UNA APLASTANTE DERROTA

Se hablaba fervientemente del emocionante partido futbolístico que se iba a dar dentro de unos días entre el FC Barcelona y el Bayern de Múnich. Ambos equipos estaban liderados por jugadores de nivel mundial; ambos, muy reconocidos en su carrera futbolística; cada cual construida de una manera.

El FC Barcelona contaba con parte de las estrellas del fútbol más destacadas; entre ellas, un jugador japonés muy reconocido por todo el mundo por haber sido uno de los primeros japoneses en pisar la Liga Europea; concretamente, pisar el primer equipo del FC Barcelona, uno de los grandes equipos futbolísticos de élite más conocidos de la historia del fútbol.

Oliver Atom/Tsubasa Ozora, capitán del equipo de la Selección Nacional de Japón, también lo era del FC Barcelona. Había adquirido recientemente la capitanía debido al retiro del capitán Alberto Grandíos, quien había resultado gravemente herido de una rodilla en un partido y no tenía posibilidad de recuperarse, ni de volver a jugar nuevamente, ya que dicha lesión se produjo en los interiores de las articulaciones móviles. Tal suceso ocurrió hace seis meses, así que Oliver/Tsubasa no tenía mucha experiencia como capitán, y muchas veces necesitaba del apoyo de Rivaul, quien era conocido por ser el águila del Barcelona y era prácticamente el mejor jugador del mundo. Albert Potter, David Clemente, José Luis González y Paulo Eumilla también eran destacados jugadores del club barcelonés.

El primero era un reconocido mediocampista holandés, quien era el capitán de su Selección nacional. Los tres últimos ocupaban la posición de defensas. El primer defensa, David, era de origen portugués, nacionalizado catalán. Rozaba los dos metros de alto y era muy delgado y muy pálido. José Luis González era español, providente de Navarra. Destacaba por su físico y su gran altura, y a Oliver/Tsubasa le recordaba a Victor Clifford/Hiroshi Jito, uno de sus compañeros de Selección. Paulo Eumilla era un jugador brasileño que se había asentado un año antes que Rivaul en el FC Barcelona, pero que no había logrado ser ni una cuarta parte de bueno que Rivaul, algo que provocaba en él mucha envidia y sobrado resquemor, los cuales exteriorizaba criticándole.

Por otra parte, Karl-Heinz Schneider, conocido como el Káiser de Alemania, cuya Selección Nacional capitaneaba, también lo hacía con el Bayern de Múnich, aprovechando que su padre se había posicionado en el mismo como entrenador hace unos pocos años. Ya tenía unos cuantos años de experiencia como capitán, así que sabía cómo resolver cada conflicto, y sabía que, a pesar de ser uno de los mejores jugadores del mundo, tenía que confiar en sus compañeros de equipo. Y por supuesto, tenía muchísima más experiencia en el fútbol europeo que Oliver Atom/Tsubasa Ozora.

El Káiser, junto a Stefan Levin y Sho Shunko, formaban el triángulo letal del Bayern, el cual se encargaba de meter la gran mayoría de los goles para el equipo, era muy temido y respetado por grandes rivales y era un tema muy concurrido en la historia contemporánea del fútbol. Benji Price/Genzo Wakabayashi, quien había abandonado recientemente el Hamburgo y se había incorporado a las filas del Bayern de Múnich hacía aproximadamente seis meses, era un portero excepcional, a tal punto de tener esa eterna competencia con Dario Belli/Gino Hernández por quién era el número uno en el mundo. Él mismo confirmaba el haber tenido una oportunidad de incorporarse al equipo muniqués, ya que no jugaba ningún partido con su anterior equipo por influencia de su entrenador, quien no pensaba bien de él.

Una vez Karl le había declarado a la prensa alemana lo siguiente:

- Está claro que el Hamburgo no es un equipo que destaque especialmente hoy en día, y se merece esa novena posición en la Bundesliga – decía, aparentemente tranquilo pero con un deje de indignación en su voz -. No por el equipo en sí, sino por su entrenador, quien está siendo bastante arbitrario a la hora de decidir qué jugadores juegan los partidos. Y está desperdiciando a una auténtica estrella… Ya lo he dicho antes; la ignorancia y la soberbia dan lugar a la mediocridad, y de ello está enfermando lentamente el Hamburgo.

Con tal declaración dio a entender que el entrenador del Hamburgo era alguien mediocre, atacando la opinión de que una novena posición en la Bundesliga era buena, para lo que el Hamburgo era actualmente. Y sí, le hubiese dado la razón si se tratase de los jugadores.

- La verdad es que el Hamburgo era muchísimo mejor años atrás – añadió, con nostalgia -. Los buenos tiempos pueden acabarse un día, pero hay que esforzarse para buscar otros mejores. Caer y levantarse; en eso consiste la vida. Y el Hamburgo todavía no ha levantado cabeza; más, la ha agachado.

- ¿Y qué opina de su entrenador, el señor Thiemann? – preguntó una periodista de unos treinta años, acercándole disimuladamente el micrófono -. ¿Cree que sus acciones están justificadas?

- Pues que su desempeño no es demasiado correcto, y se ha portado especialmente mal con el jugador japonés que jugaba para su equipo, al cual no sacaba al campo desde que salió de la portería para intentar salvar la situación. Y, debido a que yo aproveché dicha acción para marcar un gol, Thiemann lo calificó como un desafío hacia su autoridad y desde entonces se ha dedicado a mantenerle en el banquillo.

- ¿Y cómo justificaría a su padre, el entrenador Rudy-Frank Schneider? Recuerde que él sentó a Robert Schmidt, antigua estrella del Bayern de Múnich, trasladada al Werder Bremen hace seis años.

- Exactamente – terció otro periodista -, ¿qué diferencia ve entre los hechos del entrenador Thiemann y los del entrenador Schneider? ¿Qué diferencia ve entre Benji Price/Genzo Wakabayashi y Robert Schmidt?

Karl movió los codos y los colocó sobre la mesa, acercándose ligeramente al micrófono. Frunció ligeramente el ceño, porque odiaba que recordasen a su padre por ese hecho. Ciertamente, había sido culpa de Robert Schmidt y los medios favoritistas el que hubiese sido despedido.

- Han pasado nueve años desde que mi padre sentó a Robert Schmidt en la banca – dijo, con cierta molestia -. Schmidt fue trasladado al Werder Bremen cuando yo tenía dieciséis años. Y un año y medio después, fui trasladado al Bayern de Múnich. Y he de decir que he tratado en más de una ocasión con Robert Schmidt, y añado que no es un ser muy agradable y tampoco demasiado modesto. Puedo entender a mi padre el por qué le sentó en el banquillo. Por muy bueno que sea un jugador; si no sabe jugar en equipo ni confía en sus compañeros, está destinado al fracaso. Sin embargo, se puede ver que el señor Thiemann no perdona ni suelta; ya que sentó a un excelente jugador en el banquillo por un desliz. Y miren que no le he tenido de entrenador.

- Cuando estaba usted en el Hamburgo, le entrenaba el actualmente fallecido entrenador Hans, ¿no es así?

- Tengo entendido que murió hace seis años, de un infarto repentino – relató, con un dejo de disimulada nostalgia -. Y puedo asegurar de que era un entrenador muchísimo mejor de lo que podría ser Thiemann en diez vidas.


Rueda de prensa de Quique Setién y Arturo Vidal.

Barcelona, España.

- Señor Atom/Ozora, ¿cómo describiría a cierto jugador alemán que capitanea el Bayern de Múnich, actual campeón de la Bundesliga?

Oliver/Tsubasa, estrenado capitán del FC Barcelona, carraspeó, revisando su posición en el asiento.

- Si esta pregunta se me hubiese realizado hace tres años, diría que es como todos los grandes jugadores; alguien sobradamente particular y bastante creído – respondió el actual capitán del FC Barcelona -. Ahora que se me hace esta pregunta, opino que es alguien muy peculiar y con un sentido muy agudo del gol; alguien que domina fríamente el campo de juego, y que por ello merece ser denominado como Káiser. Yo, personalmente, opino que es uno de los mejores jugadores del mundo.

- Usted ha jugado contra él numerosas veces, ¿no es así? – empezó a decir el periodista, a cuya afirmación por parte del entrevistado siguió -. ¿Cómo describiría su juego? ¿La actitud que tiene frente al campo?

- Por lo que le conocí fue por el juego frío que empleó en su primer encuentro con la Selección Nacional de Japón, en la cual yo no estaba por una lesión del hombro – explicó Oliver/Tsubasa, haciendo algún que otro gesto con la mano -. Simplemente vine a Alemania cuando estaba mejor del hombro y allí pude observar el cómo jugaba. Era alguien violento, frío, impasible, calculador.

- ¿Y qué opina del jugador japonés que se incorporó a las filas del Bayern de Múnich hace seis meses?

- Es un honor jugar contra Benji Price/Genzo Wakabayashi, quien es mi mejor amigo y también mi mayor rival – respondió el compatriota -. La verdad es que ha sido una auténtica lástima el cómo su talento ha sido desperdiciado durante estos últimos meses. Puedo afirmar fervientemente que es uno de los mejores jugadores que mis ojos han presenciado.


Estádio Da Luz.

Lisboa, Portugal.

Habían pasado esos días muy raudos, literalmente hablando. El día del partido se había manifestado ya; cuyo encuentro consistiría en el de dos de los equipos campeones más conocidos del planeta, el FC Barcelona y el Bayern de Múnich. Ambos tenían muchísimos fanáticos por todo el mundo que llegaban al grado de querer darlo todo por sus jugadores favoritos. Schneider tenía muchísima popularidad entre las chicas, sobre todo. Era atractivo, rico y uno de los mejores jugadores del planeta, pero Oliver Atom/Tsubasa Ozora tampoco se quedaba atrás. Nada más pisar el segundo equipo del FC Barcelona, había adquirido muchísima popularidad, la cual aumentó cuando ingresó en las filas del equipo oficial y se acrecentó todavía más con su reciente capitanía, del que todos esperaban grandes resultados.

Todos los asistentes al partido comenzaron a entrar por las puertas, a coger sus entradas para los asientos, a tomarlas, a ir a por comida a los carísimos puestos de perritos calientes, helados, hamburguesas y pizzas, a sacar las pancartas, a hacer numerosas acrobacias y espectáculos para demostrar a sus jugadores cuánto les adoraban. Había un gran grupo de chicas de diversas nacionalidades portando las camisetas del cotizadísimo número 11 del Bayern de Múnich, entre otras, la de Benji Price/Genzo Wakabayashi, la de Stefan Levin y la de Sho Shunko, a quienes dedicaron un poema a voz en grito, a la vez que movían las banderas de Alemania, las pancartas, dedicatorias y meneaban sus cuerpos al son, rezando así:

El Bayern de Múnich el partido ganará,

El Káiser de Alemania un hat-trick por lo menos hará.

El Bayern de Múnich el partido ganará,

Mientras que el Barcelona ante el Káiser, la chafará.

El Barcelona, marcando goles, es bueno,

Mientras que el Bayern de Múnich con hat-tricks les pondrá el freno cual trueno.

Todos los jugadores estaban situados en sus respectivas posiciones, mirando cada uno a su correspondiente contrario. Todos se estrecharon las manos con todos. En el momento que Oliver/Tsubasa y el Káiser de Alemania se estrecharon la mano, hubo tensión entre ellos dos, a la vez que muchísima gente comenzó a emocionarse de más, como fue el de empezar a sacarles fotografías y empezar a gritar.

Oliver/Tsubasa pudo ver su fría mirada, los álgidos e intimidantes ojos de Stefan Levin, los cuales le miraban con una inusual mezcla contradictoria de superioridad y miedo. Algo le decía que el mismo había oído hablar de él alguna que otra vez. La expresión desafiante de Sho Shunko, cuyos negros fanales desprendieron un fuerte brillo. El semblante completamente serio de su amigo compatriota que podría derretir al hielo mismo; el mismo ademán que transmitía de una manera u otra a sus compañeros, quienes parecían igual de impasibles que él. Schneider no le dijo más que estas palabras:

- Quien gane el mejor; y mucha suerte. – los labios de su inalterado rostro se torcieron en una fría y afilada sonrisa de lado -. La vas a necesitar.

- ¡Eso ya lo veremos! – resolló un molesto Oliver/Tsubasa al escuchar tal frase.

Se posicionó en su área correspondiente, al lado de Rivaul. Delante de él, estaban los delanteros holandeses Bernard Luikal y Albert Potter, el argentino Roberto Savishe y el camerunés Thomas Neto'o. Atrás suya, estaban Clemente, González, Eumilla y Alexandre Putini, reconocido jugador francés que jugaba en la Selección Nacional de su país. Y, por último, el portero holandés Rechard, quien había sustituido en más de una ocasión a Var Len Fort en la portería de la Selección Nacional de Holanda.

Por otra parte, en la delantera del lado del Bayern de Múnich estaban Schneider, Markus Von Strauss, Adam Fischer y Boris Boehle. En el centro del campo, posicionado Stefan Levin y Sho Shunko. En la defensa, el conocido jugador danés Ulrik Coleman, el croata Dragan Seaken y un destacado jugador nigeriano de dieciocho años, quien tenía el placer de ser llamado Tadjou Minba. En la portería, el increíble Benji Price/Genzo Wakabayashi, quien estaba sustituyendo al lesionado Drener, y tenía perspectivas de asentarse allí de manera definitiva. Dichos jugadores destacaban por su altura, las cuales traspasaban el metro ochenta. Y dicho equipo destacaba por su ataque táctico ofensivo, y, si bien se hablara de táctica defensiva, destacaba el guardameta.

Oliver/Tsubasa observó a sus rivales. Sabía que todos ellos eran destacadas estrellas del fútbol, tanto en sus respetivos países y continentes como en el mundo entero. Jugadores que Oliver/Tsubasa se había encargado de estudiar bien; jugadores que pensaba que estaban a su altura. Volteó la cabeza hacia Rivaul, mirándole.

- ¡Se va a dar el importante partido entre el Bayern de Múnich y el FC Barcelona, ambos liderados por grandes jugadores! – anunciaba el espectador -. Mientras que el equipo providente de Cataluña cuenta con tres victorias y un peliagudo empate, el Bayern de Múnich se está mostrando inflexible: cuatro aplastantes y consecutivas victorias con una gran diferencia de goles a su favor. ¡Veremos quién gana este partido y pasa a la fase final!

La moneda sacada, observada, designada, lanzada con la punta del pulgar derecho y aplastada bajo la palma de la mano del árbitro, designó la cara ganadora al Barcelona, la cual mostraba la cruz. Ello no pareció importarle a Schneider, ya que sabía que Oliver/Tsubasa y Rivaul eran los únicos jugadores que estaban muy por encima de la media del resto de los jugadores del equipo catalán. El estridente sonido del silbato dio comienzo al partido, con Oliver/Tsubasa corriendo tras la pelota unos cuantos pasos, pasándosela a Rivaul con un regate con efecto, engañando a un muy sañosamente dispuesto Levin, quien enseguida dio una señal a Sho Shunko y a su capitán para rodear al jugador brasileño. Rivaul, que había estudiado el juego de Levin, le despistó con un gracioso pase orientado a la izquierda en dirección a Albert Potter. Éste tiró a puerta. El chut era fuerte, pero Benji Price/Genzo Wakabayashi lo detuvo como si nada hubiese ocurrido. No se supo si en un acto reflejo o una especie de extraño desafío, el guardameta del área germana le devolvió la pelota a Albert. Los jugadores capitaneados por Oliver/Tsubasa tuvieron distintas reacciones. Bernard gritó: '¿Pretende burlarse de nosotros o qué?', mientras que el capitán dedujo que su compatriota estaba teniendo muy mala opinión del rival, y qué menos que darle una oportunidad para igualarse.

Levin, viendo que el holandés corría bastante menos deprisa que los dos ases del Barcelona, le dio una ardua tregua de unos cuantos segundos, consiguiendo dejarle lo suficientemente aturdido como para que éste cayese al suelo, pasándosela así a Schneider, quien esquivó como un espontáneo truco de magia de desaparición el marcaje de serpiente de Clemente, la barrida de González y la pierna de Eumilla, encajando sin dificultad un gol en las redes de Rechard, quien no había podido ni reaccionar al obús del Káiser.

- ¡Y gol del Bayern por parte del Emperador de Alemania! – gritó el locutor, a quienes acompañaron los gritos y los coros de los fanáticos de dicho equipo -. ¡En menos de cinco minutos, un gol para el equipo muniqués! ¡Concretamente, Schneider marca en el minuto cuatro del partido!

Oliver/Tsubasa se veía acalorado y nervioso, ya que ni siquiera se había percatado del gol de Schneider hasta ser anunciado. Con un movimiento de cintura, se quitó de en medio a Levin y a Sho, corriendo a la par que Rivaul, quien había recibido la pelota quitándosela al defensa Coleman, quien tenía nuevas intenciones de pasársela a Schneider para hacer un segundo gol.

- ¡Rivaul avanza con la pelota en dirección hacia la portería, como un obús! – ladraba el comentador, hablando muy deprisa -. ¡Ulrik Coleman va como la luz hacia él, y parece que le va a quitar el balón!

Rivaul aparentó dejarse caer, y parecía que Coleman se lo había quitado. De hecho, ante los ojos de cualquier espectador, Ulrik le había quitado el balón. Rivaul, usando dicha situación con estrategia, calculó el tiempo y le hizo el famoso giro de Santana, el cual se lo había visto hacer al joven Oliver/Tsubasa. Levantando el balón con la alzada punta de la bota izquierda y manejándolo por encima de la cabeza de Coleman, lo ejecutó con terrorífica precisión y se lo envió a Albert Potter de vuelta. Potter lo envió a la banda derecha, en donde estaba Bernard. De Bernard a Albert, y, de éste, a Oliver/Tsubasa. Albert había sido demasiado lento en realizar el pase, por lo que Levin pudo interceptar el pase hacia Oliver/Tsubasa, corriendo hacia éste, rodeándole. La estrella japonesa se veía amilanado por el sueco, quien le sacaba más de media cabeza y le estaba rodeando las piernas. Con mucha dificultad, y con el escandinavo detrás de él, corrió a máxima velocidad desde su campo hasta el rival. Dejándole atrás finalmente, pudo esquivar también a Coleman, Seaken y Minba, encajando el gol con mucho esfuerzo, ya que los jugadores defensivos no paraban de realizarle cintas.

- ¡El gol de Oliver Atom/Tsubasa Ozora pone a la par al Bayern de Múnich y al Barcelona! ¡1-1!

Todos los fanáticos del FC Barcelona comenzaron a gritar, a cada cual más intenso. Gritaron el nombre del jugador japonés con mucho fervor, mientras Schneider le miró con sorpresa.

- ¡Este chico ha improvisado el pase por la presión de Levin! – exclamó, con los ojos y la boca abiertos. A continuación, se dirigió hacia Benji/Genzo, girando su cabeza para mirarle -: Benji/Genzo, tienes razón. No subestimemos al genio japonés.

- ¡Oye, que el genio japonés soy yo! – reía Benji/Genzo simulando una ofensa, mientras se colocaba la gorra en la cabeza y se reincorporaba del suelo con ayuda de una mano -. ¡Pero bueno, este Káiser…!

Ambos echaron a reír.


A Ulrik Coleman le tocó sacar de banda, lanzándole el balón al joven Tadjou Minba, quien se la pasó a Schneider. Éste avanzaba tan rápidamente por el campo que ni Oliver/Tsubasa ni Rivaul pudieron alcanzarle, pero, pese a ello, le seguían. La estrella asiática se había percatado varios partidos antes de que Rivaul ya había cumplido sus treinta y cuatro años de edad, y ya estaba empezando a jadear. Pudo ver el cómo sorteaba al veterano jugador David Clemente, quien estaba a un año de distancia de cumplir cuarenta años, y a González, que ya tenía treinta y muchos años.

- ¡Y otro gol de Karl-Heinz Schneider! ¡El Bayern vuelve a ponerse por encima del marcador por 2-1 a su favor en el minuto veintiuno del partido!

Los fanáticos del Bayern comenzaron a hacer coro con las banderas, las camisetas y las pancartas.

Oliver/Tsubasa rechinó los dientes y dio un pisotón al césped. Albert se sorprendió de la reacción del muchacho. Tal había sido su rabia que, cuando tomó la pelota en su posesión, ésta era superior a su concentración en el partido de tal manera que acabó por calcular mal y dar un pase en falso que acabó en el cuello de Levin, en vez de ir hacia la banda derecha por la que estaba circulando Albert. Sonó el silbato para indicar la falta de Oliver Atom/Tsubasa Ozora. El árbitro le mostró una tarjeta amarilla, advirtiéndole que si hacía algo semejante el próximo tiempo, que le echaría sin miramientos. Éste, por su parte, se dio por aludido, y giró sobre sus talones sin mirar al furioso sueco, que echaba chispas por los ojos y maldecía en susurros.

- Qué deportivo ir a dar al cuello de un jugador del equipo rival, ¿no? – le regañó Schneider de forma sarcástica, defendiendo a Stefan -. ¡El gran Oliver Atom/Tsubasa Ozora, haciendo una falta! – se burlaba, abriendo los brazos -. ¿Quién lo iba a decir?

- Olvídame – susurró el rabioso mencionado entre dientes, sin devolverle la mirada y alejándose de donde estaba él.

Rechard, levantándose del suelo y tomando la pelota con una mano, le devolvió la pelota a Rivaul, a quien Levin faltó interponiendo su pierna, haciendo que cayese. El árbitro hizo sonar el silbato para que se le diese un pase al Barcelona. Le tocó a Albert sacar de centro, dudando sobre a quién pasársela, ya que cada jugador de su equipo estaba cubierto por las espaldas por uno rival. Albert, por los nervios y la imprecisión, lanzó el balón al azar a su capitán, el cual no lo cogió y sí lo hizo Schneider, sabiendo que su rival estaba en peligro. Les hizo una seña con la mano a sus compañeros, indicando que ejecutasen la siguiente táctica.

Pase de balón a máxima velocidad, como si fuesen el mismísimo viento. De Schneider a Sho, quien se la pasó a Levin. Levin le envió la pelota a Markus Von Strauss con un pase más lejano de los tres metros, quien volvió a pasársela al jugador sueco, al ver que Potter estaba a punto de quitarle la pelota y hacerle falta. Levin tiró a puerta desde un área bastante lejana para lo que él consideraba lo común, cuyo disparo Rechard paró con mucha dificultad. Unos milímetros más hacia la izquierda y Levin le hubiese dado el tercer gol al Bayern.

El córner fue sacado por Oliver/Tsubasa. En la segunda jugada volvió a centrar, cuya zaga salvó del remate de Markus Von Strauss. La pelota, la cual se había convertido en una especie de meteorito, fue a parar a los pies de Clemente, cuyo remate fue a parar fuera.

Otro gol por parte de Schneider, quien aprovechó el pase mal dado de Clemente y superó sin mayor problema a González y a Eumilla.

- ¡Gol del Bayern! – berreó el locutor de voz en cuello. Parecía eminentemente emocionado -: ¡Gol de Schneider en el minuto veintisiete! ¡Su primer hat-trick! ¡3-1 a favor del Bayern!

Oliver/Tsubasa se limitó a verle en silencio. Schneider, Levin y Sho formaron la triangulación letal, evitando a Albert Potter y a Bernard. Sho le ganó de espalda a Potter y remató ante Rechard a gol. Un pase mal dado de Eumilla a Potter hizo que Von Strauss se quedara solo ante el guardameta del equipo barcelonés, el cual la mandó a córner.

El balón iba hacia Oliver/Tsubasa, pero Levin fue hacia él con garba rapidez, tomándolo en sus pies y dándole el cuarto gol al Bayern.

- ¡Gol de Stefan Levin! – ladró el comentarista, claramente ¡Cuarto gol del Bayern! ¡4-1 a favor del Bayern, aumentando aún más su ventaja sobre el Barcelona!

Los jugadores del Barcelona estaban cada vez más desincronizados, con un Oliver/Tsubasa muchísimo más desesperado y más furioso. Un pase de Adam Fisher para Markus Von Strauss, quien cometió un error de cálculo, ocasionando que cuyo posible quinto gol se fuese hacia arriba, para alivio de todos sus contrarios. Oliver/Tsubasa notó que una fortísima pierna de Minba le dio en el arco del pie, provocando que éste emitiese un agudo y largo aullido de dolor, cayese al suelo y el árbitro le mostrase una tarjeta amarilla, con lo cual Mimba le miró con cierto desprecio y pena. Córner para el Bayern, anulado por Rechards parando el balón en la salida del mismo, salvando la situación. Evidente peligro del Barcelona. Tarjeta amarilla para Sho por falta sobre Rivaul cuando podría haber ido a portería. Pitido que indicaba el final del primer tiempo, con un jugoso 4-1 para el Bayern y un aterrador resultado para el Barcelona.

Se veía a Schneider retirarse del campo con gesto corporal sereno, mientras esbozaba una sutil sonrisa cerrada de lado. Todos le alababan, y parecía que estaba consiguiendo lo que quería: fastidiar y humillar a Oliver Atom/Tsubasa Ozora, a quien consideraba engreído, obsesivo, egoísta y poco tolerante con cualquier otro resultado que no fuese la victoria.


- ¡Menuda goliza nos están dando! – se quejaba un exasperado Clemente llevándose las manos a la cabeza.

Se sentía cansado y con pocos reflejos. Sabía que era el jugador más mayor del equipo, y que ya estaba empezando a perder facultades, pero sentía unas ganas infrenables de darlo todo en el campo. Quería retirarse como un grande en el equipo para el que tantos años había estado jugando.

- ¡La plantilla del Bayern ha incorporado jugadores mucho más jóvenes! Pocos llegan a los treinta años… - comentó, con la moral baja.

Rivaul le lanzó una mirada acusatoria desde el banquillo en el cual estaba sentado. Parecía ofendido, porque había parecido darse por aludido.

- Créeme que la edad no tiene que ver muchas veces con la incapacidad de los jugadores para enfrentarse con sus rivales – eso fue lo que respondió la cavilativa águila del Barcelona, en un tono mucho más grave y bajo de lo habitual -. Todos, y cada uno de los jugadores de ese equipo son reconocidísimas estrellas del fútbol a nivel mundial.

Oliver/Tsubasa le oía hablar, hasta que decidió tomar la palabra:

- El problema es que nosotros estamos teniendo una pésima organización. No estamos sincronizados. Todos saben sobre nuestros puntos débiles.

- ¿Y por eso le diste un balonazo en el cuello a Levin? – preguntó Eumilla de manera sardónica, con la intención de enfadar a Oliver/Tsubasa.

- ¡Eumilla, en serio! – explotó el aludido, quien no estaba de muy buen humor -. ¿En serio te importa más ese asqueroso de Levin que uno de tus compañeros de equipo?

- ¡Vosotros, dejad la cháchara y atended! – anunció el entrenador Edward Van Saal, alzando el tono de voz -. ¡Va a haber cambios!

Revolvió todos los papeles con la finalidad de encontrar uno que tenía todo el plan de estrategias del partido a realizar entonces. El hombre estuvo en silencio hasta que todos los jugadores decidieron hacer silencio y escuchar al entrenador.

- Bien, haremos la formación 1-4-3-3. ¡Saldrá Neto'o por Alaberdo!


Daniel Alaberdo era un centrocampista, y había salido en lugar del delantero camerunés, quien, con mucha resignación, había aceptado las órdenes de Van Saal con alguna esperanza de poder darle la vuelta al partido.

El pitido del silbato dio comienzo a la segunda parte con el Bayern sacando de banda desde la izquierda de su ataque. Von Strauss, Fischer, Boelhe y Schneider hicieron un juego de pases que logró traspasar la defensa pero en el cual Albert intervino, porque había subido a la misma, impidiendo un posible quinto gol de Schneider o cualquiera de los delanteros alemanes. La posesión de la pelota en sus pies no le duró mucho debido a que Sho le realizó una entrada que hizo que ésta saliese justo en el área derecha de córner.

Levin le dio una patada a la pelota que se acababa de escapar de los pies de Bernard, la cual estaba suspendida en el aire, yendo en dirección a la cara de Oliver Atom/Tsubasa Ozora, quien no lo vio venir debido a la velocidad en la que estaba corriendo. Tal fue el impacto del balonazo en su rostro que volvió a caer al suelo.

Amarilla a Levin por haber agredido al jugador rival. Tal vez se quería cobrar el daño recibido, y si era así, pues lo había logrado, y con creces. Oliver/Tsubasa, a la vez que sangraba por la nariz, maldecía en su idioma natal. Poco le importaba el tener una apariencia un tanto grotesca por la sangre que corría por su cuerpo y manchaba su camiseta y sus pantalones, porque seguía corriendo tras el balón que su agresor había enviado a Schneider. Su gol, anulado por la trampa de fuera de juego que había estado ensayando Eumilla, salvando así la portería. Otra oportunidad desperdiciada o mal aprovechada por parte del delantero argentino. El árbitro le mostró una tarjeta amarilla a Rivaul por una falta sobre Adam Fischer, a quien le había faltado poco para recibir el famoso codazo por el cual el primero era malamente evocado.

- ¡Y gol de Rivaul, quien lo ha encajado forzando la defensa de Coleman, Seaken y Minba con el famoso giro de Santana! – gritó el locutor, haciendo énfasis en las palabras 'gol' y 'Rivaul' -. ¡2-4! ¡Rivaul ha logrado acortar la diferencia entre ambos equipos! ¡Gol del Barcelona!

Tanto los fanáticos de Rivaul como los de Oliver/Tsubasa empezaron a gritar de alegría, dándoles ánimo para que pudiesen remontar.

- ¡Vamos, que vosotros podéis ganar a los bávaros! – gritó un niño, agitando una pancarta con el escudo del FC Barcelona.

- ¡Ánimo, muchachos! – berreaba una chica joven, la cual empezó a dar saltos en su asiento.

- ¡Quiero ver a Schneider derrotado! – reclamaba otra chica a voz en cuello, usando sus manos como altavoz, mientras daba pisadas al suelo como sonido de acompañamiento -. ¡Quiero-ver-a-Schneider-derrotado! ¡Quie-ro-ver-a-Schnei-der-de-rro-ta-do!

-¡Uh, uh! – cantó otro fanático, comenzando a bailar y a dar pisadas sincronizadas -. ¡Uh, uh!


Alaberdo dio un pase atrás a Rivaul, quien recortó sobre Coleman y remató fuerte al fondo de las mallas, el cual Benji Price/Genzo Wakabayashi salvó con ambas manos, corriendo con el riesgo de que los guantes se le fuesen de las manos y sufrir así una seria lesión.

'¡Qué poco me ha faltado!', pensó, escupiendo.

Pasaron alrededor de unos cuantos minutos, en los cuales el Bayern estaba jugueteando entre ellos, hasta que Sho se hartó de esperar y chutó hacia la portería realizando una chilena, dándole el quinto gol al Bayern, devolviéndole la anterior desventaja al rival.

- ¡Vaya! – exclamó Sho, subiendo los hombros, separando los brazos y sonriendo lacónicamente -. ¿En serio esto es todo lo que sabe hacer el grandísimo Barcelona? ¡Mi hermano pequeño habría detenido eso mejor!

Oliver/Tsubasa le hubiese pegado si eso entrase dentro de lo permitido en las reglas del fútbol. Sho le pasó la pelota a Levin como quien no quiere la cosa, casi sin mirar.

Otro cambio del Barcelona por órdenes de Van Saal. Salió Bernard por un delantero reserva denominado López. Schneider cometió falta sobre Oliver/Tsubasa en el campo; se le enseñó una tarjeta amarilla como consecuencia. Falta de López sobre Levin en la presión en el área germana. Disparo de Schneider que para Rechard con un despeje de puño. Falta disfrazada de Sho sobre López, aprovechando que éste se encontraba solo. Su error de cálculo hizo que la pelota fuese hacia Oliver/Tsubasa, quien la interceptó y la tomó en sus pies, marcando desde lejos, con Benji/Genzo deteniendo eso con una sola mano.

- ¡Gol de Schneider! ¡Gol del Bayern! – rugió el comentarista, enfatizando en la palabra 'Schneider' -. ¡Ahora mismo el Bayern porta un terrorífico 6 en el marcador al lado del 2 del Barcelona!

Los fanáticos del Bayern empezaron a aplaudir a su equipo e insultar al rival por su mal desempeño. '¡Schneider!', '¡Levin!', '¡Sho!', y '¡Viva el Bayern, fuera el Barcelona!' fueron los gritos y cánticos que empezaron a usar, aparte de insultar a Oliver/Tsubasa, quien respondió ignorándoles y siguiendo caminando por el campo, centrando su mirada en el césped, el cual ya estaba empezando a tener las marcas de las huellas de las botas de los jugadores.

'¡Parece ser que aquí mi único amigo es el césped!', pensó, indignado.

Echó a correr.


- Desde el final de la primera parte del partido ya se sabía quién iba a ganar el encuentro – decía Elle Cid Pierre/Pierre LeBlanc pensativamente -. Y ahora ya se ha confirmado aunque falten al menos quince minutos para que termine el encuentro.

- Por mucho que el Barcelona tenga a Oliver Atom/Tsubasa Ozora y a Rivaul, el resto de jugadores, por destacados que sean, tienen un nivel muy inferior – comentaba Dario Belli/Gino Hernández, quien se puso un puño debajo de la barbilla -. En cambio, el Bayern es un equipo exclusivamente de estrellas.

- A mí me parece que si aceptaran a Oliver Atom/Tsubasa Ozora, el Bayern sería totalmente invencible y nadie ni nada podría derrotarle – observó Paolo Conti, un defensa de la Selección Nacional de Italia.

- A mí me parece que el Káiser empezaría a montar un pollo porque no quiere a nadie que lleve el peinado igual que él – se burló Salvatore Gentile, simulándole -. Si en el fondo Schneider es como los chicos pequeños, aunque quiera ir de maduro de la vida.

Todos se echaron a reír ante el sardónico comentario del líbero más famoso de toda Europa, quien aspiraba a serlo del mundo entero.

- Toma, si Yoichi Takahashi nos hubiese mandado a todos los jugadores prodigio al Bayern, no hubiese habido serie que valiese – argumentó un elocuente Juan Díaz, capitán de la Selección Nacional de Argentina -. Con la cantidad de buenos equipos que hay por ahí y todo el mundo obsesionado con el Bayern, el Real Madrid y el Barça.

- A mí me parecería bien si Oliver/Tsubasa fuese derrotado por su versión europea, alemana, rubia y alta – terció Mark Lenders/Kojiro Hyuga, quien estaba más que harto que en todos los encuentros que tenían el Barcelona y la Juventus siempre ganase el primero.

- A lo mejor hay una Patty/Sanae europea, alemana, rubia y alta que le está esperando eternamente – añadió un malicioso Willem Arminius, mientras cogía un puñado de palomitas y se las iba metiendo en la boca de una en una -. ¡Ya nos gustaría tener a todos tras nuestra a una eterna babosa!

Todos echaron a reír ante el picaresco comentario de Willem, quien se codeó con Mark/Kojiro, quien le tenía al lado.

Pierre le echó una rápida ojeada, dibujándosele de manera automática una sonrisa traviesa.

- Me parece que Napoleón es como tu hermano pequeño; tiene la forma del pelo muy parecida a la tuya – comentó con una risita, tocándole el pelo al mencionado.

Éste saltó del asiento, recolocándose el pelo como buenamente pudo con los dedos de su mano, ya que no disponía de ese peine que siempre traía consigo y que usaba a mitad de un partido cuando consideraba que se había despeinado.

- ¡Ey, nosotros no nos parecemos a nadie! – gritaron Dario/Gino y Napoleón al unísono, colorados hasta los huesos.

- Madre mía, cuánto habláis, ¿no? – protestó Hermann Kaltz, girando la cabeza hacia todos -. Y sí, un día Karl nos puso la cabeza a todos como una olla sobre que él no es la versión rubia y europea de Oliver/Tsubasa.

Willem miró con complicidad a Lenders/Hyuga, y éste le devolvió la mirada en señal de afirmación. Willem se levantó del asiento, caminó deprisa hasta que llegó al campo, se puso las palmas de las manos a modo de megáfono y se puso a gritar de voz en cuello:

- ¡ALBERT POTTER Y BERNARD LUIIIIIIIIIIIIIIKAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAL! ¡ME ESTÁIS AVERGONZANDO, JODER! ¡ECHADLE HUEVOS Y COMPORTAOS COMO LOS JUGADORAZOS DE LA SELECCIÓN NACIONAL DE NUESTRA HOLANDA QUE SOIS! ¡QUE EL CARABONITA DE SCHNEIDER NO OS INTIMIDE! ¡OEEEEEE, OEEEEEEEE, OEEEEEEEEE!

Al otro lado de las gradas, un furioso e indignado Harry Potter con la capa totalmente desordenada que había venido con Teletransportación, corrió el máximo que sus piernas le permitieron hasta que estuvo cerca del campo. Se detuvo a colocar su capa, sacó su varita a modo Lucius Malfoy, se la puso en la garganta y se oyó más alto que el micrófono por el cual hablaba el locutor:

- ¡ALBERT POTTER, NO LLEVAS MI APELLIDO DE ADORNO! ¡HAZ ALGO Y SUDA LA CAMISETA COMO UN CABRÓN!

Todos los presentes se levantaron como locos de sus asientos y corrieron hacia Harry Potter con intenciones de que le firmase un autógrafo, de hablar con él o pedirle trucos de magia. Éste, queriendo dejar en evidencia a Albert y a todos los demás jugadores, hizo aparecer una mesa, una silla y una pluma, se sentó en la silla, colocó la mesa e hizo aparecer muchos pergaminos con un ligero movimiento de varita. Les hizo una seña y todos se pusieron a la cola.

Schneider empezó a berrear todo lo alto que pudo, mientras pisaba el suelo, daba patadas y movía las manos:

- ¡PERO BUENO!, ¿ESTA GENTE LE PRESTA MÁS ATENCIÓN A UN PERSONAJE FICTICIO APARECIDO DE LA NADA QUE A MÍ, EL GRAN KÁISER DE ALEMANIA Y DEL MUNDO ENTERO?


2-8 a favor del Bayern de Múnich. Schneider había hecho un doble hat-trick y Oliver/Tsubasa estaba tumbado en el suelo, sujetándose las rodillas contra el pecho y hecho una fuente de lágrimas.

- ¡Se supone que soy yo el protagonista de la historia de Yoichi Takahashi, y tienen que escribir que yo pierda por seis goles de diferencia! ¡Aaaaaaaaaaaaaaahhhh! – lloraba y lloraba Oliver/Tsubasa, con los ojos vidriosos y las mejillas como una fortísima insolación -. ¡No pienso levantarme del suelo en lo que me queda de vida! ¡Me dedicaré a regar el césped con mis lágrimas! ¡Aaaaaaaaaaahhh!

Harry Potter comenzó a amonestar a Albert Potter:

- Por haber perdido el partido de una manera tan humillante, y sin haber hecho nada, tú ya no eres parte de la familia Potter – sentenció, dándole en ambos hombros y en la cabeza con la varita.

- ¡No, por favor, Harry, no me hagas esto! – rogaba un lacrimoso Albert de rodillas, entrelazando las manos -. ¡No me desheredes! ¡Aaaahhhhhhhh!

Por otra parte, un grupo de fanáticos del Bayern cantaban al mismo tiempo que daban pisadas y palmadas sincronizadas al suelo, al son de las pancartas que movían:

El Bayern ha ganado el partido,

Y el Barcelona ha acabado partido.

El árbitro el final del juego pitó,

Y el Káiser ha metido todo lo que ha querido el pito.

El Bayern macho alfa,

El Barcelona alfalfa.

Mientras que el Káiser el partido se ha follado,

Atom/Ozora ha sido en él sin escrúpulo follado.

Oliver/Tsubasa seguía llorando y lamentándose:

- ¿Por qué he tenido yo que perder? ¿Por quéééééééééé? – clamaba y clamaba, con un considerable charco de lágrimas en el césped, al lado de su cara -. ¡Los protagonistas nunca pierden, y yo soy el protagonista ideal de toda la vida y el Káiser siempre ha perdido contra mí de toda la vida! ¿Por qué iba a ser diferente ahora?

- Bueno, pero esto es la vida real, chaval – le respondió un sereno Karl a sus espaldas -. No siempre se puede ganar, y Yoichi Takahashi es un ser muy fantasioso que seguramente se haya metido un montón de porros entre ceja y ceja cuando decidió tal cosa. ¡Si hasta Cristiano Ronaldo ha perdido un montón de partidos, y sigue siendo el número uno del mundo!


David Clemente Soler, defensa del FC Barcelona, e hijo de una de las familias más ricas del mundo, parecía que iba a ser el primer jugador en atender a la prensa. Enunció así:

- La verdad es que ha sido un partido horroroso, en el completo sentido de la palabra – contestaba con su habitual tranquilo tono de voz, gesticulando y moviendo mucho las manos -. Una catástrofe, una tragedia, una desgracia, un infortunio, una fatalidad. Una afrenta, en toda regla. Sé que hemos perdido unas cuantas veces con resultados humillantes, pero en el partido de hoy, el Barcelona ha tocado fondo, y se veía desde lejos que necesitaba cambios. Muchos cambios, en todos los sentidos. Es más; yo me retiro si hace falta, ya que mi empeño a mis casi cuarenta años ya no es suficiente. Espero que este acontecimiento tan desapacible nos haga reflexionar a todos y cada uno de los jugadores que componemos el Barcelona.

- Así que eso es lo que usted piensa sobre el acontecimiento de hoy, ¿no? – concluyó un periodista bastante interesado en el tema -. Usted ha hablado claro. Ha señalado a la directiva y ha dicho que usted es el primero en ofrecerse a irse.

Todo el mundo señalaba la pésima estrategia que había empleado el entrenador Edward Van Saal, quien, a pesar de mostrarse claramente demeritado y casi ausente, estaba manteniendo la compostura con una expresión seria, la cual acompañaba a su valioso traje negro de diseñador.

'Esta es una derrota bastante angustiosa de la que hay que aprender todo lo que se pueda. No sirve de nada lamentarse cuando todo está hecho; poniendo de claro ejemplo, los ocho goles que le han caído al equipo. Merecidos todos ellos eran, ya que el Barcelona parecía un simple fantasma al lado del poderoso Bayern de Múnich del famoso Káiser'.

'David Clemente Soler, como ha afirmado ante los medios, es el jugador más veterano. Tiene toda la razón del mundo, ya que nuestra organización en general está oxidada. David es tanto un jugador, como un hombre, con la cabeza bien asentada, y siempre que dice algo, en ello acierta'.

'La verdad es que el Barcelona ha sido uno de los mejores equipos del mundo; incluso llegó a sus años de estar en el puesto número uno del mundo. Y de hecho, sigue siendo uno de los mejores equipos del mundo. Hemos sufrido derrotas de este tipo, y no voy a renunciar por un partido nefasto. Hasta el mejor equipo de élite ha tenido, tiene y tendrá sus temporadas bajas, pero todo es cuestión de tomárselo con calma, asumir los errores, remendarlos, renovar y empezar de cero'.

'En cierto modo no depende totalmente de mí la actual situación del Barcelona; todos aquellos que lo componemos; tanto jugadores, técnicos, entrenadores, directivos; como las decisiones que se tomen, serán el resultado de un nuevo equipo'.

FIN.

NOTAS:

- Esta historia relata el partido que disputaron el FC Barcelona y el Bayern de Múnich en cuartos de final el 14/08/2020, vista desde la serie Captain Tsubasa – Road To 2002. En muchos aspectos, la historia se parece bastante al partido de la vida real, pero que se han añadido hechos inventados y se ha sugerido también desde el punto de vista cómico.

- También, esta historia se ha hecho con la intención de criticar al prototipo de protagonista perfecto que siempre gana los partidos sea como sea, dejando el partido ejecutado tal y como está para que se pudiese contemplar una derrota de Oliver Atom/Tsubasa Ozora.

- Algunos apellidos de diversos jugadores existen, tanto del Bayern de Múnich como del FC Barcelona. Por ejemplo, apellidos tales como Boelhe, Coleman, Minba, Seaken, Clemente, González, Eumilla, Putini, Savishe, Neto'o, Conti, etc., ya están registrados dentro de la historia de Captain Tsubasa, aunque sean personajes terciarios que directamente ni aparezcan en la serie.

- Otros muchos nombres y apellidos se han inventado: Ulrik Coleman, Dragan Seaken, Boris Boelhe, Tadjou Minba, David Clemente, José Luis González, Paulo Eumilla, Alexandre Putini, Roberto Savishe, Thomas Neto'o, Paolo Conti, etc. Markus Von Strauss, Adam Fischer, Thiemann y Hans y López son totalmente inventados.

- Se ha añadido a Harry Potter como personaje de resalte, ya que Albert Potter, uno de los jugadores del FC Barcelona, comparte apellido con él, y en esta historia se ha creado una relación familiar entre ellos.

- Oliver/Tsubasa representa a Lionel Messi, ya que el primero es elegido capitán tiempo después, y el segundo ya es capitán del FC Barcelona. Clemente representa a Gerard Piqué, ya que ambos son defensas, tienen estaturas que superan el metro noventa, son veteranos y ya que Piqué salió a hablar a la prensa, se ha hecho que Clemente salga a hablar por los demás jugadores de su equipo, ya que se ve que es el jugador más maduro y concentrado.

- Ya que Willem Arminius es un personaje irónico, sarcástico, sardónico, burlón y hasta cierto punto cruel, se ha hecho que hablase sobre una posible Patty Haidée/Sanae Nakazawa europea, alemana, rubia y alta que estuviese enamorada eternamente de Karl-Heinz Schneider, ya que éste se parece a Oliver/Tsubasa en cierto modo y el mismo tiene una eterna enamorada tras él. Está criticando la 'insistencia' en seguir enamorado de una persona por un largo periodo de tiempo.