El poder del Amor.
Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que estuvimos juntos pero aquí estamos de nuevo, sentados uno al lado del otro. Nos separan unos cuantos centímetros pero pareciera que hay un abismo entre nosotros. Te has ido lejos de mí, o quizás he sido yo el que se fue lejos de ti, no sabría definirlo aunque, ¿realmente importa? Lo que importa es que estás junto a mí otra vez, tan cerca que puedo oler el perfume de tu cabello, tan lejos que puedo sentir tu rechazo a verme de frente. Sin embargo, bien lo dijiste alguna vez y estuve de acuerdo contigo: una relación es una historia que se escribe entre dos.
El ser inexperto en esto no me hace menos culpable, el que seas más experimentada no te hace menos vulnerable. No importa de cualquier manera, durante años no supe qué era este sentimiento que estaba dentro de mí, pero ahora que te miro estoy seguro de saber lo que es. El amor es una energía poderosa que corre dentro de mí, una energía que me empuja a ir tras de ti. Es un deseo reprimido que amenaza con convertirse en un estallido, en un grito intenso que perforaría cualquier oído. Nunca he sido un hombre de muchas palabras, pero, doctora, tú provocas que quiera escribir un libro entero.
Me atrevo a estirar la mano para acariciar tu cabello castaño, que sigue estando tan largo como lo recordaba; tú me miras con tus ojos color chocolate, en los cuales puedo detectar un brillo de excitación, un reflejo inconsciente de lo mucho que deseas estar conmigo. Sin embargo, te contienes porque no sabes qué es lo que estoy pensando, aunque si estamos los dos aquí, en esta lujosa habitación de hotel, es porque hemos decidido dejar de hacernos los tontos.
– No te asustes, doctora, sólo quería acariciar tu cabello –trato de parecer impasible pero no sé si lo consigo–. Hacía mucho que no lo hacía y no sabes cuántos deseos tenía de tocarlo.
– No ha pasado tanto tiempo –me respondes; te tiembla la voz y eso hace que enrojezcas y que al mismo tiempo te enojes.
Me gusta verte así, aunque a ti no te guste, porque sé que te estás poniendo nerviosa por mí.
– Fue más tiempo del que debería –dije, en voz baja–. Y eso ha sido culpa mía.
– Como siempre, te culpas de cosas que no deberías, Genzo Wakabayashi –me sonríes con ternura, como haces cada vez que piensas que soy un tonto ingenuo–. Una relación siempre es cosa de dos.
– Si es cosa de dos, no depende sólo de mí que volvamos a donde nos quedamos, doctora Del Valle. –Ahora mi mano acaricia tu rostro–. También depende de ti.
– Lo sé bien, Gen –suspiras con placer–. Por eso es que estoy aquí.
No sé cuánto tiempo pasa antes de que pueda tocar al fin tus labios; esta vez será diferente, está vez será sublime, lenta y sutil. Si la gente supiera cuántas palabras se agolpan en mi mente cuando te beso, nadie volvería a pensar que soy un hombre sin emociones. En este momento hacerte el amor es mi meta, la que alcanzaré sin que me importe lo que pueda suceder mañana. Estoy tan enamorado de ti que no sé por qué dejé pasar tanto tiempo para volver a tenerte entre mis brazos; esto es amor con lenguas de fuego, amor que se deshace en un suspiro lento.
– Te amo –susurras a mi oído. Y esta vez soy yo el que se estremece.
Estar dentro de ti hace que todo alrededor desaparezca, que lo único que me interese sea tu cuerpo y el deseo de hacerlo mío. Recuerdo cuando me decías que el amor es sinónimo de peligro, que el amor es sinónimo de placer; en aquellos días no estaba del todo de acuerdo contigo, Yuri, pero ahora me doy cuenta, mientras acaricio tu piel, que siempre tuviste razón, por algo es que en estos asuntos eres la más sabia de los dos.
– ¡Genzo! –jadeas mi nombre en mi oído, al tiempo que sacudes tu cuerpo sin control. Yo empujo una vez más y siento que mi propio cuerpo se vacía en tu interior.
Todavía estoy jadeando por el esfuerzo de hacerte mía cuando me acaricias el rostro con esa ternura que es tan característica de tus manos llenas de cicatrices y me sonríes con la placidez que da el sexo. Esas manos tuyas que, como las mías, nunca han sido perfectas porque las usas para salvar vidas. Nunca te lo he dicho, pero tus manos son la parte de tu cuerpo que siento que mejor se conecta con el mío a nivel espiritual (hablando de cuestión física bien que elegiría otra cosa más húmeda), porque los dos las hemos usado mucho para construir nuestros destinos y por eso es que tienen tantas heridas de guerra.
– Sólo contigo he podido experimentar esta sensación, Gen –me dices en voz baja, mirándome a los ojos.
– Lo mismo digo, mi querida doctora –respondo.
Aunque no aclaras de qué estás hablando, entiendo bien cuáles son tus pensamientos porque estoy consciente de que estamos en la misma sintonía, sé que estamos sintiendo lo mismo. Esta vez no necesito que alguien más curtido me lo explique, hasta un tonto ingenuo como yo puede entenderlo.
Así es como sabes que estás completo. Así es como se siente el poder del amor.
Fin.
Notas:
– Genzo Wakabayashi es un personaje creado por Yoichi Takahashi ©.
– Lily Del Valle es un personaje creado por Lily de Wakabayashi.
– Fanfic inspirado en la canción "The power of love" de Dalton Harris y James Arthur. Ya se está haciendo común que las ideas para las historias con mi OTP Suprema lleguen a través de una canción. Estoy consciente de que me quedó muy cursi, más de lo que se esperaría de alguien como Genzo, pero traté de mantenerlo dentro del rango de lo que él podría llegar a pensar.
