Capítulo 16: ¡PETER!

POV Rosalie

Quedé en mi puesto sin decir nada. Mi mente trabajaba lentamente tratando de recordar al menos una pequeña parte de todo lo que me estaban contando. No, estaba tratando de creer todo lo que me habían dicho.

Cerré los ojos y me concentré un poco más: Tal vez mi familia política no era tan mala conmigo después de todo o quizá solo me querían mantener a salvo en ese auto para seguir aprovechándose económicamente de mí -como siempre había sido- y, conociendo a Eleazar, no me hubiera sorprendido que algún día me transformara en contra de mi voluntad.

Listo, punto uno -aclarado-. Eleazar y todo el clan Denali estaban tan ocupados defendiéndose de su "amenaza inminente" que no lograron percatarse que yo me había salido del auto y mucho menos iban a notar que un vampiro me había mordido. Por lo que cuando se dieron cuenta que estaban a punto de ser cenizas, salieron corriendo como las viles ratas que eran.

Eso era más creíble, así que iba por buen camino. Lo que no me quedaba claro era que — ¿Estuve embarazada? ¿Cómo carajos quedé embarazada? — Bueno, ya sabía cómo había pasado… Tuve que haber tenido relaciones sexuales con un hombre, pero que yo recordara, en mi vida humana no me relacionaba con nadie para ese entonces — Mucho menos hombres — Había desarrollado el odio por el género masculino desde que Eleazar empezó con sus malditos abusos durante mi niñez y por esa razón los trataba a todos como pedazos de mierda.

Como sea, volviendo al tema, nunca hubo nadie en mi vida excepto… — ¿Emmett? ¿Quedé embarazada de Emmett? ¿En serio? ¿Siendo humana? ¿Maldita sea, eso se podía? ¿Cómo putas fue que no me enteré? —Fruncí el ceño y todas las piezas parecieron conectarse en mi mente.

— Ese niño… Es… ¿Mi hijo? — Inquirí con voz entrecortada. Sin lograr conectar más de dos palabras en una oración decente.

Toda la familia se miró cómo si se preguntaran entre ellos lo que debían decir. Edward soltó un suspiro a mi lado, recordándome que debía estar calmada. Asentí tomando varias respiraciones. No sabía cómo sentirme hasta que recordé la carita del niño sonriente y el momento exacto en el que supe que él me pertenecía, así como yo le pertenecía a él.

Pareció que habíamos pasado años allí sentados en la sala sin decir nada. La familia Denali incómoda. Yo temblando de la ansiedad y Edward enviándome a mi mente vistas del río que habíamos visitado para que me calmara. Hasta que él soltó un suspiro fuerte y levantó la cabeza mirando a Eleazar de frente, sabiendo bien que a mí me estaba flaqueando el carácter fuerte con el que venía en un primer momento.

— Los rasgos físicos del niño los he visto en otro lado — Comentó pensativo, lo que hizo que Eleazar se tensara aún más, dejando su espalda recta. De nuevo escuché un fuerte suspiro proveniente de Edward — Ya deja las estupideces, Eleazar, sabes que ella se va a enterar. Dile y me refiero también a decirle la razón por la que tienes a ese niño viviendo contigo — Soltó un gruñido — Y ni te ocurra decir que era para mantener "viva" la imagen de Rosalie — Soltó en un murmuro con los dientes apretados.

El aludido asintió lentamente — Si, Rosalie. Es tu hijo. Él se llama Peter. Ya sabrás que tiene dos años, lo mismo que tu llevas siendo vampira. Se nos hizo muy extraño no verte durante todo ese tiempo, tu transformación debió ser muy larga como para que demoraras tanto tiempo en despertar… Pensamos que habías… — Lo interrumpí.

Me puse la mano en la cabeza — Vamos por partes. ¿Ustedes decidieron dejarme a la deriva pensando que alguien iba a encontrarme? ¿Qué tal si nadie me encontraba en Seattle? ¿Qué tal si Bella nunca se hubiera percatado de mi presencia en el bosque? Probablemente aun estaría allá ¿Muerta? ¿Durante dos años? ¿No pensaron en mí? Son unas ratas miserables. No sé por qué no me sorprende.

Todos agacharon la cabeza pareciendo arrepentidos. Aunque yo sabía que no era así. Estaban fingiendo porque no querían que los quemara o los congelara, y si Tanya estuviera presente, mostraría la misma mueca mal actuada. La única que mostraba ligero arrepentimiento -verdadero- era Kate.

— Bien, ya que está clara la respuesta — Dije mirando a todos en general — Vamos con el tema de mi hijo. Empieza a hablar Eleazar — Apunté con mi mentón.

Eleazar apenas estaba abriendo la boca para hablar hasta que Edward lo interrumpió — Piensa bien lo que vas a decir, sin mentiras. En serio, te juro que no la quieres ver enojada — Dándole un toque bromista a la situación o tal vez eso creía que hacía. Porque por mi parte cuando lo escuché, estaba reevaluando seriamente enojarme más.

Y el patriarca de la familia tragó saliva antes de hablar.

— Lo limpiamos, vestimos, alimentamos y cuidamos de él en cuanto encontramos un buen lugar para vivir — Dijo. Kate carraspeó — Bueno, en realidad fue Kate quien se encargó de todo eso. Mientras tanto, nosotros estábamos tratando de averiguar todo lo que podíamos sobre él para poder llevar la situación.

— ¿No te pudiste mantener con las piernas cerradas con un Cullen? Esa es mi chica — Ironizó Irina sonriendo con sorna y veneno en los ojos.

Tanto Irina, como Kate y yo nos quedamos recordando la conversación que habíamos tenido el día que dejé a Emmett. Pero ni Eleazar ni Carmen sabían de qué o de quién estaba hablando así que miraron a Edward pensando que Peter era hijo de él. El último juntó las cejas.

Carmen y Eleazar debieron haber pensado algo muy malintencionado como para que Edward se pusiera en pie, se acercara en menos de un segundo hasta donde estaba Eleazar y lo tomara por el cuello de la camisa, lo alzó y con una fuerza imparable, lo empujó contra la pared más cercana haciendo que tanto la pared como la cara de mi "tío" se agrietara ligeramente y temblara. Soltamos un jadeo del susto y Carmen soltó un grito, fue hasta donde su esposo para después empezar a forcejear con Edward para que lo soltara.

— Estoy felizmente casado con Isabella y vine aquí para acompañar a Rosalie, como su amigo — Gruñó —Otro pensamiento parecido al que han tenido y les juro que les arranco la cabeza a cada uno — Miró a Carmen con odio al igual que a Eleazar y lo dejó en el suelo desplomado.

Edward volvió a sentarse a mi lado. Apoyó sus codos en sus rodillas y su frente en sus manos que estaban en puños. Respiraba fuerte y se escuchaba el rechinar de sus dientes. No imaginaba el dolor de cabeza que debía estar sufriendo por los putos pensamientos de los Denali y lo que es más, él debía estar pensando en Bella… y lo que estaban pasando.

Necesitas un descanso. Puedo dejar el resto del interrogatorio para mañana. Vámonos — Le dije en mi mente.

Puse mi mano en su hombro, ya que así era más probable que me pusiera atención. Además, Eleazar todavía estaba tratando de recuperarse de la reacción de Edward. Entonces no tenía prisa por retomar el tema, de hecho yo estaba algo más conforme con las respuestas que tenía, aunque me faltaban varias y se referían específicamente a mi hijo.

Él negó con la cabeza — No, puedes seguir con lo tuyo. Yo estaré bien en unos pocos segundos — Respondió cortante. Sin mirarme. Sin darme un espacio para contradecirlo.

Lo miré, esperando equivocadamente que cambiara de opinión. Pero él se mantenía con los ojos cerrados y los puños apretados. Solté un suspiro y miré a Eleazar, quién parecía estar en shock y al mismo tiempo como si estuviera a punto de tener un paro cardiaco.

— ¿Mejor? — Preguntó Irina incorporando a su padre, mientras Kate estaba al lado de su madre, llevándola a su asiento mientras la tranquilizaba.

Kate puso un mechón de cabello de Carmen detrás de su oreja, tragó grueso y empezó — Antes de irnos al crucero, Rosalie estaba charlando con Emmett y nosotras empezamos a molestarla con que nos gustaría tener sexo con él. Todo fue parte de una broma — Le explicó a sus padres. Ambos me miraron con entendimiento, aun así mantenían los ojos abiertos.

Solté el aire y asentí — Si, estuve en el instituto y tomé una materia con él, ahí nos conocimos. Las cosas se dieron y terminamos juntos, pero solo nosotros lo sabíamos. Hasta que terminé con él — No sabía ni por qué estaba dando explicaciones — En fin, sé que no me estás contando algo sobre Peter ¿Qué es? — Seguí con mi interrogatorio mirando a Eleazar.

Eleazar alzó la cabeza con dificultad — Peter, se desarrolla a una velocidad asombrosa. Es hibrido, ya que tú eras humana cuando lo concebiste y Emmett es vampiro. Se alimenta de sangre o comida humana. Investigamos que a los siete años, él aparentaría tener unos dieciséis o diecisiete años por el resto de su vida inmortal. Así que todo está bien por ese lado. A los pocos días de convivir con él, me di cuenta que poseía dones sorprendentes y también noté por qué no nos habíamos percatado de su existencia. Para ese momento él se podía mimetizar con el ambiente que lo rodeaba, solo cómo protección para que nadie le hiciera daño. Hasta que estuviera listo para nacer. Ese don se perdió unos meses después, cuando ya no sintió la necesidad de protegerse.

Kate puso su mano sobre la mía, con gesto predispuesto a mi reacción, de todas formas sabía que ella estaba tratando de ser sincera y amable por eso no tomé ninguna acción violenta. Lo dicho, la única que me caía bien de esa familia era Kate, el resto era una partida de imbéciles hipócritas hijos de la mierda.

Sin embargo, Kate y yo nunca habíamos podido interactuar bien entre nosotras porque siempre estaban las brujas de Tanya e Irina, o la puta de Carmen, o toda la asquerosa familia y se suponía que ella tenía que odiarme. De todas formas, aprecié el gesto que estaba teniendo Kate conmigo en ese momento.

— Por ese tiempo andabas muy estresada, ahora veo que era por Emmett. Peter sentía todo eso, por eso se escondió. Por lo que investigamos, él se escondió casi haciendo parte de tu sistema, hasta que sintió que tú morías y necesitaba salir porque de otra forma él moriría también. Su instinto de supervivencia le ganó en ese aspecto.

— Ese bastardo — Irina bufó.

La fulminé con la mirada y congelé la mitad de su cuerpo. Ella chilló por la sorpresa. Carmen se acercó al lado de la alimaña y pasó una mano por su mejilla para tranquilizarla, pero Irina estaba lejos de eso: Los cabellos de la mitad derecha de su cuerpo se deslizaron por el suelo como serpientes doradas y alcanzaron a envolver mi cuerpo entre ellas, apretándome con furia. Hasta ahí llegó mi paciencia con esa perra. Como pude, me puse en pie. Escuché que Edward estaba diciéndome algo, pero no le entendí y tampoco le puse atención. Me sentí arder de la furia y en poco tiempo, todo mi cuerpo estaba en llamas sin olvidar mi cara y mi cabello.

— ¡HEY! ¿QUÉ DEMONIOS ESTÁS HACIENDO, PERRA? — Dijo apartando rápidamente sus serpientes de mi cuerpo — Te ordeno que me descongeles ahora mismo — Estaba furiosa, al no poder moverse bien, en especial su boca. Porque parecía una idiota al hablar.

— TÚ A MI NO ME ORDENAS NADA, ZORRA. YA NO SOY ESA POBRE DIABLA QUE VIVE BAJO LA SOMBRA DE LAS PUTAS TRILLIZAS PERFECTAMENTE PLÁSTICAS. ASÍ QUE TE VAS A QUEDAR CONGELADA HASTA QUE A MÍ SE ME DE LA REGALADA GANA… O hasta que te descongeles con el clima, cosa que tardará un tiempo.

Todos estaban mirando nuestro intercambio de miradas envenenadas. La verdad era que yo no sabía ni por qué ella seguía con vida, de ser por mí, mi querida primita Irina ya estaría vuelta cenizas. Irina pasó su mirada rápidamente a Edward y luego volvió a la mía, por mi vista periférica pude notar que Edward negaba con la cabeza mientras la miraba con gesto bastante serio. Él me haló lentamente por el brazo para que me sentara.

Vinimos para aclarar tu pasado. Tienes que obtener más información sobre tu hijo — Escuché a Edward en mi mente. A mi pesar, él tenía razón. Yo tenía que dejar mi venganza para después. Me calmé con todo lo que pude, respirando varias veces y tratando de no mirar a Irina para no matarla. Mi hijo debía estar dando vueltas por la casa. Peter estaría corriendo, acercándose a nosotros y podría escucharnos en cualquier mal momento. No quería traumar a mi pequeño que tenía cuerpo y mente de un niño de ocho años.

Seguramente fui bastante evidente con mis expresiones y Kate negó con la cabeza — Peter debe estar con Tanya, lejos de poder escuchar lo que hablamos. El único don natural que hemos descubierto en él, es que puede copiar e incluso incrementar los dones de otros vampiros presentes cerca de él.

Miré a Eleazar con furia, mi mano se calentó rápidamente — ¿Y por eso lo tienes aquí? ¿Quieres explotar sus dones y…?

No pude terminar mi pregunta porque Tanya apareció por la puerta, cargando a Peter como si fuera una pluma. Ambos venían riéndose, hasta que Tanya me vio y la expresión de su rostro cambió por completo. Mis manos se enfriaron. Mi mirada se enfocó en Tanya, con los ojos tan abiertos como los debía tener yo en ese momento. Dejó a Peter en el suelo quién corrió hasta donde yo estaba. Instintivamente me puse en pie y me relajé mirando su tierna sonrisa, apreciando el sonido de la carcajada que soltó. Me abrazó las piernas y entonces sentí que me derretía.

— ¿Ves, Tanya? Te dije que era bonita y ella va a ser mi novia — Sonrió mi pequeño, orgulloso, mostrando la seguridad que su padre utilizaba cuando estaba coqueteando con alguna chica.

— Nunca accedió — Dijo Edward, de pie al lado mío. Él también tenía una sonrisa en su rostro.

Poco a poco, se le fue frunciendo el ceño al niño cuando vio a Edward tan sonriente. Peter se acercó a Edward y lo miró, como si no se hubiera percatado de su presencia con anterioridad. Se tomó su tiempo en observarlo.

— ¿Quién eres tú? ¿Eres su novio? — Preguntó directo en tono molesto.

— No, yo estoy casado. Rosalie es mi amiga solamente y vine a acompañarla — Edward sonrió más y extendió su mano hacía él — Mucho gusto, mi nombre es Edward Cullen — Peter la estrechó esta vez con una sonrisa.

— Soy Peter Denali — Dijo como si fuera lo más del mundo.

De solo escuchar su nombre acompañado del apellido de la familia de sanguijuelas me produjo un escalofrío por la espalda y no sabía qué debía hacer. Deseaba con toda mi alma tomarlo en mis brazos, llevarlo lejos, donde nadie nos encontrara y explicarle todo. De todas formas — ¿Cómo le iba a explicar semejante historia a un niño? — Lo dicho, lo iba a traumatizar… Más traumatizada estaba yo con el hecho de mi pequeño viviendo con la familia que me hizo sufrir.

Tienes el consuelo de que Kate está cuidando bien de él — A mi mente llegó la voz de Edward y alcé una ceja en su dirección. Él no estaba mirándome a mí, sino que estaba conversando amenamente con mi bebé. — ¿En serio? — Pregunté nerviosa. Él asintió, pero no pude estar segura si era por mi pregunta o por la conversación que estaba teniendo con Peter.

Salí de mis pensamientos, me estaba enfocando más en mis sentimientos y necesidades, no estaba pensando en él, en lo que le haría bien o en lo que le gustaría para su vida — ¿Qué tal si él prefería seguir viviendo con los Denali aun sabiendo la verdadera historia? — Mi corazón se rompería… Sin embargo, yo aceptaría lo que él considerara correcto para su vida — ¡POR DÍOS! ¡Tiene dos jodidos años! ¿Qué podía decidir él? — Yo, como su madre biológica debía tener su custodia, solo era cuestión de llevarlo ante un juzgado y demostrar que era mi hijo y… — ¡DEMONIOS! ¿Cómo iba a hacer eso siendo vampira? — No tenía sangre ni siquiera y de otra forma, al analizar algún tejido nuestro, los analistas se darían cuenta de que no éramos normales.

Me puse una mano en la cabeza — Ya estoy delirando — Miré de nuevo a mi hijo, quién también me miró atentamente.

— Rosalie ¿Qué significa casarse? — Me preguntó curioso y de paso, sacándome de mis locos pensamientos.

Alcé una ceja pensando que sus padres postizos ya se lo habían dicho. Sin embargo, sonreí y sin importarme nada, lo alcé y lo puse en mi regazo cuando me senté en el sofá. Le acaricié la cabeza notando que sus rizos oscuros se parecían completamente a los de Emmett y eso casi me hizo llorar, mi sonrisa se hizo más grande sin que yo pudiera controlarlo. Peter me miraba expectante.

— Casarse significa que dos personas mayores se quieren mucho más que dos novios — El niño me miró esperando una mejor explicación — Edward y su esposa Bella, ya están grandes, se aman demasiado y decidieron que no se querían separar por el resto de su existencia, decidieron que querían compartir su vida juntos. Entonces, organizaron una pequeña reunión con sus padres, hermanos y amigos más cercanos para celebrar su amor, y prometieron estar juntos sin importar nada — Le di un pequeño toque a su nariz y él soltó una ligera carcajada.

— ¿Y van a ser felices para toda la vida? — Me miró con los ojos grandes -tan iguales a los de Emmett- y miró también a Edward alternadamente. Me pude dar cuenta que él último estaba tratando de sonreír, pero más bien mostraba una mueca de tristeza.

— Por supuesto. A veces no es tan fácil, porque no todo el tiempo entiendes a la otra persona. Pero ellos se aman mucho y yo sé que van a estar juntos por siempre — Sonreí.

Miré a Edward significativamente sin saber muy bien lo que estaba pensando, de seguro no sería nada bueno por esa mueca triste que tenía. Logré meterme en su cabeza — Yo sé que lo van a resolver, lo que sea que esté pasando es una nimiedad. Ni siquiera tienes que preocuparte. Cabeza hueca — Le dije en mi mente. Él me miró con los ojos abiertos, luego volvió a su pose normal, suspirando.

— Bien, suficiente de historias. Tú, pequeño, tienes que ir a cenar y después darte un baño para meterte a la cama — Dijo Carmen, retirando a mi bebé de mis piernas.

Instintivamente lo rodeé con mis brazos y me resistí a que se lo llevara en cuanto Carmen estiró sus brazos para alzarlo. Le envié a la mujer una mirada de odio y furia — No me lo podía quitar. Él era mío — Puta mierda, era mi hijo y no tenía por qué estar con esa partida de parásitos. Yo tenía que terminar con eso. — ¡No! — La voz de Edward sonó alarmada en mi mente pero no le presté atención. Me puse en pie, en ningún momento solté a Peter, mucho menos lo alejé de mí.

— No te quieras pasar de lista conmigo, Carmen. De ser por mí, habrías muerto hace un buen tiempo — Gruñí.

— ¿Por qué te pones brava con mi mami? — Preguntó Peter confundido, mirándome a los ojos.

Esos ojitos casi llenos de lágrimas y curiosidad, como si las palabras que le estaba diciendo a Carmen, se las hubiera dicho a él. Hizo un puchero que me mostraba que estaba a punto de llorar. En un segundo, él estaba en mis brazos. Al otro segundo, ya no lo sentía ni remotamente cerca de mí y él apareció cinco segundos después agarrando las piernas de Eleazar con fuerza, quien lo alzó en sus brazos. — ¿Lo asusté? — Le pregunté a Edward en mi mente y él asintió — Pensó que ibas a herir de alguna forma a Carmen y fue hasta donde Eleazar para que él lo protegiera y de paso a Carmen. Copió el don de Carmen, invisibilidad, cuando pasó aquello — Me contestó.

Caminé hasta donde estaba mi pequeño. Con su cabeza metida en el cuello del diablo en persona. Eleazar me miró con cierta incertidumbre y desconfianza. Sentí como tembló mi hijo cuando me acerqué a él de nuevo y pasé una mano por sus cabellos. Suspiré y escuché un sollozo proviniendo de su boca. Mi inerte corazón se partió en miles de pedazos y puse ambas manos en mi boca ahogando un grito; si las lágrimas pudieran abandonar mis ojos, ya habría inundado la habitación.

— No me tienes que temer — Susurré despacio, suave y en tono aparentemente tranquilo — Yo soy tu amiga ¿Recuerdas? — Solté con una ligera sonrisa -lo máximo que pude sonreír en ese momento-.

Él metió la cabeza más en el cuello de Eleazar cuando fui a tocar su hombro. Quise arreglar la situación. Miré a Edward en busca de una ayuda y él solo me negó con la cabeza sin decirme nada. Me mordí el labio. — Tú quieres matar a mi mami — Escuché la voz de Peter en mi cabeza. Abrí los ojos a más no poder. Mi mano se quedó estática en el hombro de mi niño, solo pude mover mi cabeza para mirar a Edward. Él negó con la cabeza

Está copiando mi don. Relájate y elije muy bien tus pensamientos. Ahora mismo, él nos está escuchando — Casi se sintió como si estuviera susurrando lo último en mi cabeza.

Asentí y tomé un suspiro para calmarme y de paso intentar olvidar todo el odio que le tenía a esa familia, las ganas que tenía de asesinarlos a sangre fría a todos. Bueno, quizás a Kate no, pero al resto sí. Despejé mi mente y si un paso atrás, haciendo que Peter me mirara con atención.

— Yo… Le dije eso a tu mami porque estaba molesta. Es que solo hemos estado juntos por algunos minutos y quería jugar más contigo antes de que te fueras a dormir. Supongo que no actúe bien ¿Cierto?

Dije sonando arrepentida, con la esperanza de que mi hijo me creyera y rogando que no estuviera leyendo en mi mente como lo llamaba "hijo", toda la historia de su nacimiento y mi transformación. En cierta forma me estaba disculpando ante los ojos de un niño de dos años que parecía tener ocho. Eso me tenía trastornada en cierto sentido.

Peter se quedó pensando un rato. Un rato que se me hizo realmente largo. De algún lado, mis tres primas aparecieron en perfectas circunstancias, con enormes sonrisas, como si tuviéramos la mejor de las relaciones familiares y nada hubiera pasado. Como si no hubiera congelado cierta parte del cuerpo de Irina, y a Tanya no hubiera querido incinerarla con la mirada. Sin contar que Peter no había visto que congelé a "su mamá" y le di un susto de muerte a Eleazar en cuanto me invitó a pasar a su casa.

Al final, una pequeña sonrisa creciente apareció en su infantil rostro, haciendo que se formaran dos pequeños huequitos en sus mejillas.

— De acuerdo — Me extendió la mano y yo la tomé son una sonrisa — ¿Qué te parece si vienes mañana y jugamos todo el día?… — Miró a Edward y a las trillizas — Todos podemos jugar con agua en el patio grande.

Eleazar intentó interceder — Peter, no creo que sea una buena idea. Rosalie vino a visitarnos de paso. Creo que tendrá más cosas que hacer ¿No es así, querida? — Me dirigió una mirada retadora.

Me encogí de hombros. Miré a Edward sabiendo lo que él estaba pensando y sonreí aún más — En absoluto, Edward y yo vamos a estar unos cuantos días por aquí. De hecho, mañana nuestra familia llegará a nuestra casa y nos tomaremos unas vacaciones.

— ¿Familia? ¿La esposa de Edward también? — Preguntó Peter emocionado con una sonrisa enorme en el rostro.

Los rostros de Carmen y Eleazar palidecieron más -si fuera posible-. Todos los de la familia empezaron a temblar con anticipación y miraron a Peter porque sabían que él tenía la última palabra. Aun sin entrenamiento, nadie podría contra sus dones y en pocas palabras él hacía lo que quería, cuándo y cómo lo quería.

— Tengo una idea mejor — Se giró a mirar a su supuesto padre con una sonrisa hermosa acompañada por un puchero — Puedo ir a tu casa mañana y conocer a Bella y a toda tu familia y jugar contigo y con ellos — Dijo todo tan rápido que dudaba que estuviera respirando — Puedo ver a tu papá y a tu mamá ¿Tienes hermanas como yo?

— Hey, tranquilo, hermanito — Dijo Kate adelantándose para poner una mano en su hombro.

Ella me mandó una mirada. Edward se puso a mi lado poniendo una mano en mi hombro al escuchar el rumbo de mis pensamientos y notando que mi temperatura estaba bajando más de lo normal por la sorpresiva propuesta del niño.

— ¿Quieres contarme de tu familia? Antes de conocerlos mañana — Preguntó Peter ya más calmado. Ignorando por completo que Carmen e Irina, incluso Tanya lo estuvieran persuadiendo para irse a dormir y la verdad era que ya estaban pasadas las diez de la noche.

Miré a las tres vampi-arpías con falsa amabilidad. Mi diablito interior estaba regodeándose por la alegría. Él ya estaba dando por hecho que yo lo llevaría al día siguiente a la casa de Edward y Bella, para presentarle a mi familia… Y estaba más que dichosa, lo que me dolía era que él no supiera que yo era su verdadera madre, aún más pensar que no sabía si Emmett estaría allí y desconocer su reacción.

Sentí un ligero apretón en mi hombro. Miré a Edward con el ceño fruncido y él me señaló a Peter, quien todavía tenía un pequeño puchero en su rostro, esperando por mi respuesta.

Suspiré — Bueno, mis padres adoptivos son Carlisle y Esme. Son bastante tiernos y agradables — Recordé sus rostros y lo sobreprotectores que se habían comportado cuando recién me encontraron.

— ¿Adoptivos? ¿Qué es eso? — Preguntó confundido frunciendo el ceño igualito a Emmett.

— Es cuando una persona o dos, diferentes a tus padres te cuidan con cariño, como si fueras su hijo — Expliqué acariciando su cabello. Luego mi mirada helada se dirigió a Eleazar y Carmen. De alguna forma, ellos lo habían cuidado bien, sin contar el hecho de que me lo habían quitado.

— ¿No tienes papás? ¿Y tu familia verdadera? — El niño me miró casi con lágrimas en los ojos. Para ser tan pequeño, era bastante despierto y entendía todo con una facilidad increíble.

Sentí la mirada de Eleazar sobre mí, me negué a mirarlo y en cambio mantuve la mirada en un punto fijo de la pared que tenía en frente. Se me pasó por la cabeza el hecho de que mi padre biológico me había abandonado y mi madre había sido llevada al suicidio por culpa del "hombre" que estaba conmigo en la misma habitación.

— No los conocí bien — Me encogí de hombros — Pero ya no importa porque Carlisle y Esme me dieron un hogar más allá de lo que pudiera desear. Ellos tienen más hijos adoptivos y yo los llamo mis hermanos — Sonreí al final.

Él se quedó pensando — ¿Bella y Edward son hermanos? — Preguntó casi escandalizado.

— No, por supuesto que no — Rio Edward detrás de mí, se dirigió a Peter con dulzura — Esme y Carlisle también son mis padres adoptivos. Bella y su hermano Emmett vivían con sus padres verdaderos pero ellos fallecieron. Entonces, Esme y Carlisle adoptaron a Bella y a Emmett — Explicó despacio y detalladamente para que el niño entendiera pero éste quedó más confundido que antes. Edward sonrió — ¿Qué tal si te lo vuelvo a explicar cuando estés más grande? De seguro en un par de meses, lo entenderás mejor.

Al fin, luego de una distendida charla conmigo y Edward explicándole al pequeño sobre nuestra familia, él se fue inconforme a dormir. Después de todo, él era mitad humano y toda esa energía que usaba, le pasaba cuenta de factura. Claro que no por eso, les fue fácil a la familia Denali hacer que Peter fuera a su habitación.

Él era un poco mimado y caprichoso, al último minuto estaba amenazando con huir si no lo dejaban ir conmigo a conocer y jugar con los Cullen. Apuesto lo que sea a que Eleazar podría estar a punto de perder la cordura. Carmen no estaba mejor y la única que estaba "feliz" con la situación era Kate, ya que ella no podía demostrar demasiado sus emociones estando frente a su familia, en especial frente a su padre. No sabía por qué ella no se resistía al dominio de Eleazar, ella era hermosa e inteligente, además podría salir invicta de esa casa sin que nadie le dijera nada, bastaba con unos cuantos electrochoques y la dejarían en paz… Pero ella seguía allí.

— Rosalie… — La voz de Eleazar me sacó de mis pensamientos.

Todos los de la familia Denali nos miraban a Edward y a mí, sobre todo a mí. Había cautela en sus ojos.

— Te pedimos, por favor, que tanto tú como tu… Familia… Sean discretos en tanto Peter esté con ustedes mañana — Dijo Carmen lentamente. Apoyando a su esposo, diciendo las palabras que no salían de la boca del cobarde, por puro y físico miedo.

— ¿Discretos? Es mi hijo. En algún momento le voy a decir la verdad y no veo mejor momento que mañana.

— ¡NO! — Gritó Eleazar con ira — ¿Qué sigue después? ¿Te lo llevas contigo? ¿Pretendes que sea un niño normal? ¿Lo apartas de todo lo que conoce y a lo que está acostumbrado? ¿Qué ganas?

— No quiero a mi hijo viviendo con un hombre que me violó durante años, que me convirtió en una prisionera y en una prostituta. Ni qué decir de la "familia" que me dio. Con una mujer que no me podía ver sin insultarme y primas que se creían superiores a mí — Contra ataqué decidida.

— ¡ROSALIE HALE! — Gritó de nuevo por la forma en la que le hablé.

Estaba furiosa, mis manos comenzaron a arder. Sentí a Edward aproximarse poniendo su mano en mi antebrazo. Sabía que él se estaba quemando de a poco y se resistía a soltarme — Rose, no — Pero apenas si lo escuchaba, pudo haber hablado en voz alta y yo lo ignoraría. Eleazar quería a mi hijo, para lavarle el cerebro y utilizarlo a su beneficio, como lo había hecho conmigo y no lo iba a permitir mientras estuviera en mi poder — Y lo estaba — Pensé.

Pronto escuché la voz de Kate, quien se acercaba con cautela para hablarme. Bajé las llamas que ardían en mi mano izquierda, pero mantuve el fuego vivo en mi mano derecha por si necesitaba atacar a alguien.

— Rosalie, yo sé que no soy nadie para pedirte que no le digas a Peter y también sé que nuestra familia no te dio el trato que te merecías. Ni siquiera yo lo hice — Murmuró arrepentida — Esta vez te pido que pienses en Peter. Mi papá tiene razón en que Peter no conoce más allá de los alrededores de esta casa, creo que sería algo chocante para él que un día aparezca una "amiga de la familia" en la puerta y al día siguiente , ella le diga que es su madre; sabiendo que los únicos que ha conocido como sus padres han sido… Bueno…

Señaló a los dirigentes de la familia Denali, quienes sonreían más calmados y hasta victoriosos. Apagué las llamas que tenía en mi mano. Kate estaba en lo cierto.

— ¿Pretendes que no le diga nunca lo que pasó? Quiero tener a mi hijo conmigo y comportarme como su madre. Sin tener que pedirle permiso a… Estos — Señalé a los Denali.

Eleazar y Carmen estaban casi rebosantes de la felicidad pensando que habían ganado la batalla. Estaban muy lejos de ello. Puede que Kate tuviera razón, pero no les dejaría a mi hijo ni muerta.

— No es lo que estoy diciendo.

Casi que escuché el murmuro de Kate, mientras los ojos de todos los presentes se abrían como platos, excepto claro los de Edward quien se mantenía tranquilo. Fruncí el ceño, pidiendo una explicación.

— Lo que quiero decir es que le des tiempo. Visítalo con frecuencia. Él es muy listo, sabrá que hay una conexión fuerte entre ustedes y tú sabrás cuando sea el momento indicado para decirle. Si sigue con la emoción que tiene, no le doy más de un par de semanas — Vi una pequeña sonrisa en su rostro antes de escuchar el grito de toda su familia.

— ¿QUÉ DIABLOS ESTÁS HACIENDO? — Preguntó Carmen halándola por el brazo.

— Lo correcto — Dijo sin más.

— Eres una desagradecida — Chilló Irina.

— Después de todo lo que te ha dado esta familia, decides traicionarnos — Escupió Tanya con odio.

— Pues lamento que piensen eso. Yo ya tomé una decisión. No voy a seguir con todos los planes que tenías, papá — Dijo algo tímida pero decidida mirando a Eleazar.

— Tus hermanas tienen razón. Eres una desagradecida traidora. Yo te eduqué de la mejor forma posible y no puedo creer que me pagues así. Yo no conozco a la niña que eduqué para seguir mis pasos ¿Qué le hicieron? — Casi gritó mirándonos con odio.

— ¡Ya no soy una niña! Puedo tomar mis propias decisiones — Hubo un corto silencio. Ella se acercó para abrazarme — Nos vemos mañana — Susurró en mi oído tan bajo que dudo que alguien la hubiera escuchado.

Sin más, ella se despidió formalmente de Edward y de mí y se fue. Eleazar estaba perplejo ante la actitud de su hija más sumisa. Kate siempre había sido la favorita tanto de Carmen como de Eleazar y no me quería imaginar lo que Irina y Tanya estaban pensando. — ¡Ja! Si supieras, te estarías muriendo de la risa — Edward estaba bastante serio en apariencia, pero su comentario sonó tan divertido en mi cabeza, que me dio curiosidad por primera vez saber lo que pensaban esas zorras.

Eleazar dio un suspiro — ¡SALGAN DE MI CASA! No quiero despertar a MI HIJO con tantos gritos — Gruñó frente a mí.

Ya más calmada, miré a Edward asintiendo para que saliéramos — Vendré mañana, por la mañana. Si él no está listo, yo misma iré a buscarlo…

Edward se despidió formalmente, como si nada pasara y salimos con la cara en alto. Con la promesa de que volveríamos al siguiente día, para que mi hijo conociera a su verdadera familia y a su padre. Me costó un poco asimilar todas las emociones que se habían arremolinado en mi interior.

Recién llegamos a la casa, me senté en el sillón más cercano que tenía. Me iba a volver loca. Solo habían pasado unos meses desde que me había enterado que me habían transformado en vampira y ahora — ¿Era madre? — Antes no era capaz ni de cuidar de mí misma sin hacerme daño, mucho menos iba a ser capaz de cuidar de un niño que llevaba parte de mi ADN — Y el de Emmett — Susurró la voz de mi consciencia. Entonces me hizo recordar lo mucho que había avanzado en aquellos pocos meses: Ya era capaz de controlar mis dones, casi me había vuelto inmune al olor de la sangre humana y había encontrado una familia hermosa que me daba el amor y la protección que no había tenido nunca.

Sin embargo, temía por la reacción de Emmett. No le iba a negar su paternidad y tampoco le iba a esconder a Peter su verdadero padre.

— Él lo notará en cuanto lo vea. Ambos lo sabrán — Escuché la voz de Edward desde el piso superior.

— ¿Cómo puede ser posible que tu estúpido oído de vampiro sea tan sensible y no puedas dejar de meterte en mi cabeza? — Bromeé un poco con él. Eso me ayudaba a tranquilizarme.

En segundos, él bajó las escaleras y se sentó en un sofá paralelo a donde yo me encontraba. De brazos y piernas cruzadas, aparentando estar molesta. Él me dio una sonrisa divertida y se encogió de hombros como un niño bueno.

— No puedo evitar escuchar los pensamientos de los demás. Tus pensamientos son muy fuertes. Además, las expresiones de tu rostro lo dicen todo.


Hasta aquí el capítulo ¿Qué les pareció? Bastante similar al libro, pero Rosalie está determinada a recuperar a su hijo... De aquí en adelante se va a poner bastante interesante.

Gracias a todas las que me leen y las que dejan review. Gracias a NaNYs SANZ por su review en cada capítulo.

Nos leemos en el siguiente capítulo. Besos desde Colombia.