Antes que nada, quiero agradeceros a todos vosotros, a quienes me habéis apoyado durante la historia y a quienes queden por leerla. Este es el final de mi primera historia y estoy muy feliz de haber llegado hasta aquí, por eso espero que la disfrutéis. Quedará un poquito más largo de lo habitual, pero espero que eso no sea una molestia. Muchísimas gracias, al final del capítulo volveré a repetirlo, pero quiero que antes de empezar sepáis todo esto.

Ya sin más, que empiece el desenlace final.

Disclaimer: The PowerPuff Girls o cualquier personaje de esta historia no son de mi propiedad.

Capítulo 21. Todo lo que fue prohibido.


Una sonrisa burlona que no parecía querer esconder se dibujó en la pecosa cara de Princesa, rió entre dientes y se aferró aún más al brazo Brick.

Volteó la cabeza hacia un lado, pensó que igual así podría disimular y hacer como si no hubiera visto nada, pero inútilmente sus ojos se giraron con autonomía hacia la escena que parecía irreal a lo lejos. Sin pronunciar una palabra o emitir algún sonido, su cuerpo dio media vuelta hasta darles la espalda, con una expresión inmutable y volvió a la habitación de su pequeña junto a aquella endiablada mujer que parecía no poder divertirse más con todo aquello.

Separó sus labios con cansancio, sin querer realmente hacerlo y suspiró con agonía. Se encontró con los ojos preocupados de su esposa, algo perdidos como si a pesar de estar a su lado, su mente estuviera muy alejada de la realidad. Se quedó mirando al suelo y guardando cierta distancia de ella, sus ojos ardían por querer que las lágrimas escaparan.

—Dexter…

—No. Espera. —masajeó su sien y apretó la mandíbula intentando desesperadamente contener un poco más el llanto, un quejido lastimero se escapó de su garganta. —Está bien, me parece que lo entiendo. Supongo que no vale la pena intentarlo, creo que me has dejado clara tu postura con ese beso. —le devolvió la mirada e intentó buscar las palabras que nunca creyó decir.

—Dexter, sabes que yo te quiero…

—Pero no es el tipo de amor que yo busco de ti, Blossom, lo sabes perfectamente. —se quedó en silencio, queriendo alargar ese momento que no deseaba que llegara. Finalmente se aclaró la garganta al ver que Blossom no parecía querer decir mucho. —Si tu quieres estar con… él. Me parece correcto, por qué al final es lo que tu deseas, lo que te haría feliz y yo quiero que tu seas feliz. Podría ser egoísta y seguir intentando que me elijas a mí, pero creo… que llego demasiado tarde. —se mordió el labio, estaba haciendo de tripas corazón para decir todo aquello, no sabía si realmente era lo que sentía, pero seguramente era lo más correcto.

Qué estúpido fue al creer que algo como eso no llegaría a pasar nunca, si en el fondo esa pequeña astilla estuvo desde siempre.

"En realidad, yo mismo, muy muy dentro de mí, era consciente de lo que Brick sentía por ti, es mi hermano y lo conozco bien y su mirada… se delataba mucho. El día que te pedí que te casaras conmigo, lo vi como un alivio esperando que eso detuviera a mi hermano para seguir detrás de ti, cuando dijiste que sí creí que no tendría que preocuparme, aunque él te persiguiera, que tú realmente estabas enamorada de mi pero veo que estaba equivocado, siempre lo estuve, al final solo me quedó resignarme a que algún día, tal vez, solo tal vez… todo esto, de algún modo, pasara."

Tomó el rostro cálido de Blossom entre sus manos y lo acarició con sus nudillos, con tanta delicadeza, pero tan lento… como si quisiera que esa caricia se quedara grabada para siempre, como si supiera que iba a ser la última. Admiraba sus orbes rosas, tan extraños pero hermosos en su anormalidad… Blossom tenía un brillo diferente en ellos, seguramente era de lástima.

Ella finalmente reaccionó y lo abrazó con fuerza, podía sentir perfectamente el dolor por el que Dexter estaba pasando, como cada palabra que decía le taladraba el alma. Le regaló un beso fugaz en la mejilla y le sonrió con toda la ternura que podía proporcionar.

—No te pido tampoco que me comprendas, Dexter, esto pasó sin darme cuenta… yo nunca quise herirte, mentirte o traicionarte, pero al final las cosas caen por su propio peso, yo siento que mi destino es este, con él y que mi corazón siempre le pertenecerá a él… Jamás fue mi intención y espero que algún día… seas capaz de comprenderme. —Ella también acarició su rostro, esperando que no llorase por que eso la dejaría peor de lo que estaba. —Yo siempre te voy a querer, has sido alguien muy importante en mi vida y un gran amigo y compañero y se perfectamente que algún día serás capaz de encontrar a alguien que de verdad sepa corresponderte, porque, Dexter, eres una gran persona y de verdad que no merecías nada de lo que te he hecho.

El joven de cristalinos ojos asintió con una amarga sonrisa, entendió, sí, pero eso no quitaba el dolor de saber que tendría que verla en brazos de su propio hermano. El sonreía porque sino ya no aguantaría más las ganas horribles de llorar y desahogarse. Ella veía como sus ojos se aguaban, entonces lo abrazó con todas sus fuerzas para que él finalmente explotara con el rostro escondido en su hombro. Deseó que esto hubiese pasado mucho antes de conocerlo o que se hubiera dado cuenta por lo menos antes de casarse para no haberle provocado aquel maldito dolor que siempre quiso evitar.

—Lo siento mucho… —susurró más para ella misma.

Dexter rompió el abrazo con pesadez mientras negaba con la cabeza. No, no debía sentir nada, no quería que ella sintiera lastima por él. Secó el rastro de lágrimas que quedaban por sus mejillas y se recolocó las gafas empañadas.

—No lo sientas. —comenzó a hablar con la voz resquebrajada. —No lo sientas… esto es algo que tú necesitas y yo no podría ser capaz de vivir con alguien que no me ama, eso acabaría por destrozarme del todo… —le dio un sonoro beso en la frente y con la vista algo nublada, la miró a los ojos. —Quiero que seas feliz, ahora mismo es lo que más quiero en el mundo, porque sino todo esto habría sido para nada.

Blossom asintió con una pequeña sonrisa y le acarició el cabello. Le encantaba que Dexter fuera así… tan comprensivo.

En ese momento salieron sus hermanas junto a sus novios y el profesor de la habitación de Peach y se despidieron puesto que todos tenían cosas que hacer, solo habían pasado por ahí un momento por la urgencia. Se fueron todos y los dos pelirrojos los despidieron con una sonrisa, simulando que no había sucedido nada solo unos minutos atrás. Dentro de aquella sala solo quedaron Brick y Princesa junto a la niña y Holly que había quedado dormido.

Brick hablaba con Peach con entretenimiento, no solo por la alegría de tenerla de nuevo, sino porque así podía alejar por un momento todo lo que había visto antes y sus pensamientos atormentándolo. La pareja cruzó la puerta hablando ahora más animados, con una sonrisa que hizo que el corazón de Brick se estrujase y un dolor incómodo se instalase en su estómago. Por otro lado, Princesa no dejaba de lado esa sonrisa burlona que sostuvo desde que volvió del pasillo.

—Srta. Blossom. —la pequeña de ojos caramelo llamó con ánimo a la pelirroja en cuanto la vio entrar. Esta no entendió muy bien por que la alegría al verla de la niña, pero a la vez que el pequeño despertaba y corría torpemente hacia ella, lo tomó en sus brazos y se acercó a Peach.

Ella no dijo nada, simplemente la tomó de las manos y le dio una sonrisa tan grande y llena de felicidad que a Blossom se le ensanchó el corazón. No sabía que ocurría para que Peach estuviera de ese buen humor a pesar de estar internada en un hospital.

A sus espaldas, Brick observaba esta escena como si fuera un hermoso sueño, todo a su alrededor desapareció y deseo que solo ellos estuvieran allí, que ellos fueran una familia real, que ojalá Blossom fuera la madre real de su pequeña. Sin darse cuenta una sonrisilla boba se formó en sus labios finos. Pero tuvo que despertar cuando Princesa volvió a colgarse de su brazo cual lapa y de manera posesiva, lo que no sabía es que todo aquello no había pasado desapercibido por ella ni por Dexter, el cual simplemente se limitó a agachar la mirada.

—¡Mamá! —esta vez se dirigió a la pelirroja pecosa que, con cansancio, se giró hacia ella. —papá ha sonreído, ¡está feliz! —exclamó alzando los brazos al aire. Brick ante esto no pudo evitar sonrojarse con violencia por la vergüenza, pero su pecho palpitó aún más fuerte.

Princesa asintió con una sonrisa al forzada y se pegó aún más a Brick para así alzar el rostro y dirigirse a sus labios para besarlo con toda la pasión que tenía guardada.

—¡No! Mamá, tú no puedes besar a mi papá. —Princesa paró en seco a pocos centímetros de la boca de Brick y volteó la cabeza como un resorte, con una expresión exagerada.

—¿De que hablar, cariño? Claro que mamá puede besar a papá, si nos queremos mucho. —le explicó con un tono de voz más agudo de lo normal y un tic que se hacía presente en un ojo.

—No, no puedes. Por que papá solo quiere a la Srta. Blossom y solo las personas que de verdad se quieren pueden darse besos ¿Verdad, papá? —volteó a verlo con el ceño levemente fruncido y una mirada decidida.

Princesa se quedó muda, con la mandíbula desencajada y palideció al punto de casi desmayarse, Brick por su parte también se quedó boquiabierto y con los ojos como platos, Blossom agachó la cabeza con su rostro ardiendo. La pequeña Peach hizo aspavientos con la mano para que su padre se acercara a donde estaban las dos, los tomó a ambos de las manos y las juntó hasta que sus dedos se entrelazaron, esto ante la atenta mirada de Dexter y Holly puesto que Princesa se tuvo que sentar para no caer al suelo de la impresión.

—Blossom, yo quiero que papá sea feliz contigo, por que a ti es a la que más ama en el mundo. Después de mí, claro. —rio con inocencia. Los dos finalmente se atrevieron a mirarse directamente a los ojos y sus mejillas ahora ardían con más fuerza. —Mientras dormía, tuve un sueño en el que mi papá por fin sonreía todo el tiempo y era suuuuuper feliz, y siempre a su lado estabas tú. —le dio una pequeña sonrisa a Blossom que esta le devolvió. —y estaba deseando despertar para poder verlo de verdad, creo que eso es lo que realmente me dio muchas fuerzas para abrir los ojos. A parte de que ya me aburría dormir tanto.

—Peach, esto… yo no… —Brick no encontraba las palabras para responderle a su hija, estaba estupefacto en como la pequeña podía llegar a ser tan comprensiva, aunque él no quisiera su madre.

—Yo solo quiero que mi papi este siempre sonriendo y si para eso hace falta que este con la Srta. Blossom, entonces quiero que estéis juntos para siempre jamás, como en mis cuentos de princesas.

Ambos abrieron la boca para decir algo, pero la voz no salía y las palabras sobraban. Blossom y Brick se miraron y en ese momento, supieron que ya nada ni nadie podrían cambiar sus sentimientos.

Por otro lado, Princesa tomó su caro bolso y salió a zancadas de la habitación echando humo, fuera fue pateando cualquier cosa que se pusiera en su camino y empujando a cualquiera que se encontraba, mientras que Dexter, el cual no se había movido de su lugar desde que llegó, esbozó una pequeña sonrisa lastimera, resignándose a su cruda realidad. No quiso romper el momento y él sabía que ya sobraba en ese lugar, así que se giró sobre sus propios pies y salió de la habitación no antes de echar un vistazo rápido al panorama, ya no había nada que hacer. Salió del hospital ignorando el escándalo que estaba formando Princesa, que casi se la echaban fuera a la fuerza por estar golpeándolo todo y gritando como loca. Ahora volvería al trabajo y se concentraría sola y únicamente a ello, eso le ayudaría a despejar la mente y tenerla ocupada.


Las estrellas parecían iluminar el cielo más que nunca, brillaban en todo su esplendor y la luna era redonda y hermosa, de un blanco chispeante que se mezclaba con las pocas nubes que tapaban su resplandor.

La pequeña niña de cabellos rojizos como la sangre descansaba en la cama de hospital con la misma sonrisa que portó durante todo el día. Blossom volvió a su departamento encontrándolo silencioso, Dexter probablemente no volvería hasta el día siguiente, tenía muchas cosas que hablar con él, entre ellas, el tema del divorcio. Dejó a Holly en la casa de sus hermanas, puesto que tenía planes de salir esa misma noche. Llegó para darse una ducha y tomar recambios de ropa en una pequeña mochila. Seguramente hoy no dormiría en casa.

Salió del piso y pensó que hoy quería volar. Se alzó en el aire bajo la gran bola brillante y disfrutó de la suave brisa que indicaba que quedaba poco para el invierno.

Al tocar la fina arena que cubría la entrada de la playa, suspiró hondo, ya no había nada que la parara para decir la verdad, todo lo que se había estado guardando durante semanas y semanas.

Anduvo silenciosa hasta llegar a donde las olas del mar chocaban contra a arena y las rocas y lo encontró ahí sentado, inmutable como hacía tiempo lo vio, como hacía tiempo se había dejado amar.

—¿Quién soy? —preguntó suavemente haciendo chocar su aliento contra su oreja.

Él acarició las manos de la chica que cubrían sus ojos, y se relamió los labios antes de esbozar una leve sonrisa.

—Tal vez mi futuro.

Ella río ante esto y lo abrazó por la espalda para después acomodarse entre las piernas del pelirrojo.

—Que poético estás hoy. —dejó reposar su cabeza en el pecho de este.

Ambos se fijaron en los ojos brillantes del otro, se perdieron en el color exótico de ellos. No dijeron nada, las palabras se podían omitir, no hacían falta cuando todo lo que querían decirse se reflejaba en sus miradas. Voltearon al cielo tan estrellado y precioso en su inmensa oscuridad y disfrutaron de su presencia en completa paz.

Minutos más tarde, Brick se levantó con cautela para no sorprender a la chica y una vez en pie, se colocó frente a Blossom y le ofreció su mano. Al momento de ella tomarla, él la agarró y tiró de ella para que su cuerpo impactara contra su pecho y abrazarla por la cintura para pegarla lo más posible a él. No quería dejarla ir, que escapara, que se volviera a marchar para dejarlo en la más absoluta soledad.

Su risa era como la melodía que tenía incrustada en el cerebro todo el día, a todo momento, la mano sobre su rostro, acariciándolo con tanto cuidado que le provocaba cosquillas lo hizo suspirar por la calma que inundaba su pecho. Sus miradas se volvieron a cruzar susurrándose palabras de amor y anhelo, o por lo menos eso sentían ambos por cada latido de su corazón. Amor y anhelo, se anhelaban y se amaban esa misma noche.

—¿Te apetece que nademos un rato en esta hermosa noche? —paseó las yemas de sus dedos por las mejillas sonrosadas de la muchacha. —Aunque sabes que nadie ni nada es más hermosa que tú ¿cierto?

—No seas tonto. —carcajeó con ternura. —¿No crees que el agua estará muy fría?

—El agua estará fría, pero yo estoy ardiendo ahora mismo, no sé tú. —sonrió de lado con esa picardía lo que le sacó otra carcajada a Blossom.

—Tal vez sea así… —le siguió el juego sabiendo que ahora ya no habría marcha atrás.

—Entonces… apaguemos el fuego, preciosa.

Pasaron a desnudarse el uno al otro tratando de que sus ojos no se despegaran ni un solo segundo. Querían disfrutar de aquella sensación que se trasmitían todo lo posible.

Se tomaron de la mano y aún con la mirada fija, se adentraron con lentitud por el inmenso mar y no les importó que alguien pudiera verlos, esa noche solo era suya, de los dos y de nadie más.

—Tienes razón, siento mi cuerpo arder a tu lado. —ella se abrazó a él, pasando los brazos por su cuello y jugando con su cabello entre los dedos. Dibujó una sonrisa seductora la cual el correspondió.

Poco a poco la cercanía de sus rostros se acortaba hasta el punto de respirar el mismo aire. Pero antes de que sus labios tan siquiera se rozaran, Blossom paró en seco.

—Espera… Brick, tengo que… bueno, tengo que confesarte algo que debí haberte contado hace tiempo. Tú tienes que ser el primero al que se lo diga.

Brick alzó una ceja sin siquiera imaginarse a que se podría referir. Blossom dejó un poco de distancia entre ellos para poder verlo a los ojos.

—Quiero decirte que… te amo. Después de todo, siempre te amé y siento mucho todo el dolor que te he podido provocar por haber tardado tanto en confesártelo.

Él agachó la cabeza, apretando el agarre de su cintura entre sus manos. Se relamió los labios que ahora pedían a gritar fundirse en la boca de su amada y sin previo aviso atacó a sus labios con fiereza, con el deseo que invadía su ser y con su corazón latiendo más rápido por la felicidad que ahora era infinita.

Cuando el aire se agotó de sus pulmones, se apartaron sin querer realmente hacerlo y Brick alargó una sonrisa que transmitía todo el amor que sentía por ella.

—No eres consciente de lo feliz que me haces, de todo lo que provocas en mi interior. Ahora mismo me siento el hombre más afortunado del mundo.

—Tengo otra cosa más…

—Creo que ya nada puede superar el hecho de que al final admitas lo que sientes por mí.

Blossom se enrojeció y dibujó una sonrisilla tímida. Ella también estaba feliz ahora que por fin podían estar juntos sin miedo a nada.

—Brick, mira. —tomó su mano entre la suya y la bajó, dirigiendo hacia su vientre para que lo acariciara.

—Ah vaya, has subido un poco de peso ¿no? —ella entrecerró los ojos y frunció el ceño y tiró un poco del cabello que antes acariciaba, provocando un chirrido de dientes por parte de Brick, él apretó los labios sabiendo que no debió haber dicho aquello. —Pe-pero no te preocupes, no se nota nada, o sea no estás gorda solo… ¡quiero decir que estás bien! Solo que ahora pues tienes un poco de barri-

—Brick ¡Estoy embarazada, idiota!

Calló, pero su boca se abría cada vez más, al igual que sus parpados mientras sus palabras cobraban sentido en su cabeza y procesando todo aquello.

—T-tú… estás… ¿de mí? Es… —tartamudeaba, pero lo que en realidad ocurría es que el nudo en su garganta le impedía hablar. —Nosotros… un bebé…

Blossom asentía cada vez más emocionada conforme él sentía que recuperaba el habla. Acarició el vientre de esta por debajo del agua, concentrando todos sus sentidos en el tacto de su piel y el abultamiento casi imperceptible que se formaba en este.

—Blossom, yo… yo… —todo su cuerpo temblaba y quería llorar de la emoción.

—Me enteré a unas semanas después de que bueno… el accidente ocurriera. Al principio me negué a aceptarlo, pero a los pocos días ya lo amaba, no podía ser tan cruel como para ocultártelo y estaba esperando el momento indicado para ello y creo que este es.

La abrazó con fuerzas y escondió su rostro en su hombro, mientras una pequeña lágrima se escapaba. La miró y se besaron con tanta pasión que todo el amor que se procesaban se pudo sentir en aquel beso.

—Si antes era feliz, ahora creo que puedo decir que soy la persona más afortunada del mundo.

—Ahora por fin estaremos siempre juntos. Ya nada nos podrá separar.

—Todo mi ser te pertenece…

—Te amo más que a nada, Brick.

—Te amo, Blossom.

Una vez más se proclamaron el deseo que sentían en aquella agua que apaciguaba su fuego interior, con el roce de las olas y la luna iluminando sus perlados cuerpos, solo la inmensa noche era testigo de algo que un día… fue prohibido.

FIN. ~


¿?

.

.

.

.

.

—…

.

.

.

—…

.

.

—…mmm?

La cabeza me daba vueltas, no, más bien me pesaba. Abrí los ojos con lentitud y rugí por la fuerza en la que los rayos del sol se colaban por mi ventana y me deslumbraban. Me incorporé sobre la cama con algo de pereza por tener que levantarme tan temprano y apagué la estruendosa alarma de un manotazo a poco de romperla. Me desperecé y pestañeé un par de veces hasta que mis ojos se acostumbraron a la luz del día que amanecía diligente. Algo se encendió en mi mente ¡oh no! Tenía que darme prisa y levantarme, había tenido un sueño demasiado pesado y había tardado demasiado en reaccionar al ruido del despertador.

Bajé las escaleras con una enorme sonrisa delineando mis labios y corrí al aseo para meterme dentro de la ducha y terminar de despertarme del todo. Me miré el rostro en el espejo y admiré mi cuerpo también, hoy me veía más hermosa que nunca. Aún recuerdo como hasta hace no mucho mi vientre estaba enorme por la criatura que cargaba dentro, recuerdo mi mal humor y mis antojos y que muchas veces hacía desesperar a la persona que tanto amaba por culpa de mis hormonas locas. Con suerte, genética y un poco de ejercicio conseguí que mi cuerpo quedará igual que antes de embarazarme y cada día me preocupaba de admirarme en el espejo para recordarme que, mientras estaba enorme, echaba de menos mi delgadez.

Aparté los pensamientos aquellos de mi mente, debía darme más prisa y no tardarme por estupideces. Me duché lo más rápido que pude y me sequé el cabello contando cada minuto para que llegase la hora. Ahora que estaba con mis sentidos despiertos al cien por ciento los nervios se hacían más fuertes. Era un sentimiento extraño, pero eran nervios de felicidad, eso seguro.

Salí para ir hacía el recibidor puesto que mis hermanas, junto al profesor habían venido para ayudarme en todo lo necesario, yo sola era demasiado meticulosa y podría tardarme más de lo que debía, además de que había tantas cosas que preparar que yo no podría hacerlo sin un poco de ayuda. Primero me preocupé por desayunar debidamente para que los nervios no me hicieran una mala jugada y acabe desmayada. También pronto vendría él para poder vernos antes de la ceremonia y quería tener una buena cara, aquella noche por lo nervios no había dormido del todo bien y a pocas horas de tener que levantarme pude relajarme un poco con una tila y dormir, además de que hoy había tenido un despertar algo malo e igual las ojeras eran algo visibles.

Desayuné con todos acompañándome en la mesa y cuando estaba terminando de lavar los platos un llanto captó mi atención. Subí escaleras arriba para encontrar a mi bebé llorando y gimiendo porque seguramente también tenía hambre, lo abracé con ternura antes de llevarlo a mi pecho, mientras desayunaba me detuve un momento en su rostro, sus ojitos rosas y el cabello pelirrojo, era una calcomanía perfecta de mí. Sonreí, también tenía rasgos de su padre, pero más imperceptibles, cosa que seguramente se notarían más cuando creciera. Miré el reloj en la pared, y volví la vista al diminuto ser que ahora jugaba con uno de mis mechones, lo dejé de nuevo en su cuna junto a un peluche de un patito a su lado para que se entretuviera, le coloqué su chupete y me fui de la habitación de nuevo no sin antes depositarle un pequeño beso en su blanquecina frente.

Al volver al salón me paré al pie de las escaleras para ver a aquel hombre pelirrojo que me había conquistado en cuerpo y alma hace tiempo. Se volteó al escucharme, casi se me caía la baba al verlo con ese esmoquin grisáceo y su cabello bien peinado. Me desvelé al sentir su mirada graciosa sobre mí, seguramente dándose cuenta de que casi me derrito al verlo así vestido. Di un par de pasos hacía él, pero me detuvo para abrazarme con fuerza, cosa que correspondí, hipnotizándome con su perfume. Se separó y me miró a los ojos.

—Buenos días cariño, veo que todavía no estas lista.

—Sí… se me hizo más tarde de lo que creía, me dormí tarde y encima he tenido un sueño muy pesado hoy. —reí algo avergonzada.

—No te preocupes, todavía queda tiempo.

Me acerqué a él y lo besé en los labios con ternura para después volverlo a abrazar.

—Estas muy guapo vestido así.

—No creo que lo esté más que tú. Bueno, me tengo que ir ya, solo he pasado para darte los buenos días antes de todo el jaleo.

Nos besamos como despedida, me costó dejarlo ir puesto que tenía unas ganas horripilantes de quitarle yo misma ese traje que le sentaba tan condenadamente bien.

—Adiós, Blossom.

—Adiós… Dexter.

No podía estar más feliz. Después de todo… hoy era el día de mi boda con el hombre al que le pertenecía en cuerpo y alma. Pero que extraño… algo se removía en mi pecho, como si aquel sueño todavía siguiera clavado en mi interior. Despejé la mente, otra vez no, no podía distraerme más. Corrí hacía mis hermanas y todas comenzamos a prepararnos para mi casamiento. Hoy me convertiría en la esposa de mi amor verdadero.

FIN. ~


BUENOOOOO, probablemente no os esperabais esto cierto? Jajajaja perdón por haceros sufrir, pero antes de que os vayáis echando humo y maldiciéndome por lo que hice, quiero aclarar que ambos finales son verdaderos. Si queréis quedaros con el primer final feliz y todo de rosa, está bien, como si preferís este final algo más… diferente, también esta bien. Para gustos colores, solo quería haceros sufrir un poco jajajaja. Dudo mucho que haga un epílogo o algo por el estilo puesto que sería bastante típico asi que prefiero dejarlo aquí 3

Pues nada, hasta aquí hemos llegado, de nuevo muchísimas gracias a todos por leer. Aunque muchas veces no conteste vuestros comentarios quiero que sepáis que siempre los leo, pero normalmente me da pereza tener que escribirlo askdhfak perdón ;v; Espero que hayáis disfrutado tanto como yo y espero también pronto traeros una nueva historia que todavía tengo que retocar y mejorar, además de escribir todo el argumento pero que seguro que os va a encantar también puesto que será un Blosscik aslkdhfa

Muchos besos corazones bebes hermosos(¿ ¡Nos leemos luego!