Domina Mortem: Lo del hijo sigue siendo un misterio que igual no se resuelve, creo que es una de las incógnitas que prefiero dejar a la imaginación jeje.
¡Muchas gracias a la gente que deja comentarios y sigue la historia!
Disclaimer: The PowerPuff Girls o cualquier personaje de esta historia no son de mi propiedad.
Capítulo 6. Revelaciones.
Iba sin un rumbo fijo, la noche le pesaba. Tenía frío, pero eso no le impidió que siguiera su camino a toda velocidad por el aire, la brisa le golpeaba en la cara y con la velocidad que había tomado apenas podía ver algo, aunque en ese momento le daba igual si chocaba contra algo, hoy tenía la especial intención de hacer el deseo de su pelirroja realidad y desaparecer. De golpe paró en seco, ya sabía cómo consolarse un poco.
Tardó menos de diez en minutos en llegar. El lugar era un sórdido y oculto cementerio. No le provocaba temor, ni si quiera sentía inquietud.
Se paseó un rato por entre las pocas tumbas que había por el alrededor. Ese cementerio tenía muchísimos años, pero se encontraba en un sitio tan montañoso y difícil de visitar que prácticamente no había gente que lo utilizara. Estaba casi desierto, solitario. Era el lugar perfecto para la persona que había ido a visitar.
Así se detuvo en una tumba en especial, con las flores marchitas y casi deshechas. Se hincó justo delante de esta y con una de sus manos pasó su pulgar por la inscripción de la lápida, acariciándola. Suspiró y negó con la cabeza.
—Hola, Margareth… —sonrió levemente. —perdón por no haber venido justo el día de su cumpleaños, usted sabe, he estado algo ocupado con… problemas personales. —tomó las flores secas y las carbonizó utilizando una llamarada que apareció en su mano. —y también siento no haber traído flores, pero en un principio no tenía intención de venir así de repente. Si Dexter se entera de que he estado aquí me va a matar. —rio, pero sin gracia alguna. — He vuelto para contarle de nuevo la historia de mi vida, la vida que usted se empeñó en arruinarme. A mí y a toda la familia. Y créame, cada año volveré para contárselo de nuevo y que se revuelque de vergüenza bajo el barro. —jugó un poco con la arena del suelo.
"¿Sabe madre? Tenía razón cuando se quejaba de mí y decía que no iba a llegar a nada en la vida, tenía la razón, como siempre usted creía de sí misma. Estoy casado con una mujer a la que no soporto y nunca soporté, es solo conveniencia, y estoy seguro que usted entiende muy bien de eso. Pero tengo una niña preciosa que amo más que a mí mismo, y créalo cuando digo que a pesar de como soy, soy un millón de veces mejor figura paternal que usted. ¿Se acuerda cuando yo nací? La manera en la que me veía, como un bicho raro, como un monstruo fruto de la ciencia que usted creía que era del diablo. —hizo una risa nasal, sarcástica. —Yo no entendía porque tenía que avergonzarme de mi mismo, de lo que era, pero usted, todos los días se empeñaba en hacérmelo sentir. Yo me sentía solo entre esas cuatro paredes, usted ignoraba mi existencia y padre siempre estaba lejos, en otra ciudad, trabajando. Pero el día que Dexter llegó con pocos meses de nacido, sentí que por fin podría ser feliz, que por fin usted podría cambiar. Pero no, al parecer el hecho de que no fuera su hijo le llenó aún más de odio y resentimiento. Su madre no lo quiso, ustedes no podían tener hijos ¿Entonces porque le molestó tanto que padre lo adoptara? Debió haber sido un regalo caído del cielo para usted, no como yo lo fui. Yo aprendí a no quererla y que usted no me quisiera, pero me dolía en el alma como trataba a mi hermano, como basura, como un bastardo. No lo maltrataba solo psicológicamente, si no también físicamente cuando se equivocaba en algo, a pesar de tener una mente superdotada, no era suficiente para usted. Él era un gran apoyo para mi durante la gran parte de mi vida, con él podía hablar, jugar, comunicarme, no me sentía solo porque lo tenía a él. Pero yo comenzaba a darme cuenta de que era realidad todo lo que me decía, que yo era algo sobrenatural, no era humano.
Tuve que aceptar que toda la ciudad me rechazara por no ser alguien normal, igual que ellos, tuve que contener mis poderes, tuve que tragarme tantas burlas e insultos… cuando llegaba a casa llorando, usted no hacía nada para consolarme, pero eso ya no me importaba más pues tenía a Dexter conmigo. Pero a pesar de todo… yo tuve que aprender solo, a concienciarme yo mismo de lo que era y de que no era nada malo, que no era un monstruo por no haber nacido naturalmente. Dexter era un gran apoyo, sí, pero él tampoco comprendía lo que yo era, él se asustaba cada vez que me veía volar, lloraba si se me escapaba sin querer algún fruto de mi super naturalidad.
Yo solo tenía que comprenderme, tuve que superar mis traumas, tuve que pasar toda mi infancia encerrado, llorando y sin comprender por qué todo el mundo huía de mí. Llegué a rechazarme a mí mismo… llegué a odiar lo que yo era…
Hasta el momento que tuvimos que trasladarnos a otra ciudad, donde trabajaba padre, Townsville.
Esta ciudad era diferente, tenía algo que la hacía especial. Era un lugar donde ocurrían cosas inexplicables, una ciudad bendecida por la mala suerte donde había un mono parlanchín y loco viviendo en un volcán, monstruos aparecían cada día, seres -por así decirlo- mágicos que aparecían de la nada e incluso el mismísimo diablo con una vestimenta extravagante y pinzas de cangrejo causaba terror. Pero a pesar de todo eso, la ciudad no tenía miedo, pues tenían algo que ningún otro lugar tenía, unas super heroínas. Tres niñas, unas simples niñas que a pesar de ser diferentes y extrañas, la ciudad las amaba y respetaba.
Siempre observaba por la ventana o lo más cerca que podía como esas tres niñas se encargaban de todo ese mal y lo mandaban a volar lejos. Estaba maravillado, sobre todo con una de ellas en especial, la líder, que; con su astucia, inteligencia y sus aptitudes intuitivas lograba controlarlo y que en cuestión de minutos todo hubiera acabado. Yo la admiraba, admiraba lo que era. Entonces en ese entonces me di cuenta que yo no era el único diferente, que no era malo ser yo, que podía ser todo lo contrario. Me di cuenta de que lo que yo tenía no era ningún mal, sino una bendición. Logré superar mis miedos, tener confianza en mí mismo y no volver a caer en sus insultos y rechazos. Comencé a defenderme de usted y no me importaba que tuviera que hacer para defender a mi hermano también. Mi vida dio un giro y me volví alguien orgulloso y no dejaba que absolutamente nadie me volviera a pisotear.
Pero sabe usted, ese orgullo que logré construir después de tantos años de maltrato, hizo estragos en mí. Me hizo alguien más cruel, no permitía que nadie estuviera por encima de mí y podía hacer hasta lo imposible para impedirlo, me convertí en alguien arrogante que veía a todos por encima del hombro, simplemente por ser personas normales sin ninguna capacidad especial como yo. Utilizaba a las mujeres porque las veía como algo tan simple y poco perfecto... Sí, yo me sentía alguien perfecto. Llegué a tener complejo de dios por ser tan único. Nunca he sido alguien de quien enorgullecerse en la vida, ni antes ni después.
En el instituto me gané la fama de mujeriego sin sentimientos. Muchas veces las cosas que hacía eran por llamar la atención de la persona que más admiraba en el mundo, esa chica de orbes rosas, era todo lo que yo quería en el mundo y aun así nunca logré que ella se diera cuenta de mi existencia. Para ella solo era un tipo más que no merecía su atención. Estoy seguro de eso. Ella era todo lo que anhelaba en esta vida, pero sabía perfectamente que alguien como ella no se merecía a un patán como yo, así que nunca llegué a acercarme, fue la única mujer que nunca me atreví a tocar. Ahora mismo puedo decirle sin ningún remordimiento, que me arrepiento, me arrepiento demasiado…"
Brick apartó un poco el polvo que yacía sobre la fría lápida y la acarició. Se levantó lentamente sin dejar de mirar a esta. Subió la vista hacía el cielo negro que se había comenzado a nublar y la volvió a bajar.
—Parece que va a llover, será mejor que me vaya. —se quedó en silencio por unos instantes. —el día que usted murió madre, sentí algo que nunca antes había conocido y eso era tranquilidad, la tranquilidad de que por fin podría vivir mi vida sin tener que suspender mis sentimientos y mi yo verdadero. Dexter lloró, a pesar de todo lo que usted le había hecho, él pudo crecer como alguien que amaba la ciencia tanto como padre y esto a padre le entusiasmaba, así que por lo menos tenía su apoyo y evitó que se volviera alguien tan amargado como yo. Aun así, yo podía saber que ese llanto más que de tristeza, era de desahogo, todo lo que no le permitía usted llorar para no acabar maltratado, lo había soltado en su funeral. Quiero decirle que no es correcto echarle todas las culpas del por qué soy así, pero… —Se sacudió las manos de las motas de polvo que le quedaron al barrer la lápida y esta vez sonrió genuinamente hacía esta. —Mamá espero… —su sonrisa se alargaba. — que te estés pudriendo en el infierno.
Con su pie golpeó el suelo y tiró arena sobre la tumba. Se estiró, listo para volver a casa y dormir con un enfado menor después de haber podido consolarse un poco.
El tiempo pasaba y parecía que todo había vuelto a su cauce. Era cierto que para Blossom esas semanas habían sido totalmente tranquilas y normales, sin Brick colmando su paciencia, justo como le pidió, pero era extraño, literalmente no había Brick por ningún lado. No llamaba, no visitaba ni si quiera en su propia casa podían verlo, se había esfumado, tan solo Princesa y Dexter lo habían visto, y según este, él no salía de su habitación ni si quiera para comer. Blossom en un principio se sintió algo mal al pensar que tal vez se había precipitado al tratarlo con tanto odio, pero ella sabía que Brick era demasiado arrogante y orgulloso como para sentirse tan mal por una estupidez como esa y encima viniendo de ella, que a él debería darle igual.
Brick estaba en casa, no salía para nada, estaba en su habitación y solo permitía que su hija y la gente de servicio accedieran, mandó a Princesa a dormir en otro lugar. Quería estar solo, pensar en todo y así pasaron días y semanas. Estaba perdido, sentía que todo lo que de niño lo hacía sentir inservible volvió después de esa noche en la casa de Blossom y no, no iba a permitir que eso sucediera, así que se encerró para poder entrenar su mente, hacer los mismos ejercicios mentales que hacía de pequeño, olvidar que el mundo existía y que solo estaba él, que él era el centro y nada más importaba. Convencerse de que era alguien poderoso; indestructible, temido, era lo único que conseguía que su humor mejorara.
Pero siempre estaba el recuerdo de las palabras de Blossom en su mente, luchando contra esos sentimientos de superioridad. Le daban golpes, lo taladraban y solo podía pensar en eso. Así volvía a la misma depresión que le reinaba el corazón desde hace tiempo, desde esa lejana noche…
Se levantó de su cama de un salto, gruñendo de la furia. Siempre en su mente, ese era el problema, desde que ella lo invadió por completo, ya no podía pensar en otra cosa y su odio hacia él lo hacía recaer una y otra vez. Bajó las escaleras, después de tanto tiempo sin pisar el suelo fuera de su habitación, era de noche, tarde y necesitaba tomar algo para relajarse.
Buscó entre la despensa con algo de prisa, necesitaba ahogar sus penas cuanto antes. Una botella de Bourbon escondida. Perfecto.
Tomó un vaso ancho y echó este líquido de sabor acaramelado, lo necesitaba con urgencia. Pensó que así su mente se despejaría y no volverían los ojos rosados a atormentarlo, pero estaba en un error. Cuantos más vasos ingería, más insistente se hacía esa mirada, más intensa, recordándole que él no era nadie ni nada más que un estorbo en su vida. Volvió a llenar el vaso con desesperación, estaba furioso, muy furioso. Se lo acercó a la boca, pero antes de tomarlo, Brick estalló en su cólera y con un grito exasperado estrelló el delicado cristal contra el frío piso. Ardió por dentro, se llevó las manos a la cabeza, estrujando sus cabellos entre los dedos, apretando la mandíbula y conteniéndose para no volver a gritar.
—¡Brick cariño, al fin te puedo ver! —las luces de la cocina se encendieron y una pelirroja de cara pecosa se tiró a sus brazos —¡Por qué no salías de tu cuarto Bricky! Te he echado tanto de menos… —exclamaba mientras se hundía en el pecho de este.
—No te acerques… —murmuró, intentando controlar su fuerza y se la quitaba de encima.
—Pero, bebé qué-
—¡TE DIGO QUE NO TE ACERQUES, ALÉJATE DE MI!, ¡VETE! —sus pupilas estaban dilatadas de la rabia y por momentos deseaba golpear a la pelirroja. Sus manos se fundían en dos puños en tensión, si no se iba de ahí, no sabía lo que podría suceder.
—¡Bricky, por favor, relájate! ¿Puedo hacer algo para ayudarte? —se acercó a él nuevamente buscando su abrazo, pero él la apartó esta vez más bruscamente.
—¿Ayudarme? Oh, con que quieres ayudarme, eh. Pues en primeras dime… ¿¡Por qué inventaste esa puta mentira de que estabas embarazada de nuevo!?
—¿Cómo? ¿Quién te contó e…? ¡Ah ya entiendo!, esa zorrita intento de mujer fue corriendo para llorarte ¿no? Y contártelo todo, será…
—¡Cállate, no te atrevas a blasfemar sobre ella! Te juro que te mato como digas algo más.
—¿¡Por qué la defiendes!? ¡Yo soy tu esposa! ¡Le dije eso para que se alejara de una vez de ti! ¿Entiendes, cariño? Para que nos dejara en paz… —volvió a intentar acercarse a él, pero Brick retrocedía.
—¿¡Qué insinúas!? No la metas en nuestros problemas, lo que tenemos nosotros no tiene nada que ver con ella.
—¡Oh, vamos BRICK, POR EL AMOR DE DIOS! Esa zorrita siempre va detrás de ti, cual perra ¿No te das cuenta? Ella nos quiere separar… —y volvió a abrazarlo. Brick respiró un par de veces, intentado calmarse. Pero no podía, no había manera. Estaba iracundo. La empujó de nuevo, haciendo que ella cayera al suelo.
—¿¡QUÉ MIERDA TE PASA EN LA CABEZA!? ¡Estás muy mal, primero por inventar algo tan fuerte como eso, y segundo por ver fantasmas donde no los hay! ¡Siempre con tus dramas, tus celos y tu paranoia! ¡DEBERÍAS IR A UN PUTO PSIQUIATRA, LOCA DE MIERDA!
Se fue dando pasos firmes, tomó una de las chaquetas que había en la entrada y giró el pomo de esta dispuesto a irse y buscar algo que lo relajara. Antes de que atravesara la puerta, una pequeña mano tironeó de su manga, se giró esta vez con más tranquilidad ya que ya sabía quién era la persona que lo retenía.
—Papi… ¿Por qué mamá y tú estáis gritando tanto? ¿Ocurrió algo? —preguntó la pequeña niña, de ojos caramelo y cabellos rojos como la sangre. Estaba algo confundida, pero de todas formas ella tampoco solía ser demasiado expresiva.
—Oh, Peach… —se hincó para poder estar a su altura, acarició su carita y la miró con ternura. Con solo la voz de aquella niña toda su ira se había desvanecido prácticamente. —Son cosas de adultos, ya sabes, no puedo decirte nada. —le guiñó un ojo con chiste, ella sonrió un poco y asintió con la cabeza, comprensiva. Que suerte tenía de que solo sacara los ojos de su madre y no su personalidad.
—Oye, papi…
—Dime cielo.
—¿Tú me quieres? ¿Me quieres mucho? —preguntó la pequeña borrando su sonrisa e inclinando la cabeza. Lo miraba algo ansiosa.
—¡Claro que sí, Peach! Eso no lo dudes ni un segundo.
—¿Entonces por qué no quieres a mami? —se llevó un dedo a la boca. Brick abrió los ojos un poco sorprendido ¿Cómo…ella…?
—Uhm… pequeña, yo te quiero más que a nadie en el mundo, lo que me pase con tu mamá no tiene nada que ver contigo… —dudó un poco, pensando sus palabras, no quería decirle directamente que no amaba a su madre, podría herir mucho a su hija.
—Pero papi… yo quiero que tu seas feliz… y yo no te veo nunca feliz. —esta vez su boca se curvó hacia abajo, parecía que iba a llorar en cualquier momento. Brick se quedó en silencio.
—Peach… —murmuró cuando vio a la niña soltar algunas lágrimas, pero no llegaba a sollozar. —yo… yo te quiero más que a mi vida, y eso no cambiará jamás ¿de acuerdo? No te preocupes por mí, yo…y-yo soy feliz mientras te tenga a mi lado, amor. —no estaba acostumbrado a mostrar demasiado sus sentimientos, y aun siendo su hija, le costaba liberarse y ser más cariñoso, pero intentó con todas sus fuerzas calmar a su pequeña.
—¿A dónde vas papá?
—Solo voy a pasear un rato, tu vuelve a dormir ¿de acuerdo?
—¿Vas a volver? — Brick la abrazó con fuerza y le dio un beso en la frente. Levantó una mano, alzando su dedo meñique, ella lo imitó y lo entrelazó con este.
—Te lo prometo.
A un lado la respiración tranquila de su esposo y en frente su bebé durmiendo en la cuna, se había despertado hace unos instantes llorando, así que le dio el pecho y lo meció un poco hasta que volvió a caer dormido.
Ella estaba en la cama acostada, despierta. No había podido pegar ojo en toda la noche. En realidad, llevaba varios días que no podía dormir, como mucho lograba descansar un par de horas hasta el amanecer. Desde el día en que Brick desapareció y no lo volvió a ver, sus noches se habían convertido en un insomnio constante, levantándose y acostándose de nuevo, dando vueltas en la cama… todo el tiempo su mente estaba ocupada y ella pedía a gritos poder descansar, pero su cabeza seguía en marcha como si se hubiera bebido una ronda entera de cafés bien cargados.
Esa noche en concreto no era diferente. Miraba a la nada, concentrada en cada pequeña parte del techo, ya había contado cada ladrillo de la pared como si de un ladrón encerrado se tratase.
Cerró los ojos con fuerza. Otra vez no, otra vez los recuerdos de esa noche, la noche que la convirtió en un mar de angustia con patas.
Todo empezó unos días antes de que todo en ella cambiara, todo lo que siempre había defendido esa noche ella misma lo había destruido. Blossom había llegado de la universidad algo tarde y decidió cenar fuera no sin antes avisar a su familia, había tenido un día algo estresante así que necesitaba estar asolas. Una vez que terminó de cenar algo rápido -pero siempre saludable- tomó sus cosas y decidió dar un paseo por la ciudad. Dio la casualidad de que la playa no estaba tan desierta como siempre cuando la visitaba algunas noches. Se acercó al hombre de cabellos pelirrojos y le sonrió, él le correspondió la sonrisa con una mirada. Hablaron durante casi una hora, nuevamente había peleado con su mujer, eso no era ninguna novedad para ella. Lo que no se esperó es que se le tirara encima y la comenzara a besar. Por un momento ella no supo cómo responder, pero se dejó llevar, el lugar estaba en total silencio y Brick -debía admitir- que siempre le pareció atractivo, es más, hubo una época en el instituto que llegó a tener un crush en él, después de todo él era una leyenda ahí y todos hablaban de lo increíble que era. Se dejó llevar, olvidando por completo a su actual novio y sin pensar que eso llegara a ocurrir algún día, tuvieron relaciones en la misma playa.
Se tapó la cara con ambas manos, todos esos recuerdos la hacían sonrojarse, recordaba perfectamente cada caricia en su cuerpo, cada beso y como en él suspiraba en su oído. Ella estaba de acuerdo en que todo eso era un error, ya que, además, justo al día siguiente de ese día ella era un mar de lágrimas, encerrada en su habitación sin querer comer siquiera. Se sintió como la peor basura del mundo, asqueada, totalmente arrepentida. O por lo menos eso se quería hacer creer siempre. El día de su despedida de soltera se hizo la enferma, al día siguiente se iba a casar y no tenía el ánimo para celebrar algo ni para ver a nadie, se moriría de la vergüenza solo con ver los rostros de sus hermanas. Ellas no sabían el acto tan sucio que había cometido, nadie lo debía saber y si eso pasara, todo el mundo se decepcionaría de la chica perfecta y eso la acabaría matando.
También recordaba que, al día siguiente de la noche en la playa, Brick la llamó varias veces hasta que ella decidió contestar. Estaba furiosa y triste, pero sobre todo furiosa. Le contestó a Brick de la peor manera, él solo intento hablar con ella, pero Blossom no quería saber nada de él, le gritaba que eso fue un error, el peor error de su vida, que eso no debería haber sucedido jamás, ya que ella estaba con Dexter. Eso pareció enfurecerlo ya que también le comenzó a gritar y en cuanto se atrevió a preguntarle si todavía y a pesar de todo ella seguía con la intención de casarse algún día con él, Blossom afirmó sin pestañear y la llamada se cortó. Brick colgó. A partir de ahí comenzaron a evitarse mutuamente, a odiarse e insultarse, no se soportaban. Antes no se llevaban tan bien, pero Blossom intentaba comprender como era. Su relación estaba cogida con pinzas, pero aceptable. Una vez que esa llamada terminó, todo se perdió y la relación se estancó, matándose con la mirada el uno al otro. Y eso era lo mejor, pensó Blossom, así nadie se enteraría del pecado que cometió esa noche maldita.
Lloró para sus adentros, había convertido su propia existencia en un total caos y lo peor es que cuanto más tiempo pasaba más disfrutaba los recuerdos de ese día, como si todo asco se fuera poco a poco, como si salieran a la luz los verdaderos sentimientos que le produjeron ese momento, como si de una vez dejara de mentirse a sí misma y dejara todo ese pudor de lado. Ya no era la niñita perfecta que fue hasta hace unos años.
Se durmió con una lágrima traicionera cayendo en su almohada. Ya no era perfecta, ya no era la Blossom que todos conocían y admiraban.
Se despertó de golpe, con los gritos de su marido desde la sala. Se levantó como un rayo y corrió hacía donde él se encontraba. Blossom se preocupó al ver a Dexter en el sofá sentado, con ambas manos tapando su cara, sollozando cual niño. Lo abrazó con fuerza y le preguntó varías veces qué pasaba, hasta que él logró pronunciar unas palabras.
—M-Mi…m-mi her-hermano… ¡Brick!
—¡Qué! ¡Qué pasó con Brick! —comenzó a agitarse, le daba ansiedad que el pelirrojo no lograba decirle nada, tartamudeando.
—B-Brick… ¡QUISIERON MATAR A MI HERMANO BLOSSOM, LO QUISIERON MATAR! —exclamó, comenzando a llorar aún más fuerte. —¡Está en el hospital! ¡Se está muriendo!
Blossom contuvo la respiración, comenzó a sudar frío, su mirada se perdió y emblanqueció, su pecho latía tan fuerte que dolía. Se dejó caer en el sofá, a punto de desmayarse.
Decidí cambiarle el nombre y la descripción a la serie porque, a ser sincera, lo que le coloqué antes fue un poco al azar sin pensármelo mucho alskdf x'DDD
Capitulo un poquitín más largo y con algunas confesiones que teníamos que saber dfhaskd todo es tan intenso, vamos con el dramón JAJAJAJA x'DD veremos qué pasa. Atentos, atentos juju.
