Hola de nuevo! Espero que se encuentren bien. Quería tomar un momento para hacer una aclaración, en esta historia la edad de Tom Riddle oscila entre 32-34 años, aunque se ve mucho más joven que esa edad, tal vez de 28 aproximadamente. Sé que muchos están ansiosos por leer sobre el duelo de magia que se aproxima, pero antes veremos a Hermione en las vacaciones navideñas. Muchas gracias a los que están siguiendo la historia, a los que se toman un momento para leer y también dejar comentarios, hacen mi día! Sin más les dejo con el capítulo.

Capítulo 5

Había algo mágico en navidad, al menos eso pensaba Hermione mientras recorría la senda cubierta de nieve entre su casa y el camino vecinal. Hacía un día maravilloso, lo que era increíble si tomaba en cuenta la nevada de la noche anterior, pero esa mañana el sol brillaba con fuerzas y la temperatura era agradable, y aunque la mayoría de la helada se había derretido creando pequeñas piscinas de fango, un hechizo para repeler el sucio mantenía el lodo lejos de sus zapatos, enaguas y vestido.

Se detuvo en la puerta de la cerca que rodeaba la propiedad y con un poco de magia escaló hasta sentarse sobre el muro de piedra. La carta de Harry decía que llegaría en la mañana de nochebuena, así que decidió esperarle a las puertas de la mansión. La brisa matutina le avivaba el rostro y le alegraba el ánimo. Mecía sus piernas cuando escuchó el galope y relinche de varios caballos a la distancia. Tres jinetes aparecieron en su rango de visión. Mientras se acercaban pudo distinguirles con más claridad. Al frente estaba Harry, era imposible confundir ese cabello rebelde y la soltura de la expresión de su rostro. Los otros dos le eran desconocidos, un hombre de mediana edad de facciones delgadas y cabello castaño, y, para su sorpresa una chica no mayor a su propia edad, pecosa y con cabello rosado.

-¡Harry!- Hermione saltó del muro en cuanto desmontaron y corrió hacia su mejor amigo lanzándose a su cuello. Harry la sostuvo por la cintura y le dio la vuelta en el aire antes de dejarla firme en la tierra.

-Hermione- dijo y la abrazó otra vez- al fin.

-Hay tanto que quiero contarte, Harry- dijo dando un paso hacia atrás.- pero estamos siendo descorteses en este momento- y miró hacia los dos extraños que lo acompañaban.

Harry se enderezó y carraspeó antes de dirigirse a sus compañeros de viaje.

-Señorita Granger, permítame presentarle al señor Remus Lupin y la señorita Nymphadora Tonks.

-Es un placer conocerles, señor Lupin, señorita Tonks- dijo haciendo una pequeña reverencia. El caballero se inclinó y se apresuró a tomar su mano, diciendo con placer lo mucho que Harry hablaba de ella. Tonks apenas asintió con la cabeza y esperó junto a su caballo, lo que le ganó una mirada de desaprobación por parte de Lupin. Si este gesto ofendió a Hermione no lo expresó y les invitó a resguardar sus animales en el establo, donde encontrarían paja y agua suficiente.

Lord y Lady Granger los recibieron con calidez, no obstante su madre enarcó una ceja al ver la vestimenta de Tonks y aunque no lo dijo Hermione se imaginaba lo que estaba pensando, ¡pantalones, como si fuera un varón!. Lady Granger a veces olvidaba que no todas las damas tenían carretas o carruajes para viajar, o la necesidad de verse como una flor todo el tiempo. Después de las presentaciones, Hermione les indicó sus habitaciones y mandó a que les prepararan baños. Luego fue a la cocina para pedirle a la señora Wilkins que tuviera listo unos fiambres, pan y leche tibia con miel para Harry y los invitados y los sirviera en el comedor familiar. Fue a hablar con el señor Peters antes de que éste fuera al pueblo por los últimos detalles para la cena y le recordó que debía matar un pavo y un cerdo antes del mediodía.

Regresando a la casa encontró a Harry recostado en una de las columnas del pórtico, con una sonrisa ladeada y cruzado de manos y piernas.

-Harry, ¿no piensas desayunar?- le dijo una vez a su lado.

-Veo que Lady Granger ha hecho toda una anfitriona de ti- Harry desembarazó los brazos y escondió las manos en los bolsillos de su pantalón. Miró a Hermione con aquella expresión que le dejaba saber que se estaba burlando.

-Bueno- dijo ella irguiendo la espalda- Si has venido a reírte no tengo tiempo para eso, aún me queda revisar la cubertería y ver que las copas estén relucientes.

Se giró para marcharse pero él la detuvo agarrándole del codo.

-Espera, espera- dijo Harry divertido-. Ha estado delicioso, pero no tenía mucha hambre, he dejado a Lupin y Tonks desayunando. Gracias, Hermione.

-De nada- dijo sacudiéndose de hombros y apoyándose de la columna opuesta a Harry.- ¿Cómo has estado? Te he extrañado muchísimo. ¿Te tratan bien en el Gremio?

-También te he extrañado. A veces las cartas no son suficientes, pero las conservo desde el primer año que te fuiste a Hogwarts.- suspiró y miró hacia el jardín-. Me tratan bien, a veces es mucho trabajo pero el año próximo estoy seguro que lograré establecer un flujo de comercio.- Bajó la cabeza y enderezó los pies antes de mirarla a los ojos y continuar-. También pasará algo importante el verano que viene. ¿Sabes qué es?

Hermione tomó una pose pensativa y apoyó la barbilla en una de sus manos, entonces hizo clic en su mente y abrió bien los ojos.

-¡Alcanzarás la mayoría de edad, Harry!, te podrás hacer cargo de la tierra de tus padres.

Harry se rascó el cuello y no puedo evitar la sonrisa que le iluminó el rostro. Ella sabía que él le agradecía muchísimo a los Granger y los amaba, pero el deseo de volver a restaurar el nombre de su familia, su hogar, de volver a vivir en la mansión de los Potter era algo que anhelaba desde pequeño.

-Hermione- dijo y se acercó a ella. Le tomó las manos en las suyas y mantuvo la vista fija en sus dedos. Ella buscó su mirada.

-¿Harry?

-Hermione, tú conoces quién soy, eres mi mejor amiga. Conoces mis mañas, me has acompañado durante todo estos años y el tiempo que paso contigo forma parte de mis memorias más importantes, cuando las cosas se ponen difíciles pienso en ti, en tu sonrisa, en tus comentarios inteligentes, en tu belleza. Sé que aún somos muy jóvenes y todavía hay muchas cosas que ambos queremos lograr, pero me harías el mayor honor si aceptaras mi mano en matrimonio.

Ella sintió mucho y quedó perpleja. Sus mejillas se calentaron y permaneció viendo el pelo de Harry quien aún estaba muy avergonzado como para mirarla a los ojos. Hermione sabía que tenía un afecto profundo hacia Harry y le despertaba mucha ternura, era feliz cuando estaba con él y no podía negar que compartían un lazo especial. ¿Pero era suficiente? Ella todavía no había analizado el engranaje de su propio corazón.

-Harry- interrumpió una voz desde la puerta. Ellos se soltaron las manos y Harry dio un paso hacia atrás. Tonks los observaba con el entrecejo fruncido. Hermione se alisó las faldas e hizo una pequeña reverencia.- Remus quiere hablar contigo- finalizó.

-Por supuesto- dijo él en un tono más agudo de lo habitual.- ¿Hablamos después, Hermione?

-Claro, Harry- dijo intentando no tartamudear-. Debo revisar la cubertería, me retiraré primero. Con su permiso- hizo otra reverencia y se marchó.

-¿Qué ha sido eso?- preguntó Tonks tomando el lugar que Hermione desocupó. -Sabes que tenemos una misión muy importante, no es momento de distracciones- le dijo con severidad.

-Lo sé, Dora- dijo Harry antes de suspirar, dejando caer los hombros.- He estado enamorado de ella desde niños, casi no puedo verla y sé que no podremos tener una vida en paz hasta que no... hasta que no terminemos la tarea que el Gremio nos ha dado. Es solo que...

-Te da miedo a que alguien se te adelante- terminó Tonks por él y por su expresión supo que había dado en el clavo.- Harry- continuó mientras se cruzó de brazos- Si ella no puede esperarte no es la mujer para ti.

-No digas eso- dijo con más censura de lo que pretendía-. Dijiste que Remus me buscaba, ¿cierto?

Las orejas de Tonks se colorearon de rojo y la comisura de sus ojos se agriaron, pero solo asintió por respuesta y no dijo más. Harry entró a la casa seguido por su amiga de cabello rosa.

-0-

-Madre, ¿puedo hablar contigo un momento?- dijo Hermione entrando a la sala de estar. Lady Granger se encontraba sentada en el mueble que daba hacia el jardín con un libro en la mano.

-Claro, cariño. ¿Qué ocurre? ¿Necesitas ayuda con la cena?

-No, no es nada de eso, madre- dijo y se sentó en la butaca frente a ella.

-Nunca me dices Madre a menos que algo serio te esté pasando, ¿qué sucede, hija?- inquirió y dejó el libro en la mesita a su lado.

-HarryMeHaPedidoMatrimonio- dijo tan rápido, que de no ser por años de práctica viendo a Hermione entrar en ansiedad cuando algo le asustaba, Lady Granger no hubiese sido capaz de captar lo que le decía.

-Ya veo- dijo su madre templada.

-¡¿Ya veo?!

-Cálmate, Hermione- dijo Lady Granger y levantó las manos en señal de paz-. Quiero decir que no me parece algo inesperado. ¿Lo ha sido para ti?

-Es Harry, madre- dijo la castaña como si eso fuera explicación suficiente.

-Sí, Harry Potter, tu mejor amigo desde hace más de una década. Lo conozco, ayudé a criarlo.

-Gracias por el sarcasmo, mamá. Es justo lo que necesito en un momento de crisis- dijo llevándose la mano a la frente.

-Vamos, Hermione, tampoco hay que hacer tanto drama. Estás asustada porque siempre habías visto a Harry como un hermano. ¿Estoy en lo correcto?

Hermione asintió con la cabeza rápidamente.

-Pero no sabes si el amor que le tienes es suficiente para casarte con él, ¿sigo en lo cierto?

Hermione asintió con más fuerzas todavía.

-Hogwarts termina en unos meses y Harry volverá a vivir en la Mansión Potter en el verano. Tal vez una buena idea sería conocerse otra vez, sabiendo sus intenciones y ver si romance florece entre ustedes dos. No tienes que perder a tu amigo, solo darse la oportunidad de ver si esa amistad puede llegar más lejos.

-Mamá, eres brillante- dijo Hermione poniéndose de pie, sintiendo menos pánico que hace un momento. Lady Granger rió.

-Y así tu padre cree que tu inteligencia la heredaste de él.

Hermione también rió, dejando ir toda la tensión de su cuerpo y fue a besar a su madre en la mejilla.

-Gracias, mamá. Hablaré con Harry.

-Sí, hazlo, pero después de tener todo listo para esta noche, por favor- dijo Lady Granger y volvió a tomar su libro. Hermione rodó los ojos pero se fue con una sonrisa pintada en los labios.

-0-

La cena fue un evento exitoso. Hubo comida, bebida abundante y buena conversación durante toda la velada. Remus Lupin fue una sorpresa durante la charla, se expresaba con tan facilidad que amenizaba el ambiente y servía de puente cuando algún tema parecía morir. Al principio Harry estaba muy nervioso, pero después de unas cuantas sonrisas de Hermione empezó a ser el Harry alegre al que estaban acostumbrados. Luego de cenar fueron al salón de juegos y abrieron las cartas, sin embargo Hermione prefirió continuar leyendo su libro de Encantamientos. Una hora después Harry encontró su mirada y Hermione golpeó el libro en sus manos dos veces con el dedo. El pelinegro asintió y ella pidió retirarse, sabía que él estaría en su habitación en una media hora.

-Hermione- dijo Harry tras cerrar la puerta.

-Siéntate, Harry- le indicó la silla de su escritorio en lo que ella se quedaba sentada en la cama.-Debemos hablar.

Harry asintió y esperó.

-Permíteme decir todo antes de que me interrumpas, por favor. Siempre te he visto como mi hermano, crecimos juntos y eres mi mejor amigo. Es difícil para mí verte de otra manera. Sin embargo, nunca me he dado la oportunidad de conocerte de otra forma. Así que tal vez cuando Hogwarts termine y tú estés en la Mansión Potter, ¿podemos conocernos otra vez?

Harry se tomó un momento para procesar lo que acababa de oír.

-No me estás diciendo que sí- ella asintió-, pero tampoco me dices que no- dijo él.

-Así es. ¿Estoy pidiendo mucho? Me aterra perder tu amistad, Harry.

-No, eso jamás sería posible, Mione. Estoy de acuerdo con tu idea. Es mucho más de lo que esperaba- dijo. Una atmósfera relajada los envolvió, como cuando eran niños y se escabullían en las noches para jugar.

-Ahora debes de irte antes de que mis padres te descubran aquí.

-No antes de que me cuentas qué ha habido de nuevo- le contrarrestó.

-Es demasiado para estas horas, oh, aunque espera, hay algo que me moría por contarte. ¿Recuerdas hace dos años cuando te dije que ayudé a un hombre en la montaña?

-Sí, lo recuerdo- dijo él.

-Bueno, pues no les conté todo porque no quería preocupar a mis padres. El hombre que salvé era un mago y por fin sé su identidad, y te aseguro que nunca adivinarás quién es.

Harry rió divertido por su entusiasmo

-¿Me dirás o debo suplicarte?

-Lord Thomas Riddle, el Concejal del Rey.

Tan pronto dijo el nombre, Hermione vio cómo el rostro de Harry pasaba de la más pura sorpresa, a la realización y luego a una expresión de odio que jamás había visto en su cara. Ella se apresuró a preguntarle si algo estaba mal, pero él se excusó diciendo que solo se escandalizó pensando en que algo le pudo haber sucedido y que fue demasiado temerario por su parte. Hermione no estaba segura de que eso fuera todo lo que le molestaba a Harry, pero decidió darle el beneficio de la duda a su mejor amigo.