Capítulo 18: Emmett En Rochester

Emmett POV

Bella se había puesto bastante pesada desde el día anterior. Siempre estaba tratando de hablarme y no me dejaba solo ni un segundo. Sin contar el incidente con Edward y el sexo por internet — Afuera imagen mental — me decía tantas veces como podía. Todavía no me hacía a la idea de haber visto a mi hermanita menor, semidesnuda, masturbándose, con su esposo. Sin importar que eso fuera algo normal en una relación como la que tenía con Edward. Esos dos no podían permanecer separados, siempre encontraban alguna manera para sentirse conectados y — ¿Para qué iba a mentir? — Yo sentía celos de esa conexión tan especial que tenían, aunque me alegraba por los dos.

Solo quería encontrar a una mujer que me amara — ¿Era eso mucho pedir? — Había estado solo toda mi existencia. Bueno, algunas mujeres habían pasado por mi vida, solo como aventuras de semanas o meses por mucho. Nada importante. Ahora Alec y Jasper se burlaban de mí porque decían que yo iba a terminar como un soltero viejo y amargado.

Lo que me hacía sentir más miserable era que con Rosalie creí haber sentido esa conexión. En todo el sentido de la palabra la creía la mujer perfecta, por ella quería tener la familia que siempre quise pero ahora no podía tener… Me bastaba y me sobraba con tenerla solo a ella. Luego recordaba el daño que me había hecho y me retractaba de todo, sellaba mi corazón con candado.

— ¿Estás listo? — Preguntó Bella con tono bastante emocionado.

¿Cómo no iba a estar emocionada si iba a ver a su esposo? — Y otra vez la imagen en mi mente. Cerré los ojos por instinto.

— Tranquilo tonto. Estoy vestida ¿Ves? — Me dijo señalándose a sí misma.

Estaba usando una de sus típicas camisas azules y sin mangas, con una chaqueta de cuero café, una bufanda negra, jeans ajustados color negro y botas altas color café al igual que la chaqueta. De hecho, mi hermana era de todo menos femenina cuando éramos humanos, ella era bastante torpe y odiaba todo lo que tenía que ver con moda y maquillaje. Todo eso cambió una década después: Alice entró a nuestras vidas y más bien obligó a Bella a "adaptarse" a ser una Cullen, lo que incluía estar siempre a la moda y, un día, Bella simplemente dejó de resistirse. Ahora ya era algo muy normal en ella andar maquillada y con la ropa de moda.

— Nuestro vuelo sale en una hora. Corre o te saco de tu habitación — Y con la última frase, logró que yo me concentrara en terminar de armar mi maleta y casi volar hasta donde estaba ella.

En realidad, yo no llevaba muchas cosas. Podía volver a casa si me aburría -lo que era bastante probable-. Le prometí a Bella y a mí mismo que no vería a Rosalie, por esa razón había empacado secretamente una identificación falsa y un smoking: había un hotel-casino a unos veinte minutos -si me iba corriendo- de la casa de Edward y Bella. Podía escaparme corriendo cuando yo quisiera, nadie tenía por qué enterarse y si lo hacían, simplemente podía decirles que me iba a alojar allá. De todas formas, como última opción podría estar cazando osos para liberar tensiones.

El resto de la familia había salido en un vuelo más temprano, así que la casa estaba vacía para cuando Bella y yo partimos. El transcurso hasta el aeropuerto fue "natural"… No sabía que otra palabra usar. Bella me hablaba de lo mucho que le encantaba la idea de ver a Edward de nuevo, aunque la separación no había sido mucha. Ella hablaba y hablaba… tanto, que a veces fingía escucharla y no respondía a sus preguntas. Bella no era tonta, se daba cuenta que yo la ignoraba la mayoría del tiempo, en cierto sentido no podía sentirme culpable porque en los lapsus de tiempo que yo pasaba ignorándola, ella me hablaba de Rosalie y ese era el tema que menos quería tocar.

Ya en el avión todo fue un poco más llevadero. Bella no dijo nada y en lugar de eso, se puso los audífonos y cerró los ojos para concentrarse en la música que Edward le había compuesto en piano. Yo tomé mi Tablet e hice lo que mejor sabía hacer -una de las cosas que mejor sabía hacer- jugar Angry Birds. Bella siempre me decía que era un juego "infantil" y que yo me comportaba muy "inmaduro" cuando jugaba algo como eso — ¿Qué podía decir? — Me relajaba y me daba diversión por un rato. Eso era lo que me importaba. Además necesitaba estar bastante relajado para lo que me esperaba.

Y el vuelo fue más rápido de lo que yo había pensado. Sabía que le había hecho prometer a Bella no hacerme ver a Rosalie, pero no sabía si ella podía cumplir esa promesa: Al fin y al cabo, Rosalie estaría allí plantada en el lugar al que iba a llegar. Sin contar que ella no era estúpida y todos los vampiros teníamos el olfato sensible. En cualquier momento me sentiría llegar y entonces yo… no sabría cómo reaccionar. No sabía lo que ella haría y yo tampoco sabía cómo iba a corresponderle -o no-.

Ya había puesto un pie fuera del avión y me estaba debatiendo entre correr a la casa para ir a abrazar a Rosalie o en cambio darle a Bella una excusa barata e irme al casino. Mi corazón decía — Serás idiota, ¡No puedes negar que la amas! No dejas de pensar en ella, cada puto segundo del día — Y mi mente chillaba con bastante más fuerza — ¡ELLA TE ROMPIÓ EL CORAZÓN! TE USÓ. POR SER UN MALDITO IMBÉCIL ILUSO — Y con eso último, tomé mi decisión. No iba a verla.

Acompañé a Bella hasta la puerta de la casa, asegurándome -aunque no fuera necesario- que llegara bien y Edward la recibiera con los brazos abiertos. Después me iría a cazar para quitarme la tensión y sacarme de la mente todos los recuerdos que tenía de Rosalie. Especialmente los que compartí con ella cuando era humana, cuando la hacía mía -o eso pensaba-. De repente y sin que yo lo quisiera, todas las imágenes de una Rosalie sonriente aparecían en mi cabeza, una tras otra.

— ¡LLEGAMOOOS! — Gritó Bella antes de estar siquiera cerca del pórtico.

Edward apareció como un borrón desde la casa y corrió hasta donde estaba ella. Me hice a un lado mientras ellos se abrazaban y se besaban con fuerza. Me sentía como un intruso observando aquella escena. Después fijé mejor mi vista en la entrada de la casa. Mi familia completa estaba sonriendo ante la romántica muestra de amor por parte de mi hermana y mi cuñado.

Sí, estaba toda mi familia incluyendo a Rosalie. En cuanto la miré, una "O" se formó en sus carnosos labios, los cuales fueron rápidamente cubiertos por sus manos. Me fijé en su mirada. Sus ojos dorados entreabiertos, ella hacía eso cuando contenía las lágrimas — ¿Estaría feliz de verme? — Me pregunté, cuando pude ver que una de las comisuras de sus labios se levantaba bajo una de sus manos. Sentí cómo mi inerte corazón comenzaba a martillear alegremente, cada vez más duro de solo imaginarme que la respuesta a esa pregunta fuera afirmativa. Sin detenerme a hacerle caso a las razones por las cuales ella podría o no estar sonriendo.

Se me escapó una ligera sonrisa. La vi de nuevo. Sus manos ya no estaban en sus labios, podía ver perfectamente su deslumbrante sonrisa y mi corazón se quedó quieto. Esa era la sonrisa que me había dejado completamente colgado de ella. Ahí estaba el arma que ella había usado con el propósito de asesinar todo lo que sentía — ¡JODER! ¡LO ESTÁ HACIENDO DE NUEVO! — Me gritó mi cerebro. Ella me estaba seduciendo de nuevo, para usarme, como la primera vez.

— ¡NO HAGAS ESO, MALDITA SEA! ME LARGO — Le grité en la cara.

Se escucharon unos cuantos jadeos sorprendidos a causa de mi grito. Mi familia me miraba desconcertada. Se podían hacer una idea de lo que había sucedido, pero a menos que pudieran leer mi mente o la de ella, no sabrían con certeza la razón de mis palabras.

Sentí una mano en mi hombro antes de poderle dar la espalda.

— Créeme, Emmett, no es lo que estás pensando — Me dijo Edward en tono bajo, pero estoy seguro que todos alcanzaron a escucharlo — ¿Quieres ir a cazar? — Propuso más calmado para desviar el rumbo de mis pensamientos.

Giré mi vista, analizando las miradas de mi familia. Todas sorprendidas pero algo más aliviadas que hace unos segundos. Me quedé quieto. No quería, pero aun así tenía la curiosidad y mis ojos se posaron en Rosalie nuevamente. Ella estaba estupefacta en su puesto. Tragué saliva. Olvidé todo y me concentré en sus ojos. Esa mirada y el hecho que de ella estuviera tan quieta solo podían significar una cosa. Hice a un lado mis pensamientos y, sin importarme nada, corrí a su lado, a tiempo para verla como ella se desplomaba en mis brazos, a causa de otro de sus desmayos.

Sostuve su cuerpo en brazos con firmeza y cariño. En seguida le pregunté a Edward el lugar en el que ella descansaba y me sorprendió cuando él me dijo que ella había escogido, sin saberlo, la habitación que yo ocupaba en la casa. No le dije nada y la deposité con cuidado en la cama. Carlisle, Esme, Edward y Bella se quedaron conmigo en la habitación esperando a que Rosalie se despertara para que nos dijera sus nuevos recuerdos.

Sinceramente, no me interesaba oír que había recordado, casi que me sabía su vida completa y hasta conocía detalles de su niñez por todos los viajes en el tiempo que habíamos hecho y muy poco cambiaba que me dijera otro detalle. Estaba… preocupado por ella y, aun sabiendo eso, me sentía como un maldito masoquista. No podía simplemente dejarla sin tener la certeza de que se encontraba bien.

Transcurrieron unos diez minutos. Todo en un críptico silencio. Cinco pares de ojos sobre el cuerpo de aquella mujer parecida a la "Bella Durmiente" en todo el sentido de la palabra. Sus cabellos dorados a cada lado de sus hombros, sus ojos cerrados adornados por sus espesas pestañas, sus labios rojos cual carmín y su rostro parecido al de una muñeca de porcelana.

No me cansaba de admirarla. Rosalie Hale era mi prototipo de mujer perfecta. A mi mente llegaron todos los recuerdos de su personalidad, su tenacidad, no tenía pelos en la lengua para expresar sus opiniones, la forma tan singular en la que se comportaba cuando estábamos en la cama y, cuando rara vez, la hacía reír con mis tontos chistes o que se le colorearan levemente las mejillas con algunas de mis "inocentes" insinuaciones. Aun con todo eso, ella me demostraba el fuerte carácter que tenía.

Estaba maravillado, tan solo observándola, recordando nuestros momentos juntos y deseando que despertara… Entonces, comenzó el debate interno enumerando en mi cabeza los pros y los contras de seguir en una relación con ella. Hasta que se escuchó un jadeo proveniente de la boca de Rosalie y Edward abrió los ojos completamente sorprendido quedando en shock. Rosalie había recordado algo importante y Edward sabía qué era. Quedé paralizado un milisegundo en el cual Esme y Carlisle se acercaron a Rosalie para saber cómo se encontraba mientras Bella acariciaba amorosamente el brazo de su esposo para calmarlo del impacto.

Lentamente, me acerqué a ver el rostro sorprendido y horrorizado de la mujer que me tenía la cabeza vuelta un ocho. Esme pasaba una mano por sus cabellos con dulzura, en tanto Carlisle usaba rayos "X" en su cerebro para saber si algo iba mal. Rosalie rodaba los ojos por todos lados, como si estuviera buscando algo y cuando me vio, se lanzó a mis brazos, me abrazó con una fuerza sorprendente por el cuello y apoyó su cabeza en mi hombro. Rápidamente sentí los pequeños cristales de hielo rodar por el inicio de mi espalda, que salían de sus ojos cada vez que lloraba.

— Emmett, lo siento… Lo siento tanto. Yo fui la cobarde más estúpida que puede existir sobre la faz de la Tierra. Perdóname. No tengo excusa para todo el daño que te hice. Ahora entiendo por qué te alejabas cuando me volviste a ver. Fui una cruel bruja sin sentimientos. Una completa perra — Más y más disculpas salían de sus labios. Ella no se soltaba de mi cuello.

Así que ya lo recordó — Pensé irónico y Edward no se demoró en asentir lentamente con la cabeza. Me respondió rápidamente— No la estoy excusando, fue algo horrible lo que hizo. Pero te sugiero que escuches su versión de la historia. Pídele que se explique. Hay una parte que no sabes — Miré a Edward con curiosidad, con el ceño más y más fruncido. De alguna manera, él supo que yo iba a terminar cediendo, así que se las arregló para que todos se mantuvieran alejados de nosotros y nos dieran privacidad para que pudiéramos hablar.

— Lo siento. Ni siquiera merezco una palabra tuya — Susurró ella de nuevo en cuanto nos encontramos solos, en la habitación. Me senté a su lado en la cama.

— Yo… — Balbuceé por lo bajo sin saber cómo empezar la conversación — Ya está en el pasado. Solo quiero que me expliques por qué lo hiciste — Dije recordando el consejo de mi cuñado y, hasta ahora, mi mejor amigo.

— Yo, desde el principio, desde el primer día que te dejé entrar a mi apartamento sabía que… Jmm… Lo nuestro — Dijo señalándonos — No tenía futuro — Sonrió tristemente y suspiró como si estuviera recordando, una sonrisa se formó lentamente en su rostro — Me dejé llevar. Eras tan especial y dulce. Lo mejor que tenía en mi miserable vida. Me hacías olvidarme de toda la mierda que me rodeaba y sin darme cuenta me enamoré. Nunca te dije nada porque quería permanecer fría y, a pesar de mis sentimientos, quería que desistieras de "conquistarme".

— ¿Por qué tendrías que hacer tal cosa? Te hice saber miles de veces que estaba completamente enamorado de ti y te demostraba que haría lo que fuera porque me correspondieras — Dije desesperado.

Ella asintió — Si, pero en ese momento no sabía que eras un vampiro. No sabía nada de todo este mundo — Movió sus manos alrededor de la habitación y ahogó un suspiro — Yo era algo así como una prostituta porque Eleazar me tenía encadenada a él. No podía zafarme de las responsabilidades que él me asignaba. Supongo que en el fondo de mi corazón, le seguía temiendo — Cubrió sus ojos con sus manos — No tienes idea de cuantas noches lloré a oscuras, pensando en las posibilidades que tenía de escaparme contigo pero me carcomía el miedo, no quería que nada malo te pasara. Digo, él ya me había maltratado a más no poder, pero no hubiera soportado que algo te pasara por mi culpa — Yo iba a hablar pero ella puso una mano en mi pecho y soltó un suspiro, impidiéndome que hablara.

El día que me despedí de ti… Bueno, no lo hubiera hecho, quizá hubiera prolongado un poco más mi tiempo contigo… De no ser porque Eleazar había planeado un crucero por el Caribe, con todas las prostitutas, mis primas y… Yo. Era trabajo. Sabía que tú me rogarías para que me quedara y, en algún momento, me ibas a convencer. Eleazar iría tras nosotros con sus matones, te pasaría algo malo. No era la primera vez que lo veía deshacerse de alguien que se interponía en su camino. Decidí que la mejor forma de evitarlo era apartándote de mí, dejándote claro que no quería nada contigo y que… — Soltó un sollozo — ¡Diablos! Esa fue la mentira más grande que dije en toda mi vida humana, incluso ahora como vampira.

Para ese momento yo estaba de piedra, mirándola a los ojos, sin saber qué decirle. Solo se me ocurría pensar que si le hubiera confesado sobre mi inmortalidad desde antes, todo hubiera sido más fácil. Yo hubiera podido protegerla de ese hijo de puta y estaríamos juntos. No tendríamos que estar pasando por todo este estúpido drama romántico. Sin embargo, a esas alturas, no sabía cómo un Rosalie humana hubiera tomado la noticia y por esa razón no me expuse.

Salí de mis pensamientos cuando sentí sus manos acunando mi cara. Ella soltó un ligero suspiro tratando de parecer "fuerte" para no congelar la habitación -más de lo que ya estaba-.

— No pudiste verme o escucharme. Lloré en cuanto escuché que caías de rodillas en el suelo y casi me doy la vuelta. Quería retractarme de todo, hasta que aparecieron mis primas, me devolvieron a mi miserable realidad y tuve que fingir de nuevo — Sonrió levemente — Lo cierto es que, todo lo que te dije en ese momento era completamente falso y yo estaba malditamente enamorada de ti. Hasta la médula. No sabía cómo un hombre podía hacerme sentir todas esas cosas y después recordaba todos tus detalles, tus sonrisas, tus comentarios, la forma tan natural y alegre con la que veías el mundo.

Suspiré y pegué su frente contra la mía. No me quedó duda de que lo que me estaba diciendo era verdad, lo veía en sus ojos. Pero no se la pondría tan fácil. Puse un gesto serio cubriendo mi rostro.

— Entiendo tu punto al decir que querías protegerme. En tu lugar, yo hubiera hecho lo mismo — Ella sintió mi tono de voz serio y quitó sus manos de mi rostro, bajando su cabeza. La levanté de nuevo poniendo mis dedos debajo de su barbilla. Sonreí ante esos hermosos ojos que me miraban con curiosidad — Rose, todavía seguimos siendo novios… A menos que quieras terminar conmigo y romper mi corazón — Dije en tono teatral para aligerar el ambiente un poco.

Ella se demoró en responder, seguía mirándome — Yo… Tú y yo ¿Somos novios? ¿Quieres ser mi novio? — Sus ojos estaban abiertos como platos.

— ¿Esa es tu proposición? — Pregunté en tono jocoso. Ella sonrió más y asintió con la cabeza — Está bien. Solo quiero que me prometas que no hay más secretos. Si te asusta algo, me dices. Si tienes miedo de que alguien nos pueda separar, igual vienes y me cuentas y yo haré lo mismo. Por favor, no vuelvas a déjame así como si nada, haciéndome creer que no signifiqué nada— Dije serio y ella asintió con entusiasmo.

— Significas todo para mí. Te amo — Dijo inclinándose.

Nuestros labios se rozaron, al principio con un ritmo lento y cariñoso, después se tornó algo más fogoso rayando en lo carnal. ¡Demonios! La quería desvestir, arrancarle la ropa con los dientes, introducirme en ella de una buena vez y hacerla gritar como recordaba cuando estábamos en la habitación de su apartamento. Ella empezó a pasar sus manos sin ningún tipo de pudor sobre la tela de mi ropa y entendí que ella estaba pensando en lo mismo que yo. Deslicé mis manos por sus costados, sus caderas, su cintura, sus enormes pechos que tantas veces me habían hecho alcanzar el cielo. Bajé mis manos hasta encontrarme con su trasero y lo apreté con ganas. Ella gimió alto y eso me excitó más de lo que ya estaba. Mi erección iba a explotar dentro de mi pantalón en cualquier momento.

La risita de Alice junto con los comentarios aparentemente inocentes que hacía Heidi en la planta baja hizo que mi excitación cayera por los suelos. Exacto, mis dos hermanitas menores adoptivas, estaban escuchando todo y haciendo comentarios, todo tipo de apuestas… Así no se podía continuar con nada. Solo esas dos podían ser un peor dolor en el culo que Bella molestándome con su telequinesis o los estúpidos juegos de mis hermanos.

Lentamente, me separé de Rosalie y terminé el beso con pequeños labios en su mandíbula para después morderla suavemente. Y en otro momento encontraría el lugar perfecto para que nadie pudiera interrumpirnos.

— ¿Qué pasa? — Me preguntó.

— No nos dieron tanta intimidad como queríamos y… Parece que está a punto de pasar algo que tiene a todos a la expectativa — Dije arrugando el ceño porque podía escuchar más claramente los comentarios de mi familia, pero ninguno revelaba lo que realmente iba a suceder.

En eso, Rosalie se puso tensa y sus brazos cayeron a ambos lados de su cuerpo. Su mirada quedó fija en mí. Me asusté — ¿De nuevo se iba a desmayar? ¿Hice algo mal? ¿Qué había pasado? ¿Y si se desmayaba esta vez para nunca despertar? — Pensé lo último con terror. No, afortunadamente no se trataba de otro de sus desmayos porque ella empezó a envolver algunos de sus cabellos entre sus dedos.

Tomé la mano de Rosalie y ambos hicimos acto de presencia en la sala principal de la casa, donde estaba cada miembro de la familia con su respectiva pareja. De algo me estaba perdiendo. Aunque no podía enfadarme e ir a exigirle a mi familia que me dijera la razón por la que todos estaban actuando tan extraño. Rosalie sujetaba mi mano con dulzura pero ella se notaba algo nerviosa, seguía pasando su mano por el cabello y de vez en cuando miraba a Edward — ¿Están manteniendo una conversación o algo por el estilo? — Le pregunté a Edward en mi mente. — No te pongas celoso. Ella te lo dirá más tarde — Y con eso zanjó el tema.

Casi cinco segundos después, escuchamos el timbre que prácticamente hacía parte de la decoración de la casa porque eran casi nulas las veces que alguien lo usaba para anunciar su llegada.

— Emmett, tengo algo que decirte.

Rosalie no terminó de pronunciar aquella oración cuando un niño de unos siete u ocho años estaba entrando con una enorme sonrisa en el rostro. Detrás de él venía una prima de Rosalie. La que conocía como Kate. Estaba sorprendido y confuso y — ¿Qué demonios está pasando? — Me pregunté mentalmente y luego miré a Edward con el ceño fruncido. Pasé la mirada por cada uno de los miembros de la familia. Todos se veían maravillados pero no había ningún rastro de sorpresa en sus rostros. En lugar de eso, todos estaban sonrientes.

Apreté un poco la mano de Rosalie, asegurándome de no hacerle daño pero que al mismo tiempo tratara de explicarme. Después de todo, ella parecía entender porque tenía expresiones parecidas a las de todo el mundo. El único que parecía fuera de lugar era yo.

Ella me miró. No fue capaz de decir nada porque el niño venía corriendo y la abrazó por las piernas como si la conociera de toda la vida — ¿Quién era él? ¿Por qué se sentía tan familiarizado con Rosalie? — Ante tal muestra de afecto, me hice a un lado y tuve que soltar a mi novia para que el niño -que se veía bastante cómodo- se pudiera cercar mejor a ella y saludarla.

— Hola, Rose. Pasaron sigloooos. Yo quería venir antes pero mis papás y mi hermana me obligaron a bañarme y comer y mi papá insistía en el entrenamiento diario… Aburridoo. Pero ya estoy aquí ¿Puedes presentarme a tu familia?

Yo seguí con el ceño fruncido. Con una velocidad impresionante para un niño humano, él corrió hasta donde estaba Edward con Bella colgada de su brazo.

— Hola, Edward… ¿Ella es Bella? — El aludido asintió con la cabeza ante el saludo y la pregunta, sonrió haciendo que Bella se adelantara un paso — Tenías razón. Es muy bonita.

— Gracias. Tú también eres muy guapo. Supongo que eres Peter. Rosalie y Edward me hablaron sobre ti — Ella se bajó a su altura y le dio un beso en la mejilla — Es un placer conocerte.

Al niño se le sonrojaron las mejillas y sonrió abiertamente, sus pequeños dientes brillando, tenía un hoyuelo a cada lado de su boca. Lo detallé mejor: Su cabello corto rizado y oscuro, rostro redondo, ojos color marrón oscuro. El niño debía hacer alguna clase de deporte, era alto, estaba en buena forma física y si yo no hubiera tenido algunos músculos en mi niñez, diría que a él le estarían dando algún tipo de esteroides…

Un momento — ¿Mi niñez? ¡ESE NIÑO SE PARECÍA A MÍ! ¿Cómo podía ser posible?— Entré en shock. Miré a Rosalie… Ella estaba retorciéndose los dedos mirando cómo el niño saludaba a todos los que podía de su mano. Ella… — ¿Qué tipo de vínculo había entre esos dos? ¿Por qué demonios ese niño se parecía tanto a mí si ni siquiera lo conocía? — Nunca lo había visto en mi vida. Mi mente se llenó de pensamientos, posibles hipótesis. Cada una era más estúpida que la anterior. Llegué incluso a pensar que mi familia estaba haciéndome algún tipo de broma pesada, pero ellos parecían tan naturales que de ninguna forma podrían estar actuando.

— Rosalie y… ¿Quién es él? — El niño llegó de la mano de Rosalie y me vio. Esa voz alegre hizo que yo saliera ligeramente de mis pensamientos.

Rosalie estaba completamente quieta. La sala se sumió en el silencio. Nadie se había movido. Incluso Kate permanecía a un paso de la puerta sin mover ni un solo músculo. El niño seguía con su mirada acusadora sobre mí, esperando a que respondieran su pregunta. Sacudí mi cabeza para salir un poco de mi aturdimiento y me acerqué al niño sonriendo con naturalidad para no asustarlo.

— Soy Emmett Cullen — Le tendí la mano.

Él movió la cabeza a un lado, estoy seguro que me estaba detallando minuciosamente, así como lo había estado haciendo yo hace unos minutos.

— Mi nombre es Peter Denali. Rosalie va a ser mi novia cuando yo crezca… ¿Eres su otro hermano? — Preguntó inocente.

Rosalie se atragantó con su saliva y por alguna razón, yo me aclaré la garganta — Pues, de hecho, ella y yo somos novios — Respondí algo incómodo.

El niño soltó la mano de Rosalie, puso sus brazos cruzados sobre su pecho, completamente furioso — No es justo, tú dijiste que ibas a esperar hasta que yo creciera — Su mirada contra Rosalie era recriminatoria y sus mejillas estaban empezando a colorearse — Mi hermana Kate me dice que siempre tienes que cumplir tus promesas y no decir mentiras porque eso es algo malo.

¡Qué momento tan difícil! — Además — ¿Por qué Rosalie le prometería a ese niño ser su novio si se suponía que eran primos? ¿No? — Era hermano de Kate por lo tanto serían familia por parte de "sangre". Pero entonces recordé que Bella me había dicho que Edward y Rosalie habían estado en la casa Denali. Seguramente lo había conocido allí. — ¿Por qué tanto enredo? — No entendía nada de lo que estaba pasando con "Peter" rondando por la casa, al parecer conocía a todos, -menos a mí-.

Maldita sea, Edward. Sé que me escuchas y que sabes algo. ¡Responde o te destrozo con mis propias manos! — Grité en mi cabeza. Sin embargo, solo obtuve silencio en mi mente como respuesta. Miré en la dirección de mi cuñado: Él estaba sentado en un sillón individual con Bella en sus piernas y del todo ajeno a mi mirada. Quizá él no estaba leyendo mis pensamientos. Aunque eso era imposible porque, por más él que se concentrara en desviarlos, siempre sabía lo que pensábamos… A menos que Bella mantuviera su escudo mental.

Pronto se escuchó la voz de Kate y ella corrió como un borrón al lado de Peter.

— Cariño, ella en ningún momento te prometió que iba a esperarte, dijo que lo iba a pensar. Rose está enamorada de Emmett, por eso son novios y tú… — Dijo tocándole la nariz de manera juguetona — Estás muy pequeño para enamorarte y tener una novia. Cuando seas grande vas a encontrar a una mujer que te quiera y a la quieras — Sonrió tiernamente al niño.

Peter parecía tenso, sopesando lo que le había dicho Kate. Nos miraba a Rosalie y a mí alternadamente, pero más que todo fijó su mirada en mí con un poco menos de furia que antes. Al parecer había comprendido mucho mejor. O eso esperaba yo… De alguna manera, sentía algún tipo de conexión totalmente extraña y desconocida, pero no desagradable.

A pesar de que se pareciera a mí físicamente, me había encariñado con ese niño desde el momento en el que había pisado la sala. Su risa por todas partes y su vocecita de hombrecito me alegraba y casi se podía ver cómo se expedía un halo de luz alrededor de su cuerpo. Por lo menos eso era lo que podía ver, aunque eso último pudo ser una alucinación producto de… No sé… — ¿Tanta confusión, quizá?

Alice saltó de su puesto acercándose a Peter — Bueno ¿Qué te parece si te muestro todos los juegos que están en la parte de atrás de la casa? — Preguntó acercándose y tomando su mano con una alegre sonrisa entusiasta.

Alec casi que empujó al niño al patio mencionándole lo mucho que se iba a divertir porque habían traído mucho juegos de Forks. Conociendo a mi familia, podrían haber comprado en cientos de jugueterías para mantener entretenido y feliz al niño. Entonces — ¿Todos ellos sabían de la presencia de Peter? ¿Sabían que se iba a presentar en la casa? — Mi ceño se frunció levemente pensando en eso. Todos los que estaban en la sala iban hacía el jardín. Aclaré mi garganta y miré a Rosalie, Edward y Bella.

— ¿Me permiten un momento? — Traté de sonar calmado para no asustar a nadie. La verdad era que estaba confundido y seriamente preocupado.

Rosalie asintió y se quedó a mi lado, después le dio una mirada significativa a Kate y ella asintió susurrando un "Yo lo cuidaré" apenas articuló con los labios para que nadie la escuchara. Rosalie sonrió agradecida — ¿Desde cuándo ese repentino interés en un niño humano? — Me pregunté. Digo, yo estaba claro en que también sentía la necesidad de proteger a ese niño, pero — ¿Rosalie? — Negué con la cabeza. Ya era hora de aclarar mis dudas. Esperamos a que la sala estuviera completamente sola y nos quedamos de pie. Rosalie mirándome con culpa, Edward y Bella inquietos.

— Empecemos por el principio ¿Podrían decirme QUÉ JODIDOS PASA AQUÍ? ¿Quién es ese niño? — Dije a velocidad vampírica por si el niño también tenía buen sentido del oído.

— Yo intenté decírtelo antes de venir Emmett, no me quisiste escuchar — Se excusó Bella.

Rosalie sonrió — Déjalo, Bella. Yo le digo — Rosalie suspiró, tomó mi mano, sus ojos brillaron cuando se encontraron con los míos y su sonrisa se hizo más grande — Emmett, Peter es nuestro hijo. Me dejaste embarazada cuando era humana — Explicó a la misma velocidad que yo usé.

— Yo… Yo… ¿Cómo que embarazada? — Balbuceé.

Edward pasó un brazo por mis hombros de manera jocosa — Vamos, Emmett. Creo que no necesitamos explicarte cómo dejas embarazada a una mujer — Soltó una risa y le guiñó el ojo a Bella.

Quité su brazo de mis hombros y le propiné un golpe en la cabeza — Ya me sé esa jodida charla, imbécil. Pero ¿Un vampiro con una humana? ¿No es algo imposible? — Pregunté aun sin dar crédito a lo que me estaban diciendo.

Vi cómo Rosalie se acercaba a la ventana y miraba con anhelo al niño que estaba jugando con autos, entre muchos vampiros sonrientes. Rosalie se encogió de hombros.

— Parece que es improbable, no imposible. Es como un tipo de milagro ¿No lo crees? Y… Se parece tanto a ti. Ayer, cuando lo vi por primera vez, no podía dar crédito a lo que veía. Tenía a mi propio mini Emmett. Casi me sentí morir de amor al ver a mi bebé.

— Sí, él es justo como Emmett a esa edad — Mi hermana se aclaró la garganta — Excepto por el hecho de que él no sabe que ustedes son sus padres — Me miró sacándome de la burbuja en la que estábamos Rosalie y yo. Por más delicado que hubiera salido su tono para decir esa frase, no dejaba de ser dura — Perdón, Emmett. Los Denali lo adoptaron como parte de su familia cuando creyeron que Rosalie estaba muerta y por lo tanto no sabe nada de ustedes. Por eso no podías hablar con Edward en tu mente — Fruncí el ceño ante su disculpa.

Edward se aclaró la garganta — Peter puede copiar los dones de los vampiros que están a su alrededor. No sabemos cuál es el máximo número de dones que puede copiar al tiempo, pero no nos quisimos arriesgar y por eso Bella levantó el campo mental. Para que Peter no copiara mi don de leer mentes y sospechara algo malo o descubriera la verdad — Terminó diciendo.

— En realidad, ninguno de nosotros pudo utilizar sus poderes hace unos minutos — Resolvió Rosalie.

— Tampoco ahora. Tengo un ojo encima de ese niño — Sonrió Bella guiñando un ojo.

— Entiendo — Murmuré pensativo — ¿Cómo es que Rosalie nunca se dio cuenta que estaba embarazada?

La aludida negó con la cabeza — No sé… Eleazar dice que la manera de crecer de Peter es increíble. Es decir, míralo, tiene dos años y parece de ocho. Al momento de nuestra despedida, yo… Tuve que tener algún cambio. Me refiero a que un poco antes del crucero y de mi transformación, mis primas me decían que me veían más gorda porque comía más, pero nunca les puse atención porque pensé que solo era envidia — Rosalie suspiró — Kate dice que cuando yo me estaba transformando, Peter hizo uso de su sentido de protección y me desgarró por dentro, para poder salir. Pero entonces no podría decirte cuanto tiempo tenía de embarazo.

— Le hablé a Carlisle. Él y Jasper están investigando… — Decía Bella pero Edward la interrumpió.

— Eleazar lo hizo en un principio cuando sucedió todo. Hasta que se dio cuenta de su don y decidió utilizarlo para su beneficio. Dejó de interesarse por su procedencia. Por eso Peter habla de sus "entrenamientos diarios". Sin embargo, ayer pude ver en la mente de Kate que ella sigue buscando información para saber cómo sucedió esto.

Lo pensé por un momento — ¿Lo estaba utilizando para su beneficio? — Recién me enteraba que tenía un hijo y ahora — ¿Me lo quitaban porque tenía un "precioso don"? — Al carajo. Peter nació del amor entre Rosalie y yo, no iba a ser usado como un objeto, por sus habilidades. Yo tomaría el lugar que me correspondía como su padre y Rosalie sería su madre. Él lo sabría tan pronto como yo pudiera decírselo. No iba a dejar que ese hijo de puta, Eleazar Denali, dañara a otra de las personas que más me importaban.

— Alto ahí, vaquero — Me dijo Edward deteniendo mis pensamientos.

— ¡Él lo tiene que saber! — Respondí señalando el lugar donde él se encontraba riendo y jugando — Es mi hijo y yo soy su papá… ¡Demonios! Me perdí dos años de su vida, no pienso perderme más por culpa de ese idiota imbécil hijo de su gran puta madre.

Me alteré y en eso, sentí mi respiración más pesada. No había experimentado la necesidad de respirar en muchos años. Tomé varias bocanadas de aire para calmarme, pero no parecía funcionar porque cada vez necesitaba más y más aire. Luego, vi cómo la mano de Rosalie se posaba en mi pecho y fui consciente de la sensación de relajamiento que eso me provocó. Solté un suspiro fuerte y cerré los ojos. Para cuando los abrí, Bella y Edward se habían ido. Rosalie me miraba tratando de infundirme calma.

— Hey — Acunó mi mejilla en su mano — Yo también le quiero decir. Incluso ayer tuve que controlarme varias veces para no mandar a Eleazar al infierno y al resto de esa jodida familia a acompañarlo — Me hizo girar la vista hacia el jardín — Míralo, Emmett, él es tan solo un niño. Creo que primero tenemos que conocerlo, hablar con él y compartir buenos momentos juntos. Todo el tiempo que podamos. Hasta que nosotros podamos estar seguros de que el shock no será tan fuerte para él.

— Esto es muy frustrante. Él es un niño muy despierto, pasará mucho tiempo para que logremos ganarnos su confianza — Le expresé con preocupación.

— Lo sé. Pero hay algo bueno — Ella sonrió. Eso hizo que yo arqueara una ceja — Tenemos a Kate de nuestro lado. Ella es quien ha protegido a Peter estos años de los abusos de Eleazar. Kate ha cuidado a nuestro hijo como si fuera suyo y está de acuerdo con todos nosotros en que él debe estar en su hogar. Por eso fue ella la que lo trajo. De todas formas, no queríamos la presencia de otro Denali en nuestra casa.

Después de eso, ambos suspiramos y miramos por la ventana. Ese niño tan maravilloso, que se parecía a mí, el fruto del amor que Rosalie y yo nos sentíamos: Un regalo.

Decidimos que lo mejor que podíamos hacer era esperar y estar al pendiente de Peter, ganarnos su confianza de a poco y no me importaría si a los Denali no les gustaba que él pasara tiempo con nosotros. Rosalie y yo éramos sus padres. El clan Cullen era su familia. Estaba seguro que Eleazar iba a poner el grito en el cielo y trataría de retener a Peter con él y su venenosa familia -excepto por Kate-.

Rosalie y yo estuvimos unos minutos en silencio, como espectadores ante la escena de nuestro hijo jugando naturalmente con su familia. Alec le estaba enseñando juegos de video, Jasper le mostraba bates y pelotas de baseball, Heidi y Alice no podían esperar para hacerle probar toda la ropa que le habían comprado. Esme y Carlisle corrían ente cualquier juguete que Peter pidiera, Edward y Bella hablaban con él sobre sus gustos y Kate… Ella también estaba viendo la escena, un poco más cerca que nosotros, con una sonrisa nostálgica en su rostro.

Tomé la mano de mi novia y salimos al jardín, pero antes de poder acercarnos a nuestro hijo, Kate estuvo delante de nosotros. Tanto Rosalie como yo fruncimos el ceño al ver la cara seria de la rubia. Ese gesto no me estaba gustando para nada porque silenciosamente, también nos estaba guiando fuera de la vista del niño y de nuestra familia en general.

— Tengo que confesarles algo — Dijo fríamente cuando estuvimos internados entre los árboles. Sin nadie que pudiera vernos u oírnos.


Nuevo capítulo! Cómo les pareció? De lejos este es uno de mis capítulos favoritos. Emmett conoció a Peter y su relación con Rosalie volvió a ser lo que era. Ahora viene Kate con una revelación ¿Qué piensan que tiene que decir?

Me alegra mucho que les guste la historia. Muchas gracias a todas las que están leyendo y a las que ponen fav y follow. A NaNYS SANZ por todos sus reviews.

Muchos saludos y besos desde Colombia. Nos leemos en el siguiente capítulo.