales. Siempre me aseguraba de dejar dulces o golosinas en su casa, con eso podría debilitar las barreras de su corazón. Ella siempre estaba atenta a todo lo que sucedía. Completamente alerta para no descuidar que sus emociones se mantuvieran a raya. Sentí como yo la ponía nerviosa en varias ocasiones y la esperanza volvía a mí cuando rara vez pasaba eso. Ella sonreía por contados segundos por algún chiste tonto que yo le decía o las locas invenciones de mi cerebro sobre mecánica que a ella le hacían gracia. Una noche mientras la observaba fuera de su apartamento, la encontré sonriendo de manera soñadora con la rosa roja que le había dado ese día. Ella la sostenía en sus manos mientras miraba alternadamente la caja de chocolates que le envié por correo… Iba por buen camino.

Nota 4:

Las cosas iban bien. Tenían un cauce normal. Eran muy pocas las veces en las que ella me daba alguna muestra de cariño como rozar mi mano o mi mejilla. Algunas veces, mientras hacíamos tareas, ambos quedábamos tan cerca que llegábamos a darnos pequeños besos. Pero nada me preparó para cuando ella decidió que era momento de hacer el amor conmigo por primera vez. Mientras ella me besaba, iba desabotonando mi camisa. Abrí los ojos con completa estupefacción, ella parecía tan segura de lo que hacía, que no me atreví a rebatirle nada y seguí con lo que ella había comenzado.

Mi primera vez, en toda mi existencia había sido con la primera mujer que amaba y que me amaba. Fue mágico. Porque había sido perfecto, como todo lo que se refería a ella. Se encargó de tener siempre el control, siempre estar al mando. A pesar de que yo tenía más fuerza, ella estaba más determinada y yo era un inexperto en temas del amor y la intimidad. Mis conocimientos eran casi nulos, mis experiencias se basaban en lo que había visto de las demostraciones -a veces- no tan explicitas de mis hermanos y padres.

Nota 5:

Así pasó todo el curso. Cuando teníamos tareas en parejas, yo iba a su apartamento y la mayoría de las veces nos besábamos pero una que otra vez terminábamos en su cama. Cuando hacía el amor con ella, sentía que mi alma se desnudaba, que volvía a ser humano, que era el ser más feliz del mundo porque ella quisiera estar conmigo. Claro que no todo era completa felicidad.

Nuestra relación no era completamente "oficial". Solo nos demostrábamos nuestro afecto cuando estábamos en su departamento. Fuera de allí éramos simplemente compañeros de estudio. Rosalie no tenía amigas porque todas la envidiaban tanto que ni le hablaban y los chicos… Ese era un tema diferente y muy gracioso si me lo preguntan. Como la personalidad de Rosalie era tan fuerte, rechazó de manera fría y casi violenta a cada uno de los jóvenes que hacían parte de su lista de pretendientes. Así que la dejaron en paz y se podía decir que hasta le tenían miedo. Mejor para mí… El único que ella parecía tolerar en el salón de clase parecía ser yo.

Nota 6:

Quiero aclararlo: Rosalie me tiene completamente loco, enamorado. Ella no sabía nada de mí. A duras penas sabía que yo tenía una familia grande con una hermana biológica, padres adoptivos y muchos hermanos adoptivos. Cuando nos graduamos decidí que era hora de decirle TODA la verdad. La invitaría a comer a un sitio lindo y luego a caminar por un parque o algo así completamente cursi. Ella parecía aceptar cada vez más nuestra relación. Me pregunté — ¿Por qué no? — Le revelaría todo y esperaba que después de eso, ella quisiera estar conmigo.

Hasta que se llegó el final de la entrega de diplomas y ella destrozó mi corazón, diciendo que solo había sido sexo, que todo lo que habíamos tenido era simplemente un juego o una clase de aventura. Me dejó allí. En el parqueadero del instituto. Con el corazón que una vez latió de nuevo por ella… Como si me lo hubiera sacado, lo hubiera pisoteado y me lo hubiera devuelto con una sonrisa burlona. Sabiendo que nunca repondría aquel daño bajé la cabeza ocultando lo mucho que me avergonzaba haberme fijado en una mujer tan superficial como ella.

No lo haría más. Había decidido que jamás en mi existencia me volvería a enamorar de cualquiera que se atravesara frente a mí. Sería difícil puesto que en mi familia todos estaban casados con su alma gemela. Yo sería un lobo solitario y no necesitaría a alguien más que a mi familia. No dejaría que me volvieran a humillar de la forma en la que lo hizo Rosalie Hale. Ella no se merecía nada de mí. Fui un estúpido al dedicarle tanto tiempo, al pensar que ella podría ser mi compañera de existencia.

Idiota, idiota y mil veces idiota — Me dije a mí mismo tantas veces que perdí la cuenta. Ya había pasado. Me aseguraría que Rosalie Hale fuera historia. Que no se aparecería en mi vida de nuevo.

*Fin del Flashback

Puse el cuaderno con fuerza sobre el césped, casi pude ver cómo se enterraba en la tierra. Rosalie me hizo humillarme por su amor, un amor que nunca existió, por lo menos por su parte. Ahora entendía por qué la odiaba tanto cuando Bella la trajo a casa, por qué no quería estar en el mismo espacio que ella ocupaba, por qué me molestaba su presencia. Ella me hirió en lo más profundo y se regocijó cuando vio que había logrado su cometido: Engañarme.

Bueno, no iba a engañarme a mí mismo porque seguía estando enamorado de ella. Pero no de la Rosalie humana que me dejó en el parqueadero trasero del instituto. Ya estaba enamorado de la Rosalie inmortal que cada día me robaba miles de suspiros con su forma de ser. De ahí surgió una nueva pregunta — ¿Cuál era la diferencia entre la Rosalie humana y la Rosalie inmortal? — Por lo menos la primera me había hecho creer que mis sentimientos eran correspondidos hasta que se hartó de su juego y me tiró a la caneca de basura — ¿Sería la Rosalie inmortal igual a aquella que me había apuñalado por la espalda? — No lo sabía y no estaba seguro de querer averiguarlo.

Me abracé a mis piernas. Ya ni siquiera quería ver qué más había escrito en mi cuaderno después de eso. Conociéndome, seguramente había escrito puros lamentos, que había viajado para tratar de olvidarla y que me había alejado de toda mi familia. No quería saber más sobre eso. Lamentos tenía de sobra en mi cabeza como para querer revivir los que había sentido en ese momento.

— ¿Está todo bien? — Escuché la voz de Jasper a lo lejos.

Medio moví la cabeza para ver si no había alguien con él y volví a enterrar mi cabeza entre las piernas. Todavía no podía creer lo que había descubierto. Negué silenciosamente respondiendo a la pregunta de mi hermano, quien tomó asiento a mi lado.

— ¿Quieres contarme? — Volví a negar ante su pregunta — Quizá te puedo ayudar — Convino con un tono alentador en su voz.

— No creo que nadie pueda ayudarme — De repente, sentí una ola de calma entrando por todo mi cuerpo y solté un pequeño suspiro de relajación — Gracias. Hermano, me siento tan… — Me animé a decirle pero él me interrumpió.

— ¿Confundido, afligido, enfadado, taciturno, débil, inútil, desconcertado? Dime cuando quieras que pare — Negué con la cabeza y volví a mirar hacia la casa — No te preocupes por la familia, se fueron de caza. ¿Quieres decirme qué pasó esta vez? ¿Es Rosalie? — Estiró las piernas sobre el césped, con una mirada preocupada.

— No sé para qué me preguntas si ya sabes que es por ella — Sonreí triste y él arqueó una ceja.

Suspiré. No me quedó más remedio que decirle. Tal vez él tenía razón y podía ayudarme. Levanté el cuaderno que estaba hundido en la tierra y por consiguiente, estaba sucio.

— Bella y yo siempre hemos llevado un diario. Desde el principio, mi relación con Rosalie fue sumamente extraña y ahora entiendo por qué.

Le pasé el cuaderno a Jasper, relatándole a groso modo todo lo que decía en él, además yo me estaba acordando de cosas que ni siquiera sabía que había vivido con ella y el dolor me invadió por completo. No podía creer que Rosalie me había enredado en una mentira.

— No entiendo cómo es esto posible — Exclamó cuando terminé mi historia.

— No lo he pensado mucho, pero creo que fue cuando ella cambió el pasado — Jasper me miró sin entender. Su duda se espació por mi cuerpo — Cuando ustedes no estaban, fuimos al pasado, ella salvó a un joven y de regreso al presente todo cambió. Ya no la veía de la misma forma amargada y fría que antes, quería ser más que su amigo. Supongo que el que ella salvara a ese humano fue un hecho importante que determinaría el tiempo en el que nos conocimos… Al menos eso creo.

Duré un buen rato hablando con Jasper. Más bien, él me escuchaba sin decir nada. Le planteé mis dudas acerca de si debería continuar con la relación, de si debería decirle a Rosalie la verdad… pero de seguro no me creería. Aunque tenía un punto a mi favor: Ella no recordaba su pasado, por lo tanto no me recordaría a mí en su vida como humana.

Nunca me había sentido así de dubitativo. Entre la espada y la pared: hablar o no hablar con ella. — ¿Qué haría yo cuando la viera de nuevo? — No la podía ver de la misma forma porque no sabría si ella me estaba mintiendo o no, si estaba jugando conmigo como antes. No sabría cómo comportarme. De seguro, ella esperaría besos y abrazos como la digna pareja de novios que éramos, pero — ¿Yo sería capaz de soportar esa mentira? ¿De comportarme como si no hubiera leído? ¿Cómo si todo fuera "normal"? — Todo se pondría bastante pesado cuando se supiera la verdad. No podría soportar una desilusión más.


Hola, feliz sábado para todas. Ahora Emmett ya descubrió por qué de un momento a otro dejó de sentir odio por Rosalie. Tengo un Outtake para el final de la historia para complementar todo esto.

Mientras tanto diganme que tal les pareció el cap ¿Les gustó? ¿Lo odiaron? Todos los comentarios son bienvenidos. Nos leemos la próxima semana.

Pd: Gracias a todas mis lectoras fantasma y a mi nueva lectora NaNYs SANZ por el review, me alegro que te haya gustado el cap, yo también quiero un Emmett así 3