¡Muchas gracias a la gente que deja comentarios y sigue la historia!
Disclaimer: The PowerPuff Girls o cualquier personaje de esta historia no son de mi propiedad.
No se si haga falta avisar puesto que está en la descripción, pero… ¡CUIDADO, CÁPITULO CON LEMMON ALGO MÁS EXPLÍCITO!
Listo, empecemos hehe
Capítulo 11. Después de la cena…
Las farolas de la calle se habían encendido hace un par de horas cuando el cielo comenzó a oscurecerse. Por un gran ventanal de uno de los tantos edificios del centro de la ciudad de Townsville se podía ver a una pelirroja con poderes flotando de un lado a otro bastante agobiada.
—¡No sé qué ponerme! —gritaba mientras rebuscaba por su armario y terminaba descartando todo lo que veía. —He tardado tanto en hacer la cena que no me había fijado en que no estaba ni duchada… —tomó como último recurso un conjunto rojo de dos piezas algo suelto puesto que estaban en pleno verano y hacía un calor de mil demonios, primero optó por unas sandalias pero le parecía demasiado informal así que finalmente agarró sus tacones negros que la hacían parecer más esbelta de lo que ya era, se maquilló como mejor sabía y se arregló el cabello con un pasador de corazón amarrándolo en una trenza baja. Durmió a Holly y se sentó en la cama intentado relajarse un poco.
Se miró al espejo y observó cada detalle para darse cuenta de que igual se había arreglado demasiado.
—Quiero decir, es solo una cena normal entre amigos, tal vez debería cambi-
El timbre de la puerta sonó.
¡YA ESTÁ AQUÍ!
Como un tobellino las mariposas en su estómago comenzaron a revolotear de un lado a otro.
Con las manos algo temblorosas y después de estar como diez minutos delante de la puerta, finalmente decide que tenía que echarle valor y tocar. Aprieta el timbre y los nervios aumentan al escuchar el sonido de unos tacones acercarse.
Eran aproximadamente las nueve y media de la noche y él había tenido que correr porque si volaba iba a acabar despeinado y se le hacía tarde.
Recuerda como antes de marcharse de su casa, Princesa le grita como una energúmena exigiéndole que se quedara para cenar, pero peor se puso la cosa cuando este le dijo que seguramente no volvería en toda la noche. Princesa casi pierde los papeles al ver que se iba de casa para cenar a saber con quien y por no decir que iba más arreglado de lo normal que cuando solía salir por la ciudad, así que supuso que no era exactamente a sus amigos a quienes iba a ver.
A Brick poco le importaba todo lo que lo maldijera o llorara, él tomó las llaves de la casa y salió aún con los berridos de su esposa escuchándose a metros de la gran mansión. Estaba feliz porque, por alguna razón, tenía el presentimiento que esa noche no haría falta volver a casa a después de comer y conversar un rato. Tenía un buen presentimiento, por que sino ¿por qué Blossom lo habría invitado a cenar?
Giró el pomo de la puerta con una lentitud que mataba mientras echaba un último vistazo a la mesa del comedor que estaba ya totalmente arreglada y con la cena servida lista para ser comida. Se esforzó demasiado para que quedara todo perfecto y sin ningún error al cocinar.
—Hola… —susurró la voz que tanto la estremecía.
—Justo a tiempo. —le sonrió levemente. —Pasa y siéntate, ya está todo listo. —se mordió la lengua, estaba tan nerviosa que les dio gracias a todos los dioses por no haber tartamudeado.
Brick asintió y pasó por su lado, miró la mesa arreglada, con velas de ambiente y las luces apagadas. Definitivamente no se esperaba algo así, tan… romántico. Blossom desde su lugar observaba de arriba abajo a su invitado, hoy se veía más guapo de lo normal, por qué Brick es guapo ¿no? Eso todo el mundo lo sabe, no necesariamente era porque ella lo viera así…
—Vaya, se ve muy bien. —dijo el pelirrojo mientras tomaba asiento y admiraba la comida. No sabía realmente que decir, el ambiente tan tenue lo ponía aún peor de los nervios.
Lo que no sabían es que ambos estaban igual de inquietos.
—Gracias… tenía unas cuantas velas guardadas y decidí que tal vez era un buen momento para utilizarlas. —rio con timidez y tomó asiento enfrente de él. Se miraron por primera vez a los ojos y se regalaron una sonrisa casi imperceptible.
La cena da comienzo y ellos en total silencio, algo incómodo porque ninguno se animaba a hablar puesto que su cabeza trabajaba buscando algún tema interesante para comentar.
—Uhm… ¿sabes algo? Me aceptaron en el laboratorio donde trabaja mi padre y Dexter. —habló finalmente rezando por que él respondiera y no fuera aún más incómodo.
—A-ah… —Brick casi se atraganta al escucharla decir algo tan repentinamente y sacándolo de sus pensamientos. —Eso es genial, me alegro por ti, es lo que siempre quisiste ¿no?
—¡Sí! Estoy super emocionada, tanto que mañana mismo empiezo. —exclamó con ojos brillantes. Brick ante esto sonrió tiernamente con unas enormes ganas de abrazarla, pero la cena aún no había terminado y tenía que hacer de esa noche la mejor de su vida como diera lugar.
La cena pasó entretenida, la conversación se vuelve amigable y divertida, algo que Blossom jamás imaginó que podría pasar. Ella estaba feliz, tanto que cuando acabaron vio la imagen de Brick yéndose y se puso algo triste. No quería que acabara todavía, no ahora que al fin había conseguido ver el lado amable del pelirrojo, eso que buscaba por tanto tiempo.
Pero tenía que olvidarse de eso. Tenía que sacar el tema que tanto temía desde que lo llamó por teléfono, después de todo, para eso había organizado esa cena.
—Te ayudo a limpiar todo esto. —Brick estuvo a punto de levantarse de la mesa con su plato en las manos para dirigirse a la cocina, pero la voz firme de la joven lo detuvo.
—No. Espera, no te levantes todavía.
Brick algo confuso por el tono de la chica, volvió a tomar asiento.
—No te he invitado a venir por nada, Brick ¿te acuerdas de qué te dije esta mañana? —preguntó con la mirada en el suelo, algo avergonzada.
—Claro que sí, que ibas a pens-
—Pues, aunque no lo creas y para mi sorpresa, no he tenido que cuestionármelo mucho… —le interrumpió con prisa. —Me he pasado toda la tarde dándole vueltas al asunto, intentado que todo sonara real en mi mente, pero… al final siempre llegaba a la misma conclusión.
El pelirrojo se removió algo inquieto y tragó saliva con dificultad. No creía recibir una respuesta tan rápido, no tuvo que esperar mucho para ello. Había esperanza de que ella lo aceptara, sí, pero aun así su cuerpo se inundó del miedo al rechazo.
—¿Entonces…?
—A ver… —suspiró profundamente, necesitaba encontrar las palabras adecuadas para explicarse correctamente. — Brick, yo a Dexter… lo quiero, y eso no creo que lo puedas cambiar nunca. —dijo fulminante. — Es el mejor hombre que he podido conocer, es amable, cariñoso conmigo, inteligente y maduro. Podría asegurarte que es lo que cualquier mujer querría en su vida.
A Brick casi se le va el alma por la boca. Una profunda tristeza le invade el corazón y los celos aparecen nuevamente. Ya no necesitaba escuchar nada más, Blossom claramente lo iba a mandar al diablo y él ya no podía hacer nada más para cambiarlo. Apretó los puños por debajo de la mesa y su semblante se volvió serio, frío, oscuro. Tomó su fina chaqueta dispuesto a irse, la furia y la decepción lo estaban consumiendo y tenía que despejarse o podría destrozar cualquier cosa en ese momento.
Se levantó nuevamente casi de un salto, observó como la chica seguía sin mirarlo a los ojos antes de darse media vuelta para marcharse, sin decir nada.
—Pero…
Se detuvo. Ese pero lo había escuchado como un sonido de trompeta de ángeles. Volteó para ver que esta vez ella si le dirigía la mirada, seria pero tranquilizadora. Volvió a acoplarse en la silla sin apartar sus ojos de ella, expectante.
—Pero él no es lo que yo necesito en mi vida. Es cierto que es un amor de hombre y persona, pero… como decirlo… es aburrido, me aburro con él. —se mordió el labio, tal vez había sonado muy cruel.
—¿Qué quieres decir con eso?
—Desde hace tiempo ya no siento la misma emoción cuando estamos juntos, cuando lo miro. Mi vida se ha vuelto aburrida, monótona, no hay emociones, no hay diversión, me siento atrapada en la rutina. Comencé a dejar de usar mis poderes porque a él eso no le gustaba y fue la peor decisión que pude tomar, sentirme… normal, es la peor sensación del mundo. No poder volar, tener que dejar que mis hermanas fueran solas a detener el crimen, olvidarme de mi naturaleza, de ser una heroína, eso es lo más horrible que me ha podido suceder. Y creo que ese fue el verdadero hecho que hizo que dejara de sentir algo por él poco a poco… Que no me dejaba ser yo misma, que me aburría siendo normal, no me gustaba. —cerró los ojos con fuerza y un sonrojo se hizo presente ante la mirada curiosa del joven pelirrojo. —Yo lo quiero, lo aprecio, son muchos años a su lado, un hijo que compartimos… pero yo ya no lo amo más y… gracias a ti es que me he podido dar cuenta de esto, del vacío que siento por dentro.
—Cómo… ¿Gracias a mí? —sonrió ladino. Con las manos haciendo fuerza sobre la mesa, esperando el momento para lanzarse a su boca. Cualquier rastro de enojo se había desvanecido cambiándolo por una gran satisfacción.
—Bu-bueno, yo… yo creo que… mmm. —jugó con los dedos de sus manos nerviosa, se relamió los labios con inquietud, el calor en sus mejillas aumentaba. —Cre-creo que… que hace tiempo que siento algo por ti, Brick… pero nunca quise aceptarlo. —apretó los parpados, con el pecho latiendo con fuerza y ganas de huir de la vergüenza. Por fin lo había dicho en voz alta, lo estaba aceptando y eso le quitaba un gran peso de encima.
Él se acercó a ella para su sorpresa y le extendió la mano para que se levantara. Blossom la tomó algo dudosa, viéndolo a los ojos, buscando cualquier signo de burla en ellos.
Cuando está poniéndose en pie, Brick la toma de ambas manos y tira hacia el pegándola a su cuerpo y haciendo que ella comience a temblar de los nervios.
—¡Pe-pero no te emociones! ¿esta bien? ¡Yo no estoy e-enamorada de ti, tan solo…! —comenzó a explicarse rápidamente al ver esa sonrisa suya dibujada con suficiencia.
—Créeme… no vas a tardar demasiado.
—¡Qu-
Brick atrapa sus labios sin más demora, Blossom abre los ojos a más no poder, pero en cuestión de segundos los cierra siguiendo el beso, al ver esto, el pelirrojo pasa sus manos por la cintura de ella pegándole a él impidiendo que pudiera echarse para atrás. El beso que comienza como algo tímido por parte de ella, se torna apasionado cuando da paso a abrir su boca y ambos comienzan a fundir sus lenguas en una. Blossom pasa sus brazos por el cuello de Brick y lo acerca, jugando con sus cabellos. Esta vez ella es la que actuaba con el deseo que reprimió durante tanto, queriendo volver a sentirse suya.
Una vez que se ven obligados a separarse, sus miradas se cruzan por unos segundos antes de que Blossom la apartase con timidez, su respiración estaba agitada y podía notar como toda su cara ardía.
Sin previo aviso, Brick la toma en sus brazos cual princesa y la recuesta sobre el sofá, acto seguido él se incorpora mirándola detenidamente. Blossom frunce el ceño consternada e hincha las mejillas cual niña pequeña.
—¿Qué haces? ¡No te quedes mirando así! —se tapa la cara con ambas manos intentando ocultar su rubor.
—Solo quería asegurarme de que es real, de que no es un sueño… tengo miedo de cerrar los ojos y que solo sea mi imaginación pervertida. —sonrió al ver como consiguió que la chica carcajeara un poco.
—Eres un idiota y, además, pervertido. —murmuró entre risas.
—¿Cómo has dicho? ¿Qué me acabas de llamar? —se colocó encima de ella mirándola con fingida indignación. Comenzó a hacerle cosquillas por el vientre.
—N-no~…. Cosquillas n-no ¡para Brick! —intentaba articular palabra, pero casi estaba llorando de la risa.
—No voy a parar hasta que repitas esa palabra tan~ ofensiva.
—¡Brick, p-para!... ¡No me-me gustan las…las cosquillas! —Brick paró al instante.
—Oh, ya veo ¿no te gustan las cosquillas? —Blossom negó mientras recuperaba la respiración y secaba las lágrimas de sus mejillas. —Esta bien, hagamos algo que si te vaya a gustar entonces… —se relamió los labios con malicia ante la mirada asustadiza de la joven. Volvió a arremeter contra los labios de la chica de ojos rosas como una fiera hambrienta. Hoy ella se veía sumamente hermosa con ese conjunto rojo, su color favorito, tanto que quería romperlo con sus propias manos para que dejara de estorbar.
Sus manos juguetonas bajaron por todo su abdomen acariciándolo con las yemas de sus dedos, esto hacía que Blossom sintiera sus bellos ponerse de punta, comenzaba a quedarse sin aire por la agitación. Brick al darse cuenta de esto se separó de ella no sin antes proporcionar un pequeño mordisco en su labio. Volvió a mirarla detenidamente, sus mejillas rojas, sus ojos rosas brillando en la oscuridad de la habitación… ella buscó ese rojo intenso en la oscuridad, la luz tenue de las velas ayudó. El ambiente era demasiado propicio para esto y Blossom estaba totalmente dispuesta a que sucediera.
Alzó una de sus manos hasta su mejilla y la acarició pasando el pulgar por los labios de este.
—Brick… haz que me enamore de ti.
Al escuchar esto, Brick ya no pudo soportarlo más y tras proporcionarle una dulce sonrisa, besó la mano con la cual acariciaba su rostro, fue bajando los besos por el brazo hasta llegar a su cuello y paseó su lengua por este, besándolo y chupándolo. Blossom se estremeció y mientras el se entretenía con su clavícula, la joven subió sus manos por la espalda de este, palpándola por debajo de su camisa.
Brick por su parte también paso sus manos por debajo del top de la chica, gratificado por notar que ella no llevaba sostén. Mientras sus besos se repartían por todo su cuello y clavícula, comenzó a sobar sus pechos con suavidad, rozando sus pezones con los dedos. Blossom soltaba pequeños suspiros, pero no se iba a quedar atrás. Con una mano empezó por desabrochar el cinturón del hombre que con agilidad logró quitar fácilmente y desabrochó el pantalón bajando su cremallera. Al darse cuenta de esto, el pelirrojo fue un poco más lejos y de un tirón de sus dedos, el top ya estaba roto por la mitad dejando al descubierto los pechos de la muchacha. Ella instintivamente se tapó con ambos brazos y el ceño fruncido a ver su conjunto estropeado por tener la parte de arriba hecha jirones.
—¡Oye, que era uno de mis conjuntos favoritos! — le reprochó algo molesta.
—Tranquila, dentro de poco no te va a importar eso para nada.
Quitó los brazos que cubrían sus pechos para observarlos con deseo antes de llevar su boca a uno de ellos y con su mano acariciar el otro.
—De verdad… que eres idiota… —le susurró con dificultad por el placer que él le otorgaba.
El pelirrojo ignoró sus palabras y siguió en su gustoso trabajo de disfrutar del sabor del cuerpo de la chica. Su lengua pasaba por sus pechos, sus costillas, el abdomen hasta que quiso algo más. Tanteó un poco el terreno colocando sus dedos en la intimidad de la muchacha por encima de las bragas, esta tembló ante el roce.
—Ya estás mojada, al parecer este idiota si sabe lo que hace. —le susurró en el odio con sorna. Esto provocó un estremecimiento por la columna de Blossom.
—No te creas tan fabuloso.
Brick rio ante esto y la besó dulcemente, Blossom siguió el beso mientras desabrochaba su camisa para tirarla lejos.
—Hoy estás atrevida ¿eh? —se separó de ella para verla mientras apretaba dos de sus dedos en su intimidad. Blossom ahogo un suspiró mordiendo su labio, lo fulminó con la mirada.
—Cállate y bésame. —empujó su cabeza hacia ella para que volvieran a unirse en un beso, él lo aceptó, sonriente por el comportamiento que mostraba su amada.
Con esos mismos dedos comienza el roce subiendo y bajando por encima de su ropa interior. Blossom empieza a sentir el calor inundarla y las ganas se hacían más intensas. Acaricia el abdomen con cicatrices de Brick, había que admitirlo, definitivamente no tenía nada que ver con el cuerpo delgado de su esposo. Su mente empieza a nublarse cuando Brick pasa la mano por debajo de sus bragas y sus movimientos se vuelven más rápidos, ahoga un gemido en la boca del hombre provocando así una punzada en la entrepierna de este. El ambiente comenzaba a volverse pesado y caluroso.
La larga falda comenzaba a molestarlo en su cometido, así que se deshizo de ella desabrochándola y dejándola caer, por un momento pensó en romperla también, pero no quería que Blossom volviera a reprocharle. Se separa de sus labios para ir bajando por todo su cuerpo, esta vez nada lo iba a parar de llegar a su lugar favorito. Blossom se exaltó un poco al ver que Brick no paraba y su boca ya se encontraba en su bajo vientre.
—B-Brick, si… si haces eso… yo… —cada vez le costaba más concentrarse para hablar, su mente simplemente quería dejar de funcionar y dejarse llevar. Antes de que pudiera decir algo más, el pelirrojo la calló posando un dedo en su boca y le sonrió mirándola desde la misma posición.
—Deja trabajar a los profesionales, querida.
Al sentir la lengua del susodicho moldear las puertas internas de su sexualidad se encorvó ligeramente, sus pensamientos totalmente nublados y sus ojos perdidos en ninguna parte, todo se concentraba en el extremo gozo que le provocaba el pelirrojo. Su lengua entraba y salía de su cavidad, la paseaba por toda su entrepierna y en el momento que comenzó a succionar por su punto de placer y sus dedos se deslizaban dentro de ella con gran facilidad, tuvo que agarrar la cabeza del muchacho para que no se le ocurriera apartarse, esta vez los gemidos no se hacían de esperar.
No mentía cuando decía que definitivamente si sabía lo que hacía. Supuso que tenía bastante experiencia en este tema.
La ola de placer electrizante no tardó en llegar y la sintió con tanta fuerza que se encorvó gritando sin cautela para no despertar a su bebé, su pensamiento estaba alejado de la realidad en esos segundos que duró el orgasmo. Tuvo pequeños espasmos cuando Brick la saboreó antes de separarse completamente, él llevó ambos dedos a su boca y los relamió con media sonrisa.
—Nada mal, ¿eh? Creo haberte escuchado alto y claro.
Blossom estaba sin aliento como para responder a ese comentario de su gran ego. La trenza que con tanto esmero había conseguido hacerse estaba totalmente deshecha y algo de su maquillaje corrido a culpa del sudor. Se incorporó un poco aún con las piernas temblando.
—He tenido mejores. —dijo cuando ya había recuperado el aire en los pulmones, dibujó la misma sonrisa ladina que él portaba con la única intención de incitarlo aún más, provocándolo. De algo estaba totalmente segura y era de que Brick era alguien muy competitivo y orgulloso y esa clase de comentarios no los pasaría por alto. Su sonrisa se hizo aún más grande cuando vio que el fruncía el ceño.
—Mentirosa. —le recriminaba cual niño pequeño, cruzándose de brazos. Ella se encogió de hombros sin borrar esa mueca vencedora de su cara y volvió a recostarse. Brick gruñó ante esto y se abalanzó sobre ella. —No juegues con fuego, Blossom.
—No tengo miedo a quemarme. —Su sonrisa se volvió seductora. Con su pie alcanzó a bajar un poco el pantalón del hombre, acariciando por encima su miembro que hacía rato había iniciado a despertarse. Brick tragó en seco y escudriñó con la mirada a la pelirroja, el fulgor ardiente en sus ojos lo dejaba inquieto, nunca había visto esa faceta tan descarada de la chica. Eso lo prendía aún más.
—Esta bien… te voy a demostrar lo equivocada que estás.
No quería reconocerlo, pero su entrepierna comenzaba a reaccionar desde el momento que pudo sentir la intimidad de la chica humedecerse y a dolerle pidiendo salir cuando ésta le ordenó que la besara. Se desprendió de sus pantalones que ya lo agobiaban y antes de bajar su ropa interior, atacó los labios de Blossom con más deseo que nunca, quiso colocarse entre sus piernas para sentirla más, pero la joven las cerró con el único propósito de molestarlo. Gruñó entre los besos, estaba consiguiendo lo que quería, ponerlo rabioso. La agarró de la mandíbula y entrecerró los parpados con un pequeño tic en el ojo derecho.
—¿Te crees muy graciosa? —dijo entre dientes, con una vena palpitando en su frente. Blossom rio divertida.
—Que lindo te ves cuando te enfadas.
Algo en Brick hizo click en su cabeza. Bajó a su cuello y lo mordió sin compasión algo que provocó un quejido lastimoso en la joven, levantó la cabeza para comprobar su mirada de reproche y esta vez reírse él, pero Blossom solo parecía excitarse más y eso tenía el mismo efecto en él mismo. Con desesperación y agobio decidió que era el momento que estuvo esperando toda la velada.
—Acabemos con esto, preciosa. —Terminó por quitarse la última prenda de su ropa y ahora ambos quedaron totalmente desnudos. Blossom no desviaba la vista de su miembro y eso, aparte de hacerlo sentir más creído, hacía que creciera su erección.
—Vamos, date prisa y mételo. —escuchó la voz tenue pero dura de la muchacha casi suplicante.
Sin más demora oprimió la intimidad de la pelirroja moviéndose por encima para provocar que esta se mojara y entrar con mas facilidad. En esto ambos se daban pequeños besos, pero Brick no pudo aguantar mucho para entrar en ella y la penetró con más fuerza de la que hubiese querido. Si ella hubiese sido una humana normal probablemente le hubiera hecho daño. Brick soltó un suspiro de satisfacción al sentir la estrechez de esta y Blossom volvía a agitarse como hace un rato.
Brick lamia y besaba el cuello de la joven deteniéndose donde antes le había dado ese mordisco, sintiéndose algo mal por la marca que seguramente no se iría en unos días. Los movimientos no tardaron en hacerse más rápidos y agresivos, Blossom arañaba la espalda del pelirrojo intentando que sus gemidos no fueran demasiado fuertes para no despertar a Holly, poco importó eso porque cuando volvió a perderse por el placer de las embestidas de Brick, los gritos crecían firmemente.
El joven quería verlo, quería ver su rostro de éxtasis, el éxtasis que él le provocaba. Levantó la mirada y sonrió victorioso al ver las mejillas rojizas de Blossom, su cabello totalmente despeinado y un pequeño hilo de saliva saliendo de su bonita boca.
—Solo quiero que seas mía, mía. —Brick le susurró con voz ronca al oído para después morder su ovulo.
Blossom se movía al compás de su amante, enrolló sus piernas por sus caderas incitando al roce de sus cuerpos. De vez en cuando el nombre del chico de ojos rojos se le escaba al ritmo de sus jadeos y eso lo provocaba de sobremanera.
—B-Brick… más fuerte, ¡más fuerte…! —y dicho y hecho, Brick obedeció moviendo sus caderas con más lentitud, pero dando fuertes embestidas que estaban volviendo loca a la pelirroja. Brick estaba a punto de acabar, pero necesitaba algo antes de terminar.
—Dime… dime que me qu-quieres Blossom, dímelo… —
—Y-yo… —Blossom vagamente podía articular palabra, estaba también por acabar y no podía pensar con normalidad. —T-te qui… ah… ¡Brick, t-te quiero! —gritó finalmente para terminar ambos por el delirio y el deleite. El climax llegó como una corriente refrescante y ambos se dejaron caer, exhaustos.
Brick descansó sobre el pecho de la joven que acariciaba sus cabellos, enredando sus dedos entre las hebras coloradas. Ambos con la respiración agitada y el pulso por el aire.
—Gracias…
—¿Por qué? —preguntó curiosa. Él negó levemente con la cabeza.
Se quedaron en silencio buscando calmar sus latidos.
—Hey… Brick. —el silencio se alargo varios minutos en el que solo se escuchaba la respiración de ambos cada vez más pausada. —Esto está mal… no deberíamos haber hecho nada.
Brick se incorporó un poco, la miró a los ojos. La Blossom de siempre había vuelto y su moralidad con ella. Le dio un tierno beso que esta vez solo quería transmitirle todo el amor que sentía por ella.
—Los sentimientos no deberían reprimirse, Blossom, no de la manera tan cruel con la que tu lo haces. —acarició sus mejillas. —deja de ser tan dura contigo misma y preocúpate por lo que tú quieres. Además, esto no hubiera sucedido si tú no hubieras tenido tantas ganas como yo.
Ella se quedó callada, no podía negar lo evidente. Lo besa nuevamente buscando ahogar sus culpas y en poco tiempo caen dormidos sobre ese mismo sofá, abrazados con fuerza.
A media madrugada, la casa está silenciosa y las velas terminaron por consumirse hace tiempo. Brick mira el reloj de la pared, iba siendo hora de marcharse, quedarse hasta que amaneciera podría ser un suicidio si llegaba Dexter. Se vistió algo adormilado, sin ganas de marcharse pero obligado por las circunstancias.
Tomó a la bella pelirroja entre sus brazos y la cargó hasta su habitación, la acuesta en la cama y la arropa con la fina sabana. Recoge toda su ropa que estaba esparcida por el suelo y la deja en el baño. Antes de irse la observa detenidamente por última vez, sus cabellos estaban bastante desordenados y su maquillaje corrido, pero eso no hacía que dejara de verse menos hermosa. Era la mujer perfecta para él y eso nada lo cambiaría, la amaría para siempre y ahora más que nunca lucharía por ella, ya no le importaba nada, solo ella y su felicidad.
Con un pequeño beso en su frente se despidió y salió volando de la habitación rumbo a su casa, necesitaba una ducha.
Amaneció con el cielo radiante y un sol caluroso. Blossom abre los ojos con pesadez, estaba agotada, su cuerpo se sentía algo adolorido y además de asquerosamente pegajosa. Volteó su cuerpo en la cama todavía semidormida y vio un cabello pelirrojo descansar sobre la almohada, por un momento quiso acercarse pensando que era Brick, pero al girarse éste vio que se trataba de Dexter, que había vuelto hace tan solo un par de horas.
Abrió los ojos desmesuradamente, recordando la noche anterior. Levantó la sabana y se tapó al instante dándose cuenta de que estaba totalmente desnuda. Se sonrojó cuando todos los detalles volvían uno a uno a su mente. Y no le provocaban remordimientos a su sorpresa, más bien todo lo contrario, lo recordaba con gusto, después de todo lo disfrutó.
Se incorporó de la cama y se dirigió a la ducha para después arreglarse e ir a trabajar.
Sonrió genuinamente, sin saber exactamente por qué, se sintió un poquito más feliz.
