KeillyCM: Sí, es un patán y ya será descubriendo que en verdad tiene algo de excusa para serlo juju. Me gustan tus deducciones hahaha. ¡Muchas gracias! ¡Espero verte más seguido por aquí!

Lenore's Tears: Blossom y el alcohol no son buena combinación, es que es una chica limpia y sana hahaha xDD

Domina Mortem: Es MUY drama queen la chica, demasiado hahaha x'D Aquí descubrirás que pasa al final con nuestra pequeña borrachilla hahaha. Y sí, voy preparando los capítulos al día siguiente de subir uno, asi que las actualizaciones no se hacen de esperar uwu

¡Muchas gracias a la gente que deja comentarios y sigue la historia!

Disclaimer: The PowerPuff Girls o cualquier personaje de esta historia no son de mi propiedad.

Capítulo 4. En el aire.


Todas las luces parpadeantes junto a la música retumbando en sus oídos solo hacía que su cabeza diese más vueltas. Sí, había notado que alguien la había tomado del brazo y prácticamente se la llevaba a la fuerza, pero ella solo estaba concentrada en como su cabeza palpitaba de dolor.

Comenzó a sentir la brisa fría de la noche, por lo que supuso que esa persona la había arrastrado hasta la calle. Su cuerpo ardía como mil demonios. Pudo pestañear un poco y recuperar algo de su vista nublada cuando sintió su cuerpo aterrizar agresivamente sobre lo que parecía un coche. Miró a su alrededor y calculó que estaba en el aparcamiento situado en la parte de atrás del establecimiento. La había llevado por la puerta trasera. Rápidamente su sentido del peligro se activó cuando unas manos ásperas y grandes se paseaban por sus muslos y al fin se dio cuenta de que un tipo grande, el cual no había visto jamás y apestaba a alcohol y a alguna clase de droga, estaba sobre ella y con la cabeza metida en su cuello, lamiéndolo. Se tapó la boca en horror y asqueada. Forcejeó como pudo, pero sus piernas apenas aguantaban su peso y sus ojos se cerraban por momentos. Sus fuerzas la habían abandonado, pero no dudó en seguir resistiéndose. Empezó a llorar, casi cesando su intento de quitárselo de encima. Se estremeció de la angustia cuando una de las manos del tipo subió hasta su zona íntima. Sus ojos se llenaron de más lágrimas mientras sollozaba en silencio.

—Relájate preciosura, vamos a pasar una buena noche… se nota que te gusta, pequeña.

La voz de ese tipo le provocó arcadas.

—Amigo, deberías ir a drogarte a otra parte, que es lo único para lo que sirven las basuras como tú. —Aquel hombre apenas se separó de la joven, volteando su cabeza para ver de reojo a la persona que se atrevió a entrometerse en su momento de diversión. —Vamos, suéltala y vuélvete al basurero del que te has atrevido a salir. —el joven dibujó su típica sonrisa en la cara, pero su mirada estaba incendiada, sus puños presionándose con tremendas ganas de estamparse en la cara de aquel baboso y su mandíbula en tensión.

—Chico, date una vuelta y luego cuando vuelvas igual te la puedes quedar un rato para ti solo. ¡Fuera! —y volvió a su trabajo.

Blossom casi perdía la consciencia, miraba con dificultad a la persona que iba a ser su salvación pero que no pudo distinguir por su vista nublada. Cayó al suelo cuando el agarre de sus piernas y la presión que hacían contra su cuerpo, de repente, había desaparecido. Se quedó ahí, de rodillas, con la cabeza gacha.

—¡Hey, Blossom! ¡Blossom! —la llamaba esa voz, mientras sacudía levemente. Al fin ella reaccionó y levantó la vista.

—… ¿B-Brick? —dijo con un hilo de voz, casi inaudible.

—Qué voy a hacer contigo Pinkie… —la pequeña sonrisa que tenía al ver como Blossom seguía consciente, se desvaneció tan rápido como vino —Vamos, levántate. Es hora de irnos.

Antes de que Brick pudiera tomar a Blossom en brazos para llevársela, un puñetazo en la cara lo hizo caer al suelo. Blossom se acercó a él asustada.

—¡Puto mocoso! ¡Quién te crees para interrumpirme y luego atreverte a golpearme! —le gritó escupiendo el tipo, mientras se llevaba una mano a la espalda, donde había recibido la patada.

Brick se incorporó en el suelo con la misma expresión burlona, pero con el ceño fruncido, miró a Blossom intentando tranquilizarla y luego escupió en la cara del viejo.

—No me has hecho ni cosquillas viejo verde, creo que no sabes con quién te estás metiendo. —rio levantándose de un salto. —Acabemos con esto. Si no te vas tu solo al basurero, te tendré que mandar yo. —se tronó los nudillos dispuesto a matar al tipo. Pero se quedó paralizado cuando de la nada aparecieron dos hombres más, que lo agarraron de ambos brazos inmovilizándolo. En el momento que estuvo a punto de soltarse, ese par de personas se tiró sobre el golpeándolo sin parar, sin darle oportunidad de defenderse.

—Me parece… —hizo una risa nasal mientras se cruzaba de brazos —que eres tú él que no sabe con quién ha ido a meter las narices.

—¡No, Brick! —exclamó Blossom esforzándose para acercarse a él, pero uno de los hombres la empujó, volviéndose a chocar contra el vehículo. —¡Dejadlo en paz! ¡Brick, reacciona! ¡Brick! —gritaba su nombre, pero él no podía hacer nada, lo tenían apresado sin parar de golpearlo. —¡Por favor, deja que se vaya! Yo…yo… ¡Yo me iré contigo, pero déjalo ir, por favor! —exclamó esta vez, suplicándole al alcoholizado hombre. Este sonrió con malicia, y de un movimiento de manos, ordenó a sus acompañantes que lo dejaran ahí y se fueran. Agarró a Blossom de su cintura, acercándolo a él demasiado.

—Está bien, niñita. Vámonos de una vez, tengo muchas ganas de jugar contigo toda la noche. —Blossom reprimió un grito de terror, cuando este se atrevió a morder su cuello.

—Has hecho muy mal ordenándoles que se detuvieran y vas a pagar tu error de la peor manera. Muriéndote. —Brick se levantó del suelo con algo de torpeza y se limpió la sangre que caía de su labio algo roto, tenía moretones por la cara y el cuerpo. Pero nada del otro mundo, después de todo era un superhumano, no era tan fácil de matar y menos viniendo de hombres que sacaban su fuerza de la droga.

—¡Cómo puedes seguir vivo, maldito!

—¿No sabes que si juegas con el fuego te puedes quemar? Pues yo soy un incendio. —Brick atinó un puñetazo al viejo que ni lo vio venir por su velocidad. Se acercó a él, que estaba en el suelo, medio inconsciente. Lo tomó del cuello de la camiseta y de un movimiento rápido, lo desnucó. —Bye, bye. Escoria humana.

Blossom observaba todo eso, desde su posición después de haberse caído cuando el tipo la soltó repentinamente. Abrió los ojos enormemente y volvió a reprimir un grito con ambas manos en su boca.

—L-lo has… matado.

—Eso no importa. Larguémonos.

El pelirrojo tomó entre brazos a la chica y ambos quedaron en silencio. Blossom estaba exhausta. Durante todo lo ocurrido intentó mantenerse despierta como fuera, pero en cuanto él emprendió el vuelo, ella cayó en los brazos de Morfeo, al sentirse sana y salva y una enorme tranquilidad al tenerlo a él protegiéndola, a su lado. Brick no dijo nada durante todo el trayecto hasta llegar a su casa. Estaba metido en sus pensamientos. Furioso. Furioso y enojado con él mismo, por haber permitido que algo así hubiera sucedido. Nunca más la volvería a dejar sola.

Llegó hasta el gran ventanal que daba a la casa de la pareja, la abrió silenciosamente para no despertar al chico que dormía a un lado de esta. Colocó el cuerpo inerte de la chica suavemente, sobre la mullida cama, tomó la fina sábana y la pasó por encima, tapándola. En sigilo se la quedó observando, estaba como hipnotizado con su rostro pacífico, con cada fracción de su cara, mientras su cuerpo subía y bajaba al compás de su respiración. Sintió una enorme necesidad de besarla, pero se contuvo a medio paso de su boca y dirigió sus labios hasta la frente de la chica.

Miró una vez más, para asegurarse que todo estaba dormido, antes de salir volando por la ventana entristecido.


Después de aquel horrible acontecimiento, pasaron un par de días, donde Brick, volvía a tener la misma relación que siempre con Blossom. Ella a penas se acordaba de esa noche, pero si se acordaba de cómo había conseguido tener una conversación agradable con Brick -todo lo demás estaba borroso en su mente-, algo que no había pasado, prácticamente, nunca. Por eso mismo es que le extrañó, que cuando lo volvió a ver a los pocos días, él era de nuevo el mismo tipo sarcástico y maleducado con ella que recordaba. Pero obviamente no le iba a dar importancia a algo como eso, simplemente ignoró que esa noche existió.

Estaba emocionada, hoy iba a volver a la universidad después de haber estado más o menos un año sin asistir por su embarazo, al fin podría terminar su carrera y buscar el trabajo de sus sueños en el mejor laboratorio científico de Townsville, junto a su esposo.

Tomó sus cosas y acompañada por sus hermanas, fueron directas a la universidad donde ellas también asistían. Estaba radiante de alegría esa mañana y nadie podría estropearlo.

—Vaya Blossom, todavía no entiendo como pudiste desaparecer de la nada el día de tu despedida de soltera. Con lo alegre que te vimos con tu cuñadito. —habló Bell, mientras sacaba sus libros, al igual que su amiga.

—Ya te expliqué, el estúpido me invitó a muchos tragos, seguramente para emborracharme y poder aprovecharse de mí. —resopló la pelirroja enojada, harta de que le recordaran eso.

—Oh vamos, no digas eso. Brick puede ser todo lo que tú quieras, pero no es un violador como acabas de insinuar. —la chica de cabellos blancos se cruzó de brazos, negando con la cabeza. —Además, él fue el que te llevó a casa probablemente, al verte así.

—…Sí, puede que tengas razón… ¡Pero eso no quita que lo odio! —Bell rodó los ojos, esta chica no tenía remedio. En ese momento el profesor de la materia entró en el salón, exigiendo silencio.

Y así, la mañana se pasó rápida para ella. Estaba tan entretenida en sus deberes que no podía pensar en otra cosa más que en estudiar y estudiar.

Ya toda la universidad estaba sin mucha gente por los pasillos. Blossom se había quedado hablando con los profesores sobre como llevaría todo el curso atrasado y le dijo a sus hermanas y amigas que se fueran sin ella. Se despidió después de aclarar las cosas y salió casi dando saltitos de la felicidad. El atardecer se estaba haciendo presente.

—¡Al fin sales, te he estado esperando más de dos horas!

Blossom paró en seco, con el ceño fruncido y una mueca de asco adornando su boca. Brick estaba ahí, apoyado en la puerta de salida que daba directamente a la calle, con un gesto aburrido y mirándola fijamente, mientras arrojaba al suelo un cigarrillo y lo pisaba.

—No sé qué haces aquí, pero ya te puedes ir. —Alzó el mentón y se irguió pasando por enfrente del pelirrojo, que rodó los ojos y la agarró del brazo antes de que pusiera un pie fuera de la universidad. —¡Suéltame! ¡No sé por qué has venido aquí y además me has estado esperando, no quiero ni verte! —exclamó exaltada intentando soltarse de su agarre, pero él era más fuerte.

—No seas tontita, obviamente he venido porque quiero que vengas conmigo. —dijo sin apartar los ojos de los suyos. Blossom abrió la boca, alzando una ceja ¿De qué diablos estaba hablando?

—¿Acaso tanto fumar te está afectando al cerebro? ¡Por supuesto que no voy a ir contigo a ningún lado!

—¿Ah no?

—¡NO!

Tiró hacia él del brazo del cual la tenía agarrada para que no se fuera y alzó el vuelo. Ella se quedó colgando algo asustada por estar tan rápidamente a bastantes metros sobre el suelo.

—¿¡Qué haces!? ¡Suéltame inmediatamente!

Brick la soltó, pero ella no se mantuvo en el aire y comenzó a descender. Cerró los ojos con fuerza, esperando el choque que nunca llegó porque Brick ya la tenía cargada cual princesa.

—¡Pero que te pasa! ¡Vuela, cabeza de zanahoria! ¿¡Por qué te dejas caer!? —Brick le gritó tan fuerte que Blossom volteó la cabeza, ahora aún más asustada. Estaba apenada. Esto le pareció sumamente extraño al joven. —Uhm… ¿Ocurre algo para que no quieras volar?

—Yo… es que… —se sonrojó de la vergüenza— Bueno… es que hace tiempo que no vuelo, ni siquiera uso mis poderes —sonrió por inercia, se veía perfectamente como sentía la tristeza invadirla al decir eso —desde que empecé mi relación con Dexter, prácticamente no los he usado y ya cuando me quedé embarazada ya los dejé olvidados.

Brick estaba sin creer nada, estupefacto. ¿Por qué mierda hacía algo como eso?

—Pero… ¿Por qué tú…?

—No tengo por qué darte explicaciones de mi vida, bájame. —ordenó sin una pizca de gracia. Su rostro esta vez estaba serio e incluso algo enojado. Todavía no se atrevía a verlo a los ojos.

—Se me ocurre una idea mejor, yo te suelto y tú vuelas y no creas que te voy a volver a salvar.

—¡NI SE TE OCURRA HACER ESO!

Separó los brazos y de inmediato la chica comenzó a descender otra vez. Agitada intentó abrir los ojos y ver si Brick iba hacía ella al notar que no tenía intención de moverse. Pero él no hacía nada, estaba parado mirándola. Blossom sintió ansiedad, miedo, estaba a punto de matarse contra el suelo si no hacía algo.

Justo antes de tocar la arenosa superficie, Blossom ya estaba flotando, aún con los parpados apretados y su cuerpo entumecido, no se había dado cuenta de esto hasta que Brick bajó hasta ella y le tocó el hombro, haciendo que separara los parpados lentamente.

—Enhorabuena, has pasado la prueba. —dijo él con una pequeña sonrisa divertida y maliciosa al ver el estado de frustración en el que se encontraba la pelirroja.

—¿E-Estoy volando? — él asintió sin cambiar su expresión. Ella suspiró con un gran alivio, pero enseguida golpeó al pelirrojo con su puño en su cara. —¡Maldito sádico! ¡Casi me mato por tu culpa!

Él se enojó tocando su nariz adolorida y por lo que había dicho la cabeza de zanahoria.

—¡Eres una…! —se calló de inmediato al ver como ella volvía a formar su puño —mmm… deberías agradecerme, te he ayudado a volver a ser un alma libre en el viento. —le replicó con ironía, poniendo los ojos en blanco.

—¡Pero…!

—¡Cállate y ven conmigo!

Volvió a llevársela agarrándola del brazo, pero esta vez no tenía que sostenerla, ella volaba por su cuenta. Blossom abrió la boca para reclamar, pero en el momento que volvió a sentir la brisa en su cara y las cosquillas en el estómago al estar en ese estado, la cerró de inmediato. Brick poco a poco fue soltando su brazo, al ver que ella ya no se resistía por soltarse y disfrutaba, como le gustaba esa carita de felicidad, era en tan pocas ocasiones que la veía, que le parecía algo digno de admirar.

Al cabo de unos minutos de pasearse por los anaranjados cielos, Blossom ya estaba disfrutando como nunca volver a alzarse en el aire. Esa sensación que hace tanto que no podía sentir… era tan… especial. Se detuvo cuando su cabeza chocó con el pecho del joven de ojos rojos notando algo de dolor en su frente. Ya ni se acordaba que él estaba ahí con ella.

—Hey ¿Por qué paras? —dijo mientras se sobaba la parte adolorida con la boca torcida.

—Mira.

Blossom giró hacía donde el chico apuntaba, en esa posición se podía ver perfectamente el atardecer en su máximo esplendor. La mezcla de colores rojizos, con el sol brillando tenuemente antes de esconderse y las estrellas que iban apareciendo una a una. Se sintió cálida y maravillada, sonrió como nunca. Ese cúmulo de sensaciones que había dejado olvidadas, al probar que era una de las únicas personas que era capaz de disfrutar de esa manera escenarios fantásticos como esos. Suspiró como una enamorada y respiró hondo cerrando los ojos instintivamente. Los abrió cuando Brick tomo ambos de sus brazos y la acercó a él.

—¿Q-qué…?

—¿Te gusta?

—Am… sí, pero… tú… —estaba prácticamente muda. Brick la acercaba más a su cuerpo, haciéndola estremecer. Sentía sus orejas arder. Tenía su rostro tan cerca, sus pupilas comenzaban a dilatarse. La mirada del pelirrojo era intensa como el fuego, sentía que ansiaba seducirla, confundirla.

—Blossom, te quiero hacer una pregunta ¿me responderás con la verdad? —estaba serio, su rostro mostraba inexpresividad, pero sus ojos eran todo lo contrario. Blossom asintió sin darse cuenta, hipnotizada con su mirada. —¿Por qué te casaste con mi hermano?

Blossom apretó los labios. No se esperaba algo así, una pregunta así, de repente. ¿Qué iba a responder? ¿Qué quería él que ella respondiera? Brick notó su confusión, así que decidió cambiar un poco la pregunta y hacerla más fácil.

—¿Tú amas realmente a mi hermano?

—C-claro que sí, como p-puedes preguntar algo tan tonto como eso. -contestó, debía admitir que tardó mucho en responder, unos segundos, pero eso ya era demasiado. Brick no pareció muy contento con esa respuesta.

—¿De verdad amas a Dexter? —volvió a cuestionarle. La acercaba lentamente, cada vez más, a su rostro. Ella se sentía demasiado aprisionada como para mover los labios, así que simplemente asintió. Otra vez, no le gustó la respuesta. —No ¿TÚ lo amas? dime la verdad.

Sintió escalofríos. Sus labios estaban a milímetros de rozarse, podía sentir su respiración agitarse junto a la de él.

¡Blossom, para, qué estás haciendo! NO NO NO, SE ESTÁ PEGANDO DEMASIADO. ¡Por qué no puedo parar!

Sus labios se rozan, pero al instante retroceden. Blossom se aleja con la respiración agitada, su rostro estaba rojo como nunca y su mano sentía un pequeño hormigueo por la bofetada que le había proporcionado al pelirrojo. Él giró la cabeza con disimulado sosiego, apretó los dientes y la miró con toda la ira retenida, mientras llevaba una de sus manos a su mejilla.

—¡NO te vuelvas a acercar a mí, depravado! —y como un rayo, se fue hacía su casa, donde su marido la esperaba con la cena hecha.

—Zorra… —contiene su grito en un susurro entre dientes.


La noche había llegado poco antes de que Brick tocara el portal de su casa con sus pies. Entró, intentado no hacer mucho ruido, y miró alrededor, todo tan vacío como siempre. A oscuras, como su alma se sentía cada día de su miserable vida. Se había pasado unas cuantas horas sentado en un banco al lado del mar, mirando hacía la nada y sin poder olvidar ese momento. Pasaron horas, pero él seguía teniendo presente el olor a vainilla, el cuerpo pegado al suyo y el leve roce de los labios de la pelirroja. Como si todavía estuviera ahí, con él.

Llegó a su casa y esos pensamientos seguían ahí, esa sensación no se iba. Subió las escaleras y se metió en la habitación de su esposa sin ningún disimulo, con un portazo y suspirando ruidosamente, como un quejido. En ese momento, Princesa despertó medio adormilada y se le quedó viendo hasta que sus ojos se acostumbran a la oscuridad, se estaba desnudando y sacando algo de la cómoda.

—¿Bricky poo? ¿Qué ocurre, por qué llegaste tan tarde? —frunció el entrecejo levemente, a pesar de ver a su esposo totalmente desnudo, colocándose el preservativo y acercándose a ella con pasos firmes.

—No te importa. —se tiró encima de ella y comenzó a besarla con intensidad. Pero Princesa enseguida lo separó un poco apretando su mandíbula, enseñando sus blanca y cara dentadura.

—¡Hueles a perfume de mujer y reconozco perfectamente de quién es! ¡Como puedes hacerm…! —Brick ahogó sus gritos con su boca y comenzó a tocarla, para que se callara. Suerte que lo consiguió, porque esa noche urgentemente tenía que deshacerse de esa excitación que llevaba encima desde que la pelirroja de ojos rosas había vuelto a burlarse de él.

¡SAL DE MI MENTE! ¿¡Por qué no dejas mis pensamientos en paz!?

Una noche más, le hizo el amor a Blossom mientras tocaba el cuerpo de otra mujer.


Con el pecho latiendo a mil y con la mirada perdida, volvió a casa donde Dexter la esperaba ya con la cena lista y una enorme sonrisa. Se asustó un poco al ver que ella tardaba tanto en volver, pero al escuchar las llaves y la cerradura de la puerta abrirse, se alivió.

—¡Cariño, al fin llegaste! ¿Dónde estabas? Estaba preocupado por ti, ya es de noche. — Blossom no pudo mirarlo a los ojos. Él que se había acercado para abrazarla, se descolocó cuando ella pasó por su lado, con la cabeza hacía el suelo —¿Te encuentras mal, Blossom? ¿Pasó algo? —cuestionó muy preocupado. Ella simplemente negó con la cabeza, con una pequeña sonrisa, pero él seguía sin estar muy convencido.

—No te preocupes, tuve un día algo… estresante, eso es todo.

—Acabo de terminar la cena hace unos minutos, ¿vamos?

—No gracias, no tengo hambre. Estoy cansada, así que iré a darme una ducha y a dormir ¿el pequeño ha cenado ya?

—…Pues… sí, ya está dormido ¿Pero seguro que estás bien? Te veo rara.

—No pasa nada. Buenas noches cielo, que aproveche.

Y sin darle un beso de buenas noches a su marido o si quiera un abrazo, se adentró en el pasillo hacía su habitación dando pasos rápidos. Entró a la habitación y le dio un besito en la frente a Holly que descansaba como un angelito. Se despojó de su ropa y entró en la ducha, agua fría, necesitaba agua fría.

Desde el mismo momento que los labios de aquel hombre rozaron con los suyos y colando esa imagen en su mente como una bomba a punto de explotar, notaba su cuerpo perder fuerza, lo notaba sudar, arder y por más que el agua la mojara, ese calor seguía ahí. Cerró los ojos y a su mente volvió el rostro del pelirrojo y sus ojos intimidándola y calentar todo su interior con ese rojo intenso de su mirada, con el chispear de sus pupilas. Sentía que, si hubiera reaccionado un poco más tarde, definitivamente su control se habría esfumado como el humo.

Tuvo que recurrir a calmar su cuerpo por su propia cuenta y la ducha la ayudaría en su trabajo.

Mañana definitivamente hablaría con él, no podía hacerle esto, no ahora.


Admito que yo misma me emocioné un poquitín escribiendo este capítulo kdjashf pero este solo es el comienzo del comienzo, pronto se viene lo intenso de verdad. Estad preparados. :9

Espero que os haya gustado, comentarios, reviews y todo lo demás siempre son bienvenidos *muacks muacks*