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Disclaimer: The PowerPuff Girls o cualquier personaje de esta historia no son de mi propiedad.

Capítulo 14. Playa.


Cerró los ojos un momento, esperando sentir una brisa fresca en pleno agosto que lo hiciera respirar con mayor facilidad después de tener la nariz taponada por el llanto.

—Oye…

Sintió como sus extremidades entumecidas intentaban recobrar la movilidad. Escuchaba una voz ¿Era para él?

—Oye… joven.

Sus parpados temblaron y se obligó a abrirlos con dificultad, sentía que le pesaban, que le costaba hasta el mundano hecho de respirar.

—Perdona, ¿puedes levantar los pies un momento?

Creyó haber dormido por horas y horas. Levantó la mirada, sus ojos rubí ahora se podían confundir también con el color rojo y escocido que los rodeaban. Parpadeó un par de veces para agudizar los sentidos y aclarar la vista. Estaba agotado. Delante de él finalmente pudo distinguir a una señora de tercera edad con una escoba en la mano y una expresión algo molesta.

—Al fin, niño. —La señora cabeceó un poco señalando el lugar donde debería estar pasando ahora su escoba, debajo de los pies de Brick.

—A-ah… sí, lo siento.

—¿Qué haces aquí durmiendo? Hace apenas unas horas que ha empezado a amanecer.

Miró a su alrededor algo confundido aún. Ah, ya se acordaba, había llorado hasta quedarse dormido en aquel banco delante del apartamento de Blossom. Sonrió de manera amarga, los recuerdos volvían a él.

—¿No tienes casa? O es que buscas a alguien. —preguntó la mujer una vez hubo terminado de limpiar.

—Uh… sí, estoy buscando a alguien, pero… ¿usted vive aquí? —carraspeó un poco el pelirrojo, acostumbrando su voz ronca, necesitaba hidratarse un poco la garganta.

—Así es, o ¿por qué si no estaría limpiando el portal ahora mismo? —preguntó la mujer con gracia ante la pregunta obvia del chico, esto lo hizo sonrojar levemente de vergüenza.

—Vine a buscar a una pareja de pelirrojos que también vive aquí, pero por alguna razón acabé durmiendo en un banco. —comentó algo apenado por lo estúpido que sonaba realmente.

—Oh, pero esa pareja no está aquí ahora mismo, se fueron un fin de semana entero. Deberías haber vuelto a tu casa, chico.

¿Cómo? ¿No estaban ahí? Pero ¿Dónde exactamente estaban entonces? Pensó que seguramente el de ahí arriba le daba otra oportunidad, porque si hubiera entrado esa misma noche iracundo como estaba, podría haberlo arruinado todo y a saber que locura habría cometido. Igualmente, no se esperaba para nada que se marcharan así porque sí.

—Ya… y supongo que usted no sabe dónde se encuentran ahora mismo ¿no? —indagó sintiéndose realmente estúpido esa mañana ¿por qué ella hubiera de saber?

—Resulta que sí lo sé, soy la presidenta del edificio y antes de irse me entregaron las llaves del apartamento para cuidárselas. —La mujer siguió con su trabajo fregando lo antes barrido. —Pero por obvias razones, no te lo voy a decir, muchacho.

Un tic apareció en uno de sus ojos, ojalá se hubiera tratado de la típica vieja cotilla, pero esta vez no tuvo esa suerte.

—Lo único que te puedo decir es que regresarán mañana, por si quieres volver. Al parecer es una especie de escapada romántica. —rio ligeramente con ternura, como si de un momento a otro recordara algo con nostalgia.

¿¡ESCAPADA ROMÁNTICA!? ¡A qué diablos se refiere esta maldita vieja con eso!

De un momento a otro, esa estúpida frase había conseguido encender todas sus alarmas y su cuerpo ya ardía como mil demonios. Ya no se acordaba de la melancolía con la que se había quedado dormido esa fatídica noche, no se acordaba de su arrepentimiento. Era como si todos esos pensamientos simplemente hubieran formado parte de un profundo sueño que a los minutos de despertar ya ha desaparecido de tus recuerdos.

—Entiendo, gracias.

Con una expresión fría, casi imperturbable, se levantó. Mientras por dentro era un volcán, por fuera intentaba mantener la compostura. Se alejó sin siquiera despedirse, pateando piedras por el camino. Su cuerpo aún estaba algo entumecido y punzadas dolorosas se repartían por el cuello por la postura sentada tan incomoda en la que había pasado horas. Pero poco le importaba el dolor, nunca le importó lo más mínimo el dolor.

Alzó la cabeza, fijando su mirada en el colorido cielo que comenzaba a trascender a azul. Quería encontrarla, buscarla y encontrarla, que ella lo viera a los ojos y se sincerara con él ¿tú me amas, me amarás algún día? Quería preguntarle y esperar que fuera sincera. No, quería obligarla a responder, quería obligarla a decir la verdad, y quería obligarla a decir qué diablos pasaba por su mente y por qué se comportaba como una reverenda estúpida. La líder de las Ppg, una idiota que no comprendía ni sus propios sentimientos, cuando él entendía perfectamente lo que sentía por ella y lo que quería. Y la quería a ella. Ahora.

Está bien, esperaría, sí. Esperaría hasta mañana y lo que hiciera falta, para castigarla. Por su mente, miles de ideas macabras y poco ortodoxas de cómo hacerla pagar por la maldad que le hizo le dibujan una sonrisa maniaca. Si pensaba que iba a salirse con la suya y ponerlo en una vergüenza como esa como si nada… no podía estar más equivocada.

Hizo una mueca de fastidio cuando buscaba su celular en su bolsillo.

—Mierda, soy imbécil.


—Buenos días, bella durmiente de rojizos cabellos.

Blossom abría sus parpados lentamente como si no quisiera despertar de un sueño precioso, sonrió porque lo último que vio en su mente antes de volver a la realidad fue la incendiada mirada de su amante.

—No seas cursi, Dexter. —rio con una gran y hermosa sonrisa adornando su pálida tez.

—Perdona si te incomoda mi elegante vocabulario. —contrarrestó con una fingida indignación. —¿Tuviste un buen sueño? Te veo sonriente.

—Mmmm, sí, se podría decir que soñé con el paraíso.

—Oh~ y supongo que yo estaba ahí ¿no?

—Claro cariño. —rio con gana, si el supiera. Dexter frunció un poco el ceño al sentirse levemente ofendido.

Ella se asomó por la ventana tras haber echado un vistazo a la parte de atrás y asegurarse que su pequeñín aún dormía también. Estaban a punto de llegar y recién comenzaba a amanecer, no le molestaba el hecho de madrugar, para nada, pero volvía a ser lunes y el mundo se ponía en marcha y ellos tenían muchas cosas que hacer en casa después de estar prácticamente tres días fuera.

Comenzaron a bajar las cosas del coche, subieron al departamento cargados por todas las mochilas y utensilios que se llevaron, al entrar vieron cómo, efectivamente, la casa estaba polvorienta y sin arreglar, justo como la dejaron.

Blossom fue a dejar a un Holly aún dormido en su cuna y al salir se sorprendió al volver a ver a la presidenta nuevamente saliendo y su marido cerrando la puerta tras ella.

—¿Qué quería? Ya tenemos las llaves. —preguntó acercándose a su esposo.

—Pues… no es nada en realidad. Me dijo que un chico pelirrojo vino ayer buscándonos, doy por hecho que es mi hermano, luego hablaré para ver que quiere. —Dexter le sonrió y se fue para seguir llevando algunas cosas a su habitación, en cambio ella, se quedó ahí parada, inquieta.

¿Por qué habría venido? ¿Sabrá sobre nuestro viaje? ¿Estará enfadado por eso? Brick…

Así varias preguntas comenzaron a atormentarla, ¿Por qué habría ido a buscarla? Porque lo más seguro es que fuera a verla a ella, pero ¿era idiota? Ya le tenía dicho que no quería volver a estar con él y su marido en la misma habitación nuevamente a no ser que fuera estrictamente necesario -como la cena anterior con su familia- y aun así él había ido allí. Agradeció que justamente se le ocurriera esa estúpida idea cuando ellos no estaban, se ahorraría un mal momento y tener que fingir delante de Dexter. Hablaría con Brick más tarde para pedirle explicaciones, ahora tenía que continuar con su trabajo.

Pasaron toda la mañana limpiando y una vez terminaron y comieron, Dexter cayó rendido por el cansancio y durmió durante toda la tarde, en ese momento Blossom pensó que era una buena oportunidad de hablar con Brick sin interrupciones. Se sentó en el sofá con el celular en la mano, mirándolo y dudando si debía enfadarse con él, después de todo estaban tan bien que no quería estropearlo todo con una tonta pelea, es decir, ella sabía cómo de inconsciente e imprudente podía ser Brick, por lo que no…

Sus pensamientos se vieron interrumpidos por la vibración en su mano. Se sorprendió tanto que el celular voló de sus manos, lo atrapó con torpeza y miró la pantalla. Brick Him. Que coincidencia.

—Hola, Brick. —contestó con una pequeña sonrisa, su corazón bombeaba de felicidad, cada vez que hablaba con él, que estaba cerca de él o simplemente pensaba en él, su cara se sonrojaba de la nada.

Hola.

Las palpitaciones se detuvieron. A pesar de no escuchar su voz tan clara como lo haría en persona, pudo notar perfectamente un tono extraño en él. Algo andaba mal. Brick nunca le contestaba de esa manera, con un simple "hola", con un susurro, casi como un gruñido y con ese tono cortante y afilado.

—¿Te encuentras bien? ¿Pasó algo? —preguntó preocupada.

Tenemos que hablar. No. Mejor dicho. Tenemos que vernos y hablar.

Hacía pausas innecesarias para hablar, cosa que le hacía temerse lo peor. Comenzó a temblar levemente. Estaba asustada, pero, ¿Por qué debería estarlo? ¿Por qué le hablaba de esa manera?

—E-está bien. —tartamudeó involuntariamente. —Cuando quieras.

Hoy mismo. Ahora. Voy a buscarte.

—No, no. Espera. —tragó saliva, ahora Dexter estaba en casa y si despertaba y no la veía le iba a hacer demasiadas preguntas. —Ven esta noche ¿de acuerdo? Yo te aviso.

—… —Se quedó callado, como si lo estuviera pensado. Blossom tomó un mechón de su cabello, jugando nerviosa. No contestaba.

—¿Brick?

Ok.

—Pero por qu-

No le dio tiempo a decir nada más puesto que él ya había colgado. Tragó en seco, sus manos temblaron. Aún sin verlo a los ojos, sintió su mirada aterradoramente ardiente calarle los huesos.

Observó la hora, era medio día ya. Por un lado, no podía esperar para verlo, pero por otro, estaba asustada. Brick estaba enfadado, eso era algo seguro, pero lo que mas le intrigaba y aterraba al mismo tiempo era el por qué.


La noche era cerrada, nublada. Las estrellas estaban ausentes y la luna apenas era un punto luminoso tras las grises nubes. Corría una suave frisa, pero caliente. Todo daba señales de que pronto comenzaría a llover.

Blossom salió al balcón, eran las una de la madrugada y ella seguía esperando a Brick. Ambos sabían que Dexter no tardaba mucho en conciliar el sueño en cuanto tocaba la cama, por eso no creía que Brick se iba a tardar tanto. Estuvo a punto de acostarse ella también para dormir, era tarde y él no daba señales de querer aparecer. Su celular vibró y con los ojos muy abiertos lo tomó rápidamente.

—"Baja, estoy en la entrada."

La chica leyó su mensaje unas cuantas veces, extrañada. Definitivamente algo ocurría con él, no era normal que él mismo no haya subido a buscarla por la ventana.

Se colocó algo cómodo para salir, lo primero que encontró y echó un vistazo para asegurarse que todo estaba en total silencio y que tanto Dexter como Holly descansaban sin indicios de despertar.

Finalmente salió por la puerta de la entrada, con la cabeza algo gacha, intentado no cruzar una mirada demasiado profunda con su amante. Pero una vez delante de él, tuvo que mirarlo a los ojos, sin quererlo realmente, fue como si algo la obligara a hacerlo.

Entonces se dio cuenta de que no debería haber accedido a verlo. Los ojos gatunos de Brick ya la habían enviado directita al infierno miles de veces en una fracción de segundo. Tuvo que hacer una fuerza sobrehumana para hablar, se había quedado de piedra y con un castañeo intermitente en los labios.

—Brick… no sé qué pasa pe…

Otra vez la volvió a interrumpir, como si no quisiera tener alguna clase de conversación con ella, dio media vuelta sobre sus pies y comenzó a andar rápidamente, sin mirar atrás.

—Vamos. Camina.

Debatió la idea entre quedarse o seguirlo. Al ver que se alejaba ágilmente no le quedó de otra que ir tras él si quería arreglar lo que fuera que le pasara.

Todo el camino estuvo cubierto por un silencio espeso e infinitamente incómodo, un aura pesada y oscura cubría al muchacho lo que hacía que ella desistiera en hablarle o si quiera hacer ruido al respirar. Cohibida y tímida, como si anduviera con un total desconocido. Solo él podía sacar este lado sumiso en ella, si fuera cualquier otra persona ya habría puesto cada cosa en su sitio.

Llegaron en total mudez a lo que parecía una playa. Esa playa que le traía tantos recuerdos, ahí tuvieron esa primera y mágica noche juntos que después le ocasionó tantos quebraderos de cabeza.

No supo cuanto tiempo estuvieron andando hasta llegar allí, ella estaba concentrada mirando como la figura de Brick caminaba algo encorvada, los cordones de sus zapatillas bailando por estar desatados y de vez en cuando aparecía un humo que le parecía repugnante a causa de los varios cigarrillos que consumía.

A pesar del silencio sepulcral de Brick y su expresión de póker, Blossom sabía perfectamente que lo último que estaba era tranquilo.

Sin previo aviso se vio estampándose contra la arena. Abrió los ojos después del impacto, no le dio tiempo a reaccionar, Brick ya estaba encima de ella, acorralándola e inmovilizándola con todo su cuerpo y las manos agarrando sus muñecas por encima de su cabeza con una fuerza que dolía.

La besó. La besó tan toscamente que sus labios sintieron un ardor que quemaba ante el rápido roce. No pudo negarse, cuanto más se movía, más fuerza ejercía Brick contra ella, provocándole un gemido de dolor. Finalmente, él se apartó y ella ya estaba preparada para reclamarle.

—¡Que-

—Dime, ¿estos son la clase de lugares a los que vienes a revolcarte con mi hermanito como una puta?

La pelirroja abrió los ojos desmesuradamente, con el ceño fruncido por la confusión y la boca medio abierta de la sorpresa. Los ojos de Brick brillaban de un rojo intenso, su sonrisa se volvió burlona, aunque su mirada dijera otra cosa. Dijera que era una bomba a punto de estallar.

Ella se quedó sin palabras, sin creer lo que acababan de escuchar sus oídos, pero reaccionó en el momento que Brick comenzaba a dejar besos por todo su cuello y clavícula de manera desesperada. Lo empujó con toda su fuerza, logrando que él se echara para atrás y la soltara, pero que no se alejara mucho, aún así ella consiguió ponerse en pie.

Con la cara enrojecida, no sabía si por la furia, indignación o vergüenza. Pero lo que era seguro es que se sentía insultada de la peor manera, decepcionada probablemente.

—Pero ¡qué mi…! —respiró hondo, aunque estuviera echando humo no iba a rebajarse a usar el mismo vocabulario vulgar que él. — ¡Qué demonios te pasa Brick! ¡Quién te crees para tratarme y hablarme de esa manera! —gritó con un nudo en el estómago.

Quería llorar, le había dolido demasiado que la hubiera tratado de puta y comportándose como un animal. Arrugó aún más el entrecejo, él seguía ahí, sentado en la arena con esa sonrisa ladina y ruin. Se hartó.

—¡Me largo de aquí! No te atrevas a volver a hablarme, si eso soy para ti que así sea ¡Vete al diablo!

Antes de que pudiera alejarse del pelirrojo, este la atrapó por el brazo tirando instantáneamente de el y haciéndola chocar contra su musculado torso. La agarró de la mandíbula para subir su rostro y que ella lo viera directamente a la cara. Blossom quería hablar, pero las palabras se atoraban en su garganta.

Nuevamente los ojos de gato de Brick brillaban rojos como la sangre, creía poder ver al mismísimo diablo en su mirada, a la muerte más agonizante ¿ardería como una bruja en la hoguera? El crepúsculo o el alba, cuál de los dos se reflejaba mejor en esos orbes de fuego del infierno… su mandíbula apretada y una mueca que enseñaba sus colmillos afilados. Brick podría ser perfectamente un vampiro y ella su eterna sierva, su eterna concubina. Ya se encontraba perdida en él y ya no había vuelta a atrás.

Era totalmente obvio que el pelirrojo estaba conteniendo su verdadera fuerza, estaba furioso como nunca y esa forma de contenerse lo decía mejor, su silencio era su verdadera manera de mostrar el coraje que le corroía. Ella seguía sin entender nada.

No le importaba, ya era tarde para preguntar porque ya no pensaba. Sus cuerpos pegados, su mirada atrayéndola con una magia seductora y en el silencio eterno y suave rumor de las olas, sus respiraciones eran cada vez más audibles. Todo se mezclaba y nada más le quedaba rendirse ante lo que venía, la lujuria en los ojos de ambos era tan intensa como el palpitar de sus corazones.

—Brick… te necesito ahora… —pensó, aunque no se dio cuenta de que lo había susurrado con un hilo de voz que podía confundirse con un jadeo.

—Lo sé. —Su voz era ronca y grave, mezclada con la furia y la excitación. La volvió a empujar para que cayera sobre la arena y en un momento ya estaba encima de ella, besándola desenfrenadamente y arrancando sus ropas con las garras, cual animal.

Blossom sentía sus fuerzas irse. No podía mentir, le gustaba que Brick fuera de esa manera, todo lo contrario, con Dexter. Le gustaba que fuera más salvaje, más intenso. Le gustaba que hiciera que su cuerpo por más cansado o adolorido que estuviera, pidiera más y más de él.

Suspiró mordiéndose el labio al ver que Brick clavaba sus colmillos por su cuello, luego su hombro, clavícula… Sus manos agarrando con fuerza uno de sus pechos y amasándolo, bajó su boca y arrancó de una mordida el sujetador negro de la chica para arremeter con fiereza su otro pecho. Ella bajó su falda y ropa interior en cuanto tuvo la oportunidad. Él movía las caderas con rapidez provocando la fricción lasciva de sus sexos, parecía haber perdido la cabeza.

—E-esper…a-¡Ah..! —apenas podía hablar del éxtasis que eso le estaba provocando y Brick lo sabía perfectamente, por eso la torturaba dejando pequeñas pausas para volver a rozarse.

—Cállate, no hables si no es para decir mi nombre o lo que yo te ordene que digas.

Una vez que la chica levantó la cabeza, se sonrojó. El cabello largo y de un brillante rojo, desordenado por su cara, sus ojos de un rojo venenoso que la veían con ese cruel erotismo que la mataba por dentro. Ella también iba a perder la cabeza.

—Brick… —su mirada perdida y nublada que le pedía que no parara.

La besó agarrando su cara con una mano, evitando que ella se moviera para nada. Un beso húmedo y necesitado. Él ya había bajado sus pantalones de deporte y ropa interior, acercando el miembro hasta la cavidad de la pelirroja. Y Blossom ya estaba pidiendo a gritos que entrara en ella. Pero tras frotarse un poco por los labios íntimos de la muchacha, se separó, dejándola con una necesidad que le quemaba.

—Date la vuelta, venga. —Le ordenó con voz firme, admirando disimuladamente el cuerpo perlado por el sudor de Blossom ante la escasa luz de la luna.

—¿Eh? P-pero…

—¡Joder, Blossom! Si no lo haces tú, lo haré yo. —Tomó su cuerpo de una manera algo tosca y la volteó de cara a la arena, haciendo que las caderas de ella quedaran prácticamente al nivel de su miembro. Procesó un corto quejido cuando Brick la agarró del cabello tirando de él, pero más grande fue el quejido cuando Brick ya había entrado completamente en ella.

Las estocadas eran fuertes y rápidas y los gemidos de Blossom ya no se escondían. Brick sostenía el cabello de la chica y tirando un poco más para atrás, pudo acercar su cara hasta el odio de ella, suspirando entre pequeños gruñidos.

—Cuando vas a entender… que quiero que seas mía… MÍA. —su voz era más sensual que otras veces. El hecho de que le faltara el aire al hombre por el delirio de la excitación hacía que Blossom se agarra inútilmente a la arena, buscando controlar sus gritos.

Soltó un poco su cabellera para empujar la cabeza de la chica contra el suelo y que él pudiera tener un mejor control de sus movimientos llevando ambas manos a las caderas de ella y agilizando la penetración.

—¡Dilo, dime que solo soy yo y nadie más! —le gritó apretando los dientes más tarde, le quedaba poco.

—So… solo tuya Brick. —su voz salía a trompicones. —¡solo soy tuya! —este juego iba en contra de sus principios, pero como iba a negar que le encantaba sentirse única y solamente para aquel hombre que la volvía completamente loca.

Brick la agarró de la cintura para volver a voltearla y de un movimiento rápido la subió encima de él sin salir de su interior y sincronizando el movimiento. Le sonrió de lado y agarró su cuello con una fuerza que impedía que Blossom respirara con normalidad. Esto la sorprendió, pero ya creía estar en otro cielo por el éxtasis que recorría todo su cuerpo temblando. Un pequeño hilo de saliva bajaba por su boca abierta que emitía sonidos obscenos, buscando un poco de aire.

Aun sujetándola por el cuello, arrimó su cara a la suya hasta tenerla a centímetros, sintiendo sus respiraciones mezclarse.

—Zorra mentirosa… mintiéndome todo el tiempo. —lamió el fino rastro de saliva que bajaba por su diminuta barbilla, hasta llegar a sus labios, mordiéndolos y provocando que sangrara levemente, lamió también esta sangre y mas tarde la besó con desesperación. Cuando notó que ella ya apenas podía respirar, soltó su cuello y alejó su rostro del suyo, para poder verlo mejor. Esas marcas en su cuello, la sutil forma de su mano dibujada en su garganta y aquella mordida le hacían disfrutar más del espectáculo de su cara sonrojada, sus ojos rosas fijos en los de él y la pequeña sonrisa indecente que se dibujó en ella. Estaba consiguiendo lo que quería, que pensara en él nada más, poseerla y egoístamente obligarla a decir que le pertenecía.

Se sentía completo. Había ganado.

Ella como producto de su deleitamiento atacó a los labios de él una vez que recuperó el aire, y Brick no se negó. Bajó besando su cuello y volvió a subir hasta sus oídos para susurrarle algo que lo hizo terminar con un gruñido extasiado:

—Me dices zorra cuando… tu eres mi perro faldero.

Y cuando Blossom sintió el líquido caliente en su interior no pudo más que acabar también, abrazándose a él y clavando sus uñas en la espalda de Brick tratando de no caerse para atrás del orgasmo.

Se tendieron sobre la arena, uno al lado del otro. Respirando con dificultad, pero con una sonrisa saciada dibujada.

Blossom giró un poco la cabeza y comprobó que Brick ya no parecía procesar esa furia que antes la había hasta asustado, ahora miraba al cielo con tranquilidad, aunque su mirada se volviera más opaca conforme el tiempo pasaba y con esa típica seriedad suya.

Con temor llevó una de sus manos al pecho de este, al ver que no se movía ni la apartaba, lo acarició con sus yemas. El seguía con la vista perdida en el inmenso y oscuro horizonte. Se sonrojó al recordar lo que hace unos momentos se había atrevido a decirle al oído, a pesar de que se encontraba medio ida, se acordaba perfectamente de sus palabras.

—Perdón por lo que te dije, yo no…

—Déjalo, no tiene importancia.

Se sintió algo mal, tanto por el hecho de haber dicho algo tan cruel, como por que el mismo le insultó por más de una vez y no parecía tener la intención de disculparse. Aun así, ahora que parecía mas partidario a hablar, vio un buen momento para preguntar.

—Creo que me debes una explicación sobre lo que ha pasado ¿no? ¿Qué te pasa? ¿Por qué te has comportado así? —frunció un poco las cejas, estaba algo enojada ahora, pero en ningún momento dejó de acariciar su pecho. Admitía que le había gustado, no, le había encantado, pero eso no quitaba el hecho de que la insultó y la miró con ese horrible odio por un motivo que ella desconocía.

—¿En serio me lo preguntas? No seas cínica, Blossom… —ahora él se volteó dándole la cara. No cambió su inexpresividad. Ahora se sentía liberado, desahogado. Había soltado toda la rabia y ahora solo quedaba la melancolía que esa misma noche lo hizo llorar. —Yo no te voy a pedir una explicación, después de todo, solo soy un juego para ti.

Blossom se incorporó apoyándose en sus manos. Le brindó una sonora bofetada. Le habían sentado tan mal esas palabras… peor que los propios insultos. Sus ojos comenzaron a humedecerse.


Corto aquí cuando en realidad el capitulo se iba a alargar un poco más pero prefiero no hacerlo demasiado pesado ;; Con suerte actualizo en unos días amores. Muchas gracias a todos por leer y seguirme, se os ama askjdhf /333