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05# Tutor


Bucky creyó que nada podía ser peor que tener a Peter Parker como tutor.

Se metió en problemas al reprobar sus últimos exámenes y, en respuesta, sus padres le consiguieron un asesor que pudiera guiarlo en química y matemáticas.

No le hubiera importado realmente de no ser porque llamaron a Parker, un chico de primer año que personificaba todo lo que James rechazaba: un nerd con problemas de sociabilidad, aficionado de los videojuegos y de los datos inútiles sobre cómics e internet.

Barnes no era precisamente popular en el sentido tradicional de la palabra, más bien, era un rebelde que vestía con chaqueta de cuero y que fumaba detrás de las gradas del estadio; casanova, amante de las motocicletas y del entrenamiento físico.

Naturalmente, Parker y él no tenían el mínimo contacto, pero lo identificaba gracias a que compartían la clase de física y química, por lo que era consciente de su talento con las ciencias.

Tan solo verlo en el pórtico de su casa, listo para impartir su asesoría, supo que era la clase de perdedor a quien le quitaría el dinero del almuerzo.

'— Esto no va a funcionar.'

Pero, lo que no funcionó, fue su actitud defensiva ante la sonrisa clara y honesta de Peter al presentarse, ya que Barnes sintió sus piernas temblar, nacer mariposas en su estómago. Tampoco funcionó que Bucky se distrajera a propósito, porque eso solo le daba tiempo para notar el color de los ojos de Parker tras los lentes, el largo de sus oscuras pestañas negras.

No tuvo caso que James intentara atacarlo con preguntas sin sentido, pues con ellas reveló lo mucho que quería conocerlo a fondo, la curiosidad por conocer lo impensable de alguien tan amable.

Barnes se vio a sí mismo en un dilema que acabó en la despedida de Peter como tutor, pero la bienvenida como un auténtico amigo a quien buscaba durante el almuerzo o la salida, para ir a comer o divertirse.

Nada funcionó en tratar de odiar a ese chico, porque Bucky entendió lo que era perseguir a alguien, rogar perdón, besar y abrazar bajo la lluvia luego de una confesión; lo que significaba perder el juicio en su habitación, entre caricias íntimas y promesas de amor.

— Estoy en problemas — dijo James mientras acariciaba la espalda desnuda de Peter — Esto no va a funcionar.

Parker hizo el gesto de adorable preocupación, pero no tenía corazón para jugarle una broma tan seria.

— Yo ya no funciono sin ti — confesó en un abrazo íntimo — Peter, ¿Te quedarías conmigo para siempre?

— ¡Si, por supuesto que sí!

James + Peter = ❤️

Bastante simple, bastante perfecto.