¡Muchas gracias a la gente que deja comentarios y sigue la historia!

Disclaimer: The PowerPuff Girls o cualquier personaje de esta historia no son de mi propiedad.

Capítulo 16. Noticia definitiva.


—¡Espera Brick! Espera… —

Intentó recuperar el aire a la misma vez que hablaba. Había conseguido alcanzarlo a la salida del restaurante donde él ya estaba sacando las llaves del coche para montarse en él. Lo detuvo antes de que pudiera subirse al auto, agarrándolo del brazo con fuerza pues él no parecía prestarle la más mínima atención. Su mirada estaba fija en la nada, su cuerpo temblaba por momentos y su piel había perdido color, como si estuviera terriblemente asustado.

—¡Dime qué ocurre, por favor! —le agitó levemente consiguiendo que el chico parpadease un par de veces, perturbado volvió la mirada hacia ella. Su rostro seguía siendo irreconocible, pero, por todo aquello, Blossom ya podía sospechar que nada bueno estaba pasando.

—Déjame, Blossom, tengo que irme rápido, tengo… —giró hacía la puerta del coche, aún con la mano temblorosa en un intento de abrirla, pero Blossom lo paró antes de que llegara a tocar la manilla. —tengo que estar con ella, con ellas… —se quedó en un silencio que a Blossom la confundía aún más. —debo irme.

Subió al coche y antes de que pudiera arrancar, Blossom fue rápida y se subió al asiento de copiloto. No le dio tiempo a cerrar puesto que Brick ya estaba arrancando. Harta de la situación y contagiándole el miedo, volvió a preguntar.

—¡Diablos, Brick! ¡Reacciona, dime que está pasando! —le gritó ya con los nervios a flor de piel.

—Atropellaron a Peach, está en el hospital. —contestó simplemente. Sin algún tono en particular en su voz, sin inmutarse, sin articular alguna expresión distinta a su cara seria normal.

Blossom sintió su respiración cortarse y exhaló emitiendo un agudo sonido dando a entender su sorpresa. Su rostro palideció al igual que el de Brick hacía unos minutos y comenzó a sudar frío. Finalmente se quedó callada, con miles de preocupaciones en la cabeza, sintiéndose algo mal por haberlo presionado a responderle. Lo miró de reojo. Su expresión era neutra pero sus ojos estaban abiertos de par en par, fijos en la carretera. Y en aquel silencio creía poder escuchar los latidos agitados y fuertes de su corazón. No se mostraba afectado, pero definitivamente ella sabía que Brick ahora mismo se sentía morir.

Se quedó en aquel espeso silencio, con miedo de que si decía algo él pudiera reaccionar mal. Pero frunció el ceño y entrecerró los ojos con disgusto cuando se dio cuenta de que estaban subiendo la calle hacia su departamento.

—¡No! Brick, quiero ir contigo al hospital. —negó rotundamente, girándose hacía él, pero Brick parecía hacer oídos sordos, puesto que seguía su camino y cada vez aceleraba más. —Ahora tengo que estar a tu lado con más razón, tengo que estar ahí para apoyarte.

No se dio del todo cuenta cuando Brick ya había parado delante del conjunto de edificios, ella negó efusivamente, pero él seguía sin hacer caso a sus palabras, sin inmutarse, parado con las manos en el volante esperando por que ella bajara para poder marcharse.

—¿¡Me estás escuchando!? ¡Tengo que ir contigo, Brick! No puedes dejarme aquí, necesito apoyarte y…

—Blossom. —murmuró su nombre, con una voz tan sombría y ronca que la hizo callar inmediatamente para escucharlo. —Ahora mismo mi esposa está en el hospital por que un camión ha atropellado a mi hija mientras llegaba a casa de jugar con sus amigas… tengo que ir rápidamente con ellas dos, con mi familia ¿Crees que sería lo más apropiado que Princesa nos viera juntos llegando? ¿Con esta ropa? ¿Qué crees que pensaría? No puede vernos juntos y menos ahora ¿entiendes? NO puedes venir. Esto es algo que ahora solo me concierne a mi y a ella, por que somos sus padres. Así que te lo pido por favor… BÁJATE DEL COCHE. Tengo prisa.

Blossom se quedó quieta, con la mandíbula apretada y las lágrimas amenazando con salir. Ella no podía decir nada, no podía enfardarse, no podía reclamarle, por que, dentro de ella, Blossom sabía que él tenía razón. Pero tampoco podía evitar sentirse molesta y decepcionada por el hecho de que él no quería que ella estuviera ahí para poder consolarlo. También un pensamiento algo tóxico se acopló en sus adentros ¿Por qué si él no la amaba, no quería que Princesa los viera juntos? Sacudió con la cabeza rápidamente. No era un buen momento precisamente para sentir celos.

Con todo el orgullo que podía juntar, sin volver a decir ni una palabra y queriendo llorar de la rabia que todo eso le provocaba, abrió la puerta del coche y se bajó. Al segundo Brick ya estaba de camino al hospital.

Se quedó mirando como el coche se alejaba a toda velocidad, dejando un rastro de arena polvoreando el aire. Y pensó que ahora debía recorrerse media ciudad para ir a recoger a Holly a la casa de sus hermanas.

Mientras andaba tendría tiempo para reflexionar y aclararse los pensamientos. Había sido una noticia horripilante y aún así ella era tan estúpida que aún se sentía molesta por que Brick no quería que Princesa los viera juntos, cuando él en realidad tenía toda la razón.

Suspiró, la felicidad de la que había disfrutado hasta hace poco todos estos días, estaba apunto de llegar completamente a su fin.


Brick recorría los pasillos del hospital con paso firme y fuerte, desesperado por llegar hasta donde le habían indicado. Finalmente, de lejos pudo reconocer una cabellera rizada pelirroja y corrió hasta donde esta se encontraba para hallar a Princesa casi tirada en el suelo hecha un mar de lágrimas, sin disimular el llanto y tapando su rostro con ambas manos. Cuando él se acercó con cautela para no asustarla, ella reaccionó al escucharlo y se tiró a sus brazos. Se quedó estático por unos segundos, pero seguidamente correspondió el abrazo. Princesa no decía nada, solamente lloraba y lloraba en su pecho y él la abrazaba aún más fuerte, susurrándole palabras de consuelo en el oído. Era irónico que hiciera algo así, puesto que él parecía necesitarlo con urgencia también, pero ahora no podía ser débil y debía acompañarla, intentar que se relajara para que pudiera explicarle mejor todo, para que le dijera donde estaba su niña ahora. La acompañó a que se sentara en una de las sillas una vez que el llanto cesó y podía oír pequeños hipitos que indicaban que se estaba conteniendo un poco. Una vez sentando la miró directamente a los ojos, sin apartar el brazo del alrededor de ella. Sus ojos chocolate estaban cansados e hinchados, y su rostro rojo del llanto.

—Está viva… —Brick pareció ver el cielo por unos segundos y todo su cuerpo se dejó caer sobre el respaldo de la silla por el alivio. —Ahora mismo los doctores están con ella… no sé qué le estarán haciendo, solo sé eso. La atropellaron… mientras llegaba a la casa, sus amigas ya se habían marchado… —intentaba hablar con voz tambaleante y con pausas para respirar. —me avisaron cuando ya había llegado al hospital y antes de venir te llamé… ¿por qué tardaste tanto, Bricky? Te necesitaba aquí cuanto antes…

Brick tragó saliva con dificultad por el nudo en la garganta, un espantoso sentimiento de remordimiento le caló los huesos. Tenía razón, había dejado a su pequeña demasiado tiempo sola, cuando siendo él podría haber llegado en cuestión de segundos… en cambio, él estaba disfrutando y divirtiéndose esa noche sin saber que Peach estaba moribunda en una cama de hospital. Él enmudeció sin saber que responderle, sencillamente la abrazó y por suerte para él, ella pareció conformarse con eso y correspondió el abrazo fuertemente mientras volvía a sollozar.

Jamás en su vida se había sentido tan culpable por no haber estado ahí cuando todo había sucedido. Si Peach no sobrevivía, uno de sus grandes temores se haría realidad… y él muy probablemente acabaría perdiendo la cabeza.

Ambos se incorporaron como un resorte al ver aparecer al doctor girando la esquina. Con el corazón en un puño y controlando su respiración, indagó rápidamente en la mirada del doctor antes de que este llegara a ellos y dijera algo. Pero no pudo ver nada, no pudo adivinar cual era la noticia que les traía.

—Ustedes son los padres de la niña supongo. —ambos asintieron, pero él ya comenzaba a perder la compostura por que el doctor se dedicaba a ver su carpeta con papeles en vez de decirles algo. —Peach ha recibido daños en un costado del cuerpo, tiene varias costillas rotas y una pierna que necesitara ser escayolada, contracturas en el cuello y un hombro dislocado… —la pareja se miró preocupada, pero a la vez sintió que la vida volvía a ellos al comprobar que, por sus palabras, su hija seguía con vida. —pero eso no es lo que verdaderamente importa en estos momentos. Esto es algo que siempre cuesta decir… —carraspeó pasando sus dedos por las hojas de la carpeta para cerrarla y finalmente ver a ambos padres a los ojos. —Siento que sucediera. Su hija permanece en la cama del hospital en un estado de coma por el fuerte golpe en la cabeza que recibió.

Princesa se derrumbó en el suelo, desmayada y Brick perdió cualquier rastro de esperanza que le quedaba, la voz del doctor parpadeaba en su mente una y otra vez y el sonido de algunos enfermeros que pasaban por ahí que se acercaron a socorrer a su esposa se taponó en sus oídos para que, tan solo se quedara él ahí, en la nada, perdido como siempre había estado pero ahora creía que el mundo se caería sobre sus hombros y lo mataría si no lo mataba la tristeza antes.


Blossom dormía sola en su cama, de madrugada, ahora con un mejor humor por haber pensado las cosas correctamente. Abrió los ojos con lentitud, acostumbrando su vista a la oscuridad. En seguida se exaltó un poco al escuchar la canción de su celular, culpable de que despertara, retumbar en la habitación. Tomó el celular con torpeza, y respondió sin ni siquiera mirar quien llamaba por la prisa de que su bebé no se despertara también por el ruido. Se sentó en la cama y habló.

—¿Sí?

Nadie hablaba, pero de fondo podía escuchar una respiración pesada y agotada.

—¿Hola? ¿Quién es y por qué llama a estas horas? —habló esta vez con una ceja alzada, no muy contenta por lo que estaba escuchando. Cualquiera pensaría que podría ser algún pervertido con esos sonidos.

—H-hola, Blossom… —una voz resquebrajada y algo afónica la hizo palidecer.

—¿Brick? ¿Brick, eres tú? —respondió inmediatamente, preocupada, temerosa, sorprendida y un millón de mariposas recorriendo su estómago y devorándola por dentro. —¡Contesta! ¿Brick, hola? —no respondía, pero pequeños sonidos que parecían quejidos se escuchaban de fondo. Se mordió las uñas temiéndose lo peor.

—Necesito… necesito… —intentaba hablar, pero cada vez parecía costar más que la voz saliera de su garganta.

—¿Qué? ¿Qué necesitas? —el pecho le dolía de la ansiedad.

—Necesito verte. —habló finalmente, tomando un largo y profundo respiro.

—¿Dónde estás? Voy ahora mismo. —ya estaba vistiéndose con rapidez aún con el celular puesto en su oreja. Miró hacía la cuna y se arrepintió de no haber dejado a su hijo con sus hermanas. Pero eso era más importante, así que en cuanto saliera de allí iría a su casa y lo dejaría al cuidado de sus hermanas, no importaba si era de madrugada, no importaba si despertaba a toda la ciudad si hacía falta. Ahora solo podía pensar en Brick y nada más que en él.

—El b-bosque que-

—Voy. —No lo dejó terminar, colgó y tomó a su niño en brazos. Ya sabía donde le quería decir el hombre, ya le había confesado que varías veces iba por allí cuando no se sentía muy bien.

Llegó como un rayo a su antigua casa y tocó la puerta hasta que su hermana morena bajó maldiciendo y abrió, se disculpó por despertarla y le pidió que cuidara a su hijo hasta que volviera pues tenía un asunto muy importante que atender durante un rato y no podía dejarlo solo. Sin darle oportunidad de quejarse a Buttercup, se despidió y salió volando a toda velocidad hacía el bosque donde su chico la esperaba, rogando porque no cometiera alguna locura.

En menos de cinco minutos ya estaba de pie sobre el pasto cubierto de hojas de la gran arbolada que daba cerca de una pequeña cabaña abandonada y justo a unos pasos un enorme árbol de sauce llorón que si bien por el día era un árbol precioso, por la noche solo provocaba que, junto a esa cabaña en ruinas, fuera un lugar un tanto tenebroso.

Caminó unos cuantos pasos, era una noche fría y nublada, nuevamente parecía llover. Se abrazó a si misma y siguió su camino hasta que al final, vio una cabellera larga y rojiza mecerse al son del viento. Corrió para finalmente pararse delante de él. Lo observó bien antes de sentarse a su lado. Él estaba con su gorra tapando la mayor parte de su rostro, sentado y apoyado en el tronco de aquel hermoso árbol que había perdido el color verde de sus hojas, con una postura relajada. Blossom se agachó para sentarse a su vera y esperar alguna reacción suya, pero él solo levantó la vista para perderla en el horizonte, podía notar perfectamente que sus ojos eran de un rojo más intenso que el normal, parecía que había aguantado las lágrimas por mucho tiempo. Al ver esto, ella no habló, se limitó a arroparlo en un abrazo caluroso, procurando que no se agobiara por sus palabras.

—Ella… Blossom, mi niña… mi pequeña… ella está… —su voz se escuchaba claramente igual que cuando lo oyó hablar por teléfono, pero era cierto que escucharlo en persona le hacía estremecerse del dolor que le provocaba verlo de esa manera. Cerró los ojos con fuerza, mordiéndose el labio, esperándose lo peor. —Ella está en coma, Blossom. Peach está en coma y ningún puto doctor ha sabido decirme si algún día va a despertar. —finalmente ocurrió lo que Blossom creía prácticamente imposible que sucediera y menos delante de alguien. Brick ya no contenía más las lágrimas y estas caían haciéndose más espesas y abundantes cada vez.

Ante las palabras del pelirrojo, Blossom se llevó una mano a la boca, ahogándose con su propia saliva y horrorizada, sollozó levemente con los ojos fijos en él. Ver a Brick llorar, aumentó su dolor y lo abrazó protectoramente cual madre.

El bajó la vista otra vez, para esconder la cabeza en el hombro de la chica. No aceptó el abrazo, pero no se contuvo y lloró cual niño preguntando una y otra vez ¿Por qué? ¿Por qué ella? ¿Por qué no fui yo? Hasta que su garganta cerrada por el dolor no lo dejó más que seguir emitiendo sonidos de pura tortura.

Así se quedaron y una vez que Brick pudo calmar su llanto y Blossom ya podía retener toda la información que Brick le había contado entre gimoteos, se separaron. No le importó lo más mínimo ver a Brick llorar a sabiendas de que a él no le gustaba que otros descubrieran sus sentimientos, el hecho de que él confiara en ella hasta tal punto y mostrara todo eso ante ella afirmaba el hecho de que ya no podía seguir negando que estaba completamente enamorada de él desde hace tiempo.

La chica le ofreció un pañuelo que él aceptó gustoso y una vez se secó el rastro de lágrimas y limpió su cara, parecía sentirse mejor. Pero en vez de darle la cara y hablar con ella, volvió a su mirada distante hacia el frente, los ojos inyectados en sangre y el pelo alborotado. Tenía el temor de que hubiera perdido los papeles antes de venir aquí. Blossom tomó el valor suficiente, aún con el miedo de que el insistiera en seguir callado y le preguntó.

—Brick… Y, este… ¿C-como está… Princesa?

Se sintió estúpida por preguntar eso tras ver el fantasma de una sonrisa irónica en el rostro del pelirrojo. Era cierto que Princesa no era ni la mejor persona del mundo ni por supuesto la mejor madre, pero no era tan horrible como para no darle importancia a su hija… ¿no?

—Te lo puedes imaginar. —carraspeó para aclarar su garganta seca. —Todo el camino a casa se lo pasó llorando y cuando llegamos no fue muy diferente, se encerró en la habitación para continuar y supongo que ahí sigue aún.

Ella sintió un malestar corporal que le revolvía el estómago. Por primera vez en su vida, se sentía mal por Princesa y la verdad, algo preocupada por ella.

Nuevamente. Otra vez, silencio. Blossom no se atrevió a preguntar nada más y Brick parecía perdido en sus pensamientos, sin intención de hablar si no era necesario. Esto se volvía un tanto incómodo y la joven parecía no poder resistir mucho más el distanciamiento que él estaba tomando con ella después de no haber aceptado su abrazo. Quería besarlo, y que él la besara a ella, quería abrazarlo y que él la abrazara a ella, quería consolarlo y que él le dedicara una pequeña sonrisa, aunque fuera falsa, tenía que… Blossom tenía que ser su soporte ahora que esa tragedia lo estaba golpeando de la peor manera.

—Blossom. —la llamó. Ella giró su vista hacia él, pero no parecía querer continuar hablando hasta que ella le respondiera y él se asegurara de que lo estaba escuchando y viendo atentamente.

—Dime, ca-…Brick. —se mordió el labio y no sabía por qué. Estuvo a punto de llamarlo cariño. Pero pensó que no sería el mejor momento. ¿Tal vez no se atrevió por miedo? Pero… miedo a qué. Desde que llegó ahí tuvo un mal presentimiento de que algo no andaba bien con todo esto.

Brick cerró los ojos aspirando con tranquilidad la brisa suave y fresca. La había escuchado. Y la había entendido. Ella había estado a punto de decirle una palabra que probablemente, si hubiera salido de su boca, se habría arrepentido inmediatamente de lo que iba a decirle en esos momentos. Pero no se había atrevido y él había tomado una decisión.

—No podemos seguir juntos. —no hizo ninguna otra expresión aparte de esa neutra seriedad que le caracterizaba, pero finalmente pudo verla a los ojos, unos ojos que lo veían a él cada vez más abiertos conforme esas palabras cobraban sentido en su cabeza.

—Q-qu… —intentó, en serio que lo intentó, pero su alma parecía haberse ido de su propio cuerpo. Cualquier palabra era vana e innecesaria, cualquier explicación que él pudiera darle era inútil en esos momentos. O eso quería pensar. Se levantó sin darse cuenta y a punto de reprocharle algo, cualquier cosa para que cambiara de opinión, para que pensara correctamente la locura que acababa de decirle incluso pensó en darle tiempo a él para contradecirse, pero, sin esperarlo, Brick la agarró con tal delicadeza del brazo que sus palabras se disiparon en ella antes de salir.

—Ahora… yo tengo que ocuparme de esta situación. Ahora más que nunca debo tomar el papel que nunca quise ocupar y ser… un buen marido. —Blossom pestañeó incrédula, sin acabar de creerse todo lo que hablaba el hombre. —Tengo que estar con ella, Blossom… no puedo dejarla sola, y mucho menos en estos momentos. Debo apoyarla y estar a su lado ahora que me necesita más que nunca, que no tiene a nadie más a quien acudir. Me corresponde a mi no volverla a abandonar y… quiero que tú lo comprendas. Se que eres buena, inteligente y madura y podrás comprenderme ¿cierto? Yo… yo necesito volver a la vida que una vez construí y que por mi culpa se desmoronó hace tiempo.

Su pecho se encogió hasta tal punto que ya no creía tener el corazón ahí, que seguramente se había ido, hecho polvo, deshecho. Quién sabe, pero ahora no sentía el latir ¿Acaso ahora iba a morir? Pero no, ahí seguía, apenas respirando y sí, todavía su corazón latía, aunque tan silenciosamente que apenas lo sentía o escuchaba. Estaba viva, lo cual era irónico, porque se sentía más muerta que si estuviera bajo tierra.

¿Qué podía decir? ¿Por qué iba a gritarle o reprocharle? ¿Por qué se iba a enfadar? Si al final él no se equivocaba del todo ¿Acaso podía ella ser tan egoísta como para negar todo lo que él había dicho? O ¿Podía ser tan egoísta como para decirle que no hiciera aquello y siguiera con ella sin importarle su vida o la de su esposa? -la cual si tenía derecho a estar con él-.

Se tensó al sentir esos brazos, que nunca había rechazado que la abrazaran, alrededor de ella. Al fin se había dignado a devolverle el abrazo, pero ¿por qué justo ahora? Ya era muy tarde para abrazos fuertes, flojos, amorosos o por compromiso, ya era muy tarde para todo eso y más. No sirve de nada un abrazo, ni siquiera serviría una lágrima o un beso, ni palabras bonitas.

Lo empujó en cuanto reaccionó y despertó de su lluvia de pensamientos. No sabía por qué, pero casi nunca se daba cuenta cuando empezaba a llorar y otra vez le traicionaban sus ojos dejándole ver a los demás que estaba dolida. Bueno, esta vez no diría que estaba dolida. Esta vez estaba rota, hecha jirones.

Se secó las lágrimas aquellas que no eran ni puras ni venenosas. No quería que tuvieran algún significado ni sentimiento escondido, simplemente agua salada.

—No me toques. Haz lo que creas mejor, pero no te acerques a mí. —Se abrazó a si misma y se alejó unos pasos de él. Con el rostro frío y duro cual piedra, tan imponente e inexpresivo que no parecía que hacia unos segundos se había secado sus propias lágrimas.

—No… no puedes hacerme esto… Blossom. —tragó saliva, esta vez podía notarse la preocupación en su expresión, se acercó un poco a ella, pero Blossom volvía a dar pasos hacía atrás. —Ahora es cuando necesito que me apoyes, que estés conmigo, aunque no podamos estar juntos…

¡MALDITO EGOÍSTA INTERESADO!

Pensó su demonio interior. Quién lo diría, ella también tenía sus demonios. Al final si resultaba ser como cualquier persona normal y mundana que tenía esos sentimientos negativos. Dejó escapar una pequeña risita irónica de un segundo ¿Estaba realmente pidiéndole aquello?

—Brick… —lo vio a esos ojos rojizos que le suplicaban su apoyo. Esta vez se acercó ella a él, a sorpresa del chico que la veía con agradecimiento. Agradecimiento… eso era asqueroso. Acarició su mejilla con una mano. Ella lo amaba, y justo ahora se tenía que dar cuenta. —Tú tienes razón, tienes la razón en todo lo que me has dicho. Tú tienes que estar con ella y quererla y amarla, tal y como una pareja normal haría. Yo no pinto nada ahí, solo soy una usurpadora y Princesa no se merece que le robe lo más importante para ella. Yo te dejaré que seas feliz y ambos volveremos a la normalidad. Si quieres incluso podemos volver a odiarnos como antes ¿no crees?

—¡No! ¡Eso no…!

—Y no solo volveremos a odiarnos, podemos hacerlo más fácil y evitarnos, no hablarnos y hacer como si nada hubiera ocurrido, ni esto que hemos tenido y ni siquiera el hecho que un día nos conocimos. Ni si quiera recordar los sentimientos. Ser desconocidos. Así ya no habría dolor ni problemas.

—¡Blossom, para! Yo no quiero eso. Tan solo… te estoy pidiendo que me apoyes, que seamos amigos… bueno, no, eso…

—Déjalo, ni siquiera sabes que decir. Brick, yo después de todo solo fui una amante ¿no? Entonces hagamos eso de que las mujeres no tienen pasado ni los hombres memoria.

—¡No, no, no! ¡Estás equivocada! Para mi no has sido eso, tú siempre fuiste mucho más. —aclaró casi gritando, desesperado por que Blossom reaccionara. Volvió a arrimarse a ella, con la mano alargada con la intención de abrazarla.

—NO. —escupió con los parpados apretados y el cuerpo en tensión, y se alejaba de él cada vez más. —me toques… Escúchame atentamente. —se llevó una mano al pecho, no creía que iba a ser capaz de decir aquello, porque era una vil y cruel mentira, seguramente no era lo que se merecía, pero si lo que necesitaba. —Hasta aquí ha llegado esto. Lo siento Brick, has perdido, al final no has conseguido que yo me enamorara de ti.

¡Mentira, mentira! Repugnante y odiosa mentira.

Pensaba mientras huía volando de aquel otoñal bosque.

¿Cómo no pudo darse cuenta de lo imposible que había sido siempre todo eso? Siempre fue un amor prohibido y que era obvio que no iba a funcionar.

Al final todos nos hemos tenido que dar cuenta de una manera horripilante.

Las lágrimas se congelaban y se convertían en el rocío de la madrugada. Mientras huía podía escuchar su voz gritando por ella, exclamando su nombre y pidiéndole que regresara para hablar. Hablar y hablar y más hablar ¿Qué tanto había que discutir? Ya estaba todo dicho.

Ya no había más Brick ni ella, ahora solo era ella. Era un nuevo comienzo. Mañana tocaría ir a trabajar y hacer como si todo este tiempo hubiese sido un simple sueño sin importancia.

No le importaba si él seguía insistiendo en verla o en hablar, ella lo había dejado bien claro.

No había marcha atrás. Miró hacía donde se encontraba la silueta del bosque ahora lejano y mandó un beso con su mano con la intención de que llegara hasta él y así desapareció por la noche estrellada.


Para mi que ya se acerca mas o menos el final aaaa ;; como mucho unos 5 capítulos más tal vez y a lo mejor hago algún final alternativo o un epilogo, algo por el estilo. Hasta yo me he sentido mal escribiendo esto… pero bueno, el drama es drama y toca sufrir cual telenovela JAJAJA

Espero que os esté gustando kisses 3 3 3