¿Te da miedo la obscuridad? ¿Aún sientes miedo de lo que hay debajo de tu cama? Si tu respuesta es no...entonces ven y entra al infierno que es mi vida.
La luna un ser celestial de gran belleza a pesar de su estado destrozado transmitía tranquilidad, su brillo deslumbrante contrastando con la obscuridad de la noche, con las estrellas que enmarcaban su encanto.
*Jadeos*
A la vista de muchos esto solo podría ser comparado con la imagen de las más fina e inocente doncella rodeada de las más hermosas gemas que se hayan visto.
*Jadeos*
Una lástima que tal atractivo se verá opacado por una tragedia, esta noche ella será testigo del acontecimiento que marca un antes y un después de esta historia, de cómo esa luz se hunde en la tristeza, la miseria, rencor, odio, pero sobre dolor.
*Jadeos*
Como una llama tal cálida y brillante se extingue poco a poco en los confines del vacío.
*Jadeos*
Árbol tras árbol saltando de rama en rama a tan rápido que sus cortas piernas le permitían aquella sombra no se detenía ignorando el dolor y de la petición que hacia su cuerpo para que se detuviera y recuperara las fuerzas, ignoro ese sentimiento y siguió con su camino, en la espalda de aquella figura o sombra se encontraba una segunda figura que se aferraba firmemente a él, a diferencia de la primera figura este era un cuerpo más pequeño y delgado de cabellos negros y con la luz de la luna se distinguían unos orbes de color ámbar y por sus rasgos más fino se podría identificar como una persona del sexo femenino.
*Jadeos*
En la primera figura era visible su cansancio y fatiga, también de algunas heridas pequeñas por sus brazos y piernas, un par en su mejilla izquierda, pero había dos que resaltaban, un gran tajo que pasaba por su ojo derecho siendo desde casi el centro de su frente hasta su mejilla donde aún era visible sangre fresca que, se iba secando y la otra que era la más grande una enorme equis sobre su pecho, la sangre fluía poco a poco, si esto seguía aquella persona moriría.
Sabia de esto, él que sabía si su sangre seguía fluyendo moriría por eso empujo lo que le quedaba de aura para cerrar las heridas de su cuerpo en especial esa, para su gran alivio el poseía cantidades absurdas de aura y sus heridas se iban cerrando.
Esa figura no era más que nuestro protagonista, Jaune que corría en dirección a arcadia tratando lo más dura de mantenerse consiente y poner a la chica a salvo, talvez su familia podría ayudarla, incluso volverla una de la familia.
Pero, como es que Jaune se encuentra en este estado, ¿porque está corriendo por el bosque en vez de estar en su casa con su familia? Bueno para esto tendremos que regresar en el pasado para más preciso esta mañana.
/FLASH BACK/
La familia ARC se encontraba en la sala disfrutando del manjar que hizo la matriarca Arc, viendo por la televisión que los programas que se estrenaban esta semana, un día normal como cualquier otro sino fuera por la inversión de una noticia reciente de que como un pueblo a las afueras del reino fue asaltado por bandidos, no solo llevándose mercancía, sino también a personas ya sean faunos o humanos, se llevaron hombres, mujeres y niños.
Tras tal conmoción se había generado un "faro" de energía negativa atrayendo a los grimms de la zona, sabiendo lo que se conllevaría, los bandidos tomaron lo que pudieron y escaparon los más rápido salvándose del inminente ataque se avecinaba, lástima que los pobladores que aún seguían allí no compartieron el mismo destino, los Grimms arrasaron con el pueblo matando a todo ser vivo que habito ese lugar.
La noticia golpeo a la familia muy duro, ver como un pueblo se reducía a solo escombros, pero, no se podía comparar con como esa noticia golpeo al único hijo varón de la familia, ese pueblo del que mencionaban lo conocía, no en persona lastimosamente, pero si oyó que era el hogar de su amigo, su primer y único amigo, un hermano en el mejor de los casos, se había ido, al principio se negó a aceptar tal hecho, lástima que la vida es una perra y la realidad volvió.
Lo perdió, perdió a su amigo la persona que lo saca de su vacío y soledad, la persona que lo confortaba en sus momentos de derrumbe, perdió a una de las luces que lo cuidaba de la oscuridad que lo abrumaba, él había perdido a su amado hermano...pero para su mala suerte eso no sería lo único que perdería.
Con lágrimas en sus ojos, su familia trato de consolarlo, sus esfuerzos eran inútiles, con un arrebato jaune salió corriendo de su casa a su único lugar de confort el bosque por extraño que sonara, si, el bosque era el lugar preferido de jaune, amaba la tranquilidad que emitía, sentía una conexión con el mismo y con las criaturas que lo habitaba.
Corrió y corrió hasta que su cuerpo no pudo más desplomándose en el suelo jaune lloro, lloro como nunca lo había hecho antes, desahogando todo su dolor en ese instante, las horas pasaron y Jaune por fin pudo calmarse. Era un mar de emociones, era la primera vez que jaune experimentaba tal sensación, no le gustaba, lo único que se le venían a la mente eran los momentos que paso con Adam, como lo conoció, los entrenamientos que tuvieron, en los líos que se metieron, la veces que rieron y lloraron juntos, el sueño que Adam tenia de volverse un héroe y unir ambas "razas" para que puedan coexistir en paz y armonía.
Con cada momento un vacío en el corazón de Jaune aumentaba y un odio inexplicable nacía, odiaba a esos bandidos y los grimms por arrebatarle a una de las personas que más amaba, pero sobre todo se odiaba así mismo por ser débil, por no estar en el momento en que su hermano más lo necesitaba, se sintió inútil, Adam siempre estuvo para él y así es como le paga, pues vaya hermano resulto ser, Jaune se despreciaba a si mismo por no poder hacer nada, por la impotencia que sentía, por lo débil que se sentía, por lo débil que era, esos y más eran los sentimientos y pensamientos de Jaune.
-De que me servir entrenar tanto si al final no pude hacer nada, se suponía que debíamos protegernos el uno al otro, que debía protegerlo, cuidarlo como la familia que era...y-Yo debí salvarlo...s-soy muy débil, soy patético, solo soy un cobarde maldita sea, vaya hermano resulte ser...al parecer te equivocaste Adam...no soy un héroe...solo soy un fracaso...-fueron las duran palabras que salieron de la boca de Jaune.
El tiempo transcurría y jaune se calmaba, en el momento en el que se encontraba mejor se preparó para irse oyó forcejeos a lo lejos, aunque lo descarto al momento, pudo ser algún animal del bosque eso fue lo que pensó hasta que oyó los gritos de personas.
Por instinto salió disparado en la dirección del grito y lo que encontró no fue nada agradable, enfrente de él podía ver a gente encapuchada con armas de fuego, algunas espada, hachas y lanzas, aunque no eran de importancia para él, se enfocó en las personas que se encontraban en jaulas como si fueran animales, llevaba collares y números en la piel para identificarlos como si de una especie de ganado se tratara, esto le hizo hervir la sangre pero algo capto su atención que lo enfureció aún más.
Vio cómo se llevaban a una niña como de su edad al centro del campamento donde otros hombres los esperaban con una barra que en la punta tenía unos números y que se encontraba al rojo vivo.
Sabía que tenía que hacer algo o esa niña seria marcada, tampoco podría ser imprudente po0r dos razones, 1. No tenía a Crocea Mors consigo y 2. A pesar de su fuerza y entrenamiento, el seguía siendo un niño, ellos lo superaban en número, aun así, él no se quedará de brazos cruzados no otra vez.
Así que se dispuso a elaborar un plan, conocía el bosque mejor que nadie así que usaría eso a su favor, no podría hacer un ataque directo así que opto por usar una emboscada, atrayendo el máximo de maleantes fuera de la seguridad del campamento, claro llevado a cada uno por distintas zonas, para que no sonaran la alamar y así advertir a los demás de su presencia, con eso en mente y con otros detalles ejecuto su plan.
Todo iba bien, dejo a una buena parte de ellos noqueados por el bosque, algo que había notado y eso es que todos ellos no poseían aura lo que facilito más su plan, por lo que después de realizar todo y llamar la atención de bandidos que estaba cerca de la chica que fueron a investigar sobre los acontecimientos recientes, se escabullo para ir directos a por ella.
Con una breve charla y de explicarle que vino aquí para salvarla y a los demás, se pusieron manos a la obra ya que no tendría mucho tiempo hasta que descubran uno de los cuerpos y que sonaran sus campanas diciéndoles de que algo malo estaba sucediendo. Liberaron a los prisioneros, la mayoría niños, Jaune tenía leves esperanzas de encontrar a Adam en este lugar lastimas, que fueron destruidas al no encontrarlo, con el resto de gente fueron corriendo en dirección al bosque por donde venía jaune.
Cosa que no resulto, a escasos metros de salir uno de los bandidos se les atravesó, este era el líder, jaune con una espada que había recogido de la armería que tenía, se enfrasco en una batalla contra el líder dándoles la apertura para los prisioneros escapen y así lo hicieron, bueno casi todos, aquella linda niña de ojos ámbar se negó a abandonarlo, esto provoco jaune se descuidara y recibiera una herida bastante seria en el pecho y una sobre su ojo derecho.
Transportando parte de su aura al filo de su espada destruyo el arma de su contrincante, dejándolo en un estado de asombro al líder de los bandidos tomando esto a su ventaja, jaune se acercó a gran velocidad teniendo a hombre en su rango le dio un tajo cortándole la cabeza al hombre, matándolo al instante.
Jaune lo había logrado había ganado, pero también había matado, esta fue la primera muerte de jaune, aunque sentía náuseas y unas inmensas ganas de vomitar, no cedió ante sentimiento de miedo al saber que había arrebatado una vida, se dirigió hacia la chica listo para abandonar este lugar.
/Fin de flash back/
- Gracias por salvarme - Musito la frágil chica mientras lentamente se acercaba a su salvador, en un disimulado intento de sacarlo de su tormento por el previo asesinato - No hay de qué... - Respondió este en un susurro casi inaudible, limpió el sudor de su frente con el dorsal de su mano y a lo lejos de la copa de los árboles divisó múltiples columnas de humo alzándose en el cielo, un profundo miedo le recorrió desde lo más bajo de su espina dorsal y su conciencia le gritó que corriera - Mi nombre es Cinder Fall... - No pregunté tu nombre... Debes irte, este no es un lugar para jugar, debo volver y tú deberías hacer lo mismo - Soltó Jaune, interrumpiendo el hablar de la chica, no es que él despreciase a la pobre chica, sucedía que su instinto le decía a gritos que debía volver al pueblo lo antes posible, él no era idiota, y si debía ser grosero para poder largarse lo más pronto posible, lo haría - Al menos dime tu nombre y así poder encontrarte luego... - le rogó ella, suplicante y temblorosa por falta de energía - Mi nombre es Jaune... - Musitó él en respuesta, al estar de espaldas mientras respondía, miró a la chica por encima del hombro por última vez, como una forma de despedida y corrió con velocidad desesperada hacia el camino contrario, el cuál conducía al pueblo. Conforme el rubio avanzaba por el extenso bosque, ignorando el ardor en su pecho, producto de la carrera desenfrenada y desesperada que llevaba, afinó su oído para intentar adivinar la causa del humo que vio anteriormente. Quería convencerse a sí mismo de que era un incendio que se propagó por las viviendas, pero los numerosos gritos golpearon su mente desde lo más profundo de su alma, provocándole un escalofrío que le erizo la piel producto del miedo.
Al salir del escondite que los enormes árboles del bosque le brindaban, sus ojos se abrieron tanto, que cualquiera que hubiese visto el rostro del chico, hubiese temido de que sus ojos se salieran de sus cuencas. Las pupilas de los ojos de Jaune se volvieron cada vez más pequeñas conforme movía su vista por todo el pueblo, horrorizado, temblando y con un dolor en el pecho que le impedía respirar.
Al no estar bajo la protección del reino de Valle, y al ser los padres de Jaune, los únicos defensores del pueblo, contaban con armamento y medios de defensa bastante limitados. Y esto fue aprovechado por esas malditas bestias...
El fuego consumía la madera que se deshacía en humo y chispas rojas que se elevaban hacia el cielo en una danza roja que quemaba al tacto, una danza ambientada con los gritos de faunos y humanos que habitaban el pueblo.
El pasto verde fue teñido con el rojo de la sangre de los habitantes, el crujir de los huesos retumbaba los oídos de nuestro protagonista. Aunque corrieses para ocultarte, no eras nadie para escapar de los Nevermore, los cuales azotaban el frío cielo y bajaban en picada para tomar a su afligida presa entre garras. Los Grimm eran bestias bastardas sedientas de sangre, tanto, que los reinantes del cielo peleaban por las personas que atrapaban desde el suelo, tomando el cuerpo desde ambos costados para tironear de él y pelear por el trozo más grande, ignorando los gritos que este emitía al sentir como jalaban su carne aún en vida, escuchando sus propios huesos crujir al ser retorcido y observando como sus intestinos caían desde lo alto antes de dar su último aliento mientras eran masticados por el insaciable Grimm alado.
Un pobre hombre que corría, preso del pánico y en busca de un rayo de esperanza que salvase su insignificante vida, fue alcanzado por un Death stalker, el descomunal escorpión atrapó una de sus piernas y lo arrastró hacia él, incrustó su aguijón en la frente del hombre, lo suficientemente profundo para llegar a su cerebro e inyecto una enorme cantidad de su veneno corrosivo, y como si fuese ácido Sulfúrico, comenzó a derretir desde dentro la cara de ese hombre, la sangre le salía a burbujeo por la comisura de la boca y por los lagrimales, sentía el ardor de su carne y mientras este aún seguía vivo, su carne derretida fue expulsada de su cara, explotando desde sus ojos y su boca, sus ojos derretidos por el ácido reventaron desde sus cuencas y su masa encefálica salió por cada agujero que encontró en su faz, y como si eso no fuera suficiente, el descomunal escorpión tomó las extremidades inferiores del hombre y tiró de cada una para separarlas con brusquedad con un estruendoso crujido, esparciendo sus órganos sobre su acorazada cabeza y luego abría el pecho del cadáver como si fuese una flor, rompiendo cada una de sus costillas y derritiendo su carne para succionarla al carecer de una mandíbula para masticarlo.
Era un ataque masivo en donde ellos eran la comida destinada a saciar el instinto asesino de aquellas bestias sin cordura. La noche que hace unos momentos era azul y tranquila, ahora era teñida de fuego y de un rojo carmesí de la sangre, de los intestinos, y de los cadáveres que adornaban el pueblo y que caían desde el cielo mientras los Nevermore los devoraban.
Los pocos que se armaron con herramientas de jardinería o agricultura para protegerse contra las bestias, arremetieron contra los Beowolfs en inútiles intentos por salvar como mínimo la vida de los menores, las inteligentes bestias licántropos esquivaban ataque tras ataque, y arremetían contra ellos en el más mínimo descuido, apresando la cabeza de los hombres con sus grandes y dentadas mandíbulas, retorciendo el cuello del hombre en círculos, tiró de ella con una hambrienta necesidad, arrancándola del cuello y extrayendo consigo toda la columna vertebral de aquel desdichado hombre, bañando de sangre las fieras fauces de aquella bestia y tiñendo su pelaje de color rojo.
Ni siquiera los niños se salvaron de la voracidad de aquellas bestias, en diversos puntos del pueblo se podían ver a las Ursas menores devorando a los pequeños, mientras estos gritaban y gritaban al ser devorados con vida, con la sangre llenando sus pulmones y escurriéndose por sus lagrimales, el dolor los invadía hasta hacerles exprimir hasta lo último de sus cuerdas bucales en fuertes alaridos, marcando la tierra con sus uñas entre forcejeos al intentar escapar de las fauces de los osos de la oscuridad.
Los King Taiju se arrastraban con fiereza a lo largo del pueblo, destrozado casas y moliendo a los habitantes con el arrastre de su longitud, serpientes blancas que eran teñidas de rojo con los intestinos y la carne de aquellos que aplastaban a su paso, los apretaban entre sus escamados anillos, en un letal y doloroso abrazo que los hacía reventar en sangre y huesos rotos antes de que la enorme serpiente se los tragara y procediera a buscar más sustento para su interminable apetito.
Jaune no podía seguir de pie en medio de todo ese mar carmesí, corrió con desesperación en toda su faz, a paso frenético corría hacia su casa, rogándole hasta al mismísimo lucifer por la seguridad de sus hermanas y su familia entera, se gritaba maldiciones hacia sí mismo al haber escapado y haberles dejado solas a merced del ataque que transcurría mientras las lágrimas ardientes mojaban su rostro y nublaban su vista. Su desesperada carrera fue interrumpida por un tropiezo, el cual lo salvó de las fauces de un Beowolf que saltó en su dirección, pero al él caer al suelo, las fauces del licántropo embistieron a una despavorida mujer que fue víctima de la enloquecida bestia. Jaune gritó con miedo al ver como devoraban a alguien frente a sus ojos y con prisa intentó levantarse para continuar con su carrera, pero nuevamente tropezó, al volver sus ojos hacia sus piernas, se percató que estaban enredadas con un intestino grueso que posiblemente estaba en su camino mientras corría, al mover sus ojos por la longitud del intestino sangrante, se encontró con el cuerpo partido a la mitad de un niño que una vez se cruzó por su camino en busca de compañía de juegos, al cuerpo inerte del pequeño le faltaba desde su cintura hacia abajo, exponiendo sus órganos mientras una expresión de terror adornaba su rostro sin vida y la sangre brotaba desde sus lagrimales y su boca, de poco en poco, el fuego fue llegando a la cabellera del niño y se extendió con velocidad por su cara, quemando sus ojos y su carne mientras Jaune le veía con terror, entre gritos enloquecidos por el miedo, pateó la carne que apresaba sus pies y retorciéndose entre charcos de sangre, se levantó manchado del rojo de la sangre y continuó corriendo - ¡Madre, Padre! - Gritaba y gritaba mientras avanzaba con la esperanza de encontrarles aún con vida, al avanzar entre las casas hechas pedazos encontró a su madre peleando contra un Ursa Mayor, la fémina arremetía con violencia hacia la bestia, usando un par de hachas que se unían entre sí con una gruesa y larga cadena, con osadía la mujer saltó hacia la boca del enorme oso, deteniéndose en su garganta al incrustar una daga en la carne del animal y desde dentro le abrió la garganta y lo decapitó, emergiendo del interior del Ursa estando totalmente bañada en sangre - ¡Madre! - Le gritó su hijo, llamando su atención - ¡Debes irte Jaune, no hay nada que pueda salvarse de este pueblo! - le ordenó con autoridad - ¡¿Dónde están mis hermanas y mi padre?! - ¡Tu padre está luchando contra una jauría de Beowolfs en el centro del pueblo! ¡Debes irte en este instante! - Volvió a ordenarle la mujer, pero su hijo contradijo nuevamente - ¡¿Qué hay de mis hermanas?! - Gritó desesperado, pero fue callado inmediatamente por una bofetada que su madre le propinó con fuerza para hacerle espabilar - ¡De ellas tres solo Kianna está con vida, pero se perdió, debes correr porque no voy a perderte a ti también! ¡Nos encontraremos en las afueras del pueblo para ir al bosque, vete! - Grito la madre de Jaune con angustia en su hablar mientras las lágrimas intentaban inútilmente lavar la sangre que bañaba el rostro de la mujer, reflejando su impotencia al no poder proteger a dos de sus hijas y al perder el paradero de la más pequeña. Jaune abrazó por última vez a su madre con una enorme necesidad y se apartó de ella para continuar corriendo para alejarse de la zona.
- ¡Kianna! - Repetía Jaune conforme avanzaba por el enardecido pueblo, siendo bañado conforme avanzaba por la lluvia de sangre y carne que caía desde el cielo, llamaba a su hermana y presionaba más sus pulmones para gritar con más fuerza mientras corría a gran velocidad, había perdido a dos de sus hermanas y la desesperación lo invadió, asustado, intentaba encontrar a su hermana más pequeña para salvar como mínimo, aquella pequeña que era una de tres luces en su vida - ¡Hermano! - Le gritó la pequeña, corriendo hacia su hermano mientras esquivaba los escombros y el fuego a lo largo del camino, la pequeña no reparó en la sangre que bañaba a su hermano, se arrojó a sus brazos sin rodeos, estaba asustada, lastimada y su ropa estaba manchada de sangre que posiblemente no era de ella - ¡Hay que irnos Kianna, o moriremos aquí! - Le dijo a su hermana y luego de limpiar el rostro de la niña con la ropa de su antebrazo, tomó la mano de la pequeña y continuaron corriendo en dirección contraria a la que llevaban anteriormente, dispuestos a encontrar a sus padres en las afueras del pueblo para entrar al bosque y esconderse.
Al llegar a las afueras del pueblo, Jaune divisó la figura de su padre y su pequeña hermana corrió para refugiarse en los brazos de éste mientras rompía en llanto nuevamente - ¿Dónde está mi madre?... - Preguntó el chico al no divisar la presencia de su madre, no recibió respuesta de su padre y al poco rato, sintió el aura de su madre que se acercaba débilmente, suspiró levemente aliviado, pero al ver el rostro horrorizado de su padre y hermana, se dio la vuelta solamente para sentir como su corazón era apretado desde lo más profundo de su pecho, tal dolor lo libero en un enorme, sonoro y desfigurado grito de terror al ver a su madre entre las fauces de un Boarbatusk, el animal les veía con los ojos hambrientos mientras masticaba y desfiguraba la parte inferior de la mujer muerta, el arma de la mujer colgaba de uno de los colmillos que sobresalían de la mandíbula del monstruoso Jabalí y su esposo arremetió contra la bestia, fundido en rabia con las bestias al haberle arrestado al amor de su vida, empuñando, tanto su arma como la de su mujer, acabó con el Jabalí que yacía frente a él, mientras sus hijos permanecían estáticos al ver a su madre muerta en las fauces del animal que estaba siendo despedazado vivo por su padre - ¡Corran al bosque y no miren atrás! - Gritó el hombre hacia sus aterrorizados hijos, pero fue embestido por las plumas de un Nevermore que revoloteaba sobre él, crucificado en el suelo, fue levantado por las garras de la bestia alada y en el aire, frente a sus hijos fue desmembrado por una bandada que aún seguía sin saciar su hambre.
Antes de retroceder para hechar carrera hacia el bosque, un Death Stalker se cruzó en el camino de ambos hermanos, al Jaune conservar la espada que consiguió anteriormente, la empuñó contra el aguijón que la bestia extendió hacia él para atacarle, con habilidad, desvío el aguijón hacia un lado y arremetió contra la bestia. El escorpión retrajo su aguijón para atacar nuevamente a Jaune, pero el rubio frustró su ataque saltando en el aire y esquivando el aguijón del monstruo, empuñó su espada de forma horizontal y con un grito encolerizado perforó la cabeza del escorpión y lo asesinó - Hermano... - Musitó una tenue voz que lo alentó a darse la vuelta, percatándose del aguijón de la bestia que yacía incrustado en el pecho de su pequeña hermana, saltó desde la cabeza del escorpión y se acercó presuroso hacia su hermana, llegando a tiempo para atraparla en brazos antes de que esta se dejase caer al suelo, el aguijón salió de su pecho, pero ya había cumplido con su cometido de inyectar una gran cantidad en el pequeño cuerpo de la pequeña - ¡Kianna, no, no vayas a dejarme! - Le rogó inútilmente a la pequeña, al haber presenciado con sus propios ojos lo que causaba el veneno de un Death Stalker - No te preocupes hermano…. iré con mamá y papá... Estaré bien... - Musitó la pequeña en un inútil consuelo que solo desató las lagrimas de su hermano - Sonríe y no llores por favor …. Feliz cumpleaños Jaune... - Dijo la pequeña Kianna con su último aliento abandonado su cuerpo mientras el ácido derritió su pecho, dejando expuesta su caja torácica. Después de que unas pocas lágrimas cayeran desde los ojos de Jaune, su voz fue desfigurada en un extenso grito proveniente desde lo más profundo de su ser. Tomó a su pequeña hermana en brazos y a paso lento empezó a avanzar hacia el pueblo que aún era consumido por las llamas y los gritos ambientaban el derramamiento de sangre provocado por los Grimm. La mirada muerta de Jaune solo buscaba que le dieran muerte, quería acompañar a su familia, a su amigo, ya no tenía ninguna luz en su vida, y el miedo y la locura amenazaban con poseerle, miró al cielo y a la luna le pidió que calmara su dolor - Siempre estuve en el infierno... ¿No es así? - Musitó con mirada perdida en la lejanía de la luna, esperando a que algún Grimm le devorase, al perder su voluntad, se dejó caer de rodillas, aún con el cuerpo de su hermana en brazos, su alma parecía haber abandonado sus ojos y sintió que caía en un mar de oscuridad - Solo quiero irme de aquí... - Musitó débilmente y una voz le contestó desde lo más profundo del mar de oscuridad al cuál su mente lo había transportado - Dame el mando…. déjame salir... Quítame éstas malditas cadenas…. y me tragaré a aquellos que osaron dañarte - Aquellas palabras dichas con una voz fiera y llena de ecos, acuno el alma rota de Jaune, y este, sin fuerzas, se dejó caer al vacío de ese susurro y se dejó abrazar por su locura, rindiéndose ante ella... y desatando a su bestia….
Un encolerizado grito emergió desde el pecho de Jaune, grito que inmediatamente se convirtió en un fiero rugido. La oscuridad emergió desde la boca de Jaune y cubrió su cuerpo, múltiples ojos emergieron en múltiples partes de su cuerpo y su ropa se hizo añicos, la figura del chico se retorció y se desfiguró, aumentó su masa muscular y las garras reemplazaron sus uñas, sus dientes crecieron hasta que todos se volvieron colmillos filosos y curvados, se posicionó sobre sus 4 extremidades y su rostro se alargó para formar el hocico de un perro, su piel se desgarró y dos cabezas más emergieron brutalmente desde los costados de sus hombros, su tamaño aumentó y el fuego lo cubrió.
Había emergido Cerberos, el enorme perro negro de tres cabezas que yacía en el interior de Jaune cuando este nació bendecido por el infierno, el fuego inyectaba la mirada enloquecida del perro de tres cabezas que yacía sumido en ira y locura, su cola larga estaba armada con espinas y de su nuca salieron cuatro serpientes negras con fuego en los ojos. Un rugido ensordecedor proveniente de las tres cabezas se hizo presente, aturdiendo la fina audición de algunas bestias que se percataron de la amenazante y endemoniada presencia que emitía el enloquecido Jaune que yacía convertido en el monstruoso Cerberos. Arremetió contra los primeros Ursas menores que se hicieron presentes en su campo de visión, atrapando la garganta de uno de ellos desde diferentes ángulos usando las mandíbulas de sus tres cabezas y entre los alaridos de la bestia que intentaba arañar al endemoniado perro para zafarse, pero sin piedad, las cabezas jalaron la carne con vehemencia y al arrancar la garganta en tres partes, el pelaje del majestuoso demonio fue bañado en la explosión de sangre que se hizo presente, como si fueran otra extremidad más, cada una de las serpientes negras del lomo del Cerberos, se alargaron hasta dar con otro de los Ursas presentes y retorcerle hasta quebrar sus huesos y volverlo un saco desfigurado de carne y huesos rotos que sangraba por cada cavidad que daba salida.
Si escuchabas con atención desde lo más profundo del bosque, podías escuchar los gritos de cada Grimm siendo despedazado y devastado por Cerberos, así mismo, podías escuchar los rugidos llenos de rabia y locura que, al mismo tiempo parecían los rugidos de un alma en pena que yacía rota, podías escuchar los gritos y el llanto que Jaune dirigía hacia su familia muerta abrazada por la luz de la luna.
Las bestias le arrebataron todo lo que tenía, así que él se volvió una bestia que nutrió la tierra con la sangre de los bastardos que le quitaron su vida entera, su locura fue alimentada por la luna y gustoso se volvió prisionero de ella esa noche.
