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Disclaimer: The PowerPuff Girls o cualquier personaje de esta historia no son de mi propiedad.

Capítulo 19. Momentos para recordar.


—¡BASTARDO, ERES UN BASTARDO! ¡Cómo tienes la cara de traicionarme en mi propia casa!

La noche era fría, pero a pesar de ello, el ambiente en el hogar de la pareja de casados parecía arder. Cierto pelirrojo había parado de golpear a su hermano para llevar las manos directas al cuello de este con la intención de ahorcarlo, perdido en la ira. El susodicho, por su parte, hacía rato que había perdido la consciencia por lo débil que se encontraba.

—¡DIJE BASTA! ¡REACCIONA! —Blossom al ver como su esposo sucumbía a sus instintos más salvajes, se dio cuenta de que no servía de nada intentar detenerlo con palabras. Lo agarró por la espalda aprisionando ambos de sus brazos para que dejara de moverse. Él por un momento forcejeó, pero Blossom tenía una fuerza bastante superior a la suya.

—Suficiente, Dexter. Reacciona de una vez, tú no eres así. —bajó su tono de voz a uno más pausado, pero a la vez imponente. Dexter suspiró varías veces, algo exhausto, con la mirada punzante aún en Brick. —Tienes que escucharme Dexter, por favor…

Cuando comprobó que él parecía, finalmente, haberse relajado -o por lo menos ya no tener la intención de matar a Brick- lo soltó lentamente. Dexter se quedó callado, con el cuerpo aún en tensión, se levantó prácticamente de un salto y posó sus ojos azulados en ella. Tras sus gafas algo descolocadas podía notar perfectamente la decepción, a pesar de que su expresión fuese dura.

—Por un momento me atreví a pensar, estúpido de mí, que todo era un asqueroso sueño. Que, si me iba a dormir, ya mañana todo sería normal, como siempre…

—¿Q-que…?

"Acaso él ya… pero, ¿cómo?"

—Creí que ninguno de los dos sería capaz de hacerme algo así antes de enterarme de todo, pero ya veo… que es incluso peor de lo que pensaba. —se llevó una mano al rostro, quitando sus gafas y cerró los ojos con fuerza. Volvía a sentir el amargo dolor en el pecho, la ira crecía en su interior. —Maldita sea Blossom, no quería creer, prefería vivir en la ignorancia… porque te quiero. Pero en mi propia casa, delante de mis narices ¿en serio?

Blossom se quedó en silencio, atónita por las palabras de Dexter ¿cómo era posible? Todo… ¿Cómo era todo posible? Dexter la escudriñó con la mirada, ella parecía sorprendida, oh… No pudo evitar reír con profunda amargura. Irónicamente era ella la que estaba confundida y no él.

—Levántalo del suelo. —Dexter se alejó en cuanto Blossom corrió hacía el chico tirado en el suelo, moribundo. Miró de reojo, a penas le había hecho un par de rasguños, pero se notaba que estaba muy mal de salud. Rechinó los dientes. Por dentro de él había una mezcla de tantos sentimientos que en ese momento le impedían sentir algo poco más que odio hacía su hermano.

Una vez que Brick descansaba en el mullido sofá y Blossom lo había inspeccionado llegando a la conclusión de que solo estaba agotado, decidió dejarlo dormir. Volteó hacía su marido, que andaba de un lado a otro con los nervios a flor de piel, con pasos agigantados. Estaba desconcertada, esta actitud pocas veces o nunca la había visto en él, como mucho era algo más común en Brick.

Intentó acercarse a él, con la intención de calmarlo nuevamente, pero Dexter la empujó con una fuerza que, tal vez si fuera una persona normal, la hubiera hecho caer, pero al ser ella, tan solo retrocedió unos pasos.

—¡NO! Lo último que necesito ahora es tenerte cerca. —exclamó y le dio la espalda. No quería verla, no podía. Blossom frunció el ceño por su comportamiento inmaduro y violento. Sin importarle sus palabras o que él la alejase una y otra vez, acabó abrazándolo con todas sus fuerzas cuando él le dio la espalda.

Dexter se resistió a esto e intentó escapar de su abrazo, pero nuevamente, ella era más fuerte que él y no pudo moverla ni un centímetro de su lugar.

—No seas estúpido Dexter, sabes perfectamente que necesitamos hablar sí o sí y ahora es el momento. Intentemos tener una conversación calmada, ¿de acuerdo?

Cerró los ojos y bufó con resignación. Tenía razón, todo esto parecía una estúpida pelea de adolescentes y él, además, no era tan violento y vulgar. Pero es que esta situación superaba a su cordura.

En silencio ambos tomaron asiento, Blossom a los pies de Brick y Dexter en el sofá delante de ellos. Se miraban, pero ella era incapaz de soportar sus ojos juzgándola todo el tiempo y de vez en cuando se vía obligada a girar la cabeza.

—¿No crees que deberíamos esperar a que… este, se despierte? Creo que también me debe una explicación. —se cruzó de brazos, su voz era venenosa, pero ahora parecía más calmado. Tenía que tener cuidado para no hacerlo enfurecer otra vez.

—Tienes razón, pero en su estado no creo que vaya a despertar hoy y puede que mañana tampoco. —Turnaba la mirada entre Dexter y Brick. —Y lo que yo creo es que necesitas saber todo cuanto antes, aunque…

—¿Aunque?

—Aunque a mi me gustaría saber… —jugó con sus manos nerviosas. Seguramente no era el mejor momento para preguntar, pero ella también necesitaba saber algo. —C-cómo… mmm ¿Cómo es que… supiste? —Oh, dios. Debía ser la peor persona del mundo. Dexter alzó una ceja y se cruzó de brazos.

—Creo que con hablar no te referías a eso.

Blossom se quedó callada. Tenía razón, tenía razón. Sacudió la cabeza para después respirar hondo y ahora su expresión era lo suficientemente seria como para pensar que ella era la afectada y no él.

—Si empezamos por el principio… digamos que mi relación con Brick siempre fue… algo confusa, como ya sabrás. Yo nunca tuve una relación con él más allá de lo que tú ya sabes, amigos, conocidos…simplemente nos hablábamos por ser parte de la familia. Siempre estábamos en un continuo tira y afloja, era algo bastante confuso. Ocurrió algo y desde entonces todo empeoró y llegó a un punto en el que no nos aguantábamos… —respiró con angustia, no estaba siendo fácil para ella hablar de todo esto. —Pero en algún momento, todo cambió en él. Desde el día de nuestra boda, se empezó a comportar extraño, se acercaba a mí, a veces lográbamos hablar de manera normal… incluso llegó a insinuarse varias veces y entonces…

Dexter apretó los puños que reposaban en sus piernas, dirigió una mirada feroz a su hermano inconsciente e hizo el ademán de levantarse.

—Será… ¡el imbécil empezó a provocarte! — Blossom lo paró en seco con su voz alzada y el cayó de nuevo en su asiento, con un sabor amargo en la boca.

—¡Para, Dexter! Sabes perfectamente, me conoces bien, que, si yo no hubiera querido también, nada hubiera ocurrido entre nosotros.

Cierto. Dexter agachó la mirada. Todo esto era cosa de dos, no podía solo culpar a su hermano.

—Pero… creo que hay algo más importante, puesto que es algo que ocurrió y que te oculté todo el tiempo… este fue el hecho que hizo que mi relación con Brick empeorara por completo, fue lo que ocurrió… un día, en una playa, antes de siquiera embarazarme de Holly, el año antes de decidir que nos casaríamos… —se tomaba unos segundos entre frases. Posiblemente esto cambiaría varias cosas.

—Bueno, dilo ya. —comenzaba a impacientarse. Le costaba continuar hablando y no sabía que podía ser peor de lo que ya le estaba contando.

—Una noche fui a una playa que solía frecuentar para relajarme un rato después de la universidad y pues… me lo encontré a él. Estaba algo distante porque se había peleado con Princesa y estuve hablando con él y bueno… me besó y este… pues, acabamos… teniendo sexo ahí.

Blossom apretó los parpados con fuerza, no quería ver la expresión de Dexter, pero se la podía imaginar perfectamente. Los abrió lentamente, al no escuchar nada por su parte. Dexter abrió los ojos de par en par, la mirada en blanco, la boca entreabierta y podía jurar que incluso palideció. Él dejó todo su peso caer en el sofá, agachó la cabeza y se llevó las manos al cabello, tirando de él. Apretaba los dientes y todos sus músculos estaban en tensión. Blossom, esperaba un grito, que se levantara, lo que sea… pero no ocurrió nada. Dexter tenía la vista fija en el suelo, perdido, confundido.

La muchacha encontró el valor en alguna parte para seguir hablando, seguramente ya no habría otra oportunidad y mejor para contarlo todo.

—Yo a-

—¿Cuánto tiempo? —preguntó de repente, sorprendiéndola.

—¿Cuánto tiempo… qué?

—¿Cuánto tiempo me llevas engañando? No solo desde que estuvisteis juntos, me refiero a… ¿Cuánto tiempo sientes algo por él? ¿Siempre ha sido así? Fuiste hasta capaz de ser mi novia, DE CASARTE CONMIGO, ¿amando a otro?... ¿Fuiste capaz de-

—No, no, no. Espera, déjame terminar. No hace falta que te alteres ¿de acuerdo? —Dexter nuevamente había comenzado a tomar ese color rojizo de la furia y hablaba y hablaba, divagando entre sus palabras.

—Ya… que no me altere. —rio con ironía, pensaba que le estaba pidiendo algo estúpido. Aún así se quedó callado y la dejó hablar.

—En un principio simplemente me pareció guapo, no te lo voy a negar, pero como cualquier chico. Después, cuando estuve contigo y pude tenerlo más de cerca, es cierto que se me hizo más atractivo, aunque por nuestra relación tan difícil, intenté dejar de lado el hecho de que por alguna razón… cuando estaba a su lado, todo mi cuerpo reaccionaba a su cercanía. Le eché las culpas a las hormonas y lo dejé pasar… más tarde, sin embargo, una vez que él comenzó a buscarme y siempre intentaba estar más cerca de mí, aquella atracción volvió y conforme más tiempo pasaba con él, más fuerte se volvía aquel sentimiento…

—Pero, entonces, siempre te has sentido atraída por él, aun cuando no lo conocías incluso. —Dexter desvió la mirada a su hermano, ahora aquella furia se convirtió en una fuerte sensación de celos. Es cierto que Brick era un hombre apuesto, y así ha sido por siempre desde la adolescencia, todas caían a sus pies, pero… ¿Blossom? ¿Ella también? ¿Por qué ella también y por qué no pudo ser otra?

—Supongo… que sí.

—Ya veo. —una idea pasó por su mente.

¿Entonces ella lo único que sentía por él era atracción? Es cierto que no pensaba que alguien tan inteligente y poco superficial como Blossom pudiera caer en algo tan trivial como la atracción física, pero entonces eso le daba una luz de esperanza, si ella no sentía nada por él, pudo ser algo solo pasajero ¿La perdonaría aun cuando le había sido infiel? Probablemente, la quería demasiado como para no hacerlo.

—Pero por todo lo que me dices, tú… realmente no sientes nada por él aparte de una tonta atracción.

—Ahí es donde quería llegar, Dexter…

Dexter tragó en seco, tenía un mal presentimiento.

—Con todo el tiempo que he pasado con él, he descubierto como es realmente tu hermano y a parte… he podido descubrirme a mi misma, he podido sentir algo que hace mucho tiempo no sentía: ser alguien realmente libre, y no solo eso; he podido descubrir que ya no soy la misma persona que siempre creí, que puedo no ser la niña perfecta que todos querían de mi y he podido sentir la adrenalina de disfrutar de algo diferente, con alguien… que, hasta hace poco se, que siempre me ha hecho sentir diferente. No sabría explicártelo bien, pero, quiero que sepas… que yo con el tiempo me he dado cuenta de que por él no sentía simplemente atracción, de que no es algo de uno o dos días. —tomó aire, se lo iba a decir al fin. —Dexter, yo me he dado cuenta de que este sentimiento por él es algo más fuerte, no se si es amor o si no, pero estoy segura de que lo quiero y con eso me basta.

Dexter enmudeció otra vez. Tanta información que almacenar y comprender en una noche. Demasiados sentimientos que entender. Demasiado en que pensar. Se llevó la mano al rostro y masajeó su sien por sobre sus gafas, cerró los ojos e imaginó que su vida seguía siendo la misma de siempre, pero no era así. Ahora todo a su alrededor se había volcado, ahora no podría disfrutar de esta vida de ensueño que llevaba junto a su amada. No, tenía que darse cuenta de la realidad, tenía que enterarse de todo y joderlo. Ojalá no haberlo sabido nunca, ojalá…

—Además, tengo algo importante que debería decirte también…

No podía más, sus ojos ya no aguantarían más las lágrimas, ya no aguantaba más las ganas de vomitar por la angustia de todo. Había pasado de sentirse furioso y celoso, a la tristeza más profunda, la tristeza que le provocaba la más horrible traición de las dos personas que más quería. No podía saber más, ya no quería saber nada más. Necesitaba llorar o lo que sea, pero tenía que irse y estar solo.

—No. Ya no quiero escuchar más, es suficiente. Necesito pensar y reflexionar sobre… todo, hablamos mañana, buenas noches. Cuida de Brick.

Se levantó y aún con el cabello tapando la mayor parte de su rostro, se adentró a su habitación dejando a Blossom con la palabra en la boca.

—Dexter… — lo vio alejarse con el cuerpo decaído y sintió pena, por supuesto, pero a la vez sentía que se había quitado un peso de encima que la llevaba atormentando demasiado tiempo. Sabía que algún día iba a llegar y aún, obviamente, Dexter no lo tomó de la mejor manera, se alegró de que al fin haya podido ser sincera con él.

Se quedó ahí sentada por un rato más, observando a Brick, como su pecho subía y bajaba con tranquilidad. Dormía y parecía estar recuperándose. Sus pequeños rasguños ya se habían curado y ahora tenía mejor cara después de haber comido algo. Extrañaba verlo dormir con ese rostro relajado. Acercó el rostro al suyo y le dio un pequeño beso en la frente, admirándolo y deseando que despertase para poder abrazarlo y que él le dijera que todo iba a estar bien, un beso suyo es todo lo que necesitaba para estar bien, solo eso. Lo echaba tanto de menos…

Secó un par de lágrimas que bajaron traicioneras por sus ojos al ponerse melancólica, recordando días pasados con él. Necesitaba esa felicidad de vuelta.

Cerró los ojos, ya acomodada en uno de los sofás. Hoy iba a dormir ahí, a su lado, atenta de que pasara la noche correctamente, a parte de que tampoco tenía otra opción puesto que no quería molestar a Dexter. Esa noche no soñó nada, y se alegro de que toda esa situación no le produjera pesadillas.


Abrió los ojos, todo estaba tan silencioso como cuando se fue a dormir. Estiró su cuerpo algo entumecido por haber dormido en el sofá y haber pasado frío, y no era para menos, la ventana seguía desencajada. Lo primero que hizo al aclarar sus orbes rosas, fue asegurarse de que Brick seguía ahí y, efectivamente, seguía tan dormido como cuando lo acostó. Sonrió, se veía tan inocente durmiendo cual bebé, encogido también por el frío. Le colocó una manta que tomó de uno de los cajones y se la echó por encima. Era de mañana pero aún así la brisa congelada seguía soplando. Encajó la maldita ventana de una vez.

Lo siguiente que hizo fue mirar un reloj: las diez. Eso significaba que hacía un par de horas ya que Dexter había vuelto al trabajo, se preguntó si había decidido acudir, después de lo de anoche no debería tener ni ganas de levantarse seguramente.

Fue hacía su habitación no si antes asegurarse de que su niño seguía dormido. Abrió la puerta y se asomó, Dexter no estaba. Sonrió para sus adentros, era Dexter, claro que no iba a faltar al trabajo ni aunque se pusiera muy enfermo.

Se duchó, sin ninguna prisa, disfrutando del agua caliente recorriendo su cuerpo enfriado. Aquella ducha la relajó y se sintió como nueva al salir. Se vistió con algo normal mientras pensaba si ella debería ir a trabajar también… o tal vez…

Tomó a su hijo con cuidado que aún seguía en el mundo de los sueños. Ya se disculparía con su padre por haber faltado, hoy tenía algo importante que hacer.

Antes de salir por la puerta, le regaló un pequeño beso en los labios a su amado de cabellera rojiza y se montó en el coche. Arrancó para irse directa al hospital.

Nada más llegar se dirigió a la sala donde reposaba Peach. Llamó a la puerta y al ver que no había nadie se relajó y entró, por suerte Princesa no parecía haber ido y seguramente hasta la semana siguiente no iba a volver para visitarla. Dejó sus cosas y se acercó a la niña.

—Estás tan… dormida, como si nada pasara. —Miró a todos lados, no había rastro de ningún doctor o enfermera. De su bolso sacó algo en lo que había estado trabajando desde que el accidente sucedió, nadie sabía de ello, ni siquiera Dexter. Un pequeño bote de cristal que contenía alguna sustancia liquida negruzca. Ella no era experta en todo esto, pero tenía que intentarlo.

Durante aquel tiempo había visitado el área médica del laboratorio, pagando a los trabajadores de allí con la intención de que la ayudaran a conseguir aquello. Ta vez estuviera mal o puede que incluso fuera algo ilegal, pero si era por la pequeña niña, puesto que era su sobrina, y sobre todo por Brick, no dudaría ni un segundo en hacer lo que hiciera falta.

Volvió a mirar por todos lados para asegurarse de que no había nadie. Destapó aquel pequeño bote del cual desprendía un olor algo… amargo. Respiró hondo, sabía que no le iba a pasar nada malo a la niña si en realidad no funcionaba aquella pócima, pero si esta resultaba no hacer efecto, entonces ya no podría hacer nada más por ella.

Le hizo tragar todo lo que contenía y se aseguró de que no quedara ni una gota. Tenía que despertar, tenía que despertar… aquella sustancia buscaría el error en su cerebro que provocó el coma y arreglaría la herida del golpe… se suponía. Suspiró, estaba demasiado nerviosa y su hijo no apartaba la mirada de ella con curiosidad, seguramente le preguntaría que estaba haciendo.

Salió de nuevo en busca de un café, no había desayunado nada y el niño tampoco. Supuso que igual podía tardar en hacer efecto, que no era algo inmediato así que solo le quedó esperar. Se quedó en la sala de espera mientras sorbía su café a duras penas por los nervios, pasaban los minutos y no parecía ocurrir nada… Holly ya comenzaba a quejarse y desesperarse del aburrimiento.

—Supongo que… no funcionó, debería volver a casa e ir a trabajar. —volteó hacia su hijo y le brindó la mano. —vamos Holly, te compraré algún juguete por el camino ¿de acuerdo?

—¡Sí, sí! Bieeeeen.

Ambos se levantaron de las sillas y cuando estuvieron a punto de girar la esquina para salir de la sala de espera, varios médicos pasaron por su lado corriendo, casi tumbándola del susto y dejándola aturdida.

—P-pero que…

Se giró hacia donde estos médicos se dirigían a toda prisa. Abrió los ojos y frunció el ceño. Corrían hacía el pasillo donde se encontraban las habitaciones del área infantil.

—¡Vamos, Holly! —tomó al niño en brazos y corrió detrás de aquellas personas.

"Que haya funcionado, que haya funcionado"

Rogaba una y otra vez en su cabeza. Al llegar a aquel pasillo, los médicos habían desaparecido, asique se asomó en cada una y todas las ventanas de las habitaciones, buscándolos. Conforme se acercaba a la de Peach, su corazón latía más fuerte.

Al estar al lado de aquella habitación, respiró hondo con el corazón en un puño, cerró los ojos con fuera y se colocó delante de la ventana.

—¡Mami, mami!

Dudó por unos momentos si hacerlo, pero, al abrir los ojos, no se arrepintió, sintió desmayarse. Peach… ella…

—¡HA FUNCIONADO, DESPERTÓ! —cerró la boca cuando se percató de que gritó demasiado, se giró hacía su niño en brazos y le sonrió con alegría. —¿Has visto Holly? ¡Peach esta despierta! ¡Esta despierta!

Comenzó a girar y bailar cual niña con el pequeño en sus brazos riendo de alegría junto a ella. Él no entendía que pasaba, pero le gustaba que su mamá riera tan alegremente.

"Despertó… mis esfuerzos no fueron en vano."

Sonrió con satisfacción y tomó su celular, ya sabía a quien iba a avisar primero.