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Disclaimer: The PowerPuff Girls o cualquier personaje de esta historia no son de mi propiedad.
Capítulo 13. Escapada.
—S-Sí, salgo en un mo-momento Dexter, solo… —se llevó nuevamente la mano a la boca y abrió mucho los ojos suplicándole a Brick que parara con la mirada. Él ya tenía los pantalones desabrochados y medio bajados, rozando su miembro con la humedad de ella mientras se reía entre dientes con un destello de malicia en sus orbes rojizos.
—¿Segura? Te oigo algo jadeante…
Los colores del cuerpo de Blossom se perdían cuando Brick ya entraba lentamente en ella.
—Ah… sí, perdona. M-me duele… me… —cerró los ojos con fuerza buscando la máxima concentración para no delatarse ¿por qué Brick la estaba castigando así? Suspiró entrecortadamente y continuó. —Me duele… un poco la barriga, entonces… —clavó sus uñas en la espalda del pelirrojo, este aumentaba la velocidad y a ella la estaba volviendo loca. Esa sonrisa burlona no desaparecía de su rostro y esto encendía aún más a la chica.
—Entiendo… bueno, tómate tu tiempo. En cuanto bajes nos vamos ¿de acuerdo? Mañana tenemos que ir pronto al laboratorio.
Blossom asintió con la cabeza, como si la pudiera ver. Se mordía el labio con fuerza hasta que escuchó los pasos alejándose. Se dejó respirar. La situación, a su desgracia, subía su nivel de adrenalina y por tanto ya sentía el clímax a poco de llegar. Quiso reprochar con la mirada al joven, —ya que le era imposible abrir la boca por si reproducía algún sonido demasiado subido de tono— pero prefirió disfrutar del momento hasta el final.
Y así Blossom fue la primera en terminar, sin poder aguantarlo más un gemido que retumbó en las paredes del baño como un eco hizo que Brick acabara también, agarrándola con fuerza de la cintura para que su miembro entrara por completo y favorecer el orgasmo.
Tendió su cabeza sobre el hombro de la chica y salió despacio de ella. Blossom relajó su cuerpo, dejando caer su cabeza para atrás y apoyándola en el espejo, buscando algo de aire.
—Eres malo conmigo, Brick. —le regañó entre suspiros.
—Tal vez. Pero sabes que me encanta ser malo. —Brick finalmente dio unos pasos atrás separándose de ella. Ambos sintieron como ese calor que irradiaban desaparecía y dejaba un hueco que se sentía solitario. Tomó el mentón de la chica entre sus dedos, haciendo que esta volteara la cabeza para mirarlo, buscó en su mirada algo de enojo y le sonrió, provocando una pequeña sonrisa graciosa en ella también.
—Hay algo más…
Brick ya estaba acabando de subirse los pantalones y abrocharse el cinturón. Blossom se incorporó, terminando de acomodarse bien el vestido y la ropa interior. Hubo un pequeño silencio mientras hacían esto.
—Ya son dos veces que lo hemos hecho… y en ninguna hemos utilizado preservativo. —Blossom suspiró, comenzaba a sentirse paranoica, culpable y estúpida por simplemente dejarse llevar y no acordarse de algo tan importante como eso.
Buscó los ojos de su compañero intentando encontrar algo de consuelo en estos.
—Tranquila, te puedo asegurar que no te he pegado ninguna enfermedad o algo por el estilo. —sonrió con gracia intentando relajar a la chica, consiguió que ella riera ligeramente y le diera un codazo.
—Sabes que no me refiero a eso, cabeza de zanahoria.
—Quien fue a hablar.
Ella volvió a sonreír con suavidad, pero se veía en sus orbes rosas la perturbación. En seguida esa sonrisa se borró, su expresión se volvió seria.
—Tenemos que tener cuidado con esto Brick. Entiendes por qué ¿no? No podemos comportarnos como unos adolescentes con las hormonas alborotadas, tenemos que pensar en lo que hacemos y las consecuencias, no es tan…
El chico acalló sus reproches con un tierno beso y acarició el rostro de ella buscando calmar sus latidos. Notaba su nerviosismo a pesar de su expresión seria. Cuando se separó, Blossom alzó una ceja intentando ocultar una sonrisa alargada que parecía una risita.
—Eres un hombre con el cerebro de un infante, que lo sepas.
—¿Ah, sí? ~ ¿Soy un niño? ~ —hizo una especie de puchero, con las cejas algo torcidas y el entrecejo arrugado. Quería hacer un gesto de tristeza infantil, pero le salió una mueca que hizo reír a la pelirroja.
—Anda, vámonos ya. Bajo yo primero y después tu ¿de acuerdo? Sería demasiado raro si lo hiciéramos los dos a la vez.
—A sus órdenes, comandante y líder.
Una vez que Blossom bajó las escaleras, lo hizo Brick unos minutos más tarde. Todos estaban abajo ya preparados para irse a sus respectivas casas.
Blossom hablaba con Dexter algo sonrojada porque no dejaba de verla directamente, preocupado de que le pasara algo grave a pesar de que ella le dijera que no varias veces. Por el contrario, en cuanto Brick tocó el piso de abajo, Princesa se lanzó a sus brazos deseosa de marcharse de ahí. Lo besó inesperadamente ante la mirada curiosa de Blossom, que la apartó con algo de incomodidad. Sintió un pinchazo en el estómago.
—Al fin bajas ¿estás estreñido o qué? —Butch nuevamente parecía prepararse para una paliza. Brick lo miró con los ojos incendiados, pero Butch estaba acostumbrado, estuvo a punto de decir otra tontería cuando Buttercup fue la que le propinó un capotazo.
—No hables si es para decir tonterías. —Butch se quejó por esto y se cruzó de brazos con indignación. La morena rodó los ojos mientras se reía.
—Bueno, entonces nosotros ya nos vamos. —Buttercup agarró de la capucha a su novio, llevándoselo a rastras no sin antes despedirse de su padre con un abrazo. Los siguieron los rubios.
—Vamos, Peach. —Brick quiso tomar en brazos a su niña, pero esta negó alegando que se le había olvidado algo en la sala. Entonces Princesa se agarró nuevamente a su marido con fuerza y prácticamente le obligó a salir de la casa.
Peach caminó hasta Blossom, tiró de su brazo obligándola a agacharse y que quedara a su altura, se acercó y le susurró al oído.
—Os he visto en la cocina, a mi papá y a ti.
Y se fue con una pequeña sonrisa, dejando a Blossom con la boca abierta, sonrojada e inmóvil. Entonces… ella fue la sombra que vio en la cocina. No sabía si asustarse o en cambio sentirse aliviada de que no fuera cualquier otra persona.
El tiempo pasaba y la relación entre ambos mejoraba, ahora se veían más a menudo —o cada vez que podían—, hablaban sobre su día a día, paseaban juntos y de vez en cuando volvían a tener sus momentos de intimidad, esta vez procurando, ser más cuidadosos.
Un día de tantos, en agosto, Dexter decidió que sería buena idea irse de escapada durante un fin de semana al mismo lugar donde tuvieron su luna de miel. Esto definitivamente hizo sentir a Blossom bastante mal. Finalmente ella aceptó la proposición, a él se le veía ilusionado y ella necesitaba despejarse un rato del trabajo y viajar le encantaba, o por lo menos quería pensar que era por eso que aceptaba y no por su culpabilidad, que de vez en cuando la atormentaba.
Llegaron al dicho bosque, con la misma cabaña hogareña y que a la vez, le traía malos recuerdos por la pelea que tuvieron allí.
El día lo pasaron paseando por el bosque y yendo a comer a los restaurantes de la zona, Holly siempre iba bien protegido por su madre, esto le hizo gracia a Dexter, puesto que ella parecía sobreprotegerlo. Fueron al río cercano y hacía tanto calor, que el agua fría no les molestó para nada. Mientras Dexter se daba un chapuzón, Blossom se quedaba con el niño que jugaba gracioso entre sus brazos, mojando sus pequeños pies en el agua y con un patito de goma en sus manos. Después Blossom entraba al agua y Dexter cuidaba del niño, así se iban turnando.
Así llegó la tarde y comenzó a anochecer y decidieron que ya era hora de volver a la cabaña. Dexter llevó uno de sus tantos inventos, un intento de televisión. Era un instrumento extraño pues más que una televisión parecía una especie de poster que podías pegar en la pared, era fino y elástico. Blossom decidió no preguntar, funcionaba tal cual una televisión, aunque pareciera un intento de ella.
—¿Te apetece ver una película? —preguntó el joven de gafas de pasta negra.
—Claro, aunque a esta hora pasan una serie policiaca que me encanta.
—Uh… no se como te pueden gustar esas cosas.
—Oye, yo no critico tus gustos de películas mudas de los años de tu abuela.
Ambos rieron al unísono. Dexter pasó los canales y dejó la primera película que estaba por empezar. Mientras la película avanzaba, Blossom se sentía terriblemente incómoda viendo como en esa producción, que al parecer era un dramón de los buenos, hablaban sobre un amor prohibido de clases sociales y como a la princesa la obligan a casarse con un rey que no ama, mientras que su verdadero amor es un pirata que viaja por el mar y demás. Por alguna razón se identificaba más de lo que deseaba. Vio de reojo como Dexter estaba demasiado concentrado en ella y realmente, realmente… deseo en ese momento estar con Brick y no con él.
—Vengo en un momento, voy a hacer palomitas. —le tocó el hombro buscando la atención de su marido, pero estaba tan ensimismado en la pantalla que simplemente atinó a asentir.
Se fue corriendo para adentrarse en la cocina donde ya no pudo contener algunas lágrimas traicioneras que sintió como un gran alivio ¿Cuándo había empezado a dolerle tanto no estar con él? ¿Cuándo comenzó a sentirse incómoda al lado de su propio marido? Necesitaba a Brick a su lado, cada día que pasaba echaba de menos no poder verlo, tocarlo, besarlo… ¿Se estaba enamorando de él, en serio? Hacía tiempo que sentía esa necesidad por él, pero ahora que estaba tan lejos… creía que no podía pasar ni un día más sin sus labios.
Secó las malditas lágrimas, ya no tenía que llorar, tenía que ser realista… quizá jamás podrían estar juntos realmente, como una pareja normal, sin necesidad de esconderse de la manera tan odiosa como lo estaban haciendo. Ella quería estar con él, sí, ella quería, pero no podía… aunque aún pensaba rendirse y menos ahora que había empezado a sentir algo realmente sincero por él.
Mientras tanto, Dexter no despegaba los ojos de la pantalla, tenía una cajita de pañuelos al lado, la película estaba demasiado emocionante y él lloraba con cada cosa triste o bonita que pasaba. En ese momento escuchó el sonido de un celular sonar y vibrar justo a su lado, palpó el sofá buscando el bendito celular y finalmente lo tomó y contestó aún con total atención a la pantalla.
—¿Ho~la? —habló con un pequeño suspiro entremedio por el efecto del llanto.
Hubo un silencio, nadie parecía estar al otro lado de la línea. Dexter alzó una ceja algo confundido esperando una respuesta, pero nadie hablaba.
—¿Ho-
Y escuchó cómo colgaban. Alejó el aparato de su oreja sin comprender bien que pasaba, cuando giró la cabeza vio que se trataba del celular de Blossom. Quiso mirar de quien se trataba, pero la llamada ya había desaparecido dejando ver la pantalla de bloqueo. Finalmente, dejó el móvil donde estaba y continuó con la película.
Al rato Blossom salió con un par de botes con palomitas y unos refrescos.
—Espero no haberme perdido mucho de la peli.
—Que va, está en lo mejor.
Se sentó a su lado brindándole uno de los botes y una coca cola mientras tomaba su celular para ver la hora, ya casi era momento de cenar pero ella no tenía nada de hambre.
—Alguien te llamó hace unos minutos.
—¿Contestaste?
—Sí, pero no habló nadie y además colgó enseguida.
—A-ah ¿Sí? —pestañeó un par de veces. Veloz a su mente llegó la imagen de Brick, últimamente se habían acostumbrado a hablar todos los días por teléfono si no se veían y lo más probable es que la persona de esa llamada fuera él. Comenzó a sudar frio temiendo que Dexter sospechara algo, lo miraba a los ojos y el esperaba una respuesta.
—¿Esperabas la llamada de alguien?
Una enorme necesidad de justificarse casi le hizo soltar una estupidez, pero lo pensó todo bien.
—¡No! Claro que… no. —dijo casi atragantándose con su propia saliva. —Hum… seguramente no era nadie importante, se habrán equivocado. —rio con torpeza y se metió un gran puñado de las saladas palomitas en la boca, girando la vista a la pantalla, rezando por haber sonado lo suficientemente convincente.
De nuevo lo vio de reojo, él asintió, pero podía notar en su expresión que aún estaba confundido por esa situación tan extraña. Blossom en ese momento tomó la decisión de que tendría que hacer como fuera que se olvidara de eso, de alguna manera.
La película acabó y con ella anocheció en las montañas de Townsville. Ambos estaban cansados tanto de las dos horas y media de película como del día agotador que pasaron sin parar de ir de un lado a otro por lo que quisieron ir a dormir lo antes posible para que llegara un nuevo día, sobre todo Blossom. Cenaron y subieron las escaleras hasta la habitación.
Una vez se colocaron el pijama y se cercioraron de que el pequeño seguía durmiendo, se metieron entre la fina sabana de la cama para protegerse de la fresca brisa del monte. Blossom miraba un rato su celular mientras Dexter la abrazaba por la espalda dejando pequeños besos en su hombro.
—¿No te duermes ya, Dex? —preguntó graciosa la pelirroja puesto que los labios del joven le hacían cosquillas.
—Mmm… pues lo he pensado mejor y creo que todavía no me apetece dormir. — con sus dedos comenzó a deslizar el tirante del camisón rosa de la chica, que parecía ceder a sus caricias.
—Oh, vamos Dexter… estoy cansada. —las manos del joven ya se movían por debajo del camisón llegando a sus pechos. La pelirroja comenzó a emitir pequeños suspiros.
—Creo que puedo convencerte de lo contrario. —atrapó los labios de ella con los suyos y Blossom no pudo seguir negándose, soltando su celular de golpe que cayó sobre la cama y que empezó nuevamente a vibrar.
Los dos estaban demasiado preocupados por darse placer el uno al otro que no se dieron cuenta de que estaban volviendo a llamar al teléfono y sin querer, Blossom tomó la llamada deslizando el brazo rápidamente sobre la pantalla.
La persona al otro lado llamó a la muchacha por su nombre, pero ambos ya no se daban cuenta del ruido a su alrededor, tan solo se dedicaban a ellos.
—¿Blossom? ¿Estás ahí? —pronunció nuevamente para después, quedarse en silencio.
Escuchaba voces agitadas, suspiros y algún que otro gemido. Brick calló inmediatamente y agudizó el oído ¿Qué estaba pasando?
—¿Bl-Blossom?... —preguntó esta vez con un tono temeroso, no le gustaba nada lo que estaba escuchando. En ese momento los gemidos se hicieron más nítidos y fuertes.
—Cada día estás más preciosa…
Esa voz… ESA VOZ…
—Dex… ter… ¡Ah!
Su mente se quedó en blanco y su cuerpo comenzó a temblar de la fuerza con la que apretaba el celular en su mano. Volvió a escuchar esos jadeos y las voces de la pareja de pelirrojos. Terminó la llamada y tiró el aparato al otro lado de la habitación, el cual se rompió en miles de pedazos contra la pared.
Se levantó del sofá que ocupaba una de las habitaciones, apretando los puños con todas sus fuerzas y los dientes rechinando. Sus ojos incendiados por la furia se pasearon lentamente por la habitación mientras él daba vueltas como un león enjaulado, con unas fatales ganas de romper todo lo que se cruzara por su mirada. No pudo aguantarlo y de un puñetazo atravesó la televisión donde acababa de ver terminar uno de los tantos capítulos de su serie favorita, la cual compartía con Blossom. El sonido fue seco, un agujero perfecto en la televisión que no causó más ruido que el necesario para no traspasar las paredes. No podía seguir ahí, tenía que largarse o acabaría prendiendo fuego a la casa de lo encolerizado que estaba.
Salió volando por la ventana con una velocidad sobrehumana, por un momento pensó que ir a buscarla a su casa y reclamarle era una buena idea, pero obviamente no podía hacer algo como eso. Su pecho latía con fuerza, comenzó a sudar y sentía su sangre correr rápidamente por sus venas y las pupilas dilatas.
Estuvo por una hora volando sin un rumbo fijo. Finalmente acabó por llegar sin quererlo a un bosque bastante perdido. Estaba ido. En cuanto tocó el suelo, destruyó el primer árbol que captó, con los rayos laser de los ojos. Andaba con el cuerpo pesado, destruyendo y fulminando cada cosa que se le ponía por delante hasta que finalmente dejó escapar un grito de rabia que tenía ahogado como un nudo en la garganta.
Se dejó caer al suelo de rodillas y respiró hondo varias veces hasta que sintió que su corazón se calmaba un poco. Agitado y exhausto se tendió en medio del extenso lugar coloreado de verde.
Ahora su mente trabajaba con rapidez, parecía haber despertado de un largo sueño, puesto que antes de eso sus pensamientos estaban nublados y solo quería desahogarse de alguna manera.
—Maldita sea…
Pensó que Blossom podría haber respondido a esa llamada a conciencia, para joderlo, para hacerlo enfurecerse ¿acaso lo estaba haciendo pagar por algo? ¿por qué había hecho algo como eso?
¡Claro que sí! Ha tenido que ser para eso, para que me muera por dentro de los celos… ¡JODER! ¡PERO QUÉ LE PASA! No encuentro otros motivos, cómo puede ser así. Mierda… ¿por qué estoy llorando? Realmente me ha hecho daño algo como eso. Se que no debería estar así, después de todo para ella soy solo… un amante, ella misma me dijo que no está enamorada de mí, pero…
Frotó sus mejillas con las manos para secar las lágrimas, estúpidas lágrimas.
No, no, no… ¡NO! Se lo voy a demostrar ¡Le voy a demostrar que yo soy mejor que el cerebrito de mi hermano! Le voy a dar guerra, si se cree que me puede hacer sufrir de esta manera tan repugnante, está muy equivocada.
Pegó un salto para levantarse, con su pose imponente y una mirada decidida se dispuso a ir a la casa de los tortolitos esa misma noche. No le importaba si estaban durmiendo, si seguían con el trabajo ese, no le importaba que fueran las tantas de la madrugada o que estuviera muy fuera de onda que vaya a buscarla. Tal vez se descubriría a él mismo y a ella en eso que estaban teniendo delante de Dexter, pero también tal vez sería lo mejor.
La furia volvía cada vez más fuerte cuando su mente recordaba lo que había escuchado, cuando había comenzado a imaginarse la asquerosa escena. Cómo ella decía el nombre de su hermano y como se notaba que no le disgustaba para nada.
Tal vez los celos le nublaban los pensamientos y la razón y por eso alzó el vuelo para ir a su casa, pero no le importaba, claro que no, lo único que quería era demostrarle a ese nerd que su mujer ahora le pertenecía a él en cuerpo y alma y Brick era muy posesivo cuando se trataba de las personas que amaba.
A la mierda, no se iba a dejar avergonzar de esa manera y menos por Blossom. Le iba a dejar las cosas bien claras, le…
Sin darse cuenta y por culpa de su mente ocupada, no se enteró cuando había llegado al piso de la pareja. Estuvo por entrar por la ventana, pero cuando estuvo a punto de abrirla retrocedió.
—Qué estoy haciendo…
Bajó hasta tocar el frío pavimento y se sentó en un banco cercano a la entrada del conjunto de pisos. Echó de menos su celular, en esos momentos, una foto de su hija sonriendo que siempre llevaba consigo escondida en la galería era lo que más le ayudaba para recuperar los ánimos y por lo menos sentirse algo mejor.
Pegó la espalda al respaldo del banco y escondió sus ojos tapándolos con sus brazos, echando la cabeza para atrás. No quería mirar al cielo por que en el vería la imagen de Blossom, siempre veía su imagen cuando alzaba la vista en las noches estrelladas.
Sus labios temblaron, las lágrimas y los sentimientos comenzaron a agolparse. Ahora que se había relajado, sentía el mar de tristeza acabando con él.
—¿Por qué? ¿Por qué me haces esto, Blossom…?
Y lloró, porque a pesar de toda la rabia, le había dolido. Que sabía él si aún amaba o no a su hermano, que sabía él… pero, aunque se repetía una y otra vez que todo era diferente y que por fin ella ahora correspondía sus sentimientos, no podía evitar sentirse profundamente dolido y traicionado, confundido.
—Quizá esto no funcione, quizá nunca llegues a amarme como te amo yo a ti.
Y ahí se quedó la mayor parte de la noche, sollozando y arrepintiéndose de alguna vez haberle dicho que la quería.
AAHAHS PERDÓOOON ;; quedó algo más corto de lo que quería, pero quiero actualizar y entre los dibujos y que ya voy a terminar las clases, no me da para escribir y tengo que aprovechar los momentos de lucidez. Esta vez no tenía mucha inspiración, espero que el próximo quede mas largo :'3
